Migraciones entre países del sur: Los cambios y las continuidades en los flujos limítrofes hacia Argentina eduardo león Bologna Universidad Nacional de Córdoba, Argentina resumen el crecimiento en las restricciones que imponen los países centrales al ingreso de inmigrantes invita a dirigir la atención hacia las migraciones entre países “del sur”. Siendo usualmente de menor distancia y afectando a poblaciones de menores recur­ sos, tienen larga existencia y reconocen polos regionales de atracción. en el cono sur, Argentina ha sido históricamente el destino de migrantes limítrofes provenientes de Paraguay, Bolivia y Chile, aunque la relevancia de esta migración sólo es apreciable desde los años cincuenta, al reducirse casi completamente las corrientes ultramari­ nas. este artículo observa las migraciones limítrofes hacia Argentina considerando que los cambios suceden bajo los efectos conjuntos de las coyunturas externas y de un proceso acumulativo que tiene sus propios tiempos, y que juntos determinan su continuidad o extinción. Palabras clave: 1. migración limítrofe, 2. flujos fronterizos, 3. migración de corta distancia, 4. cono sur, 5. flujos sur­sur Changes and Continuities in Immigration to Argentina from Neighboring Countries Abstract Developed countries’ growing restrictions on immigration invite us to examine migration between “southern countries.” Compared to south­north flows, these migrations usually involve shorter distances and poorer populations. The flows also have a long history and target certain locales in the region. in the Southern Cone, Argentina has historically been the destination for migrants from Paraguay, Bolivia, and Chile. Beginning in the 1950s, when overseas immigration ceased al­ most completely, the flows from neighboring countries took on great significance. This article examines these flows into Argentina, considering changes brought about by the combined effects of external factors and a cumulative process over time, which together determine if the flows will continue or come to an end. Keywords: 1. immigration from neighboring countries, 2. cross­border flows, 3. short­distance migration, 4. Southern Cone, 5. south­south flows. miGrACioNeS iNTerNACioNAleS, Vol. 5, Núm. 3, eNero-juNio De 2010 El cambio en la composición de la población extranjera en Argentina, el número de nacidos en países de ultramar cambió a lo largo del siglo xx en relación cercana con los avatares econó­ micos, políticos y sociales que afectaron a europa y a América durante ese período. estos cambios respondieron a las variaciones en los ingresos y egresos de población por el puerto de Buenos Aires, flujos que se han encontrado correlacionados con variables macroeconómicas en los países de origen y en Argentina, en una época en que los mercados de trabajo internacionales se comple­ mentaban con la oferta y demanda de mano de obra. De modo si­ milar a lo que sucedía con las llegadas a Brasil, se trataba de flujos entre regiones cuyos mercados de trabajo guardaban un alto grado de integración y, eventualmente, de complementariedad frente a los países del sur de europa entre 1890 y la Primera Guerra mun­ dial (Taylor, 1992). en términos numéricos, los censos nacionales (indec, 1997) muestran que luego del máximo en el año 1914, el volumen de población de origen ultramarino se estabilizó y acusó un leve re­ punte con la llegada de italianos después de la Segunda Guerra mundial. A partir de 1960 se observa una reducción del volumen absoluto de personas nacidas en países no limítrofes. la medición de los flujos, por su parte, señala un lento creci­ miento de los ingresos de europeos por el puerto de Buenos Aires desde 1857, con marcadas fluctuaciones en los volúmenes anua­ les. estas fluctuaciones resultaron coincidentes con las variaciones que sufrieron las condiciones políticas y económicas de Argenti­ na, entre las que destacan, según Bunge y García mata (1931), las hostilidades entre Buenos Aires y las provincias, la guerra contra Paraguay, ciclos de crisis financiera (con inflación y emisión de moneda), así como un episodio de fiebre amarilla en Buenos Aires en 1871. A partir de la década de 1880 se registra un sustancial incremento en el ingreso de europeos, que se asocia a etapas de expansión de la economía argentina. Así, las migraciones ultramarinas hacia Argentina manifiestan sensibilidad a las variaciones sufridas por los factores económi­ [176] BoloGNA/miGr ACioNeS eNTre PAÍSeS Del Sur 177 cos y políticos hasta su desaparición a mediados del siglo xx. los efectos de estos factores se advierten de manera global cuando se observa que los volúmenes de extranjeros residentes en este país se modificaron, en parte, como respuesta a las políticas orientadas a captar población migrante y, en parte, como consecuencia de los cambios en las condiciones económicas relativas. entre los autores que han realizado esfuerzos para cuantificar de manera precisa la relación entre factores económicos y migración, Taylor (1992) encuentra que la correlación entre diferenciales de ingreso y volu­ men de los flujos migratorios europeos se muestra significativa en algunos períodos. Fuente: indec, 1997 y 2001. Gráfica 1. Volúmenes de población nacida en países limítrofes y no limítrofes a lo largo del período 1869­2001 De ello se desprende que, en una perspectiva macroscópica –es decir, sin analizar casos particulares de grupos procedentes de de­ terminados países o de regiones dentro de los países de origen–, los razonamientos basados en los análisis sobre las ventajas comparati­ vas de las áreas de origen y de destino son adecuados para explicar las migraciones europeas hacia Argentina en el período que va des­ de finales del siglo xix hasta la década de los treinta del siglo xx. la evolución del volumen de población migrante procedente de países limítrofes muestra otro panorama. De modo agregado –es miGrACioNeS iNTerNACioNAleS, Vol. 5, Núm. 3, eNero-juNio De 2010178 decir, sin considerar los diferentes países de origen–, el volumen crece continuamente desde el primer censo nacional. la presencia de extranjeros limítrofes es registrada desde esa fecha, pero sólo aparece claramente visible cuando cesan los flujos de ultramar y la población de esos orígenes envejece y se extingue en ausencia de renovación de llegadas. el Censo nacional de población, hogares y viviendas de 1991 marca la igualación en los volúmenes de pobla­ ción procedentes de estos dos grupos de orígenes, y en 2001, los nacidos en países limítrofes (923 215) constituyen 60.3 por ciento del total de extranjeros (1 531 940). Tres países hacen la mayor contribución al volumen actual de extranjeros residentes en Argentina: Paraguay, Bolivia y Chile, en ese orden. las 770 939 personas de estos orígenes que enumera el censo de 2001 constituyen poco más de la mitad del total de extranjeros residentes en Argentina. Su evolución en el pe ríodo 1869­2001 se muestra en la gráfica 2. Fuente: indec, 1997 y 2001. Gráfica 2. Volúmenes de población nacida en países limítrofes a lo largo del período 1869­2001 BoloGNA/miGr ACioNeS eNTre PAÍSeS Del Sur 179 Al desagregar por país, se observa que la tendencia continua­ mente creciente no es propia de todos ellos: sólo Bolivia muestra tasas de crecimiento positivas en el período completo; Paraguay acusa, en el censo de 1991, una anomalía en su aumento conti­ nuo, mientras que Chile muestra un estancamiento en 1991 y una posterior reducción en el censo de 2001. las tasas medias anuales para el período completo se