MI9 (vf).p65 RESEÑA BIBLIOGRÁFICA Erotic Journeys. Mexican Immigrants and their Sex Lives Gloria González-López Berkeley, University of California Press, 2005 Germán Vega Briones El Colegio de la Frontera Norte En este interesante y novedoso libro, Gloria González-López nos presenta un tema poco estudiado por los migrólogos: las prácticas sexuales de hombres y mujeres migrantes mexi- canos en Estados Unidos. El libro está conformado por ocho capítulos y un par de apéndices. Acerca del perfil de los migrantes heterosexuales cuyo análisis nos presenta la autora, se se- ñala que las personas que fueron en- trevistadas se ubicaban en un rango de edad de entre 25 y 45 años; todos llevaban viviendo en Estados Unidos entre cinco y 15 años; la mitad de la muestra (20 mujeres y 10 hombres) nació en el estado de Jalisco, que cuenta con el mayor número de migrantes con SIDA, y la otra mitad incluye a individuos que nacieron y fueron criados en la ciudad de Méxi- co. En total, la autora entrevistó a 60 individuos. En el primer capítulo, González- López establece las preguntas que guiaron la argumentación de todo el libro: ¿Qué creencias y prácticas sexuales llevaron las migrantes mu- jeres a Estados Unidos y cómo cam- biaron esas creencias y prácticas en el nuevo contexto social? ¿Cómo reformularon su ideología y prácti- cas sexuales como efecto de las re- des sociales, los cambios laborales, los medios de comunicación, la reli- gión y el papel materno? La autora entrevistó tanto a hombres como a mujeres y su centro de atención fue- ron las parejas heterosexuales. Sin embargo, reconoce que pensar en los varones y en las familias le hizo dar- se cuenta de que necesitaba apren- der y profundizar más acerca de la complejidad de la psicología, la eco- nomía, la historia, la cultura y los aspectos sociales vinculados con la construcción de la sexualidad y mas- culinidad mexicana en conexión con las expresiones sexuales de las muje- res. González-López se confronta a sí misma con el cuestionamiento de algunos varones, quienes al ser en- trevistados le preguntaron: “¿Para qué quieres entrevistar a hombres si sólo vas a decir que somos un mon- tón de machos?” Insistir en el ma- chismo de los hombres es algo muy típico que suele hacerse bajo el pre- 184 MIGRACIONES INTERNACIONALES texto de realizar “estudios de géne- ro”, aunque más bien se trata de es- tudios feministas, que son cada vez menos utilizados, dado que la nueva perspectiva de los estudios de géne- ro va más allá de sólo entrevistar a mujeres y también se incluye el pun- to de vista de los varones. Uno de los aspectos interesantes que plantea González-López es el estudio de la virginidad vista como una for- ma de capital social, a la que visualiza como una construcción social que expresa símbolos públicos. Es decir, la virginidad no es solamente un asun- to personal o individual. La investi- gadora introduce el concepto de patriarcalismo regional, al que consi- dera no monolítico ni generalizable, para explicar cómo las expresiones lo- cales hegemónicas afectan no sólo a las mujeres sino también las vidas sexuales de los varones. Finalmente, señala que si bien Estados Unidos re- presenta la tierra de las oportunida- des, también constituye una tierra de amenaza sexual tanto para hombres como para mujeres. Esto lo desarro- lla en otro capítulo del libro haciendo referencia explícita a la necesidad que tienen algunos migrantes de prosti- tuirse por razones económicas, por soledad o por presiones de compañe- ros de trabajo y de personas que los contratan para trabajar en sus domi- cilios. La mayor parte de estas últi- mas son homosexuales, aunque tam- bién refiere casos de mujeres que contratan a hombres bajo el pretexto de ofrecerles trabajo cuando en el fon- do lo que demandan de ellos es sexo. Algunos de estos migrantes rechazan este tipo de ofrecimientos, básica- mente por temor a contraer SIDA, así como por los valores de masculini- dad que les hacen resistir, indepen- dientemente de que vayan precedidos de más dinero del que podrían ganar en una semana de trabajo. Aquí ha- bría que decir que si bien la autora se interesa prioritariamente por la po- blación heterosexual, dado que sus entrevistas fueron realizadas entre personas originarias de Jalisco y de la ciudad de México, hubiese valido la pena explicar un poco más el asunto de la población homosexual. También le faltó profundizar en las razones por las que los varones están más expues- tos al mercado sexual que las muje- res. ¿Acaso no