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DOI: 10.5744/fa.2019.0019b

© 2022 University of Florida Press

Introducción

El autor accede al estudio de los restos óseos atribuidos a 
Santiago Alfeo (también llamado Santiago el Menor) por 
solicitud de la Dirección Xeral de Patrimonio Histórico e 
Documental de la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia 
en 1991. La condición de reliquia sagrada de los restos óseos 
obliga a realizar el estudio en la propia Capilla de las Reli-
quias de la Catedral compostelana con autorización del Deán 
de la misma y durante 10 días. No se permitió la salida de 
los restos del ámbito catedralicio para la práctica de pruebas 
complementarias. El estudio se realizó en el mes de noviem-
bre de 1991. Los responsables religiosos de la Catedral de San-
tiago de Compostela decidieron someter a estudio científico 
ésta reliquia al objeto de conocer realmente qué contenía el 
relicario de Santiago Alfeo. El autor se planteó el estudio antro-
pológico del caso lo más extenso y profundo posible teniendo 
en consideración estas limitaciones espaciales y temporales.

El estudio científico de las reliquias religiosas

El estudio científico moderno de las reliquias religiosas 
no está muy extendido. La búsqueda en varios buscadores 

científicos de referencias bibliográficas con las palabras “relic 
AND bone” apenas nos permite encontrar una decena de 
artículos de interés y en todos subsiste la duda de la identi-
dad y autenticidad de los restos y las limitaciones que plantean 
las autoridades eclesiásticas para su estudio (Ball 2017; 
Alterauge et al 2016 y Van Strydonck et al 2009). En la pro-
pia catedral de Santiago de Compostela no consta el estudio 
científico de ninguna reliquia desde finales del siglo XIX, 
fecha en la que se estableció la compatibilidad de unos res-
tos humanos hallados en la cripta con el hecho de que pud-
ieran pertenecer a Santiago el Mayor (Freijeiro y Gonzalez 
1989). La identidad y/o la autenticidad de los restos es un 
aspecto nuclear de todo estudio científico en una reliquia o 
estudio de restos humanos históricos pero casi nunca es 
posible recurrir a estudios genéticos que pueden ayudar a 
establecerla (Martínez- González, 2012). Por este motivo la 
identidad y la autenticidad de una reliquia religiosa antigua 
solo puede ser o excluida (si existen datos que así lo permi-
tan) o estimada, sin llegar a ser posible en ninguno de los 
casos estudiados la confirmación de que los restos pertenecen 
al santo o personaje histórico atribuido.

La reliquia de Santiago Alfeo

La cabeza de Santiago Alfeo, Apóstol- Obispo de Jerusalem, 
es traida desde allí por Mauricio Burdino (después Antipapa 
Gregorio VIII) en 1108 DC. Doña Urraca se apodera de la 
Reliquia y la regala a Don Diego de Gelmirez, obispo de 
Santiago que, objeto de un culto especial la deposita en un 
arca de oro en 1116 DC. El arzobispo Don Berenguel de 
Landoire mandó labrar el busto que hoy conocemos en 1322 
(Barral, 1991). El obispo Diego Gelmirez recibe la cabeza 

REPORTO DE UN CASO

Estudio antropologico forense de los restos humanos  
atribuidos al Apóstol Santiago Alfeo

Fernando Serrullaa,b*

RESUMEN: Presentamos el estudio antropológico forense de la reliquia del cráneo de Santiago Alfeo conservada en la Capilla de las 
Reliquias de la Catedral de Santiago de Compostela (España). La reliquia está formada por algunos fragmentos del cráneo y otros pocos 
huesos en estado de carbonización y altamente fragmentados. Los resultados muestran que los restos pertenecen a un individuo varón, 
adulto maduro y la presencia de lesiones craneales producidas probablemente por un instrumento corto- contundente tipo espada. Estos 
resultados nos permiten dudar de la identidad de los restos.

