Circulación y recepción de la teoría del “capitalismo académico” en América Latina Journal website: http://epaa.asu.edu/ojs/ Manuscript received: 19/11/2018 Facebook: /EPAAA Revisions received: 21/12/2018 Twitter: @epaa_aape Accepted: 21/12/2018 archivos analíticos de políticas educativas Revista académica evaluada por pares, independiente, de acceso abierto y multilingüe Universidad de San Andrés y Arizona State University Volumen 27 Número 79 8 de julio 2019 ISSN 1068-2341 Circulación y Recepción de la Teoría del “Academic Capitalism” en América Latina José Joaquín Brunner Universidad Diego Portales Chile Julio Labraña Universidad Diego Portales Chile Francisco Ganga Universidad de Los Lagos Chile & Emilio Rodríguez Ponce Universidad de Tarapacá Chile Citación: Brunner, J. J., Labrana, J., Ganga, F., & Rodríguez-Ponce, E. (2019). Circulación y recepción de la teoría del “capitalismo académico” en América Latina. Archivos Analíticos de Políticas Educativas, 27(79). https://doi.org/10.14507/epaa.27.4368 Resumen: En las últimas décadas, la teoría del capitalismo académico ha ganado creciente relevancia como un enfoque para comprender la evolución reciente de los sistemas de educación http://epaa.asu.edu/ojs/ https://doi.org/10.14507/epaa.27.4368 Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 27, No. 79 2 superior. El presente artículo analiza la recepción de la teoría del capitalismo académico en América Latina. Con este fin, se exponen los principios conceptuales de esta aproximación y sus críticas en la literatura especializada. A continuación, se observa en detalle la recepción latinoamericana de este enfoque, prestando especial atención a su utilización para el análisis de los sistemas de educación superior de la región. Basándose en este análisis, se argumenta que el uso latinoamericano de la teoría del capitalismo académico aparece débil tanto en términos cuantitativos como cualitativos, aprovechándose a menudo para criticar el estado de los sistemas de educación superior antes que para avanzar en su comprensión. El artículo cierra con un resumen y enuncia líneas posibles de investigación. Palabras clave: Capitalismo académico; educación superior; América Latina; investigación en educación Circulation and reception of the theory of “academic capitalism” in Latin America Abstract: In recent decades, the theory of academic capitalism has gained increasing relevance as an approach for understanding the recent evolution of higher education systems. We analyze the reception of academic capitalism theory in Latin America. To meet this objective, the conceptual underpinnings of academic capitalism are explored as well as their criticisms in the specialized literature. Next, the Latin-American reception of this conceptual approach is examined in detail, with special attention to the ways in which this approach is used to evaluate national higher education systems. Building upon this analysis, it is argued that the Latin-American reception process shows limitations both in quantitative and qualitative terms and is frequently used to criticize the state of higher education systems rather than to understand them. The article closes with a summary and selected future lines of research. Key words: Academic capitalism; higher education; Latin America; educational research Circulação e recepção da teoria do “capitalismo académico” na América Latina Resumo: Nas últimas décadas, a teoria do capitalismo acadêmico ganhou relevância crescente como uma abordagem para entender a evolução recente dos sistemas de ensino superior. Este artigo analisa a recepção da teoria do capitalismo acadêmico na América Latina. Para tanto, os princípios conceituais desta abordagem e suas críticas são expostos na literatura especializada. A seguir, a recepção latino-americana desta abordagem é observada em detalhe, dando especial atenção ao seu uso para a análise dos sistemas de ensino superior da região. Com base nesta análise, argumenta-se que o uso latino-americano da teoria do capitalismo acadêmico parece fraco em termos quantitativos e qualitativos, muitas vezes aproveitando a oportunidade para criticar o estado dos sistemas de ensino superior, em vez de avançar seu entendimento. O artigo fecha com um resumo e indica possíveis linhas de investigação. Palavras-chave: Capitalismo acadêmico; Educação superior; América Latina; pesquisa em educação Introducción1 El concepto de academic capitalism (AC) ingresa en la literatura del campo de estudios de la educación superior en los años 1990, con la publicación de Slaughter y Leslie (1997) que, a la fecha (julio de 2018), acumula casi 6 mil citas en Google Scholar. Hackett, colega de los anteriores, 1 Artículo elaborado en el contexto del Proyecto FONDECYT N° 1180746 - Sistema universitario chileno: gobernanza del capitalismo académico y calidad de las instituciones. Agradecemos los valiosos comentarios de los evaluadores. Cualquier error u omisión es responsabilidad de los autores. Circulación y recepción de la teoría del “capitalismo académico” en América Latina 3 sostiene que él acuñó el término de AC en 1990 para describir, en su tiempo, las circunstancias emergentes de las ingenierías y ciencias académicas en los Estados Unidos (Hackett, 2014). Los asuntos cubiertos por este concepto habían sido tratados antes, sin embargo, aunque con diferentes denominaciones. En el caso de la sociología de la educación superior, hay al menos dos precedentes conspicuos. Por un lado, la referencia de Max Weber al hecho de que los grandes institutos de medicina y de ciencias naturales de su época estaban convirtiéndose en Alemania, señala, en “empresas de capitalismo de Estado”, reflejo, alega, de que “nuestra vida universitaria alemana se está americanizando en aspectos muy importantes, como nuestra vida en general” (Weber, 1917, p. 27)2. Interesante observación: de entrada, deja planteada la posibilidad de una variedad de capitalismos académicos, como uno de Estado versus otros con diferentes formas de autoridad y coordinación, o bien, uno de tipo (norte)americano respecto de otros con diferentes improntas económico-políticas y culturales a nivel nacional o regional. Por otro lado, el informe publicado por Thorstein Veblen en 1918 titulado gráficamente: The Higher Learning In America: A Memorandum On the Conduct of Universities By Business Men, donde afirma que los principios de la administración de negocios se manifiestan en la academia directamente “a través de una administración de tipo empresarial de la rutina escolástica, que lleva inmediatamente a una organización burocrática y un sistema de contabilidad académica” (Veblen, 1918, p. 220). En la misma dirección, incluso antes de 1997, la noción de AC solía ocupar titulares en la prensa de los Estados Unidos, como ocurre con una crónica del New York Times de 5 de enero de 1986, titulada: Academic capitalism helps make ends meet (p. 012039)3. Informaba sobre cómo los colleges, debido a cambios en las leyes impositivas y las políticas públicas, y restricción de las fuentes tradicionales de recursos como aranceles, ingresos provenientes de endowments, subsidios gubernamentales y donación de propiedades, enfrentan dificultades para financiar sus gastos operacionales. Debían recurrir, por tanto, “a técnicas financieras creativas, tales como negocios de bienes raíces, apertura de supermercados y cadenas de librerías, inversiones especulativas en acciones y aún operar un hipódromo local en el caso de un pequeño college”. Eran los comienzos, casi artesanales aún, del capitalismo académico que hoy se observa en pleno despliegue (Cantwell & Kauppinen, 2014). Con todo, es solo a partir de los últimos años del siglo pasado y comienzos del presente que viene a elaborarse una “teoría” del AC, según se denomina hoy en día en la literatura especializada (Cantwell & Kauppinen, 2014; Slaughter, 2014a, 2014b). En este sentido, una búsqueda avanzada en Google Scholar4 sin límite de fechas e independiente del número de citas que cada documento, arroja un resultado bruto (no revisado manualmente) de aproximadamente 13.300 artículos que contienen la frase exacta “academic capitalism” en alguna parte del texto, mientras 373 artículos utilizan esa frase en el título del artículo. Sin duda, esta literatura se ha multiplicado durante los últimos años, considerando que una búsqueda similar, limitada al periodo entre enero de 2014 y julio de 2018, arroja 4.820 y 92 documentos con “academic capitalism” en su cuerpo y título, respectivamente. Si se acepta que el texto fundante de la teoría del AC es el de Slaughter y Leslie (1997), prolongado algunos años después por el volumen de Slaughter y Rhoades (2004), y que ambos son por lejos los más citados dentro del corpus de documentos emanados de esta línea de investigación, entonces podrá convenirse, también, que esta teoría tiene un idioma natural, el inglés, y que su sede institucional fue la Universidad de Arizona, a la cual aparecen afiliados los tres autores al momento 2 Las traducciones al castellano son de los autores. 3 Disponible en: https://www.nytimes.com/1986/01/05/education/academic-capitalism-helps-make-ends- meet.html 4 Realizada en la primera quincena de julio de 2018. Para mayor información, ver Brunner et al. (2019). Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 27, No. 79 4 de publicarse los textos fundantes, misma institución a la que había pertenecido Hacket al acuñar este término. De allí, por tanto, que en el presente artículo se usará en adelante la expresión academic capitalism (AC) en su idioma original para referirnos a este enfoque en tanto su núcleo intelectual generador se halla claramente delimitado en términos idiomáticos y culturales. Efectivamente, el libro de Slaughter y Leslie (1997), y posteriormente el de Slaughter y Rhoades (2004), se construyen a partir de datos y experiencias, y mediante argumentos referidos a un pequeño grupo de países: Estados Unidos en primer lugar y, enseguida, el Reino Unido, con la compañía secundaria de Canadá y Australia. Según se ha observado a propósito de esto, se está aquí ante un globalismo educacional que posee un sesgo nítidamente anglo-imperial. El modelo dominante analizado es el de la universidad de investigación angloamericana, que en la actualidad sobresaldría entre todas las demás formas organizacionales de la educación superior (Marginson, 2006b). Efectivamente, la teoría del AC nace y se desarrolla dentro de aquel circuito hegemónico de universidades y países, difundiéndose a través de redes internacionales conformadas por autores, publicaciones y editoriales anglófonas, redes que crean a su alrededor “un espacio asimétrico de escritura académica” actuando como porteras (gatekeepers) que determinan “quienes y qué es publicado en inglés, regulando de esta forma la frontera teórica o conceptual más avanzada [en torno a este tópico] a nivel internacional” (Paasi, 2015, pp. 15-16). Al mismo tiempo estas redes imponen un sentido unidireccional a la circulación del conocimiento—desde el centro hacia la periferia, de norte a sur, del inglés a una segunda lengua y otros idiomas extranjeros—situación que es ostensible asimismo en el campo de estudios del AC. La asimetría de flujos de conocimiento tiene una primera manifestación entre los propios países desarrollados; entre el bloque anglosajón (al que cabe agregar ahora a Irlanda, Nueva Zelanda y Hong Kong) y los demás países desarrollados de alto ingreso no pertenecientes a dicho bloque, como Alemania, Francia, Italia, países nórdicos, Países Bajos y Polonia, todos los cuáles cuentan con interesantes desarrollos en el campo de estudios de la educación superior. Sin embargo, los investigadores de dichos países—al igual que los del tercer mundo, en general—están crecientemente forzados a publicar en inglés si desean moverse próximos a la frontera internacional, aunque sea al precio de reducir el peso de sus propios idiomas nacionales en la escena de la investigación especializada sobre educación superior. De hecho, una búsqueda similar a la mencionada anteriormente, empleando Google Scholar con la frase exacta “academic capitalism” en inglés, primero en cualquiera parte del texto y en seguida en el título únicamente, independiente del número de citas de cada documento, arroja resultados brutos previsibles5: en alemán (“akademischer Kapitalismus”), 418 y 10 documentos, respectivamente; en francés (“capitalisme académique”), 144 y 5 documentos, respectivamente; en danés/noruego (“akademisk kapitalisme”), 58 y 4 documentos, respectivamente; en italiano (“capitalismo accademico”), 48 y 2 documentos, respectivamente; en sueco (“akademisk kapitalism”), 41 y un documentos, respectivamente; en polaco (“kapitalizm akademicki”), 26 y cero documentos, respectivamente; en neerlandés (“academisch kapitalisme”), 15 y 2 documentos, respectivamente; y en finés (“akateemista kapitalismia”), 11 y cero documentos, respectivamente. Aparece claramente, entonces, que en cada una de estas segundas lenguas e idiomas extranjeros se publica solo una reducida fracción comparado con la producción en inglés; incluso en idioma alemán, el de mayor envergadura dentro del orden secundario, apenas se alcanza alrededor de un 10% de las publicaciones en inglés, en cualquiera de los dos indicadores. La asimetría se torna más aguda todavía si la comparación se realiza sobre la base de indicadores bibliométricos, como por ejemplo el Índice H correspondiente a cada corpus idiomático de documentos. Según revelan 5 La búsqueda se realizó durante la segunda quincena de julio de 2018. Circulación y recepción de la teoría del “capitalismo académico” en América Latina 5 Brunner et al. (2019), la asimetría alcanza su cima al comparar los artículos según su grado de involucramiento teórico, es decir, su participación en procesos de elaboración teórica, donde el peso del idioma imperial resulta incontrarrestable. Si las comparaciones se establecen con otros