existen mujeres, sin tener en cuenta el sector donde tra- bajen, a quienes sus compañeros de trabajo o los empleadores les hayan solicitado “favores sexuales”? Esto es algo de lo que el estudio nunca da cuenta. Finalmente, uno de los temas de este libro son los riesgos a los que están expuestos los migrantes mexi- canos en el mercado sexual (inclui- dos pandillas, alcohol, drogas, etcéte- ra). Un acierto de la autora es justificar su trabajo afirmando que el estudio de la migración hasta el momento ha permanecido “desexualizado” o bajo el cobijo de los estudios de salud pú- blica, la psicología y, en general, las ciencias epidemiológicas. González-López empieza el capítu- lo dos con parte de una entrevista que resulta sumamente reveladora. Azalea, la entrevistada, comenta: ...trabajo y me sostengo a mí misma, así que no tengo que tener sexo con mi esposo si no lo deseo. Antes de venir a RESEÑA BIBLIOGRÁFICA 185 los Estados Unidos, usualmente hacía (sexualmente hablando) lo que mi es- poso quería. No tenía más opciones, pero todo eso se acabó (p. 18). La autora asume que el relato de Azalea desafía la visión común que se tiene acerca de la sexualidad de los latinos (y de los mexicanos en parti- cular). Para González-López la sexua- lidad es creada y reproducida a tra- vés de la vida familiar. La familia es el lugar primario y original del con- trol social, es la institución donde se redefinen y ordenan las políticas de las relaciones de género vinculadas con la experiencia heterosexual de hombres y mujeres, lo mismo que las relaciones amorosas. Por ejemplo, des- pués de la migración una madre pue- de redefinir su percepción sobre la virginidad y el sexo premarital en la medida en que está educando a sus hijos en un contexto sociocultural dis- tinto al suyo. En este segundo capítulo se anali- za la idea de que las mujeres mexicanas necesitan preservar su vir- ginidad, más allá de las prescripcio- nes religiosas, para poder construir- la como un recurso para mejorar sus condiciones de vida. La autora per- cibe la virginidad como un “capital femenino” que permite a las muje- res incrementar sus oportunidades sociales. Las mujeres también tratan de conservarse vírgenes por razones de respeto. Vale la pena mencionar que detrás de este capital femenino se encuentra entreverada la posibili- dad para las mujeres de explorar su “agencia” (poder) sexual, el placer y su autonomía en el nuevo contexto estadunidense. En el capítulo tres se presentan las experiencias de iniciación sexual de los varones, mostrando no sólo las desigualdades de género sino también la doble moralidad sexual y la rigi- dez con que se les inculca este prin- cipio a las mujeres. De ahí que la autora considere a la virginidad como un capital femenino, en la me- dida en que al ser vírgenes las muje- res son más altamente valoradas por los varones, particularmente si pro- vienen de una sociedad patriarcal como la mexicana. La autora tam- bién da cuenta en este capítulo del miedo que padecen hombres y mu- jeres ante su primera relación sexual, temor que a su vez es reproducido al interior de sus propias familias. En el capítulo cuatro se explica cómo la familia –vía la autoridad maternal– constituye una institución que establece y forma creencias y prácticas con respecto a lo que son la feminidad y la masculinidad, el cortejo, el amor heterosexual y la sexualidad en general. Finalmente, González-López recurre a la figura del vestido blanco como un símbo- lo de la virginidad preservada, sím- bolo al que considera como un ri- t u a l d e p a s a j e q u e e s p ú b l i c o , familiar y social. En el capítulo cinco se discute cómo la vida sexual de los mexica- nos es transformada por las condi- ciones sociales y económicas en el nuevo país, incluidos los peligros sexuales (abuso sexual de menores, SIDA, drogas, etcétera). En el capítulo seis la autora discu- te los puntos de vista de hombres y mujeres y sus experiencias eróticas 186 MIGRACIONES INTERNACIONALES en el contexto de sus conversaciones como miembros de la comunidad migrante. En el capítulo siete se aborda cómo y por qué las mujeres reformulan sus vidas sexuales (y la manera en que los varones perciben este tipo de cam- bios) como parte de sus experiencias cotidianas en los nuevos contextos socioeconómicos, caracterizados por el anonimato, la distancia geográfi- ca, un control familiar más suave, las redes sociales y las leyes que pro- tegen a las mujeres y que se abocan a disminuir la violencia doméstica. En su análisis del