David Fitzgerald, en su libro A Nation of Emigrants. How Mexico Manages its Migration (Nación de emigrantes. Cómo méxico ges­ tiona su migración), afirma que, a lo largo de la historia de la mi­ gración mexicana hacia estados unidos, ha habido diversas políti­ cas estatales en relación con esos movimientos de población que no siempre han logrado su objetivo, y que las nuevas estrategias del estado mexicano para acercarse a sus emigrados fuera del territo­ rio nacional han resultado en una nueva forma voluntarista y limi­ tada de ciudadanía que liga a los emigrantes con su país de origen. el autor ofrece a los académicos y al público en general un intere­ sante texto sobre la historia de la emi gración mexicana al vecino país del norte. Con una visión his­ tórica y tomando ejemplos de una comunidad emisora de migrantes de larga tradición: Arandas, en los Altos de jalisco, presenta un amplio panorama de esta más que centenaria migración, y centra su argumentación en los cambios de percepción y orientación en las políticas migratorias mexicanas, hasta llegar a la etapa actual, en que la construcción de una rela­ ción entre gobierno y diáspora ha conducido a transformaciones so­ ciales en los campos de la sobera­ nía y la ciudadanía. Fitzgerald argumenta que la fusión del territorio, el gobierno y el pueblo en los estados­nación ha sido resquebrajada por la emi­ gración, como en el caso de méxi­ co y de otros países emisores de migran tes, y esta realidad ha crea­ do un tipo particular de estado­ nación. Sin embargo, lo anterior no significa que el sistema westfa­ liano de estados soberanos esté en declive. Por el contrario, es fuerte reseña bibliográfica A Nation of Emigrants. How Mexico Manages its Migration David Fitzgerald, 2009, Berkeley, University of California Press Cecilia imaz Bayona Universidad Nacional Autónoma de México [221] miGrACioNeS iNTerNACioNAleS, Vol. 5, Núm. 3, eNero-juNio De 2010222 y ha asimilado el reto que repre­ senta la masiva migración inter­ nacional, que ha dado forma a un nuevo tipo de contrato social entre los emigrantes y el país de origen, figura que Fitzgerald denomina ciudadanía a la carta. el concepto de ciudadanía a la carta trata de explicar un fenó­ meno relativamente reciente de la migración internacional, referido a los nuevos derechos ciudadanos de los migrantes, y que la socio­ logía política de la migración ha explicado a través de los impactos de la salida, ausencia y retorno de los migrantes en la organización y desarrollo del estado­nación, en los derechos ciudadanos y en la transformación de la sociedad. Con diferentes motivaciones, los países emisores de migrantes han abrazado a sus connacionales ausentes y, al hacerlo, han reforza­ do sus capacidades políticas inter­ nas e internacionales. Atinadamente, Fitzgerald dis­ tingue la ciudadanía extraterrito­ rial del transnacionalismo, pues la primera es un derecho reconocido a los emigrantes, mientras que el transnacionalismo es una mani­ festación del nacionalismo a larga distancia. También señala que el marco que conecta la ciudadanía móvil con el estado y la nación no es totalmente nuevo; tiene prece­ dentes en movimientos migrato­ rios masivos, pero la diferencia es que no había sido comprendida su conceptualización analítica sino has ta ahora. A lo largo de cinco capítulos, Fitzgerald guía al lector a través de los intentos que por siete déca­ das (de 1900 a 1970) siguieron los gobiernos mexicanos para contro­ lar el volumen, la duración de las estancias, las capacitaciones labo­ rales y el origen geográfico de los emigrantes. Frente al fracaso de las medi­ das –que incluyeron campañas de propaganda para impedir la emi­ gración, los programas Bracero, la negativa a expedir documentos de viaje a ciertas ocupaciones y ca tegorías geográficas de trabaja­ do res, y aun la coerción en la fron­ te ra–, los gobiernos mexicanos, des de fi nales de los años ochen