revs276Janet Citación:. Jiménez Vicioso, Juan Ramón (2011) Reseña de Janer Manila, Gabriel (2010) He jugado con lobos. Barcelona (España): Bridge, La Galera . Reseñas Educativas, 14. Recuperado [fecha] de http://www.edrev.info/reviews/revs275.pdf 23 de marzo de 2011 ISSN 1094-5296 Janer Manila, Gabriel (2010) He jugado con lobos . Barcelona (España): Bridge, La Galera (2ª edición, 2010). Título original en catalán: He jugat amb e l s l lops . (Traducción de Alícia Mulet) 164 páginas ISBN: 978-84-246-3650-0 Reseñado por Juan Ramón Jiménez Vicioso Universidad de Huelva No es fácil, ni siquiera deseable, encuadrar en un género preciso el libro de Gabriel Janer He jugado con lobos ya que podemos encontrar en el mismo –según lo miremos con unos ojos u otros- el reflejo de una investigación de carácter antropológico, basada en la biografía de Marcos, una obra literaria –que se lee como una novela de aventuras-, contada en primera persona por su protagonista o, incluso, un bello canto a la vida natural. De todo esto hay en He jugado con lobos. Pero vayamos por partes. He jugado con lobos parte de una historia de vida real. Una historia en la que se entrecruzan las miserias humanas de años difíciles de hambrunas y carencias en la posguerra, en los que algunas familias tuvieron que desprenderse de parte de su propia prole para poder sobrevivir. Historia de señoritos y vasallos, de propietarios sin escrúpulos y siervos que vivieron situaciones de esclavitud. Una historia que Gabriel Janer recoge en su tesis doctoral “La problemática educativa dels infants selvàtics. El cas de Marcos” (Barcelona, Laia, 1979), y que sirve de base, treinta años más tarde a He jugado con lobos. !"#$#%&$!#'()&*+,&$!--#'()&*+./!"#,+#0!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!#'+*."#$1!2($*&,.!#3!4+$)56&/!!!2#/#!,3!27&$$!!!6#7+$$&!)&$*89"#'#! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!"#,+$*&!'#!"#$#%&$!'#!7+9".$:!'#!&))#$.!7+9"#!;!6(7*+87+/2<#! ! ! http://www.edrev.info/ 2 He jugado con lobos ha sido elaborada literariamente a partir del relato oral sobre su vida que hizo M. R. y que grabé durante el invierno de 1975. Contaba en él los años que precedieron su vida solitaria y cómo sobrevivió en un valle perdido de Sierra Morena por espacio de casi trece años. Tenía seis cuando su padre lo vendió, y diecinueve cuando lo encontraron. Cuando lo conocí, hacía diez años que lo habían descubierto en un estado casi salvaje. Actualmente vive en casa de unos amigos que lo han acogido en un pequeño pueblo en el sur de Galicia (Pág. 161). Lo acaecido a M. R, como lo llama en la etnografía, o Marcos en la novela, reúne todos los requisitos de una “buena” historia de vida, ya que en un mismo personaje se entrecruzan un contexto histórico bien determinado – la posguerra y sus penalidades-, un medio geográfico delimitado y que podríamos denominar “la España profunda”, con su aislamiento característico y, sobre todo, una trayectoria vital marcada por la soledad más extrema y la dureza de las condiciones de supervivencia: un niño pequeño, sin más compañía que un rebaño de cabras, rodeado de todo tipo de amenazas, de los lobos y otras alimañas, las serpientes, las tormentas,… Vistas desde el punto de vista educativo, las historias de vida han tenido diversos usos pedagógicos, en ocasiones para ejemplificar en un caso concreto períodos o momentos históricos, en otras para analizar la evolución de un ser humano ante circunstancias específicas. También las narraciones biográficas se han empleado para tomar algunos personajes como modelos de conducta deseable o indeseable… Mediante la curiosa mirada “a través del ojo de la cerradura” de la vida de los otros, aprendemos cuáles son las respuestas humanamente posibles ante determinadas condiciones, y establecemos complicidades y vínculos emocionales con otras personas que “también” disfrutan o sufren como nosotros mismos. En He jugado con lobos la historia narrada disponen de algunos ingredientes que la hacen especialmente atractiva. Por una parte, comparte con el clásico reportaje sobre “Victor, el niño salvaje de Aveiron” (Itard, 1800) y otros textos sobre niños encontrados tras largos períodos de aislamiento, el ingrediente sobre las tradicionales dicotomías de la educación: los innato frente a lo adquirido, lo individual en oposición a lo social, naturaleza y cultura,… Pero, a diferencia de estos otros relatos, las capacidades comunicativas de Marcos, adquiridas con anterioridad a su aislamiento, nos permiten adentrarnos en la “caja negra” que supuso ese largo período de 13 años de separación del medio social y cultural. Marcos no es estrictamente un “niño salvaje”, ya que habla con los animales, le pone nombre a las cosas, racionaliza relaciones entre fenómenos, dispone en suma, de numerosas capacidades que le permiten aprender de y en el medio natural. Los elementos básicos para su supervivencia los aprendió de Damian, un viejo que le acompañó al principio de su estancia en el valle y del cuál más tarde no volvió a saber de él. …él tenía que cumplir el encargo de enseñarme lo necesario para sobrevivir en un lugar tan inhóspito, de instruirme en todo lo relacionado con la atención y el cuidado delas cabras para que criasen en abundancia y creciesen las crías sanas como un roble… (Págs. 24 y 25). Y aquí entramos en la segunda lectura que proponíamos para He jugado con lobos, la de una novela de aventuras, en la que Marcos primero un niño y más tarde un adolescente se enfrenta a multitud de peligros y vicisitudes en un ambiente que ora muestra su cara amable -los animales como amigos-, ora nos enseña su faceta más hostil: el reto de la supervivencia cotidiana en un medio agreste. Y aquí, al menos personalmente, no puedo evitar la referencia a la literatura de corte He jugado con lobos. 