Untitled-1 RESEÑA BIBLIOGRÁFICA Repenser les migrations Nancy Green París, Presses Universitaires de France, 2002 Olga Odgers El Colegio de la Frontera Norte Repenser les migrations es, ante todo, una invitación a explotar el potencial heurístico de la historiografía comparada en el estu- dio de las migraciones internacionales. En particular, la autora compara la historia de la migración en Francia y en Estados Unidos. Green está, sin duda, en la ubicación apropiada para comparar no sólo la histo- ria de la migración, sino también la forma en que políticos y académicos han cons- truido el debate a uno y otro lado del Atlántico: autora de diversos estudios so- bre la historia de la migración tanto en Francia como en los Estados Unidos,1 es norteamericana de origen y reside en Pa- rís, donde es profesora e investigadora en la École des Hautes Études en Sciences Sociales. La bibliografía consultada para la realización de este libro da fe del am- plio conocimiento de la autora de la lite- ratura francesa y estadunidense sobre el tema y de su familiaridad con los contex- tos migratorios y con la tradición acadé- mica de los dos países. El objetivo de Green es, entonces, plan- tear los términos de la comparación que a su juicio resultan más pertinentes y abor- dar el análisis a través de algunas de las proposiciones dicotómicas que atraviesan el discurso sobre la migración en los dos contextos comparados. Ella sugiere ana- lizar el cambio de connotación de térmi- nos tales como “temporal/permanente”, “extranjero/inmigrante”, “trabajador in- migrante/residente” o incluso “foreigner/ alien”, tanto en el lenguaje común como en la literatura académica. El libro está dividido en cinco capítu- los de extensión y contenido muy diverso. En el primer –breve– capítulo, titulado “De la comparación”, Green muestra cómo, a pesar de la insistencia de los his- toriadores de ambos lados del Atlántico sobre la capacidad heurística de la com- paración en su disciplina, son pocos los estudios de historiografía comparada en el campo de la migración internacional. Las comparaciones se han hecho, sin duda, pero muy pocas veces como una estrategia metodológica explícita, y con demasiada frecuencia sin rigor científico, limitándose a contrastar de manera pun- tual determinado proceso de integración o cierta política migratoria. El proyecto comparativo –precisa Green– exige una 1 Entre las publicaciones de Nancy Green se cuentan los siguientes libros: The Pletz of Paris: Jewish Immigrant Workers in the Belle Epoque (Holmes & Meier Publishers, 1986), Ready-to- Wear and Ready-to-Work: A Century of Industry and Immigrants in Paris and New York (Duke University Press, 1997) y Et ils peuplerent l’Amérique: L’Odysee des emigrants (París, Gallimard, 1 9 9 4 ) . RESEÑA BIBLIOGRÁFICA 171 triple elección: es necesario construir el objeto, la unidad y el nivel de análisis. En todos los casos, la estrategia comparativa permite reducir la tensión entre el nivel de análisis micro y el macro, ampliando el alcance del primero e incrementando la especificidad del segundo. El enfoque com- parativo es, por definición, “infracivi- lizacional” y “supramonográfico”. En el segundo capítulo, dedicado a la comparación de la historia de la migra- ción estadunidense y francesa, Green co- mienza señalando que “el inmigrante, como individuo, en su esencia misma, yuxtapone dos sociedades. La situación en la que vive implica la comparación”. Sin embargo, no todos los niveles de com- paración son igualmente apropiados, y resulta conveniente construir modelos que tienen distintos alcances y limitacio- nes. Entre los posibles modelos de com- paración, la autora señala el modelo linear –que implica seguir el recorrido del migrante desde su lugar de origen al de destino–, el modelo convergente –con el que se compara la situación de los inmigrantes de orígenes diversos que con- vergen en un mismo espacio social, sea residencial, laboral, de estatus, etc.–, el modelo divergente –para estudiar, por ejem- plo, a la población de un mismo origen en destinos diferentes (como en los estu- dios sobre la diáspora judía en Europa y Estados Unidos) o la heterogeneidad en las trayectorias de los migrantes de un mismo lugar de origen (como sería el caso del proceso de inserción laboral de hom- bres y mujeres de un mismo origen). Cada uno de estos modelos permite profundizar en un aspecto particular del análisis. Así, por ejemplo, los estudios con- vergentes hacen posible observar el peso que tiene el contexto del lugar de destino –mercados de trabajo, políticas migra- torias, etc.– en el proceso de “integración” de los migrantes (siguiendo la lógica de Green, pensemos, por ejemplo, en la par- ticipación de inmigrantes de diversos orí- genes en la historia del sindicalismo estadunidense, o en la forma como los sistemas escolares enfrentan en Francia y Estados Unidos los retos del mul- ticulturalismo). Los estudios divergentes constituyen un mejor ángulo de observa- ción para analizar el proceso de adapta- ción de culturas y tradiciones específicas a nuevos contextos, con la comparación de las reacciones de individuos portado- res de una misma tradición cultural ante estímulos diferentes (por ejemplo, com- parando las estrategias de integración de las mujeres jóvenes musulmanas en Fran- cia y Estados Unidos). El tercer y más extenso capítulo, “His- torias franco-americanas”, aborda espe- cíficamente la comparación entre los tra- bajos académicos –en particular los historiográficos– que analizan los flujos migratorios en Estados Unidos y en Fran- cia. La comparación se hace en dos nive- les principales: la relación