Reseña Bibliográfica obsesionados, como estamos en méxico, con estudiar el impacto que tiene la migración en quienes se van y en quienes se quedan, resulta una sorpresa refrescante leer un libro que trastoca comple- tamente nuestras certidumbres y nos muestra el otro lado de la mis- ma moneda. Se trata del libro De tierras extrañas. Un estudio sobre la inmigración en México 1950-1990 de mónica Palma mora, el cual se inscribe en la tradición de traba- jos que hablan de la extranjería en méxico. No se trata, sin embargo, de un libro de la “nueva oleada” que da testimonio de la compleji- dad de ser un país de tránsito para miles de trabajadores que se diri- gen hacia estados unidos, y que al cruzar por méxico enfrentan un sinfín de penurias. No, este li- bro más bien ofrece un panorama detallado de esa otra historia de la migración en méxico, la ligada ín- timamente a nuestra historia na- cional, y la que, como diría oscar Handlin en su clásico libro sobre la inmigración en estados uni- dos, The uprooted (1951), permite descubrir que “no hay historia de la migración, sino que la migra- ción es la historia del país”. Y pre- cisamente eso hace mónica Palma con su texto, muestra la historia de méxico a través de esa otra mi- rada, de ese testimonio, de esa re- ferencia del extranjero que eligió a méxico como destino de vida. la autora habla de los gru- pos de extranjeros radicados en méxico entre 1950 y 1990. la intención de delimitar el período de análisis muestra una cautelosa decisión de historiadora experta, para acotar perfectamente los años que se estudian en esta obra. Sin embargo, por su carácter explica- tivo y amplia documentación, el libro acaba desbordándose de su De tierras extrañas. Un estudio sobre la inmigración en México 1950-1990 Mónica Palma Mora, México, Instituto Nacional de Migración/ Instituto Nacional de Antropología e Historia/ DGE Ediciones, 2006 Leticia Calderón Chelius instituto de investigaciones mora 222 miGrAcioNeS iNTerNAcioNAleS, Vol. 4, Núm. 4, julio-diciembre de 2008 propio corsé temporal de análisis y nos ofrece, aun sin proponérse- lo, la revisión bibliográfica más extensa y exhaustiva con que se cuenta hasta ahora en méxico sobre sus comunidades de extran- jeros. en este libro, me atrevo a decirlo sin temor a equivocarme, no falta un solo autor que haya escrito sobre el tema de los ex- tranjeros avecindados en méxi- co. Todos están mencionados sea como cita, nota a pie de página o referencia de su obra publicada. Ésta es, por tanto, la primera ri- queza que nos proporciona el tra- bajo de mónica Palma. reunir de manera sistemática y ordenada la extensa bibliografía que a lo lar- go del siglo xx se escribió sobre el tema, por lo que para quien desee conocer la producción académica sobre el tema de extranjería en méxico el trabajo de Palma mora se convierte en una joya y una re- ferencia obligada. Si la historia de un país puede leerse en paralelo a su propia in- migración, como sugeríamos al inicio de esta reseña, entonces De tierras extrañas… nos coloca fren- te al espejo de nuestra propia his- toria. esto se observa a través de los distintos capítulos que com- ponen la obra. Por ejemplo, en el capítulo dos (luego de la amplia introducción que ubica el desa- rrollo histórico de la extranjería en méxico) se hace una revisión histórica de la política de inmi- gración en méxico, que la autora desmenuza con suma delicadeza para que los lectores entendamos el seguimiento lógico de algunas decisiones que en materia de in- migración se tomaron en méxico en distintos períodos. Así, frente a la frase “poblar es hacer patria” como la principal consigna que durante el siglo xix y gran parte de la primera mitad del siglo xx prevaleció en la mente de la éli- te política mexicana, entonces, es claro cómo esta necesidad vital –posteriormente uno de nuestros mayores problemas dada la ex- pansión demográfica de los años setenta– definió la decisión ini- cial de atraer a extranjeros en la idea de que se integraran a tareas específicas como el desarrollo de la agricultura o la educación y contribuyeran a poblar parte del vasto territorio hasta entonces visto como inmenso frente a su población. esta intención se dio de manera explícita hacia algunos grupos, y en abierta exclusión de otros (por ejemplo, los chinos), aunque al paso de los años no re- sultó del todo positiva. muchos extranjeros simplemente pasaron por méxico y no se integraron. la turbulencia e inseguridad posre- 223reSeñA biblioGrÁFicA volucionarias que acompañaron al siglo xx determinaron que los extranjeros buscaran la prosperi- dad en el vecino del norte y méxi- co fuera visto sobre todo como un trampolín. Para quienes se queda- ron, las prerrogativas económicas fueron favorables en algunos ca- sos, pero desde la promulgación de la Constitución de 1917 sus derechos fueron estrictamente li- mitados. Por ejemplo, no se con- cedía ningún tipo de derechos po- líticos, no había tampoco derecho a la asociación o reunión política y se