sitúan en torno a tres por ciento (Pa­ raguay, 3.5; Bolivia 2.7 y Chile 2.3 %), pero son muy variables, entre un mínimo de ­0.4 por ciento de los paraguayos en la dé­ cada de los ochenta, hasta un máximo de 6.4 por ciento para los chilenos en el lapso 1947­1960. La distribución actual de paraguayos, bolivianos y chilenos en el territorio nacional Como se señaló antes, Paraguay, Bolivia y Chile son países de origen de migraciones hacia Argentina que reconocen un inicio temprano, por lo que todas estas corrientes participaron en una dinámica que se inicia con la demanda de mano de obra en las áreas de frontera, y posteriormente comparte con los nativos los desplazamientos internos que dieron lugar a una marcada concen­ tración en la capital del país y la provincia de Buenos Aires. en el año 2001 se observa una clara polarización en los asenta­ mientos de población de los tres orígenes entre las áreas próximas a los países de procedencia y las cercanías de la capital del país de destino. Como se ve en el cuadro 1, la concentración en la ciudad y provincia de Buenos Aires alcanza 80.4 por ciento de los para­ guayos, casi 60 por ciento de los bolivianos, pero sólo 28.7 por ciento de los chilenos. el análisis comparativo de la composición por edades de estos grupos de extranjeros muestra diferencias entre las áreas de esta­ blecimiento. Así, los paraguayos residentes en la ciudad y provin­ cia de Buenos Aires tienen una edad media de entre 36 y 40 años, mientras que los que viven en provincias de frontera promedian entre 15 y 20 años más. una situación similar, aunque menos acentuada, sucede con los nacidos en Bolivia, quienes tienen un miGrACioNeS iNTerNACioNAleS, Vol. 5, Núm. 3, eNero-juNio De 2010180 promedio de 31 a 36 años de edad en la región de la capital y provincia de Buenos Aires, mientras que alcanzan un promedio de 45 a 49 años en provincias limítrofes con su país. Diferente re­ sulta el caso de los chilenos, cuyos promedios de edad no difieren significativamente entre las zonas de frontera y las próximas a la capital del país. Cuadro 1. Paraguayos, bolivianos y chilenos residentes en Argentina según área de residencia y país de nacimiento (porcentaje) Área de residencia País de nacimiento Paraguay Bolivia Chile Ciudad y provincia de Buenos Aires 80.4 59.7 28.7 Provincias fronterizas 15.5 22.3 55.2 otras provincias 4.1 18 16.1 Total 100.0 (325 046) 100.0 (233 464) 100.0 (212 429) Fuente: Cuadro 2. Consistente con esta descripción, se observa que la dispersión de las edades promedio entre provincias es sustancialmente mayor entre paraguayos y bolivianos que entre chilenos (coe ficientes de variación de 14.9, 15 y 4.5 %, respectivamente). Por otra parte, la composición por sexos muestra características más diferenciadas para los tres orígenes. la población paraguaya, que en el total del país aparece como preponderantemente feme­ nina de acuerdo con el índice de masculinidad (im = 73), acentúa este carácter en la ciudad de Buenos Aires (im = 56), mientras que se aproxima al equilibrio de sexos en provincias fronterizas, con índices de masculinidad superiores a 80. la población nacida en Bolivia se encuentra equilibrada (im = 101) y no acusa variaciones marcadas entre la ciudad y la provincia de Buenos Aires (im = 93­105) y las provincias limítrofes (im = 90). la población de chilenos es levemente femenina (im = 92) y tampoco varía sustancialmente entre áreas. la excepción a esto se da en la ciudad de Buenos Aires (im = 75), pero constituye una porción pequeña del total de chilenos residentes en el país. Pr ov in ci a de re sid en ci a Pa ís de n ac im ie nt o Pa ra gu ay B ol iv ia C hi le im Ed ad pr om ed io Vo lu m en Po rc en ta je im Ed ad pr om ed io Vo lu m en Po rc en ta je im Ed ad pr om ed io Vo lu m en Po rc en ta je B ue no s A ir es 75 40 .6 21 4 40 8 66 10 4. 8 35 .7 89 3 06 38 .3 91 .6 47 .6 51 2 88 24 .1 C at am ar ca 36 .6 44 .3 97 0 13 1. 7 39 .4 28 5 0. 1 10 4. 3 47 .6 23 5 0. 1 C iu da d A ut ón om a de B ue no s A ir es 54 .8 36 .3 46 9 28 14 .4 93 .1 31 .2 50 1 11 21 .5 75 45 .9 9 64 8 4. 5 C ór do ba 62 44 .4 1 41 1 0. 4 11 7. 8 36 .4 6 85 7 2. 9 92 .3 44 .1 2 92 3 1. 4 C or ri en te s 68 .6 50 .9 2 96 4 0. 9 21 0 35 .1 71 3 0. 3 10 7. 6 48 .4 19 1 0. 1 C ha co 88 .5 58 .9 4 67 7 1. 4 13 7. 9 43 .2 69 0 11 4. 3 46 .4 12 0 0. 1 C hu bu t 93 .6 47 .2 33 1 0. 1 12 3. 2 34 .3 2 19 2 0. 9 89 .9 50 .8 20 0 65 9. 4 e nt re r ío s 73 .6 46 .4 68 4 0. 2 15 0 35 .2 21 5 0. 1 97 .3 44 .2 36 5 0. 2 Fo rm os a 83 .6 56 .4 20 8 32 6. 4 15 8. 5 46 .7 10 6 0 10 8. 8 45 .1 71 0 ju ju y 93 .3 57 .6 29 0 0. 1 90 .2 49 .1 28 7 35 12 .3 13 1. 2 49 .1 28 9 0. 1 la P am pa 63 .5 43 .7 18 8 0. 1 13 0. 4 32 .9 18 2 0. 1 13 2. 5 48 .7 1 07 4 0. 5 la r io ja 59 .7 45 .3 99 0 11 9. 6 35 .3 81 9 0. 4 11 1. 2 46 .9 35 9 0. 2 m en do za 63 .3 48 .9 34 3 0. 1 10 9. 4 39 .7 18 7 42 8 77 .9 45 .1 19 2 25 9. 1 m is io ne s 92 56 .6 24 8 57 7. 6 22 0 47 .2 11 2 0 12 7. 4 44 .1 28 2 0. 1 N eu qu én 71 .2 46 .2 26 7 0. 1 13 4. 9 38 .5 1 38 6 0. 6 94 .7 44 .3 28 7 05 13 .5 r ío N eg ro 97 .7 48 .5 33 8 0. 1 13 4. 5 34 .9 2 09 9 0. 9 99 .4 46 .8 39 5 67 18 .6 Sa lta 92 .9 51 .8 70 6 0. 2 90 .6 44 .4 23 2 92 10 98 .7 47 .5 1 23 2 0. 6 Sa n ju an 51 45 .5 77 0 15 7. 4 40 .3 48 9 0. 2 10 1. 9 51 .7 2 56 0 1. 2 Sa n lu is 63 .1 42 19 9 0. 1 12 6. 8 33 .5 76 2 0. 3 10 6. 8 39 .2 2 04 7 1 Sa nt a C ru z 61 .1 44 .1 25 3 0. 1 15 2. 5 31 .7 1 23 2 0. 5 86 .4 48 .8 20 5 37 9. 7 Sa nt a Fe 80 .8 45 .5 4 26 6 1. 3 13 7. 5 39 2 24 7 1 10 0. 8 45 .2 1 97 2 0. 9 Sa nt ia go d el e st er o 49 .6 45 .3 19 3 0. 1 16 6 47 .5 12 5 0. 1 12 4. 6 45 .5 14 6 0. 1 T ie rr a de l F ue go 67 .6 43 .6 29 5 0. 1 14 2. 8 34 .6 97 6 0. 4 99 .3 44 .6 8 96 4 4. 2 Tu cu m án 67 .3 48 34 3 0. 1 10 9. 9 38 .4 2 41 2 1 11 2. 8 44 .3 56 4 0. 3 To ta l 73 .5 42 .7 32 5 04 6 10 0. 0 10 1. 3 37 .7 23 3 46 4 10 0. 0 91 .7 46 .9 21 2 42 9 10 0. 0 Fu en te . i n d ec , 2 00 2. C ua dr o 2. Í nd ic e de m as cu lin id ad (i m ), ed ad p ro m ed io y v ol um en d e pa ra gu ay os , b ol iv ia no s y ch ile no s re si de nt es en A rg en tin a se gú n pr ov in ci a de r es id en ci a y pa ís d e na ci m ie nt o miGrACioNeS iNTerNACioNAleS, Vol. 5, Núm. 3, eNero-juNio De 2010182 la asimetría en esta distribución es parcialmente explicada por la inserción laboral de los migrantes. el cuadro 3 indica los con­ juntos de ramas de actividad que concentran a más de la mitad de los trabajadores de los orígenes observados. en el cuadro se muestra la relativa especificidad de los nichos laborales ocupados por los extranjeros de estos orígenes. Cuadro 3. Paraguayos, bolivianos y chilenos económicamente activos, residentes en Argentina, según principales ramas de actividad en que se desempeñan Paraguayos Bolivianos Chilenos Rama % Acum. Rama % Acum. Rama % Acum. Servicio doméstico Agricultura 19.5 19.5 Construcción 15.1 15.1 29 29 Construcción 17.5 37 Comercio 15 30.1 Construcción 16.3 45.3 industria 17.4 54.4 Servicio doméstico Comercio 12.4 57.7 otras 45.6 100.0 13.6 43.7 otras 42.3 100.0 industria 11.5 55.2 otras 44.8 100.0 Fuente: elaborado con base en indec, 2002. la alta concentración de paraguayos en la ciudad y provincia de Buenos Aires se explica por su inserción preferencial en activi­ dades urbanas. Sólo los bolivianos aparecen presentes en activida­ des agrícolas, que para ellos son el principal espacio laboral.1 los chilenos muestran una mayor heterogeneidad en sus actividades, consistente con su dispersión geográfica en el territorio nacional. Además, esta