318rockwell2 Citación:. Rockwell, E. (15/01/2014) Reseña de Pérez Campos, Gilberto y Juan José Yoseff Bernal, coords. (2012) Desarrollo Psicológico: un enfoque sociocultural. México: Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Estudios Superiores Iztacala. Reseñas Educativas 16. Recuperado [fecha] de http://www.edrev.info/reviews/revs318.pdf 15 de enero de 2014 ISSN 1094-5296 Síganos en Pérez Campos, Gilberto y Juan José Yoseff Bernal, coords. (2012) Desarro l lo Psi co lóg i co : un enfoque soc iocul tural . México: Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Estudios Superiores Iztacala. Pp. i-xx + 176 ISBN 978-607-02-3475-0 Reseñado por Elsie Rockwell Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN La publicación de este libro es la culminación de años de trabajo del grupo de Psicología sociocultural de la FES-Iztacala de la UNAM. El libro, y el espacio institucional que lo hizo posible, representan una importante línea crítica dentro de la psicología institucional en México y un proceso de construcción de conocimientos a contrapelo de las tendencias tanto nacionales como mundiales en la disciplina. Con una redacción accesible, la obra desarrolla los conceptos centrales en estrecha vinculación con ámbitos de la problemática social de nuestros tiempos, desde las trayectorias infantiles y las relaciones de familia hasta las aflicciones de la adolescencia y los jóvenes adultos. Los autores que colaboraron en esta obra Adrián Cuevas Jiménez, María de los Ángeles Campos Huichán, Claudia Saucedo Ramos, Patricia Suárez Castillo, Rafael Palacios Abreu, Irma de Lourdes Alarcón Delgado, María Alejandra Salguero Velázquez, María Teresa González Uribe bajo la coordinación del Dr. Gilberto Pérez Campos y el Dr. Juan José Yoseff Bernal, proporcionan un texto de referencia esencial para abordar el desarrollo humano y repensar un amplio espectro de conceptos que han permeado la teoría sociocultural en general.  reseñas  educativas  //education  review                                  editores:  gustavo  e.  fischman      gene  v  glass      melissa  cast-­‐brede    david  j.  blacker                                                                                                                                                                                                                                                                            revista  de  reseñas  de  libros,  de  acceso  libre  y  multi-­‐lingüe     http://www.edrev.info/ 2 El libro se propone como un texto de base para formar a psicólogos y entra en polémica explícita con los planteamientos comunes sobre el desarrollo humano que se reiteran en textos universitarios. Los autores cuestionan dos puntos centrales del pensamiento psicológico usual: la secuenciación lineal y naturalizada de periodos de desarrollo y la disociación entre los diversos dominios—físico, perceptivo, cognitivo, social, emotivo, moral—que se encuentran estrechamente interrelacionados en el devenir y la acción humana. Desde una visión alternativa, describen a lo largo del libro múltiples vías entrelazadas de desarrollo humano y muestran cómo “las personas… perciben, sienten, piensan, actúan y se emocionan, en su calidad de participantes en contextos de práctica” de manera integral (p. 3). El primer capítulo, escrito por Dr. Pérez Campos, expone la serie de conceptos retomados de autores claves en el campo sociocultural para articular una nueva concepción del desarrollo humano. Los referentes teóricos incluyen a Bronfenbrenner, Valsiner, Rogoff, Lave, Wenger, Engeström y Dreier; son autores que no en todo concuerdan entre sí, pero que nutren una perspectiva sociocultural del desarrollo que se encuentra en ciernes y abierta a futuros diálogos y búsquedas. De estos autores, Pérez Campos selecciona y articula los conceptos más avanzados: por ejemplo, al asumir la noción de “comunidades de práctica”, que se ha vulgarizado en varios campos educativos, tiene el cuidado de aclarar que lejos de representar lugares armoniosos donde todos participan y aprenden, las comunidades, como redes de relaciones complejas, “están atravesadas por conflictos y contradicciones” (p. 17). Siguiendo a Ole Dreier, concluye que las personas participan de manera diferencial en una variedad de contextos interrelacionados, y “van configurando participaciones, preocupaciones y posturas” más o menos coherentes, siempre cambiantes, a lo largo de la vida (p.19). Aunque queda claro