Microsoft Word - revs245Unamumuno.doc Citación: Cuesta, Raymundo. (18 de febrero, 2010) Reseña de Miguel de Unamuno. Biografía, por Rabaté, Colette y Rabaté, Jean-Claude. Reseñas Educativas, 13. Recuperado [fecha] de http://edrev.asu.edu/reviews/revs245.pdf 18 de febrero del 2010 ISSN 1094-5296 Rabaté, Colette y Rabaté, Jean-Claude (2009). Miguel de Unamuno. Biografía, Madrid, Taurus. 784 páginas y álbum de 48 fotografías. ISBN 978-84-306-0761-7 Reseñado por Raimundo Cuesta, IES Fray Luis de León y Fedicaria Salamanca La prominente figura de Miguel de Unamuno no ha sufrido la erosión del tiempo que todo lo arrasa. Son legión los trabajos y estudiosos que, desde perspectivas muy diversas, abordan la andadura intelectual y pública de un personaje proteico. Los unamunólogos, cofradía de exégetas de las inauditas paradojas del pensador, profesan una devoción de coleccionista por las piruetas intelectuales y políticas de una personalidad, que hoy sirve para dar la razón a los hunos y a los otros. La biografía escrita por la pareja de hispanistas franceses compuesta por Colette y Jean-Claude Rabaté contribuye, más que a llenar un vacío, a ordenar, sistematizar y completar la ingente masa de información de toda clase que ha envuelto el discurrir vital del biografiado. Es una magnífica prueba de la rabiosa actualidad de Unamuno y también representa una excelente muestra del culto de sus autores al rigor y hasta la minucia puestos al servicio de una empresa intelectual que ha de merecer el elogio debido a toda obra de fuste. El libro se organiza en nueve capítulos que, por orden cronológico, abarcan desde los años de niñez y mocedad de Bilbao (a los que Unamuno retornó en más de Miguel de Unamuno. Biografía 2 uno de sus escritos) hasta “la guerra incivil” en Salamanca y la consiguiente salvaje pesadilla que le tocó vivir (motivo dolorido de sus últimas cartas y reflexiones). No parece que el género biográfico se preste fácilmente a una ruptura con el decurso temporal lineal, porque en él subyace, como intocable uso convencional, una ficción según la cual se piensa el sujeto como un todo idéntico que se despliega en su propio desarrollo histórico. Ello no puede ser de otra manera si consideramos el sujeto individual como un ente indiviso. De ahí que las buenas biografías como la que comentamos, al ceñirse en demasía al individuo como masa arcillosa en formación, tiendan a pecar de egolátricas y esencialistas, afección que sólo se puede combatir con éxito cuando el personaje es sumergido en el entorno social desde el que cobra significado realmente histórico. De lo contrario acontece como si el biografiado se hiciera contra más que con su circunstancia. Esta deficiencia no empaña el mérito de una obra que aporta un cúmulo de fuentes e información histórica sumamente relevante para conocer muchos aspectos de una vida y un contexto social que fueron decisivos en la historia de España. Ciertamente, la vida de plena madurez intelectual de Unamuno se escenifica en la edad de plata de la cultura española y desemboca en la trágica crisis que supuso la guerra civil. En efecto, en el lapso comprendido entre la crisis del 98 y 1936, en la historia de España se concitan y compiten varios proyectos políticos e intelectuales promovidos por sectores cultivados de la pequeña burguesía que, tomando como base el liberalismo y como meta la democracia, se pretenden alternativos a los de la vieja oligarquía clerical y restauracionista adherida al régimen borbónico. Por aquel entonces tengo para mí que existieron tres principales e influyentes proyectos de dirección intelectual protagonizados por otros tantos escritores de mérito: Unamuno, Ortega y Azaña. Los tres, excelentes prosistas y temibles oradores, poseen su propia calidad y distintos objetivos. El proyecto azañista, muy visible en sus memorias y alguno de sus discursos, es, con mucho el más lúcido políticamente hablando, pues su apelación a la República contenía una invitación a una estrecha alianza de clases trabajadoras y minorías cultas que afianzara una