NOTA CRfTICA La migraci6n mexicana a los Estados Unidos desde una perspectiva de genera lntroduccion El objetivo de esta revisi6n bibliogra- fica es discutir si el proceso migrato- rio entre Mexico y Estados Unidos esta generando cambios en los roles sociales al interior de las familias, y si la participaci6n de las mujeres en es- te proceso, tanto en terminos labora- les como no laborales, esta dando lugar a una situaci6n de mayor igual- dad de poder entre los generos. Para tal prop6sito, hare un analisis sobre algunos de los trabajos mas im- portantes sobre este tema. La gran mayoda de los trabajos re- cientes sobre migraci6n internacio- nal muestran que desde los afios setenta, la migraci6n mexicana ha cambiado de diferentes maneras. Los migrantes se han estado trasladando en forma creciente hacia diferentes destinos urbanos en Estados Unidos y ellos mismos son, en porcentajes considerables, de origen urbano. Hoy en dfa los migrantes tienden a permanecer por mas tiempo y de manera mas estable en ese pais, particularmente a partir de la 'implementaci6n de la Ley Simpson-Rodino, de 1986, que permiti6 a muchos migrantes legalizar su estancia en Estados Unidos y facilit6 que esposas e hijos German Vega Briones El Colegio de Ia Frontera Norte se hayan podido reunificar con ellos (Roberts, Bean y Lozano, 1999). Vale la pena Hamar la atenci6n sobre el efecto que ha tenido sobre el proceso migratorio, el incremento en la vigilancia fronteriza por parte de Estados Unidos a partir de 1994. Tanto Alonso (2001) como Cor- nelius (2001) han mostrado que para controlar las entradas ilegales por la frontera, Estados Unidos inici6 una serie de operativos, entre los que destaca Operation Gatekeeper en la frontera entre California y Baja California, que han ocasionado la muerte de aproximadamente 3 mil personas. Lamentablemente, nin- guno de los autores diferencia sus estadfsticas por sexo; por tanto, no es posible distinguir cuantas de estas muertes corresponden a mujeres. Sin embargo, los peligros de la frontera han hecho disminuir el cruce de mujeres y nifios por estas areas. Las relaciones de genero deben ser analizadas dependiendo de contextos espedficos. El significado que tenga- mos de genero tiene sus rakes en la cultura o grupo que estemos estudian- do. Nuestro propio entomo social y fa- miliar, as{ como nuestras carac- terfsticas individuales, le imprimen valoraciones de genero a nuestras 180 MIGRACIONES INTERNACIONALES propias interpretaciones. Mientras algunas relaciones de genero son construidas y ejercidas en diferentes arenas, tales como los mercados de trabajo, el Estado, los medios de comunicacion, la escuela y la familia, autores como Hondagneu-Sotelo (1994) sugieren que los elementos centrales del poder patriarcal y sus significados se construyen dentro de las relaciones familiares, y que los niveles macroeconomicos y las trans- formaciones poHticas son centrales para entender la construccion del sistema patriarcal. El concepto de genero La definicion del concepto de genero es esencial para entender algunos cambios en las rdaciones de genero y familiares. En este sentido, basare mi revision bibliografica de la literatura estadunidense de autores como Epstein (1988), MacKinnon (1989), Smith (1987) y Collins (1991), co- mo una estrategia para entender las experiencias espedficas de hombres y mujeres en relacion con el proceso migratorio internacional. El concep- to de genero debe ser analizado en di- ferentes niveles, porque aun dentro de las ciencias sociales, los investiga- dores son influidos por los contextos en los que participan socialmente. Esto es importante para entender que significa ser hombre o mujer. Epstein (1988), por ejemplo, argu- menta que hombres y mujeres son esencialmente los mismos y que nuestra manera de percibirlos como diferente es el resultado de procesos estructurales. Esta perspectiva es su- mamente critica de la nocion de una cultura femenina "separada" y de la idea de que la psique femenina o sus valores son diferentes ala de los hom- bres. Asf, la investigacion elaborada sobre supuestas diferencias entre hombres y mujeres, explicadas en terminos de sexo, solo