De Melo; Espinosa Torres; Pons Bonals y Rivas Flores (Coord.) PERSPECTIVAS decoloniales sobre la educación. Málaga (ESP); Guarapuava, UMA Editorial y Editora UNICENTRO, 2019, 366 pp. Perspectivas decoloniales sobre la educación es un libro que nos invita a pensar en experiencias pedagógicas alternativas, problematizando, desde múltiples campos de conocimiento, la imposición de retóricas hegemónicas y de saberes escolares heteronormados. En la perspectiva que presentan los y las autoras se evidencia cómo la visión eurocéntrica ha ido colonizando e invisibilizando valores y conocimientos propios de aquellas poblaciones que, históricamente, fueron dominadas. Entre las que se abordan podemos encontrar, primordialmente, a la región latinoamericana (México, Brasil, Colombia y Argentina) y a poblaciones europeas vulneradas como la gitana. Dicho proceso de colonización ha estado vinculado, entre otras cosas, al arrasamiento de las sociedades de gerenciamiento (Grinberg, 2008) o sociedades de control, en términos de Deleuze (1996). El texto reúne resultados tanto de investigaciones que desarrollaron integrantes del Grupo de investigación Profesorado, Comunicación e Investigación Educativa (ProCIE) de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga (UMA), (España), como de aportes de académicos y académicas de diferentes regiones de Latinoamérica, basados en experiencias escolares en las que fueron protagonistas. Así mismo, se encuentra la aportación de miembros de la coordinación de colectivos Baladre, quienes se dedican a trabajar de manera activa para y por sectores vulnerables de la sociedad. Entendiendo que descolonizar las prácticas educativas en nuestras sociedades contemporáneas, implica reinventar “un giro epistemológico, político y pedagógico” (11), los autores y autoras, aun perteneciendo a diversas disciplinas, han sabido conjugar sus experiencias y fusionarlas en la construcción de categorías de análisis que dan cuenta de esa reinvención, desde diferentes niveles de producción del objeto de estudio: individual, institucional, del sistema educativo, las políticas y del contexto social y regional más amplio. A lo largo del texto, nos encontraremos con experiencias que se configuraron en escenarios socio territoriales e institucionales diversos, situados en zonas urbanas y suburbanas, dentro de centros escolares y universidades. El recorrido por los capítulos inicia con la propuesta de re-instituir y descolonizar la investigación educativa, por Rivas Flores, investigador de la Universidad de Málaga, que retoma la infuencia en el pensamiento único como redentor de poder y a la investigación como aquella que va perdiendo, progresivamente, “su autonomía de criterio y de pensamiento para ponerse al servicio del poder hegemónico” (26). El autor refiere a un epistemicidio como forma que asume el colonialismo neoliberal para negar, destruir y aniquilar la capacidad de construcción de otros saberes colectivos, desde otras voces y otros espacios. En esta línea, en el prólogo al libro de Lesteime (2019) “la construcción del educador”, Díaz expresa que la pedagogía ha acudido a la construcción de un pensamiento vinculado a la epistemología de la ciencia que pone el acento en el método y en la técnica y, que por ello, desconoce el valor de otros saberes y obtura la posibilidad de construcción de pedagogías ampliadas y situadas, del Sur, en términos de Boaventura. El método científico aparece, así, como el único que puede dar valor al conocimiento, por lo que se vuelve urgente la búsqueda de estrategias de emancipación a través, justamente, de procesos de descolonización para “generar un sistema (...) que recupere el punto de vista de las comunidades afectadas” (47). En la investigación de Espinosa Torres, perteneciente al Instituto de Estudios de posgrado de Chiapas, se reflexiona sobre las posibilidades que devela la dimensión intercultural-afectiva para detonar pedagogías críticas y decoloniales en los procesos escolares. Tomar en cuenta las voces, los sentidos y los significados colectivos es necesario para lograr mejorar las condiciones de vida de los sujetos, teniendo como referencia el valor dado a las construcciones socio-históricas dentro de espacios regionales. Gomes Cavalcante, Carvalho Aquino y De Melo, presentan una crítica, desde la pedagogía Freiriana, desde la necesidad de repensar (y descolonizar) los sistemas escolares que no proporcionan las mismas oportunidades de acceso para todos y todas. Respecto a ello, consideran de suma relevancia la formación de educadores críticos y