Naidorf, J. (2017, septiembre 6). Reseña de Modos y Rasgos de producción colectiva de conocimiento de los académicos universitarios en México, por R. Pérez Mora, L. I. Sanchez Rodríguez, & O. García Ponce de León(Coords.). Reseñas Educativas 24. http://dx.doi.org/10.14507/er.v24.2272 6 de septiembre 2017 ISSN 1094-5296 Pérez Mora, R., Sanchez Rodríguez, L. I., & García Ponce de León, O. (Coords.). (2016). Modos y Rasgos de producción colectiva de conocimiento de los académicos universitarios en México. Guadalajara: Editorial Universitaria, Centro universitario de ciencias económico administrativas, Universidad de Guadalajara. Pp. 241 ISBN: 978-607-742-758-2 Reseñado por Judith Naidorf Universidad de Buenos Aires - CONICET Argentina La metáfora de los cuerpos académicos va a guiar el inicio de esta reseña. Un cuerpo es un todo. La física recurre a la metáfora de los cuerpos para referirse al planeta (cuerpo celeste), la sociología funcionalista refiere a los cuerpos en tanto solidaridad de las partes que lo componen en la conformación del todo social, Foucault también remite a la teoría de los cuerpos en tanto indivisibles de la pura mente o el pensamiento, a la importancia de su regulación y control. Los programas que promueven el fortalecimiento de los colectivos docentes refieren al desarrollo de estos cuerpos, a su mejoramiento (prodep, promep, etc.). Este cuerpo se ejercita en la práctica ya no individualmente sino con otros, como siempre debió haber sido. Este trabajo en conjunto es un intercambio en red. Alguna vez plantee que el intercambio académico implicaba el mutuo reconocimiento, el establecimiento de puentes de entendimiento, el diálogo intersubjetivo que se da a través de las relaciones académicas nacionales e internacionales (Hayhoe, 2001; Naidorf, 2007). De ahí la idea que Reseña de Modos y Rasgos por J. Naidorf 2 plantean los autores: ciencia en grupo. Ciencia colectiva que, para abordar la complejidad del presente, parece ser la única posible. Todo ello a partir de un trabajo en Red (Resiedu). Una red que contiene y se entrelaza, respetando las especificidades pero entretejiendo un rizoma podría decir Deleuze, o una unidad de interacciones (Souto, 1993). Se trata de un grupo (conformado por seis universidades mexicanas y cuatro extranjeras) preocupado más que por lo individual por lo común, que procura pasar de la seriación a la fusión en términos de Sartre. En lo específico quiero destacar algunas categorías en las que innova este libro: el académico multirrol, los grupos de investigación primarios como unidades básicas, la globalización de las comunidades académicas, las redes académicas electrónicas, los cambios en los modos de producción del conocimiento, la recuperación de la noción mertoniana de colegios invisibles, entre otros. Este libro contribuye en parte, al fin y al cabo, a comprender mejor como funciona la ciencia en México. Es una buena combinación entre una perspectiva micro y empírica con fuente primarias y originales, conjunto de “piezas de información institucionales” (que se constituyen al decir de los autores como múltiples fuentes de evidencia) y una concepción macro que entiende las tendencias de promoción del trabajo colectivo enmarcadas en políticas públicas y específicamente educativas y universitarias mas amplias que las contienen. Vale aclarar que ese colectivo esta atravesado por el entorno del que forma parte y no es hermético –como no lo es ninguna institución social- ni puede ser aislado para su estudio y mejor comprensión. Por otra parte el libro se propone comprender los cambios actuales. De que otra forma sería posible si no fuera colectivamente, tal como el libro lo analiza y consolida como mejor opción. El libro esta dividido en dos partes. En la primera denominada Universidad, producción de conocimiento y académicos se encuentran nueve capítulo que abordan aspectos teóricos en los que se reconoce un mayor grado de generalización y mayor grado de abstracción aunque cada argumento esta justificado empíricamente. En el capítulo 1 Ricardo Pérez Mora, Omar García Ponce de León, Verónica Ortiz Lefort, J. Alberto Castellanos Gutiérrez, Luis Ivan Sanchez Rodríguez, César Barona Ríos, Lucio Flores Payán, Coralia Pérez Maya, Belinda Izquierdo García, Carlos Rincón Ramírez, MA Teresa Prieto Quezada y J. Claudio Carrillo N. hacen honor a su múltiple autoría explicando “Los