distribución de las ramas de actividad en que se insertan reconoce diferencias entre varones y mujeres. Como se ve en el cuadro 4, las tres ramas que acumulan más de 50 por ciento de los ocupados acusan clara especificidad no sólo por país de nacimiento sino por género. estos tres orígenes nacionales permiten, entonces, distinguir algunos subgrupos: los paraguayos y bolivianos continúan in­ crementando su presencia en Argentina y difieren (cuantitativa y cualitativamente) entre quienes residen en provincias cercanas a 1una alta proporción de los bolivianos se ubica en las quintas de producción fruti­ hortícola de la provincia de Buenos Aires (Benencia y Karasik, 1995). BoloGNA/miGr ACioNeS eNTre PAÍSeS Del Sur 183 los respectivos países de origen y quienes habitan en la capital del país receptor y la provincia de Buenos Aires. esta diferencia con­ siste en edades y tiempos de residencia mayores para quienes viven en las áreas próximas a las fronteras con sus países y, además –para los paraguayos–, en una población más femenina en la capital y la provincia de Buenos Aires. el dinamismo que caracteriza a estas dos corrientes se concreta para los residentes en las zonas de la ciu­ Cuadro 4. Conjuntos de ramas de actividad que concentran al menos la mitad de los trabajadores paraguayos, bolivianos y chilenos residentes en Argentina, según sexo Varones Mujeres Rama de actividad Porcentaje Rama de actividad Porcentaje Nacidos en Paraguay Construcción 31.4 Servicio doméstico 58 industria manufacturera 17 Comercio 9.9 Comercio 14.9 industria manufacturera 6.3 otras 36.7 otras 25.8 Total 100.0 Total 100.0 (62 275) (58 829) Nacidos en Bolivia Construcción 26.6 Servicio doméstico1 26.9 Agricultura, ganadería, caza y silvicultura Comercio2 23.2 23 industria manufacturera 13.6 industria manufacturera 19.4 otras 36.3 otras 31 Total 100.0 Total 100.0 (33 692) (63 932) Nacidos en Chile Construcción 23.3 Servicio doméstico 35.3 Comercio 15 Comercio 15 industria manufacturera 14.2 Servicios sociales y de salud 8.5 otras 47.5 otras 41.2 Total 100.0 Total 100.0 (5 843) (3 285) 1Servicios de hogares privados que contratan servicio doméstico. 2Comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos automotores, motocicletas, efectos personales y enseres domésticos. Fuente: elaborado con base en indec, 2002. miGrACioNeS iNTerNACioNAleS, Vol. 5, Núm. 3, eNero-juNio De 2010184 dad de Buenos Aires y conurbano bonaerense. los chilenos, por su parte, constituyen una corriente en etapa de retracción y no di­ fieren entre quienes están en distintas regiones del país de destino. Los cambios en los flujos migratorios Desde la consideración de la migración como un fenómeno di­ námico (massey, 1987; Fussell y massey, 2004) se espera que las corrientes migratorias cambien a lo largo del tiempo bajo los efec­ tos conjuntos de las coyunturas externas (como los diferenciales entre países) y un proceso acumulativo que implica: difusión de información, facilitación de las condiciones para migrar y aumen­ to de la eficacia de las redes para movilizar información y ayuda, así como aportar contención emocional. los cambios que sufran las corrientes dependerán de los factores externos y de la historia propia de cada corriente y pueden conducir a la continuidad o a la extinción de los flujos. Argentina tiene experiencia con flujos migratorios que se extinguieron, como los ya señalados proceden­ tes de europa hacia mediados del siglo xx. la continuidad de un flujo implica la existencia de una comunidad en el país de destino (Bankirer, 2003), retornos de algunos migrantes, nuevas llegadas y mantenimiento de una red de vínculos materiales y simbólicos entre áreas de origen y de destino. en otro lugar (Bologna, 2007) hemos creído conveniente tratar esta etapa como de irreversibili­ dad de la corriente (Domenach y Picouet, 1987), no en el sentido de la desaparición de los retornos sino, por el contrario, de la ci­ mentación de una comunidad que mantiene relaciones con per­ sonas que residen en ambos países –el de origen y el de destino. la pregunta que se aborda a continuación es cómo cambian, a lo largo del tiempo, los volúmenes, su composición, las uniones –ya sea al interior de las comunidades extranjeras o incluyendo argentinos–, el apoyo que el grupo ofrece para facilitar las llega­ das, y la forma que toman estas últimas. estas preguntas deberán tratarse de manera separada para los tres orígenes nacionales que se consideran, ya que es posible que cada corriente evolucione se­ gún una lógica propia. BoloGNA/miGr ACioNeS eNTre PAÍSeS Del Sur 185 los análisis que se presentan a continuación constituyen una primera exploración en perspectiva comparativa de estos tres flu­ jos, a partir de los datos de la Encuesta complementaria de migra- ciones internacionales (indec, 2007), y pretenden aproximarse a responder esas preguntas. los tamaños de muestra resultantes de las restricciones impuestas (país de nacimiento y período de lle­ gada) no autorizan la generalización de los resultados al total de extranjeros de cada nacionalidad residentes en las áreas seleccio­ nadas. Sin embargo, y dado que por primera vez en Argentina se cuenta con datos detallados sobre hogares con migrantes, los resul­ tados permiten señalar regularidades que se asocian a los cambios que experimentan las corrientes, sugerir tendencias sobre su evolu­ ción y orientar líneas de indagación para investigaciones futuras. Distribución de las llegadas entre áreas fronterizas y metropolitanas los extranjeros de los tres orígenes considerados que permanecen en Argentina, se componen de personas llegadas en épocas varia­ das y difieren no sólo según el país de procedencia sino también según el área de residencia. entre los bolivianos, son mayoría los que arribaron de manera más reciente, opuesto a lo que sucede Fuente: indec, 2007. Gráfica 3. Proporción de bolivianos y paraguayos residentes en Argentina, según el período de llegada al país miGrACioNeS iNTerNACioNAleS, Vol. 5, Núm. 3, eNero-juNio De 2010186 con los chilenos, cuya mayor parte dicen haber llegado antes de 1980. la distribución de los momentos de arribo de los paragua­ yos muestra una mayor dispersión, con aproximadamente un ter­ cio de los que llegaron antes de 1969 y otra parte similar en 1990. en una primera aproximación, los bolivianos y chilenos que viven actualmente en Argentina representarían posiciones opues­ tas. Si bien ambos grupos han mantenido continuidad en las lle­ gadas, comparativamente, los primeros acumulan escaso tiempo de permanencia en el país, mientras que los segundos constituyen globalmente una población con larga tradición de residencia en Argentina. Sin embargo, no es sólo el origen nacional lo que marca las diferencias. Si las poblaciones de paraguayos y bolivianos se ana­ lizan por región de asentamiento con las categorías señaladas más arriba, se encuentran los patrones diferenciados que se muestran en la gráfica 4. Se observa, entonces, que en la región de frontera priman, para ambos orígenes nacionales, aquellos que acumulan un ma­ yor tiempo de residencia en Argentina, mientras que en la región 2Posadas y Formosa para los paraguayos, Gran San Salvador de jujuy y Gran Salta para los bolivianos. Fuente: indec, 2007. Gráfica 4. Proporción de bolivianos y paraguayos residentes en ciudades próximas a la frontera2 de cada país, según el período de llegada a Argentina BoloGNA/miGr ACioNeS eNTre PAÍSeS Del Sur 187 próxima a la capital del país, los bolivianos son mayoritariamente recién