[219] reseña bibliográfica En este libro se discute el paradig­ ma de las circulaciones migratorias, que domina en los estudios mi­ gratorios franceses desde los años noventa, basado en un análisis en términos de movilidades, que se aplica tanto a las trayectorias mi­ gratorias –que ya no se estudian como “ida y vuelta” o “movilidad alterna, con carácter cíclico entre varios lugares” (p. 12)– como a las prácticas sociales o a las construc­ ciones de identidad que se desa­ rrollan en este intervalo circulante. El libro se divide en tres partes y 15 capítulos, redactados por geó­ grafos, antropólogos, sociólogos y politólogos. En la primera parte, “Buscando paradigmas”, se revisan los con­ ceptos de circulación migratoria, diáspora, comunidad transnacional y territorios de la movilidad. En el capítulo 1, Marie­Antoinette Hi ly reconstruye la historia del concep­ to de circulación migratoria, que aparece en los años ochenta en Francia, para analizar la movili­ dad en términos dinámicos y sa­ lir de la dualidad del aquí/allá. En aquel entonces, se trataba de tomar en cuenta las interacciones entre los mercados laborales y “el conjunto de flujos materiales e ideales generados por la circula­ ción de los hombres” (p. 25); un enfoque, recalca Marie­Antoinette Hily, que se dirige más a los cir- culantes que a la circulación. El concepto es cercano al de transna- cional, cuyo uso es más frecuente en los países anglosajones. Hily afirma que los científicos socia­ les anglohablantes utilizan poco la noción de migrato ry cir culation –circu lación migra toria– y mucho más la de circular migration o circulatory mi gration. A diferen­ cia del concep to francés –según Hily–, el concep to an glosajón ha­ ce hinca pié en la migración más que en la circulación (p. 25). Les Circulations Transnationales. Lire les Turbulences Migratoires Contemporaines Geneviève Cortès y Laurent Faret, 2009, París, Armand Colin Françoise Lestage Universidad de París Diderot Migraciones internacionales 19.indd 219 14/07/2010 05:40:03 p.m. MIGRACIONES INTERNACIONALES, VOL. 5, NÚM. 4, JULIO-DICIEMBRE DE 2010220 En el capítulo 2, Michel Bru­ neau compara las nociones de diás pora y comunidad transnacio- nal. En su opinión, la diáspora es “una construcción comunitaria e identitaria originada por varias fases de dispersión”, que se com­ pone de grupos étnicos con iden­ tidades distintas según los países de origen y de llegada; es policén- trica –con una identidad general común y especificidades locales–, presenta límites difusos y se re­ presenta como un grupo extrate­ rritorial homogéneo. Por su parte, la comunidad transnacional se da como una formación poscolonial y posnacional estructurada por una acción política en los países de origen y de llegada. Para Bruneau, la diáspora está más anclada en el territorio de llegada y ha roto los vínculos con el de origen, mien­ tras que la comunidad transnacio­ nal está más presente en el lugar de origen que en el de llegada. En el capítulo 3, Alain Tarrius examina la noción de territorios de circulaciones transnacionales. A su parecer, conviene distinguir la circulación entre las naciones y a través de las naciones. La primera, internacional, coloca a los circulan- tes frente a las instituciones y nor­ mas de cada Estado­nación y los obliga a socializarse dentro de esos E stados­nación. L a seg unda, trans nacional, los orilla a producir metasociabilidades o éticas sociales transversales, que producen territo­ rios y normas diferentes de los que fabrican los Estados. Basándose en las encuestas que ha realizado des­ de los noventa en varios lugares y con distintas poblaciones, Tarrius concluye que la intensificación de las circulaciones tanto de las elites como de los pobres se debe a las reor ganizaciones económicas con- temporáneas (p. 44). Tarrius iden­ tifica esas formas sociales derivadas de la actividad económica: la diás­ pora (los países pobres venden a un precio bajo su fuerza de traba­ jo); el comercio ilegal y mafioso; el comercio