Untitled-7 NOTA CRÍTICA La migración de brasileños en el contexto de la globalización Loreley Garcia Universidade Federal de Paraiba Las personas migran. Siempre migrarán, desde que las Aleutianas eran tierras contiguas al continen- te y permitían pasar caminando desde Asia hasta la Patagonia. La diferencia es que ahora no sólo migran personas, sino información y mercancías, a una velocidad y en cantidades inusitadas. Las profundas transformaciones en la esfera de producción, nuevas tecnologías y reingenierías alteran el sector productivo y a los hom- bres, sus modos de vida y costum- bres, que sucumben ante la eco- nomía de mercado, exigiendo nuevas formas de vida y trabajo. La desigualdad es la característica estructural de la economía de la globalización. Las diferencias entre Norte y Sur, e incluso las internas, aumentaron en los últimos 25 años. La desigualdad no se confunde con la pobreza. Actualmente, además de la pobreza, existe la segregación digital y educacional, y la desigualdad de acceso a bienes y servicios generados por el avance de la ciencia. El informe anual del Programa de las Naciones Unidas para el De- sarrollo (PNUD) señala que el au- mento del producto interno bruto (PIB) mundial es una concentración de riquezas en un número cada vez menor de personas. Las políticas son día con día más conservado- ras, exactamente para servir a los intereses de las élites; los servicios públicos, que sirven a la mayoría, se encuentran sin recursos, aumen- tando todavía más la brecha. Una política que desprecia el interés co- lectivo genera una disparidad de intereses cada vez mayor. Nuevas formas de vida y trabajo implican cambios profundos tan- to en el lugar de destino como en el propio migrante. Las características de la globaliza- ción conducen al deterioro de las condiciones de vida y aumentan el desplazamiento humano. Los estudios de migración inter- nacional se relacionan con cuestio- nes de identidad, de ciudadanía y de construcción de identidad na- cional bajo el impacto de la globalización. Taran (2002) presenta los núme- ros de la migración en el inicio del 166 MIGRACIONES INTERNACIONALES siglo XXI: son cerca de 170 millones las personas que viven fuera de sus países, 3 por ciento de la población mundial. Según la Organización In- ternacional del Trabajo (OIT), 120 millones de esos mi- grantes son tra- bajadores con sus familias. Las ci- fras de migración internacional se duplicaron entre 1975 y 2000. Bra- sil siguió esta tendencia: en ese lap- so el número de emigrantes brasi- leños se duplicó, y hoy casi dos millones viven fuera de Brasil. El estudio observa que la mayoría de los migrantes quiere formar par- te de la fuerza de trabajo, pero se encuentra con el fenómeno de la dis- criminación y la xenofobia. Según Taran, el aumento de la mi- gración ocurre por motivos muy va- riados, e involucra a diferentes cate- gorías de trabajadores, puesto que las evoluciones económicas, tecnológi- cas y demográficas generan mayor de- manda de trabajadores migrantes, desde los altamente calificados hasta la mano de obra no calificada. El autor afirma que la globaliza- ción generó el aumento de la in- terdependencia económica entre los Estados, intensificando los efec- tos convulsivos de la modernización capitalista. En los países en desa- rrollo, se sumó la pobreza endóge- na, el desempleo creciente, la pér- dida del comercio tradicional y la crisis en la seguridad económica. Además, los programas del Ban- co Mundial y del Fondo Moneta- rio Internacional (FMI) exigen ajus- tes estructurales, con reducción del gasto público y la consecuente dis- minución del empleo público. Todo esto reduce las posibilidades de trabajo o supervivencia en el país de origen, originando el au- mento de la migración entre los más ricos pero llegando también a los estratos más pobres. Taran ve que ese movimiento se agrega a la demanda de los países industrializados de mano de obra barata y no calificada para agricul- tura, alimentación, construcción, industria textil, servicios domésti- cos, cuidado de enfermos, ancianos y niños a domicilio, además del sec- tor del sexo y el entretenimiento. El