MI11.P65 RESEÑA BIBLIOGRÁFICA Seeking Refuge. Central American Migration to Mexico, the United States, and Canada María Cristina García Berkeley y Los Ángeles, University of California Press, 2006 Luis Escala Rabadán El Colegio de la Frontera Norte Frente a la creciente literatura cen- trada en la migración latinoamerica- na hacia Estados Unidos, particular- mente la que se origina en México, el libro de María Cristina García cons- tituye en varios sentidos una aporta- ción al campo de los estudios sobre tales migraciones. Por un lado, esta obra viene a sumarse al interés por documentar y analizar la emigración centroamericana de Nicaragua, El Salvador y Guatemala hacia los paí- ses vecinos y de América del Norte en el contexto de los conflictos inter- nos que vivieron dichas naciones du- rante las últimas décadas del siglo XX. En ese sentido, el análisis de María Cristina García permite establecer puntos de comparación, de similitu- des y diferencias con obras recientes sobre el mismo tema, como, por ejemplo, Seeking Community in a Glo- bal City. Guatemalans and Salvadorans in Los Angeles (2001), de Nora Hamilton y Norma Stoltz Chinchilla, o Legalizing Moves. Salvadoran Immigrants’ Struggle for U.S. Residency (2000), de Susan Bibler Coutin. Por otro lado, la contribución más sólida de este libro consiste en el aná- lisis sistemático de un aspecto al que las obras anteriores le dedican poco espacio: si bien estos textos pertene- cen a una creciente literatura que, tras la firma de los acuerdos de paz y la puesta en marcha de programas de repatriación, se ha enfocado en la in- corporación social y legal de los migrantes centroamericanos a sus nuevas sociedades de destino (sobre todo en Estados Unidos), en este li- bro la autora se inclina más bien por hacer un estudio comparativo del di- seño e impacto de las políticas de los países receptores, y no sólo sobre los flujos migratorios de estos países, sino también sobre la migración de los paí- ses vecinos. Al respecto, María Cris- tina García pone énfasis en los paí- ses receptores y de tránsito de esos flujos en América del Norte: Méxi- co, Estados Unidos y Canadá. El ca- rácter comparativo de este análisis posibilita advertir los efectos de la “crisis de refugiados” en la región nor- teamericana que generaron los con- flictos que se suscitaron en los países centroamericanos, así como las estra- 176 MIGRACIONES INTERNACIONALES, VOL. 3, NÚM. 4, JULIO-DICIEMBRE DE 2006 tegias que las naciones de la región diseñaron y pusieron en marcha –o no– para hacerle frente. Esta comparación permite cono- cer con mayor detalle, no sólo las po- líticas elaboradas por Estados Uni- dos (ciertamente, el actor más influyente en la región), sino también las acciones emprendidas por las otras dos naciones norteamericanas, México y Canadá, las cuales fueron determinantes en más de una oca- sión para matizar o modificar las directrices estadunidenses. A su vez, este análisis también toma en cuen- ta la influencia que ejercieron en di- chas políticas las propias naciones de origen de los migrantes centroame- ricanos, dado su interés político y económico por el peso que estos flu- jos llegaron a alcanzar. Asimismo, además de la labor de los Estados na- cionales, el libro evalúa el papel de otros actores sociales importantes en este entramado de las políticas y las acciones en torno a estas distintas migraciones, particularmente el de las organizaciones no gubernamen- tales. En ese sentido, este libro es una contribución adicional al estu- dio de las redes de apoyo en un con- texto globalizado, al subrayar el pa- pel crucial que llegan a desempeñar esos actores en la ayuda a las comu- nidades de refugiados que han origi- nado las conflagraciones en cada uno de los países centroamericanos en cuestión, actores que muchas veces se han constituido en la única fuente de solidaridad ante la indecisión o complicidad de los actores estatales. El libro consta de cuatro capítu- los, además de la introducción y las conclusiones. En el capítulo 1 la au- tora presenta un panorama general de las guerras internas que se des- ataron en Nicaragua, El Salvador y Guatemala como resultado de años de cruentas luchas por el control de tie- rra, recursos y poder, las que consti- tuyeron la causa central de la migra- ción vivida por dichas naciones y de la transformación de la población des- plazada en refugiados. Tal migración tuvo como primer destino los países vecinos, como Honduras y Costa Rica, pero conforme el nivel de vio- lencia fue ascendiendo la migración se fue reorientando hacia el norte. Este primer capítulo funciona ade- cuadamente como marco general para apreciar con detalle las circunstancias que detonaron la aparición de distin- tas oleadas migratorias de estos paí- ses hacia países vecinos y después a la región hemisférica, así como las ac- ciones desplegadas por los divesos ac- tores involucrados en el proceso. La autora plantea las marcadas dispa- ridades socioeconómicas prevalecien- tes en estos países durante buena parte del siglo XX, para posteriormente do- cumentar y examinar los niveles de violencia que llegaron a caracterizar a la política de control de sus oligar- quías para la preservación del “orden”. Entre