ta, cambiaron su orientación hacia la emi gración con un enfoque en la gestión de los emigrantes que residen en el extranjero o que vi­ sitan méxico. en el capítulo uno, el autor describe cómo los problemas y po sibilidades que crea la migra­ ción internacional en los hogares afectados en los países de inmi­ gración generan, a su vez, retos y oportunidades en los países de origen. Fitzgerald retoma una dis­ reSeñA BiBlioGr ÁFiCA 223 cusión entre los estudiosos de este tema que argumentan las formas en que la globalización, a través de la migración internacional, ha impactado negativamente el po­ der de los estados. refuta esta in­ terpretación así como aquella que sostiene contrariamente que los estados no han sido impactados por la migración. Él argumenta que la migración sí ha alterado los tres pilares del estado­nación (go­ bierno, pueblo y territorio), pero que tales transformaciones mues­ tran que el principio internacional de la soberanía exclusiva del esta­ do sobre su territorio permanece fuerte, a pesar de los grandes flu­ jos de personas entre países. en el capítulo dos, el autor tra­ ta los cambios de orientaciones y políticas respecto a la emigración en el siglo pasado en méxico, en los ámbitos federal, estatal y local, y cómo han tenido que adaptar­ se ante la realidad impuesta por la enorme interdependencia asi­ métrica con estados unidos, así como por las políticas migratorias de ese país y las transformaciones demográficas de méxico. resulta muy interesante el aná­ lisis de cómo el estado mexicano adoptó las prácticas de membresía que tiempo atrás había iniciado la iglesia Católica con los migran­ tes. De esto trata el capítulo tres. en un principio, iglesia y estado intentaron, de manera indepen­ diente, disuadir la emigración por los efectos negativos en el pobla­ miento de comunidades y por la pérdida de los valores morales y culturales de las familias afectadas por el fenómeno migratorio. Ante el fracaso de tales intentos, la igle­ sia cambió de enfoque y se dedicó a la gestión en favor de los migran­ tes, a la asistencia social, a su or­ ganización y registro, en lugar de tratar de controlar y detener los flujos migratorios. Ante el éxito de estas nuevas medidas, el estado adoptó las estrategias organizacio­ nales de la iglesia para una mejor gestión de los asuntos relacionados con los migrantes, reforzando el modelo de redes vo luntarias y con una membresía móvil. en el capítulo cuarto, el au­ tor muestra cómo el tema de los clubes sociales de migrantes por lugar de origen no es nuevo. To­ mando el ejemplo de la comuni­ dad migrante de Arandas, jalisco, reseña que, desde los años cuaren­ ta, los migrantes arandenses en las grandes ciudades de méxico se or­ ganizaron en clubes sociales, que posteriormente fueron el funda­ mento de los clubes de migrantes por lugar de origen. establecidos después en estados unidos, es­ tos clubes lograron, entre muchos miGrACioNeS iNTerNACioNAleS, Vol. 5, Núm. 3, eNero-juNio De 2010224 otros beneficios, institucionalizar las ligas entre los emigrados y el gobierno mexicano. este recuento histórico de Fitz­ gerald sobre los clubes sociales de migrantes por lugar de origen –que fueron organizados inicialmente por la iglesia Católica–, los proce­ sos seguidos por la iglesia y el esta­ do mexicano en su relación con los emigrados, así como su propuesta respecto a las nuevas formas de ciudadanía, constituyen aportacio­ nes importantes en la explicación de este campo de la investigación sobre temas mi gratorios. en el quinto capítulo, intitu­ lado “¿el extranjero o el hijo pró­ digo?”, el autor se separa de la tendencia tradicional de estudiar a los migrantes en el país de arribo bajo el enfoque de la integración o la asimilación cultural. el autor examina la desasimilación cultural de los emigrantes, un te ma recu­ rrente en el libro y en las entrevis­ tas durante el trabajo de campo en jalisco, Chicago y