209 1 Received: April 18, 2013, 2012 / Accepted: July 16, 2013 2 Email: lehemos@hotmail.com Gist Education and LEarninG rEsEarch JournaL. issn 1692-5777. no. 7, novEmbEr 2013. pp. 209-229 La Monotonía Lingüística y la Iteración Histórica de Gazapos: un Desafío Lingüístico de Académicos1 Linguistic Monotony and the Historical Repetition of Errors: a Challenge for Academicians Leonardo Herrera Mosquera2* Universidad Surcolombiana, Colombia Resumen El presente artículo resulta de una reflexión en torno a dos grandes amenazas al discurso: la Monotonía Lingüística (ML) y la repetición mecánica de gazapos gramaticales y lexicales. Estas amenazas están a su vez compuestas de distintos fenómenos lingüísticos que se han venido arraigando en nuestro discurso cotidiano. Se propone entonces la definición y caracterización de cada uno de dichos fenómenos, seguidos de su ejemplificación a través de discursos reales reproducidos por reconocidos medios de información nacionales e internacionales. Este artículo intenta de manera ulterior no solo concienciar a los hispanohablantes sobre las iterativas incorrecciones lingüísticas en que caemos, sino también seducirlos en relación con los beneficios que el arte del bien hablar nos puede proporcionar. Palabras clave: palabra, discurso, monotonía lingüística, habilidades discursivas y gazapos Abstract This article is the product of a reflection on two major threats to discourse: the Linguistic Monotony (LM) and the mechanical repetition of grammatical and lexical mistakes. These threats are comprised of different linguistic phenomena that have taken root in our daily communication. The definition and characterization of such phenomena is provided, along with exemplification through authentic texts produced by established national and international mass media. This article seeks not only to make Spanish speakers aware of their 21st cEntury skiLLs No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) 210 repetitive linguistic flaws, but also to convince them regarding the benefits of enhancing discursive skills. Key words: word, discourse, linguistic monotony, discoursive skills, and linguistic flaws Resumo O presente artigo resulta de uma reflexão em torno a duas grandes ameaças ao discurso: a Monotonia Linguística (ML) e a repetição mecânica de erros gramaticais e lexicais. Estas ameaças estão ao mesmo tempo compostas de diferentes fenômenos linguísticos que se tem vindo enraizando em nosso discurso cotidiano. Propõe-se então a definição e caracterização de cada um de ditos fenómenos, seguidos de sua exemplificação através de discursos reais reproduzidos por reconhecidos meios de informação nacionais e internacionais. Este artigo tenta de maneira ulterior não só conscientizar os hispano-falantes sobre as iterativas incorreções linguísticas em que caímos, senão também seduzi-los em relação com os benefícios que a arte do bem falar nos pode proporcionar. Palavras clave: palavra, discurso, monotonia linguística, habilidades discursivas e erros Introducción Los lingüistas modernos en su misión de describir las diferentes características y variaciones lingüísticas que existen en una lengua o entre diversas lenguas y confiados en la dinámica evolución de estas a través de las generaciones, se han distanciado del rol de orientadores del bien hablar, dejando dicha tarea a los lingüistas prescriptivistas, que en el caso del español, están plenamente representados por la Real Academia de la Lengua Española, con sede principal en España y con subsedes en los diferentes países hispanohablantes en el mundo. El enfoque descriptivo sugiere entonces un relativismo lingüístico en el cual ningún discurso como tampoco ninguna lengua es ni mejor ni peor que otra, sino que representan realidades distintas, válidas y completamente respetables. Cuestionándose si esta nueva perspectiva causará el deterioro de nuestra lengua, los lingüistas Hualde, Olarrea, Escobar y Travis (2010) afirman: La monotonía LinGüística hErrEra No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) 211 Los lingüistas descriptivos sostienen que, de hecho, el español está cambiando, tal como debe, pero que el cambio no es señal de debilitamiento. Probablemente el español está cambiando de la misma manera que ha hecho de nuestro idioma una lengua tan rica, flexible y popular en su uso. Las lenguas están vivas, crecen, se adaptan. El cambio no es ni bueno ni malo, sino simplemente inevitable. Las únicas lenguas que no cambian son aquellas que ya no se usan, las lenguas muertas. El trabajo del lingüista moderno es describir la lengua tal como existe en sus usos reales, no como debería ser sino como es, lo que incluye el análisis de las valoraciones positivas o negativas asociadas a usos concretos de la misma. (p. 4) Mi diario quehacer