Eyzaguirre. S. (2016, noviembre 23). Reseña de Mercado escolar y oportunidad educacional. Libertad, diversidad y desigualdad by J. Corvalán, A. Carrasco, & J. E. García-Huidobro (Eds.). Education Review, 23. http://dx.doi.org/10.14507/er.v23.2152 23 noviembre, 2016 ISSN 1094-5296 Corvalán, J., Carrasco, A., & García-Huidobro, J. E. (Eds.) (2016). Mercado escolar y oportunidad educacional. Libertad, diversidad y desigualdad. Santiago: Ediciones Universidad Católica de Chile. Pp. 515 ISBN: 978-956-14-1956-8 Reseñado por Sylvia Eyzaguirre Centro de Estudios Públicos, Santiago Chile En Mercado escolar y oportunidad educacional Corvalán, Carrasco y García-Huidobro1 reúnen quince artículos de diversos autores con el propósito de iluminar la dimensión de mercado del sistema escolar chileno, en particular, el ámbito que tiene relación con las preferencias de las familias, que ha sido relativamente poco explorado por la academia. El propósito no sólo es interesante, sino también extremadamente útil, dado que hablar de mercado en la educación se ha vuelto un lugar común, que paradojalmente muchas personas no parecen entender muy bien. Lamentablemente, el libro falla precisamente en esto. A lo largo de todo el texto y en los diferentes artículos se advierte que la mayoría de los autores que aquí escribe 1 Javier Corvalán es Doctor en Sociología por la Universidad Católica de Lovaina y en la actualidad es profesor adjunto de la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado y director del Magíster en Política Educativa de esa universidad. Alejandro Carrasco es sociólogo de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Doctor en Educación por la Universidad de Cambridge. Actualmente es profesor asociado y miembro del Departamento de Teoría y Política Educativa de http://dx.doi.org/10.14507/er.v23.2152 Education Review /Reseñas Educativas 2 tampoco entiende lo que significa mercado o, al menos, a ratos parece confundir los conceptos e incorporar aspectos que son ajenos a él. Así, si bien los diferentes artículos logran iluminar algunos ámbitos del sistema escolar en Chile, unos mejor que otros, y eso tiene un valor de suyo, el libro en su conjunto es errático a la hora de analizar la dimensión de mercado. El texto está organizado en tres partes. La primera promete ofrecer un análisis conceptual de los mercados escolares, la segunda entrega un análisis empírico del mercado escolar en Chile con foco en las preferencias de las familias en función de sus niveles socioeconómicos y, la tercera parte, complementa la evidencia para Chile con una selección de trabajos traducidos del inglés con evidencia internacional. Antes de entrar en el análisis de las dos primeras parte del texto, es importante mencionar tres aspectos que atraviesan al libro en su conjunto. El primero tiene relación con la construcción del libro. Más que un libro propiamente tal, este texto es un compendio de diferentes artículos, muy disímiles entre sí. En vez de respetar esta heterogeneidad, los editores intentaron dar una unidad al texto que no logra responder de forma adecuada a la diversidad de los artículos que lo componen. En segundo lugar, el libro dice ofrecer un análisis general del sistema escolar chileno a la luz del mercado, pero sus análisis se restringen principalmente a la Región Metropolitana, dejando al resto de las regiones del país sin considerar. Esta omisión es importante, no sólo porque la realidad de la Región Metropolitana es diferente a las del resto del país, sino también porque al observar la realidad urbana y rural cabe hacerse la pregunta si Chile cuenta con sólo un sistema escolar o si más bien no coexisten dos sistemas: uno de mercado en las zonas urbanas la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Juan Eduardo García-Huidobro es profesor de Estado en Filosofía y Doctor en Filosofía y en Educación por y otro centralizado en las zonas rurales. En tercer lugar, el libro es muy heterogéneo en cuanto a la calidad de los artículos que recoge. Llama la atención que publicaciones de carácter académico, como las que pretende presentar este libro, contengan afirmaciones cuya evidencia o es débil o no existe o no es presentada o, incluso más grave, es contraria a los resultados encontrados en el propio estudio. La rigurosidad científica de las investigaciones es fundamental, pues ellas no sólo aportan al conocimiento del