Untitled-1 Esta reflexión se centra en los migrantes internacionales en tan- to sujetos clave para la inversión productiva y el financiamiento eco- nómico en sus comunidades y re- giones de origen en México. El objeto de este trabajo es construir varios escenarios factibles, identi- ficando inicialmente los agentes involucrados, sus potencialidades y limitaciones, así como la necesi- dad de diseñar e implementar po- líticas públicas específicas.1 El análisis parte de la experien- cia aportada por los migrantes zacatecanos y, en menor medida, guanajuatenses, con la intención de identificar los distintos tipos de migrantes con posibilidades de in- versión en un contexto binacional. A través de este proceso, y reco- giendo la experiencia de otros grupos de migrantes, se preten- de elaborar propuestas sobre la implementación de programas de estímulo a la inversión de los migrantes. El migrante colectivo En el terreno de la práctica, el migrante organizado ha venido transitando del ámbito familiar/ individual al ámbito de las colec- tividades. Veamos la experiencia de los migrantes zacatecanos organi- zados en los Estados Unidos. En Zacatecas el migrante colectivo está conformado por centenares de clubes de migrantes que inicial- mente fueron constituidos por los miembros de una misma comuni- dad filial; es decir, por aquellos zacatecanos que forman parte de una misma cultura matriótica (Moctezuma, 1999)2 y que al emigrar logran reconstruir en los NOTA CRÍTICA Los migrantes mexicanos en los Estados Unidos y la inversión productiva en México Miguel Moctezuma L. Universidad Autónoma de Zacatecas 1 El estudio de la relación entre migración internacional y desarrollo en México es reciente. El presente responde a una demanda reiterada que han formulado las organizaciones de los migrantes zacatecanos, a quienes trato de satisfacer con este esfuerzo. Espero responder a sus expectativas. 2 El concepto comunidad matria recoge el sentido que Luis González (1986) da al matriotismo, es decir, al conjunto de relaciones que establecen los miembros de una misma comunidad cuando se conocen y permanentemente asumen compromisos sociales o tienen encuentros en los espacios físicos de su entorno inmediato. Para el caso de los migrantes zacatecanos, el concepto refiere a las relaciones que produce la migración en poblaciones pequeñas o de tamaño medio, en donde es factible que los migrantes desarrollen y fortalezcan sus relaciones con base en su comunidad de origen. Es una afirmación social y simbólica más allá del territorio inmediato. 150 MIGRACIONES INTERNACIONALES Estados Unidos una o varias comu- nidades hijas.3 En algunos casos atípicos varias comunidades filia- les se unen y forman un solo club social, pero hay clubes con auto- nomía, en los que cada miembro reconoce un origen distinto aun- que todos tienen un objetivo co- mún. Empero, aunque los clubes de migrantes derivan de las comu- nidades filiales, es importante aco- tar su diferencia. Las comunidades filiales son las estructuras de orga- nización más simples y cuentan con la peculiaridad de reproducir culturalmente la comunidad de origen, así como sus redes so- ciales. Los clubes, en cambio, se diferencian de las comunidades fi- liales por: a) construir estructuras organizativas formales más o me- nos establecidas; b) realizar un conjunto de acciones sociales e in- cluso políticas; c) llevar a cabo alianzas con organizaciones de migrantes de otras entidades, y d) trascender el localismo. En todo momento está presente la negociación con los gobiernos de las naciones involucradas, así como los compromisos y convenios con los representantes de su entidad y mu- nicipio (Escala y Zabin, 2002:8). Ésta es una característica cualita- tiva y de distinción reciente, que no tenían los clubes sociales de los migrantes mexicanos de décadas anteriores, los cuales priorizaban las actividades cívicas y filantrópicas mediante relaciones comunitarias y de solidaridad. De esto se deduce que los clubes actuales representan un tipo de organización superior a la que muestran las comunidades filiales, perfilando la existencia del migrante c o m o a g e n t e c o l e c t i v o ( M o c - tezuma, 1999), que busca supe- rar el aislamiento de los prime- r o s migrantes y con ello abrir binacionalmente nuevas opciones de interacción y participación so- cial. La característica clave de este migrante colectivo es que entre sus haberes cuenta con un amplio capital social4 y que