Página web: http://epaa.asu.edu/ojs/ Artículo recibido: 26-1-2017 Facebook: /EPAAA Revisiones recibidas: 11-5-2017 Twitter: @epaa_aape Aceptado: 12-5-2017 archivos analíticos de políticas educativas Revista académica evaluada por pares, independiente, de acceso abierto y multilingüe Universidad de San Andrés y Arizona State University Volumen 25 Número 74 10 de julio 2017 ISSN 1068-2341 Repensar el Vínculo entre la Educación y el Mundo del Trabajo desde la Perspectiva de Género: Reflexiones a Partir de un Estudio Longitudinal en el Gran Buenos Aires Ana Miranda Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-CONICET) & Milena Arancibia Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-CONICET) Argentina Citación: Miranda, A., & Arancibia, M. (2017). Repensar el vínculo entre la educación y el mundo del trabajo desde la perspectiva de género: Reflexiones a partir de un estudio longitudinal en el Gran Buenos Aires. Archivos Analíticos de Políticas Educativas, 25(74). http://dx.doi.org/10.14507/epaa.25.2907 Resumen: Existe una fuerte tradición de estudios sobre educación y trabajo en América Latina, de gran riqueza conceptual y trabajo empírico. En su interior, hay fuertes consensos que señalan que el pasaje entre la educación y el mundo del trabajo se presenta de forma cada vez más diferenciada, individualizada y extendida, configurando procesos de transición ampliamente desiguales. La producción es amplia y se encuentra presente en numerosos países de la región, pero ha avanzado escasamente en tensionar la lectura del vínculo entre la educación y el trabajo desde la perspectiva de género, y ha dejado de lado la investigación sobre el vínculo entre educación y trabajo reproductivo. El presente artículo aborda el análisis de los hallazgos obtenidos a partir de un estudio de seguimiento de egresados en el marco del Programa de Estudios Longitudinales Gramáticas de la http://epaa.asu.edu/ojs/ http://dx.doi.org/10.14507/epaa.25.2907 Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 25, No. 74 2 Juventud con sede en FLACSO Argentina. Expone resultados de entrevistas retrospectivas realizadas con jóvenes mujeres que reconstruyen el recorrido completo de la transición entre la educación secundaria y el mundo del trabajo o el sector de los cuidados. Las conclusiones proponen incorporar la perspectiva de género en los estudios de transición a la adultez incorporando al sector de los cuidados, con el objetivo de aportar elementos analíticos en la construcción de sistemas de protección y de la justicia social. Palabras clave: Educación y Trabajo; Trabajo reproductivo; Género; Transiciones; Argentina Rethinking the relationship between education and the work world from a gender perspective: Considerations based on a longitudinal study in Greater Buenos Aires Abstract: There is a strong tradition of studies on education and work in Latin America, with extensive, rich concepts and empirical work. They comprise broad consensus pointing out that the shift from education to the work world is becoming more and more different, separated and extended, making up transition processes widely uneven. Production is large and can be found in several countries of the region, but it has barely moved to tighten the education-work relation from a gender perspective and has overlooked the research on the relationship between education and reproductive work. This article addresses the analysis of findings from a follow-up study carried out on graduates within the framework of the Grammar of Youth Longitudinal Studies Program, in FLACSO Argentina. It shows the results of retrospective interviews to young women that have rebuild the full transition road from high school to the work world or the care sector. Their conclusions propose integrating the gender perspective into studies on transition to adulthood by including the care sector in order to provide analytical elements for creating protection systems and social justice. Key words: Education and Work; Reproductive work; Gender; Transitions; Longitudinal studies; Argentina Repensar o vínculo entre a educação e o mundo do trabalho a partir de uma perspectiva de gênero: Reflexões com base num estudo longitudinal na Grande Buenos Aires Resumo: Existe uma forte tradição de estudos sobre educação e trabalho na América Latina, de grande riqueza conceitual e trabalho empírico. Em seu interior, existem fortes consensos que mostram que a passagem entre a educação e o mundo do trabalho ocorre cada vez mais de forma diferenciada, individualizada e extensa, configurando processos de transição amplamente desiguais. A produção é ampla e encontra-se presente em numerosos países da região. Porém, avançou escassamente em tensionar a leitura do vínculo entre a educação e o trabalho a partir da perspectiva de gênero, assim como deixou de lado a investigação sobre o vínculo entre educação e trabalho reprodutivo. O presente artigo abrange a análise das descobertas obtidas a partir de um estudo de seguimento de graduados do Programa de Estudos Longitudinais Gramáticas da Juventude, com sede na FLACSO Argentina (Faculdade Latino-Americana de Ciências Sociais). Apresenta os resultados de entrevistas retrospectivas realizadas com mulheres jovens, que reconstroem o percurso completo da transição entre o ensino médio e o mundo do trabalho, ou o setor dos cuidados. As conclusões propõem incorporar a perspectiva de gênero nos estudos da transição à vida adulta, incluindo o setor de cuidados, com o objetivo de oferecer elementos analíticos na construção de sistemas de proteção e da justiça social. Palavras-chave: Educação e trabalho; trabalho reprodutivo; gênero; transições; estudos longitudinais; Argentina Repensar el vínculo entre la educación y el mundo del trabajo 3 Introducción Hace ya unas décadas se ha expandido una fuerte preocupación sobre los problemas de inserción ocupacional que enfrentan los y las jóvenes, sobre todo en el comienzo de su carrera laboral. Se trata de una inquietud que fue acompañando los procesos de transformación del mercado de trabajo, básicamente la crisis del “salariado” como modalidad principal de integración social. La problemática data de mediados de los años 70, cuando la combinación de un período económicamente recesivo junto con la aplicación de programas de ajuste provocó el inicio de la metamorfosis del mercado laboral (Castel, 1997). En continuidad y como parte de la modificación en el régimen de acumulación del capital, sobre principios de 2000 la expansión de la precariedad marcó la ruptura final de aquel modelo de pos-guerra en donde el empleo asalariado y a tiempo indeterminado se había constituido como articulador de las relaciones sociales. Como parte del mismo proceso, se produjo la transformación del modelo familiar caracterizado por el compromiso doméstico de la mujer y la centralidad de la provisión y manutención en el varón que se había consolidado durante la segunda mitad del siglo veinte (Fraser, 2016). La precariedad se fue convirtiendo en una “cultura de la contratación juvenil”, suponiendo la preferencia de los jóvenes por mayores ingresos laborales sobre la seguridad de largo plazo. Se trata de un tema controversial, y que ha sido muchas veces abordado por trabajos académicos y por la prensa, sobre todo a través de los dichos sobre la “generación Y” o “milennials”, en relación a las transformaciones en la “centralidad del trabajo” en virtud del ocio y la experimentación que se expande desde la salida de la educación secundaria hasta los 30 años de edad (the funny twenties). Cuestionando las visiones de una “generación apática”, investigaciones recientes dan cuenta de la naturalización (reificación) de las tendencias hacia la precarización del trabajo brindando evidencia sobre los supuestos que sustentan y las ganancias que se obtienen en base a esas estrategias. Los supuestos parten de la idea de que la responsabilidad frente al empleo está asociada con la formación de una familia, es decir que los jóvenes (sobre todo los hombres), se comprometen con el empleo luego de establecerse de forma independiente con una pareja, no así las mujeres en donde el efecto es inverso (Perelman & Vargas, 2013). Los beneficios se presentan como una mayor ganancia asociada a la ausencia de regulación (Cote, 2014). En este contexto, las modalidades vigentes de transición entre la educación y el empleo implican la participación activa de la juventud en distintas actividades tendientes a la acumulación de una trayectoria laboral que puede consolidarse hacia los 30 años de edad, luego de numerosos sacrificios (Miranda & Arancibia, 2017). Supone sobre todo una gran disponibilidad vital para la educación y el trabajo, con el consecuente retraso en la asunción de los roles asociados a la formación de un nuevo grupo familiar, que se va