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Bueno, Pandillas y desarrollo 12 

 

Pandillas & desarrollo: Los retos para el 

desarrollo transformacional en comunidades 

controladas por las maras en El Salvador1  
David Bueno

 

 

 
La capacidad de las pandillas para ejercer control territorial en El Salvador está cambiando la dinámica 

social en las comunidades marginales, y las iglesias pentecostales son una de las pocas instituciones 

sociales que sobreviven en este contexto. En los últimos diez años, las pandillas han pasado de ser 

pequeñas bandas criminales locales a un fenómeno social influyente. La familiaridad y el acceso de 

los pentecostales a las pandillas tiene a muchos profesionales del desarrollo examinando si iniciativas 

de empoderamiento basadas en la fe pueden resolver amplios problemas sociales que influyen en la 

expansión de las pandillas. Al mismo tiempo, el embrollo de las pandillas plantea una clara amenaza 

para la seguridad y la estabilidad necesarias para lograr el desarrollo sostenible. Como practicante del 

desarrollo transformacional en El Salvador durante más de treinta años, recientemente he observado 

el creciente aislamiento que el control de las pandillas está teniendo en las comunidades marginales. 

Este artículo analiza más de cerca los efectos que el enredo de pandillas tiene en los enfoques de 

desarrollo transformacional sostenible en El Salvador, examinando específicamente tres programas 

en la comunidad de San Martín. El desafío es identificar políticas de desarrollo transformacionales, 

enfoques de promoción y recursos de apoyo que mejor se adapten a las comunidades controladas 

por pandillas. Para lograr esto, es fundamental una discusión más amplia sobre el desarrollo 

transformacional en comunidades enredadas por pandillas. 

 

 

 
Introducción 

Las comunidades marginales en El Salvador han 

experimentado el crecimiento de iglesias evangélicas 

(principalmente pentecostales), asociaciones 

comunitarias (incluidas organizaciones no 

gubernamentales / ONG) y pandillas. Como 

practicante del desarrollo transformacional en El 

Salvador en los últimos treinta años, recientemente he 

sido testigo de un cambio preocupante en la dinámica 

social en las comunidades marginales. Las pandillas 

han pasado de ser camarillas criminales locales a un 

fenómeno social influyente. Los esfuerzos anteriores 

para disminuir la influencia de las pandillas, ya sea 

Mano Dura (aplicación de la ley) o Mano Suave 

(reformas estructurales), han tenido un éxito limitado 

en la reducción del crecimiento de las pandillas y la 

disminución de la violencia. La capacidad de las 

 
1 Este artículo es una traducción del inglés del artículo publicado en esta revista en febrero de 2022. Ver Bueno, D. 

(2022). “Gangs and Development: The Difficulties of Transformational Development in Gang-Controlled 

Communities in El Salvador.” Christian Relief, Development, and Advocacy 3(2):37-50. Traducido por Anita 

Araniva. 

 

pandillas para ejercer control territorial está dejando a 

muchas comunidades marginales aisladas de los 

sistemas de apoyo externos, y las iglesias pentecostales 

son una de las pocas instituciones sociales que 

sobreviven en este contexto. La esperanza es que el 

desarrollo transformacional pueda traer resultados 

sostenibles en las comunidades afectadas por las 

pandillas. 

Este artículo analiza de cerca los efectos del 

embrollo de las pandillas en el desarrollo 

transformacional, examinando específicamente tres 

programas paraeclesiasticos en la comunidad de San 

Martín. San Martín es una comunidad con una 

presencia sustancial de pandillas y una larga historia de 

participación de la iglesia y las ONGs cristianas en el 

desarrollo integral. Mi investigación es principalmente 

empírica y se basa en conversaciones a fondo con 



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miembros de la comunidad, profesionales del 

desarrollo y líderes de la iglesia que trabajan en el 

desarrollo transformacional. Los programas en 

cuestión están enfocados en lograr un desarrollo 

transformacional a nivel individual y/o comunitario. 

Por lo general estos programas han tenido éxito, en 

términos de afectar positivamente las vidas de muchos 

jóvenes y familias, pero han tenido poco impacto en los 

problemas estructurales que perpetúan la expansión de 

las pandillas. Sonja Wolf, después de investigar los 

programas de prevención de pandillas, concluye que el 

cambio social necesario será difícil sin la cooperación 

de los estratos más poderosos de la sociedad 

salvadoreña (Wolf 2017, 223). Por el momento, sin 

embargo, los profesionales del desarrollo 

transformacional que trabajan en comunidades 

afectadas por pandillas no pueden contar con tal 

cooperación. A la luz de estas limitaciones, el logro de 

un desarrollo transformacional sostenible se ve 

gravemente obstaculizado por la inseguridad y la 

inestabilidad creadas por las pandillas. El desafío es 

descubrir cómo se puede mejorar el desarrollo 

transformacional en comunidades afectadas por 

pandillas.  

 

Desarrollo transformacional en comunidades 

afectadas por pandillas en El Salvador. 
El desafío para muchas iniciativas comunitarias es 

que el control que ejerce las pandillas hace que el 

pronóstico de un futuro mejor sea insostenible. El 

desarrollo socioeconómico sostenible requiere un nivel 

básico de seguridad y estabilidad. Paul Collier sugiere 

crear un entorno normativo a nivel internacional que 

fomente el crecimiento económico y la buena 

gobernanza. Si estas medidas fallan, entonces el uso de 

la fuerza externa puede ser necesario para garantizar la 

estabilidad (Collier 2007, 124).  

Desafortunadamente, ambas medidas se han 

aplicado en vano en El Salvador. Tanto las tácticas 

policiales de mano dura como las posteriores 

estrategias de ajuste social estructural no han mitigado 

el crecimiento de las pandillas (Wolf 2017). 

Desesperados por resultados, muchos ahora están 

buscando respuestas en las iglesias locales.  

Las conexiones entre las pandillas y los 

pentecostales han sido bien documentadas en el libro 

de Brenneman, Homies + Hermanos. Por ejemplo, él 

explica cómo una de las únicas formas en que los 

pandilleros se les permite abandonar la pandilla es a 

través de la conversión religiosa. Brenneman explica 

cómo los expandilleros conversos encontraron que el 

evangelismo pentecostal era ventajoso y efectivo 

(Brenneman 2012, 16). A pesar del poder de estas 

conversiones, la perspectiva de aprovechar estas 

relaciones para lograr un mayor cambio social es 

improbable. La dinámica actual entre las pandillas y las 

comunidades religiosas expone las limitaciones 

prácticas para lograr un desarrollo transformacional 

sostenible. Los profesionales del desarrollo 

transformacional en estos entornos están 

experimentando una regresión hacia el abordaje de las 

necesidades básicas, y los objetivos comunitarios a largo 

plazo se ven amenazados por la inseguridad. 

En las comunidades controladas por las pandillas, 

las iniciativas de bien común requieren el 

consentimiento de las pandillas o, como mínimo, la 

indiferencia de las pandillas. Independientemente de lo 

que determinen los líderes comunitarios, la necesidad 

de control de las pandillas anula los objetivos de bien 

común. Por ejemplo, en la comunidad de San Martín 

el sistema comunitario de agua está a punto de colapsar. 

Los técnicos y los miembros del comité de agua no 

pueden acceder a ciertas comunidades controladas por 

las pandillas. Sin embargo, colaborar con las pandillas 

para mantener el sistema de agua de la aldea es 

problemático por muchas razones. Cualquier acuerdo 

con las pandillas viene sin garantías, y legitima aún más 

su autoridad. También plantea la pregunta de quién 

está transformando a quién. Los miembros de la iglesia 

y la comunidad enfrentan la difícil realidad de que el 

control de pandillas crea un ambiente inadecuado para 

su visión del futuro.  

 

La evolución de las pandillas  

El grado de influencia de las pandillas en las 

comunidades marginales de El Salvador ha sido un 

acontecimiento importante en los últimos diez años. 

Algo está cambiando en la forma en que operan las 

pandillas, y está alterando las estructuras de poder en 

las comunidades marginales. Las pandillas están 

evolucionando de camarillas vecinales al estilo de Los 

Ángeles a un fenómeno nacional más amplio. La 

narrativa común de que los pandilleros son jóvenes 

motivados por la empresa criminal ha sido desafiada 

por el criminólogo Steve Dudley. Los años de 

investigación de Dudley sobre las pandillas de la MS13 

lo llevan a sugerir que el mayor motivador para la 

afiliación a pandillas en El Salvador no es la empresa 

criminal o el dinero, sino más bien la conectividad 

social y el sentido de pertenencia. Dudley argumenta 

que, como empresas criminales, las pandillas son 

relativamente poco sofisticadas (Dudley 2021). Sin 

embargo, a pesar de su presupuesto relativamente 

pequeño, han crecido en tamaño e influencia en todo 

el país. Dudley también señala que no importa cuánto 

hayan tratado los gobiernos anteriores de socavar los 

sistemas de apoyo financiero de las pandillas, las 

pandillas siguen multiplicándose. Dudley concluye que 

los problemas de las pandillas en El Salvador no se van 

a resolver con tácticas de aplicación de la ley; en 

cambio, deben abordarse a nivel social.  



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Los cambios en el comportamiento de las pandillas 

en los últimos años son un poco paradójicos. Por un 

lado, las pandillas se están convirtiendo en grupos más 

inclusivos que han reducido las barreras de entrada y 

ofrecen más niveles de afiliación. Por ejemplo, no todos 

los nuevos reclutas están obligados a someterse a una 

paliza de trece segundos para unirse a la pandilla 

(Insight Crime 2021). Estos requisitos originales aún 

pueden existir en niveles más altos de liderazgo de 

pandillas, pero los nuevos reclutas pueden optar por 

niveles de compromiso menos comprometidos. Los 

jóvenes pueden cumplir funciones de nivel de entrada, 

como ser centinelas de barrio, sin ser pandilleros de 

pleno derecho. Muchos nuevos reclutas también 

reciben instrucciones de evitar hacerse tatuajes u otras 

marcas de pandillas, para ser más discretos. Este 

enfoque más amplio parece contradecir el hecho de 

que el control de las pandillas de la comunidad local se 

ha vuelto más exclusivo. El acceso a sus comunidades 

es monitoreado de cerca. Su organización interna ha 

mejorado en la medida en que las pandillas ahora 

administran redes nacionales para investigar a los 

forasteros. A medida que las pandillas crecen en 

número, se organizan mejor y obtienen control 

territorial, su influencia aumenta. 