ha logrado trascen- der las relaciones de las comuni- dades filiales para colocarse como un sujeto clave en las cuestiones relativas al desarrollo regional, so- 3 La comunidad filial o comunidad hija es la expresión más simple de los asentamientos humanos que forman en Estados Unidos los migrantes que provienen de un mismo origen. En realidad, ellos forman varias comunidades filiales que se mantienen articuladas en una misma unidad que se conoce como un circuito poblacional migratorio. Esta formulación teórica supone que los migrantes viven en diferentes espacios que involucran por lo menos a dos países, mismos que les sirven para ir y volver, combinando distintas experiencias sociales y culturales; esto es, en las comunidades de los migrantes se desarrolla una serie de fenómenos que indican el vínculo multifocal que ellas tienen con el exterior (véase, entre otros, a Durand, 1988, y Rouse, 1994). Lo peculiar de este proceso es que las comunidades de migrantes establecidos en los Estados Unidos tienen un territorio y una cultura matriótica que les sirve como referente territorial y matriz de pertenencia. Esto es justo lo que hace posible la formación de la comunidad filial y el establecimiento de los lazos entre los distintos asentamientos que conforman el circuito migratorio. 4 El capital social es un concepto de la sociología cultural que se refiere a la diversidad de relaciones que se poseen producto de la historia individual, familiar y social, al cual, llegado el momento, se está en condiciones de acudir. Este “capital” es social porque no se le puede apropiar individualmente; por el contrario, se trata de un recurso a disposición de los miembros de la comunidad. Por el contenido que aquí se adopta de este concepto, en rigor, el “capital social” refiere directamente a las redes de relación social. NOTA CRÍTICA 151 bre todo donde los gobiernos no proveen servicios sociales a las co- munidades.5 La peculiaridad de este capital social es que entre los clubes de migrantes este stock está a disposi- ción independientemente de que en los Estados Unidos haya o no copresencia física y cercanía social (Fernández, 1997:216). Entre otras razones, porque es un recur- so que se desarrolla y revitaliza con la reconstrucción de relaciones con otros clubes de migrantes, e inclu- so con organizaciones sociales di- versas en la sociedad de destino. Además, las propias organizaciones de clubes sirven como caldo de cultivo para extender el conjunto de relaciones más allá del origen comunitario. Es decir, ya no se tra- ta, como antaño, de clubes de migrantes dedicados sólo a la vida social y filantrópica, sino que aho- ra van tejiendo relaciones sociales y políticas entre ellos. En la actualidad Zacatecas tiene más de 250 clubes de oriundos, la tercera parte de los cuales se organi- za en la Federación del Sur de California y una buena parte en la Federación de Illinois. Además de estas federaciones hay otras 14: Norte de California; Condado de Ventura, California; Condado de Orange, California; Las Vegas, Ne- vada; Santa Fe, Nuevo México; Norte de Texas; Sur de Texas; Tulsa, Okla- homa; Phoenix, Arizona; Colorado Springs; Denver, Colorado; Belle, Florida; Virginia, Michigan, y, por último, Atlanta, Georgia (Gobierno del Estado de Zacatecas, 2001). Por esta profusión de clubes es que entre 1993 y 2002 se realizaron en Zacatecas cerca de 800 obras socia- les y comunitarias con el concurso de los migrantes. Al principio, los aportes monetarios de éstos se mul- tiplicaban por dos con la participa- ción de los gobiernos federal y esta- tal, a través del Programa Dos por Uno, que estuvo funcionando hasta 1998; pero a partir de 1999 crecían por tres, con la inclusión del gobier- no municipal en el Programa Tres por Uno. En el cuadro 1 se muestra el año, la inversión aportada, el nú- mero de proyectos realizados y el número de los municipios beneficia- dos por estos programas. En la actualidad, los clubes de migrantes zacatecanos se han cons- tituido en la organización social y política más extensa e importante que los mexicanos hayan creado en el extranjero, y son ellos también los que mayormente dan vida y 5 El 11 de diciembre de 2002, el Frente Cívico Zacatecano, formado con parte de la membresía de la Federación de Clubes de Zacatecanos Unidos del Sur de California, promovió ante los medios de comunicación californianos una rueda de prensa para presentar la “Iniciativa de reforma a la Constitución Política