democracia a la sazón inexistente. Por su parte, Ortega es el representante de un programa de pedagogía social y de filosofía de nuevo cuño al servicio de una república de sabios como nueva clase dirigente. Por su lado, Unamuno, el más viejo de los tres, dibuja un proyecto que, si bien bebe en las fuentes liberales que alimentan a los otros dos, se presenta como una tarea de demolición permanente sin un horizonte programático y sin un sujeto, a no ser él mismo, capaz de llevarlo adelante. Esta actitud de agitación permanente toma como modelo al intelectual finisecular (el troquelado en el J´acusse de Zola) convertido en conciencia moral viva y representativa del todo social. Ese papel, como se puede comprobar muy documentadamente en la biografía que glosamos, nunca dejará de estar presente en este vasco-salmantino, siempre incómodo y como insatisfecho consigo mismo y con su mundo. El interés de la personalidad y de la obra de Unamuno reside precisamente, según mi opinión, en que registra perfectamente muchas de las limitaciones de su mundo y del nuestro, convirtiéndose de esa manera en un copioso caudal de pensamiento crítico todavía hoy vivo. Espoleado por una desbordante pasión por el conocimiento, Unamuno supo embeberse de algunos de los aspectos más relevantes del pensamiento de su época. Sorprende, no obstante, al leer esta biografía, la escasa noticia que poseía de obras como la de F. Nietzsche, siendo el caso que él mismo podría ser comprendido como una criatura de la ruptura teórica que la filosofía del http://edrev.asu.edu/reviews/revs245 3 pensador alemán introdujo en la tradición de la modernidad ilustrada. Sea como fuere, el abanico temático y crítico unamuniano todavía ofrece un arsenal de ideas y argumentos, no en vano la denuncia de los perfiles del poder económico y político de su tiempo tienen parte de vigencia por el simple hecho de que el sistema económico capitalista y de poder del Estado han permanecido en sus trazos más gruesos. Y esta actualidad unamuniana se puede ilustrar a las mil maravillas si la aplicamos al campo de la educación. La biografía de los Rabaté ofrece múltiples informaciones (algunas inéditas para mí) sobre la historia académica del pensador vasco y sus múltiples tropiezos con la burocracia política y universitaria. Unamuno, desde sus años de mocedad, se convierte en una fuente de primer orden para conocer el sistema educativo entre el último tercio del siglo XIX y las primeras décadas del XX. Él mismo es motivo de autoexploración en sus tiempos de escolar bilbaíno, primero en la escuela y luego en el instituto. Los Rabaté recogen, en sus amplias, excelentes y documentadas notas, noticias de la vida cotidiana sobre la intrahistoria de la cultura escolar y la percepción y la imagen crítica que con el paso del tiempo el propio Unamuno va construyendo desde su memoria, por ejemplo, en la compilación vertida en 1910 como libro en sus Recuerdos de niñez y mocedad. Una memoria crítica con la institución escolar desde la escuela hasta la Universidad. La crítica unamuniana a la educación regresa siempre, como registro argumentativo permanente, a la escisión entre el mundo escolar y la vida, entre el seco conocimiento que ofrecen las instituciones académicas y el vivificante brillo de la ciencia. Dentro del mismo hay un tópico unamuniano que atraviesa las páginas de libros, discursos, memorias y otras creaciones: la crítica a la forma de enseñar las lenguas, la denuncia de lo que él llamaba el “gramaticismo” de los profesores, frente al cual decía en su libro De mi vida: “Yo procuro enseñar lengua griega y no gramática de esa lengua”. En la biografía unamuniana son muy frecuentes las informaciones sobre el ajado sistema de clases universitarias, las carencias de formación del profesorado o las agobiantes rutinas burocráticas de las instituciones educativas. Estas consideraciones no dejan todavía hoy de ser un revulsivo frente a ese pensamiento de muchos pretendidos humanistas de nuestro tiempo que asimilan el conocimiento de la cultura clásica a la tediosa manía