La guerra territorial entre las pandillas de la calle 18 

y la Mara Salvatrucha (MS) no se trata simplemente del 

orgullo del vecindario, sino del control del territorio 

estratégico que garantiza su seguridad y crea 

oportunidades. Aún no está claro qué papel juegan el 

gobierno, la policía y el crimen organizado en esta 

batalla por el territorio. Hay indicios de que las 

pandillas aprovechan el control territorial para crear 

alianzas en los niveles más altos de la autoridad 

nacional. Por ejemplo, un artículo reciente en el 

periódico salvadoreño El Faro describe cómo las 

pandillas logran influir en las elecciones con su control 

sobre comunidades marginales densamente pobladas 

(Martínez y Valencia 2018). También hay señales de 

que las pandillas son aprovechadas por jugadores más 

sofisticados. Dudley señala el hecho de que durante la 

reciente pandemia de COVID-19 gran parte de la 

ayuda gubernamental en muchas comunidades 

marginales se entregó a través de las pandillas (Dudley 

2021). Independientemente de quién esté 

aprovechando a quién, las pandillas ahora se jactan de 

determinar las elecciones, tener conexiones en todos 

los niveles de la sociedad y operar como una fuerza de 

seguridad paralela en comunidades marginales. En tal 

contexto, los esfuerzos de desarrollo transformacional 

no pueden ignorar la creciente influencia de las 

pandillas. 

 

 

 

Las iglesias locales pentecostales y las 

pandillas  
El papel de la iglesia local en la configuración de un 

futuro mejor es un aspecto fundamental del desarrollo 

transformacional, pero en las comunidades marginales 

de El Salvador, la relación de la iglesia con las pandillas 

es complicada. No es sorprendente que estos grupos 

sociales se superpongan en muchas áreas (The 

Economist 2018). Manuel Vásquez destaca cómo las 

mismas condiciones que hacen que unirse a una iglesia 

pentecostal sea atractivo para los pobres también hacen 

que unirse a una pandilla sea atractivo para los jóvenes 

privados de sus derechos (Vásquez 2003, 134). La 

aplicación de Stephen Offutt de las teorías de embrollo 

social revela el complicado entorno en el que los 

miembros de la iglesia y las pandillas están conectados 

por relaciones familiares, económicas y sociales (Offutt 

2020). Tanto las iglesias como las pandillas crean 

comunidades patrimoniales que ayudan a abordar los 

sentimientos de aislamiento.  

Es importante destacar que hay diversos grados de 

relación con pandillas. Las iglesias en las comunidades 

marginadas más afectadas por el control de pandillas 

suelen ser iglesias de vecindario pequeñas (100 

miembros o menos) que pertenecen a denominaciones 

tradicionales. El grado de entrelazamiento se 

correlaciona con la ubicación física y la historia 

extendida en la comunidad. Por ejemplo, las iglesias en 

vecindarios residenciales tienen que cumplir con 

estrictos protocolos de pandillas, como conducir con 

las ventanas abajo o pagar "renta" (tarifas de protección). 

Las iglesias independientes emergentes, sin embargo, 

generalmente se establecen en áreas zonificadas para 

uso comercial. Los pastores y miembros de la 

congregación entran y salen de estas iglesias más 

libremente. En comunidades estrictamente 

controladas, se requiere el consentimiento de las 

pandillas para que cualquier persona no local ingrese.  

Otra distinción importante es que la familiaridad 

entre las iglesias pentecostales y los pandilleros no 

implica que la relación sea de mutuo consentimiento. 

Las iglesias pentecostales también están limitadas por 

los controles territoriales de las pandillas. Luis Huezo 

Mixco ha señalado que el pentecostalismo salvadoreño 

contribuye al "dinamismo de lo especial", lo que crea 

una paradójica similitud con las pandillas, cuyos 

mundos se superponen y las ponen en tensión (Huezo 

Mixco 2020, 231). Los pentecostales están relacionados 

con las pandillas, pero de ninguna manera son co-

conspiradores en un nuevo orden social. Comparten 

un ecosistema que facilita el crecimiento tanto de las 

iglesias pentecostales como de las pandillas, pero su 

capacidad para convivir es precaria. Los pastores deben 

decidir si acomodar la autoridad de las pandillas o 

arriesgarse a las consecuencias si lo ignoran. Esta es una 

desviación del pasado, cuando los márgenes de la 



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Bueno, Pandillas y desarrollo 15 

sociedad proporcionaban un espacio social menos 

disputado para las iglesias pentecostales.  

En un artículo anterior (Bueno 2001), identifiqué el 

margen como un lugar de refugio, un ambiente 

propicio para el desarrollo de estructuras de apoyo 

alternativas críticas para una expresión local de 

comunidad y fe. El liderazgo de estilo cacique del 

movimiento pentecostal, la estructura organizativa 

autónoma y la autoridad moral empoderada por el 

Espíritu Santo han sido parte integral de la construcción 

de la capacidad local. Hoy, sin embargo, las 

comunidades marginales no son propicias para 

construir y mantener sistemas de apoyo alternativos. 

Los evangélicos pentecostales que una vez buscaron la 

independencia de un sistema macro social restrictivo 

ahora están buscando apoyo externo para ayudar a 

abordar la inseguridad y la violencia que afectan a sus 

comunidades. Las iglesias y pandillas pentecostales 

comparten un margen cada vez más hostil, y sobrevivir 

ha requerido nuevos métodos de adaptación.  
R.R. Reno (2019) describe la crisis posmoderna 

que contribuye al surgimiento del nacionalismo, el 

populismo y otras fuertes afiliaciones basadas en la 

lealtad. Su trabajo se centra principalmente en el Norte 

Global, pero tiene relevancia en el surgimiento de 

pandillas y el pentecostalismo en El Salvador. Reno 

describe la crisis actual de la sociedad como una 

inquietud nacida de la falta de identidad. 

"Desconfiamos del sistema social como ineficaz, de las 

economías como volátiles y de las instituciones políticas 

como egoístas. Escalamos sin redes de seguridad, no 

hay estabilidad, no hay descanso, no hay un sentido de 

pertenencia" (Reno 2019, 103).
2

 Reno propone que en 

una sociedad inestable el surgimiento de lo que él llama 

"dioses fuertes" es predecible. El desarraigo perenne de 

la condición humana, y la falta de pertenecer, 

intensificados por la modernidad, magnifican el deseo 

de lealtades fuertes y concepciones de la verdad (Reno 

2019, 105). 

Las creencias y lealtades fuertes pueden ser útiles 

para restaurar la identidad, pero también pueden 

conducir a ideologías distorsionadas y destructivas. Las 

pandillas consideran que la privación de derechos surge 

de la falta de dinero, poder y respeto. Todos pueden 

contribuir, pero cuando la solución es la lealtad 

arraigada en el miedo y el control basado en la 

violencia, estos dioses fuertes se vuelven opresivos. 

Para los pentecostales, la crisis comienza con la 

condición del alma. "Expulsados del Edén, siempre 

estamos sin hogar" (Reno 2019, 105).
3

 Los 

pentecostales buscan restaurar su identidad a través de 

un proceso de salvación y santificación. Bryant Myers 

 
2

 Traducido del inglés por el autor: “We distrust the social system as ineffective, economies as volatile, and political 

institutions as self-serving. We climb without safety nets, there is no stability, no rest – no home.” 
3

 Traducido del inglés por el autor: “Cast out of Eden, we are always homeless.” 

señala que una de las principales razones por las que 

los cristianos carismáticos y pentecostales son la 

expresión de más rápido crecimiento de la iglesia hoy 

en día es que tienen una respuesta para cual dios es más 

poderoso (Myers 2011, 10). Las pandillas y los 

pentecostales anhelan dioses fuertes que proporcionen 

un sentido de pertenencia, pero sus métodos de 

operación no podrían ser más diferentes. El uso de la 

violencia, las drogas y las imágenes satánicas por parte 

de las pandillas es sospechosamente contrario a las 

formas no violentas, austeras y llenas del Espíritu de los 

pentecostales. Sin embargo, la preferencia de las 

pandillas por los conversos "genuinos" no sugiere alguna 

forma simple de rebelión juvenil, sino más bien que la 

violencia que abrazan debe atribuirse a una oscuridad 

más profunda nacida del miedo, el abuso y la 

negligencia.  

Las iglesias pentecostales no pueden abordar y/o 

manejar individualmente todos los males sociales que 

fomentan la proliferación de pandillas, y coexistir con 

las pandillas es cada vez más difícil a medida que las 

pandillas obtienen un mayor control. La mayoría de los 

pastores y miembros de la iglesia se esfuerzan por 

mantener relaciones cordiales con los miembros de la 

pandilla y hacen todo lo posible para evitar 

confrontaciones directas. Si bien las iglesias basadas en 

la comunidad, compuestas por los pobres y 

marginados, tienen el potencial de influir en los 

pandilleros, también son las más afectadas por las 

pandillas. Las iglesias pentecostales en estas 

comunidades tienen el enorme desafío de ser un 

refugio de y para los pandilleros. El reciente asesinato 

de un pastor de la iglesia Elim por miembros de 

pandillas subraya la naturaleza volátil de estos entornos 

(Alfaro y Marroquín 2021). A pesar de una creciente 

comprensión de que la coexistencia con las pandillas es 

difícilmente sostenible, la mayoría de las iglesias todavía 

adoptan instintivamente un enfoque cauteloso para el 

compromiso social.  