del Estado de Zacatecas”. Acto seguido, el 9 de enero de 2003, esta iniciativa fue entregada a la Legislatura del estado para su discusión y aprobación. En la declaración de principios de la mencionada iniciativa, lo que destaca es la necesidad de que en la ley suprema de Zacatecas se reconozca la identidad, membresía, ciudadanía y participación política binacional de los migrantes y a partir de ello se les otorguen sus derechos políticos y así puedan ser votados y ocupar cargos de elección popular en Zacatecas. En este caso, no hay duda de que se miran, asimismo, encabezando binacionalmente un proyecto, por lo que, para tomar forma, como actores han tenido que transitar de las acciones comunitarias que son propias de los clubes a la política propiamente dicha (entrevistas con Rafael Barajas, Andrés Bermúdez, Guadalupe Gómez y Javier González, Los Ángeles, 11 de diciembre de 2002). 152 MIGRACIONES INTERNACIONALES dinamismo a las remesas colecti- vas. Su monto no es comparable a las remesas familiares; sin embar- go, más allá de su magnitud, se trata de un recurso de calidad (To- rres, 1998 y 2001). Estos recur- sos favorecen la organización social, d e s e m p e ñ a n u n p a p e l f u n d a - mental en el desarrollo económi- co de muchas regiones de México (Alarcón, 2003:3) y son útiles para el diseño de políticas públi- cas en este renglón. Asimismo, estas remesas colectivas constitu- yen un fondo de ahorro y uso co- lectivo para sustentar las prácticas binacionales que llevan a cabo las organizaciones de migrantes y que sirven para mantener el interés y el vínculo de los migrantes per- manentemente orientados hacia su comunidad de origen. En la ac- tualidad, la transformación del Tres por Uno de programa esta- tal a nacional ha llevado a los za- catecanos a conjuntar esfuerzos con las federaciones de migrantes de Michoacán, Tamaulipas, Nayarit, Jalisco y Guanajuato (entrevista a Guadalupe Gómez, FCZUSC, Los Ángeles, 10 de diciembre del 2000). El migrante empresario Este migrante es aquel que en los Estados Unidos ha pasado del aho- rro a la inversión y, por tanto, cuen- ta con empresas e interés de llevar a cabo alguna inversión producti- va en su país de origen. En este caso, se trata de un inversionista de carácter privado que tiene como finalidad la obtención de ganan- cias con la producción de bienes y la venta de servicios. En los casos de Zacatecas y Guanajuato, se trata de dos tipos de empresario: a) el que vive como empresario clásico en búsqueda de ganancias y b) el líder de un club Cuadro 1. Funcionamiento de los programas Dos por Uno (1993-98) y Tres por Uno en Zacatecas (1999-2002). Año Inversión Proyectos Municipios beneficiados 1 9 9 3 $1 877 428.00 7 Sin datos 1 9 9 4 3 769 186.00 3 0 Sin datos 1 9 9 5 3 905 354.00 3 4 Sin datos 1 9 9 6 6 946 039.00 6 1 1 7 1 9 9 7 16 825 949.00 7 7 Sin datos 1 9 9 8 772 281.00 8 7 1 9 9 9 48 179 000.00 9 3 2 7 2 0 0 0 60 000 000.00 1 0 8 2 8 2 0 0 1 72 000 000.00 1 3 0 3 0 2 0 0 2 140 000 000.00 2 4 0 3 5 Total 354 275 237.00 7 8 8 Sin datos Fuentes: Federación de Clubes Zacatecanos del Sur de California, Revista, 1996-1997:9; 1997- 1998:4; Programa Tres por Uno, folleto de difusión, Gobierno del Estado de Zacatecas, 2000 y 2001, y entrevista a Efraín Jiménez, secretario de Proyectos, Federación del Sur de California. NOTA CRÍTICA 153 o de una federación de clubes cons- ciente de que sus inversiones de- ben producir empleo y abrir canales de colaboración con sus comunida- des de origen. Este empresario, aun- que no renuncia a la ganancia, tie- ne profundas raíces comunitarias y nacionalistas. Actualmente, en Zacatecas par- ticipa en estos proyectos una élite de empresarios migrantes de las áreas metropolitanas de Los Ánge- les y Chicago, algunos de los cua- les han sido líderes por varios años de los clubes zacatecanos de Ca- lifornia. Se trata de inversiones indi- viduales, modestas y dispersas en rubros como hoteles, gasolineras, deshidratadoras de chile, pro- cesadoras de salsa picante, corrales de engorda, etc. Con el fin de apo- yar las inversiones privadas de los migrantes, el gobernador Romo Gutiérrez (1992-1998) promovió durante su sexenio, con el respal- do del gobierno federal, la forma- ción del Fondo de Inversión y Reinversión, pero una vez que Monreal Ávila tomó las riendas del estado, en 1998, este programa fue restructurado y transformado en el Fondo Estatal de Apoyo a Zaca- tecanos Ausentes (FEAZA). Sin em- bargo, en