12 • 2025 • Developmental Observer M i percepción de la formación en el marco del modelo NIDCAP es la de un gradual recorrido de creciente acercamiento a las necesidades del bebé y su familia, así como una más profunda comprensión de la incidencia que tiene en ellas el equipo de profesionales que les cuida. Dicha idiosincra- sia – la de gradual y creciente – es indispensable en un proceso de formación cuyo objetivo es comprender y cuidar la individ- ualidad del bebé. La formación del profesional NIDCAP consta de diversas fases.1 Una vez que el profesional en formación (en adelante, "aprendiz") ha demostrado una apropiada conceptualización del comportamiento del bebé, y es capaz de formular adecua- damente sus observaciones y recomendaciones de cuidados, la fase siguiente en su formación es la Práctica Avanzada (en adelante, "PA"). La PA consiste en la observación periódica, siguiendo la metodología aprendida, del bebé y su familia, desde el ingreso a la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) hasta el alta hospitalaria y la transición al hogar.2 La PA es un importante punto de inflexión en el proceso de formación y un componente singular del mismo. Apren- dices y entrenadores llegamos a la PA con un buen grado de ilusión y expectativa. Acompañados, tal vez, de interrogantes: ¿Seremos capaces de crear una genuina relación de apoyo y colaboración con la familia? ¿De qué manera evolucionará la misma? ¿Cuáles serán sus matices, a medida que transcurran las semanas? ¿De qué forma expresaremos, sea por escrito como a través de acciones y hechos, nuestro compromiso con el cuidado del bebé y su familia, y con el proceso de formación en sí mismo? ¿Podremos construir y asegurar esa envoltura contenedora al bebé, a sus padres, al aprendiz y a los profesio- nales de la UCIN, que propugna el modelo NIDCAP?3 Estas preguntas nos invitan a reflexionar sobre aquellas oportunidades menos aparentes o explícitas, aún por descu- brir, que esta fase de la formación nos proporciona a aprendi- ces y a entrenadores en igual medida. Si llegamos con curiosidad, con la mente y el corazón abiertos, ¿qué "tesoros escondidos" podremos descubrir a partir de nuestra experiencia con la PA? Quisiera plantear en este artículo algunos de los que he descubierto a partir de mis propias experiencias de formación. Una llamada a la individualidad La PA abarca varias semanas. Se inicia en los primeros días tras el nacimiento, sigue en la hospitalización y el alta, y finaliza en el entorno familiar. Durante todo ese tiempo, el seguimiento longitudinal y periódico del bebé a través de las observaciones NIDCAP, nos aporta un mejor conocimiento de sus necesi- dades y nos compromete de una nueva manera con la promo- ción de su constante evolución y desarrollo. La PA pone a prueba nuestra capacidad de adoptar, desar- rollar y mantener a través del tiempo, un enfoque individual- izado del cuidado. Esta etapa de la formación nos convoca a ajustar y afinar más aún esa capacidad, que veníamos desar- rollando ya en etapas anteriores de la misma. Nos impulsa a adecuar más cabalmente nuestro análisis y a articular nues- tras recomendaciones para este bebé que seguimos – que es específico y único. Nos sitúa en la necesidad de amoldarlas a sus capacidades y vulnerabilidades; a su evolución clínica; a su familia; a sus circunstancias irrepetibles y singulares. Ser capaz de asegurar la individualización del cuidado1 es la competencia central a desarrollar en la formación NIDCAP. Debido a ello, durante la PA, nuestra capacidad de mantener esa perspectiva de cambio y evolución que propugna la Teoría Sinactiva del Desarrollo,3 se hace imprescindible y se pone en mayor evidencia. Importa tener presente que, como todos sabemos, de esta teoría surge el modelo NIDCAP. Por el hecho de ser un pilar básico del modelo que estudia- mos, es necesario que el aprendiz haya comenzado a desarrollar esta competencia ya en etapas tempranas de su formación, ante- riores a la PA. No obstante, la habilidad del aprendiz de individ- ualizar las recomendaciones y propuestas de cuidado se hace visible con mayor