son justifica- das atribuyendo esas diferencias en terminos de una determinacion es- tructural, misma que "nos hace dife- rentes". MacKinnon, por otro lado, asume que hombres y mujeres somos in- trinsecamente diferentes y que estas diferencias son reforzadas por el sis- tema social. Esta manera de concebir las cosas nos lleva a preguntarnos que es atribuible al hecho de que un indi- viduo sea biologicamente hombre o mujer y que construcciones sociales rodean cada una de estas definicio- nes de lo que es ser hombre y mujer. Como se puede ver, la carencia de consenso acerca de la categoria de ge- nero lleva a los investigadores por distintos caminos, y la adopcion de determinado marco teorico puede llevar, tambien, a conclusiones muy distintas. Feministas negras como Collins y Hooks, examinan la inter- seccion entre raza, clase y genero y sugieren desagregar las tfpicas cate- gorfas (basadas en terminos biologi- cos) de "hombres" y "mujeres" y concebir las experiencias de la vida de los individuos dentro de un con- texto social y cultural espedfico. Asf, el hecho de que la realidad dependa de contextos espedficos y que su in- terpretacion este influida por el ob- servador de esa realidad, refuerza la necesidad de tomar en cuenta la construccion de lo que denomina- mos "genero". De acuerdo con Wat- kins (1999), esta construccion social tiene dos niveles: el primero, en el cualla construccion social de genero influencia el comportamiento de aquellos individuos cuyo desplaza- miento esta en investigacion, y el se- gundo nivel implica la adhesion a determinado marco teorico que es usado para estudiar y comprender la categoria de genero. Segal (1990), por su parte, introduce una contri- bucion importante en terminos de la operacionalizacion del concepto de genero. Su centro de interes esta en los cambios acerca de la nocion de masculinidad en los varones, y re- cuerda a los lectores que los roles de genero de los varones tambien estan cambiando, y estos cam bios se inter- sectan con su contexto social y cultu- ral. Mientras los hombres han sido tradicionalmente parte de la estruc- tura de poder, Segal argumenta que varios aspectos de la perspectiva mas- culina tradicional han estado cam- biando con el tiempo. Los hombres deben entonces, afirma Segal, tener la misma oportunidad que las muje- res en terminos de no concebir su identidad como algo fijo. Mientras los varones podrian resistirse a cam- biar, Segal atribuye esta resistencia a la cultura individualista de la socie- dad occidental, misma que sobre en- fatiza la competencia y el exito economico. El concepto de genero debe ser vis- to como una categoria cambiante mas que como algo estatico. Riley y Greenhalgh (1993) afirman que ne- cesitamos pensar el concepto de ge- nero como un proceso continuo que es constantemente creado, como al- NOTACRfTICA 181 go multifacetico que podrfa ser defi- nido de manera diferencial y que po- d ria tener diferentes efectos en distintas culturas y contextos. Las mujeres, entonces, y los hombres tam bien, deben ser vistas como seres humanos complejos que desempe- fian diferentes roles. Ademas, por ejemplo, las mujeres no deben ser vistas como quienes viven en esferas sociales separadas: una publica y otra privada. Las mujeres no viven en un mundo aislado de la influencia de los varones sino que interactuan, y sus vidas son afectadas por estos de va- rias maneras. Hubbard ( 1990) sugie- re que se necesita reevaluar las divisiones tfpicas de nuestras vidas entre trabajo productivo versus tra- bajo reproductivo, dentro de la esfe- ra publica versus la esfera privada, dentro del trabajo versus tiempo li- bre, porque este tipo de divisiones tiene escaso sentido en las vidas coti- dianas de la mayor[a de hombres y mUJeres. El punto central de la crftica de Collins (1991) es que el pensamien- to feminista ve los distintos sistemas de opresion, entre ellos genero, edad, orientacion sexual, raza, religion y clase social, como parte de una abru- madora estructura de dominacion. Las relaciones de dominacion para las mujeres negras, en cualquier con- texto sociohistorico dado, son consi- deradas como parte de un sistema de