revs255Rivas Citación: Rivas Flores, J. I. y Herrera Pastor, D. (2009). Voz y Educación. La narrativa como enfoque de interpretación de la realidad. Madrid: Octaedro. Reseñado por Concepción Sánchez Blanco Reseñas Educativas, 13. Recuperado [fecha] de http://www.edrev.info/reviews/revs256.pdf 22 de julio del 2010 ISSN 1094-5296 Rivas Flores, José Ignacio y Herrera Pastor, David (2009). Voz y Educac ión. La narrat iva como enfoque de interpretac ión de la real idad . Madrid: Octaedro. 186 Págs. ISBN: 978-84-9921-089-6 Reseñado por Concepción Sánchez Blanco Universidad de A Coruña "Los científicos disidentes inventan; los sedentes archivan lo inventado" (Jesús Ibáñez: 1992, p. 125) Esta obra nace en el seno del Grupo de Investigación “Hum 619”: Profesorado, cultura e institución educativa, perteneciente a la Junta de Andalucía que está adscrito al departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Málaga. Los coordinadores de esta obra, José Ignacio Rivas Flores y David Herrera Pastor, señalan como aspecto más relevante de la identidad de este grupo el interés por la narrativa como enfoque de interpretación de la realidad y como método de investigación educativa. Esta obra reúne en su seno una compilación de escritos diversos que retratan experiencias de investigación en esta línea referidos a contextos diferentes. Si la identidad es entendida, no como algo a alcanzar o a desarrollar, sino como bien se señala en este libro, como una complejidad que se va elaborando a lo largo de los escenarios donde se actúa, hubiera sido bien interesante rescatar como aportación la propia biografía de este grupo de investigación como motivo de reflexión, pues sin lugar a dudas nos ayudaría a comprender el tipo de experiencia que se ha ido gestando en este grupo, así como de qué modo cada sujeto miembro del mismo interviene en tal experiencia de acuerdo con factores tan importantes como su condición social, el género, el estatus, la vida familiar, académica y profesional. Estamos seguras que trabajos como éste contribuirían a arrojar luz sobre la construcción de las identidades y culturas profesionales. Voz y educación 2 Hablar de identidad de un grupo de investigación hace veinte años en el contexto español hubiera sido considerado un atropello a la ciencia pues a los investigadores e investigadoras se les exigía una total y exquisita neutralidad para que sus trabajos resultaran válidos y fiables; se les pedía en definitiva que anularán su identidad en la escena investigada. Para las ciencias sociales por aquel entonces y bajo aquella rigidez de presupuestos del método experimental que magnificaba el interés técnico, hasta el extremo de negar la existencia de otro tipo de intereses, y de metodologías de investigación más allá de las cuantitativas, sólo existían objetos de investigación. La subjetividad había que ahogarla, o al menos amordazarla. Sin embargo, estamos aquí, ahora, transcurridos unos cuantos años, hablando y escribiendo sobre subjetividades en obras de investigación como éstas, y sin ignorar, por supuesto, las propias subjetividades de todos los que investigan; y no sólo de los sujetos investigados. Por lo tanto, este libro tiene el mérito de contribuir a torcer el camino de la academia del experimentalismo. Hoy cuestionada hasta límites, hace algunos años, inimaginables en nuestro contexto. Finalmente, contra todo pronóstico, entró entre los presupuestos de las ciencias sociales que todos los participantes de una investigación se convierten en sujetos de investigación producto de las intersubjetividades que se desarrollan a lo largo de la misma. Los investigadores e investigadoras no sólo investigan sobre los otros; también lo hacen sobre sí mismos, pues indagando sobre los otros indudablemente indagan sobre ellos mismos, sobre sus prejuicios y la incidencia del contexto sociocultural, económico, político en sus actuaciones. De esta forma, cuánto más conocen a los otros, más se van conociendo a sí mismos. "La reivindicación de la subjetividad - ya dijo Jesús Ibáñez (1994, p. 178-179) -, además de una dimensión epistemológica, es una reivindicación eminentemente política. Los que mandan, lo que tratan de evitar por todos los medios es que seamos sujetos, y