La politica de inmigraci6n en Espafia: retlexiones sobre la emergencia del discurso de la diferencia cultural RESUMEN Belen Agrela University of California, San Diego En este articulo se analiza como, desde los espacios institucionalizados de poder, se conciben y problematizan Ia inmigracion, el asentamiento y Ia integracion de Ia poblacion extranjera no-comunitaria en Espafia. En particular, se examina como se construyen los argumentos de diferenciacion y amenaza, haciendo especial hincapie en Ia categorizacion de "los otros culturales". Usando el caso espafiol, analizamos como, desde el marco europeo, Ia politica de inmigracion utiliza un "discurso dominante y privilegiado" que organiza y clasifica los significados acerca de Ia inmigracion, los inmigrantes y los problemas que estos provocan. Conduimos reflexionando sobre el poder que en estos procesos de diferenciacion ejercen estos discursos y las politicas ptiblicas al crear, reproducir y proyectar una serie de demarcaciones simbolicas que obstaculizan, en gran medida, Ia integraci6n de los "otros-extranjeros" entre "nosotros-los espafioles". Palabras clave: 1. migracion internacional, 2. politicas de inmigracion, 3. diferencia cultural, 4. antropologla, 5. Espafia. ABSTRACT This article analyzes how the immigration, settlement, and integration of Spain's non- Community foreign population is conceptualized and questioned in the institutionalized spaces of power. It specifically examines the construction of arguments of differentiation and threat, with special emphasis on the categorization of "the cultural other." Using the Spanish case, we analyze how immigration policy within the European framework utilizes a dominant and privileged discourse that organizes and classifies the meanings of migra- tion, immigrants, and the issues they raise. We conclude by reflecting on the power these discourses and policies exert through these differentiation processes as they create, repro- duce, and project a series of symbolic demarcations that largely impede the integration of the "foreign-others" and "us-the Spaniards." Keywords: 1. international migration, 2. immigration policy, 3. cultural difference, 4. anthropology, 5. Spain. Articulo recibido el 27 de febrero de 2002 Articulo aceptado el 19 de abril de 2002 MIGRACIONES INTERNACIONALES, VOL. I, NOM. 2, ENERO-JUNIO 2002 94 MIGRACIONES INTERNACIONALES Introduccion En Espaiia, Ia llegada y estancia prolongada de personas inmigrantes "no- comunitarias"1 es cada vez mayor y esta suponiendo, para Ia sociedad recep- tora y las pollticas publicas espafiolas, uno de los elementos fundamentales en el proceso de restructuracion de las identidades en esta nueva era de Ia globalizacion. No solo porque su presencia cuestiona los nucleos duros del sistema liberal democratico, como son las nociones de justicia, libertad, igualdad o Ia vinculacion entre Estado, ciudadanfa y nacionalidad (Zapa- ta-Barrero, 200 1), sino que ademas, Ia inmigracion esta implicando Ia con- frontacion in situ con quienes han sido tradicionalmente definidos como "los otros culturales". Es decir, aquellos que son percibidos como los "primi- tivos" del Tercer Mundo y de culturas atrasadas que en Ia actualidad, se des- plazan a vivir en el Primer Mundo; entre "nosotros", los civilizados. Encuentros que, enmarcados en los procesos de construccion de identidad y fundamentados sobre Ia base de las diferencias ideol6gica y socialmente construidas acerca del "nosotros" versus el "otros", estan provocando discur- sos y Hneas programaticas para Ia intervencion y Ia practica que ponen en evidencia las dificultades que entrafia para Ia vida social, polftica, simbolica o economica, el reconocimiento de Ia existencia de una pluralidad de mun- dos contenidos en un solo mundo (Gregorio y Franze, 1999). En consecuencia, los procesos de inmigracion estan manifestando en Ia actualidad las profundas paradojas y contradicciones que para las sociedades europeas implica el reconocimiento de las diferencias culturales a partir de marcos polfticos definidos como democraticos. De este modo, frente a Ia imaginaria identificacion de Ia "cultura pro pia'' sobre Ia que pareciera gober- narse en favor de un derecho a Ia libertad individual y colectiva, surgen inte- resantes incongruencias que devienen fruto de Ia necesidad de integrar al mismo tiempo cuestiones relacionadas con Ia globalizacion, Ia intercultura- lidad, Ia alteridad, las delimitaciones etnicas o las diferencias culturales (Garda Canclini, 1999). Los dilemas frente a esta nueva extranjeridad dan Iugar a Ia aparicion de nexos y puentes simbolicos que tratan de co nectar los territorios imaginarios que estan siendo construidos en el seno de las nuevas sociedades multiculturales (Alund, 1997). 1 Despues del Tratado de Maastrich (1992) se establecieron las bases para Ia ciudadania europea cuya principal consecuencia es Ia distinci6n entre ciudadanos europeos y "no-europeos" (definidos rambien como de "terceros palses"). Surge as{ el concepto de "inmigraci6n no-comunitaria" que refiere, por una parte, a un aspecto jurldico-polltico que define a aquellas personas extranjeras que residen en Espafia y cuya nacionalidad noes ninguna de las nacionalidades que componen Ia Comunidad Europea. Noci6n que viene definida tanto en terminos de oposici6n ("nacionalidad no-comunitaria' Vt!rsus "ciudadania europea o comunitaria") como de exclusi6n ("portadores de todos los derechos" v~rsus "limitaci6n de derechos"). Por otra parte, desde un aspecto mas antropol6gico -que es el que mas nos interesa aqui-, este concepto viene a referir a una nueva categorizaci6n que surge con fuerza en el discurso politico e institucional acerca de los extranjeros y que define quienes son los "otros inmigrantes", diferenciados de los europeos. lA PO UTICA DE MIGRACI6N EN ESPANA 95 Con mi aportaci6n a esta revista, que profundiza en el debate sobre las mi- graciones internacionales, pretendo compartir mis reflexiones sobre c6mo las polfticas migratorias -ala vez que pretenden canalizar los flujos inmigra- torios- clasifican y organizan los significados y discursos acerca de las migra- ciones, categorizando y proyectando una visi6n utilitarista, negativa y amenazante de lo que supone "ser inmigrante" y de las consecuencias pro- blematicas de su presencia. En consecuencia, considero que las polfticas se erigen como herramientas de significaci6n que insisten en conformar y de- fender la creencia acerca de una supuesta homogeneidad cultural nacional que se ve amenazada por una heterogeneidad cultural atribuida a los inmigrantes. Aun siendo conscientes de que la configuraci6n de los discursos de la dife- rencia con respecto a los inmigrantes no se construyen de forma unilateral "de arriba abajo"' sino que responde mas bien a un proceso discursivo de feed-back que se retroalimenta mutuamente, para la articulaci6n de nuestra argumentaci6n sobre c6mo las polfticas pueden ser examinadas como herra- mientas de exclusi6n, nos centraremos para esta ocasi6n en el analisis de los discursos articulados desde los centros de donde emana el poder (textos oft- dales, agentes politicos y sociales), y que quedan plasmados en las poHticas publicas. Desde una perspectiva de la anthropology of policy, 2 pretendemos profundizar sobre c6mo estas ideologfas de desigualdad con respecto a los inmigrantes son difundidas, en la mayorfa de las ocasiones de forma sutil e incluso contradictoria, desde los discursos e instituciones publicas. Nos preocupa el profundizar acerca de las formas en que son construidas y pro- blematizadas, simb6lica y polfticamente, los fobotipos acerca de la inmigra- ci6n (De Lucas, 2000) y los inmigrantes, en tanto que portadores de una alteridad cultural. De este modo, analizadas las polfticas publicas como tex- tos culturales y como estrategias de ordenaci6n de los significados, estos dis- cursos y practicas de gobernabilidad proporcionan las claves para analizar los mecanismos propios de las actuales relaciones de poder en las llamadas sociedades multiculturales. Entendemos que son estos "marcadores etnicos" (Dietz, 2000) los que vienen a conformar las practicas de gobernaci6n que, fundamentadas en la diferencia cultural, utilizan mecanismos simb6licos a traves de los cuales administran la vida de los individuos y las colectividades. Para el analisis de estos procesos, nos serviremos en nuestra argumenta- ci6n de las reflexiones surgidas a partir de mi experiencia como analista y asesora para distintas administraciones publicas de la regi6n sur de Espaiia, asf como de mi trabajo de investigaci6n acerca de las polfticas sociales con poblaci6n inmigrante. Igualmente, seran contemplados los textos escritos de los dos marcos nacionales que refieren al disefio de la polftica de 2 Siguiendo Ia linea antropol6gica argumentativa de lo que Cris Shorey Susan Wright (1997) definieron como anthropology ofpo/icy, consideramos que Ia antropologla se nos presenta como un marco heurlstico id6neo y privilegiado en el que reside Ia posibilidad de estudiar las pollticas publicas como fen6menos inequlvocamente antropol6gicos. 96 MIGRACIONES INTERNACIONALES inmigraci6n e integraci6n social de los inmigrantes: el Plan de lntegraci6n Social de los lnmigrantes (en adelante PISI) (1995) y el Programa Global de Regulaci6n y Coordinaci6n de la Extranjeda y la lnmigraci6n (en adelante Programa Greco) (2000). (Nuevas migraciones o nuevas representaciones? Los diferentes discursos politicos e institucionales vertidos en Espafi.a acerca de las actuales migraciones internacionales (aunque, por supuesto, no solo las vertidas en este pais) insisten en la idea de que se trata de un fen6meno completamente nuevo, asociado directamente con la idea de "globaliza- ci6n". 