interseccion entre raza, clase social y opresion de genero. En este sentido, el foco de interes cambia de describir las semejanzas y diferencias que dis- tinguen los diferentes sistemas de opresi6n y se pone el interes del ana- lisis en Ia manera como estos siste- 182 MIGRACIONES INTERNACIONALES mas interactuan. Collins asume que cada sistema de opresion necesita y se alimenta de los otros para poder funcionar. Por otro lado, la domina- cion tambien es experimentada y resistida en un tercer nivel de ins- tituciones sociales, mismas que son controladas por los grupos domi- nantes: la escuela, la iglesia, los me- dios de comunicacion, la fabrica y otras organizaciones formales. No obstante, empiezan a proliferar los estudios que conectan las catego- rfas de genero, familia y migracion internacional, sin embargo, en su gran mayorfa estos trabajos son de corte cualitativo y hasta el momento han puesto su atencion en in- dividuos, y no en la familia o grupos de familias. La razon del enfoque cualitativo es que resulta practica- mente imposible efectuar estudios de genero desde otras metodologfas. Tradicionalmente, los estudios en migracion internacional han enfati- zado ciertos aspectos de este proceso (condicionantes socioeconomicas, redes sociales, remesas, empleo en Estados Unidos, etc.); sin embargo, poco se habfa estudiado acerca de los cam bios en las relaciones entre los ge- neros y las familias luego de haber vi- vido y trabajado en Estados Unidos. Luego entonces, un aspecto central de esta revision bibliografica es el pa- pel que han jugado la familia y las mujeres en la decision de migrar, en el acceso a determinados empleos, y en la construccion, expansion y man- tenimiento de las redes sociales. En el caso de la frontera norte, por ejem- plo, Fernandez-Kelly (1983) habfa sefialado ya, a finales de 1970, que desde que las mujeres empezaron a trabajar tanto en las maquiladoras como en Estados Unidos empezaron a presionar para incidir en las deci- siones familiares de mayor enver- gadura. Esto significo, al menos po- tencialmente, "una amenaza para el rol de autoridad tanto de los esposos como de los padres de estas trabaja- doras". Esta autora sostiene que las mujeres de la frontera norte no solo fueron acusadas de olvidar sus "roles apropiados" sino que tambien fue- ron acusadas de causar la fragmenta- cion de las familias y la formaci6n de hogares encabezados por mujeres. Sin embargo, Fernandez-Kelly subraya que, previo ala participacion de las mujeres en los mercados labo- rales, existia un grupo considerable de ellas que encabezaban hogares. Migracion a Estados Unidos y genero En un trabajo pionero que conectola concepcion de genero con el fenome- no migratorio internacional, Carde- nas ( 1983) encontro en su estudio de Chavinda, Michoacan, que los hom- bres y las mujeres cumpllan roles di- ferentes al inicio de la decada de los ochenta: a los hombres les corres- pondfa ira trabajar a Estados Unidos y a las mujeres quedarse al frente de las familias. Esta autora encontro, tambien, que las esposas de los mi- grantes que se quedaban en el pueblo estaban sometidas a un ferreo control social de su comportamiento. En Chavinda era aceptado el principio de la "doble moralidad", ya que se "permida" que los migrantes pudie- ran tener relaciones extramaritales. En cambio, a la mujer siempre se le exigfa una conducta intachable y una fidelidad a toda prueba, que era vigi- lada por la comunidad en general. Mummert (1988), analizando el re- sultado de 16 investigaciones efec- tuadas en el estado de Michoacin, llega a la conclusi6n de que tanto la mujer de migrante como la mujer migrante han asumido nuevos pape- les, destacindose el de generadora de ingresos monetarios. Esta autora en- contr6, ademas, que la mujer de mi- grante posibilita la emigraci6n masculina y contribuye a incremen- tar los ingresos familiares, al trabajar igual que el hombre. Mummert se- iiala que se debe profundizar en tor- no al impacto de la migraci6n masiva de michoacanos, por un lado, en el grupo domestico (cam bios en la divi- si6n social del trabajo, relaciones conyugales e intergeneracionales y autoridad), y por otro, en