aumento de la demanda de ser- vicios en los países industriali- zados existe, entre otros motivos, debido al envejecimiento de la fuerza de tra- bajo; esto promueve la migración para tener una fuerza de trabajo más adaptable e inno- vadora que la mano de obra oriunda ya envejecida. El autor informa que en los Es- tados Unidos y en Europa, en pro- medio, se tarda dos semanas para encontrar trabajo, aun estando en una situación de indocumentado. Son trabajos que se concentran en los sectores no competitivos, mar- ginales, rechazados por la fuerza de trabajo nativa. Son los llamados DDD –dirty, dangerous and difficult–, sucios, peligrosos y difíciles. Otro fenómeno migratorio es la llamada “fuga de cerebros”, que res- ponde a una demanda de mano de obra calificada para servicios en ex- pansión en las áreas de investigación científica y tecnológica, que hace que los países en desarrollo pierdan entre 10 y 30 por ciento de su mano de obra más calificada. NOTA CRÍTICA 167 Los migrantes desempeñan una función significativa en el desarro- llo y en la integración económica y social. No obstante, ni en los países de origen se tiene una política para orientar la búsqueda de empleo en el exterior, ni en los países recepto- res se tiene una política coherente y eficaz para impedir la explotación y la xenofobia. Un fenómeno sorprendente gene- rado por la globalización es la reedición de la esclavitud y de la ser- vidumbre en los últimos años. Exis- te tráfico de personas en el mundo contemporáneo, y aun cuando jamás ha sido extinguida, la esclavitud toma nuevas dimensiones. Los migrantes están expuestos a actos de discriminación, violencia y hostilidad xenófoba, y además experimentan formas de explota- ción y violación a los derechos hu- manos y a la dignidad. Taran señala la diferencia entre el racismo, como rechazo a la diferen- cia física, y la xenofobia, que asume actitudes, prejuicios y comporta- mientos de rechazo y exclusión del extranjero con base en una percep- ción de que éste es un intruso en la comunidad, sociedad o nación. Los migrantes son vistos como causantes del aumento de delitos. El propio uso oficial de término “ilegales” para designar a los traba- jadores indocumentados ya los co- loca en la misma categoría de los traficantes de armas o drogas, pro- duciendo una asociación imagina- ria entre la violación de las leyes que cometen los migrantes y los deli- tos, el narcotráfico y el terrorismo. El migrante surge como provoca- dor de la xenofobia y de la violencia contra los extranjeros. Pero a pesar de los sentimientos xenófobos y na- cionalistas, las sociedades alrededor del mundo han ganado en aspec- tos multiculturales, multirraciales, multilingües y multirreligiosos. Taran destaca la feminización de la migración y que las oportunida- des de trabajo para las mujeres en los países receptores continúan siendo desiguales. Los puestos de trabajo femenino son menos cali- ficados y la mayor parte de ellos pertenece a los sectores no regla- mentados (doméstico, cuidado de ancianos, bebés y discapacitados, diversión y sexo). Las mujeres tie- nen menos preparación y acceso a la migración legal que los hombres. Esto las coloca en una condición marginal, y su posición vulnerable las expone a los peores abusos, que van desde la explotación sexual a los trabajos forzados –doméstico o industrial, esclavitud por casa- miento o adopción, servidumbre por deudas o extracción de órga- nos (Coomaraswamy, 2000). Para dirimir las desigualdades sociales entre migrantes y nativos y entre los géneros es necesario construir redes de solidaridad en- tre los trabajadores migrantes, re- des que se antepongan a la exclu- sión, disociación y explotación. El caso brasileño Los datos presentados por Fusco (2002) y Patarra (1995) revelan que en la década de los noventa, a pesar 168 MIGRACIONES INTERNACIONALES de la estabilización de la moneda y de que según el censo hubo una me- joría en las condiciones de vida en Bra- sil, las migraciones aumentaron. En los años noventa la salida de la población nacional tuvo como fondo la reestructuración de la eco- nomía mundial en el proceso de globalización. En