3 Si bien esta aseveraci6n noes del todo inexacta, dado que los fen6me- nos de mundializaci6n tienen un claro efecto sobre el incremento, direcci6n y condiciones en las que se producen los procesos migratorios, se hace preci- so matizar algunos aspectos. En primer lugar porque, contrariamente a lo pensado, no estamos en absoluto ante ninguna nueva manifestaci6n huma- na. Yen segundo lugar, porque partimos del hecho de que las actuales for- mas de entender y explicar el porque se producen las migraciones, tienen un efecto directo sobre la manera de abordarlas, tanto en el ambito politico co- mo social. Que las migraciones internacionales no son una manifestaci6n reciente es una cuesti6n que numerosos investigadores se han encargado de demostrar y hacernos recordar con sus estudios (Arango, 1985; Castles y Miller, 1993; Massey eta!., 1993, o Timur, 2000, por citaralgunos). Entonces, siendo un hecho constatable que los movimientos poblacionales, tanto internos como internacionales, han existido desde los tiempos mas remotos ~a que respon- de que, en los ultimos afios, estos se nos presenten de forma tan contundente como si se tratara de un fen6meno novedoso y exclusivo de finales del siglo xx? 0 dicho de otra forma, ~es esta "novedad" una cuesti6n relacionada con los procesos migratorios en sf o con los discursos politicos que versan sobre los mismos?, ~se trata de un cambio real en los actuales movimientos pobla- cionales con respecto a los anteriores 0 "lo inedito" tiene que ver, mas bien, con las nuevas formas en que son descritos y considerados politicamente? Por nuestra parte, si bien consideramos que ambos aspectos son relevantes a la hora de explicar el porque de la reciente magnificaci6n del "fen6meno migratorio", argumentamos sin embargo que esta emergencia responde, en gran medida, a la presencia y significaci6n que las migraciones est:in adqui- riendo en los ultimos aiios en las agendas politicas y discursos; discursos se- guramente reforzados por esa mayor intensidad y giro de los movimientos migratorios, especialmente por como estos son problematizados y 3 Concepto que, a menudo, aun sin saber muy bien a que! se refiere eso de "lo globalizado", se ha incorporado profundamente en los discursos y aruilisis sobre las migraciones, las causas que las provocan y sus consecuencias. lA POLfTICA DE MIGRACI6N EN ESPANA 97 presentados como una amenaza ala homogeneidad y estabilidad de la socie- dad que los acoge, y como su "diferencia cultural" es construida como un in- conmensurable problema. El caso espanol nos obliga inevitablemente a enmarcar nuestro analisis en el marco de la Union Europea (en adelante UE), donde no solo noes hasta fi- nales de los anos noventa cuando la inmigracion comienza finalmente a per- cibirse como un fenomeno global, sino que, ademas, cuando entra a formar parte de los prim eros esbozos de una poHtica de inmigracion comun -en los Tratados de Maastricht (1992), Tratado de Amsterdam (1998) o Consejo Europeo de Tampere (1999)-, las actitudes y conductas culturales racistas reflejan el pensamiento acerca de como los inmigrantes son percibidos des- de una distincion esencialista y diferenciadora, "destacando tan solo su di- mension negativa como generadora de delincuencia, de redes ilegales, etcetera, simplemente como amenazd' (Zapata-Barrero, 2001:8). En este senti do, el caso espanol presenta unas connotaciones m uy particu- lares, en tanto que cuestiones como el cambio en los flujos migratorios, la politizacion del fenomeno inmigratorio y el (re)encuentro y rechazo hacia el "otro cultural" vienen a ejercer una particular repercusion sobre la manera en que la cuestion inmigratoria esta siendo pensada, instrumentalizada y gestionada. La actual migracion en Espana es un claro ejemplo de como se han invertido los flujos migratorios del siglo XIX propios de las poHticas im- perialistas del norte con respecto al sur. Las migraciones contemporaneas son el resultado de unas relaciones sociohistorico-poHticas previas que de- terminan la direccion de los actuales desplazamientos poblacionales. En este sentido, hoy la diferencia con respecto a otras migraciones esta en que, como muy acertadamente reflexionan Goytisolo y Nalr (2000), "es el Sur el que asciende hacia el Norte, haciendose eco no solo de la desorganizacion plane- taria resultante a largo plazo de esas antiguas poHticas coloniales, sino tam- bien de la desregularizacion de la econom{a mundial" (2000:25); giro en las migraciones que en Espana es aun mas acusado, no solo por su poHtica colo- nizadora de expansion hacia el sur, sino tambien por su previo proceso de desplazamientos poblacionales hacia Europa y las Americas, lo que le valio el calificativo por largo tiempo de "pals de emigracion". Si bien estos son cambios importantes, el aspecto que mas nos interesa, y en el que nos centraremos en este texto, es el de como la "novedad" de las mi- graciones radica basicamente en las formas que estas adoptan (Santamaria, 2002), as{ como el valor y trato que se les da por parte de las esferas poHticas y sociales. Sobre todo cuando la inmigracion es presentada, ademas de como una amenaza que desequilibra el funcionamiento de los sistemas democrati- cos, como un peligro en terminos culturales. Se impone as{ un auge y natu- ralizacion del concepto cultura, como fondo y parte de la argumentacion para esgrimir el rechazo a los inmigrantes, produciendo un cambio en las re- toricas de exclusion de "los otros" sobre la base de lo que Stokke (1993) ha venido a denominar como fundamentalismo cultural. Estas nuevas formas de 98 MIGRACIONES INTERNACIONALES explicar culturalmente las distancias entre "nosotros" y los "otros", son utili- zadas para justificar las desigualdades que encuentran en las insalvables "diferencias culturales" una excusa perfecta para la exclusion; somos dema- siado distintos, no tanto por razones naturales como por razones "cultu- rales" que parecen resultar "tan ineluctables como las geneticas" (Delgado, 2000:128). Tomando en consideracion todo este giro discursivo e interpretativo acer- ca de los inmigrantes, con el presente articulo pretendemos reflexionar so- bre las maneras en que se construye institucional y poHticamente esta diferencia cultural que, por una parte, define a las inmigraciones como un problema, y por otra, categoriza y clasifica a los inmigrantes como un grupo apartado en funcion de la "cultura de origen" que se les atribuye. A modo de contextualizacion Cuando nos referimos al caso concreto de Espafi.a, uno de los primeros as- pectos a considerar es su progresivo cambio de direccion en los flujos migra- torios. Como varios investigadores han senalado, Espana comienza en apenas veinte anos a desarrollar un lento proceso de transicion de pafs de emigracion a pafs de inmigracion (Colectivo IOE, 1987; Izquierdo, 1996; Arango, 2000; Martinez Veiga, 1997; Cornelius, 1994). No obstante, y a pesar de la autodenominacion como "pafs de inmigracion" exclusivamente, lo cierto es que, tal como los datos oficiales demuestran, aun sigue habiendo casi el doble de espanoles en el extranjero que inmigrantes residiendo en Espana. 4 La designacion de "polo de atraccion" es utilizada desde el discurso politico e institucional como argumentacion para focalizar la poHtica mi- gratoria hacia un unico objetivo: el control de las fronteras. Esto es una pdc- tica poHtica que hade entenderse en relacion directa con la inclusion en la UE (Colectivo IOE, 1999) y su posicion definida como "estrategica'' en la Comunidad Europea, en tanto que se ha erigido como puerta sur de entrada ala nueva "Fortaleza Europa''. La incorporacion al espacio comunitario y su posicion de frontera comunitaria externa son por tanto dos factores que condicionan directamente el tratamiento del fenomeno inmigratorio en Espana. Hechos por los que se explicada que, tras el tratado de Schengen (1985) y la primera ley de inmigracion en Espana conocida como Ley de Extranjerfa (1985), la cuestion inmigratoria pasara casi de inmediato a con- siderarse como un aspecto fundamental en la agenda publica. Considerada como una de las leyes de extranjerfa mas duras de Europa, su rigidez respon- dio mas bien a una maniobra forzada de requerimiento europeo que a una "presion" migratoria real que la justificara, dado que se trataba de un feno- meno aun incipiente. 4 Para una informacion mas detallada, consul tar el Anuario de Migraciones, 2000, Direccion General de Ordenacion de las Migraciones, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. lA POLfTICA DE MIGRACION EN ESPANA 99 Yadesde laelaboracion del Acta Unica (1986), ycon el reconocimiento de la libertad de circulacion de los ciudadanos europeos, la inmigracion se vinculo con la obsesion por mantener la seguridad en las fronteras exteriores. La inmigracion no-comunitaria queda de este modo estrechamente asociada ala idea de problema policial y de seguridad, lo que implica una percepcion de amenaza que entrafia una presion directa de laUE hacia la necesidad de elaborar una poHtica de control de fronteras mas rigida. Con el Tratado de Amsterdam ( 1997), des de el nivel macro-europeo se viene a comunitarizar todo lo relacionado con el paso de las fronteras a traves de la Cooperacion Policial y Judicial en Asuntos Penales, lo que requiere de una mayor custodia de las fronteras comunitarias. Acatamiento ala voluntad europea que queda plenamente reconocido tanto en el marco discursivo del Programa Greco (2000) cuando se subraya que "Es imprescindible abordar la inmigracion desde una perspectiva global [ ... ] en el marco de nuestra pertenencia a la Union Europea y los compromisos adquiridos por nuestro pais en este contexto" (p. 6),5 como en su aspecto mas pragmatico con la apuesta de una fuerte inversion economica para la creacion y puesta en funcionamiento del complejo Sistema lntegrado de Vigilancia Exterior (SNE). 6 Asi las cosas, la creciente consideracion de la presencia de poblacion inmi- grante como problema sociallo ha elevado ala categoria de objeto y sujeto de intervencion por parte de las poHticas publicas, lo que implica un con- junto de decisiones y acciones para afrontar realidades socio-culturales de exclusion que adquieren la categorfa de "problema publico" (Tamayo y Del- gado, 1998). El fenomeno de la inmigracion y los debates que suscita tanto en el ambito politico, juridico, social y moral, es un claro ejemplo de como una cuestion, aun sin grandes trascendencias, en escasos afios ha pasado a considerarse como una importante problematica de orden simboli- co-poHtico. Es decir, ser sujeto y objeto de las politicas publicas, tanto en su dimension simbolica (de definicion de problemas dentro de la agenda pu- blica), como sustantiva (los contenidos y opciones alternativas) y operativa (los modelos de gestion e implantacion). 