bloques idiomáticos de peso en el contexto global, como pueden ser, por ejemplo, el chino, el ruso y el bloque luso hispano parlante, las diferencias disminuyen, aunque desigualmente en el caso de cada uno, pero se mantienen en el número de documentos que arroja la búsqueda con la frase exacta “capitalismo académico” en el título. Así, en el caso del chino6 la búsqueda arroja resultados de 5.210 y 12 documentos, respectivamente. En el caso del ruso (академический капитализм), los documentos identificados son 265 y 9, respectivamente y, en el caso del español y el portugués combinados, los resultados son de 3.110 y 66 documentos, respectivamente, correspondiendo al español (“capitalismo académico”), 1.340 y 57 publicaciones, respectivamente y, al portugués (“capitalismo acadêmico”), 1.770 y 9 documentos, respectivamente. Las asimetrías se incrementan asimismo entre bloques y países con un distinto nivel de desarrollo y un desigual desenvolvimiento de sus respectivos campos de estudio de la educación superior (Altbach, 2014; Brunner, 2017). En estas circunstancias, la brecha entre el bloque angloparlante y los grupos idiomáticos subalternos se manifiesta no solo cuantitativamente, sino que además sustantivamente, expresándose bajo la forma de un polo conceptual hegemónico y un polo subordinado, de recepción y consumo de teorías y conceptos, según se muestra más adelante en relación con el bloque luso hispano parlante. En suma, la génesis, al igual que la elaboración, el desarrollo y la difusión de la teoría del AC tiene su sede en los países angloparlantes, bajo una clara hegemonía angloamericana. Dichos países proporcionan igualmente el material—datos y experiencias—para la construcción de la teoría, junto con los autores-fundadores de esta. Además, los principales y más citados documentos, así como también los canales de transmisión de mayor alcance, más expeditos y prestigiosos, utilizan el idioma inglés. Considerando estas asimetrías, el presente artículo examina la recepción de la teoría del AC en el continente latinoamericano. Para cumplir con este cometido, se presentan en primer lugar los principios conceptuales de esta aproximación teórica. A continuación, se revisan las críticas más importantes a este enfoque. En tercer lugar, se caracteriza su recepción en América Latina a través del análisis cuantitativo y cualitativo de la producción académica basada en la teoría del AC. El artículo cierra con un resumen y líneas de investigación. Los Principios Conceptuales del Enfoque del “Academic Capitalism” Teorización de los Fundadores A semejanza de lo que sucede en otros ámbitos disciplinarios de las ciencias sociales y las humanidades, donde ciertas nociones claves operan como metaconceptos o conglomerados conceptuales referidos a un dominio de fenómenos antes que a un tópico específico, también en el campo de estudio de la educación superior la noción de AC asume esta particular forma. Se halla conformada por conceptos que frecuentemente son ambiguos, tienden a reificarse, son difíciles de descomponer en diferentes niveles de abstracción y exigen un especial esfuerzo para recuperar los significados que ellos subsumen (Pan & McLeod, 1991). Observados desde otra tradición de análisis, se trata de conceptos esencialmente controvertidos, según la calificación de Gallie (1956). Es decir, nociones que por su significado normativo y otras consideraciones motivan intensas y encontradas interpretaciones y preferencias. Sin duda, los términos “capitalismo” y “académico, y sobre todo su 6 Los términos utilizados en la búsqueda en chino simplificado son: 学术资本主义 - Xuéshù zīběn zhǔyì. Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 27, No. 79 6 combinación, al igual que otros conceptos estrechamente conectados con ellos, generan en cualquier idioma, contestación; esto es, disputa, polémica y oposición. Según señala la literatura especializada, los conceptos esencialmente controvertidos reúnen algunas características comunes: son de naturaleza evaluativa, complejos, admiten diversas articulaciones de sentido, son argumentativos en cuanto diversas interpretaciones de estos compiten entre sí, y funcionales en tanto adquirieren sentido dentro de las prácticas sociales que contribuyen a orientar (Collier et al., 2006; Fulkerson & Thompson, 2008; Iglesias Vila, 2000). El argumento que se formula aquí es que el AC, según las definiciones que de él proporcionan los textos canónicos, reviste claramente la forma de un conglomerado conceptual que articula términos esencialmente controvertidos. Slaughter y Leslie (2001:154), en una revisión y expansión de su texto fundante del año 1997, señalan que en este último habían usado el término AC “para definir la manera en que las universidades públicas de investigación estaban respondiendo a las tendencias neoliberales de tratar a la política de educación superior como un subconjunto de la política económica”. Desde ya puede verse que el concepto matriz del AC aparece entretejido con otras nociones que concurren a caracterizarlo; en este caso, un tipo particular de universidad y una específica tendencia ideológica que afectaría a la política en este sector. A continuación, volviendo sobre definiciones previamente contenidas en el texto fundante, los autores explican que el AC se refiere a “comportamientos de mercado o de tipo mercado de parte de las universidades y los profesores”. De acuerdo a los autores, estos comportamientos se expresarían por medio de la competencia por recursos (dinero) provenientes de diferentes fuentes externas, o bien, mediante otras actividades encaminadas a generar ingresos con fines de lucro (for profit), tales como el patentamiento y subsecuentes royalty y licencias; la creación de compañías derivadas (spin off companies); la invención de empresas al alcance de la mano de la universidad que las origina, constituidas como personas jurídicas separadas; y la generación de asociaciones universidad-industria para obtener ganancias, vender servicios educacionales y otros similares. El término rector de este tipo de definiciones de AC viene a ser “mercado”, en sus múltiples apariciones tales como mercado estudiantil, de académicos, de recursos, de prestigios, discurso de mercado, política de mercado, situación de mercado, mercabilidad del bien educación superior, comportamientos de mercado, actividad de mercado, contracción del mercado, oportunidades de mercado, mercado de la investigación gubernamental, estrategias de mercado, ideología de mercado, sistema de mercado, segmentos de mercado, marketing, preferencias de mercado y así sucesivamente. De hecho, Slaughter y Leslie celebran como un éxito propio el haber expandido teóricamente el conglomerado conceptual del AC a toda la gama posible de aspectos y dinámicas de mercado. Postulan que de esta forma estarían proveyendo una base teórica más robusta para explicar los desiguales acercamientos ocurridos durante los 25 años previos entre las universidades de investigación de los Estados Unidos y los mercados. En cualquier caso, sostienen, su enfoque explicaría de mejor forma estos fenómenos que teorías alternativas como la teoría de la mercadización, del gerencialismo o la teoría institucional (Slaughter & Leslie, 2001). En su versión más avanzada, la teoría del AC profundiza en torno al eje de los mercados y agrega nuevos elementos, buscando explicar el proceso de integración de colleges y, más habitualmente, de universidades, a la nueva economía. Con ese propósito enfatiza el rol de los actores—profesores, estudiantes, administradores y profesionales académicos—y el uso que hacen de recursos del Estado para crear nuevos circuitos de conocimiento. Éstos ligan a las instituciones de educación superior con la nueva economía, permitiendo la emergencia de organizaciones intersticiales que incorporan al sector productivo dentro de la universidad, el desarrollo de nuevas redes de intermediación entre los sectores público y privado, y la creación de capacidades gerenciales para supervisar flujos de recursos externos, inversiones en infraestructura de investigación e Circulación y recepción de la teoría del “capitalismo académico” en América Latina 7 inversiones en infraestructura de mercados, productos y servicios para estudiantes (Slaughter & Rhoades, 2004). Una idea central que aparece en esta formulación ampliada de la teoría del AC es la difuminación de los límites entre las organizaciones académicas, los mercados y el Estado. El objetivo de esta profundización teórica sería mostrar cómo, en definitiva, las instituciones de educación superior se desplazan desde un régimen público de conocimiento/aprendizaje (a public good knowledge/ learning regime) hacia un régimen de conocimiento/aprendizaje de capitalismo académico (academic capitalist knowledge/learning regime). Este desplazamiento entre regímenes polares de conocimiento puede resumirse y representarse esquemáticamente mediante una serie de contrastes, según muestra la Tabla 1. Tabla 1 Contraposición entre regímenes de conocimiento / aprendizaje al comenzar el siglo XX según Slaughter y Rhoades Régimen público de conocimiento/aprendizaje Régimen capitalista académico de conocimiento/aprendizaje Valoriza el conocimiento como bien público al cual la ciudadanía tiene derecho Valoriza el conocimiento como bien privado de apropiación y beneficio individuales Rigen las normas mertonianas de las ciencias: comunalismo, universalidad, libre circulación del conocimiento, ética de reciprocidad Rige la privatización del conocimiento y la generación de ganancias. Las instituciones, académicos inventores y corporaciones tienen derecho de prioridad respecto del público Celebra la libertad académica Restringe la libertad académica Garantiza el derecho de los académicos a seguir su interés de conocimiento donde sea que conduzca y a disponer de los descubrimientos como desee Sujeta al investigador al interés de la institución. Profesores deben revelar sus descubrimientos y la institución determinar cómo podrán usarse Pieza clave es la ciencia básica resultado de la investigación disciplinaria que crea nuevo conocimiento, el cual conduce serendípicamente a beneficios públicos Pieza clave es la ciencia básica útil y la tecnología de base, dentro de un modelo que postula una ciencia anidada en la posibilidad comercial Los descubrimientos de la ciencia básica preceden a las aplicaciones y el desarrollo que ocurre en laboratorios gubernamentales o de empresas Los descubrimientos de la ciencia se valorizan en cuanto llevan a productos de alta tecnología al servicio de una economía basada en conocimiento Supone una separación fuerte entre los sectores público y privado Supone una mínima separación entre ciencia y actividad comercial Posee una cara oculta que es la investigación secreta de finalidad militar vinculada al interés de la industria de la defensa de los Estados Unidos Posee una cara oculta; el hecho de tratar el conocimiento como un bien privado puede volver inaccesible a una parte del mismo, limitando los descubrimientos y la innovación Fuente: Elaboración propia de los autores sobre la base de Slaughter y Rhoades (2004) Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 27, No. 79 8 Si bien estos autores distinguen en términos relativamente excluyentes entre ambos regímenes de conocimiento / aprendizaje, a lo largo de su escrito Slaughter y Rhoades (2004) sostienen que el segundo, el del AC, aunque ascendente, no reemplaza completamente al anterior (público), ni podrá hacerlo, idea postulada también por Marginson (2013). Más bien, de acuerdo con ello, ambos regímenes coexisten, se entrecruzan y sobreponen parcial y variablemente, generan múltiples tensiones y conflictos. En la versión extendida de la teoría del AC, el nuevo conglomerado conceptual mantiene en su núcleo central las nociones de mercado, mercantilizacion, mercado global, comportamientos de tipo mercado y ethos e ideología de mercado, rodeado de una familia de nociones reiteradamente utilizadas en posiciones estratégicas dentro del mismo conglomerado conceptual. Entre estos conceptos vinculados destacan las ideas de comercialización, universidad emprendedora, corporativización, Estado neoliberal, reconocimiento de lo público y sus cambiantes significados, desdibujamiento de los límites entre universidades, mercados y Estado, nueva economía, nuevos circuitos de conocimiento, organizaciones intersticiales e intermediarias, capacidades gerenciales y generación de recursos y excedentes. Con todo, en su revisión y ampliación del enfoque del AC de 2004, Slaughter y Rhoades arriban a una doble constatación, cuya tensión no aparece teóricamente resuelta dentro de la argumentación ofrecida. Por un lado, constatan el hecho de que “el ascenso y expansión del régimen capitalista académico de conocimiento/aprendizaje parece inexorable”. Sin embargo, por otro lado y al mismo tiempo, constatan que “la lógica de mercado incrustada en el capitalismo académico es problemática”, pues todos los mercados en este sector “dependen fuertemente de subsidios fiscales, sea en la forma de ayudas estudiantiles de origen federal o estatal o de subsidios federales o estaduales para la investigación de la cual se deriva la propiedad intelectual de universidades y colleges” (Slaughter & Rhoades, 2004, Cap. 12). Dicho en otros términos, los mercados avanzarían en diversos ámbitos de la educación superior pero mantendrían simultáneamente una dependencia del Estado, creándose así un espacio híbrido donde lo público coexiste de diversas nuevas formas con lo privado. Críticas al Enfoque del “Academic Capitalism” Teorizaciones Recientes y sus Críticos El debate conceptual sobre AC durante la segunda década del siglo XXI transcurre dentro del horizonte trazado por los fundadores de esta teoría o enfoque. En un texto reciente, Slaughter y Taylor (2016a) muestran cómo el enfoque del AC—que los fundadores insisten en llamar teoría, aun reconociendo su limitada