concepto de estra- tificación de género, la autora parte del supuesto de que entre mayor au- tonomía económica obtienen las mujeres, mayor es el poder econó- mico relativo que alcanzan y, por tan- to, mayor es su control sobre sus pro- pias vidas. Esto la lleva a plantear que al obtener esta autonomía la mujer está en posibilidad de ejercer con- trol sobre asuntos tales como el ma- trimonio, el divorcio y la sexualidad y una mayor autoridad en el hogar y en la toma de decisiones (p. 188). Sin embargo, explica que existen li- mitaciones en este nivel de autono- mía ligadas a la construcción de la sexualidad femenina y a factores, como el respeto familiar, que con- trolan la vida sexual de las hijas. Tam- bién señala González-López que la obtención de un ingreso y el quedar expuestas al mundo del trabajo bien pudiera empoderar a las madres inmigrantes, transformando, en este sentido, su percepción de la sexuali- dad y redefiniendo la clase de edu- cación que desea dar a sus hijos en Estados Unidos (p. 190). Lo intere- sante es que González-López lo mis- mo encuentra varones que, al me- nos en el discurso, favorecen la autonomía de las mujeres o relacio- nes de género más igualitarias, que varones que consideran como un atentado a su masculinidad el hecho de que las mujeres trabajen, “por- que empiezan a rebelarse” (p. 191). La investigadora encuentra a lo lar- go de su trabajo que tanto los varo- nes como las mujeres provenientes de contextos rurales son más conser- vadores que los originarios de las grandes ciudades. Aunque también hay excepciones a este hallazgo. En- cuentra también que en Estados Uni- dos algunas mujeres se vuelven más atrevidas en las caricias sexuales y disfrutan de mayor libertad sexual, algo que no a todos los compañeros disgusta. Otras mujeres se conside- ran más despiertas y con mayor va- lor para dar rienda suelta a sus fan- tasías sexuales y compartirlas con sus esposos. Aquí, igualmente, existen hombres que no están del todo de acuerdo con estos puntos de vista, en tanto que otros mencionan una vida sexual más satisfactoria. En el capítulo final la autora dis- cute cómo los padres y las madres redefinen sus propios significados de la virginidad en la medida en que es- tán educando a una nueva genera- ción en Estados Unidos. Podríamos concluir diciendo que si algo caracteriza a las distintas per- sonas que González-López entrevis- tó es la ambigüedad, la resistencia y, en varios casos, la apertura hacia nue- vas prácticas heterosexuales. Sin em- RESEÑA BIBLIOGRÁFICA 187 bargo, aun a pesar de la parte dedi- cada a las fantasías sexuales, queda poco explorada la sexualidad de las y los hijos de las personas entrevista- das. Tampoco queda del todo claro si siempre se entrevistó a ambos cón- yuges o si en la mayoría de los casos sólo se entrevistó o a la mujer o al varón. Al libro le hubiera venido bien incluir un cuadro donde apareciera la edad de las personas entrevistadas, su lugar de origen, su estado civil, su nivel de escolaridad, el tipo de trabajo que desempeñan en Estados Unidos y el que desarrollaban en México; quiénes llegaron casados a la Unión Americana y quiénes se ca- saron en este país, y cuántas hijas e hijos tienen las parejas entrevistadas. Toda esta información hubiera sido sumamente rica para tener una vi- sión más amplia de las personas de las que el libro nos ofrece un peque- ño pedazo de vida. Otros trabajos han mostrado que si bien las muje- res ganan autonomía y se empoderan trabajando en Estados Unidos, la- mentablemente, cuando regresan o vienen de visita a sus lugares de ori- gen, mucha de esta autonomía se pierde ante la presión de índole pa- triarcal que aún es fuerte en muchas de las comunidades mexicanas, por lo que, en este sentido, las mujeres viven un retroceso respecto al empoderamiento que habían alcan- zado en Estados Unidos. Por otra parte, suelen ser los propios padres y otros familiares los que les recuer- dan a las mujeres migrantes que las cosas en México son diferentes, que no hay un número de teléfono 911 para pedir ayuda ante el maltrato y que las viejas prácticas culturales de sus respectivos contextos siguen dic- tando lo que es propio e impropio del comportamiento femenino y, por ende, de su sexualidad. También les recuerdan lo que la comunidad es- pera de ellas respecto a estos asun- tos, que para nada son privados, aun- que así lo proclamen los discursos y la legislación. Así que todavía falta recorrer una buena parte del cami- no para conocer más mujeres como Azalea.