que ninguna definición podría hacerle justicia al concepto de desarrollo que expone el autor, la siguiente cita es sugerente: “Desde la perspectiva sociocultural, el desarrollo se trata siempre de una transformación cualitativa en la relación entre la persona y el mundo social” (p. 20). El desarrollo al que alude es así un proceso relacional, interminable, que abarca toda la vida, y que “sólo se suspende, no se concluye, con la muerte”. Es más fácil afirmar que el desarrollo humano es un proceso complejo inseparable del desarrollo de los contextos socioculturales, en el que se entrelazan aspectos afectivos, cognitivos y sociales, que mostrarlo con hechos. De ahí el valor de esta obra como colección de capítulos que abordan diversas facetas del devenir humano desde el enfoque propuesto. Empezando con los bebés, considerados sujetos sociales desde su concepción, el libro ofrece un recorrido por las distintas facetas de la infancia, la adolescencia, la juventud y la adultez que muestra las implicaciones de asumir el enfoque propuesto. Los capítulos no pretenden dar una nueva definición de “etapas” de desarrollo; más bien ponen el acento en los contextos socioculturales que contienen y potencian algunos de los aspectos de la formación continua de los seres humanos en el mundo actual: la familia, la escuela, el trabajo y los senderos diversos que se le abren a los jóvenes. El tratamiento abre profundas preguntas conceptuales, pero también ofrece reflexiones significativas para el quehacer del psicólogo en sus diversas intervenciones e inserciones institucionales. Un eje constante, por ejemplo, confronta las múltiples maneras de clasificar a las personas y sus acciones en “normales” y “patológicas”, oponiendo a esta tendencia predominante un modelo abierto a la diversidad de ritmos, orientaciones y desenlaces del devenir humano en todos los ámbitos. De particular interés para mi, siendo antropóloga e historiadora, es el reconocimiento de la naturaleza culturalmente diversa e históricamente mutable del desarrollo humano. Los autores evitan la postulación de etapas, estructuras y leyes universales tan cara a la psicología del desarrollo, y recuerdan constantemente la construcción histórica y situada de categorías como “infancia”, “niñez”, “adolescencia”, “familia”, y la misma idea de lo “abstracto”. Desarrollo Psicológico: un enfoque sociocultural 3 Tomo como ejemplo las implicaciones que ofrece esta manera de repensar el desarrollo para el quehacer educativo, que atraviesa a varios capítulos. Al recordar la estrecha relación que tuvieron con la institución escolar las teorías del desarrollo, y particularmente el origen de la psicometría que pretendía no sólo medir retrasos sino también prever fracasos escolares, los autores alertan ante la tendencia de suponer que el desarrollo y la escolarización son procesos independientes entre sí. Cómo argumentan, la estructura escolar pautó los parámetros mismos del desarrollo de la niñez y, al ampliarse la obligatoriedad, de la juventud. Construyó así un sistema de exclusión escolar y social que se legitima en los supuestos retrasos psicológicos de las personas. Cambiar de mirada obliga a repensar los contextos escolares, de ver cómo se constituyen de manera diferencial como entramados de relaciones que facilitan o bien obstaculizan el desarrollo real y posible de las personas que transitan por la institución. La carrera escolar, que se alarga continuamente, también se interpone en los caminos hacia la inserción en el trabajo productivo y la formación de familia, contextos alternativos para “convertirse en cierto tipo de persona” que se configuran de maneras muy diversas en el mundo actual. Los itinerarios que de hecho transitan las personas siguen vías que se apartan de una trayectoria “normal” (primero estudiar, luego buscar un oficio o profesión, y finalmente formar una familia). Sin embargo, el imaginario escolar que rige nuestros esquemas tiende a ocultar esos procesos reales y variables de desarrollo humano. La perspectiva sociocultural propuesta por los autores permite explorar así la heterogeneidad de caminos de desarrollo humano, siempre sujetos a las condiciones y contingencias de la vida en sociedad. Da un peso significativo a la llamada agencia humana sin desconocer las condicionantes sociales de cada contexto en el que se desarrollan las personas. Permite hacer frente a tres dilemas de las teorías clásica según Engeström, citado en el libro: la