 

Las iglesias pentecostales y el compromiso 

social 
A medida que las comunidades se vean más 

afectadas por las pandillas, ¿los pentecostales irán más 

allá de su enfoque tradicional en la salvación individual 

para comenzar a abordar los problemas sociales 

estructurales? La percepción general es que la 

influencia de las iglesias pentecostales en el discurso 

público todavía no es representativa. Algunas grandes 

iglesias independientes toman un papel algo activo en 

expresar preocupaciones sobre las condiciones 



Christian Relief, Development, and Advocacy 4(1), Summer 2022  
 

Bueno, Pandillas y desarrollo 16 

actuales, y muchos pentecostales participan 

individualmente dentro de instituciones sociales más 

amplias. Sin embargo, un enfoque colectivo de la 

acción social sigue siendo limitado. El compromiso 

social de las iglesias pentecostales es en su mayoría 

privado y local.  

Una tesis reciente de mi hermano, Ron Bueno, 

cofundador de ENLACE, plantea la cuestión de si la 

acción social entre las iglesias pentecostales en El 

Salvador es un "ritual disputado" (Bueno 2019). Su 

trabajo, principalmente entre las iglesias pentecostales 

rurales y semi-rurales, revela resistencia al compromiso 

social en muchos niveles. Señala una vacilación general 

cuando se trata de involucrarse con temas que parecen 

políticos o que abarcan a la comunidad en general. Por 

ejemplo, unirse a la ADESCO local (asociación 

comunitaria autorizada por el gobierno) es cuestionado 

por las iglesias pentecostales tradicionales. R. Bueno 

describe el proceso actual que los pastores utilizan para 

ritualizar, como agregar oración o evangelismo, para 

justificar la acción social. Este enfoque crea "rituales 

disputados" por miembros reticentes de la iglesia que 

están tratando de evitar el enredo secular.  

A principios de la década de 1930, las iglesias 

evangélicas (predominantemente rurales) tenían pocas 

opciones aparte de construir estructuras socio-religiosas 

adecuadas en los márgenes menos disputados de la 

sociedad. David Martin describe esta tendencia como 

un "refugio" de la sociedad (Martin 1990). Al crear 

estructuras sociales alternativas en la periferia, pudieron 

evitar la polémica plaza pública dominada en ese 

momento por una tríada de poder; un estado militar, la 

Iglesia Católica y los grandes terratenientes. El objetivo 

de ser un pueblo separado y santo con un estricto 

código de comportamiento no tenía la intención de 

tener un amplio atractivo. Los "verdaderos cristianos" 

eligieron el camino estrecho, lo que, por definición, 

hizo improbable el surgimiento de un movimiento 

popular. Los pentecostales, sin embargo, entendieron 

cuán poderosa es una experiencia directa con Dios para 

aquellos que se sienten abandonados. Lo que no estaba 

previsto, incluso por la mayoría de los pentecostales, 

era cuántas personas se sentían marginadas. Para los 

pentecostales en El Salvador, el aislamiento no sería 

una estrategia a largo plazo. En la década de 1950, los 

pentecostales habían comenzado a adoptar estrategias 

de alcance social más evangelísticas dirigidas al 

crecimiento de la iglesia.  

En la década de 1980, se hizo más evidente una 

división entre las perspectivas sociales urbanas y 

rurales. A medida que la economía pasó de ser agraria 

a industrial, las áreas urbanas comenzaron a crecer. En 

el contexto urbano, las iglesias pentecostales ganaron 

tracción con las clases medias trabajadoras y 

profesionales. Los pentecostales comenzaron a 

desarrollar escuelas, universidades y clínicas que 

proporcionaban alternativas para las comunidades 

desatendidas. Al mismo tiempo, la mayoría de las 

iglesias en las comunidades rurales y marginales de El 

Salvador seguían siendo relativamente pobres y 

pequeñas. Estimaciones recientes indican que el 33% 

de los salvadoreños vive en condiciones de pobreza 

extrema, y la mayoría se encuentra en zonas rurales 

(Grupo Banco Mundial 2021). En contextos con 

recursos limitados, las iglesias pentecostales tienden a 

favorecer los enfoques internos de los ministerios 

holísticos. Es lógico pensar que las comunidades 

directamente afectadas por el crimen, la pobreza y la 

marginación prioricen las necesidades de la 

congregación en lugar de los problemas sociales 

amplios.  

En la década de 1990, grandes iglesias 

neopentecostales independientes comenzaron a surgir 

y exhibir una mayor influencia económica y social. Al 

mismo tiempo, la ayuda internacional y las 

organizaciones paraeclesiásticas evangélicas también 

comenzaron a proliferar. Los programas sociales que 

enfatizaron la participación de la comunidad recibieron 

apoyo de organizaciones paraeclesiásticas externas. 

Muchas iglesias pentecostales establecieron de forma 

independiente asociaciones con organizaciones de 

ayuda para implementar programas sociales dirigidos a 

la comunidad en general. Muchas escuelas, clínicas e 

iniciativas de cuidado infantil se establecieron en 

comunidades marginales con el apoyo de 

organizaciones internacionales de ayuda.  

En la década de 2000, las pandillas comenzaron a 

aparecer en comunidades marginales densamente 

pobladas por iglesias pentecostales. Las pandillas 

fueron vistas inicialmente por los miembros de la iglesia 

como una molestia pública que podría mitigarse con 

una fuerte presencia policial, pero en 2010 se hizo 

evidente que había factores sociales más grandes 

influenciando la expansión de las pandillas. Cómo 

manejar los efectos sociales ocasionados por las 

pandillas es un desafío que la mayoría de los pastores y 

miembros de la iglesia no están equipados para 

enfrentar. En cambio, los pastores y los miembros de 

la iglesia en comunidades dominadas por pandillas 

aplican su teología en un formato similar al triaje moral, 

negociando principios de santidad y rectitud en 

condiciones de coacción extrema. Un pastor de jóvenes 

que entrevisté expresó lo conflictivo que está por la 

situación de las pandillas en su comunidad.  

 

"Es difícil no sentir compasión por los jóvenes 

pandilleros que rutinariamente han sido 

expuestos por sus familias, la sociedad e incluso 

sus propias pandillas. Sin embargo, el uso de la 

violencia y el miedo de las pandillas para 

controlar la comunidad es una amenaza directa 



Christian Relief, Development, and Advocacy 4(1), Summer 2022  
 

Bueno, Pandillas y desarrollo 17 

para la iglesia y sus miembros" (Pastor juvenil, 24 

de septiembre de 2021).  

 

Al margen de la sociedad salvadoreña, la ley y el 

orden ya no son proporcionados por las autoridades 

públicas. En comunidades muy integradas, las pandillas 

y los miembros de la comunidad tienen que negociar 

sus propias reglas de enfrentamiento. La policía y el 

ejército son vistos con desconfianza, y las historias de 

infiltración de pandillas se vuelven más comunes. Sin 

una comprensión clara de quién tiene el control, 

especialmente en las comunidades marginales, las 

iglesias son aún más reacias a desarrollar estrategias que 

dependan del apoyo del gobierno. No saber en quién 

confiar hace que la colaboración social amplia sea 

problemática. En la actualidad, el imperativo moral 

para las iglesias es sobrevivir en lugar de prosperar. 

 

Las iglesias pentecostales como la solución 

para la dominación de las pandillas 
En escenarios típicos de la historia de David y 

Goliat de la Biblia, se pide a las iglesias pentecostales 

pequeñas, pobres y cada vez más aisladas que resuelvan 

los crecientes problemas sociales que perpetúan el 

crecimiento de las pandillas. Parece que estamos al final 

de un ciclo de desarrollo en el que las políticas de ajuste 

estructural a nivel macro vuelven su atención a las 

estrategias locales de empoderamiento. Esto no es un 

cambio ideológico, sino más bien un intento 

pragmático de encontrar formas más efectivas de 

abordar el creciente problema de las pandillas. Como 

se describió anteriormente, los enfoques de Mano 

Dura (aplicación de la ley) no han sido efectivos para 

reducir la expansión de las pandillas. A raíz de estos 

fracasos, el gobierno y las organizaciones 

internacionales comenzaron a centrar más recursos en 

políticas de cambio social estructural.  

Con base en datos del Banco Mundial, Stephen 

Offutt señala que de 2013 a 2021 El Salvador recibió 

más de $ 1 mil millones en ayuda extranjera (Offutt, De 

próxima aparición, 240). Si bien no todos los fondos se 

dirigieron específicamente a la reducción de las 

pandillas, el gobierno y las organizaciones 

internacionales de ayuda creían expresamente que 

cambiar las condiciones estructurales de la sociedad, 

mediante la creación de una economía próspera y una 

buena gobernanza, mitigaría la presencia de las 

pandillas. Offutt describe "un campo abarrotado de 

actores involucrados en los esfuerzos de prevención de 

pandillas en El Salvador. Organizaciones multilaterales, 

gobiernos nacionales y organizaciones humanitarias, 

todos buscando y dispuestos a financiar soluciones" 

 
4

 Traducido del inglés por el autor: “a crowded field of actors involved in gang prevention efforts in El Salvador. 

Multilateral organizations, national governments, and humanitarian organizations, all seeking, and willing to fund, 

solutions” 

(Offutt, De próxima aparición, 239).
4

 Y, sin embargo, 

los esfuerzos macro-estructurales locales e 

internacionales para mejorar la economía política de El 

Salvador no han frenado el crecimiento de la influencia 

de las pandillas en El Salvador. Muchos cristianos no 

se sorprenden. 

