revs254Czarny Citación: Czarny, Gabriela (2008) Pasar por la escuela. Indígenas y procesos de escolaridad en la ciudad de México. México DF: Universidad Pedagógica Nacional, Reseñado por Gabriela Novaro Reseñas Educativas, 13. Recuperado [fecha] de http://edrev.asu.edu/reviews/revs254.pdf 15 de junio del 2010 ISSN 1094-5296 Czarny, Gabriela (2008) Pasar por la escue la. Indígenas y procesos de esco lar idad en la c iudad de México. México DF: Universidad Pedagógica Nacional. 284 pp ISBN 978-607-413-010-2 Reseñado por Gabriela Novaro Universidad de Buenos Aires-CONICET El trabajo de Gabriela Czarny se presenta en un contexto en el cual la relación de los pueblos indígenas con el sistema educativo resulta una problemática cada vez mas considerada en la producción teórica y también en las propuestas de intervención estatal. La creciente presencia de la cuestión tanto desde los ámbitos académicos como desde los espacios de definición de políticas puede considerarse en si mismo un hecho auspicioso en Latinoamérica. Sin embargo, la problemática muchas veces no es abordada desde un conocimiento sostenido y simultaneo tanto del sistema educativo como de los puntos de vista y expectativas de los diversos pueblos indígenas de la región. Muchos de los trabajos sobre esta temática califican peyorativamente a la escuela y al sistema educativo exaltando la capacidad de producción cultural de los pueblos originarios, otros, presuponen las bondades de la inserción de los indígenas en la escuela, como si lo mismo fuera una condición indispensable y suficiente para la inclusión social. Todo termina a veces en planteos dicotómicos en los que la escuela es vista o bien como espacio de destrucción de las identidades culturales, negación de la pertenencia comunitaria, en definitiva, como un espacio de pura imposición cultural, o bien como instancia de igualación, de emponderamiento de las comunidades, de apropiación de saberes en beneficio de los grupos subalternos. Vale la pregunta acerca de cuántas de estas investigaciones y propuestas de intervención se sostienen en un conocimiento en profundidad de los dos polos implicados en esta relación: el sistema educativo y los pueblos indígenas. La consideración simultanea de las particularidades del sistema educativo y de las expectativas educativas del pueblo indígena estudiado resulta una de las virtudes principales del trabajo de Gabriela Czarny. Desde allí parece habilitada para poner en cuestión muchos presupuestos instalados sobre esta relación. Siguiendo a Czarny, la polaridad no agota los sentidos que “pasar por la escuela” tiene para los propios indígenas y que se constituyen desde concepciones complejas, polisémicas y en ocasiones contradictorias. De esta forma, uno de los mayores aportes de la obra se encuentra en los argumentos para sostener la necesidad de superar la dicotomía y las Pasar por la escuela. 2 imágenes instaladas con que se ha mirado la relación de la escuela con los pueblos indígenas. Esto último, creemos, resulta un punto de partida sumamente sugerente para analizar la relación entre escuela y pueblos indígenas no solo en México sino en Latinoamérica. Gabriela Czarny se propone en su libro trabajar sobre la experiencia de “pasar por la escuela” de los migrantes triquis a la ciudad de México. Las reflexiones sobre esta situación particular le permiten referirse a cuestiones cuya relevancia en la agenda social contemporánea es indudable: las políticas educativas hacia la población indígena, los sentidos de la escolaridad para pueblos cuyas imágenes sobre el saber se distancian en muchos sentidos de los parámetros oficiales. La complejidad del caso que analiza hace inevitable referirse a la tensión entre diversidad y desigualdad y las implicancias de la intervención del Estado en relación a los pueblos indígenas, buscando entender como se construyen significados diferenciados y comunes en sociedades tan asimétricas. Todos estos aspectos son presentados en la introducción del trabajo y retomados al final, luego de haber realizado importantes precisiones sobre el abordaje metodológico (capítulo 1), la relación del sistema educativo con los pueblos indígenas desde una perspectiva histórica (capitulo 2), la comunidad triqui y sus expectativas educativas (capitulo 3), las representaciones sobre el aprendizaje del español (capítulo 4), los usos teóricos y las distintas concepciones en torno al saber y el aprendizaje (capítulo 5), la noción de membresía y la relación entre usos del saber y pertenencia a la comunidad (capítulo 6). Es de destacar también la originalidad que representa abordar la relación de los indígenas con la escuela en contextos que no han sido tradicionalmente trabajados: ya no las comunidades de zonas rurales, sino las comunidades o la recreación de las comunidades en contextos urbanos (situación descripta en detalle en el capítulo 3 del libro). Esto la lleva a asociar la cuestión de la escolaridad a temas como la migración, la diáspora y la dinámica de la pertenencia y la membresía en contextos de desterritorialización y reterritorialización. En gran medida el texto