necesidad de integrar la persistencia de lo viejo, la transformación de colectividades, y los desplazamientos horizontales (p. 8) . Aceptar la perspectiva sociocultural genera sin embargo ciertos dilemas para quienes creímos tanto en la solidez como en la compatibilidad de las teorías de Piaget y de Vygotsky. Ambas fueron producto de un periodo histórico en el que la teoría de la evolución permeó fuertemente el pensamiento social en muchos campos, desde la biología hasta la historia. La distinción entre evolución y desarrollo se encuentra en crisis actualmente; la noción de evolución, ahora cifrada en las cuatro letras de la secuenciación genética, ha desplazado de la ciencia biológica hegemónica el análisis del desarrollo de los organismos individuales (López Beltrán 2011; Rose & Rose, 2010), ámbito en que se considera el peso variable de la influencia ambiental y sociocultural. En este frente, es ineludible recurrir tanto al pensamiento de Piaget como al de Vygotsky. A Piaget, porque combatió epistemologías que suponían la existencia a priori de categorías innatas, y buscó mecanismos de formación procesual de relaciones lógicas universales que a su vez permitieran la adquisición de los muy diversos contenidos culturales; su teoría sigue siendo significativa para defender la unidad fundamental de los procesos mentales humanos frente a versiones actuales que disfrazan con otros términos la postura insostenible de una jerarquía “racial” entre humanos. Por otra parte, recurrimos a Vygotsky porque avanzó, en su corta vida, el estudio del entrelazamiento de diversas temporalidades y escalas sociales en el desarrollo humano así como la integración de lo afectivo, cognitivo, moral y social, además de lo biológico. Abordó la complejidad de los mecanismos mediante los cuales el desarrollo individual se configura dentro de colectividades sociales, inmersas en las diversas actividades humanas. No obstante, ambas teorías quedaron enmarcadas en cierto esquema evolutivo que impedía, por un tiempo, ver la multiplicidad de caminos posibles de desarrollo, tanto humano como social. La perspectiva sociocultural posterior se ha centrado entre otras cosas en disociar evolución unilineal y desarrollo humano, permitiendo observar múltiples trayectorias e itinerarios diversos. Avanzamos hacia una concepción http://www.edrev.info/ 4 sociocultural—o incluso histórico cultural—más compleja que recupera las contribuciones fundamentales de estos dos grandes pensadores (y tal vez también las de Freud), sin por otra parte atarnos a las implicaciones del obsoleto esquema evolutivo eurocéntrico. Quisiera comentar otras dos cuestiones no del todo resueltas en la perspectiva sociocultural aunque considero que los autores de este volumen están conscientes de ellas. El primero se refiere a la postura de Valsiner (2007) quien advierte contra el riesgo de borrar las fronteras entre lo “interior” y lo “exterior” del sujeto y perder de vista así la relativa autonomía del sujeto frente al entorno social. En otros términos, previene contra la tendencia a suponer que lo “interior” no es más que una calca del contexto socio-cultural, como sucedía con las antiguas teorías de la enculturación. Para evitar esta postura, es necesario mantener tanto el principio piagetiano de actividad del sujeto en la construcción cognitiva, como el principio vygotskiano de singularidad de la experiencia individual (perezhivanie) (Vygotsky 1994) que integra emoción e intelecto y es irreducible a la experiencia colectiva. Entre una realidad “externa” y la actividad “interna” cobran sentido las “herramientas y signos” que conforman el entorno cultural, pero que se utilizan e interpretan de maneras diversas por los sujetos en sus interacciones y actividades (Rockwell 2001). Reconocer este nivel de la subjetividad es importante tanto para defender la unidad fundamental de los seres humanos como para comprender la diversidad de caminos concretos de vida que se inventan incluso en contextos similares. En segundo lugar, es necesario evitar un relativismo tal que al celebrar de manera acrítica la diversidad suele legitimar la desigualdad social. Solo se logra esto al reinsertar el análisis del desarrollo humano en el marco de las profundas desigualdades que se han generado—y que se siguen agravando—por los sistemas económicos y políticos dominantes en nuestros días. Vygotsky estaba consciente de ello—pero vivió en un momento marcado por la esperanza de una transformación