postergando hasta entrada la tercera década de la vida entre numerosas personas. El régimen contemporáneo de pareja de “doble ingreso” que implica la participación laboral de hombres y mujeres como actividad central en términos vitales genera una fuerte presión de progreso, retrasa la paternidad/maternidad e impide el balance entre las actividades productivas y reproductivas entre las personas jóvenes. Lo cual afecta sobre todo a las mujeres, que se debaten entre los mandatos sociales de maternidad, independencia y carrera laboral. El campo de los estudios sobre juventud, educación y trabajo se encuentra en deuda con la perspectiva de género. Sobre todo, en la conceptualización de la juventud en tanto transición(es), la afirmación sobre una relación directa entre la educación y el trabajo, la ausencia de debate sobre la noción de reproducción social, la escasa reflexión sobre la economía de los cuidados y la maternidad/paternidad opacan el pensamiento y obstruyen la elaboración de programas y políticas de educación, trabajo y juventud que reconozcan las especificidades de los géneros. En especial en los países de América Latina donde desde edades muy tempranas las niñas y adolescentes son las Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 25, No. 74 4 encargadas del cuidado niños/as y personas dependientes (Batthyány, 2008) y los hombres se vinculan de forma temprana a la actividad laboral, sobre todo en familias migrantes, rurales, o pobres y en contextos de crisis económica o política (Segato, 2003). Los debates -tanto académicos como políticos- sobre el trabajo no remunerado y/o reproductivo, la economía de los cuidados, el uso del tiempo y la relación con las trayectorias educativas y laborales, se han convertido en ejes centrales para comprender las desigualdades de género. Partiendo de esos debates, el presente artículo se propone analizar los resultados de una investigación sobre transiciones de jóvenes egresadas de la educación secundaria en Argentina. Presenta información de un estudio de corte longitudinal que fue realizado mediante el seguimiento de una cohorte de estudiantes del último año de la educación secundaria del año 1999, desarrollado en dos etapas. La primera se realizó entre 1998 y 2003, en un período en donde se construyó el panel a través de técnicas cuantitativas (follow up studies). La segunda etapa, que se extendió entre 2010 y 2015, se desarrolló en base a la realización de entrevistas biográficas retrospectivas sobre una muestra intencional que recuperaba los resultados de los primeros años de egreso. Las entrevistas que fueron realizadas con jóvenes mujeres de 32 años de edad y habilitan analizar el recorrido completo de transición entre la educación secundaria y el mundo del trabajo o el sector de cuidados, dan cuenta de la construcción de la trayectoria laboral y de cuidados durante los veinte años de edad, permitiendo observar la consolidación de posiciones en la estructura de social al comienzo de la adultez. Estudios de Juventud, Transiciones y Género El campo de los estudios de juventud ha experimentado un notable crecimiento durante las últimas cuatro décadas en el mundo occidental, también asiático y africano, pero con temáticas diferenciadas. A partir de los años 70, en el momento en que la desocupación comenzó a ser un hecho extendido entre la juventud, la perspectiva de la transición fue imponiéndose en los estudios de orientación sociológica. La perspectiva enriqueció significativamente el debate, brindando un marco de análisis que permitió conectar las esferas de la educación y el trabajo, al tiempo que dar cuenta de las políticas y de los contextos sociales y familiares en donde las transiciones se desarrollaban (Casal et al., 2006). La perspectiva de la transición brindó mayor especificidad al vínculo entre la educación y el mundo del trabajo a través del estudio de la edad en el marco del curso de vida y del contexto político e histórico como elementos explicativos. A través del seguimiento de las particularidades de la etapa de la juventud se fueron precisando las fases que comprenden la categoría en un rango etario cada vez más amplio, que en la actualidad supera a los 30 años de edad, abarcado fases vitales altamente diferenciadas. En su conjunto, representa el período en donde se produce el paso entre la educación y el mercado de trabajo, y la transición entre el hogar familiar y el hogar propio. En un primer caso, el movimiento hacia el trabajo implica un posicionamiento en la estructura social (Miranda, 2007). En el segundo caso, la transición hacia la autonomía y la formación de un nuevo grupo familiar (Arancibia, 2016). Ambos procesos, que se presentan de forma cada vez más diferenciada e individualizada, siguen impregnados de una fuerte carga normativa, sobre todo entre aquellos que experimentan transiciones alejadas de los parámetros vigentes. Las particularidades que inciden en el contexto político, social y económico en el cual transcurren transiciones forman parte de aspectos significativos de la investigación mediante la incorporación de nociones asociadas a la temporalidad y la coyuntura histórica. En esta dirección y de modo de abarcar las distintas esferas en análisis, los estudios sobre transiciones juveniles trabajaron en base a estrategias de investigación de la escuela de demografía social (Elder, 1994), analizando grupos generacionales caracterizados por la vigencia de ciertas condiciones externas que Repensar el vínculo entre la educación y el mundo del trabajo 5 influyen en la etapa de la juventud con claros efectos en el destino posterior a esos años. Las investigaciones pudieron precisar, por ejemplo, que las generaciones que desarrollan la inserción laboral durante años de crisis y estancamiento económico cuentan con un rango menor de oportunidades durante la construcción de la trayectoria laboral, con importantes efectos en la posición ocupacional de largo plazo. Y de esta forma, plantearon que en períodos de crecimiento económico y mayor protección social puede desplegarse un margen de mayor amplitud en las decisiones y elecciones vigentes en la transición juvenil, mientras que períodos de estancamiento y menor protección social se observan mayores restricciones en la acción individual (Furlong, 2009). Los procesos de individuación se convirtieron en elementos analíticos centrales en la comprensión de las transiciones juveniles sobre todo en las producciones de origen europeo. Los estudios centralizaron sus argumentos en un conjunto de fenómenos asociados a las normas sociales vigentes en una “juventud modernizada” (Bendit et al., 2008), que se manifiestan en una nueva etapa de experimentación y vacancia localizada en la segunda década del curso de vida, que en este texto será nombrada como los “veintis”, abarcando un conjunto de fenómenos que plantean ejes de investigación y debate vigentes de gran interés en tanto marco general para la reflexión de los resultados de campo. Estos procesos son de gran importancia ya que, si bien en América Latina se presentan de manera heterogénea y diferenciada según el posicionamiento de clase, representan uno de los nudos centrales de la argumentación. De forma tal que, a lo largo de este texto se abordará el estudio de las trayectorias desarrolladas por jóvenes mujeres durante sus veintis, y sus resultados en el posicionamiento alcanzado sobre el principio de la adultez. La perspectiva de la transición permitió, de esta forma, complejizar el análisis de las formas clásicas del estudio entre el vínculo entre la educación y el trabajo, sobre todo aquellas que ya sea desde el paradigma del capital humano, como desde la visión crítica, mostraban una relación directa y unidireccional del aporte del pasaje por el sistema educativo en la movilidad social. Sin embargo, es preciso advertir que la noción de transición ha sido fuente de fuertes críticas durante los últimos años. Los debates, ampliamente documentados, se presentan sobre todo en relación a la construcción de una conceptualización que propone la efectiva desconexión entre las esferas educativas y laborales, y la incorporación de las nociones de identidad y cultura juvenil a partir del concepto de generación social. La noción de generación social, junto con el desarrollo del concepto de pertenencia (belonging) (Cuervo & Wyn, 2014), se proponen acercar las tradiciones del campo de los estudios de juventud, incorporando aspectos de la identidad generacional, el arraigo y la afectividad como nociones centrales para el análisis de los procesos de transición juvenil. En el marco de estos interesantes debates, la idea central que recorre estas páginas tiene el propósito de incorporar la perspectiva de género en los análisis sobre clase y generación, cuestionando la centralidad del empleo en las transiciones