llegados, y los paraguayos aparecen más heterogéneos reu­ niendo tanto a llegados en la últimas década como a residentes de larga data. Fuente: indec, 2007. Gráfica 5. Proporción de bolivianos y paraguayos residentes en la ciudad de Buenos Aires y conurbano bonaerense, según el período de llegada al país el actual dinamismo de las corrientes de paraguayos y bolivia­ nos –expresado en la continuidad de los arribos– se concentraría en las áreas más metropolitanas del país de recepción, mientras que las ciudades próximas a las fronteras de los respectivos países quedarían relegadas a una posición más ligada a la historia de las corrientes. Los componentes demográficos Diferente grado de rejuvenecimiento en el total de encuestados, la población de chilenos aparece como la más envejecida, con una edad promedio de 48.2 años; los bo­ livianos serían, al momento de la encuesta, los de menor edad promedio, con 38.3 años (véase el cuadro 5). la evolución de las edades según períodos de llegada es, como se espera, decrecien­ miGrACioNeS iNTerNACioNAleS, Vol. 5, Núm. 3, eNero-juNio De 2010188 te,3 pero las diferencias entre grupos indican que la mayor edad promedio actual de los chilenos no sólo se debe a la reducción de llegadas en los últimos períodos y a la consecuente primacía del envejecimiento de los llegados más temprano por sobre la renova­ ción de arribos, sino también a que los que llegan de manera más reciente lo hacen con un mayor promedio de edad. Si este com­ portamiento se analiza sobre la mediana4 de las edades, se obtiene el mismo resultado (véase el cuadro 5). observando el cambio según la composición por grandes gru­ pos de edades, se encuentra una reducción de la proporción de menores de 25 años a medida que se consideran fechas de llegada más recientes. este es también un resultado esperado, ya que el peso mayoritario de este grupo entre quienes arribaron antes de 1970, que se verifica para todos los orígenes (véase el cuadro 6), no implica que efectivamente hayan llegado en edades distribui­ das en esas proporciones, ya que la mortalidad afectó en mayor medida al grupo de los de más edad, concentrando a los sobre­ vivientes en los grupos de inmigrantes que habían llegado siendo más jóvenes. Sin embargo, en el caso de los paraguayos, el último período que se considera muestra un incremento de la proporción de llegados con menos de 25 años. Si se quitan los efectos de la mortalidad, este sería un indicador claro de arribos en edades efectivamente menores. los chilenos muestran la más acentuada de las reducciones en las llegadas de jóvenes: la proporción baja a menos de 60 por cien­ to en el último período, como señal del escaso dinamismo de esta corriente migratoria. Si se observa por separado, entre residentes en regiones próxi­ mas a la frontera con los países de origen y la capital del país, se re­ produce, de manera atenuada, la heterogeneidad en las edades que muestra el censo: más envejecidas las poblaciones de resi dentes 3Si la edad a la llegada permaneciera constante en el tiempo, la diferencia de edad entre los llegados más tempranamente y los más recientes sería la diferencia en los tiempos de residencia. 4el interés en usar otra medida resumen es el de eliminar la distorsión que even­ tuales valores extremos podrían introducir en la media. BoloGNA/miGr ACioNeS eNTre PAÍSeS Del Sur 189 en las zonas de más antigüedad de la migración para el caso de paraguayos y bolivianos, y diferencias menores para los chilenos. la menor disparidad entre estas edades se explica porque la En- cuesta complementaria de migraciones internacionales (ecmi) sólo Cuadro 5. edad mediana actual de paraguayos, bolivianos y chilenos residentes en Argentina, según período de llegada al país País de nacimiento Lugar de residencia Año de llegada a Argentina Hasta 1969 1970- 1979 1980- 1989 1990- 2002/2003 Promedio Paraguay Ciudad de Buenos Aires 58 50 37 27 39 Partidos de Buenos Aires 59 50 36 28 44 Formosa 66 50 38 30 58 Posadas 64 46 36 28 59 Total 59 50 36 28 44 Bolivia Ciudad de Buenos Aires 60 50 38 28 33 Partidos de Buenos Aires 58 49 36 25 38 Gran San Salvador de jujuy 63 44 35 26 51 Gran Salta 62 48 37 28 47 Total 59 49 37 27 37 Chile Ciudad de Buenos Aires 64 51 41 35 49 Partidos de Buenos Aires 58 50 39 35 49 Gran mendoza 64 48 41 28 47 Neuquén/Plottier/ Centenario 57 48 38 29 45 Alto valle del río Negro 61 49 39 31 49 río Gallegos 62 48 39 31 50 Total 60 49 40 32 48 Fuente: indec, 2007. miGrACioNeS iNTerNACioNAleS, Vol. 5, Núm. 3, eNero-juNio De 2010190 fue aplicada a hogares residentes en áreas urbanas de las provin­ cias de frontera. Cuadro 6. Proporción de residentes en Argentina según edad al llegar a vivir al país, año de llegada y país de nacimiento País de nacimiento Edad al llegar a vivir a Argentina Año de llegada a Argentina Hasta 1969 1970- 1979 1980- 1989 1990- 2002/2003 Total Paraguay menores de 25 años 85.4 78.1 77.2 79.1 80.7 De 25 a 44 años 14.4 20.5 21.4 20.1 18.5 45 años y más 0.2 1.4 1.3 0.7 0.8 Total 100.0 (84 290) 100.0 (53 014) 100.0 (43 413) 100.0 (73 001) 100.0 (253 718) Bolivia menores de 25 años 88.8 80.5 79.9 72.8 78.7 De 25 a 44 años 10.9 19.1 18.2 25.5 20 45 años y más 0.3 0.3 1.9 1.7 1.3 Total 100.0 (29 328) 100.0 (18 275) 100.0 (31 220) 100.0 (62 214) 100.0 (141 037) Chile menores de 25 años 84.5 67.1 63.4 58.2 70.8 De 25 a 44 años 15.4 31 32.8 35.3 27 45 años y más 0.2 2 3.7 6.5 2.3 Total 100.0 (32 088) 100.0 (36 715) 100.0 (27 096) 100.0 (8 415) 100.0 (104 314) Fuente: indec, 2007. Feminización de los volúmenes pero no de los flujos la población encuestada es predominantemente femenina, carác­ ter que se acentúa entre los nacidos en Paraguay y es mínimo entre los bolivianos (im = 96.6). Como se ve en el cuadro 7, la ten­ BoloGNA/miGr ACioNeS eNTre PAÍSeS Del Sur 191 dencia en el tiempo no es definida, y el número de llegados en los diferentes pe ríodos va ría levemente en su proporción de varones y mujeres en torno a los valores promedio. Cuadro 7. Índices de masculinidad de paraguayos, bolivianos y chilenos residentes en Argentina según período de llegada al país País de nacimiento Lugar de residencia Año de llegada a Argentina (en períodos) Hasta 1969 1970- 1979 1980- 1989 1990- 2002/2003 Prom. Paraguay Ciudad de Buenos Aires 42.3 42.3 62.3 64.9 54.1 Partidos del Gran Buenos Aires 78.3 54.1 73.7 78.8 71.7 Formosa 81.2 62.1 57.8 60.6 72 Posadas 64.9 68.6 43.8 59.1 63.1 Total 71.5 52.8 70.2 74.8 67.9 Bolivia Ciudad de Buenos Aires 94 64 112.3 84 89.2 Partidos del Gran Buenos Aires 128.1 118 118.6 92.5 108.2 Gran San Salvador de jujuy 82.3 94.3 73.8 66.7 80.4 Gran Salta 89.6 76.3 73.9 78.3 80.7 Total 106.3 98.2 106.6 87.4 96.6 Chile Ciudad de Buenos Aires 53.8 85.9 87.8 79.5 76.7 Partidos del Gran Buenos Aires 93.1 76.6 69.4 93.3 81.8 Gran mendoza 74.4 70.7 60 59.3 66.8 Neuquén/Plottier/ Centenario 106.8 73.1 75.5 66.7 80.4 Alto valle del río Negro 107.5 79.9 83.2 82.1 90 río Gallegos 88.8 52.6 83.9 58.1 74.4 Total 93.1 74.3 75.5 73.9 80 Fuente: indec, 2007. los índices de masculinidad hallados en la encuesta son meno­ res que los del censo de 2001, probablemente por la especificidad miGrACioNeS iNTerNACioNAleS, Vol. 5, Núm. 3, eNero-juNio De 2010192 urbana de la encuesta, aunque pueden sospecharse cambios en el período 2001­2004. la comparación de los censos de 1991 y 2001 indica procesos de feminización para los tres orígenes, resultado que no es compatible con la composición por sexos de las llegadas declaradas en la encuesta;5 es decir que las llegadas tendrían