la actualidad este fondo ya fue clausurado. En años recien- tes la Secretaría de Desarrollo Eco- nómico del Gobierno del Estado de Zacatecas ha hecho esfuerzos para instaurar otro programa, cuyos re- sultados habrá que evaluar en los años siguientes. El migrante empresario puede asociarse con otros migrantes em- presarios o con inversionistas de la localidad, región y país, e incluso con aquellos de procedencia ex- tranjera. Una de las ventajas de la asociación empresarial de los migrantes es que con ella aumenta el capital semilla y se abren expec- tativas de inversión más ambicio- sas, que tendrán la capacidad de trascender las limitaciones que has- ta la fecha se observan. Éste es el ejemplo de los empresarios gua- najuatenses que invirtieron en su entidad mediante el Programa Mi Comunidad. Entre las directrices del Progra- ma Mi Comunidad estaba que los migrantes realizaran una inversión mínima de 60 mil dólares y ge- neraran un promedio de 50 pla- zas de trabajo. Por su par te, el gobierno del estado se compro- metía a proporcionar capacitación y financiamiento por un monto si- milar. Hasta el 2000, operaban en Guanajuato 15 maquiladoras, nue- ve de las cuales conformaban la Empresa Integradora Textil y da- ban empleo a 339 personas. En la actualidad, y por dificultades de comercialización, este programa ha entrado en una profunda crisis (Moctezuma y Rodríguez, 2000). Otros casos similares han sido los programas de los migrantes guatemaltecos, salvadoreños y puertorriqueños, que han lleva- do inversiones importantes a sus respectivos países, experiencia que también han conocido los migrantes turcos y yugoslavos que residen en Alemania (Autler, 1997). Por otro lado, como contraparti- da al Programa Tres por Uno, se 154 MIGRACIONES INTERNACIONALES requiere promover un segundo fon- do e instrumento de inversión cuyo destinatario sea el migrante empre- sarial. Esto podría favorecer la aso- ciación de capitales y daría clari- dad sobre quién invierte, sus montos y la estructura de la toma de decisiones y responsabilidades (Autler, 1997:120). Un fenómeno factible y vinculado con este segundo tipo de inversio- nes lo constituye el mercado paisa- no. En las ciudades estadunidenses que cuentan con una gran cantidad de connacionales mexicanos es co- mún que varios de estos empresarios posean negocios proveedores de ser- vicios y mercancías. Ellos mismos po- drían traer inversiones a México con el objeto de elaborar productos de marcas regionales (“Made in Jerez, Zacatecas”) y posteriormente expor- tarlos y venderlos en los Estados Unidos como parte del mercado que estas comunidades constituyen. Este mercado ya está conformado y a par- tir de él se pueden calcular los cos- tos de las materias primas, la opera- ción y el transporte, así como la rentabilidad esperada. Experiencias como ésta, junto con el desarrollo de nuevas redes comerciales, quizá ten- gan un efecto demostración y hagan posible que los miembros de estas redes realicen acciones generadoras de confianza y credibilidad. Se requiere, asimismo, de elemen- tos macroeconómicos complemen- tarios que sirvan de palanca y de pla- taforma de lanzamiento, tales como el conocimiento de las ramas econó- micas rentables, la simplificación de los trámites de inversión y la exone- ración de las cuotas de aduana sobre importaciones y exportaciones (Autler, 1997:118). Es importante también tener conocimiento de la suspensión temporal de impuestos para favorecer la consolidación de la inversión semilla y el establecimien- to de programas de asistencia y ase- soría fiscal por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. El migrante ahorrador La característica principal de este migrante es el esfuerzo individual por acumular algunos ahorros que envía a sus familiares más cercanos con el claro objetivo de hacer pe- queñas inversiones, que en la ma- yoría de los casos no rebasan las actividades productivas tradiciona- les. Empero, se trata de pequeñas sumas de dinero que generalmen- te provienen del ahorro/salario y que, en estricto sentido, no forman parte de las remesas familiares sino de envíos especiales. En las entidades mexicanas con mayor tradición migratoria, como Guanajuato, Jalisco, Michoacán y Zacatecas, la mayoría de las inver- siones individuales o familiares que se han realizado espontáneamente con ahorros de los migrantes son pequeñas y dispersas. Otras son un poco mayores y muestran ciertos signos de pujanza. Se trata de