claridad durante la PA. En consecuencia, el Práctica Avanzada de la Formación NIDCAP: Tesoros Escondidos Para Aprendices y Entrenadores Dalia Silberstein, PhD, RN DOI: 10.14434/DO.V18I2.41642NIDCAP Trainer, Israel NIDCAP Training Center Reflexionando sobre las observaciones durante la Práctica Avanzada 2025 • Developmental Observer • 13 requisito de contar con la capacidad de individualizar el cuidado emerge aún con mayor magnitud en esta fase de la formación. Una situación que ejemplifica lo que señalo es la recomen- dación de cuidados "mantener el contacto físico cercano con su madre”. Se trata de una recomendación presente en todas y cada una de las etapas que ha vivido el bebé desde su in- greso en la unidad. Ha sido relevante y crucial para el bebé al que estamos siguiendo desde el mismo momento de nacer, y constituye una necesidad que está presente, sin excepción, en cada una de las etapas de su hospitalización.4 Sin embargo, la manera de abordarla y actualizarla para el bebé y su familia es distinta en cada etapa de su desarrollo. Hemos de anticipar que el abordaje de esa necesidad medular se transforme y evoluci- one en cada una de las observaciones que componen la PA. Es, por tanto, de gran importancia que en dichas obser- vaciones - que el aprendiz formula y el entrenador evalúa - seamos capaces de identificar y poner en evidencia esa singular evolución que presenta cada bebé, cada familia. Así, atenién- donos al ejemplo anterior, si se tratase de un bebé en su se- gundo día de vida que se encuentra fisiológicamente inestable y medicamente lábil, puede que la recomendación "universal" antes propuesta, tome la forma singular de: "Considera guiar a los padres en el modo de ayudar a su bebé a mantener una posición relajada, posando suavemente sus manos alrededor de su cuerpo, de tal forma que los pies y los brazos del bebé estén levemente flexionados y cercanos al cuerpo”. En observaciones futuras hemos de formular claramente (el aprendiz) e identificar (el entrenador) como aquella necesidad incuestionable, constante e inamovible, de "manten- er el contacto físico cercano con su madre”, adquiere distintos matices. Tales matices son la manifestación inequívoca la de individualización. Por ello, deben quedar reflejados en la PA en unas recomendaciones de cuidados individualizadas que varían en función de los cambios producidos en el bebé y sus circunstancias, por ejemplo: su situación clínica; su capacidad de estar alerta o de organizar su postura; la competencia de sus padres; etc. En definitiva, tal como he tratado de argumentar, la PA nos confronta, tanto a aprendices como a entrenadores, con el reto de la individualización. Es en esta etapa del aprendizaje en el que con mayor claridad podemos poner de manifiesto nuestra capacidad de percibir el cuidado de manera individualizada. Este es el primero de los tesoros escondidos de la PA: la oportunidad sin igual que esta vía de aprendizaje ofrece al aprendiz y al entrenador. Al aprendiz le permite demostrar su competencia para individualizar sus apreciaciones y sugeren- cias. A su vez, le ofrece al entrenador la posibilidad de iden- tificar y evaluar el grado en que dicha competencia está en uso durante el trabajo del aprendiz con él bebé y la familia. Usos y desusos del lenguaje Tal como he señalado, durante la PA se observa al bebé en el transcurso de varias semanas. Esa suerte de "relato" a través del tiempo acerca del bebé en interacción con su entorno, con su familia, y con los cuidadores profesionales, proporciona un contexto en el que examinar nuestro lenguaje y reconocernos en él. El texto de las observaciones brinda una oportunidad más para identificar la medida en que logramos ser facilitado- res del desarrollo. La PA posibilita una mirada amplia e integradora. Es en esta etapa de la formación NIDCAP en la que podemos exam- inar de forma más completa nuestro discurso y el lenguaje que manejamos. Abordaré esta percepción personal brevemente, con relación a tres ejes del cuidado que ya he mencionado: el bebé; los padres y los cuidadores profesionales. Con relación al bebé, la