PALABRAS CLAVE: antropología forense, carbonización, espada, Santiago Alfeo, Santiago el Menor, reliquia

aInstituto de Medicina Legal de Galicia, Unidad de Antropología 
Forense, Hospital de Verin, Verin, Ourense 32600, Spain

bSociedad de Ciencias Aranzadi, Antropología Física, Alto de 
Zorroaga s/n Donostia, San Sebastian 20014, Spain

*Correspondencia a: Fernando Serrulla, Instituto de Medicina Legal 
de Galicia, Unidad de Antropología Forense, Hospital de Verin, Verin, 
Ourense 32600, Spain 

E- mail: fernandoserrullarech@hotmail . com

Recibió 31 mayo 2019; Revisado 4 octubre 2019;  
Aceptado 4 octubre 2019



Serrulla S207

como un triunfo personal pero sin poner en duda su atribu-
ción a Santiago el Mayor (Xacopedia, 2015).

El Busto- Relicario de Santiago Alfeo es llamado tam-
bién Caput Argenteum. Se trata de un busto en plata sobre-
dorada de 48,5x48,5x26 centímetros. Es el más famoso de los 
relicarios del ‘Tesouro Compostelano’ (Figura 1). Contiene 
esencialmente restos óseos cefálicos atribuidos a Santiago 
Alfeo. La obra se atribuye a Rodrigo Eans (posiblemente 
realizada en 1322), el platero de la catedral (Barral 1991).

Es importante indicar el hecho de que en 1921 un incen-
dio destruyó varias reliquias de esta capilla y aunque parece 
que el fuego no afectó directamente a éste relicario, es posible 
que por la naturaleza metálica del busto, el calor del incen-
dio afectara indirectamente a los restos (Barral 1991).

La vida y la muerte de Santiago el Menor

Santiago Alfeo fue uno de los Apóstoles de Jesús y es lla-
mado en los textos sagrados ‘hermano de Jesús’. Santiago el 
Menor ocupa en las cuatro listas de los Apóstoles el noveno 
lugar. Este apelativo del ‘menor’ se lo da Marcos para dis-
tinguirlo del otro Apóstol Santiago, hijo de Zebedeo y her-
mano de Juan. Probablemente era más joven y más pequeño 
que Santiago ‘el Mayor’, el de más edad, el más alto. Por esto 
a Santiago Alfeo también se le conoce con el nombre de San-
tiago el Menor (Hophan 1957). El Nuevo Testamento hace 
también repetidas alusiones a Santiago como ‘hermano de 
Jesús’. Como afirma Hophan (1957) se presenta aquí el prob-
lema del sentido que se dá aquí al calificativo de ‘hermano 
de Jesús’, y de si Santiago, hermano del Señor, es el mismo 
que el Apóstol Santiago el Menor, hijo de Alfeo, problema 
que los expertos en Historia Sagrada no han conseguido 
aclarar hasta la fecha.1

1. La palabra ‘hermanos’ tiene en el lenguaje del Oriente antigüo y 
moderno una significación más amplia, equivalente en cierto modo a 
nuestro término ‘primo’. No se refiere tan sólo a la hermandad estricta, 

Según los datos recogidos por los antiguos historiadores 
de la Iglesia Católica (Hegessipus) Santiago Alfeo murió en 
el año 62 DC a la edad de 92 años tras llevar una vida ascética.

De su muerte (martirio) hay tres versiones diferentes:

1)  Según Hegessipus, Santiago Alfeo fue empujado 
desde lo alto del Templo por los fariseos y apedreado 
después. El mismo autor añade que poco después 
un batanero le asestó un golpe con su maza y le 
destrozó la cabeza. Por esto en la representación 
de Santiago Alfeo siempre aparece una maza de 
batanero o clava (de Cesarea 2008).

2)  En este mismo texto de Eusebio de Cesarea, se hace 
sin embargo una segunda versión de la muerte de 
Santiago Alfeo: se repite que fue precipitado y ape-
dreado pero añade que un batanero de profesión que 
estaba allí presente, ‘cogiendo un fuste con el que 
solía azotar a las bestias golpeó la cabeza del Justo 
y así con éste feliz martirio terminó sus días’ (de 
Cesarea 2008).

3)  Según Josefo2, Ananías celebró un consejo judicial 
y llevó ante él a Santiago (el hermano de Jesús) y a 
otros bajo la acusación de violar la ley. Fue conde-
nado a ser apedreado (Barclay 1988).