Bryant Myers afirma que las cosmovisiones 

modernas, materialistas, tecnocráticas y dependientes 

de la tecnología, no incluyen elementos espirituales que 

puedan ayudar a los pobres (Myers 2011, 45). Este 

punto de vista parece ser cierto en El Salvador. La 

experiencia con las pandillas ha expuesto la limitación 

de los enfoques materialistas. Hay indicios de que las 

organizaciones internacionales de ayuda están cada vez 

más abiertas a soluciones basadas en la fe. Por ejemplo, 

la Fundación Moody recibió un brillante respaldo de 

Marcy Sánchez (directora de narcóticos y 

cumplimiento legal de la embajada de los Estados 

Unidos) en la inauguración de "Vida Libre", un 

programa de rehabilitación de pandillas basado en la fe. 

Kenton Moody (misionero pentecostal y fundador de 

la Fundación Moody) se hace eco del sentimiento de 

Myers de que el desafío es que los cristianos salgan de 

nuestro exilio autoimpuesto y contribuyan con nuestro 

material de fe a la conversación (Myers 2011, 45). La 

iglesia local como un jugador clave en el desarrollo 

transformacional se basa actualmente en su 

familiaridad y acceso a las comunidades influenciadas 

por pandillas. El desafío es determinar si las iglesias 

locales tienen la capacidad de liberar a sus 

comunidades del control de las pandillas. 

 

Definición del desarrollo transformacional 
Para muchos cristianos involucrados en el trabajo 

social, los enfoques de desarrollo transformacional han 

guiado nuestros esfuerzos. Sin embargo, en este 

momento no está claro cómo el desarrollo 

transformacional puede ayudar a las comunidades 

marginales a separarse de las pandillas, en parte porque 

no hay un camino definitivo hacia la transformación 

social. Wayne Bragg argumenta que la transformación 

es el mejor término bíblico para describir una visión 

cristiana del desarrollo. El artículo de Bragg no es una 

teoría del desarrollo en si, sino una lista de 

características de la transformación, cada una identifica 

una frontera transformacional (Myers 2011, 153). Con 

su libro pionero, Walking with the Poor (1999, 2011), 

Bryant Myers se basa en las ideas seminales de Bragg al 

consolidar y expandir los principios y las mejores 

prácticas de desarrollo transformacional que ahora 

guían a muchas ONGs cristianas desde el cambio de 

milenio. Esto incluye a las ONGs con las que he 



Christian Relief, Development, and Advocacy 4(1), Summer 2022  
 

Bueno, Pandillas y desarrollo 18 

trabajado en El Salvador. Myers utiliza el término 

"desarrollo transformacional" para distinguirlo de una 

connotación puramente material común al desarrollo. 

El desarrollo transformacional aborda toda la vida 

humana: material, social, psicológica y espiritual (Myers 

2011, 3). Para Myers hay varias contribuciones críticas 

al desarrollo transformacional que solo la Iglesia puede 

proporcionar, especialmente la restauración de la 

integridad espiritual. El objetivo es lograr un proceso de 

cambio (transformación) que restaure nuestra 

identidad y vocación. Un proceso que se logra cuando 

establecemos relaciones correctas con Dios, la 

humanidad y la creación. 

Una gran pregunta que surge de las comunidades 

enredadas en pandillas, por lo tanto, es qué papel 

pueden desempeñar las iglesias locales y las 

organizaciones paraeclesiásticas para lograr un cambio 

sostenible. Myers define la sostenibilidad de dos 

maneras: Primero, el desarrollo transformacional debe 

terminar en una transición a la sostenibilidad, pasando 

de la dependencia a la independencia. En segundo 

lugar, la comunidad tiene que comprender que la 

sostenibilidad debe incluir las dimensiones físicas, 

mentales, sociales y espirituales (Myers 2011, 193). Este 

enfoque multidimensional para definir la sostenibilidad 

significa que debemos evaluar la efectividad del 

desarrollo transformacional tanto a nivel estructural 

como a nivel de proyecto / programa comunitario. El 

logro de resultados duraderos depende del desarrollo 

de sistemas de apoyo que permitan a las comunidades 

construir continuamente hacia un futuro mejor; y en el 

desarrollo de la capacidad de las iglesias locales para ser 

confiables, y constante fuentes de influencia moral que 

desafían los valores sociales de la comunidad hacia 

relaciones saludables y productivas.  

La iglesia local como socio para el desarrollo 

transformacional es tanto un principio como una 

decisión práctica. Leslie Newbigin afirma: "Es 

seguramente un hecho de significado inagotable que lo 

que nuestro Señor dejó atrás no fue un libro o un credo, 

ni un sistema de pensamiento, ni una regla de vida, sino 

una comunidad visible" (Citado por Myers 2011, 191). 

La investigación de Gerard Clarke también llama la 

atención sobre el hecho práctico de que las 

organizaciones de la sociedad civil basadas en la fe son 

los principales, si no los más grandes, contribuyentes al 

bienestar social en gran parte del Sur Global (Clarke 

2006, 837). En realidad, en las comunidades enredadas 

por pandillas, la iglesia local es una de las pocas 

opciones restantes para resolver la crisis de pandillas. 

Desafortunadamente, no es una tarea pequeña, 

especialmente teniendo en cuenta que el gobierno local 

y las organizaciones internacionales de ayuda, con 

todos sus recursos y experiencia, no han podido 

resolverlo. La forma en que la iglesia local puede 

cumplir este papel es una preocupación para muchos 

practicantes involucrados en el desarrollo 

transformacional.  

El marco de Myers para el desarrollo 

transformacional no propone un enfoque de fórmula 

única para todos, sino que sugiere que si tomamos en 

serio cada frontera, podemos dar otro paso hacia una 

visión más integral y holística de la transformación. 

Basándose en el trabajo de Abhijit Banerjee y Esther 

Duflo, Myers sugiere que al evitar diagnósticos 

simplistas y escuchar más atentamente a las 

comunidades afectadas, podemos entender la lógica de 

sus elecciones y posiblemente desarrollar políticas más 

efectivas para apoyar sus esfuerzos de desarrollo (Myers 

2011, 40). Al aplicar un enfoque de aprendizaje social 

adecuado a nuestros campos específicos de 

compromiso, podemos descubrir el mejor futuro 

humano, que para Myers es el Reino de Dios. Myers 

concluye que, en el nivel más fundamental, la causa de 

la pobreza son las relaciones que no funcionan para el 

bienestar humano, que no permiten que todos 

florezcan (Myers 2011, 295). Este marco ha guiado las 

iniciativas de la iglesia y las organizaciones 

paraeclesiásticas en El Salvador, sin embargo, el 

reciente aumento en la influencia de las pandillas ha 

dejado a muchos profesionales del desarrollo 

preguntándose si las estrategias actuales de desarrollo 

transformacional son suficientes para restaurar las 

relaciones saludables de la comunidad. 

Comprender cómo las iglesias pentecostales 

pueden abordar el actuar de las pandillas es más que 

una investigación académica. Es un intento de arrojar 

luz sobre una conversación crítica que actualmente 

tiene lugar entre los líderes de la iglesia, los trabajadores 

de desarrollo y los miembros de la comunidad 

comprometidos a ser agentes de transformación en sus 

comunidades. Reflexionar sobre cómo las pandillas 

han florecido en la sombra de la Iglesia es un ejercicio 

de examen de conciencia. En una de esas 

conversaciones, un pastor compartió con lágrimas 

cómo su hijo había sido reclutado por las pandillas y lo 

devastador que fue para él (Care Worker 2017). Es en 

tales entornos que debe materializarse una 

comprensión más completa y auténtica del desarrollo 

transformacional.  

Las comunidades controladas por pandillas en El 

Salvador plantean un desafío único para las iglesias 

pentecostales que implementan estrategias de 

desarrollo transformacional. Hay dos suposiciones 

comunes y contradictorias sobre el papel que las iglesias 

pentecostales pueden y deben desempeñar para 

abordar a las pandillas. La primera es la noción de que 

debido a que los pentecostales están presentes en 

comunidades enredadas en pandillas, son ideales para 

ser agentes de transformación. En segundo lugar, sin 

embargo, está la cuestión de si las iglesias pentecostales 

típicamente pequeñas, pobres y socialmente cautelosas 



Christian Relief, Development, and Advocacy 4(1), Summer 2022  
 

Bueno, Pandillas y desarrollo 19 

en comunidades enredadas en pandillas tienen la 

capacidad o el deseo de abordar problemas sociales 

amplios. Lo que se requiere es una comprensión 

profunda de cómo el control de pandillas está 

afectando el desarrollo transformacional y viceversa. En 

la comunidad de San Martín, tanto los pentecostales 

como las pandillas están activos y tienen una fuerte 

presencia. Como afirma Myers: "Es difícil hablar de 

cómo continuar el viaje hacia donde queremos ir si no 

sabemos dónde estamos" (Myers 2011, 290). En este 

momento, las comunidades en El Salvador están cada 

vez más controladas por las pandillas. Este es el 

contexto en que se encuentran las iglesias y las 

organizaciones paraeclesiásticas, y por eso 

comenzamos aquí.  

 

Desarrollo transformacional en comunidades 

enredadas en pandillas de San Martín 

Los siguientes tres ejemplos en las comunidades de 

San Martín, un municipio en la ciudad capital de San 

Salvador, resaltan el enigma de practicar el desarrollo 

transformacional en las comunidades controladas por 

las pandillas. San Martín tiene muchas características de 

contextos semiurbanos que están fuertemente 

influenciadas por las pandillas, como la pobreza, el 

rápido crecimiento y el crimen. Su administración se 

divide en ocho municipios y treinta y siete caseríos. 

Según las proyecciones del gobierno, la población en 

2020 fue de 92.027 (DIGESTYC 2021), un poco 

menos del 30% de los cuales son adolescentes (de 10 a 

24 años). Las pandillas ya son fuertes en San Martín, 

pero esto significa que unos 25.000 jóvenes están en 

edades óptimas de reclutamiento de pandillas.  