por eso nos reducen a la condición de individuos". La obra se abre y cierra con dos escritos de dos personalidades en el campo de la investigación educativa que vienen trabajando intensamente, aprendiendo y construyendo a partir del legado de Lawrence Stenhouse, que llevó al Centro de Investigación Aplicada a la Educación (CARE) en la Universidad de East Anglia, a convertirse en un centro innovador en investigación educativa a nivel mundial, y digo educativa con un sentido pleno del término. Se empeñaron contra viento y marea en una investigación capaz de educar a todos sus participantes, una investigación que tiene en los procesos educativos que es capaz de generar un elemento esencial de la misma. Tuve la gran oportunidad de disfrutar de estancias en este centro en varios periodos de mi vida como estudiante y como profesora, conociendo, escuchando, aprendiendo, trabajando pensamiento y actuaciones, ideas y praxis, con Barry McDonald y Saville Kushner, dos de los protagonistas de excepción de este libro que reseño. A ellos y a otros compañeros y compañeras suyos (J. Elliott, B. Somekh, John y Jil Schostak, D. Ebbut, M. MacLure y otros muchos) les debo esos caminos trazados a lo largo de mi biografía profesional y personal que tanto me han enriquecido. Ni que decir tiene, que como mérito de este libro, tendríamos que apuntar, que por la propia temática que aborda, finalmente coloca al lector en la tesitura de tener que hacer balance de la propia biografía para comprender elecciones, abandonos, decisiones y propósitos. A mí, personalmente, los autores y autoras me hicieron rescatar del olvido los dilemas y contradicciones vividos, al perseguir clarificar qué era investigar; y que traté de retratar lúcidamente en mi tesis doctoral (Sánchez Blanco, 1997, pp. 23-151). Ser consciente de las particulares creencias y valores bajo los cuales se investiga, representa un importante desafío si queremos liberarnos de ese papel de meros ejecutores de concretos procedimientos y técnicas de investigación. En esta obra se ofrecen pistas para lograr esta liberación de prejuicios y estereotipos. Desde luego que las dificultades no faltan, http://www.edrev.info/reviews/revs256 3 mayormente cuando la propia formación recibida, tanto desde la propia universidad como desde otras instituciones está centrada, fundamentalmente, en la infalibilidad, irrebatibilidad y autoridad –por no decir autoritarismo- así como en la supuesta neutralidad ideológica de los enfoques positivistas, trasplantados acríticamente desde las ciencias naturales a las ciencias sociales. A contracorriente, sin embargo, hemos aprendido que hacer ciencia no puede representar en ningún caso un ejercicio de poder, dócilmente aceptado e incuestionado por los investigadores y receptores de investigación al servicio de una determinada ideología. Así lo muestran algunos de los escritos de este libro que reseño. La eficacia de los resultados nunca debiera anteponerse a la democracia en el proceso de obtención de los mismos y su utilización. Y por supuesto, nunca debiéramos negar el carácter histórico de los hechos sociales que en ningún caso han de considerarse cerrados y acabados, como bien muestran los abundantes ejemplos expuestos en este libro. “Voz y educación”, los coordinadores no han podido elegir mejor título para una obra que va de poner voz a la subjetividad y de generar procesos emancipadores al reflexionar colectiva e individualmente sobre ella. Sabemos que es esa emancipación la finalidad de cualquier investigación que se precie de ser educativa y donde los principios éticos tienen un papel central en las acciones de investigadores e investigadoras y en general de todos los participantes. Por lo tanto, lo importante no es tanto entrar "puro " al escenario, sin categorías previas, desnudándose de los propios valores, quimera ésta harto imposible. El problema y el esfuerzo se sitúa en otro punto, en tomar conciencia y deliberar acerca de los particulares valores que llevamos como investigadores e investigadoras al escenario que investigamos, además de aquellos que incorporan los demás participantes en el mismo. De ello, las autoras y autores de esta obra dan cumplida cuenta. No cabe la menor duda de que