objeto de estudio, sino también orientan la política pública. Las conclusiones que ofrece este libro, en particular las de la segunda parte, deben ser consideradas con extrema cautela, dado que gran parte de ellas no cuenta con evidencia robusta y confiable. La primera parte del libro se titula “Enfoques para el análisis de los mercados escolares” y contiene tres capítulos. El título sugiere un desarrollo conceptual del término “mercado”, que entregaría las herramientas para la interpretación de los análisis empíricos. Sin embargo, esta primera parte está lejos de ofrecer lo que su título anuncia. Dentro de los tres capítulos, el primero es el que responde de mejor forma a lo que se señala en el título, pero lamentablemente este artículo es el más débil de todo el libro. Este capítulo intenta explicar, por una parte, la génesis del actual sistema escolar chileno desde 1973 en adelante, y, por otra, los fundamentos teóricos que subyacen dicho diseño e identificar los componentes propios del mercado. Según los autores, el diseño del sistema escolar tendría su origen conceptual en el pensamiento de los economistas de la escuela austriaca. Más allá de la veracidad de esta afirmación, llama la atención el análisis reduccionista que ofrecen sobre esta corriente de pensamiento, que identifican como neoliberal. El esfuerzo de intentar comprender la Universidad Católica de Lovaina. A partir del año 2016 se desempeña como Director de la División de Educación General en el Ministerio de Educación de Chile. Reseña de Mercado escolar y oportunidad educacional by S. Eyzaguirre 3 el pensamiento de un autor lleva necesariamente a contextualizarlo, pues es en la comprensión del contexto donde aparecen con mayor claridad los problemas que enfrenta el autor y las limitaciones de su respuesta. Aparentemente, los autores olvidan que cuando Hayek escribe sus textos más teóricos de economía y política lo hace en respuesta a la creciente admiración de la élite y academia inglesa al Nacional Socialismo alemán. Hayek identifica como el principal enemigo de una sociedad libre la concentración del poder, ya sea en el Estado o en los particulares. Por cierto, dado el contexto en que escribe, con Hitler en Alemania, Mussolini en Italia y Stalin en Rusia, su principal preocupación es la concentración del poder en manos del Estado; aspecto que jamás es mencionado por los autores cuando interpretan la preocupación de Hayek por las libertades individuales. En la interpretación sobre la evolución del sistema escolar chileno se omite información relevante para respaldar las conclusiones que obtienen los autores y no distinguen de forma adecuada qué es esencial a un sistema de mercado y qué no. Voy a nombrar sólo algunos ejemplos. Se omite que el lucro en educación escolar con recursos del Estado se permite en Chile desde 1920, sin embargo, se considera un elemento constitutivo del mercado. Destacan que la educación pública se municipalizó durante la dictadura, pero no aclaran que ello no tiene relación con la aparente mercantilización del sistema escolar. En la gran mayoría de los países europeos la educación escolar depende del municipio y, sin embargo, la educación en gran parte de esos países no se rige por el mercado. Por último, mencionan que durante la dictadura en los años 80 se igualó el monto que el Estado entrega por niño a las escuelas particulares y municipales, pero no explican que esta medida no tiene relación directa con el mercado. Así, el texto sugiere que la municipalización de las escuelas públicas, la nivelación del aporte por alumno entre las escuelas municipales y particulares subvencionadas, y la introducción del financiamiento compartido a los establecimientos subvencionados por el Estado serían elementos constitutivos del proceso de mercantilización del sistema escolar de Chile, que se lleva a cabo durante la dictadura de Pinochet. Sin embargo, ninguno de estos fenómenos es esencial al mercado. En medio de esta confusión, los autores acertadamente sostienen que el mercado permite a las familias elegir el colegio de sus hijos y que el término del mismo conllevaría necesariamente el fin de la libertad de elección. Este juicio, que resulta fundamental para comprender el mecanismo de mercado, pasa inadvertido para el lector común, pues el mismo texto se encarga de oscurecerlo. El mercado como la planificación centralizada son mecanismos