de lingüista y consciente de los beneficios de la retórica, en sus componentes ortológicos y ortográficos, me obligan tanto a describir como a sugerir vocablos, estructuras y variantes lingüísticas que contribuyan a la más precisa y refinada expresión de ideas: una imperativa misión de todo académico. Como lo expresaba Seco (1998), “la intervención que un individuo de empuje personal tiene en los destinos de su lengua es proporcionada a su potencia de proselitismo lingüístico” (p. X). No quiero quedarme a la orilla del vivir del idioma, mirándolo correr, claro o turbio, como si me fuese ajeno (Seco citando a Salinas, p. IX). Producir un discurso de manera espontánea y fluida, alimentado a su vez de una variedad léxica y sintáctica, puede entenderse como un reto exclusivo de oradores o académicos en general. No obstante, el bien hablar constituye un tesoro público al cual puede acceder cualquier individuo, independientemente de su nivel de escolaridad, que quiera dejarse tentar por el poder y los beneficios de la palabra. Como lo afirma Smalley (2008), “La palabra se asemeja a un organismo vivo, capaz de crecer, mutar, propagarse y de influenciar el mundo en muchas formas, directas e indirectas” (para. 5) . En este mismo sentido, Neruda (1995) expresó: “Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan...Me prosterno ante ellas... Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito…” (p. 25). Y agrega el poeta: “Salimos ganando... Se llevaron el oro y nos dejaron el oro... Se lo llevaron todo y nos dejaron todo... Nos dejaron las palabras” (p. 25). En el mismo sentido, agrega el poeta y ensayista Paz (1997): La palabra es nuestra morada, en ella nacimos y en ella moriremos; ella nos reúne y nos da conciencia de lo que somos y de nuestra historia; acorta las distancias que nos separan y atenúa las diferencias que nos oponen. Nos junta pero no nos aísla, sus muros son transparentes y a través de esas paredes diáfanas vemos al mundo y conocemos a los hombres que hablan en otras lenguas. A veces logramos entendernos con ellos y así nos enriquecemos espiritualmente. (para. 7) La monotonía LinGüística hErrEra No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) 212 Por otro lado, Soca (2011) sugiere el hábil y fluido uso de la lengua como arma de imposición sobre el prójimo. El autor afirma que “el dominio de la lengua y el poder de la elocuencia ha [sic] sido una propiedad de las clases dominantes en todas las sociedades basadas en la explotación del hombre por el hombre” (para. 5). Sin embargo, son la monotonía lingüística y la repetición mecánica de gazapos gramaticales dos grandes amenazas de la ortología, fenómenos estos sobre los cuales me concentraré en el presente artículo. Conceptualización La Monotonía Lingüística (ML) La monotonía lingüística no constituye como tal un núcleo temático fundamental en los cursos o talleres de lengua, así como tampoco un centro de mayor interés para lingüistas e investigadores; quizá se ha incluido en temas gramaticales más globales como la sintaxis o la morfología, o en temas de estilo más amplios como la redacción o la producción de textos. No obstante, intentaré en este documento acercarme a la definición y las características de este fenómeno lingüístico. Ramírez (2008) define la monotonía lingüística como “el empleo repetido, dentro de una oración, de los mismos vocablos, giros o construcciones. Denota pobreza lingüística” (p. 14). La ML equivale sencillamente al encasillamiento de nuestro discurso en el poco exigente y muy cómodo discurso cotidiano, independiente de la demanda del contexto lingüístico. La ML nos lleva a utilizar de manera constante las mismas estructuras sintácticas así como las mismas unidades léxicas que emplea el hablante promedio, sin importar las exigencias del contexto. Es decir, nuestro discurso no presenta mayor variación si estamos participando en una reunión familiar o si estamos respondiendo a una entrevista de trabajo. La ML surge de la carencia de algunos hábitos académicos fundamentales como son: la práctica de lectoescritura, la curiosidad léxica y la acertada implementación de lo aprendido. Como es bien sabido, la lectura nos proporciona la posibilidad de enriquecer nuestra base de datos lexical, la cual una vez alimentada y revisada habitualmente, nos permitirá producir mensajes —ya sean orales o escritos— más variados, refinados tal vez, y hasta más efectivos, en algunas circunstancias. Como lo expresa el reportaje de la Fundación Hacer Familia (2012), “La lectura ayuda a ampliar el vocabulario y eso mejora la comunicación de los niños, pues les ayuda a expresar sus ideas y sentimientos con precisión y claridad. Un sinfín de ventajas que se suman a la más importante para los pequeños de la casa: pasarlo bien” (para. 2). La