hay que hacer autoanálisis de uno mismo y ello exige repasar nuestra biografía en interacción con los otros para entender el mundo y transformarlo. Este libro representa una extraordinaria herramienta para este propósito por la profusión y diversidad de ejemplos que presenta de autoanálisis de participantes en investigaciones de muy diverso tipo. Tiene además como valor añadido el hecho de que las experiencias dan curso a contextos tan diversos como Gran Bretaña, España y Argentina, y que además aporta una amplísima bibliografía al respecto en todos sus capítulos. Saville Kusher en la página 10 califica este libro como de resistencia y con razón, pues, dice este autor, que venera lo personal y celebra la subjetividad en un mundo donde algunos usan este término como una condena y como algo irrelevante, hecho éste al que hemos estado encadenados en las ciencias sociales durante largos periodos de oscuridad. Si hace dieciocho años, cuando cursaba mis seminarios de doctorado, me hubieran dicho que la narrativa como enfoque de interpretación de la realidad iba a convertirse en un potente instrumento de investigación no hubiera dado crédito a que fueran a transcurrir tan pocos años para el cambio. Desde luego que mucho debemos en esta lucha en el ámbito español a investigadores tan arriesgados como el propio director de mi tesis Juan Manuel Álvarez Méndez. Él como otros, pocos en sus inicios, todo hay que decirlo, afortunadamente para la Educación, un día decidieron apostar por dirigir trabajos de investigación en una línea contrahegemónica, haciendo frente común a la dominación del empirismo en las ciencias sociales. Justo es reconocer su valentía y sus valiosas aportaciones a un nuevo legado con el que habrían de contar nuevas generaciones de investigadores e investigadoras en España, algunos de los cuales ahora trabajando en la universidad, como es el caso Nacho Rivas, coordinador de esta obra, o el mío propio, continuamos difundiendo tales ideas, liberándonos, como seña Barry MacDonald en el libro, del yugo de la autoridad. Ahora bien, estoy convencida de que necesitamos más estudios de investigadores e investigadoras en nuestro contexto utilizando el enfoque narrativo para desentrañar sus propias Voz y educación 4 biografías como investigadores. En la obra uno de sus coordinadores, David Herrera, se pone en el ojo del huracán al presentarse como sujeto de narrativa, abordando su biografía para el análisis. Pero hace falta una gran profundidad y compromiso con este propósito. Ello nos ayudaría a analizar los dilemas éticos y las contradicciones que enfrenta un investigador o una investigadora (no olvidemos que el género introduce diferencias en esta biografía) que persigue, entre otros propósitos, educar con sus prácticas de investigación. No podemos pretender que los participantes de las investigaciones retraten su subjetividad, sin que la propia subjetividad del investigador se ponga sobre la mesa para ser analizada, utilizando como excusa ese discurso tan terrible heredado de los abusos del experimentalismo en las ciencias sociales que convertían a los sujetos en meros objetos y que tan bien resume en el libro Barry MacDonald, en la página 174, haciendo autocrítica de sí mismo en sus prácticas: “estoy dedicado a una investigación secreta para una importante organización académica…no se alarme, sencillamente quítese la ropa y permanezca pasivo por el bien de la ciencia”. Una obra como ésta desde luego que cala, pues hace pensar en las posibilidades del trabajo narrativo más allá de la investigación. Sin lugar a dudas el enfoque narrativo constituye un poderoso camino para descubrir los valores implícitos en las prácticas de muy diverso tipo que desarrollamos y para que educadores y educadoras en general se deshagan finalmente de esa visión de la ciencia como alejada de esa realidad que tocan a diario en sus escenarios de trabajo y que tan a pulso nos hemos ganado con los abusos del positivismo y la racionalidad técnica. Descubrirán en este texto que hay una investigación en ciencias sociales que reivindica como fuente de conocimiento el análisis de las prácticas y hechos que a diario, a lo largo de su vida, viven los sujetos, poniendo como punto central de