En cualquier caso todas las versiones del modo de muerte 
de Santiago Alfeo parecen coincidir en que posiblemente 
murió como consecuencia de un traumatismo cráneoencefal-
ico producido bien por la maza o el fuste de un batanero o 
bien por el impacto de piedras sobre su cabeza. En todos los 
casos instrumentos contundentes pero no cortantes.

La vida y la muerte de Santiago el Mayor

Conviene destacar también en esta introducción histórica que 
Santiago el Mayor murió con 49 años decapitado por Herodes 
Agripa I posiblemente el año 44. Hay referencias de la muerte 
de Santiago el Mayor en los Hechos de los Apóstoles (12, 1- 3) 
así como en otros textos en los que se confirma la muerte por 
decapitación con espada. Este tipo de muerte era la pena habit-
ual entre los Judíos condenados por idolatría, delito del que 
pudo ser acusado Santiago el Mayor (Castellá- Ferrer, 1610).

Material y métodos

Los restos óseos extraídos del Relicario de Santiago Alfeo 
se presentan en la Tabla 1. Se trata de un gran número de 
fragmentos óseos en estado de carbonización completa y 

sino también a otros grados de parentesco próximo, como sobrinos, 
cuñados, primos e incluso para expresar una amistad íntima y hasta el 
paisanaje (Barclay 1988).

2. Antigüedades de los Judíos 20,9,1.

FIG. 1—Busto relicario de Santiago Alfeo.



S208 Muerte Violenta del Apóstol Santiago Alfeo

calcinación incompleta con impregnaciones blancas, algunos 
de ellos reducidos a polvo.

Se seleccionaron un total de 25 fragmentos óseos iden-
tificables de los cuales pudimos formar 6 grupos dadas sus 
relaciones de concordancia morfológica. Los fragmentos 
fueron adheridos con cianoacrilato. Las medidas de los frag-
mentos han sido tomadas con pie de rey. Se ha practicado un 
estudio antroposcópico y antropométrico convencional (Broth-
well 1987; Reverte Coma 1981/1991; Rivero de la Calle 1985). 
No estaba autorizada la salida de los huesos de la Catedral 
para realizar estudios complementarios (radiológicos, quími-
cos o de datación), por lo que éstos no han podido hacerse.

Los métodos empleados para la estimación del sexo y la 
edad han sido seleccionados de acuerdo al material presente 
en el estudio y en todo caso se han seguido las recomenda-
ciones establecidas por la Asociación Española de Antro-
pología y Odontología Forense (Serrulla, 2013).

Resultados

Expondremos por un lado los resultados del estudio relativo 
a la identificación reconstructiva y por otro los signos 
traumáticos y tafonómicos hallados.

Datos de Identificación reconstructiva

La Tabla 2 muestra los datos de mayor interés antropológico.
Los datos de identificación reconstructiva son compati-

bles con que el cráneo pertenezca un varón, adulto maduro 
(rango de edad estimado según método de Meindl- Lovejoy 
31- 65 años, media 45,2 años).

Signos traumáticos hallados

En la zona frontal izquierda (piezas 6 y 7) existe una sección 
oblicua del diploe con deformidad plástica en la tabla externa 
compatible con lesión perimortal producida por instrumento 
corto- contundente que puede tener continuidad con el borde 
neto de sección hallado en las piezas 9, 10 y 11 (Figuras 2 y 4). 
No es posible evaluar el patrón de fractura asociado.

En la zona interparietal (zona de la sutura sagital poste-
rior) se observa una sección oblicua del diploe de unos 64 
mm de longitud con signos de calcinación incompleta sin 
signos de regeneración ósea en los bordes y con un patrón 
de fractura acompañante compatible con lesión producida 
por instrumentos corto- contundente (Figura 3).