5 Para el anal isis del Programa Greco se ha utilizado Ia versi6n en forma to PDF de Ia pagina web del Ministerio de Interior, raz6n por Ia que seguramente Ia reseiia de las paginas no coincide con el documento impreso publicado, aun siendo ambos el mismo texto. 6 Una de los cuatro ejes principales sobre los que se apoya Ia actual polftica inmigratoria, y que queda recogida en el Programa Greco, es Ia "Regulaci6n de los flujos migratorios para garantizar Ia convivencia en Ia sociedad espanola". Para su consecuci6n, una de las medidas contempladas fue potenciar Ia actuaci6n de los con troles fronterizos, mediante Ia entrada en funcionamiento del Sistema lntegrado de Vigilancia Exterior (SIVE), que "consiste en Ia instalaci6n de forma sucesiva y progresiva de sensores, radares y optr6nicos, centros de mando y control y equipos de comunicaciones, asf como potenciaci6n de las unidades de interceptaci6n en diferentes puntos de las fromeras exteriores espaiiolas. Con este sistema de vigilancia se pretende dar cobertura a las costas y fronteras exteriores espaiiolas" (2000:37). Para una inforrnaci6n mas grafica de su funcionamiento, consultar Ia galerfa multimedia de Ia pagina web del peri6dico El Pals, en su especial "Inmigraci6n en Espana". 100 MIGRACIONES INTERNACIONALES La inmigracirJn como problema y la construccirJn de la diferencia a traves de las polfticas publicas Como sefialabamos anteriormente, la inclusi6n de la cuesti6n inmigratoria en las polfticas publicas espafiolas se implanta de forma paulatina desde la entrada de Espafia ala UE. Desde entonces, la polftica de extranjeria e inmi- graci6n se ha articulado en torno a las leyes elaboradas sobre los derechos y libertades de los extranjeros (Ley Organica 7/1985, Ley Organica 4/2000 reformada por la Ley Organica 8/2000 y los correspondientes reglamentos que las desarrollan: R.D. 155/1996 y R.D. 864/200 1) y el PISI (1995-2000) y Programa Greco (2000-2004). Tanto el PISI, en su momento, como el Programa Greco, en la actualidad, son los mecanismos fundamentales que de forma integrada fueron disefiados desde las polfticas migratorias para dar respuesta a las necesidades e integrad6n de la poblaci6n inmigrante. Se trata de instrumentos que se constituyen como marco regulador y de referenda para el desarrollo de las polfticas administrativas y de intervenci6n con los inmigrantes, tanto en el ambito nacional como regional y local. Debido a la importanda de ambos mecanismos en la articulaci6n de la politica inmigratoria, en el analisis de la construcci6n de la diferenda que aqu{ elaboramos nos centramos espedalmente en los discursos institudona- les que desde ambos documentos se construye. Nos interesa espedalmente el PISI por la trascendencia que este plan tuvo, al ser la "primera inidativa pu- blica'' en la que se trataba de abordar la cuesti6n inmigratoria yen donde por primera vez se constru{a e insisda abiertamente sobre la diferencia cultural y otredad de la poblad6n inmigrante. Pero, igualmente, nos interesa el Pro- grama Greco por ser el que conforma la polftica vigente de extranjeria e inte- graci6n de los inmigrantes y con el cual se da continuad6n ala politica de integraci6n iniciada por el PISI. Si bien los documentos que contienen sus respectivas polfticas son muy distintos, en el del Programa Greco la nod6n de la diferenda es un aspecto que se construye mas sutilmente -seguramente porque se atiende menos a los aspectos reladonados con la integrad6n, 7 que es donde la idea de las fronteras culturales aparece de forma mas recurrente, tal como ocurr{a en el PISI. Cuando hacemos referenda a la politica inmigratoria en Espafia, se hace necesario diferendar entre lo que podriamos decir son sus dos grandes Hneas fundarnentales: la polftica de control de flujos y la polftica de integrad6n. Por una parte, la polttica de control de los jlujos migratorios, tal como se 7 Mientras que el PISI (1995) esta enteramente disefiado como un plan para el desarrollo de Ia integraci6n, contemplando seis objetivos al respecto as{ como los ambitos desde los que habrlan de llevarse a cabo las propuestas de integraci6n, el Programa Greco (2000), par el contrario, se estructura mas bien como un "programa global" en e1 que Ia cuesti6n de Ia integraci6n es tan s6lo una de las cuatro Hneas sabre las que se apoya el mismo, investigando los temas de Ia regulaci6n de flujos y control de fronteras como objetivos mas destacados. Prueba de ella es, entre otras casas, que con respecto a Ia cuesti6n de Ia integraci6n social y los derechos de Ia poblaci6n inmigrante tan s6lo se repare en cuatro aspectos: sanidad, educaci6n, reagrupaci6n familiar y libertad religiosa. lA POLfTICA DE MIGRACI6N EN ESPANA 101 requiere desde laUE, 8 se sistematiza a traves de la polftica de cuotas ( conocida como "los contingentes" o cupos). El establecimiento de los contingentes, contemplado tanto en el PISI como en el Programa Greco, se trata de un pro- cedimiento espedfico por el cual el gobierno canaliza los flujos migratorios en funcion de las necesidades de mano de obra de la economla espanola, es- tableciendose cada afio el cupo de trabajadores no europeos que pueden ac- ceder a ellos. Con este procedimiento se contempla, por una parte, el aspecto cuantitativo de la cuestion inmigratoria, dictaminado por "la situacion na- cional del empleo en cada momento y la necesidad de cubrir puestos de tra- bajo segU.n sectores, perfiles profesionales, y en su caso, areas geograficas de origen" (Greco, 2000:9). Practica institucional que se elabora exclusiva- mente sobre principios utilitaristas, completamente asimilados e indiscuti- bles tanto por las esferas polfticas como por la sociedad en general, que se reafirman en la idea de que, como puntualiza Zapata-Barrero, "la presencia de inmigrantes es bienvenida si afecta positivamente a nuestra calidad de vi- da[ ... ] si nos permite resolver parte de 'nuestros problemas' demograficos, economicos, sociales, etc." (2000:4). LOgica utilitarista que se construye en reaccion a quienes son posibles invasores, "amenaza", lo que influye a su vez sobre el tan recurrido "umbral de tolerancia" acerca de "a cuantos podemos acoger porque que aqul no cabemos todos", como es corriente escuchar des- de algunos sectores polfticos. 9 Por otra parte, mediante los cupos se pretende tambien determinar el "numero de inmigrantes que anualmente necesita Espana, cualificacion y su tipologla" (Greco, 2000:9), estableciendo as! un proceso de seleccion y categorizacion de los inmigrantes que se desea escoger como extranjeros. Lo que ejemplifica una clara construccion estigmatizada acerca de quienes son los inmi~rantes, tal como muy acertadamente resena- ba el Foro para la Inmigracion ° en su valoracion del Programa Greco: "Las cualificaciones profesionales de un inmigrante pueden darse, venga del pals que venga. Nose entiende que valor afiadido puede aportar un pals o area de origen sobre otra, salvo que se este tratando de seleccionar a los inmigrantes en funcion de su color de piel, religion, rasgos culturales, o cosas de este tipo" (Foro para la lntegracion ... , 2000: 11). BTras Ia conferencia de Tampere, Finlandia, en 1999, el Consejo de Europa decide considerar los acuerdos de Schengen como derecho comunitario. Es decir, Ia regulaci6n, recepci6n y tratamiento de las solicitudes de asilo. Pero lo mas importante es que, tras Tampere, se perfila algo mas Ia polftica europea de inmigraci6n, que no va mas alia de Ia preocupaci6n por el control de flujos. Es por tanto que "Ia 'comunitarizaci6n' de Ia gesti6n de los flujos migratorios consiste fundamental mente en el refuerzo de Ia lucha contra Ia inmigraci6n ilegal" (Goytisolo y Nair, 2000:60). 9Por citar s6lo un ejemplo, con respecto al actual debate de c6mo fijar los cupos, ellfder de Ia Uni6n, Josep Antoni Duran Lleida, hacla unas declaraciones en las que insistla en Ia necesidad de actuar con contundencia contra los inmigrantes sin papeles, afirmando que es necesario "limitar Ia inmigraci6n porque en Catalufia no hay sitio para todos" (E/ Mundo, 2001). 10 El Foro para Ia Inmigraci6n, constituido de forma tripartita por representantes de las Ad- ministraciones Publicas, de las asociaciones de inmigtantes, de las organizaciones sociales de apoyo (los sindicatos de trabajadorcs y organizaciones empresarialcs con interes c implantaci6n en el ambito inmigratorio), constituye cl6rgano de consulta, informaci6n y asesoramiento en materia de in- migraci6n. 102 MIGRACIONES INTERNACIONALES La polttica de integracion social de los inmigrantes viene a ser la otra gran lf- nea de la polftica inmigratoria. Como hemos sefialado, esta queda articula- da en el anterior PIS! y en el actual Programa Greco. A diferencia de la polftica de control de flujos, claramente condicionada por las orientaciones de laUE, en materia de integraci6n no existe una polftica comun al respecto sino que es una cuesti6n que cada estado desarrolla individualmente. Si bien en las conferencias y tratados Europeos se ha intentado definir y elaborar una posible polftica comun de integraci6n, lo cierto es que nose ha avanza- do mas alia de manifestar una voluntad de disefiar una polftica comun que contemple, de un lado, un trato equitativo con los nacionales de terceros pafses yen contra de las discriminaciones, y de otro, la lucha contra el racis- mo. Pero no existe como tal una polftica europea de integraci6n con los in- migrantes o un documento comunitario base que unifique las polfticas de integraci6n de los pafses europeos. Como muy graficamente apunta Zapa- ta-Barrero "la inmigraci6n se constituye como una de las 'patatas calientes' sometidas mas a una l6gica estatal que estrictamente europea" (2001:8). Aun asf, las formas de pensar desde el marco europeo acerca de la inmigra- ci6n y los inmigrantes como amenaza, extrafios, diferentes culturalmente y atrasados, son percepciones compartidas e institucionalizadas a lo largo de los distintos tratados y convenciones europeas que, de una u otra manera, quedan plasmadas y reproducidas en las polfticas de integraci6n. En el caso que aquf nos