las actuaciones la transformación y mejora de las mismas en una dirección crítica y por tanto liberadora. De esta forma éste es un libro que les brinda una ayuda inestimable a docentes y educadores y educadoras en general, a encontrar herramientas en la ciencia útiles para la transformación de sus prácticas en verdadera praxis donde la reflexión y la educación de los otros y de ellos mismos constituyen puntales fundamentales, como bien recoge el legado Freiriano. Pero además nos encontramos con una obra que devuelve la capacidad de investigación a sus protagonistas, los participantes, haciendo que éstos crean en su capacidad para llevar a cabo procesos de investigación-acción que les permiten redescubrirse a sí mismos, convirtiéndoles en artífices de innovación en la dirección de una mayor justicia social, como así muestran en la obra Pablo Cortés González o Martha Ardiles, entre otros. Buena falta nos hacen obras que pongan de manifiesto, como ya señalaba Margarita Boladeras (1994, 20), recogiendo el pensamiento Habermasiano, cómo el instrumentalismo y el objetivismo predominantes en las sociedades modernas han provocado una ruptura entre el ámbito de los hechos y el ámbito de los valores. Pensamiento y acción, teoría y praxis, se pueden hallar escindidas por la unilateralidad de una razón funcional ajena al ser humano. Enfoques como el propuesto en este libro para realizar investigación contribuyen a situar la ciencia en el lugar que le corresponde en una democracia. Dice Popkewitz (1991, p. 28 y 34), que el papel de la ciencia de los asuntos humanos en una democracia consiste en situar discontinuidades en las pautas que estructuran la vida social y la crítica al poner de manifiesto los sistemas de orden, apropiación y exclusión que nos rigen, y que ello puede hacer posible que les ofrezcamos resistencia. La tarea de investigar, y así lo ponen de manifiesto algunos de los capítulos de este libro, consiste en comprender qué actores sociales concretos mantienen su posición de dominación y detentan el poder, así como comprender los mecanismos mediante los cuales puede invertirse tal soberanía, llegando a reemplazar la élite dirigente por otro grupo distinto, y, sin embargo, socialmente aceptable. Véase sino, a modo de ejemplo, las afirmaciones de Wallen y Simmons en las páginas 55 y 60 de esta obra: “las lentes de los http://www.edrev.info/reviews/revs256 5 buitres, dicen, pueden acercarse como un zoom sobre un minúsculo segmento de su campo visual mientras simultáneamente mantienen una vista panorámica coherente del área que les rodea (…)”. No significa por lo tanto “simplemente contar historias vividas, sino comprenderlas y explicarlas”. Hay así una necesidad de transformar un relato de vida en una historia de vida contextualizada. De esta forma, la narrativa como enfoque de interpretación de la realidad está necesitada de avanzar hacia la explicación de la misma; y para ello necesita cuestionar los contextos socio-históricos, culturales, políticos y económicos donde tienen lugar las biografías que se investigan, pues si no se hace se corre el peligro de que finalmente las narraciones sirvan para ocultar los intereses y relaciones de dominación presentes en las mismas. Dice Rivas en la página 29 del libro, que su interés por las biografías no es, individualista, centrado en el sujeto. Interesa comprender mejor la sociedad en que vivimos a partir de la actuación de cada uno y cada una de los que forman parte de ella. Si estos sujetos modifican su visión de la sociedad a partir de la reflexión sobre su propia vida, se están creando las condiciones para transformar el mundo. Merece la pena además destacar como importante en esta obra el hecho de dar voz a colectivos que vienen sufriendo profundos procesos de marginación. Éste ha sido el caso de las personas discapacitadas e incluso de los menores infractores, colectivos a los cuales se dedican dos capítulos en el libro. Celada y Cortés vienen a sostener que las historias de vida tienen la potencialidad de permitir superar las experiencias paralizantes y de marginación sufridas para dar paso a partir de ellas a otras más liberadoras: “la posibilidad de contar la historia por su propia voz - dice Celada en la