concedió al ejecutivo a tra- vés del Artículo 33 “la facultad de hacer abandonar el territorio nacional, inmediatamente y sin necesidad de juicio previo a todo extranjero cuya presencia juzgue inconveniente”, política que pre- valeció hasta finales de los años ochenta del siglo xx. A este pano- rama se suma el hecho de que el clima social no resultó propicio para la llegada de extranjeros, ya que el discurso posrevolucionario exaltaba lo indígena en detrimen- to de todo lo extranjero. de manera continua a lo largo de las décadas la legislación oficial mexicana hacia los inmigrantes extranjeros se caracterizó por ser muy selectiva y restrictiva. lo que sorprende es que si bien las postu- ras gubernamentales mantuvieron una ambivalencia entre una abier- ta invitación a poblar, hasta pos- turas rígidas hacia los potenciales inmigrantes, a final de cuentas, como ocurre en todo proceso mi- gratorio, al cabo de los años se dio el establecimiento de algunos gru- pos de extranjeros que arribaron al país antes de mediados del siglo xx y que constituyen a las comu- nidades históricas de extranjeros avecinados en territorio nacional, tales como judíos, libaneses, tur- cos, alemanes, franceses, españo- les, chinos –tales comunidades no son objeto de análisis detallado del libro, pero son eje explicativo de todo el análisis del proceso mi- gratorio mexicano que se ofrece. A través de las leyes de inmigra- ción se da también un seguimien- to puntual del acontecer social, político, cultural y económico del país en esos años. la primera ley de inmigración del siglo xx se decretó en 1908, siguió la ley de 1926, en la cual el tono restrictivo cambió un tanto para dar lugar a una postura más integral respec- to al fenómeno migratorio. Para 1936 se estableció una nueva Ley general de población que mantenía la necesidad de poblar como parte de la política de estado, pero el énfasis se ubicaba en la fecundi- dad y mortalidad de la población nativa, y no tanto por cuestiones 224 miGrAcioNeS iNTerNAcioNAleS, Vol. 4, Núm. 4, julio-diciembre de 2008 migratorias (tanto de inmigración o emigración). una nueva Ley ge- neral de población se promulgó en 1947, la cual, de nueva cuenta, tenía entre sus objetivos la idea de poblar por medio de mayor na- talidad y una mejor distribución territorial de la población a lo lar- go del país. Por primera vez, en el caso de los extranjeros, la política enfatizó la necesidad de que éstos se asimilaran a la cultura de la so- ciedad mexicana. “méxico debía –se decía– realizar una política in- migratoria de puerta entrecerrada por medio de normas selectivas de carácter biológico, social, econó- mico y cultural” (p. 90). A partir de los años cincuen- ta se inició una expansión de la población en el país, a la pos- tre explosión demográfica. esto contribuyó a mantener un tono selectivo y restrictivo en la políti- ca de inmigración que explica en gran parte el tipo de extranjeros que optaron por vivir en méxico a partir de la segunda mitad del siglo xx. Se privilegiaron extran- jeros con recursos económicos propios, tales como rentistas, pensionados o jubilados. otra categoría de extranjeros deseables fue la de los profesionistas y téc- nicos excepcionales –es decir, que su especialidad no la desempeña- ban los nacionales–. con algunas variaciones importantes, estos criterios permanecieron como parte central de la promulgada Ley general de población de 1974 y se refrendaron en la nueva ley de 1990, que tuvo pocos cambios respecto de la anterior, salvo la inclusión de la categoría de refu- giado no prevista anteriormente y que reconfiguró un espacio de la política migratoria mexicana has- ta entonces incierto y altamente discrecional. Gracias a esta revisión punti- llosa de las leyes de inmigración, una de las lecciones que nos deja el libro de mónica Palma es cons- tatar que una cosa es la política oficial de inmigración y otra muy distinta el transcurrir de la historia cotidiana. las posturas selectivas a partir de criterios económicos e incluso raciales que imperan en la legislación de inmigración mexicana desde sus inicios y que no han sido modificadas sustan- cialmente hasta nuestros días, se han tenido que adaptar a circuns- tancias extremas como las que el período que se relata en este libro ejemplifica claramente. Si bien por un lado la segunda mitad del siglo xx consolidó comunidades económicamente solventes como la de los estadounidenses jubila- dos, artistas, empresarios y hom- bres de negocios (que sus miem- 225reSeñA biblioGrÁFicA bros aseguran llegar a ser hasta un millón de personas avecindadas en localidades específicas del país), españoles (alrededor de 65 mil), alemanes (aproximadamente 25 mil), franceses (aproximadamente 11 mil), italianos (menos de cin- co mil), japoneses (se calcula tres mil personas), todos representan- tes de comunidades que se han mantenido a lo largo del tiempo y de manera sostenida por más de un siglo en el país, y que en todos los casos, salvo la de los estadouni- denses, han