revs314Gutierrez Perez Citación:. Marhuenda, F. (5/09/2013) Reseña de Gutiérrez, F. (2011) Conversar de conversar. Implicaciones educativas del paradigma emergente. Xàtiva, ediciones del CREC. Reseñas Educativas 16. Recuperado [fecha] de http://www.edrev.info/reviews/revs314.pdf 5 de septiembre de 2013 ISSN 1094-5296 Reseñas Educativas es un proyecto del National Education Policy Center http://nepc.colorado.edu Síganos en Gutiérrez Pérez, Francisco. (2011) Conversar de conversar . Impl i cac iones educat ivas de l paradigma emergente . Xàtiva, ediciones del CREC. 102 páginas ISBN: 978-84-15103-10-3 Reseñado por Fernando Marhuenda UVEG, Valencia Este libro editado por ediciones del CREC en colaboración con Denes editorial y el Instituto Paulo Freire está en sintonía con el resto de obras que Pep Aparicio ha ido promoviendo desde ese conjunto de plataformas. En este caso, se trata del primer título de Francisco Gutiérrez en esta colección, y por algunas referencias que hay dentro del texto se puede suponer que su origen está en un seminario de cuya impartición fue responsable el autor en el CREC. Pese a la brevedad del texto, su lectura no resulta sencilla y esto es debido a varios motivos: Por una parte, el vocabulario que emplea, que con frecuencia recurre a neologismos que son creación del autor o bien de otras personas cuyas lecturas maneja y que apenas sí se detiene a explicar, tales como biopedagogía, macrometanoia, fárbices caórdicas. Por otra parte, la forma de emplear las referencias no es tampoco la acostumbrada en la literatura académica, de modo que resulta difícil poder rastrear las fuentes no ya solo de los textos que comenta, sino también de aquellos de los cuales ofrece referencias textuales entrecomilladas: en ocasiones cita autores, en ocasiones cita títulos, pero en muy raras ocasiones menciona la fecha de publicación y, además, la literatura referenciada al final de la obra no recoge todas las obras mencionadas a lo largo de la misma. La originalidad del autor puesta de manifiesto en el vocabulario así como en la forma de manejar las referencias se repite también en el listado de literatura que, bajo el título de ‘bibliografía’, ofrece un listado que no tiene orden alfabético ni cronológico, ni por autor ni por título, y que resulta además incompleto. En ocasiones, a lo largo de la lectura, da la impresión de que el libro es un compendio de textos diversos del autor escritos en distintos momentos y al que finalmente ha dado un hilo  reseñas  educativas  //education  review                                  editores:  gustavo  e.  fischman      gene  v  glass      melissa  cast-­‐brede    david  j.  blacker                                                                                                                                                                                                                                                                            revista  de  reseñas  de  libros,  de  acceso  libre  y  multi-­‐lingüe       http://www.edrev.info/ 2 conductor, el que ofrece el índice de la obra. Pero son frecuentes los saltos que se producen entre unos y otros capítulos, algunas las reiteraciones, como la brevísima explicación de la noción de autopoiesis de Maturana y Varela, una de las pocas definiciones que ofrece y que se puede encontrar en dos de los capítulos. El texto se interrumpe más que acabar y, en bastantes de los capítulos, fruto tal vez del origen de algunos textos como seminarios de formación con distintos actores y propósitos, se echa de menos una mayor explicación, una argumentación más detenida y detallada de las ideas que expone. En ausencia de dichas explicaciones, son demasiados los sobreentendidos que se manejan, probablemente apropiados para los miembros del grupo de trabajo de Francisco Gutiérrez y del programa de doctorado al que se refiere en distintas ocasiones, pero insuficiente para quienes no hayan tenido ocasión de participar del grupo ni tampoco de asistir a alguno de los seminarios o cursos que realizan. Ofrece la posibilidad de buscar más información en una página web del grupo, www.chifladura.com, pero en esa dirección no hay referencias del autor ni del grupo, y sólo ha sido posible encontrarlas en otro espacio similar: http://www.caordia.org/chifladura/info/info.html. Sin embargo, a pesar de estos inconvenientes, el texto resulta