A menudo he escuchado decir: "¿No es gracioso 

cómo día a día nada cambia, pero cuando miras hacia 

atrás, todo es diferente?" Las conversaciones iniciales 

con las partes interesadas de la comunidad sobre la 

influencia de las pandillas hacen eco de esta 

observación. Mis conversaciones con personas que 

viven y trabajan en San Martín resaltan uno de los 

desafíos con los enfoques de aprendizaje social. Es 

difícil tomarse el tiempo y los recursos necesarios para 

evaluar los problemas generales cuando uno está 

luchando para ejecutar las tareas diarias. Por ejemplo, 

a la pregunta de "¿Cómo está afectando actualmente la 

situación de las pandillas a su comunidad?", la respuesta 

más común fue: "Más o menos lo mismo de siempre". 

Los residentes en San Martín describen la situación de 

las pandillas con un grado de normalidad y 

acomodación. Sin embargo, a medida que avanzan las 

conversaciones, la gente comienza a describir cómo las 

pandillas están ganando cada vez más control e 

influencia en sus comunidades. Describen un contexto 

en el que hay diversos grados de control de pandillas, 

lo que dicta cuánto acceso y libertad tienen en sus 

comunidades. En algunos vecindarios, las pandillas 

tienen autoridad completa, de modo que ni siquiera la 

policía puede entrar. En la mayoría de los casos, los 

movimientos de los habitantes locales están restringidos 

y las personas tienen que ajustar su comportamiento 

para coexistir con las pandillas. Lo que describen no es 

un problema de delincuencia estática, sino una 

comunidad que negocia diariamente arreglos sociales 

inestables.  

Las comunidades están despertando a la 

comprensión de que pertenecen a territorios 

controlados por pandillas. Las pandillas han dividido el 

país en territorios controlados por números o letras. 

Los números son áreas controladas por la pandilla de 

la calle 18 (18), y las letras pertenecen a la Mara 

Salvatrucha (MS). Cualquier persona desconocida que 

ingrese a un territorio controlado por pandillas puede 

ser detenida y se le puede exigir que muestre su 

identificación. Si la dirección en la identificación es de 

un territorio controlado por pandillas rivales, el 

portador es disuadido de entrar o fuertemente 

monitoreado. El nivel de control también afecta dónde 

se puede trabajar. Una maestra que solicitó un puesto 

en una escuela en una de estas comunidades fue 

persuadida de buscar en otro lado, porque vivía en un 

vecindario controlado por pandillas rivales. Los 

miembros de la comunidad instintivamente aprecian 

las realidades del enredo de las pandillas, pero luchan 

por articular una definición clara de su relación con las 

pandillas. Considere el ejemplo de una escuela cristiana 

local. 

 

La escuela cristiana 
La escuela cristiana en San Martín tiene 

aproximadamente cuatrocientos estudiantes y fue 

establecida en la década de 1980 por una 

denominación pentecostal tradicional. El director de la 

escuela es el hijo de un pastor local y un ex alumno de 

la escuela. Cuando se le preguntó sobre cómo las 

pandillas afectan a la escuela, explicó que en las etapas 

iniciales, la escuela pudo controlar la incursión de las 

pandillas al despedir a los niños involucrados en 

pandillas. Muchos padres optaron por enviar a sus hijos 

a la escuela porque los protegía del reclutamiento de 

pandillas común en las escuelas públicas. Ahora, a 

medida que las comunidades se enredan más, es cada 

vez más difícil mantener el elemento de pandillas fuera 

de sus escuelas.  

La influencia de las pandillas ya no se trata solo de 

los estudiantes, sino también de los padres y amigos del 

vecindario. Ahora hay una segunda generación de 

pandilleros. Un ambiente de miedo impregna toda la 

comunidad, porque nadie sabe en quién se puede 

confiar. "He tenido estudiantes que se han unido a 

pandillas que ahora están en prisión o han sido 

asesinados, y también he sido afectado personalmente 

por pandillas" (director de la escuela, 9 de septiembre 



Christian Relief, Development, and Advocacy 4(1), Summer 2022  
 

Bueno, Pandillas y desarrollo 20 

de 2021). Una vez, como profesor, fue acusado 

falsamente de acoso sexual por un estudiante que 

estaba saliendo con un pandillero. Le pidió a la niña 

que dejara de hablar por su teléfono celular durante la 

clase. En represalia, la pandilla instruyó a la estudiante 

sobre cómo presentar una denuncia de acoso sexual. 

Tres meses después, los cargos fueron retirados debido 

a la insuficiencia de pruebas, pero el mensaje había sido 

enviado: no desafiar a las pandillas. 

Sorprendentemente, testifica de la protección y 

fidelidad de Dios mientras espera la sentencia en 

prisión. Explica cómo fue protegido por ex alumnos 

que habían sido encarcelados por crímenes de 

pandillas. Su relación con los pandilleros de su 

comunidad es complicada. Dice que es una 

oportunidad para influir, pero también conlleva riesgos. 

El director de la escuela no puede articular 

protocolos claros que guíen su compromiso con los 

pandilleros, pero sí señala que ser conocido en el área 

es importante. Describe cómo en una ocasión el 

proveedor de leche de la escuela fue detenido a punta 

de pistola por pandilleros. Exigían una cuota de 

extorsión. El director fue informado de la situación y 

pudo negociar su libertad. Explica que "cuando hay un 

conflicto, a veces puedo acercarme a los mareros si los 

conozco o ellos me conocen a mí. Si trabajara en una 

comunidad diferente, no tendría el coraje de 

enfrentarme a los pandilleros" (director de la escuela, 

23 de septiembre de 2021). Él explica que la 

credibilidad local y un comportamiento humilde puede 

proporcionar cierta influencia con los pandilleros, pero 

su respuesta no es predecible y uno debe acercarse a 

ellos con sabiduría.  

El director de la escuela procede a explicar cómo 

y cuándo se siente en libertad de acercarse a los 

pandilleros. "Puedes confrontarlos con buenos 

consejos, e incluso predicarles sobre los males de un 

estilo de vida de pandillas. Hasta cierto punto, esperan 

eso de un cristiano, pero debe hacerse con el espíritu 

correcto. Si eres prepotente o amenazante, es posible 

que no salgas con vida". Él cree que los jóvenes saben 

si estás a favor o en contra de ellos. Pero también señala 

que no hay reglas escritas de enfrentamiento, y cuando 

te acercas a un pandillero "te la tienes que jugar". En San 

Martín, los jóvenes con problemas han pasado de ser 

descuidados y/o intimidados, a ser temidos y 

priorizados. Los pandilleros han ganado ventaja 

mediante la intimidación, y el personal de la escuela 

tiene que ajustar su forma de tratar a los jóvenes, 

usando medidas de la persuasión relacional para 

resolver los conflictos que afectan a la escuela y sus 

estudiantes.  

El director de la escuela una vez reunió el coraje 

para pedirle un favor al líder de la pandilla local, que 

había sido un amigo de la infancia. Preguntó si podía 

pintar sobre el grafiti de la pandilla en las paredes de la 

escuela, pero el líder de la pandilla dijo: "No puedo 

darte permiso, porque los pandilleros más jóvenes 

están locos y no lo entenderían" (director de escuela, 29 

de octubre de 2021). El liderazgo de las pandillas es una 

posición tenue que requiere que uno genere 

constantemente lealtad de los miembros. La relación 

personal que el director tiene con el líder de la pandilla 

le da un grado de accesibilidad, pero hay un sistema 

colectivo que se sobrepone a sus relaciones personales. 

La organización de las pandillas es local y fluida. Desde 

el exterior, la organización de pandillas parece caótica, 

pero las pandillas tienen reglas, códigos y 

procedimientos tácticos no escritos que preservan y 

guían al colectivo. Como colectivo, los pandilleros 

tienen poder, pero como individuos están muy 

expuestos. 

La capacidad de las pandillas para controlar el 

territorio es fundamental para su crecimiento y 

seguridad. Su capacidad para controlar quién puede 

acceder a la comunidad dificulta significativamente la 

capacidad de la escuela para operar de manera 

eficiente. El director afirma que la matrícula y la 

asistencia a la escuela han disminuido. "Un estudiante 

del barrio de AltaVista tuvo que abandonar porque 

estaba controlado por la pandilla rival". "También es 

difícil reclutar nuevos maestros si no son de la 

comunidad. Los proveedores externos dudan en 

proporcionar a la escuela servicios de entrega. Los 

proveedores de servicios consideran que nuestra 

comunidad está en la zona roja" (director de la escuela, 

29 de octubre de 2021). Muchos servicios básicos, 

como internet, agua y electricidad pueden pasar 

semanas sin ser reparados, porque las reparaciones 

requieren medidas de seguridad. La escuela está cada 

vez más aislada de los sistemas de apoyo externos. La 

escuela todavía recibe subsidios externos para becas, 

uniformes y almuerzos escolares de socios caritativos, 

pero la capacidad de ser autosuficiente es cada vez más 

difícil en este entorno. 

La preocupación del director por los jóvenes de su 

comunidad se evidencia por los riesgos que asume para 

servir a sus estudiantes y a su comunidad. Como 

practicante del desarrollo transformacional, su corazón 

y capacidad son lo que le han permitido mantener las 

puertas de la escuela abiertas. A veces, ha podido 

aprovechar su buena reputación en la comunidad para 

negociar pequeñas concesiones. Su relación con 

pandilleros individuales tiene valor en San Martín, pero 

tiene sus limitaciones. La escuela, como institución, no 

puede negociar acuerdos generales con las pandillas. 