in- versiones que se han venido reali- zando lentamente desde años atrás en actividades como la compra de casas, terrenos, tierra, maquinaria agrícola y ganado, los cultivos agrí- colas, la irrigación, el estableci- miento de pequeños comercios y NOTA CRÍTICA 155 el mejoramiento de las viviendas (Papail, 2000). Esto indica que el migrante ahorrador ya existe, pero que, sin embargo, sus ingre- sos no han sido suficientes para transformarlo en un empresario o inversionista. En la actualidad hay otro tipo de migrante ahorrador que tiene ori- gen en aquellos sectores que se han estado estableciendo en los Esta- dos Unidos y que cuentan con em- pleos bien remunerados, o bien, que se desempeñan como gerentes, mayordomos o contratistas. Su di- versificación es en sí misma muy amplia, pero su característica bási- ca es que reciben ingresos que les permiten ahorrar y al mismo tiem- po enviar parte de sus excedentes a sus familias. En Estados Unidos, los ahorros de estos migrantes se encuentran comúnmente en cuentas bancarias o invertidos en inmuebles. Esos fondos podrían ser transferidos a México si se ampliara la red ban- caria nacional hacia las metrópolis de la Unión Americana y se pudie- ran conservar en moneda extranje- ra tales transferencias (Kendel, 1997). Con el objeto de evitar des- viaciones, este mecanismo se limita- ría a las transferencias productivas de migrantes. En el caso de que sea imposible la extensión de la red bancaria, para este objetivo basta- ría con la asociación de la banca mexicana con la estadunidense (Kendel, 1997). Si se quiere, esta propuesta podría ser parte de un sistema alternativo al de las trans- nacionales en la transferencia de las remesas. Asimismo, los ahorros más modestos de los migrantes que se envían a las comunidades de ori- gen, aunque muy diseminados, podrían servir como alternativa para fomentar la inversión pro- ductiva si se contara con un meca- nismo de ahorro popular como el existente en las comunidades de Oaxaca, en donde se han creado microbancos que sirven como opciones de financiamiento coope- rativo (Jonson y Rogaly, 1997). Obviamente, se requiere asegurar los depósitos mediante procedi- mientos de ley. De la misma manera que el migrante empresario, el migrante ahorrador podría asociarse con otros migrantes ahorradores y au- mentar su capacidad como inver- sionista. Es a partir de un sistema como éste que se puede concretar una asociación de tipo empresarial o cooperativa, y para ello las polí- ticas públicas pueden jugar un papel importante. Un ejemplo de la actividad de este tercer tipo de migrantes lo constituye la in- versión en las plantaciones de no- pal y tuna en La Victoria, Pinos, en Zacatecas. Allí, según estudios preliminares, existe un fondo de inversión asociativo-cooperativo. Este fondo funciona en un entor- no familiar y en él se explota la experiencia tradicional de los ha- bitantes. El migrante retirado Una tercera posibilidad para abrir nuevas perspectivas de inversión del ahorro-migrante consiste en ir 156 MIGRACIONES INTERNACIONALES identificando las habilidades y aprendizajes de algunos migrantes ya retirados que han retornado a su comunidad de origen. En este caso no se trata sólo de nuevas ac- titudes al estilo de la racionalidad empresarial weberiana,6 sino tam- bién de apropiaciones técnicas y tecnológicas, las que, ciertamente, no se pueden materializar de ma- nera directa y con las que es necesa- rio contar con programas de apoyo de técnicos y especialistas. El desarrollo de este programa debe tener como objetivo identifi- car la calificación laboral de los migrantes de retorno, sus habili- dades e incluso su apropiación técnica. Estos tres aspectos per- mitirán hacer una evaluación de factibilidad empresarial. Además, es posible que los migrantes retor- nados dispongan de algunos aho- rros y quieran invertir. Esto, sin embargo, implica al menos las si- guientes condiciones expresadas por Ghosh (1998:177): ...que los migrantes vuelvan a su país con nuevas especializaciones labora- les, más productivas que las que hu- bieran adquirido en el país; que las calificaciones adquiridas en el extran- jero se correspondan con las nece- sidades del país de origen; que, tras el regreso, los retornados tengan la vo- luntad y la oportunidad de emplear sus especializaciones. Por tanto, una condición que ayu- daría a superar algunas de las limita- ciones estructurales que enfrenta la inversión de los migrantes en sus comunidades es