se estructura a partir de la discusión con la hipótesis de una oposición absoluta entre la escuela y las comunidades. Esta oposición, también en mi país (Argentina), se ha sostenido en el papel que históricamente las escuelas jugaron en la homogenización cultural; quizás incluso la experiencia argentina, el discurso de los organizadores del sistema educativo a fines del siglo XIX y principios del XX, su tradición normalista y sarmientina es mas propicia para sostener las polaridades. De cualquier forma, aquí y allí, las dicotomías ordenan al tiempo que empobrecen, muestran nitideces donde hay matices. Todo el texto transcurre a partir del cuestionamiento de ciertas certezas instaladas. Para ello la autora, en un ejercicio típicamente antropológico, reconstruye los variados sentidos que los mismos sujetos dan a sus experiencias escolares. A partir de la reconstrucción de estos sentidos refuerza la idea de que la polaridad (bondades-perversiones de la inserción educativa) no agota la complejidad de lo que significa “pasar por la escuela”. Desde la recuperación de estas concepciones la autora construye una visión reflexiva y critica sobre la escuela, pero no descalificadora. Las implicancias políticas e ideológicas de una posición que se permite analizar los sentidos de la escolaridad para los pueblos indígenas, sin miradas ingenuas pero tampoco demonizadoras, son indudables. Esta posición, reitero aquí lo dicho al principio, debería ser tenida especialmente en cuenta por muchas investigaciones antropológicas sobre pueblos indígenas (y aquí hablo sobre todo desde Argentina) que reflexionan “al pasar” sobre http://edrev.asu.edu/reviews/revs254 3 las implicancias de la escuela concibiéndola a priori y monolíticamente como un factor desestructurante y de pura imposición cultural. Desde estas posiciones resulta difícilmente comprensible por ejemplo la reiterada demanda de los pueblos indígenas de América por más y mejores escuelas. Desde una perspectiva cualitativa y etnográfica la autora se propone comprender los sentidos y significados sociales y culturales de la escolaridad para los mismos pueblos indígenas, complementando de esta forma numerosos estudios ya existentes y en curso sobre lo que la escuela “se ha propuesto hacer” con los pueblos indígenas. Opta por una posible entrada a esta problemática: a partir del relato de tres integrantes de la comunidad triqui migrantes a la ciudad de México se centra en lo que para ellos ha implicado el pasaje por la escuela, en su propia experiencia de la escolaridad. Las implicancias metodológicas de este abordaje y la potencialidad dada a la reconstrucción de narrativas aparecen claramente detalladas en el capitulo 1. Los tres relatos se transforman en versiones distintas y complementarias de lo que significa la escolaridad para los pueblos indígenas en contextos de migración y se constituyen en un punto de partida para abordar cuestiones como la membresía, migración, tensiones identitarias, relaciones con el saber, etc. Los relatos resultan ponderados a partir de un prolongado trabajo de campo con la comunidad y la escuela (aspecto que quizás podría presentarse con mayor detalle en la obra) y la sistemática reconstrucción histórica de las distintas tendencias políticas a propósito de la educación y los pueblos indígenas (cuestión abordada en el capítulo 2 donde realiza una exhaustiva revisión de las políticas de estado en México en torno a la educación indígena) Particularmente sugerente resultan las precisiones teóricas de la autora acerca de las implicancias del aprendizaje del español (capítulo 4), y fundamentalmente en torno a temas como el saber y la vinculación del saber con la pertenencia a la comunidad, desarrollados en los capítulos 5 y 6. A propósito de estos temas recupera planteos que en nuestros países no tienen suficiente circulación, tales como los de B. Rogoff, J. Lave, E. Wenger y R. Paradise. Más aun, sus aportes hacen evidente la necesidad de avanzar en torno a esta problemática en el campo de los estudios sobre interculturalidad y educación. El saber y la relación con el saber aparecen de esta forma abordados desde una perspectiva socio antropológica. Desde esta visión recupera en calidad de proceso (nunca totalmente acabado ni excluyente) la asociación de saberes escolares y comunitarios con la experiencia, su alternado carácter individual o colectivo. También aquí posicionada en la intención de superar dicotomías simplificadoras la autora afirma que entre la escuela y las comunidades se produce una amalgama, un ensamblaje de distintas formas de enseñanza y aprendizaje, propiciando de esta manera superar las perspectivas de un choque o confrontación entre estilos de enseñanza y aprendizaje entre uno y otro ámbito. Reemplaza de esta manera la idea de necesarias oposiciones binarias (en las nociones de aprendizaje entre escuela y comunidad) por la posibilidad de pensar en términos de de nociones alternas. La escuela y fundamentalmente el aprendizaje en la escuela en definitiva, se presenta como un lugar de cruces, de confrontación de perspectivas, como una frontera. En este sentido, el pasaje por la escuela se transforma en opinión de la autora en “una experiencia migrante”. Sus puntos de partida le permiten, decíamos, problematizar dicotomías sostenidas en presupuestos instalados y concebir por ejemplo hasta que punto la apropiación de saberes escolares esta orientada por valores que se sostienen en la pertenencia comunitaria. Se introduce así de lleno en la cuestión de la membresía, Pasar por la escuela. 