un índice menor de feminización que los volúmenes. esto puede de­ berse a varios factores: si se tratara de una población envejecida, podrían señalarse los efectos de la mayor mortalidad de los varo­ nes, pero puede también suceder que los retornos al país de origen o la continuación de la migración hacia otros destinos afecte con mayor intensidad a los varones. la segunda opción se muestra más verosímil, en la medida en que la inserción laboral femenina –primordialmente en servicio doméstico– parece más estable que la de los varones en la construcción. No es posible identificar si esta situación sucede, ya que quienes retornaron no son captados por la encuesta realizada en el país de destino. los viajes al país de origen, seguidos de reingresos en Argentina, afectan en una proporción ligeramente mayor a las mujeres. Así, del total de las que viajaron, 47 por ciento regresaron alguna vez. en el caso de los varones, esta proporción fue de 42 por ciento. Endogamia creciente de las uniones conyugales el patrón de nupcialidad que corresponde a ambos cónyuges na­ cidos en el mismo país (endogámico) afecta a porciones crecientes de hogares de todos los orígenes considerados, como se muestra en el cuadro 8. la idea de mercado matrimonial permitiría explicar este com­ portamiento en la medida en que un mayor volumen de personas del mismo origen facilitaría las uniones dentro de la misma na­ cionalidad. Sin embargo, esto es válido también para los chilenos, 5el im del volumen de paraguayos, según los censos, habría pasado de 78.7 a 73.5 entre 1991 y 2001. Por el contrario, el cuadro 7 muestra que en la década de los ochenta habrían llegado 70 varones por cada 100 mujeres, pasando a casi 75 por cada 100 en el período 1990­2003. BoloGNA/miGr ACioNeS eNTre PAÍSeS Del Sur 193 quienes en el último período reducen su volumen. este giro hacia la endogamia parece ser un rasgo propio de la antigüedad de la corriente y no sólo de la mayor disponibilidad de parejas, como lo confirma la tendencia en la proporción de mujeres en los dife­ rentes períodos. Cuadro 8. Porcentajes de patrones de nupcialidad endogámicos de paraguayos, bolivianos y chilenos que residen en Argentina, según país de nacimiento y año de llegada a Argentina Lugar de nacimiento Año de llegada a Argentina Hasta 1969 1970-1979 1980-1989 1990- 2002/2003 Promedio Paraguay 32.5 37.3 39.1 59.1 42.3 Bolivia 47.5 55.5 68.4 69.6 62.9 Chile 29.7 43.3 48.3 53.8 41.3 Fuente: Cuadro 9. Dado que el crecimiento de la proporción de hogares constitui­ dos por cónyuges procedentes del mismo país resulta apreciable para todos los orígenes que se analizan, su aumento no resulta coincidente con las variaciones de volumen. Se podría considerar la endogamia como resultado de la disponibilidad de connacio­ nales del sexo opuesto. Desde esta perspectiva, la exogamia de las primeras épocas de las corrientes se explicaría por la dificultad de encontrar pareja dentro de la misma comunidad. Para observar si esto se verifica, correlacionamos la proporción de hogares endogá­ micos con el índice de masculinidad a la llegada. De este modo, se encuentra que sólo para el caso de los nacidos en Chile la correla­ ción resulta significativa y en la dirección esperada –es decir, ne­ gativa–, lo que indica que la reducción del índice de masculinidad (mayor proporción de mujeres) se acompañaría de un aumento en la endogamia. Para los demás orígenes, que son las corrientes más activas en la actualidad, no se verifica una correlación apreciable entre estos dos indicadores. miGrACioNeS iNTerNACioNAleS, Vol. 5, Núm. 3, eNero-juNio De 2010194 Cuadro 9. Proporción de patrones de nupcialidad de paraguayos, bolivianos y chilenos que residen en Argentina en núcleos conyugales, según país de nacimiento y año de llegada a Argentina País de nacimiento Lugar de residencia Patrón de nupcialidad del núcleo conyugal Año de llegada a Argentina Hasta 1969 1970- 1979 1980- 1989 1990- 2002/2003 Total Paraguay Ciudad de Buenos Aires y partidos endogámico1 33.2 37.7 39.8 59.8 43.4 exogámico2 40.9 37.6 33.1 24.6 33.9 No corresponde3 25.9 24.7 27.1 15.6 22.7 Total 100.0 (73 263) 100.0 (50 286) 100.0 (41 439) 100.0 (71 710) 100.0 (236 698) Formosa y Posadas endogámico 27.5 28.8 25 16.6 26.6 exogámico 33.1 47.1 53.1 48.5 38.9 No corresponde 39.4 24.1 21.9 34.9 34.5 Total 100.0 (11 027) 100.0 (2 728) 100.0 (1 974) 100.0 (1 291) 100.0 (17 020) Total endogámico 32.5 37.3 39.1 59.1 42.3 exogámico 39.8 38.1 34 25 34.2 No corresponde 27.7 24.6 26.9 15.9 23.5 Total 100.0 (84 290) 100.0 (53 014) 100.0 (43 413) 100.0 (73 001) 100.0 (253 718) Bolivia Ciudad de Buenos Aires y Partidos endogámico 54.8 59.5 73.8 70.8 67.4 exogámico 20.6 23.2 10 5 10.9 No corresponde 24.6 17.3 16.2 24.2 21.7 Total 100.0 (19 770) 100.0 (14 682) 100.0 (25 543) 100.0 (59 119) 100.0 (119 114) Gran Salta y jujuy endogámico 32.5 39 44 47.8 38.7 exogámico 30.8 36.5 32.3 25.9 31.4 No corresponde 36.7 24.5 23.7 26.3 29.9 Total 100.0 (9 558) 100.0 (3 593) 100.0 (5 677) 100.0 (3 095) 100.0 (21 923) Total endogámico 47.5 55.5 68.4 69.6 62.9 exogámico 23.9 25.8 14.1 6 14.1 No corresponde 28.6 18.7 17.5 24.4 23 Total 100.0 (29 328) 100.0 (18 275) 100.0 (31 220) 100.0 (62 214) 100.0 (141 037) Chile endogámico 29.7 43.3 48.2 53.8 41.3 exogámico 38.3 35.6 33.2 31.4 35.5 No corresponde 32 21.1 18.6 14.8 23.2 Total 100.0 (32 088) 100.0 (36 715) 100.0 (27 096) 100.0 (8 415) 100.0 (104 314) 1Se trata de núcleos compuestos por ambos miembros nacidos en el país de referencia. 2Se refiere a núcleos compuestos por sólo un miembro nacido en el país de referencia. 3Por tratarse de un “Hogar no nuclear/núcleo incompleto/núcleo (completo o incompleto) sin nativos del país de referencia” (indec, 2007). Fuente: indec, 2007. BoloGNA/miGr ACioNeS eNTre PAÍSeS Del Sur 195 Por otro lado, es posible que a la endogamia estricta que capta la ecmi (ambos cónyuges nacidos en el país de origen) haya que agregar una forma de endogamia percibida, cuando uno de los cónyuges es extranjero y el otro, aunque nacido en Argentina, es reconocido como perteneciente a la comunidad.6 es lo que proba­ blemente sucede con los paraguayos en Formosa y Posadas, don­ de la endogamia disminuye para los llegados con posterioridad a 1980 (véase el cuadro 9). Las ayudas recibidas los paraguayos muestran una tendencia globalmente creciente en la proporción de quienes dicen haber recibido algún tipo de ayuda al llegar (trabajo, contribución para conseguirlo, dinero o alojamiento) con una leve irregularidad para los llegados en la década de los ochenta, período coincidente con la reducción de inmigrantes paraguayos registrados en el censo de 1991. entre los bolivianos, contar con ayuda es una ventaja que afecta a porciones crecientes a lo largo de todo el período. Por su parte, los chilenos incrementan la proporción de quienes reciben ayuda hasta 1980 y luego la reducen. estas variaciones son consistentes con las de los volúmenes, que se estabilizan y reducen en las últimas dos décadas, en el caso de los chilenos; manifiestan un punto de inflexión en los ochenta para los paraguayos, y crecen de manera sostenida para los oriun­ dos de Bolivia. Aparece así cierta correspondencia entre la evolu­ ción de los volúmenes y la proporción de quienes reciben algún tipo de ayuda al llegar. resulta difícil señalar una causalidad unidireccional en esta relación, ya que es necesaria una masa crítica de compatriotas mí­ nima en el lugar de origen para tener oportunidad de contar con ayuda y, al mismo tiempo, la disponibilidad de ésta debería apor­ tar al crecimiento del volumen de inmigrantes. 