revs225Cid Cid Fornell, Francisco. (2009). El nuevo l ibro de l maestro : Manual para maestros novatos de Infant i l . Sevilla: Fundación ECOEM1 160 pp. ISBN: 978-84-92411-68-9 Reseñado por Antonio Burgos García Universidad de Granada 12 de junio de 2009 En esta obra, escrita por el profesor Cid Fornell, se destaca la necesidad de contar con estrategias personales-profesionales y herramientas didáctico-pedagógicas innovadoras que afronten con garantía los desafíos que se manifiestan tanto en el inicio de la carrera docente en Educación Infantil como en el devenir de su trayectoria profesional teniendo en cuenta diferentes aspectos como, la relación con la familia y compañeros/as y las características psicosociales del alumnado en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En este sentido, este manual se fundamenta en hechos reales, prácticos y plantea diversas técnicas y consejos que desde la óptica y experiencia docente del autor ayudarán en el ingreso del maestro/a en su primer curso y posterior trayectoria docente. Concretamente, este libro va dirigido a la Educación Infantil y se compone de doce capítulos cuya temática oscila entre el comportamiento y actitud que el nuevo docente debe tener a su llegada al centro en su primer día de clase, pasando por las características del aula –espacio profesional del maestro/a, la programación, el grupo-clase, los diferentes elementos referenciales espacio-temporales, la 1 La versión electrónica del libro se encuentra disponible en http://publicaciones.fundacion- ecoem.com/product_info.php?products_id=137 El nuevo libro del maestro 2 capacidad de adaptación del maestro/a novel. También es importante destacar, como el maestro/a aprende a enseñar y aprende a aprender de la propia experiencia tanto personal- profesional individual como colectiva. En el libro se señalan dos aspectos importantes, uno es la relación que debe adoptar un maestro/a ante los padres-madres y algunos consejos sobre urgencias sanitarias más usuales en esta etapa educativa. En este libro, se muestra el papel del maestro/a en la Educación Infantil como uno de los elementos más determinantes de todo el proceso educativo ya que, en última instancia, es quien va a guiar de forma directa el aprendizaje de un grupo de alumnos. Según el autor, el maestro/a organiza el tiempo, el espacio y su propia relación con el niño/a en función de los objetivos educativos que desea lograr. Es por ello que se describa, de forma personal, las vivencias y la forma peculiar de interactuar con los niños/as, que ha marcado de forma singular todo el entramado de relaciones que es establecen entre el autor y el eje aula-centro-familia. También es importante resaltar que a lo largo de la práctica cotidiana, el maestro/a debe tomar una serie de decisiones de diversa índole que configurarán una forma particular de intervención didáctica. Subyace a esta toma de decisiones las condiciones propias que determinan su propio papel como agente educativo en el centro. Dependiendo de cómo perciba al niño/a, de las posibilidades que les estime y de los logros que en él prevea, este maestro/a debe orientar la actividad en un sentido o en otro, interviniendo en mayor o menor grado y concediendo más o menos autonomía a los alumnos. Siguiendo la línea argumentativa del autor Cid Fornell, hemos podido analizar cuáles son las funciones que se proyectan y desarrolla por parte del maestro/a de Infantil. De todas ellas, podríamos sintetizarlas en la “función de programación educativa” donde se expone dos tipos de métodos –destacando las ventajas y dificultades de cada uno-, por un lado se expone el “método editorial” –basado en la reproducción absoluta de un proceso de enseñanza- aprendizaje totalmente enmarcado en unas directrices concretas- y por otro el “método propio” que tiene un carácter abierto, flexible y muy laborioso. Se hace énfasis en la idea de que la elección de un método u otro no es autónoma sino que forma parte de una decisión de equipo al pertenecer a un ciclo de la Educación Infantil. Otra de las funciones es la de “diagnóstico” –que podemos encontrarla en el conjunto de capítulos, de forma transversal-. Está destinada a conocer las características específicas de los niños/as con los cuales se va a establecer una relación educativa. Este aspecto implica tratar de localizar intereses, motivaciones, conceptos previos, relaciones con los compañeros y el centro, dificultades de aprendizaje (detectarlas y corregirlas), necesidades educativas especiales, clima familiar, etc. La “función de intervención educativa” es otra de las que de forma transversal