para distribuir bienes o servicios que son escasos. ¿Cuál es la diferencia entre ambos sistemas? Lo esencial del sistema de mercado es que la distribución de los alumnos en los colegios se hace en función de sus preferencias, mientras que en el sistema centralizado se realiza en función de criterios determinados por el poder central, por ejemplo, talento, cercanía del hogar, etc. Las condiciones de posibilidad para un modelo de mercado son al menos dos: que exista diversidad de oferta y libre elección por parte de la demanda. Aquí radica la esencia de un modelo de mercado y ninguno de los artículos de este libro, tampoco su introducción, aclara este aspecto crucial. El lucro, el financiamiento compartido, la selección, la desmunicipalización, etc., no son esenciales ni tampoco se oponen a un sistema de mercado. En Bélgica, otro sistema que se rige por las reglas del mercado, no existen colegios con fines de lucro que sean financiados por el Estado ni se permite el financiamiento compartido y, sin embargo, existe libertad de oferta y libre elección por parte de la demanda. Asimismo, sistemas que se rigen por la planificación centralizada que permiten la existencia de lucro dentro del sector que financia el Estado, como en Estados Unidos, del copago, como en Nueva Zelandia, y de la Education Review /Reseñas Educativas 4 selección, como en Inglaterra o en Alemania, no se rigen por las reglas del mercado. Para entender el mercado como mecanismo de asignación de recursos o servicios es importante considerar dos aspectos adicionales. En primer lugar, es importante no confundir mercado con capacidad de pago, error en que incurren varios artículos del libro. En un sistema de mercado como el sistema escolar de Bélgica y Holanda, la capacidad de pago de las familias no restringe su libertad de elección, dado que los establecimientos financiados por el Estado no pueden cobrar a las familias (son gratuitos) y no existen restricciones territoriales para postular a los distintos colegios. Por el contrario, en los sistemas escolares de Alemania o Estados Unidos, donde la oferta pública comprende a cerca del 90 por ciento de la matrícula escolar y se rigen por un sistema de planificación centralizada, la capacidad de pago sí influye, pues el costo de acceder a la educación se traspasa al mercado inmobiliario (los niños y jóvenes son designados, en general, a los establecimientos escolares más cercanos a su hogares, así las familias con recursos económicos se cambian de barrio para que sus hijos accedan a colegios con mejor desempeño). En segundo lugar, es importante distinguir entre un mercado libre y uno regulado. Una de las características del libre mercado, entre otras, es que el precio se determina a través de la libre interacción entre la oferta y la demanda, mientras que en un mercado regulado el precio puede ser fijado por el Estado. Un mercado regulado sigue siendo mercado, aun cuando no influya la capacidad de pago de las familias en el acceso a las escuelas y los oferentes no puedan lucrar ni seleccionar a sus alumnos. Estas distinciones son claves para comprender lo que significa un sistema de mercado y, sin embargo, son confundidas permanentemente en este artículo. Este problema no es exclusivo de este trabajo, sino que está presente a lo largo del libro. El artículo de Ricardo Paredes, inserto en la primera parte, analiza el sistema de financiamiento escolar de Chile y, en particular, las condiciones de posibilidad para que este sistema (voucher por alumno) efectivamente sea un factor que promueva la calidad. El autor termina con el mito, ampliamente difundido por un espectro político, que el voucher por sí solo sería suficiente para promover la calidad en el sistema escolar. Asimismo, también muestra las posibles bondades del sistema de voucher, si fuese diseñado de forma adecuada, contraviniendo las creencias de un sector político que ven al voucher como una de las causas del mal funcionamiento del sistema escolar chileno. Paredes considera tres condiciones fundamentales para que el sistema de voucher promueva la calidad, siendo la principal vincular el mecanismo de financiamiento a una variable que afecte la calidad. El autor muestra evidencia en esta dirección. Actualmente, el voucher en Chile está ligado a asistencia y la evidencia mostraría que esa asociación tiene un impacto relevante y significativo en la asistencia