el mercado de trabajo regional (modificaciones de la estructura ocupacional y sus- tituci6n de la mano de obra masculi- na por la femenina). Hondagneu-Sotelo (1994), con base en entrevistas a profundidad realizadas en California, lleva esta discusi6n del tema de familia y genero al de la reproducci6n del sistema patriarcal, que define como "un fluido y cambiante grupo de relaciones sociales donde los hom- bres oprimen a las mujeres, y en el cual diferentes hombres ejercen distintos grados de poder y control, mismo en el que las mujeres colaboran y se resisten de diferentes maneras". Esta autora se plantea la que a mi juicio es una de las preguntas mas interesantes de su tra- bajo: (Que elementos de poder NOTA CR1TICA 183 patriarcal y de significados importantes son construidos (y reconstruidos) en las relaciones familiares, y c6mo estas relaciones patriarcales son reproducidas a traves de la migraci6n? Honda- gneu-Sotelo seiiala que el enfasis en el analisis de la esfera reproductiva y de los hogares subestima el rol que juegan las estructuras de parentesco en la regulaci6n de la vida social. Para esta autora, las relaciones patriarcales estan expresadas con- textualmente y tienen su contenido en las familias y sus redes sociales. Por otro lado, afirma tambien que varios de los estudios sobre familias de migrantes asumen generalmente que todos los recursos son com- partidos igualmente por todos los miembros de los hogares, lo cual no es necesariamente cierto, como tam- bien han mostrado otros trabajos (Gonzalez de la Rocha, 1994; Selby et al, 1994). Hondagneu-Sotelo in- dica ademas que los estudios que se centran en las redes sociales asumen que las mujeres casadas auto- maticamente se benefician de los recursos y experiencia de las redes de sus compafieros, lo cual tampoco es cierto. En este sentido, seiiala que las relaciones de genero al interior de las familias circunscriben las opciones y decisiones en torno a la migraci6n. Estas relaciones de genero, junto con edad, clase social y estado civil, imprimen varias presiones a los individuos a la hora de decidir migrar hacia Estados Unidos. Hondagneu-Sotelo observa que mientras la incorporaci6n de las mujeres en la fuerza !aboral ha erosionado de algun modo la 184 MIGRACIONES INTERNACIONALES posici6n "central" de los varones como principales proveedores econ6micos, el trabajo femenino no ha sido necesariamente un signo de emancipaci6n. Tam bien encontr6 que existe una diferenciaci6n por sexo (genero) en el proceso migra- torio internacional, en el sentido de que las mujeres buscan establecerse en Estados Unidos, mientras que los varones intentan retornar a Mexico. La autora explica esta diferencia co- mo resultado de que las mujeres to- roan mas poder en Estados U nidos. Alejandro Canales, un cdtico de Hondagneo-Sotelo (1999), sostiene que si bien existen diferencias por sexo, tam bien se presentan otros fac- to res de diferenciaci6n tanto 0 mas importantes, como la edad, origen rural-urbano y posici6n en la estruc- tura familiar, entre otros. En un trabajo realizado en relaci6n con los dominicanos en Estados Unidos, Pessar (1999) resalta un as- pecto central en torno ala nueva in- vestigaci6n sobre migraci6n que esta desarrollando una interpretaci6n mas sofisticada de los conceptos de genero y patriarcado que evita la fala- cia comun de equiparar genero con mujeres, y reconoce el hecho "trans- gresivo" de que varones no blancos pudieran carecer de los privilegios y status de que gozan tanto hombres como mujeres de color blanco (an- glosajones). En consecuencia, esta propuesta desafla a feministas que insisten en la primada de genero y que, por tanto, bajo este supuesto marginan aspectos de raza y otras es- tructuras opresivas. En este sentido, en vez de tomar las estructuras y con- ceptos de genero y raza como exclu- yentes, la nueva propuesta sugiere desarrollar teorias e investigaci6n que capten la interrelaci6n entre ge- nera, clase, etnicidad y explotaci6n. Esta autora ha llamado la atenci6n tambien acerca de la migraci6n de mujeres dominicanas a Estados Uni- dos. Su eje de analisis se situa en las vinculaciones entre la unidad do- mestica, las