modos colectivos de producción de conocimiento como objeto de estudio”. Allí los autores explican que los modos colectivos permiten dar respuesta a diversos requerimientos y el traspaso de la función de profesores universitarios a la de académicos lo que significa una ampliación de sus funciones y dedicación. En este capítulo se destacan los aspectos metodológicos que sustentan las conclusiones arribadas a través de una importante investigación llevada a cabo por sus autores y los grupos que con ellos se vinculan. En el capítulo 2 denominado “Universidad científica y profesión académica” Omar García Ponce de León y Ricardo Pérez Mora califican de sobresalientes los cambios tantos en las cuestiones infraestructurales que atañen al crecimiento de las universidades como a los cambios en la carrera académica. Lo sobresaliente puede ser la nota mas alta en los boletines escolares de calificación o simplemente sobresaliente, como adjetivo calificativo de lo que deja de ser corriente para convertirse en otra cosa. Los autores apuntan a lo segundo y con ello buscan comprender el nuevo escenario de los últimos 30 años. A partir de la caracterización del modelo anglosajón, más orientado a sumar horas de investigación en lugar de enfatizar la docencia tal como visualizan según el modelo latino, los autores consideran importante destacar los nuevos perfiles que requieren las universidades del nuevo profesor a contratar. Afirmando que a pesar de las universidades no son Reseñas Educativas/Education Review 3 instituciones totales por su dinámica cambiante interna (que podríamos agregar ha sido la explicación a su persistencia luego de más de ocho siglos desde su creación) lo esperable de un aspirante a cubrir una plaza en una universidad es más o menos reconocido tanto por los estudiantes de grado y posgrado que se van formando en un determinado perfil tanto como por las enormes coincidencias que van encontrándose en universidades a lo largo y ancho del mundo. Un académico debe estar formado además de para ser un docente actualizado, para cumplir con las cualidades requeridas de un investigador, miembro y luego director de un equipo de investigación, proclive a relacionarse con académicos del mundo, dispuesto a validar sus conocimientos periódicamente frente la sociedad. El académico aprende formas mas o menos estructuradas de interacción y aprende a sobrevivir en los que en argentina llamamos “La selva académica” (Follari, 2008). Además los autores bogan por destacar el cambio de perspectiva del propio Burton Clark. Ya no son las disciplinas las que, como decimos en el sur, “marcan la cancha”1 del modo de producción del conocimiento sino las políticas y organizaciones las que lo configuran. La pregunta que queda abierta es por qué se ha virado de un modelo profesionalizante a un modelo de universidad científica para el caso de las universidades estatales. Para responder a la misma los autores pretenden, como debe ser, conocer primero de hecho que esta ocurriendo y buscar allí pistan que aclaren el dilema. Podemos considerar que la unidad de análisis del estudio ha sido el profesor de tiempo completo. A partir de allí las políticas nacionales e institucionales, su influencia y sus condicionamientos y su historia giran en torno a descifrar su práctica, particularmente, la colectiva. En las conclusiones los autores afirman que retórica 1 Marcan la cancha de futbol los que establecen los límites y la extensión que toma la misma. En este caso son las políticas de evaluación e incentivos, a de la sociedad del conocimiento o la economía del conocimiento no es más que una moda y unas siglas que no se corresponden con la genuina opción de “marcar” (sic) a la ciencia como un eje de desarrollo del país. En el tercer capítulo César Barona, Ricardo Pérez y Francisco Antonio Loiola abordan líneas de generación y aplicación de conocimiento (LGAC) en las instituciones de educación superior. Allí se presentan categorías originales como la “cultura académica de retorno” y se analizan los entrecruzamientos – a través de gráficos y cuadros ilustrativos- las disciplinas o subdisciplinas y sus características particulares en torno al grado académico y dedicación a la investigación de quienes los abordan. Vale destacar las diferencias y novedades que ciertos campos de conocimiento como la Ecología o las Neurociencias poseen características distintivas