4 aspecto particularmente abordado en el capitulo 6. En los tres casos analizados por Czarny, en las tres narraciones de la propia experiencia escolar en las que se detiene, el acceso a mayores niveles de escolaridad no ha implicado el abandono de las adscripciones comunales. Esto, entre otras cosas, responde a que la escuela si bien tiene un valor indudable, no agota la conformación identitaria de los sujetos. En este último aspecto, creo yo, es posible imaginar interesantes relaciones entre las concepciones de los pueblos indígenas sobre el sujeto educado y las de los sectores subalternos. Estos avances posibilitan plantear una cuestión en torno a los saberes escolares cuya discusión resulta central en los debates educativos actuales: gran parte de la bibliografía especializada en el tema y la calificación que en ocasiones los pueblos indígenas hacen de ellos los asocia a presupuestos fuertemente individualistas; nos permitimos dudar que esto sea siempre y necesariamente así. En un sentido que suponemos cercano Czarny afirma que estos saberes pueden ser resignificados y concebirse como socialmente relevantes y útiles para las comunidades. Pasar por la escuela no plantea tensiones irresolubles para los miembros de esta comunidad indígena en tanto exista una aprobación social a partir del reconocimiento de la utilidad de lo que se adquiera en la escuela para la misma comunidad. En este argumento se advierten claramente las posibilidades concretas de superación de las visiones descalificadoras de la escuela y el saber escolar. Desde allí fundamenta su posición en torno a la posibilidad de la compatibilidad y la comunicabilidad, y la urgencia de crear espacios para el reconocimiento. Czary afirma todo esto sin dejar de advertir quiebres, discontinuidades y tensiones por ejemplo entre las representaciones hegemónicas en el sistema educativo y en las comunidades en torno a la relación entre generaciones y sexos, el trabajo y la autoridad. Desde esta perspectiva es posible que valga la pena apostar a la superación de los obstáculos para la realización de los ideales igualitarios asociados a la conformación y masificación de los sistemas educativos públicos tanto en México como en otros países de Latinoamérica, sin caer en la ingenuidad ni dejar de señalar los numerosos obstáculos y contradicciones en la realización de este ideal. Desde aquí también es necesario problematizar los sentidos de las propuestas de curriculums de base étnica o educación diferenciada, frente a perspectivas occidental-universales. Recuperamos particularmente en el trabajo de Czarny la pregunta sobre la pertinencia de propuestas diferenciadas, lo que la autora finaliza asociando a la tensión presente en los sistemas educativos del siglo XX que, tras el afán de integración, han opuesto las opciones de homogeneidad vs. pluralismo, cuestión que, podríamos agregar, aparece en definitiva asociada a la fundante tensión antropológica entre universalismo y particularismo. En suma, el libro ofrece una mirada novedosa y original, plantea preguntas, duda de certezas instaladas, recupera debates históricos y abre nuevos debates en torno a una problemática indudablemente relevante tanto para la investigación como para el diseño de políticas de intervención en el campo educativo desde una perspectiva antropológica. Acerca de la autora del libro: Gabriela Czarny es antropóloga (Universidad Nacional de Rosario, Argentina.). Dra. en Ciencias con especialidad en Investigaciones Educativas por el Departamento de Investigaciones Educativas (DIE), del CINVESTAV-IPN, México. Profesora-investigadora, en la Universidad Pedagógica Nacional, Ajusco, México. http://edrev.asu.edu/reviews/revs254 5 Acerca de la autora de la reseña: Gabriela Novaro es antropóloga (Universidad Nacional de Buenos Aires, Argentina). Dra. de la Universidad de Buenos Aires – Área Antropología. Investigadora del CONICET. Profesora de Antropología, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Área de especialización: antropología y educación, interculturalidad y escuela **** Reseñas Educativas/ Education Review publica reseñas de libros sobre educación de publicación reciente, cubriendo tanto trabajos académicos como practicas educativas. Todas las informaciones son evaluadas por los editores: Editor para Español y Portugués Gustavo E. Fischman Arizona State University Editor General (inglés) Gene V Glass Arizona State University Editora de Reseñas Breves (inglés) Melissa Cast-Brede University of Nebraska at Omaha Las reseñas son archivadas y su publicación es divulgada por medio de una listserv (EDREV). Reseñas Educativas es firmante de la Budapest Open Access Initiative.