En la zona frontoparietal derecha se observa una peculiar 
alineación de los fragmentos en línea con la lesión frontal 

TABLA 1—Piezas óseas identificables halladas en el interior del Relicario de Santiago Alfeo

Nº Descripcion Medidas Maximas Conservacion

1 Frontal borde orbitario y escama 114 × 59mm Carbonizado
2 Frontal apófisis orbitaria Izda 29 × 16 mm Calcinación incompleta
3 Frontal frag. escama frontal dcha 26 × 18 mm Calcinación incompleta
4 Frontal frag. escama frontal dcha 50 × 26 mm Calcinacion incompleta
5 Frontal frag escama frontal dcha 19 × 15 mm Calcinación incompleta
6 Frontal frag escama frontal izda Long max: 66 mm Carbonizado
7 Frontal frag escama frontal izda Long max:10 mm Carbonizado
8 Frag de esponjosa y tabla interna 12 × 3 mm Calcinación incompleta
9 Frag parietal derecho Long max: 71 mm Carbonizado
10 Fragmento frontal derecho Long max: 90 mm Carbonizado
11 Fragmento parietal derecho Long max: 54 mm Carbonizado
12 Frag parietal derecho Long max: 98 mm Carbonizado
13 Frag triangular interparietal Long max: 51 mm Carbonizado
14 Frag interparietal 47 × 7 mm Calcinación incompleta
15 Frag parietal derecho Long max: 29 mm Carbonizado
16 Frag interparietal 48 × 34 mm Carbonizado
17 Frag parieto- occipital derecho 83 × 28 mm Calcinación incompleta
18 Frag temporal izquierdo 54 × 33 mm Carbonizado
19 Frag temporal izquierdo 64 × 28 mm Carbonizado
20 Frag Mastoides izquierda 49 × 29 mm Carbonizado
21 Frag Temporal izquierdo 21 × 24 mm Carbonizado
22 Frag maxilar superior Anch max: 26 mm Carbonizado
23 Primer molar superior izqdo (26) L max: 17,3 mm Carbonizado
24 Frag costal bajo L max: 43 mm Carbonizado
25 Frag costal alto L max: 24 mm Carbonizado



Serrulla S209

izquierda. El borde de esta lesión forma en el diploe un plano 
de sección neto perpendicular al mismo. Lesión compatible 
con sección producida por instrumento corto- contundente 
(Figura 4).

En conjunto las tres lesiones descritas se representan en 
la Figura 5 que incluye gráficos indicativos de la ubicación 
en el cráneo de las lesiones y los conjuntos de fragmentos 
(frontal y parietal).

TABLA 2—Datos de interés antropológico hallados. MD: Mesiodistal; MLDBcrn: Mesio- lingual- disto- bucal corona. Las puntuaciones asignadas para 
la estimación del sexo están basadas en los criterios de FEREMBACH (1980) citado por KRENZER (2006).

Nº Descripcion Datos de Interes

1 Frontal borde orbitario y escama Glabela (+1), Borde orbitario (+1) e inclinación frontal (+1). (+1):Masculino.
6 Frontal frag escama frontal izda Lesión perimortal por instrumento corto- contundente
7 Frontal frag escama frontal izda Lesión perimortal por instrumento corto- contundente
9 Frag parietal derecho Sutura coronal externa: cierre significativo; interna: completo 

Línea recta de fractura en continuidad con 10 y 11.
10 Fragmento frontal derecho Sutura coronal externa: cierre significativo; interna: completo 

Línea recta de fractura en continuidad con 9 y 11.
11 Fragmento parietal derecho Sutura parieto- temporal D abierta. (Rango EDAD: 31– 65 años) (Meindl- Lovejoy 1985)  

Línea recta de fractura en continuidad con 9 y 10.
12 Frag parietal derecho Sutura parieto temporal D abierta.
14 Frag interparietal Lesión perimortal por instrumento corto- contundente

Cierre completo sutura sagital (S3 y S4) (Rango EDAD: 31– 65 años) (Meindl- Lovejoy 1985)
17 Frag parieto- occipital derecho Cierre incipiente sutura lambdoidea (L2 y L3).

(Rango EDAD: 31– 65 años) (Meindl- Lovejoy 1985)
23 Primer molar sup izdo (26) Long MD corona 11 mm Diámetro MLDBcrn: 11,3 mm Estimado para el segundo molar 

superior: Probabilidad: Masculino:70– 73% Femenino:26– 29% (Viciano 2012)

FIG. 2—Lesión frontal izquierda por instrumento corto- contundente. 
Fotografía modificada mediante pequeños cambios de la luminosidad, 
contraste y saturación para permitir observar la lesión en el hueso 
carbonizado.

FIG.3—Lesión parietal derecha producida por instrumento corto- 
contundente. Fotografía modificada mediante pequeños cambios de la 
luminosidad, contraste y saturación para permitir observar la lesión en 
el hueso carbonizado.