Hay ciertos principios de pandillas que no violarán para 

nadie, y la dinámica volátil de las organizaciones de 

pandillas hace que el establecimiento de negociaciones 

formales sea imposible. Por ejemplo, cuando la escuela 

intentó obtener el permiso de las pandillas para que el 

estudiante que vivía en AltaVista asistiera a la escuela, 



Christian Relief, Development, and Advocacy 4(1), Summer 2022  
 

Bueno, Pandillas y desarrollo 21 

ni siquiera pudieron determinar quién dentro de la 

pandilla tenía la autoridad para aprobarlo. Por lo tanto, 

tratar de establecer acuerdos de bien común con las 

pandillas es un desafío. 

A pesar de las crecientes limitaciones 

experimentadas por el enredo de pandillas, los efectos 

positivos que la escuela, y especialmente el director y el 

personal de la escuela, tienen en los jóvenes son 

evidentes. La situación de la comunidad seguramente 

se deterioraría si la escuela tuviera que cerrar. Sin la 

presencia positiva de la escuela en la comunidad y los 

beneficios reconocidos de la educación, la situación de 

las pandillas ciertamente sería peor. El verdadero reto 

surge cuando se mira al futuro. Es difícil para el director 

de la escuela cristiana y los líderes de la comunidad 

imaginar una salida al enredo de pandillas por su 

cuenta. El marco de desarrollo transformacional 

reconoce la importancia de los enfoques a nivel 

estructural, las condiciones macro son críticos para 

crear condiciones sostenibles. Lo que no está claro es 

cómo el director y la escuela pueden capitalizar su 

conocimiento local y su historia positiva para fortalecer 

una respuesta más colectiva al control de las pandillas. 

Lo que es concebible para ellos es una estrategia de 

desarrollo transformadora que continúe dando forma 

al futuro cambiando la perspectiva de los jóvenes, 

mientras que cambiar las condiciones sociales más 

amplias que afectan a su comunidad parece 

improbable. 

 

Proyecto comunitario de agua  
Otra área en el que los profesionales del desarrollo 

local experimentan los desafíos del enredo de pandillas 

en San Martín es el proyecto de agua comunitaria. 

Entrevisté al Coordinador del Programa de una ONG 

cristiana que supervisa el proyecto de agua. El sistema 

de agua sirve a tres municipios de San Martín. El 

proyecto originalmente servía a 1,200 residentes, pero 

actualmente atiende a 750. Por el momento, el 

proyecto está cojeando, y la sostenibilidad futura del 

proyecto está en peligro debido a la dinámica de las 

pandillas. Este proyecto de agua se inició en 2012 con 

la ayuda de una ONG cristiana. El proyecto se llama "El 

Milagro", porque durante muchos años la autoridad 

nacional del agua les había dicho a los miembros de la 

comunidad que el agua potable en el área no era 

factible. Después de años de buscar desesperadamente 

acceder al agua, la comunidad finalmente obtuvo el 

apoyo de una ONG cristiana y un alcalde local para 

patrocinar el proyecto de agua. El objetivo del proyecto 

era servir a once comunidades de la zona. Se completó 

en 2018, a un costo de $ 1.8 millones de dólares. La 

cuota para cada hogar es actualmente de $ 10 / mes, 

mucho menos de los$ 40 / mes que las personas solían 

pagar cuando el agua era suministrada por camiones. 

Una asociación de agua fue legalmente registrada y 

capacitada para operar y administrar el sistema de agua. 

El proyecto llevó agua potable a aproximadamente 250 

familias.  

Desafortunadamente, la asociación del agua ahora 

tiene que lidiar con los efectos del aumento de la 

influencia de las pandillas. Tres de las once 

comunidades se niegan a pagar sus cuotas de agua. El 

coordinador del programa explica que "en El Rincón la 

mayoría de las familias están relacionadas con pandillas 

y no pagan sus cuotas de agua. El personal de la 

asociación de agua ya no entra ni visita la comunidad. 

La pandilla también exige agua gratis para su campo de 

fútbol. "Solo conocidos pueden llegar". Nosotros (los 

trabajadores de ayuda externa) no podemos ingresar a 

estas comunidades ni ejercer ninguna presión para el 

pago debido a las pandillas" (Coordinador del 

Programa, 18 de agosto de 2021). Las condiciones 

económicas en San Martín también se ven afectadas 

por las empresas y servicios locales que se ven 

obligados a pagar "renta" (dinero de protección) a las 

pandillas. Esto supone una carga financiera adicional 

para los miembros de la comunidad que ya luchan por 

llegar a fin de mes. Alrededor del 30% de las familias 

que utilizan el sistema de agua no están al día en sus 

pagos. "El proyecto de agua está colapsando porque no 

pueden pagar sus cuotas" (coordinador de programa, 24 

de septiembre de 2021). Si esta tendencia continúa, la 

sostenibilidad del proyecto se verá comprometida.  

El coordinador del programa cree que deben 

aumentar las cuotas de agua a $ 15 / mes para mantener 

el sistema a flote. El presidente del comité expresó su 

preocupación de que el liderazgo actual no pueda hacer 

que la gente se ponga de acuerdo sobre el aumento de 

las tasas. El comité de agua tiene problemas financieros 

y no hay fondos suficientes para mantener y operar el 

sistema. Cuando la asociación del comité de agua se 

enfrentó a la creciente realidad de que el sistema estaba 

en bancarrota, trataron de solicitar asistencia externa 

del gobierno y las organizaciones internacionales de 

ayuda. Lamentablemente, no hay ayuda externa en el 

horizonte. El control territorial por parte de las 

pandillas y la incapacidad o falta de voluntad del 

gobierno para abordarlo, hacen muy difícil convencer a 

entidades externas para que inviertan en un proyecto 

que tiene una baja probabilidad de ser sostenible. Por 

lo tanto, cualquier solución inmediata a los desafíos 

hídricos de la comunidad tendrá que ser interna. 

El coordinador del programa habló recientemente 

con los miembros de la asociación de agua para 

explicarles que no había financiamiento externo 

inminente, y que si no pueden acordar aumentar las 

tarifas e idear métodos para reducir los pagos atrasados, 

el sistema colapsaría. A la luz de esta realidad, dos 

miembros de la junta reunieron el coraje para acercarse 

a las pandillas en una de las comunidades delincuentes. 

El resultado de este esfuerzo aún no se conoce, pero el 



Christian Relief, Development, and Advocacy 4(1), Summer 2022  
 

Bueno, Pandillas y desarrollo 22 

futuro del proyecto de agua pende de un hilo 

(Coordinador del Programa, 23 de diciembre de 2021).  

El coordinador del programa dice que la mayoría 

de las comunidades en San Martín ahora tienen una 

visión limitada del futuro debido a la inseguridad 

causada por las pandillas. Las comunidades se centran 

principalmente en las necesidades inmediatas, como 

casas y letrinas. No tienen visión del futuro para su 

comunidad (Coordinador del Programa, 29 de octubre 

de 2021). Su único sueño es escapar, preferiblemente a 

los Estados Unidos. Se han resignado a la realidad de 

que no mejorarán su bienestar económico en su 

entorno actual. A diferencia de la escuela cristiana que 

recibe algún apoyo externo, el proyecto de agua 

depende completamente del apoyo de la comunidad. 

Inicialmente, se invirtieron muchos recursos en el 

desarrollo de capacidades para garantizar el 

mantenimiento y la operación del sistema de agua. 

Nadie anticipó un contexto en el que las pandillas 

obtendrían tanto control que podrían estrangular las 

iniciativas comunitarias. 

 

Programa extraescolar de la iglesia y la para-

iglesia  
El ejemplo final es un programa extraescolar 

conectado con la Iglesia Pentecostal del Buen Pastor. 

La iglesia está ubicada en la frontera de dos pandillas 

rivales. Esta iglesia tiene una larga historia de servir a la 

comunidad en general. En 2005, se inició un programa 

extraescolar (Centro Desarrollo Infantil - CDI) 

financiado por una ONG internacional. El programa 

de patrocinio infantil atiende a aproximadamente 

trescientos niños, de 0 a 18 años de edad. El enfoque 

se centra principalmente en la tutoría, pero también 

patrocinan talleres vocacionales y un programa de 

fútbol. El programa CDI también ha invertido en tres 

microempresas que tienen como objetivo crear empleo 

y generar ingresos internos.  

Cuando le pregunté al pastor qué resultados está 

teniendo el programa extraescolar en la comunidad, 

declaró: "El programa beneficia a muchos niños, y ha 

sido útil para evitar que los niños se unan a las pandillas. 

Por ejemplo, un niño en el programa comenzó a pasar 

tiempo con pandilleros, y al trabajar con sus padres 

pudimos rescatarlo de las pandillas" (Pastor, 3 de 

noviembre de 2021). También cree que los talleres 

para padres son beneficiosos para la prevención de 

pandillas. Se lamenta de que el programa no haya 

tenido los resultados espirituales deseados. A pesar de 

que el programa enfatiza la formación cristiana, calcula 

que menos del 3% de los niños que han pasado por el 

programa asisten activamente a una iglesia. Hice un 

seguimiento de por qué faltan los aspectos espirituales, 

si la organización paraeclesiástica alienta a la iglesia a 

participar en ello. Inicialmente atribuyó el déficit 

espiritual a la falta de oración (compromiso espiritual), 

pero también admitió que la iglesia no siempre apoyaba 

el programa como debería. Las actividades de la Iglesia 

y del programa CDI no están completamente 

integradas y operan de manera semiautónoma. Para 

ilustrar su punto, dio el siguiente ejemplo: "El CDI tiene 

un programa de capacitación vocacional para la música, 

sin embargo, la iglesia en sí no tiene un grupo de 

adoración". La Iglesia del Buen Pastor había sido una 

vez una "iglesia líder" en la comunidad de San Martín. 

Pero hoy en día la visión del pastor del papel de la 

iglesia en la comunidad es más cautelosa.  