página 82 del libro - aunque mediada a través de una investigadora, posibilita significaciones diversas, no sólo en lo personal referido a la imagen de sí mismo como un modo de reconocer positivamente su historia, sino también en relación a otros y otras que, compartiendo su problemática, ven posibles caminos hacia la realización de su proyecto de vida”. Finalmente, este libro da cumplida cuenta de que abordar los problemas de las escuelas a través de la reflexión de todos sus actores sobre sus biografías, no sólo de los profesores y profesores, nos conducirá a entender mejor la cultura que se construye en ellas y a generar estrategias de cambio colectivas que les permitan la realización de una mayor justicia social en ellas. Es por ello que para terminar me gustaría acabar con una reflexión: los seres humanos estamos obligados a no dejar de narrar pues ello nos coloca en la tesitura de no dejar de urdir cada día un nuevo relato, que no es otra cosa, como diría Porter (2004, p. 2010), que un nuevo plan, un nuevo proyecto, necesario para poder seguir actuando. Ahora bien, es necesario relatarlo puesto que la palabra representa un hilo que tiene la virtualidad de conectar nuestras existencias como humanidad y convertir en hechos nuestra capacidad de educar y transformar el mundo, a pesar de que los relatos vengan a ser siempre una interpretación de la realidad y no tanto la realidad misma. Bibliografía Boladeras, M. (1996): Comunicación, ética y política. Habermas y sus críticos. Madrid: Tecnos. Bolívar, A. (2002): "¿De nobis ipsis silemus?": Epistemología de la investigación biográfico-narrativa en educación biográfico-narrativa en educación. En: Revista electrónica de investigación educativa, vól. 4, núm. , 2002. En: [http://redie.uabc.mx/vol4no1/contenido-bolivar.html%2520/index.php] (Consulta 26/12/09). Ibáñez, J. (1992) "Hacia una sociología reflexiva", en: Rev. Viento Sur, núm. 5, octubre, 1992, págs. 121-128. Ibáñez, J. (1994): El regreso del sujeto. La investigación social de segundo orden. Madrid: S.XXI. Popkewitz TH. (1991):Sociología política de las reformas educativas. Madrid: Morata. Voz y educación 6 Porter, L. (2005) La Universidad de las Mil y Una Noches. Archivos Analíticos de Políticas Educativas, 13(31). Consultado el 15/07/2010, en: http://epaa.asu.edu/epaa/v13n31 Sánchez Blanco, C. (2006): la cooperación en educación infantil. A Coruña: Universidad de A Coruña. Sánchez Blanco, C. (1997) Dilemas éticos de la investigación educativa. En Revista de Educación, núm. 312, 1997, pp. 271-280. Schostak, John y Schostak, Jill (2007): Radical Research. Designing, Developing and Writing Research to Make a Difference. Londres: Routledge. Acerca de los autores del libro: José Ignacio Rivas es el responsable del grupo de investigación “Profesorado, cultura e institución educativa” y profesor titular del Departamento de Didáctica y Organización de la Universidad de Málaga. Coordina grupos de investigación igualmente en Argentina y México. Sus preocupaciones académicas pasan por el desarrollo profesional docente, comunidades educativas democráticas, política educativa y metodología de investigación. David Herrera Pastor es Investigador del grupo de investigación “Profesorado, cultura e institución educativa”, su trabajo está orientado hacia el menor infractor y los educadores sociales que trabajan en este campo. Acerca de la autora de la reseña: Concepción Sánchez Blanco. Profesora Titular en el Departamento de Pedagogía y Didáctica. Área de Didáctica. Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de A Coruña. Campus de Elviña s/n. 15071 A Coruña. España. concha@udc.es **** Reseñas Educativas/ Education Review publica reseñas de libros sobre educación de publicación reciente, cubriendo tanto trabajos académicos como practicas educativas. Todas las informaciones son evaluadas por los editores: Editor para Español y Portugués Gustavo E. Fischman Arizona State University Editor General en inglés Gene V. Glass Editora de Reseñas Breves en inglés Melissa Cast-Brede University of Nebraska at Omaha Las reseñas son archivadas y su publicación es divulgada por medio de una listserv (EDREV). Reseñas Educativas es firmante de la Budapest Open Access Initiative.