legal calificado de nó- mada; y varios tipos de circulantes transnacionales. Termina el capítu­ lo con una serie de críticas a líneas de investigación que le parecen poco válidas, y propone tanto tra- yectorias de investigación como un marco metodológico para pensar las temporalidades como organiza­ doras de relaciones sociales que no tienen nada que ver con las jerar­ quías familiares o locales. Al introducir la segunda parte, “Ritmos y lugares”, que presen­ ta casos concretos de circulación migratoria, Gildas Simon señala que la novedad epistemológica de esos estudios se da en el análisis de los lugares y espacios de vida Migraciones internacionales 19.indd 220 14/07/2010 05:40:03 p.m. RESEÑA BIBLIOGR ÁFICA 221 que practican los migrantes como “una pluralidad de campos a la vez autónomos y articulados, en los cuales la eficacia de los actores individuales y sociales en la diná­ mica migratoria se despliegue en un contexto global regionalizado y mundializado que no logran do­ minar los actores institucionales clásicos”. Según Simon, los textos presentados enriquecen el con­ cepto de circulación y muestran la complejización de las lógicas y recomposiciones territoriales. Los cinco capítulos de esta se­ gunda parte se basan en encuestas realizadas con marroquíes (capí­ tulos 4, 5 y 8), africanos del oeste (7), bolivianos y mexicanos (6) en espacios geográficos diversos. Los cuatro coautores (Baby­Collin, Cor tès, Faret y Sassone) de uno de estos capítulos proponen una herramienta teórico­metodológica –el índice circulatorio– para me­ dir la intensidad de la circulación de los migrantes internacionales, cruzando tres variables que “tie­ nen que ver con la duración y la repetición de los movimientos” (número de viajes al extranjero, tiempo entre el primero y el úl­ timo viaje, y tiempo total de las estancias fuera del país de origen). Así mismo, para analizar las for­ mas circulatorias, los autores pre­ tenden determinar perfiles tipo basados en tres elementos (núme­ ro de lugares residenciales durante la trayectoria migratoria, jerarquía de esos lugares, y tipo temporal de movilidad). Concluyen que la circulación es “un recurso socio­ espacial, que sirve a las estrategias familiares, evolutivas y reversi­ bles” (p. 108) y proponen, como hipótesis, que las prácticas inten­ sas de circulación entre los lugares y las personas permiten reducir los efectos negativos de las políti­ cas migratorias, que separan a las familias y a los conocidos. Tres de los capítulos de esta mis­ ma sección se enfocan en el caso marroquí. Aunque los edito res los presentan de manera dispersa, el lector no puede dejar de compa­ rar las situaciones de los migrantes marroquíes y los puntos de vista de los autores. Después de con­ tar la historia de la cons trucción de un territorio circulatorio desde 1945, Fanny Schaeffer (cap. 4) hace hincapié en la vinculación de esta circulación con el proyecto de retorno de los migrantes, un pro­ yecto básicamente mítico, que se concreta también en idas y vuel­ tas temporales, a tal grado que los marroquíes residentes en Marrue­ cos y los de la migración conside­ ran que es retornado un migrante que vive la mitad del año en el país. Para Schaeffer, “al mitificar Migraciones internacionales 19.indd 221 14/07/2010 05:40:03 p.m. MIGRACIONES INTERNACIONALES, VOL. 5, NÚM. 4, JULIO-DICIEMBRE DE 2010222 el acto de regresar y al sustituirlo por el acto de circular, los viejos migrantes dan un significado al ir y venir, que facilita la apropiación de la idea de retorno para los más jóvenes. En el capítulo 5, Chadia Arab habla de los circulantes marroquíes, aventureros y móviles asignados por las políticas migratorias de los paí­ ses de llegada, de quienes descri­ be los itinerarios complejos. Ellos dan la vuelta a las fronteras para entrar en el espacio Schengen, usando redes familiares, puebleri­ nas y mafiosas, a fin de cumplir con su objetivo. Utilizan también redes comerciales, como lo de­ muestra Catherine Gauthier en el capítulo 