relaciones de genero en su seno familiar y ellugar de trabajo. Pessar encuentra que si bien el traba- jo asalariado mejora las relaciones fn- tergenericas en el seno del hogar, ello no se traduce necesariamente en un cambio en la identidad de los mi- grantes ni en sus condiciones de vida o sus roles tradicionales. Hirsch (1999), en la comparaci6n de dos generaciones de mujeres mi- grantes de un pueblo de Jalisco, sefia- la que el contexto hist6rico, mas que el proceso de la migraci6n interna- cional, ha venido transformando las relaciones entre los generos. Hirsch indica que es tiempo de reorientar la cuesti6n de si la migraci6n da poder a las mujeres y dejar la busqueda de una sola causa que explique dicho aumento de poder, dado que esta vi- si6n oscurece y hace pasar como invi- sibles los aspectos de genero de los varones. Para esta autora, se esta dan- do un cambia generacional que va del respeto a la confianza: "Las pare- jas j6venes tienen hoy en dfa mayores posibilidades de tomar decisiones conjuntamente con sus c6nyuges, de compartir algunas tareas de la repro- ducci6n familiar y de valorar la inti- midad, incluida la sexual, como una fuente de cercanfa emocional". Para Hirsch, a diferencia de sus padres, las nuevas generaciones de migrantes no interpretan de manera automatica los desacuerdos de sus esposas como un ataque a su autoridad u hombr!a. Hirsch menciona que todav{a hoy en dla, los varones continuan siendo va- lorados publicamente segun su capa- cidad de ser proveedores, y que las mujeres aun son juzgadas segt1n su dedicaci6n a las tareas domesticas. Sin embargo, esta autora reconoce que hay un cambio generacional de parte de los varones hacia una mayor colaboraci6n y reconocimiento de la nueva capacidad de proveedoras econ6micas de las mujeres. Malkin (1998) indica que la fami- lia debe ser percibida como una construcci6n hist6rica y discursiva. En su investigaci6n etnografica en- contr6 que las mujeres migrantes que realizan trabajo remunerado aun son consideradas como esposas y/o miembros de familias. Esta autora indica que esos roles todav{a suelen ser vistos como excluyentes en rela- ci6n con el de proveedoras econ6mi- cas y que en este sentido, familia y genero han sido usados para obtener trabajo barato basados en dicha "ex- clusi6n''. En este sentido para Mal- kin, los lazos de parentesco "transnacionales" han sido mas im- portantes para la reproducci6n cultural de las personas con roles "morales" espedficos que para la re- producci6n material de sus hogares. Al igual que lo observado por Ro- berts (1997), las diferencias norma- tivas de la familia construyen y definen diferencias y jerarqulas en su interior. Malkin reconoce que aun se sabe poco sobre la manera como se nego- cia al interior de las familias la NOTACRfTICA 185 decisi6n de migrar. Esta autora indi- ca que se tiene que poner atenci6n en c6mo las mujeres negocian ante si- tuaciones de desigualdad y c6mo construyen sus "agendas" o espacios de poder. En la perspectiva de Mal- kin, las mujeres son sujetos comple- jos construidos a traves de discursos competitivos los cuales son, a su vez, producto de intersecciones de rela- ciones de poder. No existe una subje- tividad dada, aclara la aurora, la distribuci6n del poder se basa en las construcciones discursivas de la posi- ci6n de los sujetos a partir de los cua- les los individuos interpretan activamente el mundo y la manera como estos y el mundo mismo estan gobernados. Malkin analiza el tema de la agencia o poder a traves de la manera como se construyen los dis- cursos de la familia, la clase y el respe- to, debido a que estos discursos son usados para estructurar las identida- des de los individuos como migran- tes. En mi propia investigaci6n (Vega, 1999), realizada en Ciudad Juarez, Chihuahua, con personas que han ido a trabajar a los estados de Nevada, Arkansas y Oklahoma, en- contre que tanto los varones como las familias aun suelen apelar ala posibi- lidad de la separaci6n de los hogares, los riesgos que adquieren las mujeres a la hora de migrar hacia Estados U nidos y el descuido de la educaci6n de los hijos como elementos discursi- vos para disuadir