PA nos sitúa en la necesidad de escoger con sensibilidad las palabras y expresiones que utilizamos para transmitir aquello que deseamos comunicar y enfatizar acerca del bebé y su desarrollo. Por ello, nos insta a prestar atención a cuán cabalmente se refleja en el lenguaje que utilizamos nuestra percepción del bebé como un ser compe- tente.5,6 En consecuencia, nos induce a explorar si hemos sido capaces de reflejar tanto sus fortalezas como sus vulnerabili- dades. Explorar el lenguaje que utilizamos en la PA supone, en definitiva, valorar en qué medida aquello que expresamos se adhiere al modelo de cuidados que propugnamos. Con relación a los padres y cuidadores profesionales, las directrices del programa de formación1 nos instan a articular informes NIDCAP que: resulten claros y sostenedores para ellos; que les habiliten para comprender el lenguaje comporta- mental del bebé; que fomenten la creatividad y confianza de los padres y cuidadores para apoyar y promover el desarrollo del En definitiva, tal como he tratado de argumentar, la PA nos confronta, tanto a aprendices como a entrenadores, con el reto de la individualización. Es en esta etapa del aprendizaje en el que con mayor claridad podemos poner de manifiesto nuestra capacidad de percibir el cuidado de manera individualizada. 14 • 2025 • Developmental Observer bebé. Las directrices recomiendan, además, que aquello que comunicamos y escribimos impulse a los padres a sentir placer y seguridad en el ejercicio de su rol parental en el complejo entorno de la unidad neonatal.2 Nada de lo anterior puede lograrse sin el uso reflexivo de nuestro propio lenguaje, tanto en los informes escritos que componen la PA, como en el diálogo que entablamos con padres e integrantes del equipo profesional de la unidad. El lenguaje que utilizamos puede contribuir al crecimiento profesional y a la transformación de la cultura de cuidados de la unidad. Por todo ello planteo que, a la hora de valorar la PA, es conveniente responder a algunas cuestiones centrales en nues- tro compromiso de apoyo al desarrollo del bebé. Entre ellas destacan, a mi entender, las siguientes: ¿Hemos sido capaces de transmitir fortalezas y vulnerabilidades inherentes al lengua- je comportamental del bebé? ¿Hemos sido suficientemente hábiles al articular los próximos pasos en su trayectoria de desarrollo? ¿Hemos hecho acopio de la sensibilidad y delicade- za necesarias para plantear unas recomendaciones de cuidados que contribuyan a su desarrollo? Finalmente, cabe también preguntarse si hemos realizado el indispensable proceso de introspección que nos permite priorizar nuestro rol de guías y posibilitadores del cuidado7, como parte integral de nuestra identidad profesional. Aquí yace, entonces, un segundo tesoro escondido de la PA: el lenguaje utilizado al escribir las observaciones y comu- nicarlas, ofrece una ventana desde la cual apreciar las percep- ciones más genuinas y profundas que tenemos del cuidado que brindamos al bebé y su familia en el marco del modelo NIDCAP. Construir el diálogo Aprendices y entrenadores incorporan al proceso de for- mación NIDCAP sus propias percepciones y perspectivas del cuidado. Como entrenadores nos enfrentamos al reto de ser cálidos, sensibles y respetuosos, de identificar y comprender las percepciones de nuestros alumnos y hacer explícitas - al mismo tiempo - las nuestras, sin imponerlas y sin asumir que se dan por sentadas. Una cuestión que me he preguntado desde mi rol como entrenadora NIDCAP es la siguiente: ¿Cómo puede iniciarse, promoverse y mantenerse vivo un diálogo que es necesario y vital, en una formación que por lo menos en parte, se lleva a cabo a distancia? En mi caso, he utilizado el recurso de notas escritas intercaladas en el texto del aprendiz. He utilizado dichas notas como una primera y muy básica plataforma desde la cual construir una base para el dialogo que se establecerá después, a través de conversaciones - en persona u online. Estas notas me han proporcionado un modesto cimiento desde el cual propiciar un diálogo reflexivo, abierto, y esclarecedor entre aprendiz y