base idiomática original y su restringido foco inicial en la generación de ingresos a través de actividades académicas de mercado— aborda la tensión antes indicada. Sostienen que, a pesar de la persistencia y en ocasiones profundización del régimen capitalista de conocimiento, éste, al combinar dinámicas de mercado, de sociedad civil y del Estado, necesita hacerse cargo actualmente de un conjunto de nuevas contradicciones, inconsistencias y consecuencias no deseadas. A continuación, las agrupan en cuatro categorías: (i) nuevos patrones de estratificación de las instituciones universitarias a nivel nacional y global; (ii) roles desempeñados por la gerencia superior, los miembros de las juntas directivas de las universidades (fideicomisarios) y los hacedores de política; (iii) comportamiento de estudiantes, el currículo y el profesorado, y (iv) emergencia de tendencias contrarias a la mercadización (Slaughter, 2014a, 2014b; Slaughter & Taylor, 2016b). Al mismo tiempo, con la multiplicación de estudios que utilizan de diversas formas el conglomerado conceptual del AC, éste pierde nitidez y estimula la proliferación de interpretaciones Circulación y recepción de la teoría del “capitalismo académico” en América Latina 9 controvertidas que compiten entre sí. Utilizando las dimensiones identificadas por Tight para ordenar los tópicos investigados en el campo de estudios de la educación superior—esto es, enseñanza y aprendizaje, diseño de cursos, experiencia estudiantil, calidad, política al nivel de sistemas, gestión institucional, trabajo académico y conocimiento e investigación (Tight, 2012)— puede sostenerse que probablemente tópicos pertenecientes a cada una de esas dimensiones han sido abordadas con alguna variante del enfoque del AC. Por esta vía, sin embargo, el metaconcepto de AC corre el riesgo, mencionado por diversos autores, de convertirse—además de ser un conglomerado conceptual esencialmente controvertido— en una entidad conceptual incoherente, o bien, en un vocabulario puramente descriptivo sin real capacidad analítica (Cantwell & Kauppinen, 2014). Consecuencia de lo anterior, algunos autores ponen en duda el estatuto teórico mismo del AC, reduciéndolo a un mero descriptor de ciertos fenómenos contemporáneos de la educación superior (Välimaa & Hoffman, 2008); o bien, a una clave de lectura aparentemente crítica de esos fenómenos surgida del contraste con una ingenua visión de la universidad humboldtiana y de los atributos de la ciencia mertoniana (Langemeyer & Martin, 2015; Zemsky, 2005); o bien, a una retórica de mera denuncia de la ideología neoliberal, a la cual buscaría deconstruir o desplazar (Brunner et al., 2019; Whelan, 2015). En esta dirección, se formulan variadas otras críticas a la teoría del AC como, por ejemplo, que se ocupa únicamente de la esfera del intercambio y no de la esfera de la producción y acumulación del capital, que en cualquier análisis del capitalismo deberían tener preferencia (Kauppinen & Kaidesoja, 2014); que no considera suficientemente los temas propios de la enseñanza, mientras presta excesiva atención a la investigación (Brunner et al., 2019); que pone un foco exagerado en la diversificación de las fuentes de ingresos pero no incorpora la existencia de proveedores privados con y, particularmente, sin fines de lucro (Jessop, 2017; Jungblut & Vukasovic, 2018); que incurre frecuentemente en confusiones terminológicas y un uso impreciso de conceptos claves (Deem, 2001; Mendoza, 2012); o que recurre a una variopinta fundamentación de su propia base teórica, invocando una mezcla de nombres de autores cuya relaciones conceptuales no se establecen sistemáticamente como Foucault, Mann y Castells (Slaughter & Rhoades, 2004). Por el contrario, algunos autores celebran este aparente pluralismo teórico; por ejemplo, se dice que Slaughter, Rhoades y Leslie “construyen el capitalismo académico con pensadores de Foucault a Marx, además de casi todos los más relevantes investigadores de la educación superior” (Maldonado- Maldonado, 2014, cap 11). Otros, en cambio, contraponen una aproximación más densa (thick), que proporcione “encuadres teóricos para evaluar si acaso, y en qué medida, la educación superior y la investigación están siendo directamente reorganizadas de acuerdo con principios capitalistas y empresariales”, a una aproximación superficial o delgada (thin) del capitalismo académico como fenómeno producido por el Estado neoliberal (Jessop, 2017, p. 854). Críticas Adicionales desde los Márgenes Ahora bien, desde los márgenes de la teoría del AC, que es donde se sitúa esta lectura, hay un grupo adicional de críticas que pueden dirigirse a su elaboración y desarrollo canónicos. Primero, un tratamiento poco sistemático del origen del AC como fenómeno, sin que aparezca integrado en una visión sociológica coherente. ¿Qué razones explican el surgimiento del capitalismo académico? ¿Cuáles factores intervienen desde dentro y desde fuera de los sistemas de educación superior? A nivel regional, nacional y local, ¿existe un patrón general de causalidad o diferentes patrones? Todos estos temas, importantes para una teoría general del AC, se hallan subteorizados en la teoría anglosajona. Hay una línea de pensamiento inicial, basada en la teoría de la resource dependency, que sirvió a los fundadores para dar cuenta de la emergencia del capitalismo académico (Maldonado-Maldonado, 2014; Slaughter & Leslie, 2001; Slaughter & Rhoades, 2004). Éste respondía, en última instancia, a la reducción del gasto de los gobiernos en las universidades Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 27, No. 79 10 públicas de los países angloparlantes, obligándolas a desarrollar estrategias de captación de recursos en el mercado y, para este efecto, a adoptar comportamientos de mercado o de tipo mercado. Se buscaba dar pues una explicación economicista para un fenómeno que consistía esencialmente, según sostenía la teoría del AC, en una transformación económica de las universidades públicas, hasta ese momento protegidas, patrocinadas y financiadas íntegramente por el Estado. De allí provenían igualmente las demás características principales de este fenómeno, mencionadas más arriba: la mercadización, la mercantilización, la privatización y la comercialización de la educación superior, así como la conversión empresarial y gerencial de las instituciones que ahora comenzaban a comportarse estratégicamente como organizaciones (Krücken & Meier, 2006). Esta explicación nunca pareció satisfacer plenamente ni siquiera a sus propios autores, que luego la revisaron para encontrar una explicación más compleja de un fenómeno que se volvía también más complejo. Según explican Slaughter y Rhoades (2004) y Slaughter (2014a), se preocuparon de desarrollar una aproximación más amplia utilizando la sociología política de las nuevas redes de actores público-privados que operan en y en torno a los mercados, recurriendo a Mann (1986) y a las descripciones de Ball (2012); el concepto de nueva economía tomando de los análisis de Castells (1993); la noción foucaultiana de regímenes de poder/verdad (1980) y la teoría de campos heredada de Bourdieu (Collyer, 2015) y reelaborada por Fligstein y McAdam (2012) en términos de una sociología de los mercados. En paralelo se han elaborado otras explicaciones a partir de la economía política de la cultura (Jessop, 2008, 2017; Sum & Jessop, 2013); la idea de universidad emprendedora (Clark, 1998) o empresarial (Etzkowitz & Leydesdorff, 2005); los estudios de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM; Münch, 2016; Olson & Slaughter, 2014); las políticas de construcción de mercados (Jungblut & Vukasovic, 2018; Verger et al., 2017) y del Estado neoliberal (Marginson, 2016; Olssen & Peters, 2005); los procesos de privatización y desprivatización en el campo de la educación superior (Kwiek, 2000, 2005). Sin embargo, tanto en el caso de estos intentos de explicación como en el de la corriente principal de los fundadores, los diferentes enfoques coexisten uno al lado del otro, con desigual desarrollo y escasa comunicación entre sí, no alcanzando nada parecido a una síntesis o siquiera a una convergencia, lo cual explica en parte la escasa acumulación teórica dentro del enfoque del AC. Segundo, un tratamiento dirigido singularmente al capitalismo académico de los países angloparlantes de altos ingresos, que por un tiempo operó como el paradigma del AC, postergando la incorporación de la perspectiva de varieties of capitalism (VoC) a ese enfoque (Jessop, 2017; Kaidesoja & Kauppinen, 2014). Desde una lectura de los márgenes, esa suerte de etnocentrismo teórico, que convierte en paradigmática una de las dos versiones del capitalismo de mercado reconocido por la teoría de VoC (Hall & Soskice, 2001), resulta completamente insuficiente. En efecto, ni el mundo del capitalismo contemporáneo se reduce únicamente a economías “liberales de mercado” o “basadas en coordinación de mercados”, que definen el horizonte de la teoría de VoC, ni menos puede limitarse el capitalismo académico exclusivamente a la primera variedad. Una dicotomía así de esquemática sobre simplifica la realidad del capitalismo de los países de alto ingreso y dificulta entender la variedad de capitalismos académicos que se despliegan en países del África (Johnson & Hirt, 2011; Johnson et al., 2011), América Latina (Brunner, 2017; Montes & Mendoza, 2018), países árabes (Findlow & Hayes., 2016) y del Asia (Deem et al., 2008; Kim., 2016; Tang, 2014), lugares donde los regímenes de conocimiento se desenvuelven bajo diferentes condiciones político-económicas, institucionales y culturales. Tercero, en la teoría del AC se observa una dificultad para distinguir entre diferentes niveles analíticos. La distinción usada más habitualmente es aquella entre elementos estructurales y de comportamiento. Los primeros, definidos como un régimen neoliberal de política y gobernanza, Circulación y recepción de la teoría del “capitalismo académico” en América Latina 11 estructurarían los sistemas y organizaciones de educación superior mediante regulaciones, flujos de financiamiento e instancias de vinculación entre la academia, el Estado y los mercados. Los segundos se refieren a las diversas acciones de mercado y de tipo mercado emprendidas por hacedores de política, administradores, profesores y estudiantes (Cantwell & Kauppinen, 2014). Estos mismos dos niveles se ven reflejados también en la posterior distinción entre elementos estructurales pertenecientes a la nueva economía y elementos de agencia que actúan a través de instancias de intermediación. Los elementos de nueva economía son estructurantes para el capitalismo académico, en la medida que ésta considera el conocimiento como materia bruta que puede ser controlada a través de dispositivos legales, apropiada y puesta en los mercados en calidad de productos y servicios. Como tal, señalan Slaughter y Rhoades (2014, pp. 366-384), “las universidades son lugares donde el conocimiento se torna alienable de múltiples maneras”. Estos autores atribuyen un carácter estructurante a la nueva economía por el hecho de constituir un orden global, tratar al conocimiento como materia prima, organizar los procesos de producción de manera no-fordista y demandar un número creciente de trabajadores y consumidores educados. A su turno, como se vio, la teoría del AC postula un nivel de agencia que se manifiesta en diferentes instancias: nuevos circuitos de conocimiento, organizaciones intersticiales emergentes, redes de intermediación pública-privada y capacidad gerencial expandida. A través de estos mecanismos se configurarían las acciones—de todo orden—que ligan a los miembros de la comunidad universitaria con la nueva economía y dan origen al nuevo régimen capitalista de conocimiento/aprendizaje (Slaughter & Rhoades, 2004). Lo que se echa de menos en esa arquitectura conceptual de dos pisos es un ordenamiento más completo de cuáles son las dimensiones fundamentales del análisis, que obligarían a un rediseño del edificio con el fin de dar paso a una teoría más robusta del capitalismo académico. Por una parte, falta una dimensión basal, ella sí estructurante de las diversas variedades de capitalismo académico (VoAC), consistente en el régimen de economía política de los sistemas nacionales de educación superior. Según ha propuesto uno de los autores de este artículo, dicho régimen podría modelarse a través de dos parámetros esenciales que responden a las preguntas de quienes proveen la educación superior y descargan sus funciones en la sociedad y quienes financian a las organizaciones proveedores. La combinación de ambos parámetros daría lugar a una serie de regímenes típico- ideales de economía política sobre cuya base luego se levantan los diferentes edificios nacionales del capitalismo académico (Brunner, 2017). A su turno, y para efectos del análisis que interesa aquí, esta arquitectura, con su base de economía política, contendría dos niveles adicionales. Por una parte, uno intermedio, a nivel del sistema nacional, habitado por las organizaciones académicas que lo integran, con su definición de misiones, sus formas de gobierno interno y gestión, y sus modalidades de división y organización del trabajo. En breve, el nivel de las agencias y sus comportamientos estratégicos. Por encima de éste, un nivel superior o superestructural, consistente en la gobernanza del sistema, la que puede ser pensada, por ejemplo, en términos del Triángulo de Clark (1986), con sus diversas redes de actores y partes interesadas y sus expresiones a nivel glonacal: nacional hasta local en una dirección y nacional hasta global en la otra. La tesis que aquí se propone entonces, la de orientar la teoría del AC en dirección de la elaboración de un marco de análisis de tres pisos o niveles, podría asegurar un tratamiento más fructífero de las distintas variedades de capitalismos académicos, sin imponer sobre ellas un enfoque etnocéntrico