California. Fitzgerald apunta la ambiva­ lencia común entre los mexicanos respecto a la percepción de los efectos culturales negativos de la migración frente a sus efectos eco­ nómicos positivos del fenómeno, y sugiere que esa ambivalencia re­ presenta una limitación adicional en los intentos de los representan­ tes políticos interesados en am­ pliar los reclamos de pertenencia de los migrantes para incluirlos como miembros del estado­nación fuera de su territorio. el libro concluye con un análi­ sis de cómo ha enfrentado el go­ bierno mexicano los retos de la emigración y, en menor medida, las oportunidades para construir el estado y la nación. el autor se concentra en 10 cam­ pos centrales de políticas públicas en los cuales la migración ha teni­ do una importancia fun damental. Siguiendo a Charles Tilly (1975, The Formation of National States in Western Europe, Nueva jersey, Princeton university Press), Fitz­ gerald hace referencia a tales cam­ pos: política laboral, gobierno, fi nanzas, seguridad social, regis­ tro estadístico, educación, cultura nacional, reclutamiento militar, es tabilidad política y relaciones internacionales. De estos campos, el laboral es en donde resulta más evidente la falta de cohesión del estado mexicano, pues las políti­ cas que más han impactado a la migración no han sido las migra­ torias sino las políticas agrarias y demográficas, además de las se­ cuelas de guerras civiles y crisis económicas vividas. el apoyo metodológico de este trabajo, además del análisis docu­ reSeñA BiBlioGr ÁFiCA 225 mental y de archivos históricos, fue una encuesta aplicada en 97 hogares de Agua Negra, 200 en Arandas y una muestra de bola de nieve en diversos puntos en­ tre hogares arandenses en Chica­ go y en el condado de orange, California, utilizando el cuestio­ na rio estándar y la metodología del mexican migration Proyect (mmp), coordinado por las univer­ sidades de Princeton y de Guada­ lajara. Con el apoyo del equipo del mmp se recolectaron historias laborales y de migración en 317 hogares, y se obtuvieron datos de 1 503 personas. Para el punto de vista tradicio­ nal norteamericano respecto a la inmigración mexicana, este tra­ bajo contribuye a derribar mitos como el de la llamada estrategia de Aztlán, que los detractores de la inmigración mexicana han difun­ dido extensamente en los medios. este restringido punto de vista sostiene que la intención última de la inmigración de mexicanos consiste en retomar los territorios perdidos en la guerra de 1848 e in­ vadir poblacional y culturalmente gran parte de estados unidos. esta alarmante visión ha tenido un efecto dañino en la relación bilateral y ha contribuido a atra­ sar la concreción de una reforma migratoria norteamericana. igualmente, el autor objeta el argumento de que las políticas mi­ gratorias de méxico amenacen la soberanía estadounidense. Sostie­ ne que sucede lo contrario, pues la mayoría de las medidas retentivas que ha intentado aplicar el estado mexicano han fracasado, en gran parte, precisamente por la fuerza de la soberanía norteamericana, que impone sus leyes y prácticas migratorias, y por las consecuen­ cias no intencionadas de éstas. Desde el punto de vista mexi­ cano, este trabajo contribuye a un mayor conocimiento de la historia de la migración nacional, de las diferentes percepciones sobre ella a lo largo de siglo y medio, y de las políticas estatales que han in­ tentado aplicarse. resulta intere­ sante destacar las contradicciones entre las aspiraciones que tuvie­ ron varios gobiernos para detener el éxodo masivo de migrantes, y las orientaciones culturales en las comunidades expulsoras de éstos, por lo general, altamente proclives a la emigración. la lectura de este libro es muy recomendable e ilustrativa, tanto por el material histórico que apor­ ta, como por las sugerentes argu­ mentaciones en torno a las nuevas formas de ciudadanía producidas por la migración internacional.