escolar. El último artículo de esta primera parte analiza tres casos de familias chilenas, de niveles socioeconómicos distintos, que buscan colegio para sus hijos. Este artículo es de una naturaleza muy distinta a los dos anteriores y, en principio, no debiera estar en esta sección, sino más bien en la segunda parte, que trata de la evidencia empírica. Si bien el artículo muestra la realidad de tres familias de contextos socioeconómicos distintos, se vuelve complejo obtener algún tipo de conclusión general, dado que estos casos sólo logran mostrar una mirada parcial y casuística de los problemas que enfrentan las familias a la hora de elegir el establecimiento escolar para sus hijos. La segunda parte del libro explora la relación entre educación y mercado desde la perspectiva de las preferencias de las familias a partir de una aproximación empírica. Los trabajos más interesantes y rigurosos son los dos primeros, aun cuando ambos tienen problemas que ameritan ser subsanados. Reseña de Mercado escolar y oportunidad educacional by S. Eyzaguirre 5 El primero de ellos, de Gregory Elacqua y Matías Martínez, analiza cómo los padres de la Región Metropolitana de Chile eligen los colegios para sus hijos y cómo esta práctica ha evolucionado en el tiempo (entre 2004 y 2009). Los resultados del trabajo nos permiten comprender mejor qué factores influyen en la toma de decisiones de las familias, información que es fundamental para el modelo de mercado. Según Elacqua y Martínez, y consistente con lo que encuentran otros autores en este libro, las redes sociales son la principal fuente de información que los padres de todos los niveles socioeconómicos reportan como la más usada, aun cuando en los últimos años se ha intensificado el uso de otras fuentes para la toma de decisiones. Los investigadores encuentran que cerca del 50 por ciento de las familias considera sólo una opción a la hora de elegir el colegio para sus hijos, porcentaje que es similar entre 2004 y 2009. Sin embargo, en el caso de los padres que construyen un set con tres o más opciones, existen diferencias significativas entre 2004 y 2009. Mientras en 2004 sólo el 13 por ciento consideraba tres o más escuelas como alternativas, en 2009 ese porcentaje aumentó a 20 por ciento. Este aumento se concentró en padres de baja escolaridad. Así, los autores concluyen que las familias habrían reaccionado positivamente a los cambios introducidos durante este período, aumentando su involucramiento en la elección de la mejor escuela posible para sus hijos; incluso un quinto de las familias se informa y busca una escuela de forma muy activa. A pesar de estos resultados auspiciosos, aunque todavía insuficientes, los autores también concluyen que los cambios introducidos entre 2004 y 2009 no han sido suficientes para mejorar la diversidad y calidad de las opciones escolares disponibles en Chile. Esta conclusión no es de suyo evidente, pues el estudio no analiza estos respectos. Los autores avalan esta conclusión haciendo referencia a otros trabajos de investigación. El problema radica en la baja calidad de los trabajos citados. Por ejemplo, a partir del estudio de Villalobos y Salazar (2014), Elacqua y Martínez concluyen que no habría gran diversidad de proyectos educativos en el sistema escolar chileno, pues según este estudio los colegios con fines de lucro ofrecerían una enseñanza muy similar a la que ofrecen los colegios municipales. Sin embargo, una lectura superficial de este estudio revela múltiples problemas que no son abordados por los autores. El estudio de Villalobos y Salazar concluye la falta de diversidad del sistema escolar nacional a partir del foco que explicitarían los colegios en sus proyectos educativos. Según los autores, el 93,5 por ciento declararía tener el foco en una formación integral, 75,5 por ciento menciona la excelencia académica y un 57,4 por ciento los valores. ¿Se puede concluir de aquí una falta de diversidad de proyectos educativos? Es evidente que colegios pertenecientes a congregaciones católicas o a la religión judía, así como colegios antroposóficos o de colonias podrían compartir estos tres focos y, sin embargo, ofrecer proyectos educativos diversos. Siguiendo la lógica de los autores, si los establecimientos particulares subvencionados con fines de lucro ofrecieran el mismo proyecto educativo que los municipales, podríamos suponer que estos