En 2020, el director nacional de programas 

extracurriculares informó a la iglesia que ya no 

expandirían sus operaciones en El Salvador. Según un 

informe estadístico, ya no se consideraba que la 

comunidad se encontraba en condiciones de extrema 

pobreza. Después de más de quince años de operar en 

la comunidad, el programa está comenzando un 

proceso de transición hacia la autosuficiencia. Le 

pregunté al pastor si la iglesia y las microempresas 

establecidas podrían sostener el programa actual. "El 

programa tiene un presupuesto mensual de $6,000 

USD", dijo, "y las microempresas están generando 

actualmente alrededor de $ 250 por mes. Con una 

iglesia de 50 miembros sería difícil sostener el 

programa sin apoyo externo" (Pastor, 22 de diciembre 

de 2021). La prioridad es lograr que los niños 

actualmente inscritos pasen por el programa.  

El programa extraescolar en San Martín es parte de 

una asociación directa entre la iglesia local y la 

organización internacional paraeclesiástica. No hay un 

acuerdo formal con la organización eclesiástica 

nacional. La estructura asociativa autónoma de las 

iglesias pentecostales se presta a estas alianzas directas 

con organizaciones paraeclesiásticas. Ya sea que las 

asociaciones directas se realicen por conveniencia o 

principio, el resultado neto es que los sistemas de apoyo 

eclesiástico de las iglesias nacionales son limitados y en 

muchos casos desconocen sus actividades o no pueden 

apoyarlas. Desde una perspectiva institucional, la iglesia 

nacional juega un papel limitado en el mantenimiento 

de estos programas.  

Además, el hecho de que la congregación local no 

pueda sostener el programa extraescolar de los niños 

sin el patrocinio externo es preocupante en una 

economía local controlada por pandillas. Una de las 

características distintivas de las estrategias de desarrollo 

transformacional es que conectan los proyectos con una 

iglesia local. Se convierte en un gran desafío cuando las 

iglesias locales (principalmente en comunidades de 

bajos ingresos) no tienen los sistemas de apoyo para 

sostener iniciativas. Al igual que la escuela cristiana, el 

beneficio de este programa para los más de trescientos 

niños es innegable, y es especialmente crítico para evitar 

que más niños se unan a las pandillas. El desafío es 

mantener los programas operativos cuando los 



Christian Relief, Development, and Advocacy 4(1), Summer 2022  
 

Bueno, Pandillas y desarrollo 23 

indicadores actuales utilizados para determinar la 

necesidad no tienen en cuenta los efectos de las 

pandillas. Este programa es de importancia crítica para 

la prevención de pandillas, pero debido a que este no 

es el enfoque principal del programa, puede perder su 

apoyo financiero. El tipo de pobreza infligida por las 

pandillas no siempre puede medirse por las métricas 

tradicionales del nivel de vida.  

En general, los proyectos y programas de desarrollo 

transformacional de las organizaciones eclesiásticas y 

paraeclesiásticas en San Martín han sido efectivos para 

abordar las necesidades individuales de los niños y las 

familias. Su presencia en la comunidad también 

proporciona un rayo de esperanza de que hay una 

manera de salir del problema de las pandillas. 

Desafortunadamente, sin un cambio macro/estructural 

importante, las pandillas continuarán privando a estas 

comunidades de la estabilidad que hace posible el 

desarrollo sostenible. Por lo tanto, la necesidad de una 

respuesta más colectiva es crítica. Las iglesias y las 

organizaciones paraeclesiásticas tienen un acceso único 

a las comunidades influenciadas por pandillas, pero no 

se puede esperar que las transformen solas. 

 

Análisis  
Los pentecostales y las pandillas en El Salvador 

comparten espacio, lazos familiares y cosmología, pero 

sus respuestas contrastantes a la marginación los ponen 

en tensión. No hay una visión común del futuro y sus 

métodos de influencia son diametralmente opuestos. 

Sin embargo, a pesar del ambiente volátil, las iglesias 

pentecostales locales y las organizaciones 

paraeclesiásticas han logrado sobrevivir adoptando un 

enfoque cauteloso del compromiso social. Como 

resultado, se encuentran entre las pocas organizaciones 

sociales que quedan en comunidades cada vez más 

aisladas y controladas por pandillas. Su presencia y los 

programas de empoderamiento local brindan asistencia 

valiosa a muchas familias vulnerables. Al mismo 

tiempo, el aumento de la influencia de las pandillas 

expone las limitaciones de estos enfoques. A medida 

que las pandillas expanden sus redes de influencia, las 

iniciativas de desarrollo transformacional sostenible se 

ven cada vez más aisladas. La necesidad de abordar los 

problemas de las pandillas es primordial para el 

bienestar de estas comunidades. Desafortunadamente, 

no existe un enfoque de desarrollo transformacional 

específico de las pandillas para guiar a las iglesias y 

organizaciones paraeclesiásticas a lograr un cambio 

sostenible. 

Antes de considerar estrategias de desarrollo 

transformacional para comunidades enredadas por 

pandillas, es importante situar el análisis dentro del 

entorno cotidiano. Los programas de rehabilitación y 

reintegración de pandilleros son claramente parte de 

una estrategia comprensiva, pero estos programas 

tienen poco efecto en el control y la violencia de las 

pandillas sobre las comunidades. Por esta razón, el 

enfoque de esta investigación está en los efectos que el 

enredo de pandillas tiene en la sostenibilidad de los 

esfuerzos de desarrollo transformacional en la 

comunidad. Como se vio en la comunidad de San 

Martín, la mayoría de los programas de desarrollo 

transformacional establecidos actualmente siguen 

estrategias y procedimientos de programas que se 

desarrollaron antes o independientemente del enredo 

de pandillas. Los criterios y métodos del programa no 

anticiparon cómo un mayor control de las pandillas 

afectaría sus objetivos a largo plazo. En la actualidad, las 

iglesias locales y las organizaciones paraeclesiásticas 

están en tensión con la influencia de las pandillas, y hay 

pocos, si es que hay alguno, enfoques de desarrollo 

transformacional sostenible que aborden el tema del 

enredo de las pandillas.  

Una revisión de las diferentes estrategias de 

mitigación de pandillas aplicadas hasta la fecha puede 

ser desalentadora. Las tácticas policiales agresivas, las 

políticas de ajuste estructural a nivel macro y las 

iniciativas de rehabilitación de pandillas han 

demostrado ser en gran medida ineficaces (Wolf 2017, 

208). Las comunidades influenciadas por pandillas 

están en el limbo del desarrollo. No hay una solución 

inmediata a las preocupaciones estructurales que 

alimentan el crecimiento de las pandillas, y el aumento 

del control de las pandillas en las comunidades 

marginales afecta la estabilidad requerida para el 

desarrollo sostenible. Para los profesionales del 

desarrollo transformacional es difícil encontrar 

estrategias adecuadas. El proyecto de agua comunitaria 

en San Martín es un ejemplo de ONG que, ante la falta 

de una estrategia adecuada, simplemente mantiene el 

rumbo. El proyecto de agua continúa persiguiendo una 

progresión programática estándar de la dependencia a 

la independencia. Sin embargo, el aumento del control 

de las pandillas afecta la estabilidad requerida para 

lograr los objetivos de sostenibilidad. Ignorar estas 

dinámicas sociales puede crear objetivos y estrategias 

desalineados, y ejercer una presión adicional sobre las 

partes interesadas locales.  

Teniendo en cuenta las organizaciones que ajustan 

o inician nuevos programas en comunidades enredadas 

por pandillas, la gran mayoría se enfoca en abordar las 

necesidades inmediatas. En San Martín, la inestabilidad 

causada por el control de las pandillas hizo que la ONG 

cristiana enfocara instintivamente nuevos esfuerzos en 

atender las necesidades básicas, como las letrinas. Las 

organizaciones de desarrollo comúnmente ajustan sus 

programas cuando un desastre mayor golpea a una 

comunidad. En los casos en que estallan guerras o que 

ocurren desastres naturales, las políticas y los 

procedimientos cambian hacia el alivio de desastres y / 

o la asistencia a los refugiados. De manera similar con 



Christian Relief, Development, and Advocacy 4(1), Summer 2022  
 

Bueno, Pandillas y desarrollo 24 

el enredo de pandillas, en ausencia de estabilidad, 

muchos profesionales del desarrollo gravitan hacia la 

prestación de asistencia inmediata. Después de todo, 

las crisis sociales violentas causadas por el terrorismo o 

el crimen generalmente se clasifican como desastres 

(Wisner 2015). 

Desgraciadamente, en comunidades enredados 

por pandillas, la crisis social no tiene un fin definido.  

En muchas comunidades la presencia de las pandillas 

es un nuevo normal.  También es importante 

reconocer, que el utilizar métodos de asistencia de 

emergencia puede aliviar necesidades básicas, pero no 

tiene efecto a largo plazo en las condiciones sociales 

que contribuyen a la desestabilidad creado por las 

pandillas. Iglesias y organizaciones paraecclesiasticas 

que abarcan métodos de asistencia de emergencia 

deben estar cocientes que la crisis probablemente no se 

va mejorar a corto plazo. 

Finalmente, consideremos los enfoques de la 

teoría del conflicto para abordar la violencia de las 

pandillas. Hay investigaciones etnográficas en otras 

partes de América Latina que revelan que los residentes 

en comunidades conflictivas pueden y de hecho se 

enfrentan a la violencia de actores estatales y no 

estatales. Pero en El Salvador, la confrontación abierta 

de las pandillas es rara (Wolf 2017, 229). Se desconoce 

qué hace posible algunas formas de resistencia civil en 

algunos contextos y no en El Salvador. Pero lo que está 

claro es que cualquier persona que se enfrente a 

pandillas sin el apoyo del gobierno es probablemente 

vulnerable tanto al enjuiciamiento legal como a las 

represalias de las pandillas. Del mismo modo, las 

estrategias estructurales no conflictivas también parecen 

destinadas al fracaso. Alex de Waal sugiere que "las 

personas necesitan desarrollar un sentido de que, como 

parte de una comunidad política más amplia, tienen 

derechos en los que deben insistir: al desarrollo, a un 

sustento sostenible, al respeto de los derechos civiles y 

políticos" (Citado en Myers 2011, 196).
5

 Aún así, estos 

derechos son irrelevantes para las pandillas, porque los 

pandilleros no pertenecen a sistemas internacionales 

formales en los que puedan rendir cuentas. En la 

actualidad, los profesionales del desarrollo 

transformacional en San Martín y en otros lugares 

continúan aplicando iniciativas de empoderamiento de 

base sin una estrategia clara a largo plazo. 