que reduce la variedad y variabilidad de los capitalismos académicos realmente existentes a un paradigma único tomado del modelo de economía liberal de mercado o modelo anglosajón (Crouch & Streeck, 1997; Hall & Soskice, 2001). Para una lectura desde los márgenes, al igual que para un desarrollo más balanceado de la teoría de corriente principal del AC, resulta imprescindible introducir la variedad de esos capitalismos académicos y sus correspondientes regímenes de economía política, así como las emergentes modalidades de capitalismo académico Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 27, No. 79 12 coordinado de mercado, de Estado o coordinado políticamente y variadas formas de “capitalista aventurero, comercial, del capitalismo que especula con la guerra, la política y la administración” como los describía Weber ya a principios del siglo XX, contrastándolas con todas las formas de capitalismo altamente racionalizado (Weber, 1920, pp. 1256-1276). Cuarto, se observa en la teoría del AC, adicionalmente, una elaboración relativamente débil de la perspectiva comparada y del reconocimiento de la dependencia de la trayectoria (path dependence) de fenómenos globales a nivel local (Deem, 2001; Mendoza, 2012). Reveladoramente, la propia teorización del AC a partir de su foco en un solo país, los Estados Unidos, y en un pequeño número de otros países desarrollados angloparlantes, es un ejemplo de los límites que el comparativismo tiene en la educación superior al comenzar el siglo XXI. Según reconoce Slaughter (2001), los estudios comparados en este campo son habitualmente de un solo país, a lo más una comparación entre dos países. Se llevarían a cabo a nivel nacional, dice ella, con recurso a teorías estructural- funcionales, institucionales o neoinstitucionales, como también neofuncionales o variantes de las mismas, como el enfoque del New Public Management, teniendo como objeto el Estado-administrativo y, como perspectiva, la mejor forma de colaboración de las universidades con la economía junto con preservar su autonomía. En contraste, a nivel global, continua Slaughter, las teorías dominantes serían las del sistema-mundo en la línea de Wallerstein (2006) y del neocolonialismo, enfoques que ponen énfasis en la dominación estructural que emana de la economía considerada siempre como un poder externo, coercitivo y dominante que viola el carácter emancipatorio y liberador que potencialmente poseería la educación superior. Entre ambas polos—dominación estructural y academia emancipatoria—sugiere Slaughter, el análisis comparativo necesita abrirse paso recurriendo a todo orden de perspectivas teóricas surgidas de lo que sueltamente denomina teorías de la posmodernidad, incluyendo las teorías de economía política de la globalización, al estilo de Castells (2010); de redes sociales y políticas, al estilo de Ball (1990, 2012, 2016), de poder/conocimiento en la huella de Foucault, narrativas según entienden Somers y Gibson (1994) y teorías feministas en la línea de Calás y Smircich (1992). Este esbozo de un programa de fundamentación teórica para la investigación comparada del capitalismo académico formulado por Slaughter (2014a, 2014b), no dio lugar sin embargo a un seguimiento sistemático. Más bien, la investigación más reciente se propone fundar una teoría especial y específica del capitalismo académico transnacional, como ha sido bautizado por algunos (Kauppinen y Cantwell, 2014). Estos autores sugieren que el concepto eje para una teoría del TAC (transnational AC) sería el de redes globales de producción, las que vehiculizarían las actividades, prácticas y procesos que contribuyen al flujo transnacional de ideas, innovaciones, capital, bienes y personas en mercados de educación superior de alcance global. Estos autores arrancan del supuesto que “las prácticas, redes y circuitos que los académicos y las universidades emplean para diversificar las fuentes económicas y de otras formas de capital son crecientemente internacionales”, afirmación, sin embargo, que no se halla corroborada y, por el contrario, es ampliamente discutida. Pues, como reconocen los propios autores, “esto no significa que se habría creado un solo mercado global y un capitalismo académico extendido uniformemente alrededor del mundo sino, más bien, que habría una gran diversidad geográfica de puntos de integración transfronteriza entre educación superior y el capitalismo cognitivo o del conocimiento” (Kauppinen & Cantwell, 2014, p. 2941). Esto lleva a concluir que la teoría del TAC no es mucho más que un complemento de la teoría canónica del AC, a la que expande para cubrir fenómenos académicos transnacionales, pero reiterando la perspectiva etnocéntrica que va desde el centro hacia la periferia, especialmente en torno a tópicos tales como universidades multinacionales (Kosmützky & Putty, 2016), investigación y desarrollo de alta complejidad (Deem et al., 2008), emergencia de una industria de nuevos proveedores de educación superior (Schulze-Cleven & Olson, 2017) y del comercio internacional en este ámbito (Knight, 2016; Circulación y recepción de la teoría del “capitalismo académico” en América Latina 13 Kosmützky & Putty, 2016), y como fenómenos emergentes de estratificación internacional a través de rankings globales y otros dispositivos (Hazelkorn, 2018; Kim, 2017; Marginson, 2015). Recepción Latinoamericana del Enfoque del “Academic Capitalism” En el contexto anteriormente descrito no resulta sorprendente que la teoría del AC haya tenido una recepción cuantitativamente débil en América Latina, sin siquiera aparecer como un tópico singular entre aquellos estudiados más frecuentemente en el campo especializado de la investigación en educación superior de la región (Ordorika & Rodríguez, 2018) o en torno a los cuales se concentra la mayoría de las publicaciones de dicho campo (Guzmán-Valenzuela & Gómez, 2018). El análisis cualitativo realizado en Brunner et al (2019) confirma este juicio. En primer lugar, se aplicó el programa Publish or Perish para determinar los documentos registrados por Google Scholar que en su título contuvieran las palabras “academic capitalism” en inglés, castellano y portugués, respectivamente. El uso de Google Scholar se justifica pues el propósito del presente artículo es alcanzar la máxima cobertura posible de documentos académicos en una amplia gama de soportes, incluyendo artículos de revistas, capítulos de libros, libros, ponencias en congresos, tesis y literatura gris (Harzing & Alakangass, 2008). Las búsquedas fueron realizadas durante la segunda quincena del mes de mayo de 2018 y arrojaron listas de 368 textos en inglés y 76 en castellano y portugués respectivamente. A continuación, se “limpiaron” estos listados, fusionando entradas duplicadas, corrigiendo autores o títulos mal identificados y eliminando entradas en idiomas distintos al inglés, castellano y portugués. En el caso de la base en idioma inglés, el análisis se limitó a los documentos incluidos dentro del Índice H de dicha base, esto es, aquellos con un número de 33 citas o más, siguiendo el procedimiento especificado por Martínez et al. (2014) para el estudio de los textos que estos autores denominan H-clásicos dentro de una determinada área de estudio. Se agregaron a esta selección los documentos con un número menor de citas que el respectivo Índice H, pertenecientes a autores incluidos en la selección previa, publicados dentro del último quinquenio (2013 – 2018); esto con el objeto de incluir textos de autores relevantes que, por su novedad, no hubiesen sido citados todavía. Con esto la muestra en idioma inglés se incrementó a 41 documentos. Para los documentos en castellano y portugués se sigue un procedimiento diferente. Puesto que el Índice H de estos corpus resulta muy bajo (8 y 2 para las bases en castellano y portugués, respectivamente), y considerando el interés particular de este estudio en la recepción y uso del enfoque del AC en América Latina, se incluyen, en adición a los documentos comprendidos dentro del núcleo de la literatura correspondiente al Índice H, todos los demás documentos, de cualquier autor, que hubiesen sido citados al menos 1 vez, resultando un total de 23 documentos en estos dos idiomas. De esta manera quedó establecido el listado de documentos a analizar: 41 documentos en inglés y 23 en castellano y portugués. De ellos, se excluyeron aquellos documentos sin versión digital y aquellos que carecían de resumen, introducción o conclusión, elementos cruciales para el análisis realizado. La base final quedó integrada por 33 textos en inglés y 14 en castellano y portugués (Tabla 2). Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 27, No. 79 14 Tabla 2 Composición de la base final de documentos analizados en inglés y en castellano y portugués Base final en inglés Base final en castellano y portugués Artículos de revistas 28 10 Libros 2 0 Capítulos de libros 3 1 Literatura gris 0 3 33 14 Fuente: Elaboración propia de los autores El análisis de estos textos en Brunner et al. (2019) sugiere que la recepción resulta latinoamericana del enfoque del “academic capitalism” en lo grueso poco más que el eco de una narrativa teórica inicialmente generada en el centro para consumo del centro, pero que terminó difundiéndose globalmente, con un reducido grado de impacto sobre la literatura luso-castellano parlante. En efecto, como veremos a continuación, existen diferencias fundamentales en la forma de utilización del enfoque del AC por parte de las investigaciones publicadas en esos dos bloques idiomáticos. Por lo pronto, hay diferencias en lo relativo al tipo de documentos utilizados, que corresponden preferentemente a artículos en revistas indexadas en ambos casos, pero con un mayor peso de libros y capítulos de libros en la muestra en inglés y de conferencias y disertaciones en la muestra luso-castellana. En seguida, el promedio de citas es significativamente más alto en la primera muestra, que opera como referente obligado para los otros idiomas sin que lo contrario sea aplicable. También la naturaleza de la reflexión es diferente. La totalidad de los textos en inglés estudiados tiene un involucramiento completo o superficial con la teoría del capitalismo académico; en contraste con los textos en español y portugués donde apenas alrededor de un tercio menciona explícitamente este enfoque o discute sus características. Esto redunda en que los documentos pertenecientes a ambas muestras realizan contribuciones sustancialmente diferentes al desarrollo de la teoría del capitalismo académico (Tight, 2003, 2014). Mientras los intentos de revisión y reformulación de la teoría son recurrentes entre los textos en inglés, como se vio más arriba, en el caso de los textos en español y portugués las reflexiones de esta naturaleza son excepcionales, según se ilustrará más adelante. Esto afecta, además, la relación entre teoría y metodología en los estudios del capitalismo académico según su contexto idiomático. Mientras la mayoría de los textos en inglés utiliza la teoría para analizar fenómenos empíricos distintivos, sólo un cuarto de los textos en español y portugués hace lo propio, optando en cambio por promover un discurso crítico de naturaleza general acerca de los sistemas de educación superior. Adicionalmente, existen diferencias de cobertura geográfica entre ambos grupos idiomáticos. Los estudios en inglés se enfocan ante todo en los países angloparlantes—Estados Unidos la mayoría de ellos, Reino Unido, Australia, Canadá y Nueva Zelanda en seguida—pero incluyen además a otros países europeos occidentales y de Europa Central y del Este, así como países del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y de países individuales de las demás regiones del mundo, adquiriendo gradualmente una cobertura global. Sin embargo, América Latina como región, así como en el nivel de sus países, no recibe prácticamente ninguna mención en la literatura angloamericana del AC, hecho que corrobora una observación previa de Maldonado-Maldonado (2014). En efecto, los estudios en español y portugués se concentran casi exclusivamente en países de la propia región, particularmente México, Chile, Brasil y Colombia, además de las inevitables menciones a Estados Unidos, donde se origina la teoría que aquí se recibe. Circulación y recepción de la teoría del “capitalismo académico” en América Latina 15 A continuación, los documentos fueron examinados a través del método de análisis de contenido, método que procura generar conocimiento a través del examen e identificación de patrones, temas y significados pertinentes al cumplimiento de objetivos de la investigación (Silverman, 1985). Se consideró importante prestar atención a tres diferencias centrales en la utilización del enfoque del AC en el mundo angloparlante y en América Latina: a) si acaso existía una orientación a la investigación o a docencia y enseñanza, b) si estaba centrado en procesos de innovación y economía del conocimiento o en capital humano y economía de retornos individuales y, finalmente, c) si el análisis procuraba una comprensión sociológica del fenómeno o su denuncia y crítica. Este análisis, desarrollado en detalle en Brunner et al. (2019), muestra que los textos en inglés estudian de preferencia la forma cómo el capitalismo académico transforma la función universitaria de la investigación, orientándola hacia la satisfacción de necesidades económicas a través de la innovación. En cambio, en América Latina este mismo enfoque muestra mayor preocupación por los efectos que el capitalismo académico produce en el ámbito de la enseñanza, en especial en lo que respecta a la pérdida del potencial crítico que tendría la formación universitaria. Otra diferencia corresponde al énfasis puesto por los documentos, respectivamente, en los efectos sociales o individuales del cambio del régimen de conocimiento desde uno de bien público a uno capitalista académico (Slaughter & Rhoades, 2004). Si bien en ambos