atafie, tanto en el texto del PIS! como en el Greco, de manera ex- plkita, pero sobre todo implkitamente, quedan reflejados estos arquetipos y discursos oficiales acerca de la otredad de los inmigrantes. Discursos que son importantes por su aspecto semantico de organizaci6n de significados para describir c6mo desde las polfticas se adscribe al individuo a unas deter- minadas categorfas, como ser "inmigrante no-comunitario", ser "legal" o "ilegal", ser "inmigrante temporal", ser "inmigrante integrado", entre otras. Son igualmente discursos que, a un nivel pragmatico y desde los procesos de gobernaci6n, ejercen un claro efecto sobre c6mo se define la integraci6n y las propuestas desarrolladas a este respecto. Disertaciones que presentan unas versiones espedficas de la realidad y que legitiman y dan credibilidad a las practicas polfticas (Martfn y Van Dijk, 1997). Se establece de este modo una compleja articulaci6n entre la polftica de control de flujos migratorios (que trata de frenar y cerrar la entrada de la "invasi6n de los migrantes") y la polftica de integraci6n (que trata de integrar a esos "otros culturales" tan dis- tames a "nosotros los espafioles") cuyo enlace pasa necesariamente por lade- finici6n discursiva acerca de la inmigraci6n como problema (bien sea numerico, social, cultural, econ6mico, por ejemplo). Ret6ricas de exclusi6n que, apoyadas en el discurso conservador en contra de la inmigraci6n que imper6 en la Europa de los afios ochenta, viene a sustituir el discurso racista que Stokke denomin6 como la nueva ret6rica de exclusi6n del "fundamen- talismo cultural" (1993). Con los textos, discursos y pricticas polfticas se le otorga una especial preeminencia a la idea de cultura -como algo estitico, 1A POLfTICA DE MIGRACI6N EN ESPANA 103 inamovible e inherente ala nacionalidad de las personas- que se utiliza co- mo instrumento medidor y divisor entre quienes somos "nosotros" y quie- nes son los "otros". Se produce as{ una "totalizacion cultural, en una determinada concepcion de la cultura como algo homogeneo e inalterable que esencializa las diferencias y las lealtades primordiales convirtiendolas en realidades irreductibles e incomunicables" (Maquieira, Gregorio y Gutie- rrez, 2000:384). Con el objeto de precisar las distintas dimensiones de lo que Santamaria (2002) ha definido como discurso institucional "dominante y constituido" sobre la inmigracion y la construccion de la diferencia, hemos articulado nuestra argumentacion sobre como se elabora el "discurso culturalista'' en torno a cuatro nociones: 1) la percepcion de la cuestion migratoria, 2) ~a que imaginario responden las visiones acerca de los que inmigran?, 3) la inmi- gracion definida como problema social, 4) el peso en la integracion social de la atribuida diferencia cultural. A continuacion, pasamos a desarrollarlos. La percepcion de la cuestion inmigratoria Ya en la presentacion del PIS! se comienza aludiendo de forma expHcita que "la inmigracion es, hoy por hoy, un hecho imparable" ( 1995:9). Se interpre- ta de este modo que, en la actualidad, el aspecto novedoso de las migraciones es que nose puede detener. Pudiera parecer as{ que con anterioridad, los flu- jos migratorios se sucedlan de forma intermitente o sin una continuidad, que los movimientos de personas antes no exisdan. Con esta afirmacion, la inmigracion queda definida como una cuestion sin Hmites y amenazante en tanto que es presentada como algo que nose puede controlar. Visto as{, pare- ce por tanto logico que se recurra a menudo ala expresion de "avalancha de inmigrantes" o "desembarco de ilegales", tal como es habitual cuando se ha- ce referenda ala llegada de pateras 11 justificando con ello una poHtica de control de flujos mas dura. Como sefiala De Lucas al respecto: "la capacidad mediatica de la imagen de la 'patera', el autentico slmbolo del 'problema mi- gratorio' en nuestro pals ha inspirado sin duda la reconduccion de la pol.ftica migratoria" (2000:9). En esta misma tendencia, el actual Programa Greco pone de relieve lacon- clusion de que "el aumento de la presion migratoria tambien supondra un incremento de los flujos irregulares que utilizan las redes de trafico de perso- nas para las que el territorio espaiiol noes solo punto de destino, sino tam- bien de transito" (2000:5), lo que manifiesta la asociacion que se establece no solo entre inmigracion e irregularidad sino tambien entre inmigracion y mafias que trafican con ellos. 0, lo que es peor, la asociacion entre inmigra- cion e inseguridad ciudadana, cuando se pretende regular los flujos 11 Se denomina comunmente "patera" a las pequeftas embarcaciones que son utilizadas para, desde Marruecos, atravesar el Estrecho de Gibraltar y llegar de forma clandestina a las costas del sur de Espana. 104 MIGRACIONES INTERNACIONALES migratorios "para garantizar la convivencia en la sociedad espanola" (Greco, 2000:6), concretando de este modo un discurso de orden publico y seguri- dad. A este respecto, noes de extrafiar que, tras el acalorado debate suscitado por las polemicas declaraciones que a principios de 2002 hiciera el ministro de Interior, Mariano Rajoy, en las que vinculaba el incremento de la delin- cuencia en 2001 con el crecimiento de la inmigracion, en los subsiguientes barometros del Centro de Investigaciones Sociologicas (CIS) 12 la inseguridad ciudadana fuera calificada como "el tercer problema mas importante que sufren los ciudadanos" y aumentara la intolerancia de los espaiioles a los in- migrantes respecto a las costumbres de los extranjeros. Con base en esta elaboracion discursiva y complejo proceso de creacion de opinion, ya desde el PISI se insistfa, como uno de los componentes clave para una eficaz politica de inmigracion, el considerar como primordialla puesta en marcha de medidas para "controlar la inmigracion, manteniendola den- tro de unos niveles aceptables" (PISI, 1995:21). Se alude as{ nuevamente ala idea de fiscalizar lo incontrolable, dentro de unos margenes concretos que quedan definidos de forma ambigua e imprecisa bajo el concepto de "nivel de aceptabilidad". Lo que tam bien refleja la idea de "utilitarismo" con el que se gestiona la admision de los inmigrantes: "no podemos olvidar que Espafia tiene [ ... ] una capacidad de acogida limitada, que debe responder a un calculo estricto de los puestos de trabajo que puede ofrecer a las personas ex- tranjeras" (Greco, 2000:7). De este modo, se advierte implkitamente no solo de que "son muchos" si- no tam bien de una posible llegada masiva y descontrolada de inmigracion si nose toman medidas restrictivas al respecto porque "su trascendencia es evi- dente en el momento actual y todavfa lo sera aun mayor en el futuro" ( Gre- co, 2000:2). Se naturaliza la inmigracion, mediante metaforas biologicas que la definen como "corrientes", "avalanchas", "riadas", "olas migratorias", que lo identifican con lo irracional e incontrolable (Santamaria, 2002). Tro- pos discursivos que convierten ala inmigracion en una potencial amenaza de "invasion de ilegales" y que refuerza la justificacion de una restrictiva po- litica de control de flujos y cierre de fronteras. A pesar de estas visiones tan atemorizantes, tanto en el PISI como en el Programa Greco se reconoce que el numero es muy inferior en comparacion con la presencia de inmigrantes en otros pafses europeos. Se revela en este aspecto una de las contradicciones mas evidentes entre los discursos de las lineas programaticas de la politica de inmigracion, as£ es: alarmantes discursos de invasion, necesidad de extremar los controles de entrada, pero a su vez, reconocimiento del escaso porcentaje de inmigracion. En ambos documentos se tratan ademas de esgrimir los motivos por los que, segun la politica de inmigracion, se producen los movimientos 12 El CIS es un organismo dependiente del Ministerio de Presidencia en Espana, que tiene por finalidad el estudio de Ia sociedad espafiola, principalmente a traves de Ia investigaci6n mediante encuesta. Realiza un bar6metro mensual acerca de diversos temas sociales, econ6micos y politicos de actualidad. LA POLfTICA DE MIGRACI6N EN ESPANA 105 migratorios. Construcciones discursivas que ponen el enfasis en argumentar que la naturaleza estructural de estos flujos esta exclusivamente relacionada con los facto res de:; expulsi6n originales: "En tanto nose alivien las tensiones econ6micas, demograficas y sociales en pafses de nuestro entorno, los flujos seguiran produciendose de forma ineludible" (PIS!, 1995:39) e igualmente en el Greco: " ... que emigran por razones econ6micas buscando entre noso- tros oportunidades que no encuentran en sus propios pafses" (p. 7). Similares interpretaciones acerca de la 16gica con respecto a las causas de las migraciones hemos recogido en nuestro trabajo de campo cuando nos in- teresabamos por conocer las versiones que los agentes sociales y politicos ar- gumentaban sobre Ia cuesti6n migratoria: ... y sobre todo vienen porque en su pals no encuentran trabajo, no tienen donde trabajar, pues tu sabes que estos palses algunos estan en guerra o estan muy mal, vamos, y allf pues no se pueden quedar. Si por tanto desde los espacios politicos se interpreta que son los factores de expulsi6n los que mayor peso tienen en las migraciones, debido basica- mente a que son pafses pobres, parece l6gico que las politicas de cooperaci6n se presenten como la soluci6n adecuada para frenar las invasiones. Segun es- te razonamiento, parecen adquirir coherencia los planteamientos que pro- ponen potenciar la inversi6n de capital en los pafses de origen para mitigar asf las situaciones de precariedad que provocan la salida de personas hacia pafses desarrollados. Esta idea acerca de garantizar un efectivo control futu- ro de la llegada de inmigrantes a traves de la cooperaci6n para el desarrollo, que ya estaba recogida en el PIS!, viene a reforzarse en el Programa Greco me- diante el "Codesarrollo de los pafses de origen y transito de los inmigrantes". Apuesta por los programas de codesarrollo que si bien ha sido valorada co- mo muy positiva, en tanto apuesta por sentar una iniciativa a este respecto, esta construida sobre la base de una argumentaci6n igualmente utilitarista. De este modo, si la pobreza, el