muy atractivo también por distintos motivos. Sin duda, el prólogo de Jorge Wasenberg es uno de ellos, por la forma de vincular las actividades de conversar, experimentar y reflexionar; así como también por su declaración final, en la que descarga sobre el acto de la conversación una función educativa que es inherente no sólo a los procesos de aprendizaje sino también a las tareas científicas. En ese punto es donde arranca el texto de Gutiérrez a la vez que es un elemento recurrente en sus páginas, la idea inicial a la que vuelve en distintos capítulos: las instituciones educativas en la actualidad, tanto las escolares como las universitarias, también las que se encargan de la formación del profesorado, también la educación de personas adultas, no pueden ser calificadas como verdaderamente educativas. Hacen peligrar el destino de la humanidad porque dificultan procesos de aprendizaje valiosos y que permitan a quienes aprenden avanzar en el descubrimiento del sentido de sus propias vidas; la educación que encuentran en esas instituciones les resulta pues alienante. Frente a esta realidad, que denuncia tanto en la introducción como en los capítulos II, V y VII, Gutiérrez se sitúa en lo que denomina el paradigma emergente, que supone un nuevo escenario capaz de desafiar a la realidad presente y que propone una educación radicalmente diferente, tanto en el contenido como en la forma, en la didáctica como en la organización, en la pedagogía en definitiva. Si bien las fuentes de este paradigma emergente se exponen con suficiente claridad (la ecología, la teoría de sistemas, las ciencias humanas, el trabajo transdisciplinar), sus repercusiones sobre la educación, que se van exponiendo en los distintos capítulos, precisarían de mayor detenimiento y aclaración. En las páginas 17 y 18 contrapone las tendencias que aprecia en la educación actual y las que a su juicio deberían ser las promovidas por el paradigma emergente. Si bien resulta inspiradora, al resultar tan opuestas entre sí resulta complicado vislumbrar cómo puede ser el tránsito de una a la otra, en qué momento se puede quebrar la primera de las tendencias apuntadas, la dominante, para virar el rumbo hacia la otra. Tampoco queda claro que detener la primera conlleve necesariamente la segunda. Se echa de menos en esta presentación bipolar un planteamiento más dialéctico que permitiera apreciar mejor las posibilidades de transformar las instituciones y los procesos educativos. Sí que advierte, eso sí, de dos trampas en las que se esconde la tendencia educativa dominante en la actualidad: la objetividad y la estaticidad, y sólo superándolas se puede recuperar el sentido de la educación. Propone para ello trabajar sobre dos condiciones: la ruptura y la apertura, ambas facilitarán la autoorganización de los procesos de enseñanza, lo que ubica necesariamente esta propuesta en el marco de la educación de personas adultas. Ahí es donde cobra también sentido la redefinición de la función docente como un papel asesor o tutorial; si bien continúa refiriéndose a quienes aprenden como estudiantes, noción todavía anclada en el paradigma dominante. Conversar de conversar 3 No me agrada encontrar en Francisco Gutiérrez el alegato del capítulo III, cada vez más extendido, en favor del aprendizaje y relegando a la enseñanza. Si bien los principios sobre los que se asienta me resultan plausibles, me parece más oportuno plantear la convivencia, incluso la necesidad, de buscar nuevas formas de enseñanza que no propuesta de reemplazar la enseñanza por el aprendizaje. Cierto que cualquier ser humano está en condiciones de aprender, pero también lo es que las circunstancias que rodean a cada cual no son semejantes y por lo tanto descargar la responsabilidad del saber en cada sujeto puede tener efectos devastadores en términos de justicia social. Varias de las obras a las que se refiere en este capítulo, entre ellas las de John Holt, ponían el acento en la responsabilidad de las instituciones para garantizar las necesidades educativas de las personas. Sin embargo, Gutiérrez propone mejorar la educación reduciendo el tiempo de enseñanza, también los exámenes (afirmación ésta que comparto, si bien con reservas). Si pienso en experiencias como las de Milani, sus propuestas iban en la línea de aumentar el tiempo de enseñanza, de volcar la tarea de maestras y maestros sobre las