monotonía LinGüística hErrEra No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) 213 El Cosismo es quizás la más común expresión de monotonía lingüística que a diario escuchamos no solo en el discurso cotidiano sino también en el discurso académico. Según Quirós (2003): “Se llama Cosismo al vicio por el cual el término cosa sustituye a la voz adecuada y precisa, ya que todo puede ser calificado como tal, aunque esté muy lejos de usarse para denotar un objeto” (p. 5). En otras palabras, cosismo se refiere al uso reiterativo del vocablo cosa para sustituir otros términos más acertados como característica, idea, aspecto, factor, variable, elemento, componente, categoría, razón, clase, etc. La ML no constituye per se un error o un vicio; corresponde simplemente a una decisión comunicativa personal, la decisión de seguir o imitar el discurso del hablante promedio. En otras palabras, tomar la decisión de salirnos de la ML podría proporcionarnos algunos de los siguientes réditos: - Responder fluida y coherentemente una entrevista de trabajo, o cualquier tipo de entrevista. - Dirigir clara y eficazmente un taller o una conferencia. - Diversificar el discurso (el registro) de acuerdo al contexto. - Transmitir y compartir conocimiento. - Cortejar a una chica o a un chico. - Participar en reuniones o discusiones formales. - Incluso, contar chistes de manera fluida en reuniones informales. …Entre muchos más beneficios. Iteración Histórica de Gazapos La iteración histórica de gazapos hace referencia a la repetición mecánica de yerros gramaticales, que por su constante y amplio uso, se han venido arraigando en nuestro discurso diario, independiente de la clase social o del nivel educativo de los hablantes. Este fenómeno lingüístico es también tipificado por algunos lingüistas y gramáticos como vicios del lenguaje. El dequeísmo y el queísmo pueden considerarse dos comunes expresiones de los gazapos del español, los cuales se han venido arraigando en el discurso de deportistas, periodistas, artistas, políticos y profesionales de todas las áreas. La monotonía LinGüística hErrEra No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) 214 El dequeísmo consiste en la adición innecesaria de la preposición de después de algunos sintagmas verbales. Gómez (1997) lo define así: “Consiste en la presencia de una preposición de parásita delante de la conjunción subordinante que. Esto es, tal preposición no está exigida por ningún elemento del texto o enunciado” (p. 45). El queísmo o dequefobia, denominado así por el lingüista colombiano Fernando Ávila, resulta del temor de los académicos de caer en el temeroso dequeísmo, y por consiguiente suprimen la preposición de cuando esta es realmente necesaria. El profesor Ávila (2012) dice al respecto: “Tal fuerza tomó esta última posición [dequeísmo], que se situó, o se coló, rápidamente entre las normas que manejaban profesores, padres de familia, consejeros y policías en su máxima simplificación: Nunca diga de que. Es horrible.” (p. 369). Metodología Este artículo no nace de un proceso investigativo formal, pero sí de la constante reflexión pedagógica y lingüística en torno a actos comunicativos reales de los cuales he sido participe tanto en forma activa como pasiva. De forma activa como interlocutor en actos de habla sincrónicos y de forma pasiva como receptor (oyente o lector) de textos. Como lo expone McCarthy (2011), citando a otros autores, el carácter de una escritura reflexiva articula la experiencia en palabras, cristaliza los pensamientos y sentimientos (Walker, 1985), y promueve el aprendizaje de un evento a partir de su descripción y posterior análisis (Strivens, 2009). En las distintas interacciones comunicativas en español he encontrado que la monotonía lingüística y algunos reiterativos gazapos gramaticales constituyen los mayores desafíos de académicos y profesionales de todas las áreas, razón de su especial énfasis en este artículo. La primera amenaza encierra al hablante en un corpus léxico y sintáctico limitado, del cual no querrá salirse por pereza o por comodidad, y la segunda lo conduce a la repetición de los barbarismos que históricamente han prevalecido en el discurso oral. De esta manera, he plasmado en este artículo variados ejemplos de los vicios lingüísticos antes mencionados, de los cuales he tomado nota durante varios años. Por cuestiones de espacio solo una veintena de ejemplos se han incluido, dando prioridad a las locuciones que mejor ejemplifiquen la monotonía lingüística y la iteración histórica de gazapos del español. La monotonía LinGüística hErrEra No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) 215 Las oraciones modelos han sido extraídas de importante medios de comunicación nacionales como: Revista Semana, Diario del Norte, Boletín de la