la decisi6n de mi- grar. Evidentemente estos discursos, elaborados principalmente por varo- nes, suelen apelar a la visi6n de una "doble moral", y comunmente exa- geran su preocupaci6n ante la poten- cial perdida de los privilegios de que 186 MIGRACIONES INTERNACIONALES gozan cuando sus esposas e hijas per- manecen en casa, me refiero sobre to- do a la divisi6n del trabajo domestico, incluido el cuidado de los hijos. Esto, sin embargo, no debe hacernos suponer que los individi.tos son entes pasivos ni que los varones son totalmente opuestos a "nuevos" cam bios. Respecto al trabajo de Szasz (1999), Haman la atenci6n aspectos relevantes poco aludidos en la litera- tura sobre migraci6n femenina hacia Estados Unidos: los estudios acerca de la mujer rescataron dimensiones socioculturales espedficas en las mo- tivaciones y caracterfsticas de la mi- graci6n femenina y de la actividad !aboral de las migrantes de origen ru- ral, como la divisi6n del trabajo en el hogar, los patrones de autoridad, el control de la sexualidad femenina, los cambios acaecidos en el mercado matrimonial y las diferencias en los mercados de trabajo para hombres y mujeres en los contextos de origen y destino. Los estudios de la mujer, in- dica esta autora, enfatizaron la im- portancia de la unidad domestica y las relaciones de parentesco en el es- tudio de las migraciones de j6venes rurales, y los estudios de genero agre- garon otras dimensiones, como las relaciones de poder y los conflictos de intereses en el interior de los hoga- res, as! como los cambios relaciona- dos con la autonom!a femenina, la divisi6n del trabajo y las relaciones !ntergenericas que resultan de las mi- graciones. Szasz afirma que en la mi- graci6n hacia Estados Unidos, las migrantes tienen menor fecundidad que las mujeres que permanecen en Mexico. Otro punto substancial que Szasz indica es el de los intentos de- mograficos por medir la migraci6n femenina. Al respecto esta autora afirma que la corriente migratoria fe- menina en la actualidad es de origen y destino urbanos, y que ha aumen- tado la emigraci6n internacional, destacando que las j6venes solteras constituyen una minor!a. Finalmen- te, Szasz indica que los migrantes va- rones, aunque sean solteros, tienen mas posibilidades de negociar arre- glos residenciales, porque no estan sujetos al mismo control de la sexua- lidad, y llama la atenci6n acerca de la presencia en el creciente flujo migra- torio femenino hacia Estados Uni- dos de mujeres solas que emigran principalmente para trabajar. Lama- yor presencia femenina en el flujo migratorio internacional lo explica Szasz como consecuencia de las transformaciones que ha sufrido el mercado !aboral estadunidense ya que se prefiere contratar mujeres, porque ello permite eludir mas facil- mente el pago de los beneficios de se- guridad social y facilita la rotaci6n de personal (Szasz, 1999). En su trabajo, que se centra en el sur de Jalisco y en el que presenta entrevistas realizadas a mujeres que migran hacia Los Angeles, Woo (200 1) enfatiza que ellugar de origen es un elemento que ayuda a com- prender la migraci6n de las mujeres hacia Estados Unidos y c6mo se dan las relaciones de genero, ya que la subordinaci6n, la identidad de ge- nero y la autonom!a de la mujer tienen significados diferentes de acuerdo con su contexto local. Woo resalta que los estudios sobre migraci6n y genero no son gen- eralizables. Por ejemplo, el poder que adquieren algunas mujeres a traves de su experiencia !aboral en Estados Unidos y/o ante Ia ausencia del esposo en ocasiones es temporal: cuando Ia mujer tiene "exito" al in- corporarse al mercado !aboral estadunidense, se crean las condi- ciones para que puedan cambiar sus roles tradicionales. En cambio, cuan- do se da un "fracaso" al salir del mer- cado !aboral estadunidense, ello le representa a estas mujeres una po- tencial perdida de autonomfa. En otro texto recientemente pu- blicado y compuesto de varios ar- ticulos elaborados a partir de informaci6n etnografica, Barrera y Oehmichen (2000) argumentan que aunque Ia migraci6n corresponde a una estrategia familiar, las desigual- dades de genero hacen de Ia mujer el