esa década la violencia en el país alcanza niveles inverosímiles, ocurren crímenes con secuestro y el tráfico de drogas se da a gran es- cala, a los que se suma la degrada- ción ambiental y de la calidad de vida. Los motivos que llevan a emi- grar son, además de la crisis en el mercado de trabajo, el deterioro de las condiciones de vida en las ciu- dades, la violencia y el caos urba- no. Para Oliveira (2002), la emi- gración ocurre en los más variados contextos, teniendo como causas factores económicos, sociales y po- líticos que fuerzan a las personas a dejar el país. De acuerdo con el informe de la ONU de 1997 (apud Soares, 2002), el elevado creci- miento demográfico, el excedente de mano de obra, la pobreza, el es- tancamiento económico, la viola- ción de los derechos humanos, la desestabilización social, se conside- ran entre los principales factores que fuerzan la migración. Cerca de 100 mil personas por año salen del país; el aumento de los migrantes en los últimos cinco años fue de 33 por ciento. Los autores indican los destinos preferidos de los brasileños: Esta- dos Unidos (38%), Paraguay (30%) y Japón (13%). En Euro- pa, Alemania, Portugal, Italia y Suiza son los mayores receptores. Datos de 1997, del Ministerio de Relaciones Exteriores, presentan el número de 1.5 millones de brasile- ños viviendo en el exterior. Para el 2000 hay un salto que eleva a casi dos millones el número de brasileños que viven fuera del país. Los datos oficiales apuntan: Estados Unidos 800 mil Paraguay 454 mil Japón 224 mil Alemania 60 mil Portugal 51 mil Italia 37 mil Suiza 25 mil Entre los brasileños en los Esta- dos Unidos, se estima que la mi- tad están viviendo como ilegales. Las remesas de dinero hacia Bra- sil en 2002 llegaron a la marca de 4.6 mil millones de dólares, uno por ciento del total del PIB nacional. Brasil, un país con tradición cul- tural de receptor de inmigrantes, dejó de ser un país de destino. Para la autora, el aumento en el volumen de emigrantes está reformu- lando la idea que se tenía del Brasil como un país encerrado en sí mismo. El aumento de la emigración en los años noventa fue visto inicialmen- te como un fenómeno esporádico. Se le atribuía algo del espíritu de aventuras del pasado, personajes que van en búsqueda del oro, jóvenes que van a estudiar o a acumular ca- pital para invertir en el país; sería una fase transitoria, temporal, vivida tan- to por dekasseguis (Oliveira, 1997) como por los que emigraran hacia NOTA CRÍTICA 169 los Estados Unidos (Sales, 1999). En el momento en que se inicia- ron las investigaciones sobre los bra- sileños “allá afuera”, se constata que en la última década la inten- cionalidad de la migración cambió: los que pretendían pasar una tem- porada, resolver un problema per- sonal y regresar, ahora tienen la in- tención de quedarse, o terminan quedándose en un movimiento inercial. Eso ocurre, sobre todo, a partir de la construcción de las re- des sociales, que alteran sustancial- mente los aspectos de la migración (Oliveira, 1997). La idea del regreso, según Olivei- ra, se asocia a un tiempo mítico, a un futuro sin fecha –el tiempo de jubilarse, envejecer, terminar de educar a los hijos–. Cuando esa idea se concreta, en la mayoría de las oca- siones es seguida de un movimien- to de reemigración. La noción de regreso brinda un estatus ontológi- co a la migración: es la nostalgia, las añoranzas que hacen al indivi- duo vivir la condición de migran- te... existir es existir en el tiempo, en el espacio y en el grupo social (Oliveira, 1997:13). La investigación de Oliveira pre- senta resultados sobre el regreso: 36% Dicen que volverán algún día 16% Volverán cuando logren lo que fueron a buscar 37% No volverán Cada vez más la migración se con- vierte en un camino sin retorno, no sólo para los emigrantes en sí, sino para la propia historia brasileña (Oliveira, 1997:6). Ocurre un proceso de reforma y reelaboración de las relaciones so- ciales, en el cual la existencia de las redes tiene una importancia fundamental (Martes, 1998; Sales, 1999; Fusco, 2002). Los autores señalan algunos ni- chos de absorción de la comunidad brasileña, como