Academia Colombiana de la Lengua, El Espectador, y El Tiempo; y de medios internacionales como: El Tiempo de Yucatán (México), El Diario (Uruguay), El País (España), Diario La Tercera (Chile), Radio Serbia Internacional, y La Nación (Paraguay). La noble intención de este artículo es suscitar miradas hacia el invaluable tesoro del bien decir o el bien hablar, el cual con frecuencia ignoramos y en ocasiones incluso despreciamos. Ya el reconocido poeta español Pedro Salinas (1995) lo decía: “No es permisible a una comunidad civilizada dejar su lengua, desarbolada, flotar a la deriva, al garete, sin velas, sin capitanes, sin rumbo” (p. 33). Ejemplificación A continuación se presentan ejemplos de monotonía lingüística y de gazapos que con frecuencia escuchamos y que quizás muchas veces repetimos. Ejemplos de Cosismo - Los testimonios de los exsubversivos tienen dos cosas en común: sus declaraciones llegaron al expediente […] (“Caso Sigifredo López: Algo no cuadra”, 2012). El vocablo cosa parece ser el término favorito de políticos, periodistas y demás como solución fácil y rápida en la expresión de ideas. En la oración anterior, se observa que cosas podría ser fácilmente remplazado por los vocablos argumentos o elementos. - Gobierno admite que algunas cosas del TLC “se negociaron mal” (“Gobierno admite que algunas cosas del TLC ‘se negociaron mal’”, 2012) ¿Por qué no utilizar los términos puntos o aspectos? - Las ocho cosas que le faltan a Bogotá para ser global (Forero, 2012) Aquí podríamos recurrir a las expresiones aspectos o condiciones. En algunos casos, se debe hacer una modificación adicional al sintagma o a la oración por razones de redacción y estilo. Otros ejemplos comúnmente escuchados en nuestras diarias interacciones comunicativas son: La monotonía LinGüística hErrEra No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) 216 - “Otra cosa que debemos tener en cuenta…” En este caso, recomiendo decir: - “Otro aspecto que debemos tener en cuenta…” - “Otro factor que debemos tener en cuenta…” - “Otra variable que debemos tener en cuenta…” De esta forma, el polifacético vocablo cosa ha tomado el lugar de otros sustantivos que bien podrían proporcionarnos más acertados rasgos semánticos y prosódicos. Los vocablos algo, como, y algunos verbos como hacer y manejar padecen el mismo síndrome lingüístico, es decir caen en la monotonía discursiva obstruyendo el paso de más apropiadas voces. Veamos algunos ejemplos, extraídos también de nuestros habituales diálogos: - ¿Cómo defines percepción? Es como cuando… (Una estructura sintáctica muy habitual en el discurso de los estudiantes) - Un siniestro es como lo que … En estas locuciones el adverbio como es innecesario y por consiguiente debe omitirse o recurrir al parafraseo. Las oraciones podrían reestructurarse así: “es el proceso por el cual…” o “es un evento en el cual…” - El profesor nos pidió que hiciéramos un ensayo - Vamos a hacer un pollo para la cena Aquí podríamos utilizar los verbos escribir o redactar, para el primer ejemplo, y preparar o cocinar, para el segundo, en lugar del verbo hacer. - Coalición Popular maneja la cifra “probable” de 140 diputados como un “resultado aceptable” en las próximas… (Jauregui, 1985) - Yo no manejo tarjetas de crédito - Este autor maneja muchas teorías En lugar del verbo manejar podríamos utilizar los verbos presentar o calcular para el primer ejemplo; tener o utilizar, para el segundo, y exponer o formular, para el tercer ejemplo. La monotonía LinGüística hErrEra No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) 217 Para romper con la monotonía lingüística sugiero a continuación variantes lexicales para diez vocablos que escuchamos de manera iterativa en discursos cotidianos, periodísticos, comerciales y publicitarios, entre otros. Tabla 1. Ejemplos de expresiones monótonas y posibles alternativas Término común Alternativa lexical Bueno - Excelente Magnánimo, excelso, beneficioso, diáfano Malo Deficiente, insuficiente, defectuoso, nocivo Diferentes Diversos, variados, distintos, múltiples, variopinto Aspecto Faceta, variable, factor, elemento, característica Importante Relevante, significativo, considerable, notable Característica Atributo, cualidad, propiedad, rasgo Usar Implementar, aplicar, disponer, utilizar Grupal Sinérgico, colaborativo, cooperativo, integral Interesante Sugestivo, atrayente, atractivo, agradable Poner - Colocar Ubicar, situar, orientar, sujetar En el tema de ML no me he referido en ningún momento al registro lingüístico de los jóvenes, con todos sus rasgos (reducciones, extranjerismos, términos tecnológicos, vulgarismos de moda, etc.). La ML aquí descrita se ha concentrado en el discurso de académicos, ya sea de forma oral o a través de medios escritos, como se puede leer en los ejemplos. El