entrenador. He aprendido, a su vez, que algunos aprendices pueden es- tar poco familiarizados con este "método" y que, acaso, puedan sentir cierta incomodidad al recibir un trabajo que incluye nu- merosas notas. Viniendo de sistemas educativos más o menos tradicionales, muchos hemos sido educados en la premisa que cuanto más impecable y con menos notas se nos devuelve un trabajo, mejor. Un trabajo que contiene muchas notas del profesor o mentor es – según dicha concepción – un trabajo menos logrado. Sin embargo, desde mi experiencia, las notas son vitales para propiciar la reflexión y el diálogo, y es por ello que procuro incluirlas. No hacerlo significaría, desde mi punto de vista, renunciar a un intercambio más abierto de ideas sobre lo observado acerca del bebé y su familia. A menudo he sentido la necesidad de explicar este punto de vista, y asegurar al aprendiz que estas notas son un elemento ineludible en la construcción de un dialogo más libre, que dará lugar a un más profundo aprendizaje. Sin el intercambio y la mutua exposición de puntos de vista, el proceso de aprendizaje se empobrece. Desde mi perspectiva, es en esas notas del entrenador en las que radica otro tesoro escondido en la PA: el uso de un instrumento sencillo como plataforma desde la cual propiciar el diálogo. Enhebrar reflexiones La práctica del modelo NIDCAP consiste en observar, articular lo que hemos observado y reflexionar acerca de ello. Las obser- vaciones secuenciales de la PA nos permiten mirar de manera estructurada e individualizada el comportamiento del bebé y sus necesidades de desarrollo a lo largo del tiempo. Es la lectura de dichas observaciones la que permite al entrenador valorar lo que el aprendiz ha observado e inferido. Sin embargo, son las reflexiones escritas que se adjuntan a cada una de las observa- ciones de la PA las que otorgan al entrenador un atisbo de lo que el aprendiz ha sentido y experimentado. La reflexión, sustentada en los apartados que aporta la denominada "Journal Page"8 de la formación NIDCAP, proporciona una ventana única al mundo interior del cuidador, en este caso el aprendiz. La oportunidad de reflexionar que nos otorga la PA pone a prueba nuestra capacidad de pensar más libremente, de quitar Desde mi perspectiva, es en esas notas del entrenador en las que radica otro tesoro escondido en la PA: el uso de un instrumento sencillo como plataforma desde la cual propiciar el diálogo. 2025 • Developmental Observer • 15 vallas a nuestra mente y plasmar con espontaneidad aquellos pensamientos que la observación ha despertado en nosotros. Puede que, en esa implícita invitación de la PA a la libre reflex- ión, radique su aparente complejidad. No es inusual que los aprendices manifiesten una cierta "dificultad para reflexionar". De hecho, a menudo han preguntado qué tipo de pensamien- tos sería pertinente incluir en esa sección de la PA. Son la necesidad y el deseo de mirar una situación aparen- temente conocida desde nuevas perspectivas, los que desenca- denan la exigencia de reflexionar sobre la práctica profesional. Hacerlo requiere cierta dosis de introspección, sensibilidad y tolerancia. Por sobre todas las cosas, reflexionar significa estar en disposición de hacer una pausa, de frenar. Quizás en cada uno de estos atributos radica la dificultad de ejercitar la reflexión que se manifiesta, a veces, durante el proceso de formación. Sin embargo, el imperativo de reflexionar que exige la formación NIDCAP es más sencillo de lo que pueda parecer a primera vista, si se aborda con genuina libertad. Mi consejo es aproximarnos al ejercicio de la reflexión con la mente – y sobre todo el corazón – abiertos. Permitirnos la libertad de considerar todo aquello que nos viene en mente a partir de la observación que hemos hecho. Que no impongamos límites estrictos, ni atendamos a un determinado método o estructura al hacerlo. Que hagamos un pequeño inventario de los pens- amientos y sentimientos que cada observación ha despertado en nosotros. Llegados a este punto, que escojamos en cuál de ellos nos gustaría detenernos a reflexionar por escrito. Bastaría, desde