juveniles. En el campo de los estudios de juventud la idea de autonomía, entendida como independencia económica y residencial, tiene gran centralidad y está asociada a la posibilidad de contar con los ingresos necesarios para sostenerla. En efecto, en las sociedades occidentales la autonomía es función del empleo, ya que el mercado de trabajo es el principal asignador de recursos económicos y status social. La obtención de una ocupación que brinde el sostén para la vivienda independiente se presenta como un hito fundamental en el proceso de transición juvenil, siendo una de las claves de ingreso a la adultez. La perspectiva de género ha cuestionado ampliamente la reducción de la capacidad humana de trabajo a la noción de empleo. Sostiene que la separación del trabajo productivo y reproductivo representa un hecho particular del capitalismo y propone la noción de reproducción social para abarcar las distintas esferas que componen la vida en sociedad. Desde la perspectiva de la reproducción social ampliada “el trabajo puede ser re-conceptualizado poniendo de relieve la re- espacialización de trabajo, territorialización y las maneras en que dicha re-espacialización o territorialización están transformando el espacio urbano” (Dinerstein, 2016, p. 5). A partir de Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 25, No. 74 6 repensar la noción de trabajo se busca comprender la ampliación de los “espacios de trabajo” en contextos de desempleo y precariedad. La conceptualización sobre la reproducción social como un elemento que reconoce al trabajo más allá del empleo o la relación salarial ha sido escasamente incorporada en los estudios de juventud. La representación tradicional de los pasajes, las metáforas en que se han representado las transiciones no admiten otra salida que la integración al mercado de trabajo, lo cual genera amplias limitaciones para el análisis de las formas transicionales de las mujeres, sobre todo en las sociedades del sur. La incorporación de la perspectiva de género como enfoque teórico metodológico resulta una categoría de análisis fundamental. La división sexual del trabajo determina la desigualdad en las oportunidades de hombres y mujeres para acceder a los recursos materiales y sociales, así como a participar de la toma de decisiones. En este sentido, el análisis específico de la participación de las mujeres jóvenes en el ámbito educativo y en el mercado de trabajo puede contribuir a comprender las desigualdades en un determinado período histórico. Así como plantear nuevas formas de interpretación y análisis que reconozcan las particularidades del sur, las “…. interaccciones con la familia, los amigos, el barrio y otros miembros de la comunidad que tienen la capacidad de generar el sentido de pertenencia” (Cuervo & Wyn, 2014:7 traducción propia), y sus efectos en los procesos de cambio y reproducción de la estructura de oportunidades y acceso al bienestar. La Centralidad del Trabajo en la Perspectiva de la Transición Distintas obras del campo de los estudios del trabajo han señalado que la inestabilidad de las relaciones laborales ha sido un rasgo persistente solo interrumpido durante los “treinta años gloriosos” del capitalismo, localizados desde los “acuerdos del pos-guerra” hasta mediados de los años 70 (Mosoesta, Stillerman & Tilly, 2016). Durante esta etapa, la expansión del “salariado” en tanto modalidad central de integración social y del estado de bienestar (sobre todo en las naciones del norte) generó una mejora en las condiciones de vida del conjunto de la población, provocando una redistribución de ingresos inédita a favor del sector del trabajo. El incremento de la participación del salario respecto del ingreso nacional fue sustantivo, dando lugar a la movilidad social ascendente de las denominadas “clases medias”. Desde el punto de vista de género, el modelo de posguerra se organizó desde un patrón heteronormativo, que imponía al hombre la responsabilidad del sostén económico y a la mujer la tarea del hogar y los cuidados. La organización de la política social acompañó ese modelo promoviendo el salario familiar y los beneficios sociales asociados al trabajo (Fraser, 2016). La crisis de los años 70 provocó una transformación significativa del modelo de organización social de posguerra. El primer impacto se hizo evidente con el incremento de la desocupación, y se expandió luego en la modificación de las relaciones laborales (precarización), la terciariación de las ocupaciones, la deslocalización de las industrias con un fuerte correlato en el incremento de la desigualdad social (Piketty, 2014). Siguiendo a Sweezy (1982), Casal sostiene que en el capitalismo las crisis son recurrentes y que hay algunos casos particulares en que el crecimiento económico y la estabilidad generan “paréntesis” durante los cuáles una generación particular puede disfrutar de beneficios de corto y mediano plazo. Por ejemplo, durante la segunda parte del siglo veinte se produjo un paréntesis donde la generación de post-guerra accedió al empleo protegido, sus hijos al bienestar económico durante la niñez y a la escolarización plena, en el marco de una economía demandante de puestos calificados. Cerrado el paréntesis, las generaciones que vivieron la estabilidad durante la niñez enfrentaron (y enfrentan) el déficit económico, el empleo precario, experimentando las tendencias clásicas del capitalismo que habían afectado a otras generaciones (Casal, 2016). El régimen de acumulación financiera impactó de modo directo en las familias, en donde se impuso un modelo que “liberalizó” la fuerza de trabajo femenina, generando la familia de “doble ingreso” (Fraser, 2016). Esta situación trajo aparejada grandes complicaciones en la vida doméstica y Repensar el vínculo entre la educación y el mundo del trabajo 7 la economía de los cuidados, que comenzó a organizarse de forma dualizada. Por un lado, y desde el punto de vista macro-social, en tanto sistemas familiaristas o no familiaristas (Aguirre et al., 2014). Por otro, y desde el punto micro o individual en tanto disposición o no de recursos económicos para el acceso al sistema de cuidado privado. En la combinación entre ambos, se encuentran intersecciones donde ubicar la experiencia de distintos países, sean europeos o americanos. En el caso de América Latina, se observa la vigencia de un modelo familiarista, de escasa provisión estatal, que destina a las mujeres jóvenes al sector de los cuidados desde edades tempranas, configurando así una trayectoria de poca relación con el mercado laboral y los ingresos propios. Asimismo, impone a los hombres la cultura de la provisión, y la responsabilidad de la inserción laboral también desde edades tempranas, la cual ha sido abordada desde distintas investigaciones sobre jóvenes y masculinidad (Fraiman & Rossal, 2009). La centralidad del empleo aquí adquiere nuevos significados, ya no son aquellos vinculados a la experimentación o el retraso en la asunción de roles adultos, analizados por la escuela europea de estudios de juventud. La idea de juventud “modernizada”, la metáfora de la “navegación” en el marco de transiciones cada vez más individualizadas y extensas (Bendit et al., 2008), sigue reconociendo al empleo como modalidad definitoria de acceso a la adultez. Sin embargo, el América Latina, así como también en distintas sociedades del denominado sur global, las transiciones a la vida adulta están atravesadas por las tareas de cuidado desde momentos muy tempranos de la vida. La vigencia de regímenes familiaristas de política social y la escasez de una institucionalidad que acompañe a las distintas generaciones produce prácticas de distribución de roles de cuidado, en donde las jóvenes participan activamente. ¿Cómo se expresa el pasaje entre la educación y el empleo entre las mujeres jóvenes que asumen tareas de cuidado a edades tempranas? ¿Es posible pensar las distintas esferas de la reproducción social en el estudio de las transiciones juveniles? ¿De qué forma integrar el espacio familiar en el vínculo entre la educación y el mundo del trabajo? Son algunas de las preguntas que subyacen en la investigación. Pensando Transiciones de Género en América Latina La aplicabilidad de los desarrollos conceptuales del denominado “norte global” en América Latina ha sido cuestionada en distintos momentos. Durante los años 50 y 60 la producción de marcos teóricos propios a la realidad regional fue un hecho notable e inédito, que se dio en el marco de la expansión de las ciencias sociales a nivel regional. Las obras de aquellos años fundaron una tradición amplia, con un pensamiento de gran profundidad, que interpela la posición “eurocentrista”, desde aspectos culturales, sociales y económicos (Presbich, 1949). Si bien no hay lugar en este texto para desarrollar ampliamente la producción