desempleo o la superpoblaci6n son las causas de la migraci6n, al tratar de reducirlas con politicas econ6micas los pafses del Primer Mundo apreciaran considerablemente una reducci6n en "la ava- lancha" de los flujos inmigratorios. Sin embargo, desde este esquema expli- cativo, que simplifica las causas de las migraciones, se obvian otras posibles circunstancias del fen6meno migratorio y se olvida que factores como el es- tancamiento econ6mico y la alta densidad demografica, ya estaban presen- tes antes de que se produjeran estas emigraciones (Sassen, 1994). Pero ademas, se da un paso mas en la interpretaci6n argumentando que es la salida de capital humano de los pafses del Tercer Mundo uno de los facto- res determinantes para su estancamiento econ6mico, justificando asf el que se potencie el retorno de los migrantes, como nos deda en una entrevista un politico del gobierno andaluz: " ... si encima que ellos se vienen aquf para trabajar y luego nos los quedamos, no hay forma de que en sus pafses pobres 106 MIGRACIONES INTERNACIONALES salgan adelante. Por eso creo que debemos ser solidarios y potenciar desde nuestras politicas de inmigracion el que se marchen de nuevo para alla ... ". Propuesta que el Programa Greco desarrolla extensamente con medidas que fomenten el retorno. En esta misma linea interpretativa se explican muchos de los programas de formacion dirigidos ala poblacion inmigrante, tanto de car:icter nacional como europeo, que presentan la formacion como la puesta en marcha de estrategias concretas para dotar a la poblacion inmigrante de recursos que les posibilite una mejora laboral a su regreso al pais de origen. Como deda uno de los politicos entrevistados en la provincia de Jaen: " ... porque estos programas de formacion, si te das cuenta, son ademas una forma de cooperacion al desarrollo aunque nolo diga en los papeles [. 0 .] es- to influye al final en que estos paises pobres comiencen a desarrollarse". Aspecto que no apareda "en los papeles" en el momento en que fue entrevis- tado pero que ya en el Programa Greco nos encontramos con la siguiente re- ferenda: "Formacion de inmigrantes que pueden ser agentes de desarrollo a su vuelta al pais de origen [ ... ] La formacion, academica o profesional, que se les proporcione en Espafia durante su estancia servira como elemento di- namizador del proceso de desarrollo en los paises de origen" (p. 15). Lo que refleja claramente que, con respecto a los inmigrantes y su integracion, son pensados mas en terminos de futuros retornados que futuros ciudadanos re- sidentes permanentes. Con todo ello, es relevante en este tipo de discurso el que se argumente con respecto a los efectos beneficiosos de las migraciones, siguiendo lo que Kerney (1986) denomino como el modelo de analisis del paradigma teo rico de la modernizacion que sostiene, de una parte, que las emigraciones son producidas unicamente por factores economicos, y de otra parte, que viene a insistir en el impacto positivo que estas producen sobre las comunidades de origen. Efectos de modernizacion que vendrfan a ser constatables no solo en el env(o de las remesas sino, desde una perspectiva eurocentrica y dicoto- mica entre modernizacion-desarrollo versus tradicionalismo-subdesarrollo, sobre todo, en las innovaciones y conocimientos que favorecerian el avance de las sociedades tradicionales de las que proceden. ~ que imaginario responden las visiones acerca de los que inmigran? De forma generalizada, los discursos sobre la cuestion migratoria se elabo- ran sobre la idea de una interpretacion evolucionista acerca de las sociedades de origen y las sociedades de llegada, tendiendo a asignar unas construccio- nes ideologicas relacionadas con la idea de atraso a quienes llegan como in- migrantes y de desarrollo a quienes son espafioles. Estas percepciones etnocentricas acerca del subdesarrollado propio de una "sociedad arcaica'' corren el riesgo de ver todo lo que se diferencia de la sociedad de acogida LA POLfTICA DE MIGRACI6N EN ESPANA 107 como ejemplos de su distancia con respecto a "nosotros". Un ejemplo de este tipo de elaboraci6n conceptual son los difundidos comentarios que recientemente, en un programa nacional de radio, hizo el presidente del Foro para Ia lntegraci6n Social de los lnmigrantes, Mikel Azurmendi. En relaci6n al tema de Ia religi6n en las escuelas, declar6: "N uestra superioridad moral consiste en Ia dignidad humana. Hemos considerado que todas las personas valen lo mismo y esto no existe en ninguna tribu" (La Estrella Digi- tal, 2002). Otra muestra muy ilustrativa de este tipo de percepci6n son las opiniones recogidas en Ia entrevista realizada a un agente de vivienda en Ia provincia de Almeria, quien nos comentaba: "La gente vive en muy malas condiciones. En el campo, sin agua ni luz ni cuarto de baiio ... todo eso esta muy mal y hay que cambiarlo ... pero ... ellos est:in acostumbrados a eso pues vienen de unos pafses en donde estan incluso mucho peor". En su momento, el PISI presentaba unas nociones acerca de quienes y c6- mo son los inmigrantes mostrando un perfil sobre Ia poblaci6n con Ia que posteriormente se llevaran a cabo los programas de integraci6n. Se presupo- ne que habiendo nacido en pafses pobres y subdesarrollados Ia formaci6n profesional de quienes migran habra de ser igualmente escasa. Persistiendo en este esquema de inferencias, uno de los objetivos esenciales es el combatir las barreras que dificultan Ia integraci6n social de los inmigrantes fomentan- do el dar formaci6n a quien supuestamente no Ia tiene o se considera es esca- sa: " [ ... ] los trabaj adores inmigrantes presentan con frecuencia niveles de cualificaci6n y formaci6n no muy elevados, lo que les hace particular mente vulnerables en las situaciones de crisis econ6micas. [ ... ] De ahf que sea pre- ciso adoptar medidas precisas para fomentar [ ... ] y favorecer su promoci6n a traves de Ia formaci6n y educaci6n'' (PISI, 1995:49). Esta forma de visuali- zar a los inmigrantes se segufa manteniendo en el primer borrador del Pro- grama Greco, cuando se hablaba del "analfabetismo de los inmigrantes", pero que posteriormente fue eliminada tras las crfticas al respecto del Foro para Ia lnmigraci6n. A pesar de ello, se sigue insistiendo en esta misma for- ma de visualizarlos cuando se seiiala Ia idea de cubrir puestos de trabajo se- gun perfiles profesionales de acuerdo con las areas geograficas de origen. Estas visiones sobre las condiciones de habitabilidad en los pafses de ori- gen se traducen en percepciones de atraso tam bien en otros ambitos como el !aboral, nivel de formaci6n, o espacio domestico. Se justifican as{ unas prac- ticas de intervenci6n centradas en procesos de formaci6n para que puedan "aprender a ser como nosotros, a limpiar y planchar como lo hacen las espa- iiolas o a recoger los to mates o las aceitunas como lo hacen los temporeros es- paiioles", tal como nos dedan desde los programas de formaci6n. 0 como tam bien insistfa Azurmendi en sus declaraciones en Ia radio al respecto de Ia escuela, cuando aseguraba que lo que deseaba es que "los hijos de los inmi- grantes sean como los nuestros, aprendan lo mismo y coman lo mismo" (La Estrella Digital, 2002). Partiendo de este presupuesto, se diseiian acciones sobre Ia base de Ia distancia cultural y econ6mica contribuyendo con ello a Ia 108 MIGRACIONES INTERNACIONALES vinculacion e insercion de los inmigrantes en determinadas ocupaciones. Argumentaciones ideol6gicas que se constituyen en justificaciones y estrate- gias de discriminacion. As!, estos cursos de formacion, construidos sobre la representacion ideologica de la diferencia segun etnia y genero de la pobla- ci6n inmigrante, estan disenados sobre la base de la atribuida distancia cul- tural y economica, contribuyendo con ello ala vinculacion e insercion de los inmigrantes en determinados "nichos laborales". A traves de este tipo de percepcion distorsionada acerca de quienes mi- gran, desde el PISI, se ven{a a corroborar el que les sean asignados los trabajos que no quieren los espanoles: los peor remunerados y menos valorados so- cialmente: "la configuracion y fragmentacion del mercado de trabajo provo- cara que existan "nichos laborales"' que, por su precariedad, informalidad 0 naruraleza de la prestacion, seran rechazados por los trabajadores nacionales y, en cambio, resultaran atrayentes para nuevos inmigrantes" (PISI, 1995:39). Dando por supuesto que llegan a Espana motivados por causas econ6mi- cas procedentes de unos pafses en situacion de estancarniento economico, donde los salarios son inferiores, se considera de este modo que las situacio- nes de necesidad propias y farniliares les hacen flexibles a las condiciones de precariedad propias del mercado de trabajo en el que se insertan. Por tanto, se da por supuesto que las peores condiciones del mercado en los palses de origen y su necesidad imperiosa por obtener un salario, les hace no solo vul- nerables para aceptar cualquier oferta sino que ademas la valoran como se- ductora. Se trata de interpretar, que induso lo que nadie desea en las peores condiciones laborales, para la poblacion inmigrante es bastante puesto que estan acostumbrados a ello, dada su precariedad economica y social en sus pa{ses de origen. Como nos comentaba un poHtico de Almerfa: [ ... ] ellos estin aqu{ mejor que en sus pa{ses pues ganan mucho mas incluso tra- bajando lo mismo en el campo ... y les da incluso para vi vir aqu{ y man dar dinero a sus familias. Reciben poco pero tienen para muchas cosas: comprar Ia televi- sion, coche, comida [ ... ] Esta asociacion entre poblacion inmigrante procedente de los palses del Tercer Mundo y la idea de subdesarrollo, tiende por tanto a presentar, desde este discurso evolucionista, una imagen de atraso asignada de forma indiscri- minada a quienes son inmigrantes. Simplificacion de la realidad sobre la base de una serie de prejuicios etnocentricos que ademas asocia unos valores de- mocraticos y desarrollados ala sociedad espanola, fruto de su evolucion, en contraposicion con los que portan quienes proceden de las sociedades mas atrasadas. De este modo puntualizaba el PISI hace siete afios: "Enorme tras- cendencia representa la aceptacion, que no