8, al describir y analizar la relación entre circulaciones mi­ gratorias y redes de contrabando en las regiones que rodean los dos enclaves españoles en Marruecos: Ceuta y Melilla. Según ella, hom­ bres, espacios y sectores de activi­ dad se articulan en varios niveles, de lo local a lo transnacional. En el capítulo 7, Julián Brachet se interesa en un lugar de tránsito, el Sahara nigeriano, y en la mane­ ra como los migrantes –origina­ rios de África del Oeste– inciden sobre los territorios que atravie­ san. Brachet concluye haciendo hincapié en que el cambio más drástico que se ha dado en los úl­ timos años es la mercantilización de los espacios migratorios, que está reemplazando la solidaridad de las familias y de los conocidos. Como lo señala G. Simon, la mer­ cantilización “induce trayectorias migratorias erráticas y prácticas más individualistas” (p. 59). La tercera parte del libro, “Fi­ guras y trayectorias de circulan­ tes”, la introduce Emmanuel Ma Mung con un texto en el cual logra proponer una serie de con­ clusiones que facilitan el entendi­ miento de la circulación. Según Ma Mung, los seis capítulos de esta última parte tratan de dos ti pos de circulantes: de alta cali fi­ ca ción laboral y comerciantes (por lo general, mu jeres). Todos los au­ tores se cuestionan cómo la circulación internacional (una circulación que se da en el marco de trayectorias laborales) se presenta a los individuos como un recurso posible, cómo se transfor­ ma en un medio para cambiar su estatus, su situación, su condición de vida, y cómo lo logran. Estas trayectorias laborales, formales o informales, se constru­ yen “explotando los diferenciales que existen entre los espacios de la migración” (p. 140); unos facilitan el mejoramiento de la situación laboral, otros permiten conseguir Migraciones internacionales 19.indd 222 14/07/2010 05:40:03 p.m. RESEÑA BIBLIOGR ÁFICA 223 ciertos productos de consumo, et­ cétera. Para Ma Mung, este juego entre los diferenciales muestra que el movimiento de los individuos se produce por los límites del mundo (fronteras políticas o eco­ nómicas). Conclu ye que la mun­ dialización no homogeneiza las diferencias sino que globaliza las discontinuidades espaciales en las cuales está basada. Para disfrutar ese juego, los actores deben man­ tenerse siempre entre los espacios o entre los diferenciales y usar las redes que lo permiten. Finalmen­ te, según Ma Mung, las migracio­ nes internacionales son la punta avanzada de las transformaciones del mundo, y los migrantes son los actores (y no las víctimas) que instrumentalizan o contornean las obligaciones y los límites de este mundo. En el capítulo 9, Laurence Rou lleau­Berger compara las ca­ rreras migratorias de mujeres del Maghreb, de África subsahariana, de Europa del Este y de China, que experimentan lo que la au­ tora llama las nuevas desigualda- des internacionales. Estas mujeres conocen un “doble proceso de precariedad y etnicización de los mercados de trabajo que ocasiona violencias y discriminaciones que terminan produciendo trayecto­ rias migratorias distintas. Véronique Manry (capítulo 10) estudia la trayectoria laboral de mujeres argelinas que hacen el comercio del oro en Estambul, El Cairo o Dubai. Muestra cómo ellas, simultáneamente, se apoyan y compiten entre sí y con los hom­ bres que dominan el comercio informal. La autora analiza igual­ mente las modificaciones que esta actividad pública produce en la vida privada de esposa o de madre en la sociedad argelina. Brigitte Bertoncello (capítulo 11) estudia las carreras migratorias de los empresarios subsaharianos en la ciudad de Marsella, cuya ac­ tividad laboral depende de la mo­ vilidad: marineros en la Colonia, comerciantes murides (miembros de una cofradía musulmana) o “aventurero/a que sueña con el bu- siness”. Todos movilizan recursos sociales cambiantes: comunidades de circunstancia o asociaciones efí­ meras. Bertoncello hace hincapié en la inventiva y el dinamismo de estos migrantes, que son los ac­ tores