breve análisis aquí desarrollado busca ofrecer al hispanohablante luces entorno a lo que la norma exige al igual que alternativas lexicales que permitan imprimirle mayor dinamismo al texto oral y escrito; por supuesto, teniendo siempre en cuenta la circunstancia comunicativa. La inmediatez y la informalidad pueden constituir condiciones fuertes para caer en ML, sin el mayor reproche de gramáticos prescriptivos. En otras palabras, se hace urgente, como habitualmente se lo expreso a mis estudiantes, desarrollar la habilidad camaleónica de pasar del discurso monótono al discurso elaborado a través del refinamiento sintáctico y lexical. Muy diferente es establecer un cálido e inmediato diálogo familiar en el fervor de nuestro hogar a producir un discurso frente a una cámara, ante una audiencia, en tertulias académicas o a través de un medio escrito. Y contrario a lo que dice La monotonía LinGüística hErrEra No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) 218 Lira (2012) en su artículo: Más respeto: Los clichés están en nuestros genes civilizados, no creo que los vocablos ni las expresiones cliché tengan que vivir arraigados en nuestros genes como parte de nuestro ADN. Esto solo nos llevaría a alimentar nuestro síndrome de producto terminado, como lo llamaba el Dr. Miguel Ángel Cornejo, y a justificar que continuemos caminando el sendero de la pobreza lingüística, sin el mayor reparo de otros caminos. Ejemplos de la Iteración Histórica de Gazapos Empecemos con la reiterativa y defectuosa conjugación del verbo haber. 1. “Habrán varias actividades para recordar el hundimiento del Titanic.” (“Habrán varias actividades”, 2012) En este caso, haber es un verbo impersonal y por consiguiente solo se conjuga en la tercera persona del singular. Se debe decir: “Habrá varias actividades…” Veamos otro ejemplo: - “La misma cadena ha manifestado que los disparos se han sucedido en diversos puntos de la capital Libia, después de la intervención del mandatario libio, entre mercenarios y manifestantes, sin precisar si han habido nuevas víctimas.” (“Libia: Gadafi dice que no abandonará el poder”, 2011). Cuando el verbo haber cumple su función de verbo auxiliar, como en la oración anterior, debe ir en la forma singular, ha, si al verbo al cual acompaña o auxilia es el mismo haber. Con todos los demás verbos puede conjugarse en todas las personas, a saber: han comido, han salido, hemos traído, has jugado, he trabajado, etc. El mismo problema de conjugación se presenta en los diferentes tiempos y modos verbales de haber, así: - ¿Cuántas personas habrán en la marcha? (tiempo futuro) - ¿Cuántas personas hubieron en la marcha? (tiempo pasado) - Espero que hayan muchas personas en la marcha (modo subjuntivo) Ante estos casos, se debe decir: - ¿Cuántas personas habrá en la marcha? - ¿Cuántas personas hubo en la marcha? La monotonía LinGüística hErrEra No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) 219 - Espero que haya muchas personas en la marcha En la escritura, el verbo haber se presta para algunas confusiones. En la oración: - Sigamos este procedimiento haber qué sucede. El verbo haber toma el lugar de la preposición a y el verbo ver. Por consiguiente, se debe escribir: - Sigamos este procedimiento a ver qué sucede. Revisemos otros ejemplos de la confusión ortográfica del haber en la tercera persona singular en tiempo presente con la preposición a: - Hemos visto ha vuelo de pájaro… (Castillo, 2010, p. 69) Corrección: Hemos visto a vuelo de pájaro. - Carlos aún no a venido Corrección: Carlos aún no ha venido 2. Estaríamos hablando de créditos por el orden de 26 al 29 por ciento, que ya son accequibles [...] (Nullvalue, 1998, para. 1) Según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), el vocablo accequible no existe. En su lugar, tenemos accesible que significa “de fácil acceso o trato”, y asequible “que puede conseguirse o alcanzarse”. Concluimos entonces que el título se referirá mejor a: “… que ya son asequibles”, aun cuando podría también aceptar la acepción accesibles. Veamos otro ejemplo: “Y, lo más importante, nos recuerda que cuando se abren canales de participación que sean verdaderamente accequibles a la gente y consecuentes con sus necesidades más apremiantes, es posible crear círculos virtuosos entre participación y fortalecimiento de la sociedad civil.” (Merchán, 2002, para. 6) En este caso, se debe decir: “…que sean verdaderamente accesibles a la gente…” Los vocablos accesible, asequible y accequible (este último inventado por el vulgo) generan frecuente confusión entre los hispanohablantes. Por eso recuerde que nuestro profesor es una persona accesible porque está siempre dispuesto a la comunicación, pero los zapatos que usa no son asequibles en el mercado colombiano porque siempre los compra en