eslab6n mas debil y, de ese modo, el miembro mas facilmente sometido a unas estrategias de sobrevivencia que suponen relaciones de cooperaci6n pero tambien de conflicto. En este texto se indica que frente a Ia ausen- cia masculina, las mujeres han asu- mido nuevas responsabilidades que anteriormente estaban a cargo de los varones como el tra:bajo agricola, Ia adquisici6n de los insumos y Ia de- fensa de sus tierras. Estas nuevas res- ponsabilidades no relevan a las mujeres de las tareas socialmente consideradas como "propias de su sexo", generalmente las vinculadas al cuidado del hogar y de los hijos. Sus nuevas .responsabilidades, sefialan Barrera y Oehmichen, no se tradu- cen en una mayor capacidad de deci- si6n de las mujeres ni les otorga una mejor posici6n de poder o de presti- NOTACRfTICA 187 gio al interior de las familias y comu- nidades. Mas bien, se abre un campo de conflictos, negociaci6n y acuer- dos que involucran una nueva cons- trucci6n de lo que socialmente es aceptado como atributos de lo feme- nino y las relaciones entre los sexos. Ariza (2000), por su parte, plantea que el foco del an:ilisis no es ya pre- ponderadamente Ia migraci6n hacia Estados Unidos y los mercados de trabajo sino el car:icter procesual de Ia migraci6n en su vinculaci6n dinami- ca con otras variables sociodemogra- ficas. Se estudian asf, en relaci6n con Ia migraci6n femenina, Ia dinamica familiar, Ia oposici6n entre los espa- cios publicos y privados y Ia identi- dad. Hay tambien gran interes por destacar Ia heterogeneidad de los procesos migratorios antes que su homogeneidad. Ariza destaca que Ia crftica mas contundente que con fre- cuencia se formula a los soci6logos es que continuan tratando al genero como variable y no como un concep- to te6rico central. Ademas, los an:ili- sis sobre migraci6n comunmente descansan en esquemas interpretati- vos excesivamente economicistas e instrumentales que dificultan visua- lizar las interrelaciones entre Ia mi- graci6n y otros aspectos sociales relevantes. La nula consideraci6n de los aspectos subjetivos y simb6licos, por ejemplo, imp ide evaluar las inte- rrelaciones entre Ia dimensi6n laboral de Ia migraci6n y sus deter- minantes socioculturales. Ariza afirma que diversos autores consta- tan un impacto importante y positi- vo del trabajo extradomestico sobre las relaciones de genero en el hogar, el cual se suele perder al retornar al 188 MIGRACIONES INTERNACIONALES pafs de origen. La autora seiiala tambien que el hecho de aceptar que las mujeres trabajen para completar el ingreso del hogar somete la imagen masculina a un cumulo con- siderable de tensiones y contradic- ciones, de ahf que con frecuencia la idea del regreso suscite reacciones opuestas: las mujeres, en una gran mayorfa de los casos, no desean re- tornar, aunque al finallo hagan "en aras del bienestar familiar". Por ultimo, Ariza argumenta que el pro- blema mas escabroso es el de la eva- luaci6n del impacto de la migracion sobre las relaciones de genero. Seiiala, como algunos autores pro- ponen, un modelo analftico cuyo eje reside en calibrar el efecto de la mi- gracion internacional sobre la situa- cion de la mujer a traves de contrastar l<>.s diferencias en los niveles de intercambio (econ6micos y no economicos) que tienen lugar antes y despues de la migraci6n. Estos intercambios incluyen tanto bienes y servicios como cuotas de poder en cuanto al control de los propios recursos, los de otros miem- bros de la familia y el proceso de la toma de decisiones. Segtln Ariza, las alternativas resultantes de la expe- riencia migratoria internacional podrfan ser: mejorfa en la situacion de la mujer, deterioro o restructura- cion de las asimetrfas. Consideraciones finales Por lo descrito hasta aqu{ uno puede concluir que las mujeres siempre han estado presentes en el proceso migra- torio internacional y que hasta hace poco tiempo, los estudiosos del tema se han detenido a analizar la impor- tancia que han cobrado las mujeres en este complejo proceso migratorio, particularmente en la serie de cam- bios que la migracion internacional ha generado en el interior de los ho- gares con relaci6n a los roles tradicio- nales