FIG. 4—Borde de la sutura coronal en el lado derecho.

Estudio de la afectación por el calor

Gran parte del frontal estudiado muestra por exo y endocráneo 
un aspecto de calcinación incompleta: color blanco grisáceo 



S210 Muerte Violenta del Apóstol Santiago Alfeo

producción de los ‘antigüos historiadores de la Iglesia’ en 
cuyos textos parecen mezclarse leyenda, literatura y hechos 
reales (Martos & García 2012). Este autor de acuerdo con 
otros expertos (Gunkel 1928) afirma por ejemplo que algunos 
textos como el Génesis está lleno de leyendas así como una 
parte importante de la Biblia, el Nuevo y Viejo Testamento. 
Los textos de Hegessippus, de Eusebio de Cesarea así como 
de Flavio Josefo aún siendo textos de enorme valor cultural 
y religioso, desde el punto de vista de la metodología de la 
investigación histórica actual, no pueden ponerse al mismo 
nivel científico.

Por esto algunos hechos de relevancia en esta investi-
gación no pueden entenderse como indubitados como 
podrían ser algunos datos que hoy en día empleamos como 
datos antemortem sobre los que - en el ámbito de las Cien-
cias Forenses-  no suelen existir dudas acerca de su veraci-
dad. Por ejemplo, en relación con la edad de la muerte y años 
de nacimiento de Santiago Alfeo y de Santiago el Mayor, 
parece lógico pensar que pueden existir errores. Pueden 
existir errores también incluso en el modo de martirio de 
ambos: Santiago el Menor muerto posiblemente por el palo 
de un batanero y Santiago el Mayor decapitado por Herodes. 
Mucho más inexacto podría ser todo el recorrido de la cabeza 
de Santiago el Menor desde su lugar de enterramiento (Jeru-
salem) hasta que llegó a manos del Obispo Gelmírez en Com-
postela en 1116. Muchas más fuentes de inexactitud pueden 
añadirse durante los cientos de años que pasó la supuesta 
cabeza de Santiago el Menor en la catedral invadida en 
muchas ocasiones por piratas, ladrones y sufriendo todo tipo 
de asedios: en el siglo XIV la catedral se transformó en edi-
ficio defensivo para protegerla de estos ataques medievales 
construyéndose torres defensivas como la Torre del Reloj 
(García Iglesias, 1993).

Relativo al perfil biológico y a las lesiones halladas

La estimación del sexo y la edad en este caso está basada en 
muy pocos elementos: apenas tres rasgos del frontal para el 
sexo y poco más de unos pocos centímetros de suturas cra-
neales observables para la edad. En el caso del sexo también 
ha sido valorado el molar aplicando criterios métricos esti-
mados del segundo molar (Viciano 2012) con un resultado 
favorable al sexo masculino (70- 73%). Aunque en relación al 
sexo los rasgos valorados (glabela, borde supraorbitario e 
inclinación frontal, los tres con puntuaciones masculinas) son 
rasgos con bastante dimorfismo sexual (Walrath et al 2004) 
y en el trabajo de Viciano hay casi un 30% de probabilidad 
de que no sea masculino, hay que tener en cuenta que no ha 
sido posible valorar más rasgos lo que siempre implica un 
importante margen de error.

En relación con la edad hay que decir que el método 
empleado (Meindl & Lovejoy 1985) ha sido ampliamente 
criticado tanto por los amplios márgenes de edad que aporta 
como por su fiabilidad (Ruendigt et al 2018). En nuestro caso 

FIG. 5—A: Conjunto de fragmentos frontales (visión exocraneal); B: 
Conjunto de fragmentos parietales derechos, donde se indica con la 
letra ‘a’ la lesión de la zona frontal (Figura 4) y con la letra ‘b’ la 
lesión descrita para la zona interparietal (Figura 3); C: Gráfico que 
representa en visión superior los conjuntos de fragmentos frontales y 
parietales, indicando con la letra ‘A’ la lesión corto- contundente frontal 
y la letra ‘B’ la lesión corto- contundente interparietal (flechas rojas). 
D: Gráfico que representa en visión anterior los fragmentos frontales y 
maxilar superior presentes.

con algunas zonas negruzcas. En la tabla externa se observa 
alguna pequeña impregnación sólida de color blanquecino. 
Llama la atención el hecho de que el hueso conserva bien la 
estructura (no está frágil) con un aparente grado muy bajo 
de humedad.