Europa. La monotonía LinGüística hErrEra No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) 220 3. El ala que gobierna Bogotá ejerce el clientelismo, sin que exista la más mínima vergüenza. (Acero, 2009, para. 1) La más mínima corresponde a un oxímoron, es decir, a la combinación de dos palabras con significados opuestos. En algunas ocasiones un oxímoron puede convertirse en un gran recurso poético como en el caso de “un silencio atronador” o en “la clara oscuridad”. Sin embargo, la más mínima es una expresión cliché innecesaria que de insistir en su uso, podría darse vía libre para expresiones como la más máxima o la menos máxima. En el caso del titular, así como de muchos enunciados de nuestro discurso cotidiano basta con decir: “No tengo la mínima idea o no tengo la menor idea”. 4. “¿Cómo afectarán los TLC al sector automotriz colombiano?” (Machado, 2012) Automotriz es la forma femenina del adjetivo automotor. Para guardar la concordancia de género, el título debería rezar: “¿Cómo afectarán los TLC al sector automotor colombiano?, pues sector es un vocablo masculino. Ver ejemplos de usos correctos de este adjetivo: - Industria automotriz - Sector automotor - Área automotriz - Mercado automotor - Tienda automotriz - Centro automotor 5. Socializan posible tarjeta para el transporte (Sánchez, 2012) Socializar es una de esas expresiones que se han ido arraigando sin ninguna consideración en el léxico de todos los profesionales, con mayor adoración por parte de nosotros los profesores, y por supuesto, de nuestros estudiantes. Quizás la influencia en la acepción actual proviene del vocablo inglés socialize el cual sí corresponde a dar el tratamiento de actividad grupal. El término castellano socializar significa: 1. tr. Transferir al Estado, o a otro órgano colectivo, las propiedades, industrias, etc., particulares. 2. tr. Promover las condiciones sociales que, independientemente de las relaciones con el Estado, favorezcan en los seres humanos el desarrollo integral de su persona. (DRAE, 2001) De acuerdo a estas definiciones, socializar correspondería a la expresión opuesta de privatizar. En el sentido del título se podría recurrir a otros verbos quizás más adecuados al contexto. Veamos: - Presentan posible tarjeta para el transporte - Dan a conocer la posible tarjeta para el transporte La monotonía LinGüística hErrEra No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) 221 Analicemos otros casos: - Los estudiantes socializaron sus respuestas. - El director socializó los resultados del último periodo Recomiendo: - Los estudiantes leyeron sus respuestas - Los estudiantes compartieron sus respuestas - El director dio a conocer los resultados del último periodo - El director presentó los resultados del último periodo Sugiero a los lectores prestar atención al uso frecuente que se le da a este vocablo y encontraran que de acuerdo al contexto habrá siempre una plétora de palabras más adecuadas para emplear como: dar a conocer, compartir, divulgar, leer, presentar, difundir, diseminar, publicar, poner en común, entre otras. 6. “A la interperie” (Hernández, 2012) Interperie, limosina, telesférico, sinositis, apóstrofe, tortículis y renitis hacen parte del gran listado de palabras que comúnmente escribimos y pronunciamos de manera incorrecta. En su lugar, se debe decir: Intemperie, limusina, teleférico, sinusitis, apóstrofo, tortícolis y rinitis. Hay que recordar que, de acuerdo con el DRAE, apóstrofe significa: “dirigir la palabra con vehemencia en segunda persona a una o varias, presentes o ausentes, vivas o muertas, a seres abstractos o a cosas inanimadas, o en dirigírsela a sí mismo en iguales términos”. Si nos referimos al signo ortográfico debemos entonces decir apóstrofo. A este apartado se puede agregar round-point, anglicismo de frecuente confusión en cuanto a su pronunciación y escritura. Veamos un ejemplo: - “En el ron-point del ferrocarril, visible a los cuatro vientos, hay una valla.” (Aguirre, citado por Cadavid, 2005, p. 95) Todas las variantes: ron-point, round-point, rompoi o romboi resultan innecesarias porque nuestra bella lengua cuenta con el diáfano y prístino vocablo glorieta. 