últimos son prescindibles, pero ello no es así y de ahí la importancia de mantenerlos como una alternativa real para las familias. El segundo trabajo, de Carolina Flores y Alejandro Carrasco, analiza los factores que inciden en las preferencias escolares de las familias cuando estas buscan colegios para sus hijos antes de comenzar con los procesos de postulación. Ello es interesante, pues revelaría cuáles son los principales aspectos que influyen en las preferencias de las familias sin considerar las barreras de acceso por parte de la oferta, como son el copago, los procesos de selección de los establecimientos u otras, aun cuando de forma implícita las barreras de la oferta pueden estar influyendo. Ahora bien, las preguntas que el estudio efectivamente responde no se condicen con las preguntas que los autores dicen responder. Según estos, Education Review /Reseñas Educativas 6 las tres preguntas que orientan el trabajo son: ¿cuentan las familias chilenas con opciones reales en sus territorios locales para ejercer su libertad de elección? ¿Puede entonces afirmarse que existe total libertad de elección en Chile, como generalmente se sostiene? ¿O es una libertad más bien distribuida en forma desigual entre los distintos grupos sociales? En primer lugar, los resultados de este trabajo son válidos para el gran Santiago, pero no son extrapolables al resto del país como los autores sugieren. Otro aspecto que el estudio no considera, pero que es crucial para responder la pregunta que formulan en la introducción, es la distribución geográfica de la oferta. A partir de la información del Ministerio de Educación de Chile se observa que el factor que más influye en la desigual distribución de la libertad de elección no es el nivel socioeconómico, sino el factor geográfico, a saber, urbano versus rural. Los sectores rurales no cuentan con oferta suficiente para garantizar la libertad de elección, aspecto que no es abordado por este trabajo. En tercer lugar, resulta curiosa la pregunta por la absoluta libertad de elección, pues es evidente que ni en Chile ni en prácticamente ningún país del mundo se da un escenario de total libertad, dado los altos costos de la educación particular pagada, que existe en prácticamente todos los países. Más allá de algunas desprolijidades, los resultados de este trabajo aportan nueva información sobre el sistema escolar chileno. Los autores advierten que el copago que cobran las escuelas está altamente correlacionado con el nivel socioeconómico del lugar geográfico en que se encuentran. Ello incita a preguntar por el efecto del copago en la segregación, pues hay evidencia que la segregación residencial es alta en Santiago y al parecer el monto del copago sería en gran parte endógeno a la segregación residencial. 2 El Simce es el Sistema de Medición de la Calidad de la Educación, que utiliza el Estado de Chile para evaluar la calidad de todos los establecimientos escolares reconocidos por el Estado. El sistema También encuentran que, en promedio, las familias consideran 1,7 establecimientos escolares, en concordancia con lo que encuentran Elacqua y Martínez, a saber, que más del 50 por ciento de las familias sólo considera un establecimiento escolar. Otro aspecto interesante para la política pública es la distancia máxima tolerable entre la escuela y el hogar para los distintos niveles socioeconómicos. Los grupos de mayor poder adquisitivo muestran una distancia máxima tolerable mayor que los grupos más vulnerables, lo que claramente afecta el pool de alternativas escolares a su disposición. Este es un aspecto importante a considerar, pues el factor distancia se puede afectar desde la política pública. Por último, los autores encuentran que el rendimiento Simce2 de la escuela, que mide logros de aprendizaje de alumnos, se asocia positiva y significativamente a la popularidad de la escuela y ello para todos los niveles socioeconómicos. Estos hallazgos se contraponen en cierta medida con las conclusiones que obtienen los autores, a saber, que el copago aumenta la inequidad en la distribución de la libertad de la elección. Si bien en teoría el financiamiento compartido restringe la libertad de elección de las personas con menos ingresos, el hecho de que el monto del copago esté altamente correlacionado con el nivel socioeconómico del barrio, que estos a su vez sean altamente segregados y que las personas