El fragmento parietal por el contrario muestra en una 
gran parte de su superficie un intenso color negro mate de 
carbonización excepto en un área occipital, el borde interpa-
rietal posterior y parte del borde anterior con el frontal que 
muestran un color blanco grisáceo de calcinación incompleta. 
Como en el fragmento frontal el hueso conserva bien la 
estructura y aparenta un grado muy bajo de humedad.

Los demás huesos (maxilar superior, molar y fragmen-
tos costales) presentan un total aspecto de carbonización sin 
áreas blanquecinas o grisáceas.

Discusión de resultados

Relativo a los aspectos históricos y circunstancias  
de la muerte

Muchos autores han criticado desde el punto de vista 
académico la llamada ‘historia sagrada’ especialmente la 



Serrulla S211

debemos añadir más incertidumbre ya que no ha sido posible 
evaluar el estado completo de todas las suturas de la bóveda, 
ni de la base, ni tampoco otros rasgos en otros huesos. En 
cualquier caso parece razonable considerar que estamos ante 
el cráneo de un individuo adulto maduro. De acuerdo con las 
recomendaciones sobre el particular el cráneo podría pert-
enecer a una persona mayor de 35 años (Serrulla, 2013).

Este perfil biológico no permite excluir ni a Santiago 
Alfeo ni a Santiago el Mayor como la persona a la que pud-
iera pertenecer este cráneo aunque por los resultados obteni-
dos de este estudio parece más compatible con Santiago el 
Mayor que con Santiago Alfeo.

En cuanto a las lesiones halladas no nos surgen muchas 
dudas ni de su origen violento perimortal ni del instrumento 
causante de las mismas, especialmente la hallada en la zona 
interparietal y la frontal izquierda: estamos ante lesiones 
producidas probablemente por un instrumento corto- 
contundente tipo espada (Berg 2008). Sobre este tipo de 
lesiones muchos autores han caracterizado bien sus elemen-
tos diagnósticos: sección neta del diploe, patrón de fractura 
asociado y signos de deformidad plástica en el borde de la 
tabla externa (Petrone et al 2018; Aromatario et al 2016 y 
Kanz & Grosschmidt 2006).

En relación con el conjunto de lesiones halladas nos 
llama la atención la posición en la que aparecen las mismas. 
Por un lado el patrón de fractura parietal indica que la lesión 
frontal fue anterior a la parietal ya que las líneas del patrón 
parietal no se continúan en el frontal sino que terminan en 
la línea de corte del lado derecho frontal. Por otro lado la 
existencia de estos dos golpes en el cráneo nos permite argu-
mentar que el caso pudiera tener relación con la llamada 
‘muerte de los tres golpes’ (Reverte, 1981) en la que en apli-
cación de la pena ‘capital’ en época romana, el ajusticiado 
sufría un primer golpe en el lateral de la cabeza que lo aturdía 
(que en este caso se correspondería con la lesión A de la Fig-
ura 5C), un segundo golpe con la víctima ya en el suelo pre-
tendía la muerte al golpear desde atrás la cabeza (en este caso 
se correspondería con lesión B de la Figura 5C) y un tercer 
golpe para asegurar la muerte por decapitación. En nuestro 
caso podría existir evidencia solo de estos dos primeros 
golpes, ya que no ha sido posible acceder al examen de las 
vértebras del cuello.

Concordancias y discordancias: es autentica la  
reliquia de Santiago Alfeo?

La muerte por un arma corto- contundente concuerda mejor 
con la muerte de Santiago el Mayor que fue ajusticiado 
mediante decapitación en el año 44 DC a la edad de 49 años. 
No tenemos las mismas evidencias con la hipótesis de la 
muerte de Santiago Alfeo que murió a la edad de 92 años el 
año 62 DC (dato compatible) posiblemente con el palo de un 
batanero y/o apredreado (datos incompatibles). Por tanto los 
resultados de este estudio demuestran que posiblemente los 

restos óseos hallados en el relicario de Santiago Alfeo no per-
tenecen a éste Santo si damos como válidos los datos históri-
cos del modo de muerte (martirio) que sufrió. Sí que por el 
contrario podrían pertenecer a Santiago el Mayor.