3 robinsoniana (Daniel Defoe 1719, Robinson Crusoe), novela que, no podemos olvidar, fue propuesta por el mismo Rousseau como texto básico en la formación de Emilio (1762). Marcos nos muestra como poco a poco aprende a cuidar de sí mismo, llevando agua a su cueva (“construí un canal para que llevara una reguera de agua desde el arranque del río hasta el portal de la cueva” pág.59), a pescar (“me gustaba excavar pequeñas cuevas en la orilla del rio para que entraran peces…” pág. 99), a hacer fuego (“nunca llegue a quedarme sin fuego. Pero en caso de que eso hubiera sucedido, habría sido capaz de encenderlo de nuevo a mi manera” pág. 91), o a construir “puentes” para salvar el rio (“… tejí una cuerda con lianas y la até a la rama de un árbol. Estaba junto al río y, cuando el agua crecía, aquella cuerda me permitía saltar de un margen a otro” pág. 94). Como novela de Daniel Defoe, la obra de Janer nos atrapa, ya que nos presenta retos a las cuales hay que atender en cada uno de sus capítulos: cómo alimentarnos en época de escasez, qué hacer ante una manada de lobos hambrientos, cómo comportarnos frente al acecho de las serpientes, la defensa del rebaño de cabras,… La brevedad de los capítulos y el enlace de unos con otros hacen la lectura ágil e intensa típica de los libros que se pueden “leer de un tirón”, escrita por un especialista en literatura juvenil. Por último, en He jugado con lobos encontramos un canto a la naturaleza, a la vida en el campo, a la libertad. Como indica Juan Carlos González Faráco, en la misma contraportada del libro, se trata de “un hermosísimo texto que convoca a todos los sentidos, una fábula escrita por un hombre libre al que le gusta defender las causas justas”. Algunos párrafos son destacables en esta lectura naturalista de la novela, como la que inicia la misma y que conecta con el título del libro: “Nunca he sido un lobo. Ni lo he sido, ni lo soy ahora, a pesar de que conviví con los lobos. No sé si llegamos a ser amigos. A veces me habría gustado ser un lobo; andar como los lobos –la cola tiesa, la mirada despierta, las orejas tensas-, correr como ellos, husmear como ellos y agujerear la oscuridad con los ojos.”(Pág. 11), o este otro que linda con una visión romántica de la naturaleza: “Me ocupaba de todos los animales. Eran mi gente. Con ellos aprendí a convivir. No era tan difícil como hacerlo con los hombres” (Pág. 47). Pero más allá de estas consideraciones o “lecturas educativas” de la obra de Janer, ya sea como ejemplo de historia de vida, como novela de aventuras o como canto a la naturaleza, He jugado con lobos es un libro que nos emociona, que nos hace sentir con Marcos la belleza de su soledad: Mientras estaba en el valle, nunca intenté volver al pueblo. No lo deseaba. Ni a la barraca de mi padre, ni a ninguna parte. Porque nunca había encontrado nada bueno en esos lugares. El valle era mi vida. Habría regresado al bosque, porque no me gustaba la gente y tenía miedo. Tuve mucho miedo. (Pág. 136). Sobre el autor del libro: Gabriel Janer Manila, (Algaida, Mallorca, 1940) Tiene una dilatada y rica trayectoria profesional, primero como maestro (15 años enseñando en diversos centros) y como pedagogo más tarde, siendo actualmente catedrático de Antropología de la Educación en la Universitat de les Illes Balears. Combina la investigación y la docencia con actividades divulgativas – elaboración de materiales didácticos, colaboración en Programas Educativos- y una profusa producción literaria, incluyendo una extensa sección especialmente dirigida al mundo infantil y juvenil. Entre sus obras de ficción más recientes se encuentran Estàtues sobre el mar (2000), George, els perfums dels cedres (2002), Èxtasis (2005) y Tigres (2007). En el campo del ensayo junto a la publicación de su tesis doctoral, que dio lugar treinta años después a este libro (La problemática educativa de los niños selváticos: el caso de Marcos, 1979), podemos encontrar numerosas referencias relacionadas especialmente con los campos de la Antropología, la Pedagogía y la Literatura: Cultura popular i http://www.edrev.info/ 4 ecologia del llenguatge, (1981); Samba per a un menino da rua, (2002),…, siendo acreedor de numerosos premios y reconocimientos: Premio Nacional de literatura juvenil del Ministerio de Cultura en dos ocasiones, designado para la Lista de Honor del IBBY, premio Ramon Llull de les Lletres catalanes. Es altamente recomendable visitar su página Web en la que se pueden encontrar detalles sobre su trayectoria biográfica, obras publicadas, materiales didácticos, etc. (http://www.mallorcaweb.net/janermanila) Sobre el autor de la reseña: Juan Ramón Jiménez Vicioso es doctor en Ciencias de la Educación y profesor del Departamento de Educación de la Universidad de Huelva (España). Pertenece al grupo de investigación “Educación, cultura y territorio”. Actualmente es director académico del Master Universitario de Educación Intercultural. Su correo electrónico es jjimenez@uhu.es El copyright es retenido por el/la autor/a quien otorga el derecho de primera publicación a Reseñas Educativas/Education Review http://edrev.info Editores Gustavo E. Fischman fischman@edrev.info Gene V Glass glass@edrev.info Melissa Cast-Brede cast-brede@edrev.info