contextos idiomáticos se desconfía de la orientación de dicho cambio, la que es evaluada negativamente, la literatura especializada en inglés subraya la importancia del cambio en términos de “economía del conocimiento” y su consiguiente impacto en la innovación. En tanto, la literatura en español y portugués destaca la emergencia de una “economía de retornos individuales privados” sobre la base de la adquisición de capital humano por parte de los estudiantes. De modo tal que mientras los textos en inglés asignan especial importancia al tránsito desde una sociedad industrial a una cuyo medio principal de producción es el conocimiento especializado producido a través de la investigación, la literatura en español y portugués otorga mayor importancia a la visión de la universidad como entidad creadora, transmisora y reproductora de capital humano. En esta última versión de la teoría, la distribución de títulos profesionales y el fenómeno del credencialismo (Briggs, 2017), ocuparían un rol central dentro de la educación superior. Una última distinción se da en el uso del enfoque del AC según los objetivos perseguidos de manera latente o explícitamente. Con mayor o menor intensidad, los textos en inglés reconocen que la aproximación desarrollada por Slaughter, Rhoades y Leslie representa un intento por comprender transformaciones recientes de los sistemas de educación superior. Independientemente de si se acepta o no el estatuto de una teoría para este enfoque—y esto es una materia sujeta a debate en esos mismos textos (Kauppinen, 2012, 2013; Mendoza, 2012; Slaughter & Leslie, 2001)—el concepto de capitalismo académico se utiliza como un medio explicativo, capaz de dar cuenta del cambio en el funcionamiento de las universidades contemporáneas. Diferente es la situación en la literatura en español y portugués. En este caso, la mayor parte de los documentos utiliza los conceptos de la teoría del AC para criticar ritualmente los procesos y efectos supuestamente perversos de dicho régimen de conocimiento. Estos usos mántricos de la teoría, como han sido calificados, representan típicamente poco más que poner nombres a espacios de forma tal que “el mapa resultante necesita colorearse más que ser investigado” (Ball, 1995, pp. 268-269). Visto de otra manera, el empleo de la teoría adopta—en su versión latinoamericana—una postura francamente “militante” (Medina Echavarría, 1967, p. 169) o “evangelizadora” según la denomina Naidoo (2016), mediante la cual el receptor usuario cree contribuir a la superación del estado de cosas impugnado. Términos Claves El estudio de la manera en la cual términos claves en la recepción, apropiación y utilización de la teoría angloamericana del AC en los idiomas castellano y portugués sugiere una conclusión Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 27, No. 79 16 similar. En efecto, entre los documentos seleccionados, el uso de los términos “teoría”, “concepto”, “marco de referencia”, “enfoque” o “paradigma” es más bien excepcional. De hecho, cuando alguno de estos términos aparece con una relativa frecuencia, habitualmente se debe a su uso intensivo por un mismo documento. Así, por ejemplo, del total de veces (77 veces) que se usa el término “teoría” en alguna parte de los documentos completos que componen la muestra en castellano y portugués, exceptuando las referencias, un 77% corresponde a un solo documento; en el caso de “concepto” (70 veces), un 81%; en el de “enfoque” (66 veces), un 53%; en el caso de “paradigma” (57 veces), un 67%. A su turno, si se pesquisa la influencia indirecta expresada en los análisis latinoamericanos a través de autores de la sociología clásica, contemporánea y de la educación superior, el resultado revela un esfuerzo similarmente bajo de teorización. Si se considera el total de documentos completos de la muestra en castellano y portugués que se ha venido mencionando, sin incluir referencias, Marginson aparece citado 107 veces, pero 97% de estas menciones ocurren en un solo documento; Boaventura de Sousa Santos 21 veces, pero 52% en un solo documento; Marx 18 veces, siempre en el mismo documento; Habermas, 11 veces, siempre en el mismo documento; Clark, 9 veces, 78% pero en un solo documento; Bourdieu, 5 veces en 4 documentos; Weber, 4 veces en dos documentos; Beck, 4 veces en un documento y 1 vez cada uno Altbach, Althusser, Bauman, Gramsci y Trow. Otros autores pesquisados, como Bell, Durkheim, Giddens, Kogan, Kwieck, Luhmann, Musselin, Parsons y Simmel no aparecen citados. Según la calificación de Tight (2003, 2004), puede decirse entonces que la recepción de la teoría del capitalismo académico en castellano y portugués es, mayormente, y paradojalmente, de un bajo o nulo involucramiento teórico y, en otros casos, de un involucramiento superficial. ¿Qué significa esto? Para calificar el grado de involucramiento con teorías Tight (2012, p. 10) formula una simple pregunta a cada documento: ¿evidencia un involucramiento (engagement) explícito con la teoría? Por ejemplo, explica, podría haber una sección titulada “marco teórico” o algo similar, o bien puede ser que uno o más teóricos se mencionen al pasar, en cuyo caso el involucramiento sería completo o superficial, respectivamente. Una siguiente pregunta, más específica, puede ser entonces, ¿qué teoría o teorías están siendo usadas? A la hora de responder a estas preguntas, se observa que, en el campo de estudio de la educación superior, aún en las revistas de mayor calidad, la mayoría no discute de teoría, y, cuando lo hace, suele ser de manera breve y al pasar. También en la muestra de documentos en castellano y portugués aparece la misma ausencia de teoría, o bien, su utilización puramente superficial, como una suerte de eco de las voces originales. Esto, a pesar de que se está frente a procesos de recepción, apropiación y utilización de una teoría que, en principio, deberían llevar también a procesos relativamente intensos de teorización. Por el contrario, aquí no se discute con la teoría recibida ni se la interroga; más bien, se la acoge de un modo celebratorio-utilitario. Esto es, con abierta predisposición favorable y espíritu a-crítico, por un lado, y con sentido táctico, de sacar provecho de la teoría recibida para enfilar una denuncia del estado de cosas de la educación superior circundante, por el otro. Incluso en los casos en que la teoría se acoge con mayor predisposición conceptual, ya sea para escudriñar el propio proceso de recepción o para aprovechar la teoría como un marco de análisis en una investigación empírica—se conserva residualmente esa doble característica. Por una parte se recibe la teoría proveniente del centro saludándola como una importante contribución, al mismo tiempo que, por otra parte, se echa mano de ella—sin mayor discusión o esfuerzo teorético de adaptación—para organizar una descripción crítica del estado de la educación superior de la región o un país, “explicar” las transformaciones que experimenta y (d)enunciar los perversos efectos que provoca la incorporación de las universidades a las dinámicas de la globalización, los mercados y el régimen capitalista académico de conocimiento. De cualquier forma, si se explora en detalle el uso de los términos claves “teoría”, “concepto”, “marco de referencia”, “enfoque” o “paradigma” en la muestra de la recepción de la Circulación y recepción de la teoría del “capitalismo académico” en América Latina 17 teoría del AC en castellano y portugués, es posible formarnos una idea de su aprovechamiento y utilidad para diferentes fines de la recepción, según autores, contextos discursivos e interés de comunicación. Teoría. Como se observó, este término en castellano y portugués aparece de manera altamente concentrada en tesis doctorales donde se emplea para discutir los méritos de diferentes perspectivas teóricas. Las restantes apariciones son pasajeras o superficiales, utilizadas mayormente con propósitos de denuncia. En las versiones más teoréticamente involucradas de la muestra (Brunner, 2017; Corral, 2015; Fernández, 2009; Fioreze, 2017), el término teoría se usa para discutir teorías y contrastarlas con propósitos explicativos, en tanto que en sus usos más frecuentes se utiliza para rechazar el estado actual de la educación superior: La gestión del conocimiento es una categoría extraída de la teoría organizacional que se ha aplicado en la mensuración y valoración de activos intangibles, llámense conocimientos, actitudes, valores, etc. Bajo esta teoría se han realizado trabajos a partir de los enfoques epistemológico, psicológico, informático o administrativo, siendo este último uno de los más utilizados, bajo el denominado concepto de capital intelectual. Sin embargo, aquí se propone contrastar la teoría, con el abordaje de las problemáticas que supone la gestión y administración del conocimiento a partir de la perspectiva que ofrece la teoría del capitalismo cognitivo y específicamente el capitalismo académico en los centros de formación universitaria (Corral, 2015, p. 13). Justo debajo de este grupo de Élite Académica, hay un reducto de académicos que los siguen a todas partes, elogian el trabajo que hacen y elaboran Doctorados como una forma de glorificar a la Élite Académica. Su objetivo son las posiciones disponibles en la élite, y hacen todo lo necesario para afiliarse con ellos, realizando varias maniobras para tratar de colocarse en los puestos a los que aspiran. Esto implica generalmente nuevas versiones de las mismas teorías de sus superiores. Sin embargo, para la mayoría de nosotros e incluso muy probablemente para ti (el académico que ahora mismo está leyendo), el mundo gire en torno a una profunda mercantilización del trabajo. Por esta razón, cada vez estamos más sujetos al capitalismo académico, incluso sin llegar a darnos cuenta (Briggs, 2017, p. 8) Enfoque. Al igual que ocurre con el término teoría, también este otro concepto aparece utilizado con fines analíticos casi exclusivamente en tesis doctorales en castellano y portugués. En el resto de las ocasiones—las más frecuentes—se emplea con fines de denuncia. A continuación, ejemplos de aplicación analítica y de propósito denunciativo en portugués y castellano. Nesse sentido, o diagrama que propõe tem o mérito de capturar o misto de público e privado que existe na educação superior, garantindo com isso um afastamento das análises reducionistas, que olham para este campo a partir de um enfoque que enquadra as realidades ou como absolutamente públicas ou como absolutamente privadas e, também, opera desde a ideia de propriedade legal, associando de antemão o público com o Estado e o privado com o mercado. Ao mesmo tempo, a combinação de uma perspectiva de viés econômico com outra de viés político garante que se alcance mais longe e, nesse sentido, que sejam preenchidas lacunas que, pelo olhar exclusivo de uma ou de outra, ficariam em aberto (Fioreze, 2017, p. 99) Surge así toda una nueva reconceptualización asociada a esta filosofía. Este neolenguaje, que incluye términos como “competencia”, “resultados de aprendizaje”, “acumulación de créditos” y se refiere a los estudiantes como “productos”, evidencia la reconfiguración de la educación superior. El concepto de calidad, invocado hasta la saciedad en todos los documentos oficiales se ha reorientado Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 27, No. 79 18 hacia la “excelencia y distinción”, conceptos asociados a selección; competitividad; rentabilidad; términos todos ellos importados del mundo empresarial y aplicados a la gestión de la educación superior. Se prima así la evaluación de las universidades como control, auditoría y rendimiento de cuentas, enfoques que surgen vinculados a la empresa y poco coherentes con el discurso pedagógico (Díez, 2009, p. 7) Paradigma. Por su parte, este concepto se emplea la mayoría de las veces con un propósito de recusación crítica, donde—igual como como ocurre en otras áreas de las ciencias sociales—se identifica con hegemonía neoliberal, como ilustran los dos enunciados a continuación. El auge del pensamiento globalizador fungirá como paradigma de derrumbamiento de los principios dogmáticos de la ciencia, sobre todo en los centros universitarios, pero ciertos resquicios positivistas no serán abandonados, sino reactualizados bajo la forma neopositivista de las tendencias economicistas y gerenciales de control de la calidad, en los procesos educativos y laborales. Los Estados no serán desplazados, sino puestos al servicio de una nueva economía de carácter global y sobre todo en lo relativo a sus atribuciones respecto a la educación superior (Corral, 2015, p. 95) En último lugar, no estaría de más que recordemos que la arquitectura no es completa sin el papel interno que deben jugar “intelectuales orgánicos” que repiten la “doctrina neoliberal educativa”, por ejemplo en los cursos de formación permanente para profesorado universitario que organizan las universidades o Institutos de Ciencias de la Educación, donde se intenta hacer comprender la necesidad de este nuevo paradigma (el del aprendizaje basado en competencias, el de la utilización de plataformas digitales para la enseñanza, etc.) (Fernández, Rodríguez, & Rodríguez, 2010, p. 165) Concepto. Casi la totalidad de apariciones de este término en castellano y en portugués con una orientación académica se halla en tesis doctorales, donde su uso forma parte de un esfuerzo explícito de teorización. Sin embargo, su uso predominante es con fines de denuncia. Ambos tipos de usos se muestran a continuación. Hasta aquí se han desarrollado de forma sucinta los conceptos básicos de la teoría marxista, en los que se fundamenta el valor del conocimiento en la economía capitalista. En el apartado siguiente, se presenta un recorrido por las principales teorizaciones que han establecido la lógica de interpretación de la economía del conocimiento, bajo los presupuestos del denominado capitalismo cognitivo y biocapitalismo (Corral, 2015, p. 