 

Avanzando: Cómo la comunidad 

internacional de desarrollo puede apoyar a 

las comunidades influenciadas por las 

pandillas. 

 
5 Traducido del inglés por el autor: “people need to develop a sense that, as part of a larger political community, they 

have rights on which they should insist – to development, to a sustainable livelihood, to respect for civil and political 

rights” 

 En las comunidades marginales, la capacidad de 

las iglesias para influir en un cambio amplio se 

correlaciona con sus alianzas externas con 

organizaciones internacionales de desarrollo. Sin 

embargo, en las comunidades controladas por las 

pandillas, los modelos actuales de asociación se ven 

obstaculizados por condiciones hostiles, rituales 

disputados y capacidad limitada, todo lo cual hace que 

el empleo de estrategias de desarrollo formal sea poco 

práctico. Uno conjetura que lograr un desarrollo 

transformacional sostenible llevará tiempo, que el 

apoyo externo será esencial y que las partes interesadas, 

incluidas las pequeñas iglesias pentecostales, tendrán 

que trabajar juntas. En este sentido, creo que hay un 

camino a seguir si podemos comprometernos a 

encontrar mejores formas de apoyar las iniciativas 

locales cuando el acceso es limitado. Ignorar o aplicar 

los protocolos existentes no logrará los resultados 

deseados. El desafío es definir políticas de desarrollo 

transformacionales, promoción y recursos de apoyo 

que se adapten específicamente a las comunidades 

enredadas por pandillas.  

La primera decisión que enfrentan los 

profesionales del desarrollo transformacional cuando 

se enfrentan a comunidades enredadas por pandillas es 

si deben participar. La tendencia ha sido que a medida 

que aumenta el control de las pandillas y la violencia, 

las agencias de desarrollo externas se retiran. Por lo 

tanto, las comunidades enredadas por pandillas se 

vuelven progresivamente más aisladas de los sistemas 

de apoyo externos. Por ejemplo, Médicos Sin 

Fronteras (MSF) suspendió temporalmente sus 

operaciones en El Salvador después de que uno de sus 

equipos fuera atacado por bandas armadas (Rentería 

2021). Como lo demuestra este incidente, cuando las 

organizaciones se ven afectadas por las pandillas, 

tienden a considerar sus políticas y procedimientos por 

su propia cuenta, sin el beneficio de ninguna estrategia 

específica de las pandillas. Las decisiones de las 

organizaciones internacionales de participar en El 

Salvador se están tomando en oficinas aisladas de las 

comunidades afectadas por las pandillas. Por el 

momento, cada organización debe negociar su propia 

estrategia de cómo mitigar el efecto de las pandillas.  

La magnitud del problema de las pandillas en 

muchas comunidades de El Salvador también afecta la 

forma en que operan las ONGs. Por ejemplo, Homies 

Unidos (una ONG basada en pares) tuvo su 

financiamiento suspendido porque las evaluaciones 

formales no pudieron ser realizadas por observadores 

independientes (Wolf 2017, 236). La sospecha de las 

pandillas hacia los forasteros obstaculiza muchos 

http://homiesunidos.org/
http://homiesunidos.org/


Christian Relief, Development, and Advocacy 4(1), Summer 2022  
 

Bueno, Pandillas y desarrollo 25 

protocolos formales. Ya sea que se trate de las pandillas 

que restringen el acceso, o del personal de las agencias 

donantes que se niegan a visitar las comunidades 

controladas por las pandillas, el efecto neto es el 

aumento del aislamiento. Cada vez más, solo las 

instituciones locales permanecen activas en estas 

comunidades, pero no parece razonable esperar que 

ellas solas aborden los problemas de las pandillas. El 

especialista en desarrollo Alan Fowler señala que los 

enfoques de empoderamiento del desarrollo a nivel 

micro deben combinarse con el apoyo institucional a 

nivel macro. Myers refuerza este punto al afirmar: 

"Cada comunidad es parte de una familia de sistemas 

sociales que son regionales, nacionales y finalmente 

globales" (Myers 2011, 189). Los líderes de la iglesia 

local, los miembros de la comunidad y los 

profesionales de la transformación necesitan el apoyo 

de la comunidad internacional de desarrollo. 

Identificar mejores formas de apoyar las iniciativas 

locales que son inaccesibles debido a las pandillas es un 

primer paso crítico.  

El siguiente paso para identificar una mejor 

manera de abordar las comunidades enredadas por 

pandillas es ajustar los lentes a través de las cuales 

evaluamos el problema. Al aplicar la teoría del 

entrelazamiento social de Offutt, podemos 

comprender mejor los desafíos de los que estamos 

apoyando. En el caso del programa extraescolar en San 

Martín, vemos cómo los profesionales del desarrollo 

utilizan un índice genérico de nivel de vida para 

determinar si el programa cumple con sus criterios. 

Sobre la base de estos criterios, el programa ha 

comenzado un proceso de culminación gradual, a pesar 

del hecho de que el programa es muy valioso para evitar 

que los jóvenes se unan a las pandillas. Las estrategias 

de desarrollo transformacional apropiadas en las 

comunidades marginales de El Salvador requieren que 

veamos a las pandillas como una forma de pobreza. Las 

comunidades enredadas por las pandillas no siempre 

parecen ser materialmente pobres, pero carecen de 

libertad, paz y perspectivas de empleo. Además, la 

economía de las comunidades marginales de El 

Salvador depende en gran medida de las remesas de los 

familiares que han migrado. Esto puede sesgar la 

percepción de la necesidad, porque esos recursos se 

generan externamente; Los padres migrantes pueden 

resolver sus necesidades financieras inmediatas, pero 

no crea perspectivas de empleo futuro. También, la 

misma necesidad de migrar puede exponer a sus hijos 

al reclutamiento de pandillas. Los efectos de la pobreza 

en las comunidades enredadas por las pandillas van 

más allá de lo financiero. Los criterios de evaluación del 

desarrollo transformacional deben integrar los efectos 

físicos, sociales, psicológicos y espirituales que 

influencia el fenómeno social de las pandillas. 

Finalmente, con un grado de optimismo, podemos 

dar fe de la importancia que la iglesia local juega en 

cualquier estrategia de transformación a largo plazo. 

Pero la forma en que las iglesias identifican los 

principios del reino en las comunidades enredadas por 

pandillas es fundamental. La cuestión moral de cuándo 

comprometerse o desvincularse de los pandilleros es 

compleja. Por ejemplo, Polígono (una agencia católica 

de desarrollo) terminó su programa de microempresas 

dirigido a pandilleros. El programa fue controvertido 

porque algunos creían que incentivaba unirse a las 

pandillas. Los jóvenes fueron testigos de cuánto apoyo 

y recursos se dirigían a los pandilleros. Construir 

relaciones saludables es un desafío en las mejores 

circunstancias. Determinar cuándo comprometerse o 

desvincularse de las demandas de las pandillas es una 

matriz ética que solo los verdaderamente investidos 

pueden descifrar. Me hace recordar las palabras del 

director de la escuela en San Martín: "Ellos saben 

cuándo estás de su lado". Esta declaración no se trata de 

ser pro-pandilla o anti-pandilla. Se trata de una 

conciencia de la persona y el contexto que uno aborda. 

Cualquier guía moral o ética para navegar el enredo de 

las pandillas debe surgir a través de la búsqueda 

diligente de la verdad, por parte de las partes 

interesadas que comparten una mentalidad del reino. 

Una mentalidad de reino para San Martín debe ser 

desarrollada por aquellos que viven y trabajan allí. La 

comunidad internacional de desarrollo puede ayudar a 

facilitar este proceso, pero los participantes locales 

deben participar centralmente. 

La situación de las pandillas en El Salvador 

presagia la visión profética de los niños que se vuelven 

contra sus padres. Muchos aspectos del trabajo de 

desarrollo transformacional son probados por la 

realidad social de las pandillas. Las experiencias en San 

Martín resaltan la importancia de las relaciones a largo 

plazo, los sistemas de apoyo y las estrategias adecuadas. 

Las estrategias de empoderamiento insular no son 

suficientes para mitigar la influencia de las pandillas. Es 

necesario un enfoque más sólido y colectivo. La 

comunidad de desarrollo en general tiene el desafío 

único de aumentar el apoyo en comunidades menos 

accesibles. Estos son solo algunos de los elementos 

importantes a considerar en las comunidades 

enredadas por pandillas. Muchas otras políticas y 

procedimientos de desarrollo transformacional a nivel 

macro deben examinarse a la luz de este fenómeno 

social. La esperanza es que al integrar a la amplia 

comunidad de desarrollo en la conversación de 

aquellos que viven y trabajan en comunidades 

enredadas por pandillas, encontraremos las mejores 

maneras de avanzar. 

  

 

 



Christian Relief, Development, and Advocacy 4(1), Summer 2022  
 

Bueno, Pandillas y desarrollo 26 

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pdf.  

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Christian Relief, Development, and Advocacy 4(1), Summer 2022  
 

Bueno, Pandillas y desarrollo 27 

 
 

 

 

David Bueno es director ejecutivo de  Water for the 

World, y sirve en la Junta Directiva de Fundación 

Esteban. Ha vivido y trabajado en El Salvador por más 

de 30 años. Su labor se enfoca en el desarrollo socio-

económico sostenible.  

 

Email del autor: david@water4world.net  
 

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