que se generó a partir de esos años, existen una serie de conceptos que forman parte de los debates sobre la inserción laboral por estos días. La Argentina forma parte de un grupo de países que integran la región austral del continente, se trata de un país de ingresos intermedios que ha experimentado un proceso significativo de crecimiento económico que fue acompañado de políticas de protección social durante la primera década de 2000. La combinación entre el crecimiento económico y los programas de protección social generaron una mejora en la distribución del ingreso y en las condiciones de vida de la población (Filmus, 2016; Kessler, 2014). El proceso de des-endeudamiento fue clave en la soberanía de plantear su propio rumbo, y a diferencia de otros períodos en donde el peso de la deuda había significado procesos de ajuste (Fraser, 2016) el Estado pudo expandir su capacidad en la provisión de programas y políticas sociales. En el denominado modelo del cono sur (en donde participan además Brasil, Chile y Uruguay) el trabajo adquirió gran centralidad. Luego de varias décadas de vigencia de programas de orientación neoliberal, las instituciones laborales cobraron vigor, convirtiéndose en una de las piezas centrales de la estrategia de inclusión social (Novick, 2016). La política de revalorización del trabajo Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 25, No. 74 8 en conjunto con los denominados programas de ingreso condicionado -tales como “Bolsa Familia” (Brasil), “Asignación Universal” (Argentina)- generaron un programa de protección social amplio, pero con poca incidencia en la activación laboral de las mujeres, que continuaron a cargo de las tareas de cuidado. Según los datos recientes1, las mujeres presentan cifras muy por encima de los hombres en las horas dedicadas al trabajo de cuidado (88,9% para las primeras contra 58,2%), implicando grandes dificultades para la participación económica. La menor participación de las mujeres, que si bien “varía levemente en el tiempo, se sostiene, con matices, tanto en épocas de crecimiento como de retracción económica” (cf. Castillo et al., 2007; Lupica, 2010; Rodríguez Enríquez & Marzonetto, 2015; Rodríguez Enríquez & Méndez 2013 ). Por otro lado, las ocupaciones femeninas se encuentran relacionadas con trabajos de cuidado (servicio doméstico, educación, salud, actividades comerciales minoristas, actividades de servicios), mientras los hombres tienen una mayor participación relativa en las actividades manufactureras, de la construcción y de servicios de transporte y energía. La diferencia se hace evidente también cuando se verifica el menor acceso de éstas a puestos altos en la jerarquía de las ocupaciones. Según las cifras, los ingresos promedio de los hombres superan en un 13,3% al de las mujeres, y los trabajos a los que acceden presentan mejores condiciones de protección social (Rodríguez Enríquez & Marzonetto, 2015). Resulta necesario poner en evidencia la relación entre las cuestiones de género y de clase, ya que las trayectorias educativo-laborales resultan muy diversas en cada sector social, donde las decisiones conllevan lógicas particulares. En esta dirección se han desarrollado investigaciones sobre las temáticas de juventud y masculinidad, las cuales presentan interesantes conclusiones sobre la tensión entre la transformación de los patrones de género y la continuidad del modelo de provisión (Fraiman & Rossal, 2009; Ward, 2014). En el caso de las mujeres que crecen en hogares de menores recursos, la continuidad de las tendencias hacia la participación en las tareas de cuidado en su familia de origen y el pasaje a las actividades de cuidado en hogares propios sin actividad laboral, es un hecho ampliamente documentado (Rodríguez Enríquez & Marzonetto, 2015). Así como también, la extensión de otras transiciones femeninas ligadas en el patrón hegemónico occidental, donde la postergación de la maternidad en busca de mayores credenciales educativas es notable. En el medio, y como un rasgo característico de las sociedades latinoamericanas, entre las mujeres de grupos de ingresos medios se registra una inestable articulación entre las esferas productivas y reproductivas gracias a un fuerte apoyo familiar. Programa de Estudios Longitudinales El Programa Gramáticas de la Juventud aborda del vínculo entre la educación y el trabajo a través del estudio del proceso de inserción laboral de personas jóvenes. Se desarrolla a partir de estrategias de investigación longitudinales, con datos organizados según cohortes, mediante la aplicación de distintas técnicas de investigación social, particularmente encuestas y entrevistas en profundidad, que se desarrollan a lo largo de la trayectoria laboral de las distintas generaciones en estudio. Las ventajas de los estudios de corte longitudinal en el análisis de los procesos de cambio social son amplias, ya que permiten reconciliar las tendencias macro sociales, con las transformaciones en los patrones individuales del curso de vida (Ruspini, 2002). En esta dirección, y con el objetivo de brindar evidencia sobre las transformaciones de finales de siglo veinte, Gramáticas de la Juventud comenzó a desarrollarse en el año 1998 a través del Proyecto “La inserción ocupaciones de los egresados de la escuela media”, y continúa hasta la actualidad. A lo largo de dos décadas de trabajo, se fueron desarrollado distintos proyectos de investigación con el objetivo de aportar al debate teórico y metodológico sobre la desigualdad, la justicia social, y brindar insumos para la 1 Encuesta Anual de Hogares Urbanos (EAHU) del INDEC, en su módulo de trabajo no remunerado (MTNR). Repensar el vínculo entre la educación y el mundo del trabajo 9 elaboración de programas y políticas de educación, empleo y juventud. Los proyectos fueron cumpliendo distintas etapas, permitiendo en su conjunto la construcción de un programa de estudios longitudinales de gran originalidad en la región sudamericana2. La información compilada por el Programa permite analizar las principales transformaciones en la transición educación – trabajo de los y las jóvenes en la Argentina desde principios de siglo veintiuno. Los paneles presentan la evolución de dos generaciones que alcanzaron la mayoría de edad (18 años) en dos coyunturas económico sociales bien distintas. Por un lado, la G 99 agrupa a jóvenes que nacieron entre los años 1981 y 1982 y que alcanzaron los 18 años en un periodo signado por el desempleo y la recesión económica (1999). Por otro lado, la G 11 agrupa a jóvenes que nacieron entre 1993 y 1994 y que llegaron a los 18 años de edad en un contexto caracterizado por mayores oportunidades laborales y protección social (2011). La información que presenta este artículo fue elaborada con la cohorte G99, a través de entrevistas retrospectivas (en profundidad), que se llevaron adelante cuando los jóvenes tenían alrededor de 32 años de edad. La muestra fue elaborada en base a los resultados hallados durante la primera investigación respecto de las actividades educativas y laborales durante los primeros años del egreso (2000-2003)3 y segmentada por el sector social de las familias de origen con el intento de garantizar mayor heterogeneidad. En su conjunto quedó conformada por 12 jóvenes de sector bajo, 10 de sector medio y 8 de sector alto; de ellos 18 hombres y 12 son mujeres. En cuanto a su lugar de residencia, 18 habitan en la Provincia de Buenos Aires (Conurbano Bonaerense) y el resto en la Ciudad de Buenos Aires. Los relatos relevados a lo largo del trabajo de campo permiten reconstruir el recorrido completo de la transición entre la educación secundaria y el mundo del trabajo (ya sea como empleo, o como actividad de cuidados) sobre principios de la vida adulta de una generación de jóvenes que se había integrado al mercado de trabajo en el año 2000 y que experimentó significativos problemas de inserción laboral durante los primeros años del egreso de la secundaria. El análisis pone el foco en la situación de los jóvenes a sus 32 años como un punto de llegada a la “adultez”. Las reflexiones 2 En efecto, según plantea E. Ruspini (2002), la implementación de programas de investigación de corte longitudinal es ampliamente costosa y requiere de la estabilidad de los equipos de investigación en el tiempo. Razón por la cual, su desarrollo requiere de gran esfuerzo y de la continuidad institucional, así como de redes de intercambio académico y formación. La política científica desarrollada en nuestro país a partir de la primera década de 2000, así como la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva dieron el sostén y la infraestructura que permitió el desarrollo de un Programa de estudios de largo alcance. 