6en las observaciones de campo (Bologna, 2007) se apreció que, al menos entre bolivianos, la consideración de pertenencia a la comunidad iba mucho más allá del haber nacido en un país o en otro. miGrACioNeS iNTerNACioNAleS, Vol. 5, Núm. 3, eNero-juNio De 2010196 Etapas en la llegada e intensidad de los desplazamientos la proporción de quienes dicen haber vivido en una única lo­ calidad desde su primera llegada a Argentina –es decir, quienes llegaron de manera directa al lugar de la encuesta– acusa una tendencia creciente para todos los orígenes considerados. esta ten­ dencia no se ve afectada por la disminución del volumen (que en el siglo pasado afecta a los paraguayos en la década de los ochenta, y a los chilenos en las dos últimas). la corriente de chilenos es la que muestra la mayor proporción de llegadas directas en el último período: casi 80 por ciento. esa proporción es menor para los pa­ raguayos (70 %) y más baja aún para los bolivianos (67 %). en el cuadro 10 se ve un resultado, en parte, esperado: las ciu­ dades de la zona de frontera fueron destino de llegadas directas desde muy temprano y constituyen los puntos de primer acceso al país. Sin embargo, los arribos a la ciudad y partidos del gran Buenos Aires –en donde antes de 1970 menos de un cuarto y un quinto de las llegadas de paraguayos y bolivianos, respectivamen­ te, habían sido directas– crecen hasta alcanzar dos tercios o más luego de 2002. Si en las primeras épocas la capital del país apare­ cía como destino posterior al primer ingreso por zonas de fronte­ ra, en tiempos más recientes es un polo de atracción autónomo, al que pueden dirigirse paraguayos y bolivianos desde sus países de origen sin necesariamente permanecer en localidades intermedias. Para que las llegadas sucedan de este modo se debe suponer que hay, en principio, información suficiente para elegir estos destinos de mejores oportunidades sin etapas tentativas previas. las llegadas directas dependen de la disponibilidad de infor­ mación sobre el destino y las posibilidades de éxito allí. esta infor­ mación puede ser provista por lazos débiles (Granovetter, 1973); es decir, no es necesaria una relación de alto compromiso para comunicar acerca de mejores oportunidades en un destino que en otro; la información se “difunde” por canales diversos. los lazos débiles7 crean puentes entre grupos sociales diferentes, y por ello 7Que, según Granovetter (1973), estarían caracterizados por: rara frecuencia de con­ tacto, escasa intensidad emocional e intimidad, y pocos compromisos de reciprocidad. BoloGNA/miGr ACioNeS eNTre PAÍSeS Del Sur 197 pueden movilizar información novedosa que no es conocida por el grupo de los más allegados. Por el contrario, la ayuda que se proporciona al llegar, tal como la oferta de trabajo, la vinculación para conseguirlo o, en mayor medida, los préstamos de dinero o el alojamiento, requieren de relaciones más sólidas, de mayor com­ promiso; en el lenguaje de Granovetter, de lazos fuertes. Cuadro 10. Porcentajes de llegadas directas al lugar de la encuesta, de paraguayos, bolivianos y chilenos según período de llegada y área de residencia País de nacimiento Lugar de residencia Año de llegada a Argentina Hasta 1969 1970- 1979 1980- 1989 1990- 2002/2003 Promedio Paraguay Ciudad de Buenos Aires y partidos 23.9 32.7 46.7 66.6 41.1 Formosa y Posadas 57.9 66.3 83 93.1 64.5 Promedio 28.3 34.5 48.6 67.1 42.8 Bolivia Ciudad de Buenos Aires y Partidos 19.9 32.4 55 69.3 51 G. Salta y jujuy 38.1 60.8 75.6 84.2 57 Promedio 25.9 38 58.7 70.1 52 Chile 40.4 48.9 65.2 79.1 52.4 Fuente: indec, 2007. Como se vio en el apartado anterior, al reducirse la corriente migratoria hay menos ayuda, pero la información se sigue difun­ diendo. Quienes llegan en esas etapas avanzadas en la historia de la corriente lo hacen en gran medida con información, pero si los flujos han perdido intensidad, muchos arribos sucederán sin recurrir a la red de ayuda. A esto puede seguir que si los macro­ factores (diferenciales económicos, políticos y sociales entre paí­ ses) lo vuelven conveniente, estarían dadas las condiciones para incrementar los flujos, porque la red de ayuda estaría latente, con posibilidad de activarse cuando sea necesario. miGrACioNeS iNTerNACioNAleS, Vol. 5, Núm. 3, eNero-juNio De 2010198 las gráficas 6 y 7 muestran la evolución diferenciada de estos dos indicadores de los cambios en las corrientes migratorias de los tres orígenes: paraguayo, boliviano y chileno. Fuente: indec, 2007. Gráfica 6. evolución de la proporción de llegadas directas Fuente: indec, 2007. Gráfica 7. evolución de la proporción de quienes declaran haber recibido algún tipo de ayuda al llegar a Argentina mientras las llegadas directas –que dependen de la información disponible sobre las oportunidades en el lugar de destino– cre­ cen continuamente, la ayuda recibida –que está más determinada BoloGNA/miGr ACioNeS eNTre PAÍSeS Del Sur 199 por la existencia de compromisos mutuos– varía acompañando aproximadamente a la evolución del volumen de las corrientes. Para identificar eventuales patrones de cambio de la dinámica migratoria, hemos considerado la pregunta acerca del número de lugares en los que cada encuestado declaró haber vivido al menos un año desde su primera llegada a Argentina. A partir de las res­ puestas se genera un indicador de síntesis: el número medio de lugares –cada 10 de permanencia– en que la persona vivió al me­ nos un año antes de llegar al lugar donde es entrevistada, lo que permite dimensionar la frecuencia de los desplazamientos poste­ riores a la primera llegada a Argentina y compararla para los dife­ rentes grupos. De este número de lugares se obtuvo el promedio para cada período de llegada. Como se esperaba, se observa una tendencia decreciente en el tiempo para todos los casos, ya que los llegados de manera más reciente han tenido menos tiempo para ejecutar desplazamientos; es decir, estos promedios corresponden a períodos de diferente duración para los distintos momentos de llegada. A fin de eliminar ese efecto, se toman los cocientes entre las medias del número de lugares y los tiempos transcurridos des­ de la llegada (aunque lo óptimo sería usar como denominadores los tiempos desde la llegada de cada persona que responde a la encuesta, el formato de la base de que se dispone no permite rea­ lizar operaciones sobre casos individuales y se debe usar la aproxi­ mación que se señala). los valores de estos denominadores son aproximados por el tiempo entre el punto medio del período de llegada y el año 2003. el resultado se presenta multiplicado por 10, a fin de hacer más inteligibles las cifras. esta medida sintética es luego aplicada a los encuestados pro­ cedentes de Paraguay y Bolivia que residen en las diferentes áreas donde fueron encuestados, y a los cuatro pe ríodos de llegada con­ siderados. De esta manera se obtienen los resultados que se pre­ sentan en las gráficas 8 y 9. una vez estandarizados los valores para poder comparar, se observa que los llegados más temprano promedian un menor nú­ mero de lugares que quienes lo hicieron en épocas más recientes. esta variación aparece como un patrón estable, en la medida en miGrACioNeS iNTerNACioNAleS, Vol. 5, Núm. 3, eNero-juNio De 2010200 que el mismo comportamiento se manifiesta para diferentes orí­ genes nacionales y distintas áreas de residencia actual; es decir que, independientemente de que se trate de paraguayos o boli­ vianos y que estén