comprometidos en la emancipación de las realidades concretas de los lugares en los que trabajan. Por su lado, Pons pone sobre la mesa una apuesta del campo de los estudios culturales latinoamericanos, problematizando el “género” en el pensamiento decolonial. Ello cobra relevancia en tanto permite explicar la construcción de subjetividades sexo-genéricas, así como los discursos atravesados por la heteronorma. La autora sostiene que “mientras el pensamiento decolonial se revela actualmente con un potencial crítico y productor de conocimientos originales e innovadores, la categoría de género tiende a perder este potencial al verse envuelta en un discurso institucional oficial” (141). En el proceso de descolonización de los discursos la resiliencia, como acto y cualidad humana transformadora, es esencial para entender los contextos sociales y políticos en los que los sujetos se encuentran inmersos. En este sentido, Cortés, advierte cómo la pedagogía crítica, desde sus líneas teóricas, logra aportar a la comprensión de la resiliencia como una capacidad que permite construir lazos sociales alejados de los imperativos dominantes, basados en la lógica dela transformación como fenómeno humano colectivo. Siguiendo esta línea, Yelicich analiza las transformaciones que ha sufrido la dirección escolar en arreglo a las ideas de mercado en la educación argentina y cómo estas van tejiendo lógicas administrativas burocráticas atravesadas por la empresa. Desarrolla, también, algunas de las diversas formas que asume el mercado y cómo la esfera de lo privado regula, progresivamente, la vida en las escuelas. Descolonizar la educación también implica pensar en nuevas identidades construidas entre escuelas y familias, por lo que Leite, discute sobre la posibilidad de transitar otros discursos respecto a la diversidad, significados, vivencias y compromisos que se juegan en el suelo escolar y la importancia de considerar a la familia como pilar fundamental para acercar la escuela a la comunidad. Si esto es válido en general, en las poblaciones gitanas se vuelve fundamental el desafío de repensar y construir lo educativo y social como un todo. Para teorizar sobre ello, Márquez García, Padua Arcos y Prados hablan del trabajo socioeducativo como forma de intervención en los márgenes que existen entre barrio e institución educativa; esto lo consideran una oportunidad que permite acercar a las comunidades gitanas a las escuelas, en tanto la escuela se vuelve mediadora para lograr la emancipación individual y colectiva. Tan importante es el sentido que los sujetos imprimen a su entorno y la manera en que la escuela logra trabajar de manera integrada con la comunidad, que en el capítulo elaborado por Tisoy, se evidencia la importancia que para los pueblos Inga y Kamensta (Putumayo, Colombia) tienen “el arte de vivir, de la lengua, la artesanía, el juego y la motricidad” (296), procesos indigenistas valorados desde la construcción de conocimientos propios que reniegan de ser suplantados por prácticas europeas. Finalmente, y aportando desde una lógica intervencionista a todo lo teorizado en los capítulos anteriores, la coordinación Baladre presenta el desarrollo de estrategias que han implementado, a lo largo de los años, para combatir la pobreza, la precariedad y la exclusión social, presentándose como una opción alternativa a los discursos tradicionales y conservadores y como espacio que cuestiona de manera explícita la necesidad de que lo público se encuentre al servicio de la comunidad. Así, el libro se convierte en un puente que nos ayuda a posicionarnos y actuar, con urgencia, en los espacios en que la educación tiene lugar, dejando de lado aquella aparente neutralidad que envuelve a las prácticas institucionales y que invisibiliza realidades y sujetos de manera despiadada. Desandar la (des)historización y la (re)configuración de los discursos hegemónicos, se convierte en condición sine qua non para abordar lo escolar desde una mirada disidente, abrazar la diversidad de historias de vida que se tejen a diario en las escuelas y para interpelar e invitar a romper con antiguos legados. Maia Acuña Zenoff Prof. en Ciencias de la Educación (UNNE, Argentina) Doctoranda en Ciencias Sociales (UNER, Argentina) Doctoranda en Educación (UMA, España) Bibliografía · DELEUZE, G. (1996) Conversaciones. Pre-textos, España. · GRINBERG, S. (2008) Educación y Poder en el S. XXI. Gubernamentalidad y Pedagogía en las sociedades de gerenciamiento. Ed. Miño y Dávila. Buenos Aires. · LESTEIME, D. (2019) La construcción del Educador. Editorial Biblos 3