la promoción de políticas de desarrollo regional, pro- porcionando facilidades y encauzan- do las inversiones hacia ciertos polos de desarrollo ubicados alrededor de las ciudades medias. Sobre estas experiencias existe un estudio en El Salvador que indica que los migrantes retornados que cuen- tan con mayores habilidades y expe- riencia laboral son aquellos que han permanecido mayor tiempo en los Estados Unidos, han desempeñado actividades más complejas, cuentan con mayor grado de escolaridad y son bilingües (Autler, 1997). Algunas regiones mexicanas, por ser parte de la zona de la migra- ción histórica hacia los Estados Unidos, han venido acumulando trabajadores con especializaciones y destrezas laborales. Empero, los datos sobre migración de retorno en diversos países, incluidos Grecia y Turquía, confirman que los emigrantes más calificados y quienes han obteni- do más éxito son los que menos proba- bilidad tienen de regresar... (Ghosh, 1998). El migrante zacatecano que me- jor reúne estas características ha sido ubicado en la comunidad de 6 Para Weber (1981:15), el hombre de negocios es opuesto al tradicionalismo y a la ociosidad, adopta una actitud racional contable, lleva una vida ordenada y escrupulosa, es metódico, riguroso, esmerado y con una alta estima de sí mismo. Esto es, además de la acumulación de riqueza, se requiere como condición que el hombre de negocios interiorice y adquiera una cierta educación y cultura de tipo empresarial. Weber considera que éstas son cualidades subjetivas que históricamente aportó el calvinismo protestante al desarrollo del capitalismo norteamericano. NOTA CRÍTICA 157 Los Haro, en Jerez. En esta co- munidad, Sandra Nichols (2002) descubrió que migrantes que han trabajado en el Valle de Napa, en California, han introducido nue- vos cultivos agrícolas, maquina- ria y equipo, además de realizar adaptaciones técnicas y laborales que dan cuenta de que se trata de conocimientos y tecnologías aprendidas en el país del norte. Obviamente, ésta es una experien- cia con muchas limitaciones que sólo podrá llegar a tomar forma si se le potencia con el desarrollo de programas en el ramo. Conclusiones Cabe advertir que en casos excep- cionales un mismo migrante pue- de reunir como características ser miembro de una organización, ser empresario y tener capacidad de ahorro; sin embargo, resulta fundamental distinguir funcio- nalmente sus diferencias con el ob- jeto de que el diseño de programas de inversión y financiamiento no se mezclen, como a veces auto- ritariamente pretenden los respon- sables de los distintos niveles de gobierno. Por tanto, así como el migrante colectivo evoluciona a niveles superiores teniendo como base las comunidades filiales, el migrante empresarial y el migrante ahorrador tienden a hacerse inde- pendientes y a desarrollarse por sí mismos a partir del capital social propio del migrante colectivo. Como ya se señaló, algunos de los líderes de los migrantes zaca- tecanos y guanajuatenses son em- presarios exitosos. No obstan- te, a pesar de que varios de ellos participan como miembros o in- cluso como líderes de sus clubes, perciben con claridad que no es lo mismo invertir en Zacatecas en obras sociales y comunitarias que hacer inversiones privadas. La prime- ra es una inversión que se destina al desarrollo de infraestructura bási- ca y a la vida comunitaria. En este caso se trata de obras de beneficio colectivo o social con ac- ceso abierto para la comunidad y sin ganancia privada. En cambio, con las inversiones privadas se bus- ca recuperar la inversión y generar ganancias directas (Goldring, 1999:79). Aquí lo importante es que se requiere de programas dife- rentes o, si se quiere, de progra- mas paralelos. Esto es, el diseño de los programas de inversión para los migrantes debe ser compatible con la tipología funcional que aquí se postula. Por ejemplo, el Programa Tres por Uno corresponde perfec- tamente al interés social de lo que aquí llamamos el migrante colec- tivo y no así con la inversión pri- vada, que es más afín al migrante empresario y al migrante ahorra- dor (Moctezuma, Rodríguez y Delgado, 2000). Por tanto, es im- posible que del migrante colectivo surja directamente la inversión pri- vada; sin embargo, éste puede ser- vir de base, a partir de su capital social, para el diseño de otros pro- gramas que pueden funcionar pa- ralelamente. Esto, por supuesto, está condicionado a todo aquello que es distintivo y que ya se se- 