observados tanto por hombres como por mujeres. Sin embargo, quedan claros dos puntos de la litera- tura revisada en este trabajo: 1) La gran mayorfa de los estudios aun suelen equiparar genero con mujeres, y aunque algunos de ellos proponen "profundizar" en las rela- ciones de genero, practicamente nin- guno de los estudios revisados logra este objetivo, es decir, se discuten las asimetrfas de poder, las posibilidades del aumenr.p de poder y algunos "efectos" del trabajo femenino en las relaciones de genero, pero no se muestran las reacciones de los varo- nes, cuales son las "tensiones" que es- tos procesos producen; ni si existen o no resistencias y cooperacion por parte de los hombres. Como todas estas investigaciones se realizan a tra- ves del lente femenino, los varones aun estan ausentes en la informacion recopilada por la mayorfa de los tra- bajos que revisamos. En esos estu- dios tampoco se analiza esta compleja problematica desde el pun- to de vista de las distintas generacio- nes, su ciclo de vida y los contextos socioculturales, economicos e histo- ricos de la poblaci6n migrante. 2) Algunos estudios identifican causales de tension, otros, en cam- bio, prestan mas atencion al relativo incremento de poder que la migra- cion internacional permite a traves del acceso a nuevos recursos y distin- tas redes. En este sentido, se discute el proceso de insercion !aboral de las mujeres que no solo es visto como al- go que proporciona mejoria econo- mica sino tambien como un proceso que esta fortaleciendo una relativa autonomfa de las mujeres. Esta pani- cipacion !aboral, en ciertos casos, no solo aumenta el poder, sino que constituye una decision que empieza a formar parte de un proyecto de vi- da propio de las mujeres. Con todo esto se vislumbran cambios en las agencias, capital social y cultural de las mujeres, pero todavia falta cono- cer con mayor detalle como estan asumiendo y reaccionando ante es- tos procesos los varones. Si en algo ha sido util el concepto de genero lo ha sido justamente para rebasar las diferencias biologicas y Hamar la atencion sobre los procesos culturales y los respectivos contextos que dan cuenta de las asimetrias de poder y las posibilidades de cam bios en los roles y la relaciones entre los generos. No verlo de esta manera mi- nimiza y conduce el estudio de la mi- gracion por los paradigmas de hace veinte aiios o mas. Si bien es cierto que se puede y se debe estudiar a las mujeres de manera aislada, la gran ventaja de la propuesta de genero es que rebasa las diferencias biologicas y coloca en su justa dimension la compleja relacion sociocultural en la NOTA CRfTICA 189 que viven hombres y mujeres, cuan- do estos se involucran en el proceso de la migracion internacional, ya que hombres, mujeres y familias enteras son forzados a vivir en otro pais con otro idioma y otra cultura en la que las diferencias de genero se entrela- zan con diferencias de clase y ernici- dad. Finalmente, la gran mayo ria, si no es que todas las investigaciones efec- tuadas acerca de las mujeres migran- tes, son de indole cualitativa perspectiva que aunque ahonda en los procesos de decision no alcanza para medir la magnitud de la presen- cia de las mujeres ni facilita las posi- bilidades de generalizacion y comparacion que estudios de orden cuantitativo permitirian. Y esto, que suele ser considerado una limitante, es a la vez la fortaleza de los estudios cualitativos: analizar in situ y a pro- fundidad, procesos y problematicas. Debemos reconocer que los estu- dios sobre las mujeres abrieron bre- cha respecto a un tema comunmente olvidado en los estudios de migra- cion internacional y llamaron la atencion sobre aspectos vi tales que la categoria de genero posibilita; sin embargo, se requieren metodologias mas sofisticadas que permitan captar la complejidad de los cambios que el proceso de la migracion esta introdu- ciendo en las relaciones entre los ge- neros. 190 MIGRACIONES INTERNACIONALES Bibliografla Alonso Meneses, Guillermo, "Riesgos yvulnerabilidad en la migraci6n clan- destina", en Ciudades, num. 52, octubre-diciembre, 2001. 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