de una nueva urbanidad (p. 174) porque utilizan la ciudad y la van modificando con sus activi­ dades y su presencia. En el libro siguen algunos capí­ tulos sobre migrantes de alta cali­ ficación. Hélène Le Bail (capítulo 12) muestra cómo la apertura de las fronteras chinas para los estu­ Migraciones internacionales 19.indd 223 14/07/2010 05:40:03 p.m. MIGRACIONES INTERNACIONALES, VOL. 5, NÚM. 4, JULIO-DICIEMBRE DE 2010224 diantes, en los años ochenta, coin­ cidió con una política ja ponesa de aumento del número de estudian­ tes extranjeros, lo que produjo una fuerte migración de estudian­ tes chinos a Japón. Después de terminar sus estudios, ellos expe­ rimentan una movilidad social as­ cendente y no sienten la necesidad de retornar a su país, básicamente porque para ir y venir utilizan los intercambios entre las dos nacio­ nes y los dos mercados de trabajo, en particular en el sector informá­ tico. Le Bail recalca que, en el caso de estos migrantes, la “movilidad se hace un valor” y es la prueba de que uno es miembro de una clase de “expatriados privilegiados” (p. 182), favorecidos por el gobierno chino desde los años noventa. Mihaela Nedelscu se pregunta qué tipo de sociedad produce la movilidad, y analiza “los efectos de movilidad sobre la generación de los padres de migrantes ru­ manos de alta calificación en To­ ronto” (capítulo 13, p. 186). Ella observa que en ese caso se mantie­ nen las relaciones con la familia, gracias a las tic (nuevas tecnolo­ gías) y, de manera frecuente, in­ vitan a sus padres –que la autora llama la generación 0– para visitas más o menos largas. Ellos trans­ forman el cotidiano familiar por­ que se mantienen más cercanos a la sociedad rumana de origen y juegan un papel de mediador con sus hijos y con sus nietos, que es­ tán creciendo en Canadá. En el capítulo 14, relativo al retorno de ingenieros y profesio­ nistas calificados de la India que trabajaban en Estados Unidos, Au rélie Varrel demuestra que este regreso a la nueva ciudad de Ban­ galore –la “Silicon Valley” del sur de la India– constituye una nue­ va “etapa de la circulación de los migrantes más calificados de la India”. Varrel recalca que este re- torno no se hace en la región de origen de los migrantes sino en la que permite seguir teniendo un modo de vida cercano al de Esta­ dos Unidos y donde se puede pre­ parar una nueva movilidad hacia otro lugar. En el último capítulo (15), Da­ na Diminescu cuestiona el siste­ ma global de movilidades en el cual circulan los migrantes y se- dentarios. Según la autora, la fi­ gura moderna del migrante es la del migrante conectado en un es­ pacio social de presencias, porque los migrantes están actualizando el vínculo con el lugar de origen de manera casi permanente, gra­ cias a las tecnologías modernas. Diminescu concluye su capítulo con una propuesta metodológica para el estudio de la conectividad. Migraciones internacionales 19.indd 224 14/07/2010 05:40:03 p.m. RESEÑA BIBLIOGR ÁFICA 225 A pesar de la heterogeneidad de las temáticas y los estilos, dos son las aportaciones principales de este libro. En nivel metodológico y conceptual, introduce los estu­ dios migratorios franceses, desde los conceptos que se utilizan hasta las líneas de investigación priori­ tarias. El enfoque de la circula­ ción migratoria o de los territorios circulatorios adoptado por los au­ tores, propone una alternativa a los trabajos anglosajones sobre la temática de lo transnacional, que tienden a dominar este campo cien tífico. En nivel político, las conclusiones de los autores van repitiendo que las políticas migra­ torias restrictivas no solamente no impiden la movilidad, sino que resultan totalmente contraprodu­ centes: fomentan las redes ma­ fiosas, provocan la corrupción de algunos funcionarios y obligan a migraciones más definitivas cuan­ do los migrantes preferirían sen­ tirse libres de ir y venir. Migraciones internacionales 19.indd 225 14/07/2010 05:40:03 p.m. Migraciones internacionales 19.indd 226 14/07/2010 05:40:03 p.m.