de las tradicionales. En el cuarto capítulo Luis Iván Sánchez Rodríguez, Dora María LLadó Lárraga, Margarita Gómez Medina, Emy Josefa Roblero Villatoro y Ángel Torres Velandia critican el modelo de pago por mérito y afirman que esto ha redundado en un deterioro del compromiso institucional y social de las actividades que desarrollan los académicos. Allí vale destacar el relevamiento que presentan en relación a prácticas cada vez más frecuentemente utilizadas por los académicos como es el trabajo asincrónico en línea así como también la interacción académica vía redes sociales. Es dable destacar, que los autores afirman que “Los problemas, proyectos u objetos sobre los que se centra temporalmente la atención de los productores de conocimiento constituyen los nuevos lugares de producción de conocimiento, que avanzan y tienen lugar más directamente en el contexto de aplicación o uso”. Esta temporalidad refiere a los tiempos en que mi parecer, las que establecen los parámetros de demarcación sobre lo deseable o indeseable en la práctica del investigador. Reseña de Modos y Rasgos por J. Naidorf 4 duran los proyectos y en ese tiempo se estable una especie de nuevo locus intersectado, podría decir. Una especie de espacio otro que no es el propio ni el ajeno sino uno nuevo constituido por ambos. En el capítulo 5 Belinda Izquierdo García y Dora María Llado Lagarra nos hablan de gestión. Desde un introductorio estudio etimológico, las autoras logran demostrar que aunque mas de la mitad de los académicos consolidados no forman parte de redes – institucionales, estatales, nacionales e internacionales- los académicos en consolidación si muestran mayor participación posiblemente producto de las políticas de incentivo y fomento de los últimos años. En el capítulo 6 Belinda Izquierdo García, Emy Josefa Robledo Villatoro y Carlos Rincón Ramirez abordan cuestiones de financiamiento. Aquí se afirma que existen disparidades entre el crecimiento de la matrícula y el aumento del financiamiento para la educación superior. En relación con las redes los autores analizan de donde han provenido los financiamientos para los encuentros entre las redes a partir de las percepciones medidas por el grado de importancia atribuido por los encuestados. Entre las propuestas que enuncian al final del capítulo se encuentra la de promover estímulos fiscales para lograr que las empresas nacionales colaboren con la potenciación de la producción colectiva de conocimiento. En el capítulo 7 Ricardo Pérez Mora y Xóchtl Castañeda Bernal y Luis Iván Sánchez Rodríguez analizan la transcisión del individualismo al colectivismo en los modos de producción del conocimiento. Aquí buscan encontrar diferencias entre los académicos según el grado de consolidación y cruzarlo con la variable de preferencia por la participación individual, por pares o colegiada en el desarrollo de su trabajo investigativo. En el octavo capítulo Lucio Flores Payan, Ricardo Pérez Mora y Ofmara Zuñiga analizan el potencial de la conformación de redes de cuerpos académicos. Se describen teóricamente los grupos de cooperación para luego arribar a su definición de redes de cooperación y su operacionalización. Presentan un sociograma a fin de comprender la conectividad y los beneficios derivados de la colaboración. Asimismo miden los grados del potencial de los cuerpos académicos que conforman redes, según sean estas estatales o internacionales. En el noveno capítulo Ofmara Zúñiga, Ricardo Pérez Mora, Lucio Flores Payán y Mabel Osnaya analizan los impactos de los cuerpos académicos (CA) en las universidades públicas estatales. Se define a los CA como las células básicas de sus instituciones. De allí proceden a la caracterización de los mismos según su grado de consolidación. Afirman que “en el marco del proyecto general para este capítulo en particular nos hemos trazado el objetivo de analizar la relación del grado de consolidación de los CA con el registro de las funciones que desempeñan los profesores de tiempo completo (PTC) en las universidades públicas de educación superior (UPE)”. Logran dicho objetivo a través de conclusiones contundentes. En la segunda parte se focaliza en alguno de los estudios de caso que componen la investigación. Tal como es el caso de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo a cargo de Maricela Zuñiga Rodríguez, Coralia Pérez Maya y Rosamary Selene Lara