Untitled-1 Identités frontalières (Identidades fronteri- zas) aborda la relevancia que tienen las identidades de los mexicanos en la pro- ducción y reproducción de la diferencia en el espacio público de la frontera Méxi- co-Estados Unidos. Este texto, adoptan- do una perspectiva histórico-antropológica, da cuenta de los procesos de formación de las identidades de los migrantes mexi- canos en tres ciudades del condado de San Diego, en el sur de California: Chula Vista, Imperial Beach y National City. Mediante el análisis de los procesos de integración cultural y representación po- lítica de los inmigrantes mexicanos en los Estados Unidos, Identités frontalières obli- ga a pensar en la necesidad de construir legislaciones, políticas públicas y formas de acción social de carácter transfronterizo, con el fin de combatir las desigualdades que afectan a los distintos grupos cultu- rales en esta región. La conducción del análisis, el recuento de los hallazgos empíricos y las discusio- nes conceptuales de este trabajo están tejidos alrededor del eje identidad/dife- rencia en la frontera de México con Es- tados Unidos. El binomio identidad/ diferencia se refiere a la construcción de relaciones intergrupales estructuradas por criterios de distinción social. La identidad, como principio de adscrip- ción, adquiere consistencia a partir de la diferenciación con respecto a un otro. La investigación de las identidades requiere, desde esta perspectiva, observar simultá- neamente las tensiones e interacciones que construyen antagonismos entre las distin- tas posiciones identitarias. Identités frontalières relata un proceso de investigación complejo. El plantea- miento metodológico integra fuentes como la historia regional, diversas bases de datos cuantitativos, entrevistas a pro- fundidad y observación etnográfica. Este abordaje da como resultado un texto rico en información, que combina oportuna- mente distintos niveles analíticos. La primera parte del libro, compuesta por tres capítulos, a la par que va desarro- llando las herramientas conceptuales, va dando cuenta del contexto sociohistórico del estudio. La primera tarea que se enca- ra es hacer un recuento histórico de la construcción de la diferencia en los ima- ginarios y en las sociedades estadunidense y mexicana. En segundo lugar, se discute la noción de frontera y las maneras en que se ha estudiado la frontera México- Estados Unidos. Partiendo desde una noción topológica de la frontera, la auto- ra opta por una conceptualización de RESEÑA BIBLIOGRÁFICA Identités frontalières. Immigrés mexicans aux États-Unis Olga Odgers París, L’Harmattan, 2001 Alejandro Monsiváis Carrillo University of California, San Diego 164 MIGRACIONES INTERNACIONALES mayor densidad sociológica. Su propues- ta es entender la frontera no sólo como una línea que une y separa al mismo tiem- po, sino como una región entera, integrada por distintos procesos que se entrecruzan. Por otra parte, en el tercer capítulo, Odgers contrasta las descripciones legales de la población hispana en la frontera con las identidades que se forman como re- sultado de los flujos migratorios en esta región. Aquí se describe una formación identitaria particular, la identidad fron- teriza, cuya expresión conspicua es el localismo transnacional. El localismo trans- nacional emerge como una forma de arrai- go basada en la conciencia de que el lugar que se habita es un lugar de flujos ince- santes, de entrada y salida de mercancías, personas y capitales. La segunda parte del libro, integrada a su vez por tres capítulos, indaga en los procesos de subjetivación de los inmi- grantes mexicanos en los Estados Uni- dos. Esta sección analiza en detalle los “vectores de restructuración de las identi- ficaciones” que coordinan la integración de los individuos a la sociedad norteame- ricana. El primero de estos vectores es el que se establece a partir de la red migratoria y el entorno inmediato de re- sidencia al llegar “al otro lado”. La red migratoria proporciona un soporte, desterritorializado, de relaciones sociales; al mismo tiempo, el entorno inmediato ofrece un ámbito cotidiano, local, de referencia. El segundo vector de iden- tificación lo proporcionan las distintas formas de afiliación religiosa. Las Iglesias desempeñan un rol fundamental en la integración comunitaria, actuando como referentes de pertenencia, promoviendo la recreación de la identidad y los valores tradicionales mexicanos –en este rubro, se menciona especialmente a la Iglesia ca- tólica– y como soportes organizacionales para la acción colectiva –que llega a tener un alcance transfronterizo–. El tercer vector es la etnicidad. Como indica Odgers, los mexicanos que llegan a California no descubren que son hispa- nos hasta que están “del otro lado”. Ser mexicanos en los Estados Unidos im- plica dejar de pertenecer al grupo nacional hegemónico (la raza mestiza) para con- vertirse en otro de los grupos étnicos y culturales que habitan la Unión Ameri- cana –el censo norteamericano reconoce cinco grupos: blancos, negros, asiáticos, hispanos y americanos nativos. Los “aho- ra” hispanos deben aprender a manejar- se con esta etiqueta para ser capaces de sortear las acciones de discriminación y racismo que se dirigen tanto hacia los in- dividuos como hacia la “comunidad his- pánica” en