puede limitarse al ambito pura- mente formal, de los valores esenciales de la convivencia democratica. Las sociedades occidentales han debido recorrer un largo camino hasta alcanzar lA POLfTICA DE MIGRACI6N EN ESPANA 109 la situacion actual y su respeto y observancia es exigible a todos los ciudada- nos, con independenciade su nacionalidad" (PIS!, 1995:61). Y deestamisma forma continua insistiendo Azurmendi desde el Foro para la lntegracion en 2002: "La integracion social consiste en la vertebracion de cada persona que viene de fuera a la cultura que existe aquf, la democratica" (La Estrella Digital, 2002). Con este tipo de formas de pensar acerca de "los otros inmigrantes" se co- rre el riesgo de relacionar todo lo que tiene que ver con "su diferencia cultu- ral" como fruto de su atraso, lo que trae consigo al menos tres consecuencias: Por una parte, la representacion de la poblacion inmigrante como una posi- ble amenaza, en tanto que portadora de valores y comportamientos primiti- vos ya superados por los espafioles, y de otra, la utilizacion de estos rasgos diferenciales como presupuestos de los cuales partir ala hora de elaborar po- lfticas espedficas de integracion social. Por ultimo, estas representaciones ideologicas tienen la capacidad de provocar contradicciones en los discursos acerca de la poblacion inmigrante en la medida en que son utilizados tanto para legitimar su diferencia y el respeto a la misma como para llevar a cabo determinadas practicas de intervencion paternalista (Agrela, 1999, 2000; Castano, Agrela y Martinez, 2002). La inmigracion definida como problema social Un aspecto interesante y significativo de la polftica de integracion es como la cuestion migratoria y el modelo de integracion que se propone esta cons- truido sobre la base de un planteamiento que ya previamente es pensado co- mo problematico. As£ que tanto en e1 PIS! como en el Greco se subraya e1 concepto de "problematica migratoria'' cuando se refiere ala entrada y per- manencia de los inmigrantes. Construcciones que vienen a insistir en los obstaculos que dificultan la integracion social y que determinan las lfneas de intervencion y los recursos destinados para ello. De una parte, e1 arrivo de personas procedentes de pafses no-comunitarios es problematizada de antemano no solo por los supuestos problemas que es- tos inmigrantes portan debido a su "atraso" y "distancia cultural", sino, y so- bre todo, por los problemas sociales que de multiples formas parecen venir asociadas a su aparicion. Analizado y argumentado de este modo, parece lo- gico por tanto que ya desde el PIS! se insistiera en la necesidad de crear un or- ganismo que de forma permanente se mantenga alerta ante los previsibles conflictos que la inmigracion produzca, como es el Observatorio Permanen- te de la Inmigracion "que se encargara de elaborar diagnosticos que permitan conocer en cada momento la situacion real y poder hacer as£ un pronostico sobre la evolucion y consecuencias que pueda tener e1 fenomeno inmigrato- rio en las sociedades de acogida" (PIS!, 1995: 12). De este modo, a priori se parte de la necesidad de to mar medidas para la observacion y seguimiento de 110 MIGRACIONES INTERNACIONALES una cuestion que se define con dificultades, sobre todo en lo referente a las relaciones sociales entre poblacion inmigrante y autoctona. En este sentido, se concebfa desde el PISI que: "La convivencia ciudadana no siempre es armo- niosa; en ocasiones se produce el conflicto social y se generan situaciones de enfrentamientos y violencia; su frecuencia guarda relacion y suele ser pro- ducto de la marginacion, asf que, a largo plaw, una eficaz polftica de integra- cion es la mejor garanda para evitar los conflictos" (pp. 61-62). Esta convivencia supuestamente conflictiva tiene a menudo consecuen- cias en las practicas de intervencion que se disefian a partir de un constructo ideologico del conflicto que la inmigracion, y su alteridad atribuida, trae consigo. Por ejemplo, cuando en el ambito local se trata de buscar ubicacion para los servicios espedficos que prestaran atencion a la poblacion inmi- grante, como pudieran ser los centros de dfa o los albergues para tempore- ros, uno de los primeros interrogantes y gran dilema, antes de comenzar la temporada agrfcola, tiene que ver con donde situarlos para tratar de evitar los problemas con la poblacion autoctona. En este sentido, nos comentaba asf una trabajadora social: "Nos preocupaba muchfsimo el que este afio el al- bergue estaba ubicado en un 'barrio mas o menos bien' de la ciudad y al final [ ... ] ha funcionado mejor que en ninguna otra parte, en contra de lo que prededamos". En definitiva, el modelo de integracion de la poblacion inmigrante esta basado sobre una percepcion de antemano problematica; esto supone una vision de las relaciones entre autoctonos e inmigrantes que en consecuencia son definidas como "el reto de una configuracion pl uricultural y plurietnica, en la que deben establecerse relaciones armonicas de convivencia'' (PISI, p. 36). Desde esta representacion, no resulta por tanto extrafio que las reco- mendaciones y medidas que se proponfan en este plan fueran planteadas desde la advertencia y el temor a una situacion conflictiva: "(estas carencias de la poblacion inmigrante) o se ayuda a vencerlas y se inicia el proceso de imegracion, o, por el contrario, se acemuaran los riesgos de marginacion y exclusion social, con sus secuelas de conflicto y enfrentamiemo social" (PISI, p. 40). Por tanto, los problemas que desencadenan, los cuales se relacionan prin- cipalmente con el peso atribuido a su diferencia -en tanto que pobres y <::on- siderados menos evolucionados-, tal como apuntaremos mas adelante, son a menudo explicados con argumentos cuantitativos. La justificacion numeri- ca surge en los discursos como uno de los mas importantes obsdculos para la integracion social. Desde este pun to de vista, pudiera parecer que es el factor cuantitativo el que traduce el fenomeno de la inmigracion en un problema. Asf, cuando la presencia es considerada como significativa, esta ha sido sefia- lada por los agentes sociales y polfticos entrevistados como un problema fun- damental. Como nos deda una de las tecnicas de intervencion de la Diputacion Provincial de Jaen con respecto a los inmigrantes temporeros: lA POLfTICA DE MIGRACI6N EN ESPANA 111 Cuanto mayor sea Ia presi6n de personas que vengan, Ia probabilidad de cual- quier brore [de racismo] es mayor rambien. Cuando son muy pocos, incluso em- pieza a salir Ia buena genre que renemos denrro, ~eh? Cuando son muchos, ya empieza a salir Ia mala genre que renemos dentro. En este punto nos encontradamos con el debate, como apuntabamos mas arriba, sobre hasta donde llega el "umbral de tolerancia'' al que se alude cons- tantemente en los discursos politicos sobre Ia inmigracion; es decir, los "ni- veles aceptables" a los que refeda el PIS! o que "garanticen Ia convivencia en Ia sociedad espanola'' que sefi.ala el Greco. Se trata, en suma, de una cuestion simbolica relacionada con Ia cantidad de extranjeros que se considera son los adecuados para no ser percibida su llegada como de "invasion". Sobre todo cuando su "diferencia'' es manifiestamente reconocible. As(, estas percepcio- nes vi en en determinadas en gran medida a partir de unos rasgos fenotf pi cos que los estereotipan -y les hacen mas visibles para Ia poblacion autoctona- como extranjeros procedentes de palses del Tercer Mundo, por ejemplo, el color de Ia piel; o como nos deda al respecto uno de los marroqules entrevis- tados: "no me querer alquilar nadie una vivienda porque al olr mi voz, ya sa- ben que soy marroquino ... jY no me han visto todavla, porque llamo al telefono! ... pero es el color de mi voz por el que sa ben que soy inmigrante". Este podda ser el caso de Ia provincia de Almeda en donde las reuniones en espacios publicos son sentidas porIa poblacion autoctona como provoca- ciones, debido a Ia "magnitud" que parecen ser cuando estan agrupados y las manifestaciones de peligrosidad que parecen proyectar por ello. Como se sugeda en el texto del PIS!: "La presencia colectiva de extranjeros no comuni- tarios en un municipio demasiado grande produce una mayor visualizacion de los mismos resultando los espacios de encuentro facilmente detectables. La poblacion autoctona ve 'con malos ojos' las concentraciones de gentes de otras nacionalidades en espacios publicos, e induso, son temerosas al transi- tar por las zonas en que espontanea y habitualmente se reunen grupos nutri- dos de estos" (p. 5). De otra parte, el agravio comparativo de los beneficiarios de los programas sociales es otro de los argumentos mas comunmente esgrimidos para definir a Ia inmigracion como problema. "Tambien se producen tensiones en elmo- mento de compartir bienes sobre los que existe una gran demanda social" (PIS!, 1995:38). El oomo justificar un gasto social dirigido a Ia atencion de Ia poblacion inmigrante, sobre todo en el ambito local, es visto como proble- matico en un momento en el que hay importantes recortes de gasto social, o como muy sutilmente puntualiza el Programa Greco "no podemos olvidar que Espafi.a tiene ciudadanos propios sin empleo" (p. 7). Su condicion de no-nacionales objeto de programas publicos, a menudo trae consigo mani- festaciones de conflicto por parte de Ia poblacion autoctona que se senda amenazada en lo que a Ia competencia por los recursos se refiere. De este modo, cuando se induye a los no-nacionales en el sistema de bienestar, como 112 MIGRACIONES INTERNACIONALES apuntan Bommes y Gelddes (2000), los estados a menudo han de mediar con el enfrentamiento entre Ia legitimaci6n de Ia inclusi6n de los inmigran- tes en el sistema publico de provisi6n social y las quejas de sus propios ciuda- danos ante esta decisi6n. Asl, en los centros publicos de servicios sociales no es extrafio que los agentes sociales y politicos reciban quejas por destinar el dinero publico hacia quienes "no son ciudadanos y han de tener menor pre- ferenda que los que silo son", como nos relat6 una de las concejalas entrevis- tadas. Polemica a Ia que el Programa Greco muy perspicazmente "responde" puntualizando que fomentara "Ia integraci6n de los residentes