con menos ingresos tengan menos tolerancia a recorrer distancias más grandes (2,5 kilómetros en promedio) lleva a cuestionarse por el verdadero efecto del copago en la distribución desigual de la libertad de elección. Por otra parte, en el escenario que el financiamiento compartido efectivamente jugara un papel importante en la desigual distribución de la libertad de elección, ello no es esencial a un comprende un conjunto de pruebas estandarizadas que miden estándares de aprendizajes de los estudiantes en diferentes asignaturas y niveles de la trayectoria escolar. Reseña de Mercado escolar y oportunidad educacional by S. Eyzaguirre 7 mecanismo de mercado. En sistemas escolares centralizados como los de Estados Unidos, Francia, Alemania, etc., la elección de la escuela también está fuertemente influida por el poder adquisitivo, ya que el copago de las escuelas se traspasa al mercado inmobiliario. En relación con el Simce, Carrasco y Flores encuentran que las escuelas preferidas por los padres de los grupos socioeconómicos alto y medio alto presentan niveles de Simce sistemática y considerablemente más altos que las escuelas preferidas por las familias de clase media y baja. Ahora bien, como los autores no aclaran si corrigen el puntaje Simce del colegio por nivel socioeconómico y, en el caso que lo hicieran, no explicitan cómo corrigen, el lector no puede saber si lo que encuentran los autores se debe a la alta correlación que existe entre nivel socioeconómico y los resultados de las pruebas Simce o efectivamente las familias con mayor poder adquisitivo eligen escuelas de mejor rendimiento. Al igual que el trabajo de Marcela Román y Javier Corvalán sobre la elección de escuelas en familias pobres en Chile, el trabajo de Carrasco y Flores advierte que la libertad de elección está correlacionada con los ingresos económicos de las familias. Este hallazgo es sumamente interesante, pues implicaría que la Subvención Escolar Preferencial (SEP), que entrega un voucher adicional a los niños pertenecientes al 40 por ciento de las familias más vulnerables del país y prohíbe a los establecimientos con financiamiento compartido y convenio SEP cobrar a los alumnos beneficiarios de la SEP, no estaría incidiendo en aumentar la oferta escolar a las familias con menos recursos y disminuir la segregación escolar. Gracias a la SEP, las familias pertenecientes al 40 por ciento más vulnerable tienen más posibilidades de elegir colegios que las familias pertenecientes a la clase media (más del 80 por ciento de los colegios subvencionados por el Estado está adscrito al convenio SEP). Ahora bien, podría ser que las familias no sepan que son beneficiarios de la SEP y ello claramente perjudica el pool de oferta al cual postulan o que la distancia sea un factor relevante para no ampliar la oferta de alternativas, pero ninguno de los dos trabajos considera estos aspectos a la hora de evaluar los efectos que tendría esta política en la libertad de elección de las familias de menores recursos. Con todo, es importante mencionar que una investigación de Juan Pablo Valenzuela (2015) encuentra una disminución estadísticamente significativa en la segregación escolar, cuya causa sería la introducción de la SEP. Los dos trabajos de Corvalán y Román analizan las preferencias escolares de familias de clase media y baja. Sin embargo, ambos trabajos tienen falencias de diseño importantes que ponen en riesgo las conclusiones que obtienen. Por ejemplo, el trabajo que analiza escuelas de rendimiento medio utiliza como criterio de selección una banda de puntaje en las pruebas Simce, que oscila entre 230 puntos en el límite inferior y 260 en el superior. Sin embargo, los autores no aclaran, si los puntajes que utilizan por escuela están corregidos por índice de vulnerabilidad. De no hacerlo, las escuelas escogidas en el estudio no serían de desempeño medio, pues 260 puntos para una escuela con alto porcentaje de alumnos vulnerables es un resultado considerablemente por sobre la media, mientras que para una escuela con índice de vulnerabilidad bajo es un rendimiento que se encuentra significativamente bajo la media. Esto implicaría que los resultados que obtienen a partir de la observación de las familias que asisten a estas escuelas no reflejan los comportamientos de familias que se mantienen en escuelas de rendimiento medio. El segundo trabajo, que analiza los