necesidades y los derechos a aprender que requerían de esa transmisión. Sin duda, para aquilatar mejor las propuestas que se realizan conviene diferenciar entre niveles educativos: las propuestas de Milani eran referidas a la primera enseñanza, mientras que Gutiérrez bien podría estar hablando de educación universitaria. Sin embargo, la impresión que ofrece el autor es la de hablar de la educación en general, al menos cuando lo hace en tono desiderativo; pero también cuando relaciona experiencias de aprendizaje que ofrece a modo de ejemplo del nuevo paradigma, como hace en el capítulo IV. Otro elemento de controversia en el texto se encuentra en el capítulo IV, en el que nos presenta como sinónimos el conocer y el aprender. Es esta una época borrosa en la que el conocimiento se confunde con la competencia, se denomina competencia a cualquier tipo de saber por el simple hecho de adjetivarla (instrumental, específica, transversal, social, personal, laboral), sin apenas diferenciar entre competencias y destrezas. Una época en la que se da por supuesto que el tener competencias es lo mismo que ser una persona competente, en la que se confunde el aprendizaje con un acto de apropiación o adquisición, y en la que es necesario, en mi opinión, delimitar más claramente unas y otras nociones. Un enfoque holístico, como el propugnado por Gutiérrez, es enriquecedor en la medida en que cada aproximación disciplinar enriquece a aquellas otras con las que mantiene relaciones de vecindad y oposición; pero resulta empobrecedor cuando cada disciplina se difumina y pasan todas ellas, o varias, a jugar en un terreno de intersección que acaba por no ser espacio de ninguna de ellas y, consiguientemente, entorpece el avance del conocimiento. La dificultad de este planteamiento que nos propone Gutiérrez se hace más visible cuando ofrece cuatro ejemplos o, como él los denomina, cuatro ‘vivencias de reencantamiento’, de las que ofrece muy poca información y que resultan además muy dispersas tanto en su concreción como en su alcance. Por supuesto que todas ellas resultan atrayentes, el autor consigue el propósito de que quien lo lea desee disponer de más información, de más detalles, de referencias suficientes con las que poder hacerse una buena idea de la experiencia. Pero la brevedad del texto lleva a reclamar más un acto de fe que no una prueba de convicción en las valoraciones que Gutiérrez realiza de dichas experiencias. Él mismo es consciente de ello cuando argumenta con términos como la atracción, el amor o la seducción; o al inicio de este capítulo, previamente a la exposición de las experiencias, cuando da cuenta de un sueño o ensoñación que tuvo y empleó hace más de una década en una conferencia. Sin duda que son buenas propuestas, pero requieren de más contextualización no ya para darles credibilidad sino para conseguir que puedan ser en algo asimiladas por quienes las lean. En el capítulo V Gutiérrez retoma de nuevo el ataque a las instituciones educativas por su inadecuación para dar respuesta a las necesidades educativas en la actualidad, y descansa para explicar su propuesta en el programa de doctorado en mediación pedagógica. Al igual que ya http://www.edrev.info/ 4 sucediera en el capítulo precedente, es tan escasa la información que proporciona sobre el mismo que hay que ir a buscarla fuera del texto, donde tampoco resulta sencillo acceder a ella. No se acaba de entender bien, por lo tanto, la relación de esta propuesta de doctorado con la reseña de las siete leyes del caos que Gutiérrez recoge entre las páginas 49 y 55, conformando el núcleo de este capítulo, para finalmente concluir con un epílogo que, pareciendo tener relación con el capítulo VIII, no es considerado en aquel ni tampoco explicado en un mínimo pormenor en éste. Ayudaría a la lectura saber cuál es la oferta del programa de doctorado, quién la audiencia, si consiste en un programa más o si su presencia ha alterado en algo el resto de la oferta de doctorado de esa u otras universidades. El capítulo VI es uno de los más largos y más centrados de la obra: referido al proceso pedagógico que da sustento a la educación popular para posibilitar el proyecto ideológico que ésta supone, se va dando cuenta de elementos de este proceso que permiten entrever que, en efecto, la propuesta pedagógica del autor es una de la demanda más que del enunciado. Así se