Villanueva que escriben el décimo capítulo . A través de una batería de herramientas de indagación se destaca el abordaje de grupos focales que funcionaron como espacio de desahogo y captación de las consecuencias de las políticas educativas en las prácticas cotidianas. El capítulo 11 a cargo de Rosamary Selene Lara Villanueva, José Luis Horacio Andrade Lara y Octaviano García Robello boga por la comprensión de lo rasgos de colectividad y modelos organizacionales que priman en los procesos de producción de conocimiento. Se refiere abiertamente a la Reseñas Educativas/Education Review 5 colegialidad y a la simulación de la misma. También utilizan la técnica de grupos focales a los que describen y proveen una útil información para los lectores interesados en revisar las características de esta herramienta. Desde allí se analizan las jerarquías y el trabajo horizontal y cuestiones de trato siendo que en los capítulos anteriores también se abordó el liderazgo. En el capítulo doceavo Teresa de Jesús Guzmán Acuña, Omar García Ponce de León y Josefina Guzmán Acuña analizan el caso de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. En este capítulo se enuncian también el rechazo que esta política ha generado en parte de su plantel: el verse obligado a forzar acuerdos sobre temas que no eran de su interés, la quita de tiempo que ha significado el trabajo colectivo para el cumplimiento de estándares individuales de producción, la falta de tradición y la rapidez con que se fuerzan los cambios esperados, entre otros. En el último capítulo Rosa Elena Durán González, Emy J. Roblero Villatorre y E. Mayra Anaid Valerio Nolasco analizan el eje transversar que aborda la perspectiva de género. Desde un interesante debate nos refieren a la participación diferencial en la producción científica entre hombres y mujeres según las disciplinas, la participación en los cargos directivos, el acceso a SNI y al perfil promep, la participación en revistas arbitradas y libros individuales mostrando en todos los casos una mayor presencia masculina. Finalmente voy a volver a remitir a otra metáfora sobre el trabajo colectivo. En Argentina le llamamos colectivo al ómnibus, y dicho sea de paso, se trata de un invento argentino. El colectivo es un lugar común que transporta hacia un estado otro. Es un espacio compartido, con reglas de convivencia que fusiona y que “te lleva”. Subirse al colectivo es también dejarse llevar por una unidad que no debe ser simplificada sino comprendida como múltiple y compleja, con una amplia diversidad interna, como espacio de unidad de interacciones, de relaciones recíprocas, de entrecruzamientos en función de relaciones internas y externas con el entorno social más amplio que lo contiene. Por todo lo dicho el libro será de consulta obligatoria para todo aquel que aborde teóricamente los modos que asume en México el trabajo colectivo y también podrá constituirse en insumo para la toma de decisiones de política pública en función de que, el conocimiento aquí plasmado se constituya en evidencia. Referencias Follari, R. (2008). La selva académica. Rosario: Homo Sapiens. Hayhoe, R., & Pan, J. (Eds.) (2001). Knowledge Acroos Cultures: A contribution to Dialogue among civilizations. Hong Kong: Comparative Education Research Center, University of Hong Kong. Mantoan, M. T. E. (2003). Inclusão escolar: O que é? Por que? Como fazer? São Paulo: Moderna. Naidorf, J., & Gispert, F. (2007). International academic relationship. Bilateralism, intersubjective understanding and construction of bridges to understand the others”. Buenos Aires: Revista Argentina de Estudios Canadienses. Souto, M. (1993). Hacia una didáctica de lo grupal. Buenos Aires: Miño y Dávila. Reseña de Modos y Rasgos por J. Naidorf 6 Sobre los Autores del Libro Ricardo Perez Mora Universidad de Guadalajara, México r_pm2001@yahoo.com Doctor en educación por la Universidad de Guadalajara; profesor-investigador titular C y jefe del Departamento de Políticas Públicas del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas de la Universidad de Guadalajara (UdeG). Líder de la Red de Estudios sobre Instituciones Educativas (Resiedu) y del cuerpo académico consolidado UdeG 508 “Investigación educativa y estudios sobre universidad”. Perfil Promep y miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel I. Coordina el equipo mexicano que forma parte del grupo de trabajo