Massachusetts (ori- ginalmente centro de absorción de mano de obra portuguesa), Newark y Miami, en los Estados Unidos. Fusco y Martes afirman que la pro- pia migración fluye en redes que aglutinan poblaciones semejantes con un destino común. Los movimientos migratorios no son mantenidos por individuos que, ais- ladamente, deciden emigrar, sino por grupos de personas ligadas por amis- tad, conocimiento anterior o lazos fa- miliares. [...] Algunos individuos migran, algunas veces hasta solos, pero lo hacen como participantes de un proceso social. […] Los movi- mientos migratorios son networking process (Martes, 1998). Las redes son omnipresentes, ubicuas, son nodos y líneas; los nodos son las personas y los lazos interpersonales son el margen. Las redes aparecen al azar u ordenadas, y la movilidad forma nuevas redes que no dependen de las primeras. Los autores sugieren que la teo- ría de la migración en redes com- plementa la teoría pull and push, según la cual la migración es cau- sada por el proceso económico del país de origen. La teoría de la migración en re- des considera aspectos sociocul- 170 MIGRACIONES INTERNACIONALES turales, políticos, lucha por liber- tades individuales, búsqueda de nuevos derechos (que van desde la lucha por la supervivencia al VIH y contra la mutilación hasta el asilo sexual), sin dejar de tener en cuenta la dimensión económica. Las redes también funcionan como soporte psicológico para la adaptación del migrante y para restañar las hon- das heridas que deja el vivir entre dos universos culturales, muchas veces antagónicos. Oliveira constató un crecimiento significativo en la década de los no- venta de la comunidad brasileña en Miami: 20 por ciento al año, ma- yor que el de cualquier ciudad bra- sileña. A diferencia de los migrantes pioneros, esta población está forma- da por hombres de negocios y tra- bajadores con sus familias, una cla- se media con capacidad de consumo y emprendedora, que llegó con la intención de quedarse. Entre los motivos que los lleva- ron a emigrar, Oliveira cita el des- encanto económico, la frustración por el poder adquisitivo, la preca- riedad de las condiciones de vida, el miedo a vivir en las grandes y medianas ciudades de Brasil; ade- más, hay informes que confirman la falta de oportunidades, la dis- criminación, el atraso cultural, el sexismo, el clasismo, la intoleran- cia y el racismo. Las redes implican la existencia de solidaridad en el grupo migran- te; una reflexión sobre la identidad nacional agrupa a los individuos (Oliveira, 1997:19). Soares (2002:10) cita a Tilly en un análisis de las redes que crean otras categorías de identidad, que apoyan al migrante en la construc- ción de una nueva identidad en el lugar de destino, reconstruida a partir de la interacción. De igual forma, Tilly afirma que las redes también pueden transfor- mar las categorías de identidad existentes cuando los miembros cuya identidad esté cambiando ne- gocian con una red nuevas relacio- nes y categorías. Soares considera que las redes tie- nen la estabilidad necesaria para el flujo migratorio. La tela de las re- laciones sociales se mantiene a tra- vés de expectativas y comporta- mientos que unen a los migrantes con la comunidad de origen. Forman parte de la red migratoria re- presentaciones sociales que son el cerno de la cultura migratoria (sistema sim- bólico, telas de significado tejidas por el individuo); la red migratoria implica origen/destino y la comprensión del regreso como elemento de la condición migrante, y pone en jaque a la asimila- ción absoluta, que es la negación de la condición del migrante (Soares, 2002:12). Los brasileños están en los Esta- dos Unidos desde hace dos décadas y ya existe una segunda generación con ciudadanía estadunidense, lo que imposibilita aún más el sueño del regreso. En el caso de Japón, iniciada en el mismo período que la emigración hacia los Estados Unidos en los años ochenta, la emigración de los dekassegui al país oriental hace de NOTA CRÍTICA 171 éste el tercer mayor grupo de brasi- leños en el exterior. El auge fue en 1990, pero el movimiento migrato- rio continúa, aunque con menos