entiende mejor el papel de la enseñanza, atenta al aprendizaje y dispuesta a su servicio y, en cierto modo, se matizan las afirmaciones tan severas del capítulo III. Sin embargo, también resulta excesivamente corto en su exposición: así, la caracterización del proceso sinérgico que presenta resulta en demasía genérica y falta de concreción. Y otro tanto sucede con la presentación de la pedagogía de la demanda, en el que Gutiérrez se limita a enunciar elementos integrantes de distintos componentes de este sistema pero apenas los desarrolla. Finaliza el capítulo proponiendo el papel del grupo en el proceso y en la mediación pedagógica, pero lo hace de tal manera que no se entiende bien cuál haya de ser el actor de la acción pedagógica en el seno de ese grupo. El penúltimo capítulo es toda una digresión sobre el neologismo de ‘fárbices caórdicas’, que define brevemente y cuyos principios y características enumera pero en apenas un párrafo para cada uno de esos rasgos, lo que dificulta sobremanera la comprensión de su aplicación a la mediación pedagógica. Se entienden bien como horizonte utópico, en especial los principios, pero convendría preguntarse si se dan las condiciones para que esos principios puedan entrar en acción, o si son suficientes en sí mismos para alterar las condiciones que han hecho posible el paradigma dominante. En el caso concreto de la acción pedagógica, no queda claro quién o qué sea fárbice, no queda claro a qué o a quién se pueden atribuir los rasgos caórdicos, de quién o de qué se predican. El libro se cierra con una nueva digresión sobre la teoría del campo akásico cuya conexión con el proceso previamente explicado queda sólo livianamente enunciada. Sí son pertinentes y sugerentes las exigencias para la promoción del aprendizaje grupal, al menos en la educación de personas adultas, pero no queda tan claro que puedan resultar de aplicación a contextos de formación universitaria especializada, ni tampoco en los niveles de educación obligatoria. Las propuestas de esta obra merecen ser consideradas con detenimiento pero también ser contextualizadas: no pueden ser las mismas las repercusiones en educación obligatoria que postobligatoria, en la educación primaria que en la universitaria, en la formación inicial que en la formación continua, en educación infantil que en formación profesional. Muchas de las propuestas que presenta requieren más información que la que les acompaña en el texto. La originalidad y la creatividad tienen que apoyarse también en información y conocimiento para poder dar lugar a una acción educativa diferente, en la que principios como el de la intuición o la religación que el autor hace suyos puedan operar con fundamento. En definitiva, el libro resulta muy sugerente por la variedad de ideas que apunta, así como por la escasa explicación que ofrece de cada una de ellas, lo que resulta una invitación a quien lo lea a seguir indagando y sobre todo cuestionándose su quehacer educativa. Acerca del autor: Francisco Gutiérrez Pérez. Nacido en España y de nacionalidad costarricense, Conversar de conversar 5 ha sido profesor de distintas universidades de centro y Sudamérica, experto de la UNESCO y consultor del BID, así como director del Centro Internacional de Prospectiva Paulo Freire. Es experto en comunicación, uno de los abanderados de la pedagogía del lenguaje total y en mediación pedagógica. Acerca del autor de la reseña: Fernando Marhuenda Fluixá. Departamento de Didáctica y Organización Escolar, Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación, Universitat de València, España. Catedrático de Didáctica y Organización Escolar, coordina el equipo de investigación multidisciplinar sobre formación y transiciones al trabajo de poblaciones en situación de vulnerabilidad. Más información en: http://www.uv.es/uvweb/departamento_didactica_organizacion_escolar/es/investigacion/grupos- investigacion/transiciones-al-mundo-laboral-poblaciones-riesgo/presentacion-1285857427689.html El copyright es retenido por el/la autor/a quien otorga el derecho de primera publicación a Reseñas Educativas/Education Review http://edrev.info Editores Gustavo E. Fischman, Editor para Español & Portugués fischman@edrev.info David J. Blacker Editor para Inglés blacker@edrev.info Melissa Cast-Brede Coeditor para Inglés cast-brede@edrev.info Gene V Glass Editor Ejecutivo glass@edrev.info