3 Como resultado del primer proyecto se construyeron 6 categorías de recorridos de actividad post-secundaria que caracterizaron a la cohorte de estudiantes en los primeros años del egreso: 1) De estudio como actividad principal: representa a aquellos que al egreso del nivel medio continúan sus estudios en el nivel terciario o universitario y que han permanecido inactivos o sólo han trabajado en forma esporádica; 2) De trabajo como actividad exclusiva: agrupa tanto a los ocupados, como desocupados, que en el periodo de estudio manifiestan estar en actividad. económica y que no asisten a estudios de nivel superior; 3) De combinación estudio- trabajo: son aquellos egresados que continúan estudiando y que al mismo tiempo trabajan o buscan trabajo; 4) Recorridos erráticos: el conjunto comprende a aquellos que presentan oscilaciones en su paso por el mercado laboral y por el sistema educativo. Es decir que, no manifiestan aún una tendencia clara y sostenida en las actividades que desempeñan. Por ejemplo, que en el primer año no estudiaban ni trabajaban y en las posteriores mediciones desempeñan alguna de esas dos actividades; 5) Recorridos vulnerables: son los que estudiaban o trabajaban durante el primer año de egreso y en las posteriores mediciones dejaron de hacerlo; 6) Recorridos de riesgo: son aquellos que se encuentran en condición de inactividad absoluta y aquellos que permanecen desocupados en las distintas tomas y no asisten al sistema educativo en ninguna de sus modalidades post-secundarias. Estas categorías se tomaron como punto de partida para la selección de casos en la muestra cualitativa que se presenta en este texto. Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 25, No. 74 10 enfatizan en la búsqueda de las características de dichas trayectorias que permitan establecer ejes claves como “puntos significativos” para rastrear indicios sobre los procesos de transición a la vida adulta entre distintas historias que forman parte de una misma “generación social”. El análisis se centra en las particularidades de las trayectorias de mujeres jóvenes y sus recorridos educativo- laborales, en estrecha relación con sus recorridos familiares. Antes de comenzar con la presentación de los testimonios, es preciso advertir que con anterioridad se trabajó con los resultados de investigación definiendo una tipología de transición educación – trabajo a partir de la categoría ocupacional en la que los y las jóvenes se desempeñaban al momento de realizarse las entrevistas. La elección de la noción de categoría ocupacional como elemento diferenciador estuvo asociada a la idea misma de transición(es) juveniles. En efecto, dado que el interés de los estudios de transición(es) está relacionado con el estudio de los procesos de estructuración social, el estudio del empleo constituye un punto central. En base a esa idea, la tipología se organizó en cinco tipos según la categoría ocupacional alcanzada al momento de la entrevista, según la siguiente definición: i) inserción de calificación ocupacional profesional y educación superior, ii) inserción en ocupaciones técnicas con estudios terciarios completos; iii) inserción ocupacional técnica con estudios superiores incompletos; iv) inserción operativa sin vínculo con los estudios de nivel superior; v) trabajos de cuidado e inactividad La tipología permitió analizar las tendencias generales del conjunto de la muestra, arrojando resultados de gran interés sobre la función social de la educación, el mercado de trabajo, el ciclo económico y las estrategias desarrolladas por los y las jóvenes en busca de la estabilización laboral (Bendit & Miranda, 2016; Miranda & Arancibia, 2017). Sin embargo, presentó grandes falencias para el estudio de los recorridos femeninos que se encontraban ampliamente atravesados por las tareas de cuidado y la organización familiar. Como parte del proceso de trabajo y debate, se elaboró una nueva tipología, también basada sobre la situación de las jóvenes a los 32 años, incorporando las labores de cuidado y trabajo reproductivo. Las nuevas categorías creadas para contribuir a echar luz sobre las trayectorias educativo-laborales y familiares de las mujeres jóvenes son: i) trabajo reproductivo como principal dedicación, ii) trabajo productivo como principal dedicación y iii) combinación de trabajo reproductivo y productivo. La distribución de los casos se presenta en anexo en la tabla 1 según la primera tipología y la tabla 2 en la segunda categorización. En ambas tablas se puede observar el peso de cada estrategia en relación al sector social de origen. Dado el carácter cualitativo de la investigación, la información en tablas se presenta a modo de panorama general de los testimonios que se analizan en el apartado que sigue. La Construcción de Trayectorias de Mujeres durante los Veintis A continuación se presentan los testimonios de las jóvenes mujeres, en lo que respecta a su paso por el sistema educativo, sus recorridos de inserción laboral y la relación con el trabajo reproductivo. Se reconstruyen las situaciones, luego de trece años del egreso de la escuela secundaria tomando en cuenta el camino que han recorrido. El foco del análisis se encuentra en la descripción en las opciones y las restricciones que las jóvenes fueron encontrando durante sus veintis, particularmente en relación a las actividades de estudio, trabajo y tareas de cuidado. De esta forma se analizan, por un lado, los motivos de las elecciones realizadas, los pasos de las trayectorias educativo laborales y los recursos (tanto propios como familiares) puestos en juego para poder realizar sus proyectos de vida. Al tiempo que se indaga en las expectativas cumplidas, aquellas no cumplidas y en los planes a futuro, tanto en lo que respecta a la educación como al empleo, para dar cuenta de las aspiraciones y horizontes que poseen y las posibilidades de cumplirlos. Como forma de aportar al análisis de las transiciones juveniles de las mujeres se pone el foco en ciertas historias que dan cuenta Repensar el vínculo entre la educación y el mundo del trabajo 11 de las oportunidades de un determinado contexto y en función de ello las decisiones que fueron tomando a lo largo de la década de los veintis. Trabajo Reproductivo como Principal Dedicación Las jóvenes que al inicio de su vida adulta dedicaban la mayor parte de su tiempo al trabajo de cuidado de sus hijos comenzaron estudios de nivel superior pero no pudieron terminarlos, ni aprovecharlos en las búsquedas laborales. Y, si bien realizaron algunas experiencias de trabajo rentado, no contaban con un empleo y ocupación laboral al momento de la entrevista. Mariana, por ejemplo, tuvo su primer hijo a los 16 años, por lo que retrasó un año la finalización del secundario. Una vez egresada realizó un curso de profesora de deportes y el ciclo inicial de un profesorado de biología, pero no buscó un empleo porque, según relataba, el tiempo que le dedicaba al cuidado de los hijos no se lo permitía. Durante algunos momentos había llevado a cabo trabajos esporádicos dado que se había separado de su pareja y necesitaba dinero para la manutención. A sus 32, ya había tenido tres hijos, vivía con su segunda pareja en una casa que habían construido en el terreno familiar y se dedicaba a las tareas de cuidado. Según contaba: “Así, trabajar, trabajar, no, fábricas, no, siempre lo poco que hice fue en mi casa o por ahí hacía tejido y vendía ¿viste? como changuitas, pero nunca fui de decir: “Me voy a anotar en tal lado para trabajar”, más que nada me dediqué a lo que fuera familia” (E6, sector bajo, Tigre, 2013). En su relato se pone en evidencia que Mariana no consideraba su trabajo de cuidado como una actividad de trabajo propiamente dicha, naturalizando la dedicación a la familia. No obstante, manifestaba el deseo de trabajar en un futuro como forma de tener mayor independencia, luego del crecimiento de los hijos/as: “A mí me gustaría trabajar, aunque sea poder decir “tengo mi negocio” y dedicarme a eso”. En los relatos de las mujeres con dedicación exclusiva al cuidado se observa que el trabajo fuera del hogar no se asociaba a la responsabilidad del sostén económico de la familia. Si bien el empleo se percibía como una actividad deseada y posible en un futuro, se consideraba enmarcada y relacionada con el desarrollo personal que podía contribuir al mejoramiento de la situación económica familiar pero no como una responsabilidad femenina. En efecto, la contracara de la naturalización de las tareas de cuidado se expresa en la reificación del rol de provisión entre los hombres, evidenciando el fuerte arraigo de la división sexual del trabajo presente en los modelos normativos diferentes para mujeres y varones (Fraser, 2016). En el caso particular de las mujeres, cuando las tareas de cuidado se inician a edades tempranas signan un trayecto de exigua relación con el mercado laboral, recreando trayectorias de “nupcialidad” semejantes a las del modelo familiar de posguerra, pero en un contexto de mayor inseguridad económica y matrimonial. Este fenómeno, que ha sido ampliamente estudiado en modelos de la demografía hoy ya clásicos (Perez Baleón, 2014), se encuentra también expandido entre egresadas de la educación secundaria, por estos días expuestas a la vulnerabilidad y a una mayor dependencia de las familias de origen (Saravi, 2015), como puede observarse en los testimonios. La persistencia de una fuerte división sexual de las tareas pone en cuestión la definición de la adultez vinculada al empleo y a la autonomía, así como los modelos que subsumen la importancia de las actividades reproductivas. En esta dirección, se vuelve necesario incorporar el estudio del vínculo de la educación con las responsabilidades familiares, de manera de dar cuenta de la construcción de las identidades y el sentido de pertenencia generacional (Cuervo & Wyn, 2014) en el análisis de la transición de las mujeres, de modo de dar lugar al debate sobre las tareas de cuidado, el futuro del trabajo y la reproducción social en términos amplios. Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 25, No. 74 12 Inserción Plena al Mercado Laboral La centralidad del trabajo se pone de manifiesto en las trayectorias de algunas mujeres donde es posible analizar la transición educación trabajo dentro de los parámetros normativos vigentes para el periodo de la juventud. La importancia de las credenciales educativas se hace evidente durante los veintis, en un proceso que unido a la acumulación de experiencias laborales puede generar una posición laboral interesante y relacionada con los estudios de nivel superior (Miranda & Arancibia, 2017). Las mujeres entrevistadas que terminaron estudios superiores se encontraban a los 32 años insertas en trabajos de sus profesiones a los que se dedicaban a tiempo completo. El tiempo dedicado al estudio y al trabajo resulta, no obstante, inversamente proporcional a la formación de un hogar propio en términos de vivienda y de familia, actividades que se vieron postergadas en sus recorridos. En efecto, la configuración actual de los mercados laborales propone la postergación de la asunción de roles parentales hasta edades cada vez más avanzadas, implicando grandes riesgos entre aquellas mujeres que desean asumirlos (Fraser, 2016). Entre las entrevistadas se encuentra Bárbara, quien tuvo empleos temporales en los primeros años de carrera universitaria hasta que ingresó en un trabajo estable. Estas experiencias contribuyeron a su formación profesional. De este modo ella recordaba: “A partir del tercer año sí trabajaba pero free, así huevadas, (...) laburaba mucho con mi vieja que hacía investigación de mercado. O sea, trabajaba para las vacaciones, para irme de viaje, no tenía que aportar en mi casa ni nada por el estilo (…). Y a partir del segundo o tercer año de la carrera empecé a laburar como secretaria en una empresa de investigación de mercado” (E21, sector alto, CABA, 2013). Poco antes de recibirse consiguió un trabajo en el Estado Nacional en el ámbito de la aplicación de políticas públicas de salud, en el que estaba desde sus veinte seis años, combinándolo con la docencia y la clínica. A sus 32 años continuaba estudiando (una maestría en políticas sociales) y entre sus expectativas futuras se encontraba tener hijos. La combinación entre estudio y trabajo se desarrolló en un círculo virtuoso que culminó en una trayectoria de inserción profesional vía el retraso de la maternidad. Entre las mujeres de sectores de menores recursos económicos, se observa que luego de un gran esfuerzo alcanzaron la estabilidad laboral, asociada a la obtención de una ocupación técnica y formal, lo que representa un activo de gran importancia. Por ejemplo, Julia durante sus veintis estudió más de una carrera (Magisterio y Profesorado para adultos) y tuvo diversos empleos que le sirvieron para poder formarse: “Mientras yo trabajaba, un puchito de esa plata me la guardaba para ir pagándome cursos, estaba haciendo cursos y después, cuando dejé de trabajar en la zapatería también andaba rasguñando las paredes a ver dónde podía trabajar” (E8, sector bajo, Berazategui). En el momento en que fue entrevistada contaba con dos cargos fijos en una escuela primaria, y en la que ya llevaba ocho años trabajando. En este punto, es interesante poner el foco en la relación entre género y clase. Ciertas historias dan cuenta y hacen presentes algunas diferencias de clase en los recorridos. Mientras que las jóvenes del sector alto lograron culminar carreras universitarias, aquellas de menores recursos realizaron estudios terciarios. En el caso de las segundas fue fundamental el apoyo familiar para poder insertarse laboralmente (Miranda & Arancibia, 2017). Sin embargo, se ponen de manifiesto los puntos en común entre las jóvenes de distintos sectores sociales, como evidencia de los aspectos generacionales comunes (Cuervo & Wyn, 2014), entre ellos la importancia del desarrollo profesional, el tiempo de vida dedicado al trabajo productivo y las dificultades para poder integrar los distintos aspectos de la vida humana, en sociedades ampliamente desiguales y en mercados de trabajo altamente competitivos. Repensar el vínculo entre la educación y el mundo del trabajo 13 El Esfuerzo de Combinar el Empleo y las Tareas de Cuidado Quienes se encontraban al inicio de la vida adulta realizando tareas productivas y reproductivas de forma conjunta lo hicieron gracias a un gran esfuerzo personal y al apoyo de sus familias de origen. Y si bien el proyecto de formación de nuevas familias se fue postergando, la mayoría tuvo hijos al final de los veintis. Como parte de este proceso, en el periodo del trabajo de campo (cuando las mujeres tenían 32 años), se encontraban realizado trabajos de media jornada para poder dedicarse al cuidado de los hijos, y habían decidido reducir sus horas de trabajo para disponer de tiempo para sus hijos pequeños. En el caso particular, se observa la vigencia y continuidad del modelo normativo que centra las responsabilidades de cuidado en las mujeres, como un hecho naturalizado. En este sentido, Jimena quien abandonó su trabajo en relación de dependencia para poder dedicarse a la vida familiar, participa ahora de un emprendimiento familiar que realiza con su marido. Según su testimonio, la elección del tiempo dedicado al trabajo estuvo estrechamente relacionada con la maternidad: “Las cosas que a mí me interesan yo las hago por otro lado, las estudio y las practico por otro lado y el trabajo es para ganar plata y me gusta algo que sea independiente porque puedo estar con mi hija las 24 horas del día” (E18, sector alto, Capital Federal, 2013). Jimena proviene de un hogar con padres profesionales y realizó un trayecto de mayor inestabilidad en relación a su familia de origen, no encuentra en el empleo un lugar de realización personal y ha priorizado ampliamente los vínculos afectivos, resignando así la independencia económica. Por otro lado se encuentra Julieta (E31, sector bajo, La Matanza, 2013), que cuando tuvo su primer hijo dejó la escuela secundaria por un año y terminó el colegio en un secundario para adultos. Durante sus veintis pudo estudiar el magisterio y trabajar como maestra ayudada por su familia que cuidaba a las hijas en su ausencia. A sus 32 años tenía dos cargos en jardines, lo que era posible porque la primera hija ya era mayor para quedarse al cuidado de la menor. Es interesante destacar que existe una especificidad en las trayectorias de estas mujeres de la muestra que han logrado combinar el trabajo productivo y reproductivo. Esta particularidad está asociada a las denominadas estrategias familiares de reproducción social que pueden observarse tanto en la construcción de hogares propios dentro del terreno o de la vivienda de la familia de origen, como en el apoyo en las tareas de cuidado de los pequeños. En esta dirección, la mayoría de las mujeres que combinaban ambas actividades se encontraba en esa situación por lo que la ayuda para cuidar a sus hijos se veía facilitada por la cercanía física (en especial de otras mujeres de la familia). Debate Desde mediados de la década del 70, las transformaciones en el régimen de acumulación del capital y sus impactos en el mundo del trabajo marcaron una nueva agenda de trabajo, tanto en el sector académico, como en el sector gubernamental y social. El incremento de la desocupación, la obsolescencia de calificaciones por el cambio tecnológico, las modificaciones en las formas familiares, la intensificación de la desigualdad social, las demandas de identidad y los procesos de individuación, implicaron grandes desafíos, al tiempo que abrieron nuevos debates. Frente a las transformaciones de orden general, distintos trabajos desarrollados en el campo de los estudios de juventud buscaron construir explicaciones que dieran mayor especificidad al estudio del vínculo entre la educación y el trabajo. La conceptualización de transición(es) generó un bagaje conceptual, que permitió observar los distintos fenómenos y articularlos en estudios social, histórica y geográficamente localizados, dando lugar a la elaboración de políticas novedosas de educación, empleo y juventud. Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 25, No. 74 14 A pesar de la productividad teórica y de la innovación metodológica, el campo de los estudios de juventud, educación y trabajo tiene una deuda con la perspectiva de género y la justicia social en términos amplios (Cuervo & Miranda, 2014). La centralidad del empleo, en tanto clave principal de la autonomía y el ingreso a la adultez, opaca el estudio de las trayectorias a-típicas, que se desarrollan de forma diferenciada a las gramáticas hegemónicas (Bendit & Miranda, 2016). Frente a las deudas, y con el propósito de profundizar en la comprensión de fenómenos de distinto orden, numerosos trabajos han propuesto la incorporación de una conceptualización más amplia, a través de estudios que incorporaron aspectos tales como pertenencia, identidad y afectos (Cuervo & Wyn, 2014; Saravi, 2014). Por otro lado, en el marco de una corriente que debate sobre los procesos de reproducción social, un conjunto de trabajos avanzaron analizando la identidad de género en contextos de desocupación, vulnerabilidad y cambio. Estos trabajos, centrados en la construcción de las identidades masculinas, dan cuenta de la persistencia de la moral de la provisión y la división social del trabajo (Fraiman & Rossal, 2009; Ward, 2014). Sin embargo, queda aquí también aun vacante el análisis sobre la construcción de las trayectorias femeninas, las cuales continúan fuertemente atravesadas por la asunción de las tareas de cuidado (Batthyány, Genta & Perrota, 2014). El presente artículo se propuso interpelar a los debates teóricos sobre educación y trabajo, a partir del análisis de las trayectorias de jóvenes mujeres en relación a la educación, el trabajo productivo y el trabajo reproductivo. En la evidencia de campo se pudo observar que, sobre todo en las jóvenes de menores ingresos económicos, la continuidad educativa y laboral se vio en distintos momentos interrumpida por la maternidad o por la asunción del cuidado de familiares, lo que las colocó en posiciones desventajosas para finalizar estudios de nivel superior e insertarse ocupacionalmente. En algunos casos, pudieron retomar la actividad laboral con gran esfuerzo, compartiendo las tareas del cuidado con otras mujeres de la familia, gracias a la cercanía de las viviendas (entre aquellas que compartían el terreno o la vivienda con sus padres). En otros, que pudieron retomar actividades laborales fuera del hogar se hizo evidente la naturalización de la dedicación a las tareas de cuidado, que apareció en los relatos como una elección personal. Al igual que en distintos trabajos elaborados sobre el “uso del tiempo” en América Latina (Batthyány, Genta & Perrota, 2014), los resultados demostraron que durante la juventud se produce la efectiva división del trabajo entre los sexos, y como resultado de esta división son las muchachas las primeras en flexibilizar su horario laboral o quedar afuera de las ocupaciones productivas. En otra situación se encontró a las mujeres de sectores de ingresos altos, corroborando lo observado en las cifras sobre la participación en el mercado de trabajo de las mujeres de distintos sectores sociales (Rodríguez Enríquez & Marzonetto, 2015). La diferenciación, que podría ser explicada por la teoría estándar del capital humano en virtud del costo de oportunidad diferencial entre mujeres de diferente nivel educativo (Becker, 1985), se sostiene en base al aplazamiento de la asunción de la maternidad hasta al menos mediados de la tercera década en el curso vital. Quedando para luego entonces, el acceso a sistemas médicos que permiten la expansión de la fertilidad y la entrada al segmento privado de cuidados (Fraser, 2016), en busca de la tan mentada continuidad laboral, que en el caso de los hombres no es puesta en duda, ni afectada por la asunción de la paternidad. Las primeras décadas del tercer milenio han sido propicias para la disminución de la desigualdad social en América Latina, sobre todo en los países del denominado cono sur. Sin embargo, quedan aún pendientes los debates tendientes a la igualación de las oportunidades de varones y mujeres. El texto se propuso abordar temáticas pendientes en el balance sobre “una revolución inacabada” marcada por la evidencia de que, a pesar de la mayor titulación en la educación secundaria y superior, las mujeres siguen sufriendo amplias desventajas en el mercado laboral. Así como cuestionar el rol que cumple la educación en la naturalización de los roles sexuales, Repensar el vínculo entre la educación y el mundo del trabajo 15 la forma en que la escuela y las políticas públicas pueden incidir para la promoción de una distribución más justa de actividades productivas y reproductivas, y sobre todo aportar al desarrollo de sistemas de protección en un mercado de trabajo inestable y cambiante. Referencias Aguirre, R., Batthyány, K., Genta, N., & Perrotta, V. (2014). Los cuidados en la agenda de investigación y en las políticas públicas en Uruguay. Íconos: Revista de Ciencias Sociales, (50), 43- 60. Arancibia, M. (2016). 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Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 25, No. 74 18 Sobre las Autoras Ana Miranda FLACSO-CONICET amiranda@flacso.org.ar Doctora en Ciencias Sociales –FLACSO. Licenciada en Sociología y Magister en Políticas Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Investigadora Independiente del CONICET. Docente de la materia Economía del Trabajo en la Carrera de Relaciones del Trabajo d e la UBA. Coordinadora del Área de Sociedad y Vida Contemporánea de la FLACSO Argentina. Miembro del Comité Directivo de la Asociación Latinoamericana de Sociología del Trabajo (ALAST - 2013-2016). Se ha desempeñado como profesora en la Universidad Autónoma de Barcelona (visitante), Universidad de la República (Uruguay), FLACSO Ecuador, Universidad del Salvador, Universidad de Gral. Sarmiento, entre otras. En el año 2001 obtuvo el Primer Premio y en 2008 el Segundo Premio del Concurso Domingo Sarmiento de la Academia Nacional de Educación Argentina. En 2016 obtuvo el Premio FORD/LASA para la Creación de la Red Latinoamericana de Estudios sobre transición educación - trabajo. Recientemente publicó Sociología de la Educación y Transición al Mundo del Trabajo, una compilación en donde se presentan los resultados del Programa de Estudios Longitudinales Gramáticas de la Juventud. Milena Arancibia FLACSO-CONICET marancibia@flacso.org.ar Magister en Estudios Urbanos –Universidad Nacional General Sarmiento (UNGS). Licenciada en Sociología –Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA). Actualmente es Becaria Doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y fo rma parte del Programa de Juventud de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO, Sede Argentina). Ha participado en el diseño y puesta en marcha de diferentes programas y proyectos tanto en organismos públicos como ONGs, en las áreas de desa rrollo regional, salud, gobierno y juventud. Actualmente desarrolla actividades de investigación principalmente en temas de juventud y hábitat. https://programajuventudflacso.wordpress.com/ Repensar el vínculo entre la educación y el mundo del trabajo 19 archivos analíticos de políticas educativas ISSN 1068-2341 Volumen 25 Número 74 10 de julio 2017 ISSN 1068-2341 Los/as lectores/as pueden copiar, mostrar, y distribuir este articulo, siempre y cuando se de crédito y atribución al autor/es y a Archivos Analíticos de Políticas Educativas, se distribuya con propósitos no-comerciales, no se altere o transforme el trabajo original. Más detalles de la licencia de Creative Commons se encuentran en http://creativecommons.org/licenses/by-nc- sa/3.0 Cualquier otro uso debe ser aprobado en conjunto por el autor/es, o AAPE/EPAA. La sección en español para Sud América de AAPE/EPAA es publicada por el Mary Lou Fulton Teachers College, Arizona State University y la Universidad de San Andrés de Argentina. Los artículos que aparecen en AAPE son indexados en CIRC (Clasificación Integrada de Revistas Científicas, España) DIALNET (España), Directory of Open Access Journals, EBSCO Education Research Complete, , ERIC, Education Full Text (H.W. Wilson), QUALIS A1 (Brasil), SCImago Journal Rank; SCOPUS, SOCOLAR (China) Por errores y sugerencias contacte a Fischman@asu.edu Síganos en EPAA’s Facebook comunidad at https://www.facebook.com/EPAAAAPE y en Twitter