La Iglesia ya desde la llegada de la cabeza de Santiago 
Alfeo a Compostela en 1116 mostró a través del obispo 
Gelmírez dudas de que pudiera pertenecer a Santiago el Menor. 
Según las referencias Gelmirez no dudaba que fuera la cabeza 
de Santiago el Mayor. El obispo de Braga Mauricio Burdino 
que trajo la cabeza desde tierra santa afirmaba que era la cabeza 
de Santiago el Mayor al parecer para desacreditar a la iglesia 
compostelana con quien rivalizaba. La Iglesia compostelana no 
deseaba poner en duda que tuvieran el cuerpo íntegro de Santi-
ago el Mayor y por esto la atribuyó a Santiago el Menor. Más 
dudas se añadieron a la cuestión cuando se supo que la Cate-
dral de Ancona (Italia) también argumentaba tener la cabeza de 
Santiago Alfeo (Xacopedia, 2015).

A diferencia de lo que ocurre con Santiago Alfeo, sobre 
Santiago el Mayor sí existen estudios científicos. Los datos 
históricos relativos a los estudios científicos realizados sobre 
los restos atribuidos a Santiago el Mayor se remontan a fina-
les del siglo XIX. Un informe de tres profesores universi-
tarios de Santiago de Compostela confirmó que podrían 
ser los del Apóstol Santiago y desde entonces no parecen 
existir dudas.

Las excavaciones realizadas en la Catedral de Santiago 
de Compostela en 1878- 79 permitieron localizar unos restos 
óseos a treinta metros de profundidad en la Capilla Mayor 
detrás del altar. Durante la excavación se halló un mausoleo 
romano con la inscripción del nombre de uno de los discípu-
los a los que la historia sagrada atribuye el transporte del 
cuerpo de Santiago el Mayor desde Jerusalem (Athanasios 
martyr) (Freijeiro & Gonzalez 1989). Este hecho hizo pen-
sar al Papa León XIII que podrían tratarse de los restos del 
Apóstol por lo que ordenó a través del Cardenal Payá un estu-
dio de los mismos a tres profesores de la Universidad de 
Santiago (Antonio Casares, Francisco Freire y Timoteo San-
chez Freire) quienes concluyeron en un Dictamen Pericial el 
20 de Julio de 1879 lo siguiente en respuesta a tres pregun-
tas concretas que les hicieron los representantes de la 
Iglesia:

1.  Los huesos reconocidos pertenecen a tres esquele-
tos incompletos de otros tantos indivíduos, de 
desarrollo y edad diferentes: de los cuales, los de 
los dos primeros grupos cruzaban el tránsito del 
segundo al último tercio de la duración media y fisi-
ológica de la vida; mientras que el tercero parece 
que estaba en este.

2.  No es posible fijar con exactitud la antigüedad de 
los huesos reconocidos; pero teniendo en cuenta su 
estado de integridad y composición, tan parecida 
a la de los del esqueleto céltico citado, puede ase-
gurarse que cuentan siglos de existencia.



S212 Muerte Violenta del Apóstol Santiago Alfeo

3.  En cuanto a la antigüedad se refiere, no parece tem-
eraria la creencia de que dichos huesos hayan per-
tenecido a los cuerpos del Santo Apóstol y de sus 
dos discípulos.

La valoración actual de estas conclusiones nos permite 
sostener lo siguiente:

1.  Por la valoración de la edad realizada y considerando 
la esperanza de vida a finales del XIX en Galicia el 
último tercio del siglo XIX (45 años según Muñoz 
Pradas 2005) los peritos no incluirían la edad de San-
tiago el Mayor en ninguno de los tres tercios de los 
que hablan, aunque bien es verdad que no podría-
mos excluirlo solo por esta valoración que hace-
mos. Nada se dice respecto al sexo de los individuos 
y llama la atención porque en aquella época la 
Antropología Física en España estaba empezando a 
destacar en los ámbitos universitarios (Reverte 
1991).