de concibe en los diferentes capítulos, aunque cabe señalar que cuando se habla del “periodo de adaptación” –capítulo 8-, los “elementos referenciales temporales y espaciales” –capítulo 7- y el de la “programación educativa” –capítulo 4-, esta función se señala principalmente. Todo maestro/a debe abarcar, aspectos tales como: organizar un ambiente que estimule y oriente la actividad de los niños/as, aprovechar momentos óptimos del desarrollo del niño/a para enseñarle determinados hábitos, sugerir actividades, ayudar al niño/a a que se exprese, recoger sus iniciativas y ofrecerles medios suficientes como para que pueda llevarlas a cabo, apoyar afectivamente el desarrollo de los niños/as proporcionándoles seguridad y confianza en sus posibilidades, etc. Finalmente, otras funciones que se encuentran son la de “evaluación” –capítulo 10 “aprendiendo a enseñar”- donde el maestro participa en el desarrollo de diferentes actividades relacionas con su programación, así como de su propia práctica, y del proceso de aprendizaje de sus alumnos introduciendo las mejoras que considere necesarias para su mejora. La http://edrev.asu.edu/reviews/revs225 3 “función de relación” –capítulo 11 “relación con padres y madres”, capítulo 1 “el primer día” y capítulo 3 “¿y ahora qué?”-, el maestro/a de Educación Infantil debe relacionarse adecuadamente con los miembros de la comunidad escolar, sobre todo, con el alumnado, con los padres y con los profesores de etapa de Infantil. En cualquier caso, la relación entre maestro/a y alumnado debe contemplar la necesidad de crear ambientes que favorezcan la interacción en la actividad del aula. Una red de relaciones comunicativas rica y diversa (como la que hay que crear en el aula) no debería circunscribirse a los aspectos informativos y formales, sino integrar también aquellos más socioafectivos e informales que se generan en la acción educativa. Esta dimensión comunicativa será fundamental para favorecer el desarrollo de los aprendizajes y el que los alumnos establezcan vínculos positivos con los contenidos culturales trabajados en el aula. Las características de los niños/as de esta etapa hacen imprescindible que encuentren en la escuela un ambiente cálido, acogedor y seguro que permita a una construcción de una autoimagen ajustada y positiva. La existencia de un ambiente cálido y de una relación personal afectuosa y trasmisora de seguridad emocional no se opone a la existencia de normas y a la presencia de retos y exigencias. Por el contrario, adquieren su valor educativo positivo cuando se dan en un contexto de consideración y afecto para el niño/a, y cuando además están adaptadas a sus posibilidades y se manejan por parte del educador de manera consistente y flexible. Cuando, además, el niño/a tiene ocasión de participar en la elaboración de las normas que rigen el funcionamiento del grupo, su valor educativo es todavía mayor. En cuanto, a su relación con la familia, destaca que es el primer contexto de socialización de los niños/as. En su interior, éstos realizan sus primeros aprendizajes, establecen sus primeros y muy importantes vínculos emocionales y se incorporan a las pautas y hábitos de su grupo social y cultural. Mediante la participación, familia y maestro/a tratan de guiar y facilitar primero la incorporación y posteriormente una adecuada adaptación del niño/a al aula-centro. En un primer contacto, generalmente en la entrevista inicial, padres y educadores sentarán las bases de la futura relación: se conocerán y establecerán el clima de confianza mutua indispensable para que la comunicación entre ellos resulte fluida. Además el maestro/a tendrá las primeras referencias del niño/a al que va a recibir: recabará datos, opiniones, comentarios, que servirán para mejorar el proceso. Los padres a su vez conocerán el centro, su espacio físico, los recursos disponibles, las necesidades y obligaciones, etc. Por otro lado, cuando los padres informan a los educadores de la situación del niño/a en un momento determinado, de alguna necesidad específica que debe ser satisfecha, o de algún aspecto concreto que deba ser tenido en cuenta, esta permitiendo al maestro/a conocer mejor al niño/a y, por tanto, organizar mejor su trabajo educativo. Además de este continuo contacto, los padres podrán poner a disposición del Centro sus experiencias y recursos en distintos aspectos. Conviene sin embargo, que ésta participación está convenientemente organizada de forma que no constituya, en ningún caso, un enfoque de entorpecimiento a la labor educativa. La vinculación del maestro/a de Educación Infantil con las madres y padres