de recitar las declinaciones o quehaceres de semejante inutilidad. Por lo demás, la vida del que fuera rector de la Universidad de Salamanca, fue una encarnación de las reglas implacables de los mandarinatos académicos y de los sistemas de acceso mediante oposición, que él mismo sufrió como postulante a plaza y como juez. Para la reconstrucción de la genealogía de los cuerpos docentes todavía está por hacer una historia de los ritos de paso y acceso a la función docente. En este aspecto Unamuno encarna, a su pesar, el ethos del intelectual tradicional carismático propio del modo de educación elitista dentro del que vive y respira. De otra parte, la biografía nos expone algunos de los aspectos más deleznables de esa salaz micropolítica universitaria y la facilidad con la que los claustrales se fueron adaptando y recibiendo con excesiva benevolencia a unos y otros regímenes políticos. No fue el caso de Unamuno que sufrió el destierro con la dictadura de Primo de Rivera y el aislamiento durante la guerra civil. En fin, nos encontramos ante una biografía de gran valor para el estudioso de muy variados temas educativos. Y no solo educativos, pues, como es bien sabido, para ser buen conocedor de cualquier asunto no basta con estar informado sólo de ese ámbito, pues, como decía el Padre Feijóo, en sus Reflexiones sobre la historia, “para historiador es menester mucho más que historiador”. Pues eso. Miguel de Unamuno. Biografía 4 Sobre los autores del libro: Colette Rabaté Es una hispanista que ocupa el cargo de Profesora de Lengua, Literatura y Civilización Española en la Universidad François Rabelais de Tours (Francia). Autora de artículos dedicados a la literatura e historia cultural contemporánea publicados en revistas francesas y españolas, y de obras como Le temps de Goya (Nantes, 2006), o ¿Eva o María? Ser mujer en la época isabelina (Ediciones de la Universidad de Salamanca, 2007). Jean-Claude Rabaté Hispanista francés que desempeña la cátedra de Civilización Española en la Universidad de París III-Sorbona. Autor de numerosos estudios sobre Miguel de Unamuno como intelectual comprometido con las luchas políticas y sociales de su tiempo. Entre sus obras destacan 1900 en Salamanca (Ediciones de la Universidad de Salamanca, 1997), Guerra de ideas en el joven Unamuno, 1880-1900 (Biblioteca Nueva, Madrid, 2001) y una edición crítica de los ensayos de Miguel de Unamuno, En torno al casticismo (Cátedra, Madrid 2005). Sobre el autor de la reseña: Raimundo Cuesta Doctor en Historia por la Universidad de Salamanca (España). Trabaja como catedrático de Historia en el Instituto de Educación Secundaria Fray Luis de León de Salamanca. Habitual colaborador e invitado en universidades españolas e iberoamericanas, es especialista en historia de las disciplinas escolares y en didáctica de las ciencias sociales. Premio Nacional a la Innovación Educativa en 1985 y cofundador de grupos y plataformas de renovación pedagógica en España, tales como Cronos o Fedicaria. Su aportación más relevante en el campo de la historia del currículo fue Sociogénesis de una disciplina escolar: la historia (Barcelona: Pomares, 1997); en el de la historia de la educación fue Felices y escolarizados (Barcelona: Octaedro, 2005), y su más reciente libro sobre las relaciones entre memoria y didáctica es Los deberes de la memoria en la educación (Barcelona: Octaedro, 2007). raicuesta@hotmail.com **** Reseñas Educativas/ Education Review publica reseñas de libros sobre educación de publicación reciente, cubriendo tanto trabajos académicos como practicas educativas. Todas las informaciones son evaluadas por los editores: Editor para Español y Portugués Gustavo E. Fischman Arizona State University Editor General (inglés) Gene V Glass Arizona State University Editora de Reseñas Breves (inglés) Melissa Cast-Brede University of Nebraska at Omaha Las reseñas son archivadas y su publicación es divulgada por medio de una listserv (EDREV). Reseñas Educativas es firmante de la Budapest Open Access Initiative. http://edrev.asu.edu/reviews/revs245 5