feed @epaa_aape. http://www.doaj.org/ https://www.facebook.com/EPAAAAPE Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 25, No. 74 20 archivos analíticos de políticas educativas consejo editorial Editor Consultor: Gustavo E. Fischman (Arizona State University) Editores Asociados: Armando Alcántara Santuario (Universidad Nacional Autónoma de México), Jason Beech (Universidad de San Andrés), Ezequiel Gomez Caride (Pontificia Universidad Católica Argentina), Antonio Luzon (Universidad de Granada), Angelica Buendia (Metropolitan Autonomous University), José Luis Ramírez (Universidad de Sonora) Claudio Almonacid Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, Chile Juan Carlos González Faraco Universidad de Huelva, España Miriam Rodríguez Vargas Universidad Autónoma de Tamaulipas, México Miguel Ángel Arias Ortega Universidad Autónoma de la Ciudad de México María Clemente Linuesa Universidad de Salamanca, España José Gregorio Rodríguez Universidad Nacional de Colombia, Colombia Xavier Besalú Costa Universitat de Girona, España Jaume Martínez Bonafé Universitat de València, España Mario Rueda Beltrán Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, UNAM, México Xavier Bonal Sarro Universidad Autónoma de Barcelona, España Alejandro Márquez Jiménez Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, UNAM, México José Luis San Fabián Maroto Universidad de Oviedo, España Antonio Bolívar Boitia Universidad de Granada, España María Guadalupe Olivier Tellez, Universidad Pedagógica Nacional, México Jurjo Torres Santomé, Universidad de la Coruña, España José Joaquín Brunner Universidad Diego Portales, Chile Miguel Pereyra Universidad de Granada, España Yengny Marisol Silva Laya Universidad Iberoamericana, México Damián Canales Sánchez Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, México Mónica Pini Universidad Nacional de San Martín, Argentina Juan Carlos Tedesco Universidad Nacional de San Martín, Argentina Gabriela de la Cruz Flores Universidad Nacional Autónoma de México Omar Orlando Pulido Chaves Instituto para la Investigación Educativa y el Desarrollo Pedagógico (IDEP) Ernesto Treviño Ronzón Universidad Veracruzana, México Marco Antonio Delgado Fuentes Universidad Iberoamericana, México José Luis Ramírez Romero Universidad Autónoma de Sonora, México Ernesto Treviño Villarreal Universidad Diego Portales Santiago, Chile Inés Dussel, DIE-CINVESTAV, México Paula Razquin Universidad de San Andrés, Argentina Antoni Verger Planells Universidad Autónoma de Barcelona, España Pedro Flores Crespo Universidad Iberoamericana, México José Ignacio Rivas Flores Universidad de Málaga, España Catalina Wainerman Universidad de San Andrés, Argentina Ana María García de Fanelli Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) CONICET, Argentina Juan Carlos Yáñez Velazco Universidad de Colima, México javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/819') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/820') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/4276') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/1609') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/825') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/797') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/555') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/823') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/798') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/814') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/801') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/1617') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/2703') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/802') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/816') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/826') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/804') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/3264') Repensar el vínculo entre la educación y el mundo del trabajo 21 education policy analysis archives editorial board Lead Editor: Audrey Amrein-Beardsley (Arizona State University) Editor Consultor: Gustavo E. Fischman (Arizona State University) Associate Editors: David Carlson, Margarita Jimenez-Silva, Eugene Judson, Mirka Koro-Ljungberg, Scott Marley, Jeanne M. Powers, Iveta Silova, Maria Teresa Tatto (Arizona State University) Cristina Alfaro San Diego State University Gene V Glass Arizona State University Gloria M. Rodriguez University of California, Davis Gary Anderson New York University Ronald Glass University of California, Santa Cruz R. Anthony Rolle University of Houston Michael W. Apple University of Wisconsin, Madison Jacob P. K. Gross University of Louisville A. G. Rud Washington State University Jeff Bale OISE, University of Toronto, Canada Eric M. Haas WestEd Patricia Sánchez University of University of Texas, San Antonio Aaron Bevanot SUNY Albany Julian Vasquez Heilig California State University, Sacramento Janelle Scott University of California, Berkeley David C. Berliner Arizona State University Kimberly Kappler Hewitt University of North Carolina Greensboro Jack Schneider College of the Holy Cross Henry Braun Boston College Aimee Howley Ohio University Noah Sobe Loyola University Casey Cobb University of Connecticut Steve Klees University of Maryland Nelly P. Stromquist University of Maryland Arnold Danzig San Jose State University Jaekyung Lee SUNY Buffalo Benjamin Superfine University of Illinois, Chicago Linda Darling-Hammond Stanford University Jessica Nina Lester Indiana University Adai Tefera Virginia Commonwealth University Elizabeth H. DeBray University of Georgia Amanda E. Lewis University of Illinois, Chicago Tina Trujillo University of California, Berkeley Chad d'Entremont Rennie Center for Education Research y Policy Chad R. Lochmiller Indiana University Federico R. Waitoller University of Illinois, Chicago John Diamond University of Wisconsin, Madison Christopher Lubienski University of Illinois, Urbana-Champaign Larisa Warhol University of Connecticut Matthew Di Carlo Albert Shanker Institute Sarah Lubienski University of Illinois, Urbana-Champaign John Weathers University of Colorado, Colorado Springs Sherman Dorn Arizona State University William J. Mathis University of Colorado, Boulder Kevin Welner University of Colorado, Boulder Michael J. Dumas University of California, Berkeley Michele S. Moses University of Colorado, Boulder Terrence G. Wiley Center for Applied Linguistics Kathy Escamilla University of Colorado, Boulder Julianne Moss Deakin University, Australia John Willinsky Stanford University Melissa Lynn Freeman Adams State College Sharon Nichols University of Texas, San Antonio Jennifer R. Wolgemuth University of South Florida Rachael Gabriel University of Connecticut Eric Parsons University of Missouri-Columbia Kyo Yamashiro Claremont Graduate University Amy Garrett Dikkers University of North Carolina, Wilmington Susan L. Robertson Bristol University, UK Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 25, No. 74 22 arquivos analíticos de políticas educativas conselho editorial Editor Consultor: Gustavo E. Fischman (Arizona State University) Editoras Associadas: Geovana Mendonça Lunardi Mendes (Universidade do Estado de Santa Catarina), Marcia Pletsch, Sandra Regina Sales (Universidade Federal Rural do Rio de Janeiro) Almerindo Afonso Universidade do Minho Portugal Alexandre Fernandez Vaz Universidade Federal de Santa Catarina, Brasil José Augusto Pacheco Universidade do Minho, Portugal Rosanna Maria Barros Sá Universidade do Algarve Portugal Regina Célia Linhares Hostins Universidade do Vale do Itajaí, Brasil Jane Paiva Universidade do Estado do Rio de Janeiro, Brasil Maria Helena Bonilla Universidade Federal da Bahia Brasil Alfredo Macedo Gomes Universidade Federal de Pernambuco Brasil Paulo Alberto Santos Vieira Universidade do Estado de Mato Grosso, Brasil Rosa Maria Bueno Fischer Universidade Federal do Rio Grande do Sul, Brasil Jefferson Mainardes Universidade Estadual de Ponta Grossa, Brasil Fabiany de Cássia Tavares Silva Universidade Federal do Mato Grosso do Sul, Brasil Alice Casimiro Lopes Universidade do Estado do Rio de Janeiro, Brasil Jader Janer Moreira Lopes Universidade Federal Fluminense e Universidade Federal de Juiz de Fora, Brasil António Teodoro Universidade Lusófona Portugal Suzana Feldens Schwertner Centro Universitário Univates Brasil Debora Nunes Universidade Federal do Rio Grande do Norte, Brasil Lílian do Valle Universidade do Estado do Rio de Janeiro, Brasil Flávia Miller Naethe Motta Universidade Federal Rural do Rio de Janeiro, Brasil Alda Junqueira Marin Pontifícia Universidade Católica de São Paulo, Brasil Alfredo Veiga-Neto Universidade Federal do Rio Grande do Sul, Brasil Dalila Andrade Oliveira Universidade Federal de Minas Gerais, Brasil