2.  Es posible que los huesos sean antigüos aunque no 
solo por las razones argumentadas sino sobre todo 
por el contexto arqueológico en el que fueron hal-
lados (próximos a un mausoleo romano).

3.  No parece tener mucho fundamento científico la 
frase en la que atribuyen de forma muy arbitraria 
los restos al apóstol y sus discípulos. Podemos pen-
sar que es en cierto modo temerario atribuir los restos 
a estas personas solo por una hipotética compatibil-
idad etaria y por el inespecífico intervalo posmor-
tem estimado (‘siglos de existencia’). En la actualidad 
ningún profesional admitiría ni tan siquiera una pro-
puesta de identidad con estos datos.

Los aspectos tafonómicos

En cuanto a lo relativo al estudio de la afectación por el calor 
tenemos que añadir que de acuerdo a estudios experimentales 
con cremaciones de huesos y otros estudios, hoy día conoc-
emos el comportamiento del hueso a los efectos del calor 
según la temperatura alcanzada (Holk 1996; Devlin & 
Herrmann 2008; Walker et al 2008; Symes et al 2015). Estos 
autores muestran en sus estudios los diferentes cambios de 
coloración que sufre el hueso con las distintas temperaturas. 
Es importante considerar que los estudios experimentales en 
los que se basan estos autores no reproducen exactamente las 
condiciones en las que se quemaron los huesos estudiados, 
ya que en el caso de la reliquia atribuida a Santiago Alfeo lo 
que se quemó fue hueso seco contenido en un recipiente 
metálico, es decir el hueso se afectó por el efecto horno que 
el recipiente produjo afectándose solo por el efecto del calor y 
posiblemente no de forma directa. Aunque estas condiciones 

no han sido reproducidas en los estudios mencionados, en 
general parece existir acuerdo en que la carbonización del 
hueso (color negro mate) llega a producirse en torno a los 
600ºC de temperatura, mientras que la calcinación (color gris 
blanquecino) se consigue con 800ºC durante al menos 30 
minutos.

Es también interesante destacar en este apartado que se 
observan en los escasos fragmentos estudiados dos tipos dif-
erentes de patrones de fractura del hueso craneal:

a)  En el parietal derecho se trata de un patrón de frac-
tura característico de las lesiones corto- contundentes 
perimortales con líneas primarias y secundarias 
de fractura derivadas del agotamiento de la energía 
en la bóveda (Pope & Smith 2004; Symes et al. 2015).

b)  En el frontal (encima de las órbitas) hay fracturas 
desordenadas sin patrón organizado y con delami-
nación de la tabla externa, signos que se correspon-
den con lesiones posmortales producidas por el calor 
(Pope & Smith 2004; Symes et al. 2015). Junto a las 
lesiones frontales compatibles con ser producidas 
por instrumento corto- contundente no se conserva 
suficiente hueso para valorar su patrón de fractura.

Podemos por tanto confirmar que las lesiones parietales 
y frontales producidas por instrumento corto- contundente 
son claramente perimortales y no son el resultado del efecto 
tafonómico del calor.

Conclusiones

Los fragmentos de huesos hallados en el relicario de Santi-
ago Alfeo posiblemente pertenecen a un individuo varón, 
adulto maduro en cualquier caso mayor de 35 años. Los restos 
estudiados presentan signos de lesiones perimortales produci-
das por un instrumento corto- contundente tipo espada. La 
lesión frontal se produjo antes que la parietal y posiblemente 
se trate de un caso de ajusticiamiento por la llamada ‘muerte 
de los tres golpes’ en la que el tercero (aunque no está pre-
sente en este caso) era la sección del cuello.

Los signos traumáticos hallados en los huesos del crá-
neo estudiado muestran signos de decapitación. Esto nos per-
mite deducir dos cuestiones de mucho interés si consideramos 
cierto el martirio descrito en los textos de los historiadores 
de la Iglesia y la Historia Sagrada:

1)  Que los restos posiblemente no pertenezcan a San-
tiago Alfeo.

2)  Que el cráneo podría pertenecer a Santiago el Mayor.

El cráneo estudiado está incompleto, muy fragmentado 
y presenta un importante estado de afectación tafonómica por 



Serrulla S213

el calor. Se estima que pudo estar sometido a temperaturas 
entre 600 y 800 ºC.

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