general. La última parte del libro, que se com- pone también de tres capítulos, está en- caminada a investigar las implicaciones políticas de las identidades y las formas de subjetivación de la población mexi- cana en los Estados Unidos. De entra- da, queda de manifiesto que el acceso a la esfera de lo político por parte de la pobla- ción hispana en general, y de los mexica- nos fronterizos en particular, es precario. A pesar de que constituyen una pobla- ción numerosa, existen situaciones dife- renciadas al interior de estos grupos que hacen que su peso como fuerza política disminuya. Odgers encuentra que la participación electoral es considerada como la princi- pal, o bien, la única vía de participación política de este grupo. Esta forma de par- ticipación se mediatiza a través de la per- tenencia étnica. Lo cual, por otra parte, no parece verse acompañado por una re- flexión acerca de las relaciones de los his- RESEÑA BIBLIOGRÁFICA 165 panos con otros grupos minoritarios. De acuerdo con esta autora, si bien los hispa- nos han conseguido construir un sentido de pertenencia político-electoral, a pesar de la heterogeneidad del grupo y sus eventuales confrontaciones, no han lo- grado construir una forma de agencia más allá de la reacción puntual a las ac- ciones tomadas con un sentido étnico, en un campo donde todas las otras mino- rías son percibidas como potenciales competidores. Un segundo tópico de análisis, en esta tercera parte del libro, lo constituyen los tipos de acción social que tienen lugar en los movimientos colectivos en ambos la- dos de la frontera. El panorama de la ac- ción social fronteriza, según se indica, es el de una cierta pasividad, o actividad defensiva, en la esfera de lo político, combinada con la participación de los individuos en movimientos de escala micro, a través de múltiples asociacio- nes y organizaciones locales, binacionales o transfronterizas. Para los mexicanos re- sidentes en Estados Unidos, las organiza- ciones de la sociedad civil representan la alternativa más viable cuando desean manifestar sus demandas o hacer valer sus derechos. Odgers describe las actividades de organizaciones como La Casa del Migrante, la Casa de los Pobres, MANA- Mujer Latina, Adelante Mujeres Unidas, Movimiento Estudiantil Chicano-Aztlán, Testigos de Jehová, entre otras, incluyen- do las acciones a pequeña escala, inno- vadoras y tenaces, que buscan llevar pan a las personas de escasos recursos de Tijuana o vender en San Diego las artesanías de las indígenas oaxaqueñas. El punto crucial que se señala es, sin embargo, que en la región fronteriza no se percibe la existencia o la gestación de un movimiento social de mayor ampli- tud. Si, por un lado, el desbalance entre la falta de participación política de los hispanos fronterizos y su elevado nivel de participación en distintas formas de acción colectiva, de escala micro, se pue- de entender como resultado de los dife- rentes estatus jurídicos y legales de los individuos, por el otro, la diversidad de identidades movilizadas, en sus distintas formas asociativas y organizacionales, ex- plica las dificultades de unificar un mo- vimiento que vaya más allá de acciones puramente defensivas. De acuerdo con la autora, un auténtico movimiento social en la región debe constituirse con actores transfronterizos que sean capaces de crear un lazo identitario unificador para bus- car soluciones a las múltiples problemáti- cas de la región. En el último capítulo, Odgers contras- ta cuatro distintas concepciones del multiculturalismo con la realidad obser- vable en la frontera de San Diego con Tijuana. Más allá de constatar la dimen- sión de realidad de la multiculturali- dad fronteriza, esta autora expresa que el desafío consiste en reflexionar en las di- mensiones éticas –o sea, qué modelo de con- vivencia se debe adoptar– e institucionales –esto es, qué políticas se deben aplicar– que acompañan a los distintos modelos de gestión multicultural. El trabajo culmina reflexionando acerca de algunos de los desafíos para la gestión de la diferencia en la región fronteriza. Uno de estos desafíos consiste en cuestio- nar los criterios que producen y reprodu- cen las diferencias culturales. Este punto está vinculado con el reconocimiento de los grupos minoritarios con base en categorías abiertas y fluidas. Identités frontalières muestra que los procesos de socialización, movilización colectiva y ac- ceso a lo político de los inmigrantes mexi- 166 MIGRACIONES INTERNACIONALES canos son de carácter heterogéneo, de tal manera que sus formas de identidad, su relación con la frontera y el vínculo que establecen con los dos países no pueden ser capturadas por tipologías rígidas. Por otra parte, no se trata sólo de buscar el reconocimiento de las particularidades de estas identidades, sino de generar nuevas formas de gestión de la diferencia en la región fronteriza, de manera que se incremente el poder político de las mino- rías y sea posible combatir las relaciones de inequidad que privan en esta región. Las discusiones y los hallazgos conteni- dos en este trabajo son, en suma, contri- buciones significativas para uno de los campos de mayor relevancia en la actuali- dad: los desafíos político-culturales que las migraciones transnacionales le impo- nen a los Estados contemporáneos.