con el Estado y con la Nación. En el caso de Estados Unidos, Green compara las políticas migratorias, y más específicamente los términos empleados para definir problemáticas y objetivos. En ambos países la historia de la migración –o la conciencia de la misma– comienza en el siglo XIX, y en los dos el Estado pretende ser el regulador de los flujos, que en algunas ocasiones son percibidos como positivos –incluso necesarios– y en otras son vistos como un mal, y se preten- de que el Estado seleccione a los “buenos inmigrantes” impidiendo la llegada de los “malos”. La forma como se define al “ex- tranjero” va cambiando a lo largo de la historia siguiendo tales presupuestos: “las 172 MIGRACIONES INTERNACIONALES fronteras imaginarias y jurídicas de la per- tenencia son cambiantes”. En ambos paí- ses surgieron movimientos xenofóbicos y nativistas como reacción a los flujos migratorios. A pesar de las coincidencias señaladas, la interpretación que se hace del impacto de la migración a uno y otro lado del At- lántico es diametralmente opuesta: mien- tras que Francia se ve a sí misma como un país de cultura nacional, los Estados Uni- dos se jactan de ser una experiencia ex- cepcional de mezcla de culturas. En los dos casos, “la lectura de la memoria (par- cial) de la migración se hace con el precio del olvido”: Francia niega importancia a la política de puertas abiertas y a las apor- taciones de los inmigrantes, mientras que los Estados Unidos olvidan la importan- cia de las políticas restrictivas que marca- ron la historia de la inmigración. Sobre una historia similar se construyen imáge- nes opuestas. De la misma forma, Green se pregunta por qué en Francia se utilizan con más frecuencia los términos “extranjeros” e “inmigrantes”, mientras en Estados Uni- dos se utiliza más asiduamente el término “ethnic”. El paso, en Francia, del término “extranjero” (siglo XIX), con una fuerte carga de alteridad, al adjetivo “inmi- grante” (“trabajador inmigrante”, al co- mienzo de la migración “moderna”) y al sustantivo “inmigrado” (immigré) ates- tigua la evolución de la percepción misma de los flujos migratorios, que se convier- ten de algo temporal en algo permanen- te. En Estados Unidos, por el contrario, el término “immigrants” comenzó a em- plearse desde el siglo XVIII para referirse a los colonos, por lo que su connotación de alteridad es menor. Por otra parte, mien- tras el término “extranjero” (étranger) en francés denota, a la vez, una definición jurídica de ciudadanía y una condición de alteridad (lo extranjero es también lo extraño), en inglés esta noción está diso- ciada en dos términos diferentes: “foreign- er” para la distinción jurídica y “stranger” para la condición de alteridad. Es po- siblemente por ello que en el discurso oficial estadunidense se desplazó progre- sivamente el término “foreigner” por “alien”, reforzando así la connotación de lo que es extraño y ajeno. Los diversos términos comparados por Green (deuxieme génération/first generation American, “viejos”/“nuevos” inmigrantes, asimilación/aculturación, etc.) son, sin duda, sugerentes. La argumentación, no obstante, es bastante desigual y no siem- pre resulta convincente del todo. El cuarto capítulo, “Emigrar o traba- jar”, muestra cómo tanto en Estados Uni- dos como en Francia, en diferentes mo- mentos históricos, se ha visto a los inmigrantes antes como mano de obra más o menos temporal –y más o menos desea- ble– que como personas que han llegado a instalarse, trayendo consigo su iden- tidad y sus tradiciones. Esta con- ceptualización de quien se desplaza como “trabajador inmigrante” ha lleva- do a la formulación de modelos explica- tivos de los desplazamientos que enfatizan los factores de “expulsión” o de “atracción” que movilizarían a estas personas conver- tidas en mano de obra fluida. Más adelante Green presenta una amplia, aunque somera, revisión de tex- tos que han marcado el debate sobre la migración en uno y otro país –desde algunos documentos de principios del si- glo XIX hasta Wallerstein, pasando por De Certeau, Tilly, Piore, Noiriel, Sayad, Portes, etc.– e insiste en la necesidad de mantener “el nexo epistemológico” entre el extranjero (como categoría política) y RESEÑA BIBLIOGRÁFICA 173 el trabajador inmigrante (en su dimen- sión económica), manteniendo también la conexión entre lo cultural y lo social, lo diacrónico y lo sincrónico (lo tempo- ral y lo permanente, lo cualitativo y lo cuantitativo...). En el quinto y último capítulo, “De ‘el’ inmigrante a ‘la’ inmigrante”, se reflexio- na sobre la forma en que durante décadas la historiografía de las migraciones repro- dujo el estereotipo de la mujer, sedentaria como Penélope, que espera pasivamente a Ulises, aventurero–migrante, que afron- ta el peligro en tierras lejanas. Hoy en día, sin embargo, cuando se multiplican los estudios que abordan el estudio de la migración femenina, la crítica de Green parece un tanto anacrónica. Hay que con- cederle la razón, no obstante, en su invi- tación a reescribir las historiografías des- de esta nueva perspectiva: la mayoría de los trabajos sobre migración femenina se han concentrado en los flujos contempo- ráneos. En suma, el atractivo de Repenser les migrations reside, ante todo, en la ri- queza de las preguntas que plantea y en las vías de análisis que sugiere. Es intere- sante la revisión de la literatura francesa y estadunidense que presenta, y cons- tituye indudablemente una lectura esti- mulante para quienes se interesan en el estudio de los flujos migratorios, y muy especialmente para quienes se aventuran en el método comparativo de manera más o menos explícita.