32) Al respecto, si bien las mujeres pueden tener igual o más capacidad que los hombres, idoneidad y requisitos cumplidos para postular a estos estudios, lo hacen en una proporción muy menor en relación a los hombres. Esto obedece a que en las universidades las académicas, en tanto que mujeres, están socializadas bajo cánones patriarcales que conciben la identidad femenina ligada al servicio de familia y lo doméstico, incluso cuando se hallan en situación de soltería, por tanto, salir del país hacia el extranjero por motivos de estudio se vuelve más difícil al suponer el quebrantamiento de los mandatos patriarcales. (…) Complementando lo señalado, existe además la tendencia que tienen los hombres de seleccionar a sus congéneres para ocupar puestos académicos, integrar grupos de investigación y realizar actividades de extensión (conferencias, seminarios, charlas, clases magistrales, etc.), por cuanto se sienten más a gusto entre hombres, concepto conocido como homosociabilidad. Este proceso psicosocial explica también la menor presencia de mujeres en las academias universitarias, pese a tener la formación académica, la experiencia y las competencias requeridas (De Armas & Venegas, 2016, pp. 62-63) Circulación y recepción de la teoría del “capitalismo académico” en América Latina 19 En suma, el conglomerado conceptual del AC transmitido desde el punto de su creación en inglés, y recibido en el punto de llegada donde es traducido, apropiado y utilizado, presenta en este último estadio dos caras al menos. Por un lado, sirve propósitos de uso creativo o transformativo en el campo de la teoría y es aprovechado en esfuerzos de teorización expresados en castellano y portugués. Por otro lado, el mayor número de veces, los conceptos apropiados en el punto de recepción sirven propósitos rituales de celebración de un vocabulario que luego es utilizado para fines descriptivos o de denuncia, maximizando de este modo su resonancia ideológica. Según señalan Brunner et al. (2019), al centro del conglomerado conceptual recibido aparece entonces—como su motor dinámico—el concepto del neoliberalismo como visión de mundo, ideología, forma de Estado, régimen económico, política pública y caja de herramientas para intervenir en la sociedad. En seguida, este concepto abre las puertas del significado hacia la crítica del o los mercados en el campo de la educación superior, los que son vistos como un producto neoliberal al mismo tiempo que como un soporte para su reproducción. A su turno, en el espacio abierto por este concepto clave se entrelazan—de diferentes maneras—las ideas de mercadización, mercantilización, cuasi mercados y mercados administrados, comercialización y financialización. En un siguiente anillo de significados adyacente se unen luego los conceptos de universidad empresa y gerencialismo (managerialismo) que, llevadas al terreno de las universidades públicas, dan lugar a fenómenos estudiados como “colonización” de lo público, Nueva Gestión Pública (NPM por su sigla en inglés), descentralización y desregulación del aparato estatal, Estado evaluativo, aseguramiento de la calidad (quality assurance), esquemas de costos compartidos, financiamiento de la demanda y créditos estudiantiles. Finalmente, en esta modalidad de apropiación y uso de la teoría del AC, el conjunto de este conglomerado conceptual, con todas sus piezas, sirve como una poderosa retórica o narrativa para diagnosticar y describir el estado de la educación superior, denunciar sus efectos negativos en varios niveles y aspectos, y repudiar sus avances que amenazarían con la ruina de la universidad. Recepciones Transformativas En esta última sección nos interesa destacar algunas de aquellas contribuciones de autores luso-español parlantes, cuya modalidad de recepción, apropiación o aplicación de la teoría del capitalismo académico pueda caracterizarse de transformativa. ¿Qué se entiende en este contexto por contribuciones transformativas? Ante todo, aquellas que no son puramente eco-retóricas, ni emplean la teoría de manera meramente táctica con fines de denuncia o evangelización, ni tampoco la apropian de forma mecánica, repetitiva, o únicamente como un vocabulario para describir y repudiar una realidad que se rechaza a partir de una serie de supuestos básicos subyacentes (Gouldner, 1970). Por ende, se entiende que son aquellas que exhiben un involucramiento serio con la teoría, en el sentido de Tight (2012), ya bien por ser parte de esfuerzos consistentes de teorización o bien porque se apropian de manera crítico-reflexiva de la teoría recibida, o la despliegan creativamente para analizar la realidad o le introducen modificaciones interesantes que luego son citadas por otros autores. A continuación, se presentan varios casos que dan cuenta, cada uno a su manera, de ese tipo de recepciones transformativas. Crítica de la recepción. El primero es un caso de recepción crítica y transformativa de la teoría del AC, enmarcado dentro de un cuestionamiento de la “hegemonía anglo-estadounidense y la dominación del subcampo autónomo de las universidades de investigación de Estados Unidos (principalmente) y el Reino Unido [cuyos] instrumentos de dominación son el idioma y la monocultura, la investigación y los sistemas de publicación, los flujos de conocimiento y ulteriormente de personas” (Marginson y Ordorika, 2010. Pp. 136-137). En este proceso, el papel de Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 27, No. 79 20 la teoría es visto como esencial y el lugar de la teoría del AC, a su vez, como paradójico. Por un lado, ella expresa dicha hegemonía anglosajona-estadounidense—teoría imperial al decir de Marginson (2006b)—y, por el otro, simultáneamente, ella es una teoría crítica del fenómeno del capitalismo académico como se encargan de subrayar Slaughter y Leslie (1997, 2001) y Slaughter y Rhoades (2004). Rara vez, sin embargo, los receptores formulan la pregunta sobre la medida en que la teoría del AC es útil para entender y analizar la educación superior en países en desarrollo, como hace, en cambio, Maldonado-Maldonado (2014) en el documento que aquí sirve como caso ilustrativo. Si bien la autora comparte el guion básico de la teoría angloamericana del AC, e incluso lo celebra a pesar de reconocer la ausencia en ella de los países latinoamericanos, su apropiación es sin embargo reflexiva y transformadora. En efecto, postula que el eje de dicha teoría, consistente en la lucha de las universidades y los académicos por asegurar sus ingresos, es igualmente válido también en esta parte del mundo, donde se observarían asimismo—a partir de la crisis financiera de 2007 y del continuo crecimiento de la matrícula—crecientes restricciones de recursos en las universidades estatales. Con todo, postula diferencias a este respecto básicamente en dos frentes. Por un lado, en el frente de la lucha por recursos, los márgenes de maniobra variarían según si se habla de países desarrollados o en vías de desarrollo, y de instituciones y campos de saber más o menos prestigiosos. Por otro lado, incidiría decisivamente la medida en que los países y las instituciones están en condiciones de participar en el nuevo juego de la economía basada en el conocimiento o capitalismo cognitivo. A este efecto importa si los países son productores o consumidores de conocimiento, si poseen o no universidades de clase mundial, si existe o no una actividad de triple hélice de relativa densidad y profundidad, si el sector privado invierte un monto significativo de recursos en investigación y desarrollo y si existe un Estado promotor y acelerador de la innovación o no. De todas formas, y no obstante tales diferencias, la evaluación final de Maldonado- Maldonado es que la teoría del AC ejerce una importante influencia en el campo de estudios de la educación superior, tanto a nivel internacional como latinoamericano, en tanto representa una propuesta teórica que va más allá de un conjunto de términos meramente descriptivos, tales como mcdonalización de la educación superior, reformas neoliberales, neogerencialismo o universidad empresarial. Ofrecería, por lo mismo, un marco de análisis útil tanto en países desarrollados como en desarrollo. Para aumentar su impacto en estos últimos, sugiere Maldonado-Maldonado se requeriría una mayor elaboración de la teoría, precisamente para adecuarla mejor a las condiciones e interrogantes propios de los países en desarrollo, y elevar de esta manera su capacidad de respuesta en el contexto de los países subalternos. Para cumplir con este objetivo, sostiene la autora, se requiere saber cuan diferente es la agencia en este último contexto, cómo inciden las diferencias de estructuras y gobernanza de los sistemas, y cómo desarrollar teorías localizadas que, desde el punto de vista de los márgenes, ofrezcan una adecuada lectura de los capitalismos académicos periféricos. Adicionalmente, la autora y un grupo de coautores ilustran, mediante el ejemplo de una institución privada de educación superior mexicana, la forma en que “el carácter del capitalismo académico puede ser especificado y variar significativamente de un contexto al siguiente” (Rhoades et al., 2004, p. 322) E incluso llegan a proponer, en un apenas velado arranque de romanticismo sociológico, un “modelo distintivo de universidad latinoamericana”, ante la amenaza en curso de que esta institución pierda su identidad histórica y distintividad por fuerza del hostil contexto provocado por políticas neoliberales y la globalización. Opuestos a cualquier romanticismo reaccionario que busque una nostálgica restauración de dicha identidad, estos autores levantan una suerte de romanticismo progresista de la imaginación que erige alternativas frente al capitalismo académico como parte del esfuerzo por superar los patrones del desarrollo neoliberal. En concreto, imaginan tres alternativas posibles. Una focalizada en la democratización no sólo del acceso a la educación superior sino también de su rol como agente de la democratización del Estado y la sociedad en un Circulación y recepción de la teoría del “capitalismo académico” en América Latina 21 proceso de refundación de lo público. Otra focalizada en la promoción de un desarrollo independiente y sustentable al cual las universidades contribuyen al nivel local, nacional o regional. Y, una tercera centrada en torno a la soberanía y distintividad culturales de América Latina, a las cuales la educación superior puede aportar elaborando nuevas identidades autónomas en los respectivos países (Rhoades et al., 2004). Recepciones académicamente elaboradas. Como se mencionó anteriormente, la utilización del enfoque del AC en América Latina parece centrarse en la neoliberalización de los sistemas contemporáneos de educación superior. Sin embargo, existen unas pocas apropiaciones más elaboradas, que se involucran con la teoría y la teorización de este fenómeno, de las cuales se destacan cuatro a continuación. Para este efecto, el análisis se centra en los correspondientes documentos—tres en castellano y uno en portugués—que realizan apropiaciones transformativas en la medida que, tomando pie en las ideas de los fundadores (Slaughter & Leslie, 1997; Slaughter & Rhoades, 2004), desarrollan aproximaciones modificadas a partir de un diálogo con otras tradiciones teóricas o aplicándolas de una manera novedosa. De esta manera, en contraste con las usuales formas de apropiación eco-retóricas o meramente repetitivas, los textos seleccionados contribuyen a la reflexión sobre el enfoque del AC en su versión canónica al introducir nuevas perspectivas conceptuales en la conversación. El primer documento corresponde a un artículo de Fernández (2009), donde el autor propone una descripción del capitalismo académico a partir de la teorización sobre sistemas-mundo de Wallerstein (2006), las ideas de la teoría de la dependencia en su vertiente marxista (Dos Santos, 2002; Gunder Frank, 1974) y la visión de Bourdieu (1984) sobre las fuerzas que moldean el campo académico. Siguiendo a Wallerstein (2006), Fernández reconstruye las principales variables que explicarían la constitución del capitalismo académico como fenómeno mundial: internacionalización de la educación superior, emergencia de nuevos proveedores de servicios educacionales, políticas orientadas hacia la mercantilización de la educación, descapitalización de la universidad pública a través de gobiernos corporativos y políticas de financiamiento dependientes de la demanda, y la imposición de la ideología de la sociedad del conocimiento y ciencia neoliberal. Sin embargo, argumenta Fernández, esta mundialización del capitalismo académico no es homogénea en sus efectos. De acuerdo con este autor, por ejemplo, la migración de los académicos mostraría un saldo negativo para los países iberoamericanos y, del mismo modo, el desarrollo de estos países impulsaría a sus gobiernos a liberalizar sus políticas de educación superior e incentivar la participación de entidades orientadas comercialmente. La capacidad de formación de capital humano avanzado y de investigación aplicada mostraría igualmente diferencias entre las universidades de países desarrolladas y las instituciones de educación superior de países no desarrollados. Esta situación motiva a Fernández a caracterizar al capitalismo académico mundial en términos de centro y periferia, siguiendo a algunos teóricos marxistas de la dependencia (Dos Santos, 2002; Gunder Frank, 1974). De acuerdo a Fernández, esta configuración del capitalismo académico generaría diversas posiciones en el conflicto ideológico acerca del futuro de la educación superior: defensores de una contrarrevolución conservadora, que buscan devolver la universidad al modelo tradicional “torre de marfil”; académicos que desean continuar adelante con la revolución ultra-modernizadora neoliberal y, finalmente, intelectuales que rechazan estas opciones y sugieren una reforma radical de las universidades para volverlas políticamente comprometidas y abiertas hacia la sociedad civil. Por último, en base a Bourdieu (1984), Fernández argumenta que cada una de estas posturas se diferencia en cuanto a su defensa del poder académico y la manera en que aquellas conciben la movilización del poder político y social necesario para realizar su respectivo proyecto de universidad. Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 27, No. 79 22 Un segundo esfuerzo de apropiación transformativa de la teoría del AC corresponde a la tesis doctoral de Corral (2015), sobre la gestión del conocimiento y el perfil de egreso en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, defendida en la Universidad de Salamanca. Ella utiliza la teoría marxista para analizar los procesos administrativos y académicos de gestión del conocimiento y la creación de perfiles de egreso en dicha Universidad. Basándose en las ideas de Marx (2005, 2011) acerca del valor del conocimiento en la economía capitalista y de sus seguidores, como dos Santos (2007) y Negri (2013), Corral argumenta que la sociedad contemporánea debe comprenderse en términos de “capitalismo cognitivo” y “biocapitalismo”. De acuerdo con este autor, ambas nociones refieren al hecho de que la economía se basa en el valor de cambio de capitales cognitivos, razón por la cual convierte toda capacidad humana en un bien transable. En base a estos conceptos, la autora sostiene que el fenómeno del capitalismo académico impacta directamente en profesores, funcionarios y estudiantes, convirtiendo todas sus actividades en mercancías. De lo anterior se derivaría el énfasis puesto en la generación de productos intelectuales comercializables, sin considerar su calidad sino exclusivamente la cantidad y el costo. Esta tendencia, acusa Corral, afecta incluso a variables tradicionalmente ajenas a la lógica de mercantilización, como la singularidad y subjetividad involucradas en los procesos de creación intelectual, las cuales ahora, mediante el registro, cuantificación y evaluación de productividad, pasan a convertirse en nuevas mercancías, contribuyendo a subordinar lo humano al nuevo capitalismo. El tercero de los cuatro textos seleccionados que utiliza transformativamente el enfoque del AC es la tesis doctoral de Fioreze (2017), presentada en la Universidade Federal do Rio Grande do Sul, sobre el modelo comunitario de universidad y las tensiones público-privadas entre capitalismo académico y compromiso social. Tomando pie en conceptualizaciones de Marginson (2006a, 2007, 2011) sobre las dificultades para definir la contribución pública de las universidades, la autora señala que la emergencia del capitalismo académico genera una serie de tensiones que deben procesarse al interior de cada organización de acuerdo con sus fines particulares. De especial interés resultan para Fioreze las universidades comunitarias de Brasil. De acuerdo con la autora, si bien estas instituciones son oficialmente reconocidas como entidades privadas y su financiamiento proviene de recursos privados, poseen diversas características atribuidas tradicionalmente al régimen de lo público, como un gobierno participativo y objetivos de desarrollo regional. Esto provocaría tensiones en lo relativo a la conceptualización de la función de la universidad y su estructura ideal de gobierno y resultaría en “universidades híbridas”, sometidas a constantes tensiones entre sus dimensiones públicas y privadas. La hipótesis de Fioreze es que la existencia de esas tensiones otorgaría a las instituciones flexibilidad para adaptarse al capitalismo académico. Un ejemplo final de tratamiento transformativo de la teoría del AC es su aplicación, por parte de uno de los autores de este artículo (Brunner, 2017), a la economía política de la educación superior chilena. Sostiene que la mayor parte de la literatura sobre dicha teoría está dedicada a los sistemas universitarios de países desarrollados, básicamente del área idiomática anglosajona. En cambio, en idioma castellano y portugués existe una variopinta literatura inspirada más por un ánimo de polémica ideológica—contra el neoliberalismo y las políticas neoliberales—que por un auténtico interés de conocimiento y comprensión. A partir de esta constatación se revisa el conglomerado conceptual del AC, al cual se atribuye una cierta imprecisión en el uso del vocabulario técnico que, eventualmente, crearía confusión y comprometería a esa literatura. Por ejemplo, ofrece distintos usos del metaconcepto AC, empleándolo indistintamente como una teoría para explicar la emergencia de un nuevo sistema universitario, como una metáfora para referirse a ciertos fenómenos propios de ese nuevo sistema, como un término descriptivo del modelo emergente de universidad y, a veces, como un programa político disfrazado de teoría analítica (Cantwell & Kauppinen, 2014). El capítulo comentado busca contribuir al desarrollo de la teoría del capitalismo académico mediante un análisis de economía política comparada de sistemas nacionales de educación superior, Circulación y recepción de la teoría del “capitalismo académico” en América Latina 23 aplicándolo al sistema chileno que ha sido caracterizado como de alto privatismo (Brunner, 2017; Salazar & Leihy, 2017). Se trata, en breve, de un esfuerzo de teorización que no solo se involucra con la teoría central, imperial, sino que adopta frente a ella una actitud revisionista y de exploración de nuevos territorios. Para avanzar en el terreno conceptual propone explorar varios frentes. Primero, postula que las dinámicas de incorporación de la educación superior al mercado, eje del capitalismo académico según la teoría canónica, son parte de un proceso mayor de racionalización característico de la modernidad capitalista. Esto permite situar aquellas dinámicas dentro de la tradición del análisis weberiano, dándoles un apoyo más sólido en la tradición de la sociología clásica. En seguida, propone estudiar las expresiones de aquella colonización de la educación superior, distinguiendo entre varios fenómenos interrelacionados, como los de privatización, mercadización, mercantilización, comercialización, financialización y empresarialización que, entre sí, tendrían relaciones de afinidad electiva. En base a este análisis, ofrece una tipología de regímenes de economía-política de la educación superior que podría servir para el ulterior estudio de las variedades de capitalismos académicos. Por último, emplea este esquema conceptual para estudiar el caso chileno, primero a nivel del sistema nacional y luego a nivel de grupos de instituciones universitarias. En suma, nos encontramos frente a un ejercicio de apropiación transformativa de la teoría del AC que, a su vez, constituye una propuesta programática para su aplicación al caso chileno, caso ampliamente discutido por la literatura especializada (Brunner el al., 2019). Conclusiones Este artículo examina la circulación y recepción de la teoría del “academic capitalism” en América Latina. Para ello comienza por caracterizar los principios conceptuales de este enfoque teórico. A continuación, describe las críticas realizadas tanto a los desarrollos actuales de este enfoque como a las ideas originales planteadas por parte de Slaugher, Rhoades y Leslie. En tercer lugar, estudia las peculiaridades de la apropiación latinoamericana de las ideas del AC. Este análisis muestra que no es un enfoque particularmente utilizado en la región. Además, las discusiones sobre esta aproximación teórica son expresadas en conferencias y tesis doctorales antes que en revistas de corriente principal y, consecuentemente, el índice H de este corpus de literatura en castellano y portugués es significativamente menor en comparación con el que exhibe la literatura anglosajona. Siguiendo lo anterior, la literatura luso-hispanoamericana que hace uso de la categoría de AC menciona raramente términos claves como “teoría”, “enfoque”, “paradigma” y “concepto” y, cuando lo hace, tales menciones se concentran en unos pocos documentos, usándose esta aproximación y el vocabulario que ella proporciona, más bien, para denunciar, impugnar o rechazar el actual estado de cosas de la educación superior en la región, particularmente de su función central, la docencia y certificación del capital humano adquirido por los individuos. Finaliza este examen mostrando que, a pesar de todo lo dicho, durante los últimos años se han producido en América Latina algunas indagaciones académicamente elaboradas sobre el fenómeno del capitalismo académico, utilizando creativa o transformativamente la teoría del AC. Según se señaló en su momento, las debilidades conceptuales del enfoque del AC no responden exclusivamente a problemas de desarrollo y aplicación. Existen temas basales que este enfoque necesita considerar para configurarse propiamente como una teoría sociológica del capitalismo académico. Entre ellos resultan de especial importancia el diálogo y la confrontación de esta interpretación con los desarrollos de otras teorías acerca de las transformaciones contemporáneas de la educación superior (Clark, 1986, 1998; Marginson 2016; Trow, 1973). Otros desarrollos que deberían ser considerados son los cambios de contextos de economía política del capitalismo y sus variedades, la incorporación dentro de la teoría de países de ingreso medio, la Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 27, No. 79 24 diferenciación entre niveles de análisis (estructura, agencia y cultura) y la trayectoria histórico- institucional de los sistemas y de sus formas de gobernanza, para, de esta manera, incorporar los resultados de los estudios comparados empíricos en los esfuerzos de teorización. Sumado a lo anterior, un enfoque del AC que supere las mencionadas debilidades deberá incluir también el análisis de sus efectos distintivos en la gobernanza de los sistemas nacionales y, a nivel de las instituciones universitarias, los cuerpos directivos, académicos y estudiantiles. En este sentido, como sugiere la literatura especializada (Deem, 2001; Jessop, 2017; Mendoza, 2012; Paasi, 2015), la diferencia entre disciplinas científicas y humanistas es sumamente importante para comprender la configuración del capitalismo académico en las instituciones de educación superior. Su incorporación en el programa conceptual del AC como diferencia directriz permitiría, en esta dirección, dar cuenta de las particularidades que adoptan las distintas formas de capitalismo académico en los niveles meso y micro de análisis, sin renunciar al propósito explicativo originalmente asociado a esta teoría (Slaughter & Leslie, 1997; Slaughter & Rhoades, 2004). Dicho lo anterior, es necesario considerar, además, que esta situación de debilidad conceptual no es exclusiva de la teoría del capitalismo académico. La ausencia de análisis teóricamente fundados parece ser una característica determinante del desarrollo de los estudios actuales en educación superior (Tight, 2004). A su turno, desde la propia sociología no parecen haberse desarrollado esfuerzos significativos para una teorización de las universidades. Tras la publicación de The American University (Parsons & Platt, 1973) y del Homo academicus (Bourdieu, 1984), la construcción de la llamada gran teoría sociológica no ha incluido explícitamente la universidad como tema, aunque hay esfuerzos notables como los de Clark y otros según muestra Gumport (2007a, 2007b). En esta dirección, un diálogo más sostenido entre teorías sociológicas y la investigación conceptual del capitalismo académico podría contribuir a complejizar este enfoque, aumentando su capacidad explicativa para países desarrollados y no desarrollados. Por ejemplo, las teorías de Weber, Polanyi, Habermas y Luhmann ofrecen interesantes posibilidades en esta dirección. El diagnóstico weberiano de la primacía de la racionalidad como principio rector de las sociedades modernas permitiría comprender la relevancia asignada actualmente a la investigación y sus efectos en términos de promoción de las relaciones entre instituciones de educación superior y empresas. Del mismo modo, los escritos de Polanyi sobre las dinámicas expansivas de los mercados y su irrupción en otras esferas no-económicas complementarían los de Weber y podrían ayudar a conceptualizar la mercadización y mercantilización de la educación superior. En un sentido similar, la tesis habermasiana de una colonización del espacio público por parte de lógicas sistémicas facilitaría entender la subordinación de la academia y la ciencia básica a motivaciones externas de índole económica dentro de un contexto general de globalización de la sociedad. Finalmente, la diferenciación luhmanniana entre planos de formación sistémica (sociedad, organizaciones e interacciones) podría contribuir a renovar la reflexión acerca del impacto del capitalismo académico sobre aquellos planos y el significado de las propias dinámicas de diferenciación. Estas posibilidades de indagación comienzan recién a ser exploradas en la literatura (Brunner, 2017). Con todo, para avanzar en esa dirección es imprescindible no caer en la trampa de asumir que las teorías universalistas pueden ser utilizadas sin mayor reflexión acerca de su contexto de aplicación (Ball, 1995). Para el caso de América Latina, como se vio, resulta especialmente importante tener en cuenta el carácter específico del desarrollo de su educación superior, el papel que juegan sus universidades en la geopolítica del capitalismo académico global y la naturaleza incipiente y poco densa todavía del campo de estudios de estos fenómenos, varias veces remarcado a lo largo de este texto. Esta doble especificidad—de los sistemas nacionales y del campo de producción de conocimiento especializado sobre aquellos—debe ser considerada para llevar adelante una adecuada teorización sociológica que no caiga en la reflexión vacía ni en el empirismo ingenuo. Circulación y recepción de la teoría del “capitalismo académico” en América Latina 25 Por último, debe remarcarse que la