de sus alumnos se puede resumir en los siguientes puntos: contribuir al establecimiento de relaciones fluidas, implicar a los padres y madres en actividades de apoyo al aprendizaje y orientación de sus hijos e informar y ser informado por los padres de todos aquellos asuntos que afecten a la educación de sus alumnos. La relación que se establece con los compañeros/as del centro se define a partir del conjunto de exigencias y responsabilidades que están asumiendo desde la configuración de la tarea docente en equipos de ciclo. El equipo acuerda las líneas generales que sustentarán la organización de los profesores en su actividad docente y la concreción del diseño curricular. Para articular y equilibrar los diferentes niveles de concreción curricular (centro, ciclo, aula) se El nuevo libro del maestro 4 contempla una organización no tan dinámica y flexible para el profesorado novel ya que se producen requerimientos de diversa índole que durante el curso escolar irán apareciendo y es necesaria una respuesta conjunta y no individualizada. Otro aspecto a resaltar de este libro es el capítulo 12 denominado “principales urgencias sanitarias en Infantil”. En él se resalta las principales afecciones que el alumnado tiene y que todo maestro/a novel debe de analizar, atender, solventar y en casos necesarios interactuar con padres-madres, sobre todo, y compañeros/as de la profesión en el centro. De todas ellas, se destacan las más comunes como: la pediculosis, la hemorragia nasal –epístasis-, caídas con rasguños, enfermedades infecto-contagiosas, fracturas y dolores diversos y también la introducción de objetos extraños. En resumidas cuentas, estas afecciones se describen desde una óptica conciliadora, interactiva, donde se exponen cuales son los principales apoyos y recursos tanto personales como instrumentales para afrontar estas circunstancias especiales en el contexto aula-centro. En el análisis de este libro se insiste en señalar que en esta etapa de Infantil, lo que necesitan los maestros/as que acuden al centro, una vez aprobada las oposiciones. Tener una relación personal-profesional de gran calidad con sus compañeros/as, familia y con el alumnado es un elemento clave a fomentar desde el inicio de la profesión docente. Éste cobra especial relevancia como mediador entre los niños y niñas y los conocimientos construidos social y culturalmente. Así, promueve la creación de espacios y tiempos diversos para vivir la cultura y facilitar el desarrollo de todas las capacidades de los niños y niñas; facilita la realización de las actividades en un clima de seguridad y confianza, en el que los niños y las niñas se sientan aceptados en sus singularidades, y en el que el error se considere parte del proceso de aprendizaje tanto del maestro/a novel como del alumnado ya que permite la manifestación de los intereses, necesidades y experiencias, aspectos que junto con los conocimientos previos, marcan algunos de los principios para la práctica educativa y profesional: funcionalidad, significatividad y sentido global de la tarea profesional. En este sentido, el papel docente es el de ir ayudando al niño y a la niña a avanzar desde sus hipótesis, teorías y conocimientos previos para interpretar el mundo hacia otras más elaboradas, tomando la realidad en toda su complejidad. Y así, desde un enfoque globalizador e interdisciplinar, se irán dando respuestas cada vez más ajustadas a esta realidad, desde los parámetros científicos, a través de las áreas curriculares. El profesorado de esta etapa tiene que promover el trabajo colaborativo, el intercambio de puntos de vista, compartir y construir conocimientos, dar posibilidades a los niños y niñas para que expresen y argumenten sus opiniones; búsqueda de soluciones de forma individual y en grupo –entre compañeros/as-, a problemas prácticos de su vida profesional y de sus relaciones con demás agentes que integran la comunidad educativa. Y todo ello en un clima de respeto y aceptación mutua, cooperación y solidaridad, potenciando la reflexión y el análisis hacia comportamientos y acciones discriminatorias; lo cual posibilitará avanzar hacia un entorno de trabajo definido en términos de encuentro y convivencia. El resultado que se observa de la experiencia mostrada y narrada por el autor, es la de crear un ambiente comprometido y conciliador, tanto en la familia como en el centro, para promoverla motivación de los niños y niñas hacia el lenguaje escrito. También hay que procurar establecer espacios y tiempos que promuevan el acercamiento de todos y cada uno de los diferentes agentes que integran la realidad del