reducido de manera considerable los últimos años el número de sus paisanos que vie- nen a méxico a nutrir a su comu- nidad. Por otro lado, en el libro se analiza a uno de los grupos emble- máticos de extranjeros que llega- ron a méxico en la segunda mitad del siglo xx, el caso de los exiliados latinoamericanos. Se trata de un capítulo emotivamente relatado que ubica a detalle el contexto de esa inmigración a méxico, las res- puestas del estado mexicano y las disparidades de la postura oficial ante los acontecimientos dramáti- cos vividos en el sur del continen- te. muestra, a su vez, las contra- dicciones de dicha comunidad, de las dificultades de asimilación, así como las peripecias que los extran- jeros viven para integrarse a una sociedad que, como la mexicana, es profundamente autorreferen- cial y, por tanto, difícil de integrar al otro, al extranjero. un punto que resalta de este análisis es cómo esta primera migración producto del exilio constituye actualmente, sin proponérselo, la base de un flujo migratorio creciente desde los países del cono sur, principal- mente Argentina y uruguay, sobre el cual la autora no abunda –no es objeto de su investigación–, pero sin lugar a dudas, sienta las bases para futuras investigaciones. otro de los capítulos emble- máticos del libro en cuestión es el que se refiere a los refugiados centroamericanos. ofrece datos, constancias del proceso que se vivió de manera definitiva para la historia de los extranjeros en méxico, la llegada, en los años ochenta, de hasta 200 mil guate- maltecos (cifras no oficiales) que buscaban refugio a la situación de extrema violencia política que se vivía en su país. Si bien se mues- tra la ambivalencia del gobierno mexicano ante dicho éxodo, esta migración constituyó una prueba de fuego para el discurso de la tra- dicional hospitalidad mexicana, que a lo largo del relato que se hace de este proceso en el libro, ubica las contradicciones y solu- ciones que el gobierno puso en marcha al calor del momento de 226 miGrAcioNeS iNTerNAcioNAleS, Vol. 4, Núm. 4, julio-diciembre de 2008 crisis. el refugiado centroameri- cano, en especial el guatemalteco, dejó constancia de su presencia por la cercanía cultural con la identidad del sureste mexicano y por el nacimiento de más de 22 mil hijos de padres guatemaltecos que ostentan actualmente un acta de nacimiento mexicana. Si bien en el libro se habla de la comunidad cubana, por el pe- ríodo estudiado que se acota hasta los años noventa, se detalla sobre todo una migración económica con recursos. Sabemos, por inves- tigaciones más recientes, algunas con resultados parciales, otras en proceso, que una nueva diáspora cubana constituye una comuni- dad estable y creciente en méxico desde hace por lo menos 10 años. este sería tal vez el único déficit de este trabajo tan cuidado, pero está lejos de ser una crítica, ya que escapa, a todas luces, del propósi- to que la propia autora se planteó. Abre, sin embargo, la puerta para que otros indaguen en las nuevas diásporas extranjeras en méxico. de las lecciones que este traba- jo deja, además de la propia relec- tura de pensar méxico a través de sus extranjeros, sobresale el análi- sis detallado que se hace sobre la vida colectiva de cada comunidad a través de sus asociaciones. lo que llamamos clubes de paisanos, en el lenguaje de la migración mexicana, resulta ser la forma más tradicional de solidaridad, auxilio, apoyo y fraternidad al interior de cada grupo que se sabe aislado de la sociedad total, pero con la que busca establecer vínculos. llama la atención que en prácticamen- te todos los casos estudiados en este libro, a partir de una segun- da generación o máximo a la ter- cera, los descendientes pierden el vínculo directo con el país de sus abuelos. Se mantiene un lazo afectivo, una relación romántica, pero difícilmente, tal como se de- muestra en el estudio detallado de las asociaciones de extranjeros en méxico, se logra mantener una membresía que supere el paso del tiempo. Vale la pena tomar nota al analizar el caso mexicano en el extranjero y no suponer que se puede mantener una constancia en la relación afectiva y econó- mica con los hijos y nietos de la primera generación de migrantes, porque éstos tienden a insertarse en la sociedad en la que nacen y crecen, aun cuando tengan parte de sus raíces en el otro lado del océano Atlántico, cuando se trata de europeos. muchas son las sorpresas que depara este libro al lector. A tra- vés del estudio de los extranjeros en méxico se recrea un siglo de la 227reSeñA biblioGrÁFicA vida en el país desde una perspec- tiva innovadora como la que pro- pone mónica Palma mora. con esta mirada, la autora nos ofrece nuevas pistas sobre nuestra propia identidad y nos obliga a replan- tearnos qué país somos en función de la política inmigratoria que os- tentamos actualmente, y del trato que se le brinda al extranjero en territorio nacional. después de leer este libro nadie podrá dejar de cuestionarse al respecto.