afincados en ciudades próximas a las fronteras o en la capital argentina, aquellos que llegaron antes se despla­ zan, en promedio, con menor intensidad que los que arribaron últimamente. Fuente: elaborada a partir de indec, 2007. Gráfica 8. medida de síntesis de la intensidad de los desplazamientos posteriores a la primera llegada a Argentina, de nacidos en Paraguay, según área de residencia en el país de destino el resultado admite dos interpretaciones, de acuerdo con la es­ cala que se considere. en primer lugar, puede suponerse que la dinámica migratoria de las corrientes no ha variado en el tiempo; es decir, que el ritmo con que sucedían los desplazamientos de estos diversos orígenes era idéntico desde antes de 1970 hasta los primeros años del siglo xxi. Bajo esta suposición, la lectura del resultado indica que los migrantes son más móviles en sus pri­ meros tiempos de llegada y viven un proceso de sedentarización a medida que se extiende su permanencia en el país de destino. la movilidad en sus primeros años de arribo a Argentina habría BoloGNA/miGr ACioNeS eNTre PAÍSeS Del Sur 201 sido equivalente para los que llegaron en los diferentes períodos, y quienes ingresaron en el país en la última década –por hallarse en épocas recientes de su arribo– manifestarían alta movilidad, que también caracterizó, en sus primeros tiempos, a los llegados más temprano. en segundo lugar, cabe considerar que el cambio afecta a la corriente migratoria como unidad y no a los comportamientos de los individuos. De esta manera, las etapas más tardías de la corriente estarían asociadas a una mayor movilidad, en tanto que los desplazamientos de los pioneros habrían sido más graduales y tentativos. El contexto de los cambios los procesos de cambio que acabamos de enumerar suceden en un marco de condiciones fuertemente variables para los países involucrados. Si bien no es posible ajustar modelos que expliquen Fuente: elaborada a partir de indec, 2007. Gráfica 9. medida de síntesis de la intensidad de los desplazamientos posteriores a la primera llegada a Argentina de nacidos en Bolivia, según área de residencia en el país de destino miGrACioNeS iNTerNACioNAleS, Vol. 5, Núm. 3, eNero-juNio De 2010202 los desplazamientos como función de variables económicas y so­ ciales de los países de origen y de destino –ya que no se dispone de datos de flujos anuales–, al menos sí es posible ilustrar los avatares sufridos por los países bajo análisis en el período que se considera. A título ilustrativo, mostramos a continuación las va­ riaciones del pib per cápita, un indicador que más allá de sus de­ ficiencias para reflejar el estado de las economías de los países –y en especial las condiciones de vida de sus habitantes–, resulta útil para poner de manifiesto las variaciones a que se vieron someti­ das esas economías; es decir, facilita que se visualice la marcada incertidumbre que afectó a estas poblaciones durante el perío­ do.8 Para este análisis no nos interesan los valores absolutos sino las comparaciones entre países, aquellas que pueden constituir factores coadyuvantes de las variaciones de los flujos migratorios (véase el cuadro 11). 8otro indicador que podría ser aún más pertinente para la comparación de las condiciones de vida en los países considerados es la tasa de desempleo, pero sus limi­ taciones lo vuelven inadecuado. en primer lugar, éstas son conceptuales: en la mayo­ ría de los países se mide el desempleo urbano a través de encuestas de hogares, pero la relación con la migración es muy indirecta, ya que muchas de las áreas de expulsión son rurales (por ejemplo en Paraguay y Bolivia). Además, una medida global del des­ empleo no informa sobre las variaciones en la demanda de mano de obra en nichos específicos, como la construcción, las actividades agrícolas de pequeña escala o el ser­ vicio doméstico, que son preferenciales para la inserción de migrantes en Argentina. Por el contrario, esta demanda se informa por redes de contactos de manera puntual. en segundo lugar, la tasa de desempleo presenta limitaciones metodológicas para la comparación. Señalemos que entre los países que nos interesan, Argentina Cuadro 11. Valores promedio decenales del pib per cápita anual (en dólares estadounidenses corrientes) en Chile, Bolivia, Argentina y Paraguay País Medias decenales del pib per cápita anual 1980-1989 1990-1999 2000-2006 Chile 2 173.8 4 261.8 5 278.8 Bolivia 726.8 976.8 1 094.8 Argentina 4 028 7 082.4 4 833.8 Paraguay 1 472.1 1 606 1 166.3 Fuente: Cuadro 12. BoloGNA/miGr ACioNeS eNTre PAÍSeS Del Sur 203 modificó el modo de medir el desempleo a partir de 2003, con lo que las cifras no son comparables con años anteriores; Chile ofrece totales nacionales; Paraguay limita la información al área metropolitana de Asunción para 1990 y luego ofrece total urbano nacional, y Bolivia presenta su información sobre las capitales departamentales más el Alto. esta disparidad torna muy inconveniente comparar niveles de desempleo y, más aún, ligar las diferencias con las corrientes migratorias. Cuadro 12. Producto interno bruto per cápita en precios corrientes (dólares estadounidenses) País Año Argentina Bolivia Chile Paraguay 1980 7 478.3 718.6 2 835.2 1 411.9 1981 5 966.9 675.1 3 297.2 1 730.4 1982 2 913.8 733.4 2 417.7 1 741.1 1983 3 544.3 680.5 1 930.5 1 868.9 1984 3 912.8 693.4 1 843.5 1 487.6 1985 2 905.7 735.5 1 510.1 1 259.2 1986 3 449.7 705.2 1 598.4 1 453.5 1987 3 497.1 752.8 1 835.1 1 182.5 1988 4 046.7 784.8 2 107.1 1 520.6 1989 2 564.5 789.1 2 362.9 1 065.7 1990 4 344.8 798.4 2 557.9 1 247.9 1991 5 750.5 859.1 2 874.6 1 439.4 1992 6 845.5 889.5 3 416.8 1 444.4 1993 6 982.7 886 3 568.7 1 499.8 1994 7 503.8 900.8 4 020.7 1 663.3 1995 7 421.4 988 5 071.3 1 860.3 1996 7 729.4 1 061.4 5 254.9 1 938.2 1997 8 213.2 1 113.1 5 653.6 1 880.8 1998 8 279 1 164.7 5 346.5 1 633 1999 7 753.4 1 107.1 4 852.7 1 453 2000 7 674.6 1 095.8 4 937.3 1 413.8 2001 7 170 1 033.2 4 435.3 1 223.7 2002 2 675.3 1 029.4 4 315 981.4 2003 3 316.9 1 055.2 4 561 1 019.3 2004 3 912.1 1 125.4 5 856.2 1 154.8 2005 4 379.5 1 146.8 6 272.4 1 170.2 2006 4 708 1 178 6 574.4 1 200.8 Fuente: Base de datos del Fondo monetario internacional. miGrACioNeS iNTerNACioNAleS, Vol. 5, Núm. 3, eNero-juNio De 2010204 Sólo Chile y Bolivia manifiestan tendencias crecientes aunque en niveles muy dispares. el primer país, con una política intensa de posicionamiento en la economía global, crece sostenidamente en todo el período, con pequeñas caídas en algunos años de cada década. el cambio neto para los 26 años que se observan es de 132 por ciento (de 2 835 dólares estadounidenses en 1980 a 6 574 en 2006). Bolivia, por su parte, también crece, pero a un ritmo mu­ cho menor y acumula poco más de 60 por ciento de 1980 a 2006. la situación de Argentina y Paraguay es diferente: ambos caen sustancialmente en el último período, luego de haber tenido un crecimiento importante en la década de los noventa. el pib de Argentina se reduce 37 por ciento entre 1980 y 2006 (de 7 478 a 4 708 dólares), con enormes fluctuaciones en cada década. en menor escala, es similar el caso de Paraguay, con una pérdida de 15 por ciento (de 1 411 dólares en 1980, a 1 200 en 2006). una aproximación a la volubilidad de estas economías viene dada por la observación de los cambios porcentuales en el pib per cápita, de acuerdo con información del Fondo monetario inter­ nacional (véase el cuadro 13). resulta difícil identificar un patrón de cambio regular, pero sin duda es Argentina el país con mayores disparidades. la