importancia de teorizar sociológicamente el capitalismo académico en América Latina no solo es una cuestión de desarrollo acumulativo de este campo de estudios, especialmente a la luz de la brecha existente entre los lugares centrales de producción de la teoría y lugares—en los márgenes—donde ella se recibe, apropia y utiliza. En efecto, es sabido que el conocimiento generado en este campo es empleado, además, por los gobiernos y los hacedores de políticas a la hora de formular, diseñar, legitimar decisiones e implementarlas en el espacio de la acción público-gubernamental. De esta manera—inadvertidamente, o de manera buscada, o al menos tolerada—el conocimiento, la evidencia y las buenas prácticas que inspiran esos procesos de adopción de políticas públicas, en cualquiera de sus etapas, se hallan fuertemente influidos por teorías, como las del AC, recibidas y utilizadas en la región latinoamericana ya bien para favorecer ciertas políticas o para impugnarlas. Por lo tanto, si se desea que la deliberación democrática vaya más allá de meras disputas de consignas e ideologías, es necesaria la reflexión teórica y crítica sobre las teorías importadas o adoptadas, de manera de mantener la autonomía cognitiva de dichas políticas o, al menos, de las premisas científicas en que ellas se sostienen (Fraser, 1990). Caso contrario, es posible temer un uso puramente táctico de la teoría—antes se pudo ver que la literatura habla de un uso evangélico o a la manera de un mantra—con propósitos discursivos bien definidos, como suelen ser la denuncia, el rechazo o la condenación. Derivado de lo anterior, una mayor especialización de la actividad científica se vuelve de manera paradójica una condición para la formulación de políticas en el sector de la educación superior. Es de esperar que el examen de la recepción—en América Latina—del conglomerado conceptual o metaconcepto del AC permita avanzar en esa dirección, propiciando una problematización de los supuestos de la política a partir de su revisión en el campo teórico y conceptual. Referencias Altbach, P. G. (2014). The emergence of a field: Research and training in higher education. Studies in Higher Education, 39, 1306-1320. https://doi.org/10.1080/03075079.2014.949541 Ball, S. J. (1990). Politics and policymaking in education. London: Routledge. 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Inv estigador asociado de la Universidad Diego Portales, Chile y Coordinador Ejecutivo de la Cátedra UNESCO de Políticas Comparadas de Educación Superior. Líneas de investigación: Sociología de la educación superior, historia de la educación y cambios discursi vos. mailto:josejoaquin.brunner@gmail.com mailto:julio.labrana@mail.udp.cl Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 27, No. 79 32 Francisco Ganga Universidad de Los Lagos fganga@ulagos.cl Doctor en Administración de Empresas, Doctor en Gestión Estratégica y Negocios Internacionales y Postdoctorado en Ciencias Humanas por la Universidad de Zulia, Venezuela. Profesor Titular de Universidad de Los Lagos, Chile. Líneas de investigación: Educación superior, gobernanza universitaria y liderazgo. ORCID: http://orcid.org/0000-0001-9325-6459 Emilio Rodríguez-Ponce Universidad de Tarapacá erodriguezuta.cl Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid y Doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad Autónoma de Barcelona. Rector y Profesor Titular de la Universidad de Tarapacá, Chile. Líneas de investigación: Educación Superior, gestión del conocimiento y liderazgo. archivos analíticos de políticas educativas Volumen 27 Número 79 8 de julio 2019 ISSN 1068-2341 Los/as lectores/as pueden copiar, mostrar, distribuir, y adaptar este articulo, siempre y cuando se de crédito y atribución al autor/es y a Archivos Analíticos de Políticas Educativas, los cambios se identifican y la misma licencia se aplica al trabajo derivada. Más detalles de la licencia de Creative Commons se encuentran en https://creativecommons.org/licenses/by- sa/2.0/. Cualquier otro uso debe ser aprobado en conjunto por el autor/es, o AAPE/EPAA. La sección en español para Sud América de AAPE/EPAA es publicada por el Mary Lou Fulton Teachers College, Arizona State University y la Universidad de San Andrés de Argentina. Los artículos que aparecen en AAPE son indexados en CIRC (Clasificación Integrada de Revistas Científicas, España) DIALNET (España), Directory of Open Access Journals, EBSCO Education Research Complete, ERIC, Education Full Text (H.W. Wilson), PubMed, QUALIS A1 (Brazil), Redalyc, SCImago Journal Rank, SCOPUS, SOCOLAR (China). Por errores y sugerencias contacte a Fischman@asu.edu Síganos en EPAA’s Facebook comunidad at https://www.facebook.com/EPAAAAPE y en Twitter feed @epaa_aape. mailto:fganga@ulagos.cl http://orcid.org/0000-0001-9325-6459 http://erodriguezuta.cl/ https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/ https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/ http://www.doaj.org/ https://www.facebook.com/EPAAAAPE Circulación y recepción de la teoría del “capitalismo académico” en América Latina 33 archivos analíticos de políticas educativas consejo editorial Editor Consultor: Gustavo E. Fischman (Arizona State University) Editores Asociados: Armando Alcántara Santuario (Universidad Nacional Autónoma de México), Angelica Buendia (Metropolitan Autonomous University), Alejandra Falabella (Universidad Alberto Hurtado, Chile), Veronica Gottau (Universidad Torcuato Di Tella), Antonio Luzon (Universidad de Granada), José Luis Ramírez (Universidad de Sonora), Paula Razquin (Universidad de San Andrés), Maria Alejandra Tejada-Gómez (Pontificia Universidad Javeriana, Colombia) Claudio Almonacid Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, Chile Ana María García de Fanelli Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) CONICET, Argentina Miriam Rodríguez Vargas Universidad Autónoma de Tamaulipas, México Miguel Ángel Arias Ortega Universidad Autónoma de la Ciudad de México Juan Carlos González Faraco Universidad de Huelva, España José Gregorio Rodríguez Universidad Nacional de Colombia, Colombia Xavier Besalú Costa Universitat de Girona, España María Clemente Linuesa Universidad de Salamanca, España Mario Rueda Beltrán Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, UNAM, México Xavier Bonal Sarro Universidad Autónoma de Barcelona, España Jaume Martínez Bonafé Universitat de València, España José Luis San Fabián Maroto Universidad de Oviedo, España Antonio Bolívar Boitia Universidad de Granada, España Alejandro Márquez Jiménez Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, UNAM, México Jurjo Torres Santomé, Universidad de la Coruña, España José Joaquín Brunner Universidad Diego Portales, Chile María Guadalupe Olivier Tellez, Universidad Pedagógica Nacional, México Yengny Marisol Silva Laya Universidad Iberoamericana, México Damián Canales Sánchez Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, México Miguel Pereyra Universidad de Granada, España Ernesto Treviño Ronzón Universidad Veracruzana, México Gabriela de la Cruz Flores Universidad Nacional Autónoma de México Mónica Pini Universidad Nacional de San Martín, Argentina Ernesto Treviño Villarreal Universidad Diego Portales Santiago, Chile Marco Antonio Delgado Fuentes Universidad Iberoamericana, México Omar Orlando Pulido Chaves Instituto para la Investigación Educativa y el Desarrollo Pedagógico (IDEP) Antoni Verger Planells Universidad Autónoma de Barcelona, España Inés Dussel, DIE-CINVESTAV, México José Ignacio Rivas Flores Universidad de Málaga, España Catalina Wainerman Universidad de San Andrés, Argentina Pedro Flores Crespo Universidad Iberoamericana, México Juan Carlos Yáñez Velazco Universidad de Colima, México javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/816') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/819') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/820') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/4276') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/1609') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/825') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/797') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/823') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/798') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/555') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/814') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/2703') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/801') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/826') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/802') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/3264') javascript:openRTWindow('http://epaa.asu.edu/ojs/about/editorialTeamBio/804') Archivos Analíticos de Políticas Educativas Vol. 27, No. 79 34 education policy analysis archives editorial board Lead Editor: Audrey Amrein-Beardsley Editor Consultor: Gustavo E. Fischman (Arizona State University) Associate Editors: David Carlson, Lauren Harris, Eugene Judson, Mirka Koro-Ljungberg, Scott Marley, Molly Ott, Iveta Silova (Arizona State University) Cristina Alfaro San Diego State University Amy Garrett Dikkers University of North Carolina, Wilmington Gloria M. Rodriguez University of California, Davis Gary Anderson New York University Gene V Glass Arizona State University R. Anthony Rolle University of Houston Michael W. Apple University of Wisconsin, Madison Ronald Glass University of California, Santa Cruz A. G. Rud Washington State University Jeff Bale University of Toronto, Canada Jacob P. K. Gross University of Louisville Patricia Sánchez University of University of Texas, San Antonio Aaron Bevanot SUNY Albany Eric M. Haas WestEd Janelle Scott University of California, Berkeley David C. Berliner Arizona State University Julian Vasquez Heilig California State University, Sacramento Jack Schneider University of Massachusetts Lowell Henry Braun Boston College Kimberly Kappler Hewitt University of North Carolina Greensboro Noah Sobe Loyola University Casey Cobb University of Connecticut Aimee Howley Ohio University Nelly P. Stromquist University of Maryland Arnold Danzig San Jose State University Steve Klees University of Maryland Jaekyung Lee SUNY Buffalo Benjamin Superfine University of Illinois, Chicago Linda Darling-Hammond Stanford University Jessica Nina Lester Indiana University Adai Tefera Virginia Commonwealth University Elizabeth H. DeBray University of Georgia Amanda E. Lewis University of Illinois, Chicago A. Chris Torres Michigan State University David E. DeMatthews University of Texas at Austin Chad R. Lochmiller Indiana University Tina Trujillo University of California, Berkeley Chad d'Entremont Rennie Center for Education Research & Policy Christopher Lubienski Indiana University Federico R. Waitoller University of Illinois, Chicago John Diamond University of Wisconsin, Madison Sarah Lubienski Indiana University Larisa Warhol University of Connecticut Matthew Di Carlo Albert Shanker Institute William J. Mathis University of Colorado, Boulder John Weathers University of Colorado, Colorado Springs Sherman Dorn Arizona State University Michele S. Moses University of Colorado, Boulder Kevin Welner University of Colorado, Boulder Michael J. Dumas University of California, Berkeley Julianne Moss Deakin University, Australia Terrence G. Wiley Center for Applied Linguistics Kathy Escamilla University ofColorado, Boulder Sharon Nichols University of Texas, San Antonio John Willinsky Stanford University Yariv Feniger Ben-Gurion University of the Negev Eric Parsons University of Missouri-Columbia Jennifer R. Wolgemuth University of South Florida Melissa Lynn Freeman Adams State College Amanda U. Potterton University of Kentucky Kyo Yamashiro Claremont Graduate University Rachael Gabriel University of Connecticut Susan L. Robertson Bristol University Miri Yemini Tel Aviv University, Israel Circulación y recepción de la teoría del “capitalismo académico” en América Latina 35 arquivos analíticos de políticas educativas conselho editorial Editor Consultor: Gustavo E. Fischman (Arizona State University) Editoras Associadas: Kaizo Iwakami Beltrao, (Brazilian School of Public and Private Management - EBAPE/FGV, Brazil), Geovana Mendonça Lunardi Mendes (Universidade do Estado de Santa Catarina), Gilberto José Miranda, (Universidade Federal de Uberlândia, Brazil), Marcia Pletsch, Sandra Regina Sales (Universidade Federal Rural do Rio de Janeiro) Almerindo Afonso Universidade do Minho Portugal Alexandre Fernandez Vaz Universidade Federal de Santa Catarina, Brasil José Augusto Pacheco Universidade do Minho, Portugal Rosanna Maria Barros Sá Universidade do Algarve Portugal Regina Célia Linhares Hostins Universidade do Vale do Itajaí, Brasil Jane Paiva Universidade do Estado do Rio de Janeiro, Brasil Maria Helena Bonilla Universidade Federal da Bahia Brasil Alfredo Macedo Gomes Universidade Federal de Pernambuco Brasil Paulo Alberto Santos Vieira Universidade do Estado de Mato Grosso, Brasil Rosa Maria Bueno Fischer Universidade Federal do Rio Grande do Sul, Brasil Jefferson Mainardes Universidade Estadual de Ponta Grossa, Brasil Fabiany de Cássia Tavares Silva Universidade Federal do Mato Grosso do Sul, Brasil Alice Casimiro Lopes Universidade do Estado do Rio de Janeiro, Brasil Jader Janer Moreira Lopes Universidade Federal Fluminense e Universidade Federal de Juiz de Fora, Brasil António Teodoro Universidade Lusófona Portugal Suzana Feldens Schwertner Centro Universitário Univates Brasil Debora Nunes Universidade Federal do Rio Grande do Norte, Brasil Lílian do Valle Universidade do Estado do Rio de Janeiro, Brasil Flávia Miller Naethe Motta Universidade Federal Rural do Rio de Janeiro, Brasil Alda Junqueira Marin Pontifícia Universidade Católica de São Paulo, Brasil Alfredo Veiga-Neto Universidade Federal do Rio Grande do Sul, Brasil Dalila Andrade Oliveira Universidade Federal de Minas Gerais, Brasil