otros ejemplos dramáticos, está la tristemente célebre masacre ocu- rrida en El Mozote en diciembre de 1981, en la que perecieron 936 habi- tantes de esa comunidad (alrededor de la mitad de 14 años o menos) a manos de un batallón especializado del ejército salvadoreño. A la par de las acciones de los gobiernos de la región, los países vecinos comenzaron a ex- RESEÑA BIBLIOGRÁFICA 177 perimentar su incapacidad para en- frentar la crisis de refugiados que la violencia y las guerras internas pro- ducían, particularmente en el perío- do 1974-1996. En esos años, estas conflagraciones generaron millones de personas desplazadas y miles de muer- tos y desaparecidos. Frente a ello, la autora analiza las líneas de acción de dos actores fundamentales: por un lado, los gobiernos de la región, tra- tando de formular políticas que osci- laban entre la solución regional del conflicto y la protección de intereses específicos, y por otro, las organiza- ciones, grupos y movimientos socia- les que orientaron sus esfuerzos a brin- dar apoyo a la población afectada, entre las que se contaron las designadas por los organismos internacionales para ello (en particular, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugia- dos) y, de modo destacado, las organi- zaciones no gubernamentales tanto lai- cas como religiosas. En los capítulos 2, 3 y 4 la autora analiza la respuesta que diseñaron e implementaron México, Estados Uni- dos y Canadá, respectivamente, a la crisis centroamericana de esos años, en la medida en que estos países fue- ron los principales receptores de re- fugiados de esta crisis. El capítulo 2, relativo a México, es particularmen- te sugerente, ya que examina los re- tos, predicamentos y traspiés del go- bierno mexicano para enfrentar, no solamente la llegada masiva de refu- giados centroamericanos (la autora nos recuerda que tan sólo en la déca- da de los ochenta se calculaba que habría alrededor de 750 mil centro- americanos en México como resulta- do de dicho éxodo, en especial pro- venientes de El Salvador y Guatema- la, y que alrededor de un millón tran- sitaron por territorio mexicano para dirigirse a Estados Unidos y Cana- dá), sino también para propiciar po- líticas diplomáticas que incidieran en la solución del conflicto social en Centroamérica y así poderse consti- tuir como una alternativa importante a las posiciones estadunidenses en asuntos hemisféricos. En el capítulo de conclusiones la autora señala algunos de los obstácu- los y retos que enfrentan los países de la región para responder adecuada- mente a la existencia de los desplaza- mientos de personas en su interior. Esta reflexión se hace particularmen- te pertinente, como bien apunta Ma- ría Cristina García, después de los sucesos del 11 de septiembre de 2001. Ciertamente, hoy en día se cuenta con mejores mecanismos de cooperación y de intercambio de in- formación entre México, Estados Unidos y Canadá en torno a cuestio- nes de migración, como la detección de las causas precisas que la generan, el tráfico de personas, la protección de los derechos humanos de los migrantes y la repatriación de refu- giados. A su vez, en estas discusiones participan no solamente los actores gubernamentales, sino también los no gubernamentales, en buena medida por su probada capacidad para ofre- cer soluciones creativas a los com- plejos problemas que genera la mi- gración voluntaria o forzada. No obstante, un predicamento adicional consiste en cómo hacerle frente al pre- dominio de la visión e intereses de 178 MIGRACIONES INTERNACIONALES, VOL. 3, NÚM. 4, JULIO-DICIEMBRE DE 2006 Estados Unidos, los cuales han domi- nado las discusiones y la orientación de las políticas en la región en el nom- bre de la seguridad nacional. En ese sentido, la región enfrenta una situa- ción en la que, por un lado, se tiende a facilitar la libre circulación de los capitales, mientras que, por otro, se busca controlar el movimiento de poblaciones “indeseables”, en las cua- les, desgraciadamente, se ubica a migrantes pobres y refugiados. El reto en ese sentido, concluye la autora, es que los países del área promuevan ver- daderamente una normatividad que ordene la circulación poblacional por la región con pautas que garanticen la seguridad y los derechos humanos de todos los migrantes. Cabe reiterar que este libro consti- tuye una sólida contribución al cam- po de los estudios sobre migración, no solamente por su perspectiva com- parativa en materia de políticas migratorias, sino por su capacidad para evaluar adecuadamente las dis- tintas participaciones –o no partici- paciones– de diferentes actores en la trama conformada por las guerras in- ternas ocurridas en Nicaragua, El Salvador y Guatemala, junto con los múltiples efectos desencadenados en los países vecinos de Centroamérica, pero de manera particular en los de América del Norte. Lejos de suponer que son los gobiernos los únicos ac- tores con capacidad para decir algo en materia de políticas migratorias, María Cristina García examina atinadamente las contribuciones que otros actores también han hecho en ese terreno, lo que permite devolver- le la complejidad necesaria a un pro- ceso que es fácilmente reductible a una mera interacción entre Estados nacionales.