extranjeros y sus familias que contribuyen activamente al crecimiento de Espana[ ... ] a Ia que sumacln su esfuerzo personal, en Ia que cotizaran al sistema de Ia Seguri- dad Social yen Ia que pagaran impuestos cuando asilo exija su nivel retribu- tivo" (p. 6). Asl, no s6lo crea una diferenciaci6n entre "los inmigrantes que contribuyen" -refiriendose a quienes residen con permiso de trabajo y pagan impuestos- frente a "los que no contribuyen", sino que ademas da por senta- da su intenci6n de excluir de los programas publicos a quienes nose encuen- tre en situaci6n administrativa regular. Cuesti6n que ha sido y sigue siendo uno de los debates mas discutidos con respecto hasta d6nde llega Ia cobertu- ra del sistema publico de bienestar con respecto a Ia poblaci6n inmigrante en situaci6n irregular. Es en el ambito local donde masse manifiestan este tipo de desaprobacio- nes, dado que estas prestaciones se ofrecen des de los servicios sociales muni- cipales; si bien se insiste en que estas quejas son infundadas -por cuanto no implican Ia reducci6n de una partida presupuestaria en favor de otra-, en el ambito politico se hace necesario dar una respuesta de alguna forma a estas manifestaciones de conflicto, mas aun cuando estos resentimientos son ex- presados en terminos de amenaza en lo que a Ia retirada del voto se refiere; tal como nos dedan desde un centro de servicios sociales en Ia provincia de Jaen: Cuando llega la epoca de la aceituna ... a las farnilias que van a estar por aquf, que principalmente son gitanas, y ahora las inmigrantes, las que nos llegan deman- dando el tema de alimentacion y demas, se entregan bolsas de comida. Y enton- ces las farnilias de aquf, que normalmente no son beneficiarias, nos vienen a demandar, pues en cuanto corre la voz de que se esta entregando [comida], vie- nen diciendo que por que a ellos, que no son de aquf, les dais tal o cual, y a noso- tros que somos de aquf sin embargo no. Pues yo estoy aquf y voto aquf, que lo sepas, ya te vienen con la arnenaza [ ... ] Estas arnenazas al final tienen su impor- tancia porque lo cierto es que ellos si votan y los inmigrantes no. En Hneas generales, pudiera parecer asi que Ia poHtica de inmigraci6n hace referenda de forma exclusiva, de una parte, a Ia poHtica en frontera y canali- zaci6n de los contingentes, y de otra, a todo lo relacionado con "lo social". De este modo se percibe la problematica de la migraci6n en dos pianos: uno lA POLfTICA DE MIGRACI6N EN ESPANA 113 mas concreto, que hace referenda al marco legal, y otro mas am plio en el que tiene cab ida todo lo demas. Desde un discurso asistencial, se construye una percepci6n de las situaciones en las que la poblaci6n inmigrante es protago- nista que insiste en las politicas de intervenci6n sobre la dimensi6n social, cegando el analisis de las situaciones de desigualdad en otras dimensiones tan importantes como pudiera ser la !aboral. En consecuencia, la cuesti6n inmigratoria queda estigmatizada como una materia de asistencia social, asignada al reducto de las politicas sociales. El peso en la integracion social de la diferencia cultural atribuida En este apartado nos detendremos a analizar brevemente de que forma es adscrita una cultura espedfica ala poblaci6n inmigrante, y c6mo emerge la esencializaci6n de la cuesti6n cultural como interpretaci6n negativa y de rechazo, o cuanto menos, de exdusi6n. Atribuci6n cultural que, al ser consi- derada desde la diferencia de "los otros" -los extranjeros y su cultura- con respecto a "nosotros" -los espafioles y la cultura espanola- se presenta como un handicap importante en el proceso de integraci6n social. En este senti do, hemos tratado de destacar algunas nociones que son comunmente utilizadas como elementos claves en construcci6n social de la diferencia por los discur- sos de las poHticas publicas. En la construcci6n de lo que Martin Mufioz re- cientemente ha denominado el arraigado y perverso ''paradigma cultural consensuado en las sociedades occidentales con respecto a las sociedades arabes y musulmanas que se basa en falaces criterios esencialistas: como una cultura cerrada, inmodificable en sus aspectos fundamentales, lo que desem- boca en una visi6n de cultura inferior o atrasada (portadora de tradicionalis- mo inmutable, irracionalidad, agresividad) determinada a ese destino sin soluci6n'' (El Pais, 2002). Si bien el analisis realizado sobre la inmigraci6n como problema social se presenta a distintos niveles, todos ellos considerados como mas o menos subsanables, la cuesti6n cultural se muestra como algo insalvable en tanto se presenta como un componente innato al individuo, naturalizando de este modo las diferencias culturales. En los discursos recogidos acerca de las dificultades encontradas para la integraci6n de los inmigrantes, el papel asignado a la cultura es un elemento central. De este modo, se presupone la existencia de una serie de valores sociales y religiosos previos que condicionan irremediable- mente las formas de pensar y actuar de un grupo, y que ademas son compartidos de igual manera por quienes son partkipes del mismo. Desde esta visi6n simplificadora y cosificadora del concepto "cultura", la poblaci6n inmigrante es ademas categorizada segun su nacionalidad y de acuerdo con unas pautas de comportamiento que se supone son adscritas mediante un proceso de socializaci6n en origen, que les determina de por 114 MIGRACIONES INTERNACIONALES vida. De esta manera nos daba su interpretacion al respecto uno de los agentes politicos entrevistados: Por supuesto que en esto [de la integraci6n]la cultura es importandsima. Vamos, yo creo que es la base de todo, porque al fin y al cabo, es cierto que como personas todos somos iguales, pero lo que nos diferencia de los animales es la cultura. Y uno es como es segun su cultura, ~o no? Uno no puede cambiar asf porque asf. Si tu esds acostumbrado a ser de una forma, no puedes de la noche ala mafi.ana. Por eso el problema esd en que luego vi en en aquf y resulta que son muy distintos, y hay cosas en las que chocan con nosotros, y ahf es de verdad donde salta la chispa, en que hacen cosas que a nosotros nos parecen raras y no nos gustan, nada mas. Pero ademas, lo que se deduce de este tipo de razonamiento es que los di- versos culturalmente siempre son "los otros", los extranjeros, las minor.las etnicas. Viene a explicarse de este modo la extranjeridad del extrafio, del que noes nacional, en terminos culturales; nod on que hace referenda ala iden- tidad y tradiciones de un pueblo basada en la profunda division entre el "no- sotros autoctonos" y el "ellos inmigrantes". Mediante esta percepcion y asignacion de cualidades que vienen a ser entendidas como congenitas, el determinismo cultural atribuye la idea de diferencia y diversidad a los gr·u- pos inmigrantes. Ejercicio que supone ademas la negacion, por una parte, de la diversidad interna que pudiera existir en todo grupo, tanto autoctono co- mo extranjero, y por otra parte, implica tam bien el que se asocie tan solo con determinados grupos el concepto de diversidad cultural. Partiendo de estas prenociones se da por supuesto que quienes pertenecen a un mismo grupo etnico, as! como quienes nacen en un mismo pais, com- parten una misma cultura que les determina. Visto desde esta concepcion tan esencialista de la cultura, parece por tanto l6gico el pensar que la cultura y la nacionalidad vienen casi a ser la misma cosa. Yen consecuencia, es la cultura, inventada desde fuera y pensada en singular de forma homogenea, la que posteriormente desplazan consigo los migrantes cuando se trasladan a otro pals. A este respecto, nos comentaba un agente social entrevistado: Nose qui en dijo una vez la famosa frase de que "pedfamos trabajadores y llegaron personas". Llegaron personas yen sus maletas trajeron tam bien su cultura, como personas que son. Y cuando la sacan aquf es cuando han empezado los proble- mas. Pudiera parecer por tanto que la cultura se transporta no solo como side un objeto personal se tratara sino que, ademas, tiene la cualidad de ser un ente no abatible, que nose desforma por el camino ni con el uso del tiempo. Pero ademas, negando esta heterogeneidad interior se niega la posibilidad de interpretar la cultura en plural, dando cuenta de todas las formas posibles de la misma de acuerdo con cada uno de los sujetos que la comparten. LA POLfTICA DE MIGRACION EN ESPANA 115 Esta percepci6n de la diferencia cultural es tam bien una construcci6n so- cial utilizada como pun to de partida en la polftica de integraci6n. Partiendo de esta divisi6n simplista entre dos dimensiones separadas y diferentes -el "nosotros" frente al "ellos"- desde el PISI se insistia en la necesidad de poner en marcha una polftica de integraci6n que permitiera establecer un puente entre am bas partes: "El Gobierno ha tornado la iniciativa de realizar una po- lftica de integraci6n, que se fundamente en un com promiso asumido por ca- da una de las partes implicadas, de tal manera que la sociedad espanola adopte una actitud abierta y tolerante con las diferencias y peculiaridades que caracterizan a los distintos grupos de inmigrantes" (p. 9). Con base en esta construcci6n diferencial, son asf "inventados" determi- nados grupos en los que se agrupa a los inmigrantes de acuerdo con su nacio- nalidad y unidos por la "viscosidad" de su cultura. Son pensados como grupo a partir de estos discursos culturalistas desde una pretendida obsesi6n por dasificar individuos, creando colectividades que se considera que fun- cionan y se organizan como si fueran tales; como muestra la cita textual que presentamos de uno de los trabajadores sociales entrevistados: Los argelinos vienen Ia mayo ria de clases altas. Noes gente del campo. Entonces cuando llegan, lo hacen solos y sin su familia, porque ellos no vienen a trabajar ... quieren subir a Europa y muchos van a Francia ... Pero los marroqufes vienen con sus familias y van buscando un trabajo, un salario, que los nifios vayan al cole- gio ... Sin embargo, "los morenos", los que vienen de Guinea Bissau o los senega- leses son otra cosa. Vienen para prosperar, y tienen muchas ganas de integrarse, de trabajar, de no crear problemas. Siguiendo este modo de representaci6n se tiende a interpretar y generali- zar los comportamientos de los inmigrantes de igual nacionalidad, quienes tienen unas pautas de comportamiento y proyectos migratorios acordes con "su cultura'' y los estereotipos que se les a plica a cada nacionalidad. No resul- ta por tanto extrafio que, a menudo, se diga de los argelinos que no son tra- bajadores y que han llegado a Espafia s6lo para emborracharse y pelearse con los marroqufes o, por el contrario, se diga de los sudafricanos (llamados "los morenos", por el color oscuro de su piel) que son los mas trabajadores, bue- nas personas y q uienes respetan mas las normas. Generalizaciones y demar- caciones entre grupos que son utilizadas ademas para justificar determinados enfrentamientos, tal como nos argumentaba una trabajadora social con respecto a una pelea producida en un albergue para trabajadores inmigrantes temporeros: El tema de Ia diferencia cultural es un problema tam bien para los clientes de los albergues ... porque como estan conviviendo de diferentes culturas, pues casi to- dos los problemas que surgen alii. .. y como son tan fanaticos de Ia religi6n yen sus politicas y costumbres pues entonces eso es una problematica. 