7. “La segunda parada permitió a Button desplazar provisionalmente a Vettel del segundo puesto, quien salió detrás suyo enseguida desde la línea recta de los boxes y… (“Fernando Alonso gana en Alemania y consolida el liderato en la F-1”, 2012, para. 8) La monotonía LinGüística hErrEra No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) 222 Los adverbios de lugar como delante, detrás, enfrente, dentro, debajo o encima, entre otros, deben estar seguidos por la preposición de y el pronombre objeto: mí, ti, ella, él, nosotros, ustedes o ellos. Así, el título debería parafrasearse, si no es posible remplazar el pronombre posesivo suyo por el pronombre objeto. Así, pues, se podría decir: “La segunda parada permitió a Button desplazar provisionalmente a Vettel del segundo puesto, quien lo seguía desde la línea recta de los boxes…” A renglón seguido en el artículo aparece el mismo gazapo: “Delante suyo, precisamente, salió otro campeón, el británico Lewis Hamilton (McLaren), el único piloto que abandonó en la jornada”. Recomiendo: “Delante de él (también se podría recurrir al nombre, el cual en este caso ya no es Vettel sino Raikkonen), precisamente, salió otro campeón, el británico Lewis Hamilton (McLaren), el único piloto que abandonó en la jornada.” Otras frecuentes incorrecciones son: - Carol estaba enfrente mío - Yo estaba detrás tuyo Recomiendo: - Carol estaba enfrente de mí - Yo estaba detrás de ti 8. La prueba medirá el nivel de proficiencia en inglés Es quizás un error que muy comúnmente cometemos los profesores de inglés, al dejarnos tentar por el vocablo inglés proficiency y el cual equivale a los términos españoles suficiencia o competencia. En el caso de la oración ejemplo, podríamos recurrir a: - La prueba medirá el nivel de competencia lingüística en inglés - La prueba medirá el nivel de suficiencia en inglés 9. “Indeciso, sin lograr nunca una ocupación que le satisfaciera, buscando siempre nuevos horizontes.” (Real Academia de la Historia, 1973, p. 89) El verbo satisfacer puede presentar cierto desafío en cuanto a su conjugación en las formas del pretérito para la tercera persona del singular, así como para el subjuntivo pasado. Ejemplifiquemos esta explicación para mayor claridad: La monotonía LinGüística hErrEra No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) 223 - Su argumento me satisfació. - Yo esperaba que su argumento me satisfaciera. Estas oraciones presentan una conjugación defectuosa del verbo satisfacer y por consiguiente se debe decir: - Su argumento me satisfizo - Yo esperaba que su argumento me satisficiera. Así las cosas, el título debería rezar: “Indeciso, sin lograr nunca una ocupación que le satisficiera, buscando siempre nuevos horizontes”. Como pauta, puedo sugerir que la conjugación correcta de este verbo en el pasado y en el subjuntivo lleva la vocal i intermedia, así: Tabla 2. Conjugación del verbo “satisfacer” Pretérito o pasado simple Imperfecto del subjuntivo Yo satisfice Yo satisficiera Tú satisficiste Tú satisficieras Él o ella satisfizo Él o ella satisficiera Nosotros satisficimos Nosotros satisficiéramos Ellos o ellas satisficieron Ellos o ellas satisficieran 10. “De hecho, más del 40 por ciento de las madres ahorra para proporcionarle a sus hijos una carrera universitaria...” (“¿A qué se debe la inconformidad laboral de la mujer colombiana?”, 2012) El objeto del verbo proporcionar es hijos, en la forma plural, por consiguiente el pronombre le debe igualmente ir en plural, así: proporcionarles… Analicemos otros ejemplos: - “Lo que falta decirle a los periodistas sobre el uso de redes sociales” (Vargas, 2012) Igual que en el anterior ejemplo, el objeto que recibe la acción del verbo decir es periodistas, en forma plural, por consiguiente el pronombre indirecto le debe pluralizarse en les. La monotonía LinGüística hErrEra No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) 224 Ejemplos de Dequeísmo “Creo de que de nada valdría hacer un esfuerzo titánico para decirles a los inversionistas que vengan al Paraguay cuando desde aquí ellos no van a poder vender sus productos”. (Repuesta del Gobernador de Amambay, Paraguay. “Solicitaron que el estado compre jeringas de producción nacional”, 2012). - “Los representantes de los serbios de Kosovo y Metohia rechazaron de manera categórica la responsabilidad de ese asesinato y exigieron de que EULEX investigue sin dilación este caso.” (“Los serbios exigen que se libere a Jovica Miljkovic”, 2012). Como se puede observar, basta con decir “Creo que de nada valdría” y “exigieron que EULEX” sin necesidad de recurrir a la preposición de, la cual no adiciona significado a las oraciones. Para constatar si hemos caído en dequeísmo, los lingüistas recomiendan convertir el enunciado en una interrogación. Entonces para las oraciones anteriores, podríamos hacer las dos preguntas y decidir cuál es la acertada: ¿Qué creo? ¿De qué creo? Y responderla, si es necesario: Creo que de nada valdría… Para la segunda oración, preguntaríamos: ¿Qué exigieron? ¿De qué exigieron? Y responderíamos de igual manera: Exigieron que Eulex investigue… Ejemplos de Queísmo - “La gente quiere reelegir a Uribe por su pragmatismo eficaz, sin darse cuenta que encarna un modelo de desarrollo del siglo XIX.” (Ronderos, 2006, para. 1) - A pesar que no hubo consenso sobre Cuba, la Cumbre no fue un fracaso: Santos (“A pesar que no hubo consenso sobre Cuba. La cumbre no fue un fracaso: Santos”, 2012) En los casos anteriores, se suprimió incorrectamente la preposición de en las expresiones “sin darse cuenta de que…” y “A pesar de que no hubo…”. En estas oraciones ejemplos sí se hace necesario el uso de la preposición. Como se mencionó anteriormente, el temor a caer en el dequeísmo produjo un barbarismo mellizo: el queísmo. La monotonía LinGüística hErrEra No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) 225 Conclusiones A través de diferentes ejemplos elocutivos, extraídos de actos comunicativos veraces, he intentado explicar dos tipos de amenazas a la retórica de los hispanohablantes: La repetición de yerros gramaticales y la monotonía lingüística. Una veintena o treintena de ejemplos puede constituir la ruta de concienciación para aquellos que hasta el momento se han mantenido distantes del interés por el bien hablar: Un patrimonio cultural de todos. Con genuina humildad he pretendido lo que Seco (1998) tipificaba como “educar lingüísticamente al hombre” (p. XII). Solo a través de la sensibilidad para su idioma y mediante el estudio ejemplar, proponía el lingüista, se puede persuadir al hombre de que será más hombre y mejor hombre si usa con mayor exactitud y finura ese prodigioso instrumento de expresar sus ser y convivir con sus prójimos. No obstante, los lingüistas descriptivistas se inclinarían más por la dinámica de las lenguas, especialmente si hablamos de lenguas vivas, y en lugar de señalar el yerro es aceptarlo como una irreprochable realidad lingüística. Es irreprochable quizás que los hispanohablantes que no han tenido la oportunidad de tener una instrucción educativa formal o aquellos que por cuestiones de gusto o iniciativa propia no han tenido acceso a información científica o académica infrinjan el lenguaje con el uso reiterado de los yerros aquí descritos. Sin embargo, considero reprochable que los académicos, especialmente aquellos que en el uso de sus funciones profesionales cuentan constantemente con un público receptor, persistan en la iteración mecánica de los gazapos así como en las diferentes expresiones de monotonía lingüística previamente ejemplificados. Constituye entonces un imperativo académico que los profesionales de todas las áreas del saber - aparte de gozar del conocimiento específico- ostentemos también el poder de la palabra, lo cual nos permita precisamente compartir los saberes específicos en una manera más eficaz y efectiva. Como lo afirmaba el gran defensor del lenguaje, Pedro Salinas (1995), todo individuo tiene deberes mandatorios e inexcusables con su idioma; y por consiguiente resulta ilícito asumir una posición de indiferencia e inhibición ante su habla. (p. 33) No se pueden desconocer, como ya se expuso a lo largo de este artículo, los invaluables réditos que la elocuencia le aporta al hablante. En este sentido, el equipo de Expertos 2100 (1992), en su libro Cómo Evitar los Errores Más Frecuentes del Castellano, sugiere los siguientes beneficios: La monotonía LinGüística hErrEra No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) 226 Hablar o escribir sin vacilaciones supone un reconocido prestigio social, nos confiere mayor seguridad personal en el momento de expresarnos en público o hacer un escrito, facilita la comunicación y por tanto el logro de nuestros deseos e incluso, favorece el acceso a cualquier tipo de trabajo. (p. 9) ¿Debemos entonces luchar por mantener la pureza del lenguaje, como lo plantean los lingüistas prescriptivistas o sencillamente aceptar lo que podría denominarse incorrecciones lingüísticas como realidades diversas y concretas, según los gramáticos descriptivos o lingüistas modernos? Queda a voluntad del lector decidir si asume una postura normativa del castellano y conserva la eufonía y la sutileza que lo ha caracterizado o sencillamente continúa con un discurso dinámico y flexible que no repara en la precisión gramatical. Si el lector se inclina por la primera opción y toma la información aquí presentada como fundamento discursivo, reconozco ante él o ella la cortedad del cual aún carece y espero en un próximo intento producir un texto que contribuya de manera más profunda y amplia a la ortología española. Referencias ¿A qué se debe la inconformidad laboral de la mujer colombiana? (2012, abril). Revista Semana. Recuperado de http://www. semana.com/vida-moderna/debe-inconformidad-laboral-mujer- colombiana/175425-3.aspx A pesar que no hubo consenso sobre Cuba. La cumbre no fue un fracaso: Santos. (2012, 16 de abril). Diario del Norte. 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He is currently working as full-time professor in the Department of Teacher Education at Universidad Surcolombiana. La monotonía LinGüística hErrEra No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013) No. 7 (Nov. 2013)