centro. Las familias tienen especial importancia en la tarea profesional del maestro/a como hemos analizado, ya que, principalmente, en estas edades, la corresponsabilidad, la colaboración y la aceptación mutua son pilares fundamentales para el mejor desarrollo de los niños y niñas y de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Por tanto, los maestros/as de Educación Infantil deben establecer http://edrev.asu.edu/reviews/revs225 5 múltiples contactos con las familias de su alumnado, lo cual contribuirá a la mejora de la educación y al desarrollo integral de todos y cada uno de los niños y niñas de esta etapa educativa. Finalmente, señalar que se interpreta la necesidad de que la actividad de formación institucional de los maestros/as se realice, principalmente, desde una perspectiva más práctica, integral y global, enfatizando cuales son los elementos básicos del desarrollo profesional docente en las etapas iniciales de su experiencia. No es menos interesante resaltar que la calidad de la enseñanza viene determinada por el trabajo en equipo del profesorado constituyendo un requisito básico para la mejora global, especialmente, en una situación que deja en manos de los maestros/as importantes decisiones sobre la concreción del currículo del centro. El planteamiento debe ser un modelo curricular y profesional flexible. Esto se encuentra en la línea de posibilitar mayor autonomía profesional aunque no sólo debe entenderse a nivel individual, porque el hecho educativo escolar es colectivo, tanto a los destinatarios de la formación como al profesorado que la imparte. La coherencia general de un centro escolar y la mejora de la calidad de la enseñanza estarán en función, en gran parte, del grado y tipo de trabajo en común que lleven a cabo los maestros/as del centro. En este aspecto, cabe señalar la naturaleza del trabajo docente que encierra una serie de rasgos que a simple vista lo hacen parecer como una profesión fácil, a pesar de ser sumamente difícil –tal y como afirma nuestro autor-. Los docentes no son responsables únicos de los resultados y de la calidad de la formación en el alumnado perteneciente a esta etapa educativa, pero tienen un rol protagonista en la configuración de las experiencias de aprendizaje de los alumnos. Este aspecto es fundamental, teniendo como base la convivencia en el espacio escolar de tareas asistenciales, de cuidado, alimentación y protección en la infancia, junto con las clásicas funciones pedagógicas de enseñanza de las materias escolares, elementos que configuran la identidad docente y plantean nuevos desafíos a su oficio en este nivel educativo en el profesorado que inician su trayectoria profesional. Por tanto, ser maestro/a, en este escenario puede ser una oportunidad para que los docentes desarrollen conocimientos, esquemas de percepción, clasificación y acción, y asuman el control sobre su práctica, mejorando las experiencias escolares de los niños y niñas, ocupando un rol principal en la transmisión y producción cultural, construyendo nuevos sentidos para la tarea de enseñar. O por el contrario, si no se acompaña de políticas y acciones específicas para que esto suceda, puede provocar un empobrecimiento, paralización y vaciamiento del oficio docente desde sus inicios. Sobre el autor del libro: Francisco Cid, es maestro de Educación Infantil y Educación Primaria. Trabaja en el CEIP Nuestra Señora de los Remedios. (Chiclana de la Frontera - Cádiz) y es coordinador de distintos proyectos de Educación Ambiental. Sobre el autor de la reseña: Antonio Burgos, es profesor de la Universidad de Granada, en el Departamento de Didáctica y Organización Escolar. Experto en prevención de riesgos laborales en el entorno educativo, es autor de publicaciones como Diseño y elaboración de herramientas preventivas en el ámbito educativo (2008, Junta de Andalucía) y ha diseñado los aspectos didácticos de la campaña de salud laboral para estudiante Aprende a Crecer con Seguridad. El nuevo libro del maestro 6 **** Reseñas Educativas/ Education Review publica reseñas de libros sobre educación de publicación reciente, cubriendo tanto trabajos académicos como practicas educativas. Todas las informaciones son evaluadas por los editores: Editor para Español y Portugués Gustavo E. Fischman Arizona State University Editor General (inglés) Gene V Glass Arizona State University Editora de Reseñas Breves (inglés) Melissa Cast-Brede University of Nebraska at Omaha Las reseñas son archivadas y su publicación es divulgada por medio de una listserv (EDREV). Reseñas Educativas es firmante de la Budapest Open Access Initiative.