dé­ cada de los ochenta, de crecimiento promedio casi nulo, incluye Cuadro 13. Valores medio, mínimo, máximo y brecha entre los valores extremos del cambio porcentual anual del pib per cápita País 1980-1989 1990-1999 2000-2006 Media Mín. Máx. Brecha Media Mín. Máx. Brecha Media Mín. Máx. Brecha Argentina ­0.9 ­7 7.1 14.1 4.3 ­3.4 10.5 13.9 1.6 ­10.9 9 19.9 Bolivia ­0.2 ­4 3.8 7.8 4 0.4 5.3 4.9 3.1 1.5 4.5 3 Chile 3.7 ­13.4 10.6 24 6.4 ­0.8 12.3 13.1 4.4 2.2 6.1 3.9 Paraguay 4 ­3 11.5 14.5 2.3 ­0.4 4.7 5.1 1.5 ­2.3 3 5.3 Ámbito mundial 3.3 1.1 4.8 3.7 3.2 1.7 4.2 2.5 4 2.5 5.1 2.6 Fuente: Cuadro 14. BoloGNA/miGr ACioNeS eNTre PAÍSeS Del Sur 205 Cuadro 14. Producto interno bruto en precios constantes. Cambio porcentual anual País Año Argentina Bolivia Chile Paraguay 1980 0.7 0.6 7.8 11.5 1981 ­5.7 0.3 6.7 8.7 1982 ­3.1 ­3.9 ­13.4 ­1 1983 3.7 ­4 ­3.5 ­3 1984 2 0.2 6.1 3.1 1985 ­7 ­1.7 3.5 4 1986 7.1 ­2.6 5.6 0 1987 2.5 2.5 6.6 4.3 1988 ­2 2.9 7.3 6.4 1989 ­7 3.8 10.6 5.8 1990 ­1.3 4.4 3.7 3.1 1991 10.5 5.3 8 2.5 1992 10.3 1.6 12.3 1.8 1993 6.3 4.3 7 4.1 1994 5.8 4.7 5.7 3.1 1995 ­2.8 4.7 10.8 4.7 1996 5.5 4.4 7.4 1.3 1997 8.1 5 6.6 2.6 1998 3.8 5 3.2 ­0.4 1999 ­3.4 0.4 ­0.8 0.5 2000 ­0.8 2.3 4.5 ­0.4 2001 ­4.4 1.5 3.4 2.7 2002 ­10.9 2.8 2.2 ­2.3 2003 8.8 2.5 3.3 2.6 2004 9 3.8 6 2.1 2005 6 4.4 6.1 2.5 2006 3.6 4.5 5.4 3 Fuente: Base de datos del Fondo monetario internacional. el año 1986 con crecimiento de siete por ciento, y 1989 con menos siete por ciento. la década de los noventa es, para Argentina, la más positiva. en el último período, en el año 2002, posterior a la devaluación de la moneda local, se tuvo una reducción del pib de casi 11 por ciento; dos años más tarde se crecía a nueve por ciento. miGrACioNeS iNTerNACioNAleS, Vol. 5, Núm. 3, eNero-juNio De 2010206 Por sí sola, esta medida permite vislumbrar el carácter poco predecible de las economías de esta región y la dificultad para establecer una vinculación entre las variaciones en los flujos mi­ gratorios y los cambios económicos. Conclusiones el arraigo que los flujos migratorios muestran en su historia, el proceso acumulativo que los lleva a expandirse involucrando por­ ciones crecientes de población de las áreas de origen, sumado al desequilibrio en los ritmos de crecimiento económico de los países de la región, hacen altamente probable que la evolución futura de la migración procedente de Paraguay y Bolivia hacia Argentina tienda a continuar su incremento. el cambio sucedido hacia mediados del siglo xx no sólo se dio en la composición de la población extranjera, sino que también se manifestó en la dinámica de las corrientes migratorias que tienen a Argentina como destino. indudablemente, los desequilibrios en­ tre países constituyen variables explicativas del fenómeno, pero estos desequilibrios no son estáticos. la diferencia positiva respec­ to de los países que aquí se analizan –que caracterizó a Argentina durante buena parte del siglo pasado– ha perdido intensidad, so­ bre todo en el caso de Chile, y la evolución de la corriente de ese origen atestigua que el efecto no es neutro. la organización del mercado de trabajo –más específicamen­ te, de los nichos en que se insertan de manera preferencial los migrantes– muestra cierta capacidad explicativa. los paraguayos tienen comportamiento diferenciado según sexos, y lo que se vi­ sualiza como una feminización de los volúmenes a la luz de los datos censales, es un efecto de la inserción laboral diferente entre mujeres y varones de ese origen. estos últimos –empleados en ac­ tividades vinculadas a la construcción– presentan modalidades migratorias que implican mayor movilidad. Su trabajo depende de la demanda en obras específicas a las que se encuentran vincu­ lados por las redes que proveen de información: cuando se requie­ re de trabajadores, éstos pueden reclutarse con facilidad desde el país de origen. BoloGNA/miGr ACioNeS eNTre PAÍSeS Del Sur 207 Por el contrario, una gran proporción de las mujeres se hallan ocupadas en el servicio doméstico, que es una actividad más esta­ ble; supone permanencia por períodos más largos y menos rota­ ción entre empleadores que en la construcción. los bolivianos comparten con los paraguayos el trabajo en la construcción pero en menor medida. Para ellos, la agricultura –en pequeña escala pero no de subsistencia– es el nicho principal de inserción laboral. Aunque una parte sea mano de obra estacional, existe un patrón histórico de cambio: la forma en que esta ocu­ pación ha evolucionado en las últimas décadas es comenzando como empleados para avanzar posteriormente a medieros y de allí a propietarios (Benencia y Karasik, 1995). en razón de esto, la demanda de mano de obra es continua y creciente al ritmo de expansión de la producción. Por tratarse de emprendimientos fa­ miliares, esta demanda no marca diferencias apreciables entre va­ rones y mujeres, y además se orienta de manera preferencial hacia compatriotas a quienes se recluta en el país de origen. la relación entre la evolución de los volúmenes, la composición de las llegadas y las modalidades de inserción laboral, sugiere una cierta autonomía de los flujos de paraguayos y bolivianos respecto de las diferencias que miden los indicadores macroeconómicos, políticos y sociales de los países de origen y de destino. la crisis del empleo en los noventa estuvo compensada, desde la perspecti­ va de las ventajas comparativas, en la sobrevaluación del peso ar­ gentino, que condujo a una valorización de los ahorros en divisa y su transformación en remesas hacia los países de origen. la salida de la convertibilidad y el quiebre institucional de 2001 estuvieron acompañados del crecimiento del sector agrícola y de la demanda de trabajadores en los servicios y la construcción en las ciudades del interior del país, cuyo principal ingreso proviene de la produc­ ción agroindustrial. Aparece, así, un fondo de continuidad en estos procesos mi­ gratorios. las redes por las que circulan la información y la ayuda se mantienen activas y se fortalecen de manera tal que se inten­ sifica la sensibilidad de la corriente para reaccionar a cambios en las ventajas comparativas de los países. Como lo señala Zlotnik (1999): “aunque las corrientes migratorias pueden adquirir una miGrACioNeS iNTerNACioNAleS, Vol. 5, Núm. 3, eNero-juNio De 2010208 cierta inercia en condiciones estables de los países de origen y de destino, también pueden adaptarse rápidamente a las cambiantes circunstancias”. el crecimiento de las redes parece ser el camino por el cual la capacidad de adaptación de las corrientes es cada vez mayor. Aún es necesario observar con mayor detenimiento las corrientes migratorias en perspectiva longitudinal para identificar qué elementos cambian de manera gradual en procesos acumu­ lativos, y cuáles lo hacen como respuesta a coyunturas externas. más precisamente, cuáles son los componentes estables, de evo­ lución aproximadamente predecible, que hacen que el flujo mi­ gratorio, como sistema supraindividual, permita a sus integrantes aprovechar del mejor modo los desequilibrios entre países. Bibliografía Bankirer, mónica, 2003, “espacios de vida binacionales en el mer cosur”, tesis de maestría en demografía, Argentina, univer­ sidad de Córdoba, en , consultado el 18 de mayo de 2009. Benencia, roberto y Gabriela Karasik, 1995, Inmigración limítro- fe: Los bolivianos en Buenos Aires, Buenos Aires, Centro editor de América latina (Biblioteca Política Argentina). 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