158 MIGRACIONES INTERNACIONALES ñaló en relación con el migrante empresario. Una experiencia cuyo curso des- cansa en el migrante colectivo pero que evoluciona hacia el migrante ahorrador, y que los propios migrantes zacatecanos han venido desarrollando a través del Progra- ma Tres por Uno, es la del Club Campesinos El Remolino. En este caso, el club persigue un interés, limitado a los socios inversionistas, con la realización de una impor- tante obra de infraestructura pro- ductiva: la Presa “El Ranchito” (en- trevista con Agustín Bañuelos, Inglewood, California, 27 de abril de 2001). Este proyecto es muy importante porque marca una evo- lución del Programa Tres por Uno, que se flexibiliza al máximo, al gra- do de apoyar la asociación de migrantes ahorradores que ya no solamente tienen como objetivo la inversión comunitaria. Por supues- to, esta diferenciación sutil per- mite la transición del migrante colectivo al migrante asociado/aho- rrador, lo cual ha pasado totalmen- te inadvertido para los funciona- rios de gobierno. Otro ejemplo, de transición inversa pero con una ló- gica similar, que evoluciona del migrante empresario al migrante colectivo, es el caso de las inversio- nes de los migrantes guanajuaten- ses en las maquiladoras. Así, mien- tras que el gobierno los organizó empresarialmente en los Estados Unidos, resurgió el origen comu- nitario de los migrantes asociados, quienes en su mayoría procedían de una misma comunidad local. En otros casos, el inversionista fue un empresario que ya contaba con una masa significativa de capital. En esta experiencia está presente, como su base, el capital social del migrante colectivo; pero, como se trata de inversiones privadas, para que sean factibles ha sido necesario un programa de inversión ad hoc. En la relación entre migración internacional y desarrollo es vital analizar la importancia que tienen las remesas, su incidencia en el es- tímulo a la economía, el monto y frecuencia de los envíos, los usos y otras cuestiones relacionadas; sin embargo, en cuanto a las propues- tas e iniciativas de inversión de los migrantes, lo que se requiere es focalizar el análisis en la diversidad de los migrantes en tanto sujetos po- tenciales de desarrollo. Sólo enton- ces será posible vislumbrar sus po- sibilidades y promover la gestación, en sus niveles local, regional y na- cional, de programas que acompa- ñen a este complicado proceso. Además, hay que considerar el hecho de que cada tipo de mi- grante presenta desafíos que es ne- cesario identificar. Por ejemplo, como aquí se demuestra, el mi- grante colectivo hace posible el surgimiento de una estructura organizacional que, alcanzando un cierto grado de madurez, cuenta con la oportunidad, no libre de conflictos y contradicciones, de incidir en el desarrollo social de la comunidad de origen. Empero, como se requiere que sus acciones coincidan con el establecimiento de determinadas políticas de inci- dencia nacional, para que se trans- forme en un verdadero sujeto del NOTA CRÍTICA 159 desarrollo una de las condiciones mínimas es que este migrante lle- gue a trascender el localismo, lo cual se logra mediante el estable- cimiento de relaciones entre varias federaciones de migrantes de un mismo estado, y entre éstas y las de otros estados y de un mismo país o de varios países. Asimismo, sobre la base del capital social de ese mismo migrante, es posible la organización paralela y diferencia- da de los migrantes colectivo, em- presario y ahorrador. Por otro lado, hay una relación muy estrecha entre el migrante empresario y el mercado paisano. En la actualidad, debido a la mi- gración acumulada y a sus descen- dientes, se calcula que las perso- nas de origen mexicano que viven en Estados Unidos suman 23 mi- llones (Tuirán, 2001), por lo que México cuenta con uno de los mer- cados paisanos más grandes del mundo. Según Delgado (2002: 12), este mercado equivale a 250 mil millones de dólares, con nú- cleos no despreciables de residen- tes mexicanos que han acumulado fortuna en ese país. Una variedad de iniciativas en este ramo es posi- ble a partir de la exportación de productos de marcas regionales. Así, además de apoyarse en el mi- grante colectivo, éste es un cami- no que probablemente haya que ensayar para que, a través del fac- tor demostración, se faciliten local y regionalmente las inversiones asociativas de los migrantes empre- sarios y ahorradores. 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