mi punto de vista, con que el aprendiz aborde cada vez uno o dos "temas" de su inventario. Así, cada observación y su correspondiente reflexión nos obsequiarían seguramente con el tesoro escondido de descubrir un nuevo matiz, una nueva faceta en nuestro aprendiz. Es así como al leer la PA, las reflexiones del aprendiz que acompañan las distintas observaciones se enhebran a través de nuestra lectura en una suerte de collar imaginario. Las reflexiones nos proporcionan una herramienta más para para apreciar las diversas maneras en las que el aprendiz percibe al bebé, su trayectoria de desarrollo y las interacciones de cuidados que experimenta. Cultivar el orgullo Uno de los principales objetivos de la PA es que el aprendiz aprenda a apoyar al bebé y su familia, así como al equipo pro- fesional que colabora con ellos, para ayudarles a sentirse más competentes para cuidar a su bebé y favorecer su desarrollo.1 En mi práctica como enfermera desde la perspectiva del modelo NIDCAP, he identificado que una de las maneras más apreciadas y eficaces para brindar ese tipo de apoyo es cul- tivando el sentido del orgullo, tanto en los padres como en los profesionales. Son muchos los motivos para sentir orgullo y satisfacción en el día a día de una unidad neonatal. Por ejem- plo: por los cuidados que se brindan; por la capacidad de indi- vidualizar las decisiones; por mantener el foco asistencial en el bebé y su familia; por las incipientes capacidades que día a día va mostrando el bebé, a pesar de la fragilidad de su prematuri- dad o de las complejidades médicas que pueda presentar. La PA, con su metódico seguimiento del bebé a lo largo de varias semanas, nos permite situar ese orgullo en un primer plano, nos ofrece un ámbito en el que regocijarnos (tanto pa- dres como profesionales) en los logros del bebé. La PA nos in- vita a enfatizar la alegría de formar parte del esfuerzo conjunto de ayudar a ese bebé y su familia a expresar su más óptimo potencial de desarrollo. En el complejo entorno de la UCIN, donde lo urgente puede a menudo quitar lugar a lo importante, la PA nos obsequia con otro pequeño tesoro: un contexto donde detenernos, destacar y cultivar la alegría y el orgullo por el bebé que cuidamos. Conclusión La PA de la formación NIDCAP proporciona una experiencia llena de oportunidades de aprendizaje tanto para aprendi- ces como para entrenadores. Adquirir mejor competencia y habilidad para individualizar, utilizar más adecuadamente el lenguaje, reflexionar, fomentar el diálogo y cultivar el orgullo son - desde mi perspectiva - algunas de las más destacadas. No obstante, las nociones y competencias que afianzamos en esta etapa de la formación no se limitan exclusivamente al ámbito de la PA, sino que, de hecho, la trascienden. Si somos capaces de proyectar más allá esas nociones y competencias, podremos ejercitarlas e implementarlas en otros contextos de nuestro ejercicio profesional. De esta manera, beneficiaremos y enriqueceremos cada una de las interacciones de cuidados en las que participemos, y cada una de las experiencias de aprendizaje que propiciemos. En este sentido, la PA encierra la potencialidad de convertirnos no solamente en profesionales NIDCAP, sino también en mejores cuidadores en el marco del equipo multidisciplinar de cuidados de la unidad neonatal. Agradecimientos Agradezco de corazón a María Maestro y Josep Perapoch, de la Federación Internacional NIDCAP, por aportarme sus valio- sas reflexiones, incorporadas a este manuscrito. Y a Consuelo López, de la Universidad de Cádiz, por revisar este trabajo y sugerir importantes mejoras al texto. Bibliografía 1. Als H. Program Guide. Newborn Individualized Developmental Care and Assessment Program (NIDCAP): An Education and Training Program for Health Care Professionals. Copyright, NIDCAP Federation International, 1986, rev 2009. 2. Als, H. Guidelines for Advanced NIDCAP Practicum: Following an Infant and Family from Admission to Discharge and Transition to the Home. Copyright NIDCAP Federation International, 2010. 3. Als H. 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