116 MIGRACIONES INTERNACIONALES La cuesti6n de la distancia cultural viene ademas a interpretarse en forma de distintos grados, lo que supone que la integraci6n 0 el rechazo sera mayor o menor respondiendo a lo que su mayor o menor "otredad" les diferencie de los espaiioles. Con respecto ala integraci6n de los extranjeros y sus fami- lias, el Programa Greco dice: "El marco de convivencia sera la Constituci6n y las leyes espaiiolas a las que, con mayor o menor esfuerzo dependiendo de sus rakes culturales, habran de adaptarse, respetary disfrutar" (p. 6), e igual- mente con respecto al sistema educativo: "se realizaran programas educati- vos espedficos para los segmentos de poblaci6n inmigrante para quienes el proceso de culturizaci6n resulte mas difkil de llevar a cabo" (p. 20). Se piensa de este modo en la poblaci6n inmigrante a partir de una asignada y determinada cultura que tiende a construir demarcaciones simb6licas en- tre diferentes grupos. En virtud de ello se crea otro tipo de dasificaci6n con respecto a la poblaci6n inmigrante de acuerdo al supuesto "tipo de cultura'' del que proceden y su cercania o distanciamiento con respecto ala nuestra. Categorizaci6n que diferencia entre, por una parte, quienes son inmigrantes y su cultura es la mas parecida a la nuestra -como son "nuestros hermanos" los latinoamericanos-; por otra, quienes portan una cultura muy alejada y distante ala nuestra -como pudieran ser los procedentes de paises asiaticos o sudafricanos-; y por otra, los culturalmente opuestos y portadores de un modelo de cultura antioccidental-los de "cultura musulmana'', hacia quie- nes la cuesti6n de la diferencia cultural emerge con mas visibilidad y recha- zo--. A este respecto nos seiialaba un miembro de una comunidad de vecinos en Almeria: "hombre, pues a nadie le gusta tener a inmigrantes como vecinos [ ... ] siempre se prefiere a espaiioles [ ... ] pero si hay que elegir, mejor los lad- nos, que son mas 'como nosotros', o los morenos, que son buena gente, me- jor que los marroquies o los argelinos, que son los mas sucios y problematicos[ ... ] y noes que lo diga yo, es que los hechos estan ahi [ ... ]". No era por tanto una coincidencia que, cuando hada mi trabajo de campo en La Mojonera, Almeria, en 1998, de acuerdo con mis datos recogidos del padr6n municipal y el Centro de Dia, tan s6lo alrededor del30 por ciento de la poblaci6n procedente del Magreb tenia su vivienda en el casco urbano. Si- tuaci6n que me temo no ha cambiado demasiado desde entonces. Se va construyendo de este modo un nuevo discurso multiculturalista en Espana que emerge con fuerza tan s6lo a partir de la llegada de los inmigran- tes, y que revela las for mas en las que es construida la pro pia identidad, lade la cultura espanola, frente a las que portan los extranjeros, sobre todo, los musulmanes. Discursos que en los inicios de la elaboraci6n de una politica de integraci6n, si bien pretendian hacer positiva la idea de "una nueva socie- dad multicultural" siguiendo la linea de lo "politicamente correcto", no con- siguieron mas que insistir en la frontera simb6lica que nos separa de los "diferentes culturales" que llegan con la inmigraci6n: "Que [la sociedad de acogida] ado pte una actitud abierta y tolerante con las diferencias y peculia- ridades del colectivo inmigrante" (PISI, 1995:41) o expresiones que hacen lA POLfTICA DE MIGRACI6N EN ESPANA 117 referenda a las medidas que pretenden fomentar el "acercamiento al inmi- grante a traves del conocimiento de la cultura e historia propias en los palses de origen de estos" (Greco, 2000:33). Sin embargo, tras los acontecimientos ocurridos el 11 de septiembre en Nueva York, se produce un giro drastico en los discursos que, de reconocer que la diversidad del "otro" aporta significativos beneficios a la sociedad, se pasa a pronunciamientos categ6ricos sobre los males de la multiculturalidad y la amenaza que, sobre todo la "musulmaneidad", supone para nuestros va- lores. Bajo este marco de "islamofobia'' surgen con fuerza abiertos discursos de rechazo, como los del polemico polit6logo Sartori, quien insiste en cues- tiones como que cuanto mas grandees la diferencia cultural, mas diffcil es la integraci6n o interrogantes como ~hasta que punto puede una sociedad plu- ralista acoger sin disolverse a "enemigos culturales que la rechazan"? Resur- gen asf las ret6ricas culturalistas de exclusi6n que enfrentan a la cultura occidental frente a la islamica bajo una supuesta bandera de defensa de los valores democraticos y de justicia. Linea en la que se inscribirfan las, de nue- vo, controvertidas declaraciones del presidente del Foro para la lntegraci6n, Azurmendi, cuando, tras asegurar que "nuestra cultura'' es superiormente moral a "las otras", defini6 el multiculturalismo como "una gangrena para la sociedad" (La Estrella Digital, 2002). Conclusiones Al igual que en el resto del mundo, los procesos inmigratorios en Espana han venido a mostrar en toda su crudeza las profundas paradojas y contradiccio- nes que estos implican para las actuales sociedades democraticas (Maquieira, Gregorio y Gutierrez, 2000:371). Como hemos sefialado, si bien es cierto que los movimientos migratorios no suponen un fen6meno nuevo, es a me- diados de los anos setenta cuando se produce un nuevo giro en las formas de gestionar los movimientos de personas, recrudeciendo las polfticas de control de los procesos migratorios; cierre de caminos que acontece en una nueva era, definida como de globalizaci6n, en la que, al contrario que con las personas, los flujos de capital, bienes, mercandas, informaci6n o tecnologfas fluyen con casi totallibertad de movimiento. Yen este creciente e internacio- nalizado mercado laborallos desplazamientos humanos son fuertemente controlados. Cada vez son mayo res las restricciones sobre los derechos de los trabajadores a su libertad de movimiento, es decir, sobre su voluntad a decidir d6nde "vivir". Parad6jicamente, si bien las personas tenemos el derecho de marcharnos libremente de nuestro pals de origen, sin embargo, se nos es negado el derecho de afincarnos donde quisieramos residir. Y en este camino de obstaculos para el asentamiento, Espana no es obviamente una excepci6n. Mas aun cuando se nos presenta como la frontera-puerta sur 118 MIGRACIONES INTERNACIONALES de la Fortaleza Europa (rol asignado por los paises comunitarios y a su vez so- bredimensionado por si misma para justificar un ferreo control fronterizo). En las sociedades actuales, las migraciones se han convertido en un pro- blema de multiples dimensiones, en tanto que estas se refieren al hecho de cruzar fronteras que separan al norte del sur: bien sean flsicas, juddi- co-poHticas o simb6licas. Para evitarlo, se han construido dgidos controles y barreras con el fin de dificultar el ingreso de los que proceden de los pafses pobres; estas barreras abarcan tanto las construcciones mas tangibles (como muros y vallados con sofisticados sistemas de vigilancia con radares) como la sutil construcci6n de demarcaciones simb6licas entre "nosotros-los nacio- nales" frente a los "otros-extranjeros". Ala construcci6n de las fronteras flsi- cas se le viene a sumar la construcci6n de las fronteras culturales, que se edifican con tanta solidez como las "reales". Sirviendonos del caso espafiol como ejemplo, en este texto hemos tratado de reflexionar acerca de esta segunda forma de territorializaci6n frente alex- tranjero, que guiada por las actuales ret6ricas de exclusi6n utiliza la idea de la diferencia cultural de los otros para significarlos como extrafios y distanciar- los de los espafioles. Nos hemos interesado por el discurso institucional y por los discursos de los agentes sociales que trabajan con esta poblaci6n, en tanto que entendemos ejercen un poder de categorizaci6n, creaci6n de fron- teras simb6licas entre grupos y problematizaci6n sobre la cuesti6n migrato- ria. No s6lo por su capacidad para ocultar la existencia de otros posibles discursos alternativos, sino por su funci6n como perfiladores de las maneras en que se llevan a cabo las practicas de integraci6n. Concluimos por tanto que, si bien la inmigraci6n en Espana se ha conver- tido en una necesidad econ6mica de la que nose puede prescindir, desafor- tunadamente se ha erigido como un importante problema social y politico, pero sobre todo cultural, al que contradictoriamente se pretende hacer fren- te cerrando las fronteras, restringiendo los derechos sociales y marcando las distancias simb6licas entre "nosotros" y "los otros culturales". y lo mas im- portante es que, construyendo la idea de extranjeridad del no-nacional a partir de esta visi6n estatica de la cultura se corre el riesgo de interpretar los problemas tan s6lo a partir de la diferencia cultural. Con todo ello, tan s6lo se esta consiguiendo acrecentar las condiciones de vulnerabilidad y exclu- si6n social; proceso complejo de diferenciaci6n en el que los discursos insti- tucionales juegan un papel fundamental. 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