in- tensidad. En 1991 la ley japonesa fue reformada para dar estatus de re- sidencia a quien tuviese relación san- guínea con japoneses (Sasaki, 2000; apud Fusco). En Japón hay escasez de mano de obra debido a los prejuicios de jóvenes y mujeres respecto a algu- nos trabajos, al envejecimiento de la población y a la baja tasa de na- talidad. Como una réplica de lo que ocurre en los Estados Unidos, en Japón los brasileños asumen las funciones de las cinco k: kitsui, kiken, kitanai, kibishii, kirai –pe- sado, peligroso, sucio, exigente, indeseable. Nuevas perspectivas de las migraciones internacionales Los países receptores –de Europa Occidental, de América del Norte y Japón– dan prioridad al control de la inmigración. Cuando un Es- tado-nación define una política migratoria, las decisiones afectan periféricamente las realidades ex- ternas a él. Sassen (2000) sostiene que las migraciones internacionales son analizadas como un fenómeno au- tónomo, siendo que, de hecho, afirma ella, las presiones externas son las que definen la política migratoria. Su tesis es que los flujos migrato- rios se inscriben en el espacio/tiem- po en un comportamiento regula- do y equilibrado por mecanismos específicos. Los movimientos de población duran aproximadamen- te 20 años antes de desaparecer. No es una invasión de la pobre- za en dirección de la riqueza. Sassen da ejemplos en Europa, donde pocos son los que dejan las regio- nes más pobres para habitar las más ricas, excepto cuando hay deman- da e incremento de las políticas migratorias. Los movimientos de retorno son más frecuentes de lo que se imagina, como el de los ju- díos soviéticos, que migraron ha- cia Israel, o el de los mexicanos que dejan Estados Unidos, entre otros. Desde la Segunda Guerra hasta los años setenta, Alemania y Francia eran importadores de un proletariado destinado al trabajo pesado: italia- nos, españoles, portugueses, griegos, turcos. Los años ochenta y noventa trajeron una crisis que originó un movimiento xenófobo y el cierre de las fronteras. En el siglo XXI se descu- bren las virtudes de aquello que, hasta entonces, era considerado la fuente de todos los males: la migración. Motivo: proyección de la carencia de mano de obra en el futuro próximo. Para Sassen, el problema de las políticas migratorias está en el des- conocimiento de los nuevos acto- res en movimiento, los pueblos emergentes, las mujeres, los refu- giados de nuevo tipo. El papel del poder judicial en los países receptores también se ha vuelto fundamental en la defensa de los migrantes contra las políti- cas excluyentes perpetradas por el poder ejecutivo. 172 MIGRACIONES INTERNACIONALES La globalización exige que haya una mayor regulación internacio- nal de los derechos humanos, creando nuevas relaciones entre los Estados, nuevas formas de legali- dad surgidas de la nueva geografía económica. La autora concluye que, a pesar de que no es el fin de los Estados- nación, es evidente que ha habido un cambio en la exclusividad y fi- nalidad de la competencia del Es- tado como tal, y ahora hay entida- des supranacionales que deciden sobre lo que antes era competencia soberana del Estado. Existe una irregularidad en la cir- culación de personas, capitales y mercancías en el mundo glo- balizado: la circulación de capita- les es fruto de decisiones y acuer- dos multi o bilaterales, mientras que la circulación de personas con- tinúa siendo definida en una esfe- ra unilateral. El Estado pierde la exclusividad de la soberanía y comparte espa- cios de derecho internacional con ONGs y minorías; los organismos supranacionales surgen como su- jetos de derecho y como actores de las relaciones internacionales. Bibliografía Castells, Manuel, The Power of Identity, Oxford, Blackwell Publishers, 1997. Coomaraswamy, R., en United Nations Special Report on Violence, docu- mento E/CN4/2000/08, agosto del 2000. Fusco, Wilson, Redes sociais na migração internacional: O caso de governador Valadares, Textos NEPO, núm. 40, Campinas, 2002. ———, Fabio Yoiki Hirano y Roberta Guimaraes Peres, Brasileiros nos EEUU e no Japão, Unicamp, 2002. 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