social que eliminaría la desigualdad social, haciendo posible que toda la humanidad se apropiara por igual de un patrimonio cultural universal. Desgraciadamente, el siglo XX nos ha llevado en otra dirección, alejándonos cada vez más de la esperada igualdad. Finalmente, invitaría a los autores y lectores a continuar la discusión. Para ello, apelo a mi propio campo, la antropología, y apunto algunas referencias que me parecerían particularmente relevantes para forjar nuevos acercamientos. Una aportación clave es el pensamiento de Timothy Ingold, sintetizado en su libro Lines (2007), pero expuesto sobre todo en sus debates con el neo- darwinismo y con la psicología evolutiva (Whitehouse 2001). Otra línea es la tradición bajtiniana, representada por ejemplo por el libro de Dorothy Holland y Jean Lave, History in Person (2001) que permite profundizar en los aspectos conflictivos de los contextos de desarrollo. Bajtín aporta certezas fundamentales para la perspectiva sociocultural sobre el desarrollo humano: entre otras cosas, sugiere que los seres humanos “no tenemos cuartada”, tenemos que actuar, en tiempo real, momento a momento y, como dice el dicho, haciendo camino al andar. Referencias Holland, D. & Lave, J. Eds. ( 2001) History in Person. Santa Fe: School of American Research Press. Ingold, T. (2007) Lines. A brief history. New York: Routledge. López Beltrán, C. (2011) “Introducción”, En: Genes & Mestizos: genómica y raza en la biomedicina mexicana. López Beltrán, C. y Vergara, F. (eds.) México: Ficticia editorial. Pp. 9-26. Rockwell, E. (2001) Engaging Signs from the Perspective of Culture and Time. Human Development 44: 98–102. Rose, H. & Rose S. (2010) Darwin and after. New Left Review. 63: 91-113. Valsiner, J. (2007) Culture in minds and societies. New Delhi: Sage. Desarrollo Psicológico: un enfoque sociocultural 5 Vygotsky, L. (1994) The problem of the environment. En The Vygotsky Reader, R. van der Veer and J. Valsiner (eds.) Pp. 338-354. Whitehouse, H. ed. (2001) The debated mind. Oxford: Berg. Acerca de los coordinadores del libro Gilberto Pérez Campos (gperez@unam.mx). Licenciado en Psicología (FES Iztacala-UNAM). Maestro y doctor en Ciencias (Departamento de Investigaciones Educativas-CINVESTAV-IPN). Profesor Asociado de la Carrera de Psicología en la FES Iztacala. Miembro fundador del Proyecto Desarrollo Psicológico a partir del Ámbito Familiar. Co- autor del libro Dilemas y conflictos en el ejercicio de la maternidad y la paternidad (México: UNAM, FES- Iztacala, 2011). Juan José Yoseff Bernal (jyoseff@unam.mx). Licenciado en Psicología (FES Iztacala-UNAM). Maestro en Psicología (UNAM). Doctor en Psicología (Universidad de Sevilla, España). Profesor Asociado de la Carrera de Psicología en la FES Iztacala. Miembro fundador del Proyecto Desarrollo Psicológico a partir del Ámbito Familiar. Compilador del libro Psicología Cultural. Microinvestigaciones (México: UNAM, FES Iztacala, 2008). Acerca de la autora de la reseña Elsie Rockwell es Doctora en Ciencias por el Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, y Profesora Titular del Departamento de Investigaciones Educativas de la misma institución. Formada en historia y antropología, sus líneas de investigación se han enfocado en la historia de las culturas escolares y la cultura escrita, y en la formación del estado posrevolucionario en México. En años recientes, ha realizado estudios comparados sobre la práctica docente y la cultura escolar en México y Francia. Ha publicado artículos en Paedagogica Historica, Langage et Societé, Human Developent, Reading Research Quarterly y Anthropology and Education Quarterly, así como numerosos capítulos. Sus libros incluyen Hacer escuela, hacer estado (Zamora: El Colegio de Michoacán 2007), premiado por el Instituto Nacional de Aantropología e Historia, y La experiencia etnográfica: cultura e historia en los procesos educativos (Buenos Aires: Paidós, 2009). En 2013 recibió el Spindler Award del Council of Anthropology and Education, American Anthropological Association, por su trayectoria en este campo. El copyright es retenido por el/la autor/a quien otorga el derecho de primera publicación a Reseñas Educativas/Education Review http://edrev.info Editores Gustavo E. Fischman, Editor para Español & Portugués fischman@edrev.info David J. Blacker Editor para Inglés blacker@edrev.info Melissa Cast-Brede Coeditor para Inglés cast-brede@edrev.info Gene V Glass Editor Ejecutivo glass@edrev.info