criterios de elección de las familias vulnerables, omite información fundamental para evaluar los resultados que encuentran, por ejemplo, no mencionan el número de casos que estudian, ni el proceso de selección, etc. Por último, esta parte del libro termina con dos trabajos que analizan el sector particular pagado en Chile, que ha sido escasamente investigado. Lamentablemente, ambos trabajos obtienen conclusiones que no Education Review /Reseñas Educativas 8 se siguen de las evidencias que encuentran. Por ejemplo, el trabajo de Sebastián Madrid concluye que la oferta escolar en el sector particular pagado es poco diversa, pues no hay mayor diversidad socioeconómica al interior de estos establecimientos. Sin embargo, la dimensión socioeconómica es sólo una y no necesariamente la más importante. El trabajo advierte un amplia diversidad de proyectos educativos en el sector particular pagado, que pareciera ser mayor que la que se observa en el sector subvencionado por el Estado, pero dicha diversidad es irrelevante para el autor, pues la única diversidad que se considera relevante en el trabajo es la socioeconómica, diversidad que precisamente no se observaría en este tipo de colegios. Más allá de las falencias en los distintos trabajos, hay tres mitos que están presentes a lo largo del texto y que resulta fundamental aclarar. El primero considera que la competencia está estrechamente relacionada con el modelo de mercado. Sin embargo, la competencia entre las escuelas en Chile no tiene relación con el hecho de que las familias puedan elegir el colegio de sus hijos, sino más bien con el sistema de financiamiento. Este sistema de financiamiento no es intrínseco a un modelo de mercado, sino que puede ser también utilizado en un sistema que se rija por la planificación centralizada. El segundo mito establece que el financiamiento compartido aumentaría la competencia entre escuelas. Esta afirmación es absolutamente falsa y denota ignorancia sobre cómo opera el mercado. El financiamiento compartido estratifica la oferta escolar y entre más estratificación, menor competencia. Un colegio con un copago de $80.000 mensual no compite con una escuela gratuita o con una con un copago de $15.000 mensual, pues apuntan a públicos distintos. El copago reduce las opciones de las familias y el efecto indirecto es la reducción de la competencia. El tercer mito tiene relación con el Simce y su efecto en la competencia entre establecimientos. Según varios de los artículos de este libro así como también lo muestra la encuesta CEP (julio 2014), el Simce no es un factor importante que la familia considera a la hora de elegir el colegio de los hijos. Sin embargo, la mayor parte de los trabajos afirma que el Simce es uno de los factores que explica la enorme competencia que caracteriza al sistema escolar chileno, competencia que por lo demás nunca se esfuerzan en mostrar ni en medir. Referencias Centro de Estudios Públicos. (2014). Estudio Nacional de Opinión Pública julio 2014. Recuperado en http://www.cepchile.cl/cep/site/artic/20160304/asocfile/20160304100755/encuestaCEP_J ulio2014.pdf Valenzuela, J. P. (2015). El efecto de la SEP en la reducción de la segregación socioeconómica del sistema escolar chileno. Primeros resultados. Proyecto FONIDE N°: 811333 Villalobos, C., & Salazar, F. (2014). Proyectos educativos en el sistema escolar chileno: una aproximación a las libertades de enseñanza y elección. Santiago: Centro de Políticas Comparadas de Educación. Acerca de la Reseñadora Sylvia Eyzaguirre, PhD. Licenciada en Filosofía por la Universidad de Chile y Doctora en Filosofía por la Universidad Albert-Ludwig de Friburgo, Alemania. Actualmente, se desempeña como investigadora en el área de educación del Centro de Estudios Públicos. http://www.cepchile.cl/cep/site/artic/20160304/asocfile/20160304100755/encuestaCEP_Julio2014.pdf http://www.cepchile.cl/cep/site/artic/20160304/asocfile/20160304100755/encuestaCEP_Julio2014.pdf Reseña de Mercado escolar y oportunidad educacional by S. Eyzaguirre 9 Education Review/Reseñas Educativas/Resenhas Educativas is supported by the edXchange initiative’s Scholarly Communications Group at the Mary Lou Fulton Teachers College, Arizona State University. Copyright is retained by the first or sole author, who grants right of first publication to the Education Review. 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