Clacso 6 “Ciencia social móvil y politizada para una agenda latinoamericana orientada a prioridades desde la universi- dad”, financiado por Clacso 2012-2016, y es coordinador general del proyecto “Modos colectivos de producción de conocimiento de los académicos en UPE”, financiado por SEP-Prodep 2012-2014. Luís Iván Sanchez Rodríguez Universidad Autónoma de Tamaulipas, México isancher@uat.edu.mx Doctor en educación por la Newport University, EUA. Investigador en la Unidad Académica Multidisciplinaria de Ciencias, Educación y Humanidades de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Forma parte del cuerpo académico “Política, administración y gestión educativa”. Es integrante de la Red de Estudios sobre Instituciones Educativas (Resiedu). Sus líneas de generación y aplicación del conocimiento se relacionan con la planeación y gestión de la educación, educación y trabajo, y currículum y docencia. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores. Omar García Ponce de León Universidad Autónoma del Estado de Morelos omartqu@yahoo.com Profesor de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores. Sus publicaciones se centran en es- tudios organizacionales de la universidad y producción de conocimiento. Estudió sociología en la Universidad Autónoma Metropolitana y la Universidad de Barcelona. Tiene estudios especializados en sociología avanzada por la Universidad de Harvard y de estadística en la Universidad de Michigan. Ha realizado estancias académicas en las universidades Politécnica de Cataluña, Oxford y Alberta. Se ha especializado en transferencia de conocimientos. Su último proyecto financiado por Conacyt trató sobre prácticas y trayectorias en la profesión de académico en universidades públicas estatales. Pertenece a la Red de Estudios sobre Instituciones Educativas (Resiedu). Sobre la Autora de la Reseña Judith Naidorf Universidad de Buenos Aires - CONICET judithnaidorf@gmail.com PhD from the University of Buenos Aires, Education Sciences Area. Bachelor in Educational Sciences (UBA) Adjunct Researcher of Conicet based in the Institute of Research in Educational Sciences and regular teacher of the Faculty of Philosophy and Letters (UBA). She is the coordinator of Clacso's Working Group on Social Science that is politicized and mobile in and for a Latin American research agenda focused on priorities from the university (2013-2016), with participating countries of Argentina, Brazil, Reseñas Educativas/Education Review 7 Bolivia, Guatemala, Honduras, Mexico, Cuba and Paraguay. Directs projects financed by UBACYT (2013-2016) The Mobilization of Knowledge Produced by Social Sciences in Public Universities as a Current Condition of Intellectual Production and PIP Project, (CONICET) (2012-2014) The current conditions of intellectual production and its Impacts on the Creativity of Academics of Argentine Public Universities, and is a Researcher Responsible for the (PICT) The mobilization of knowledge of the social sciences and humanities in public universities. Usefulness, applicability and relevance of projects oriented to social development (2014-2016) at the Institute of Research in Educational Sciences of the University of Buenos Aires. Obtained the Clacso scholarships, Faculty Research Program International Council for Canadian Studies, stimulus of the Secyt- UBA (1999) and Conicet doctoral (2001) and post-doctoral (2006). Director of the UBACYT project (2008-2010) Misconceptions about the social relevance of the university according to the academic cultures in Argentina, Brazil, Mexico and Canada. She has studied at the Ontario Institute for Studies in Education at the University of Toronto. Member of the RIAIPE Network (European Union) Category II of the Incentive Program for Research Teachers. Education Review/Reseñas Educativas/Resenhas Educativas is supported by the edXchange initiative’s Scholarly Communications Group at the Mary Lou Fulton Teachers College, Arizona State University. Copyright is retained by the first or sole author, who grants right of first publication to the Education Review. Readers are free to copy, display, and distribute this article, as long as the work is attributed to the author(s) and Education Review, it is distributed for non-commercial purposes only, and no alteration or transformation is made in the work. 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