Migraciones internacionales num especial.pdf MIGRACIONES INTERNACIONALES, VOL. 7, NÚM. ESPECIAL 1, 2013 Más allá del transnacionalismo: Una perspectiva alternativa de la conexión de los inmigrantes con su país de origen1 Roger Waldinger University of California at Los Angeles Resumen La literatura sobre transnacionalismo ha demostrado que las migraciones interna- cionales inevitablemente generan conexiones transfronterizas. Sin embargo, esta perspectiva oculta las formas en las que los lazos que unen a los Estados emisores y receptores también se tensan con los procesos mediante los cuales los Estados- nación se mantienen apartados del mundo. Este trabajo busca identificar los me- canismos que generan y así mismo atenúan los vínculos interestatales de una serie de actividades, resumiendo los resultados de las investigaciones sobre las relaciones sociales transfronterizas, la política hacia los emigrantes, las respuestas de los Esta- dos de emigración, y la participación del país de origen en la segunda generación. Palabras clave: 1. migración internacional, 2. transnacionalismo, 3. emigración, 4. política hacia los emigrantes, 5. segunda generación. Beyond Transnationalism: An Alternative Perspective on Immigrants’ Link with their Country of Origin Abstract The literature on transnationalism has shown that international migrations inevi- tably generate cross-border connections. However, that perspective also obscures the ways in which the ties linking sending and receiving states also come into tension with the processes by which nation-states keep themselves apart from the world. This essay seeks to identify the mechanisms that both generate and attenu- ate cross-state ties across a range of activities, synthesizing the results of research on cross-border social ties, emigrant politics, emigration state responses, and home country engagement among the second generation. Keywords: 1. international migration; 2. transnationalism; 3. emigration; 4. emi- grant politics; 5. second generation. 1 Una versión previa del presente artículo fue originalmente escrita en inglés y pu- blicada en 2012 ba jo el título “Beyond Transnationalism: An Alternative Perspective on Immigrants’ Homeland Connections” (Waldinger, 2012). traducción/translation Migraciones internacionales num especial.indd 189 27/11/2013 07:35:46 p. m. [190] Introducción Para quienes estudian la migración internacional en la actualidad, uno de los principales problemas teóricos es cómo enfrentar dos tentaciones metodológicas opuestas: por un lado, el nacionalismo y, por el otro, el transnacionalismo. El nacionalismo metodológi- co es el enfoque más común, ya que tanto desde un punto de vis- ta académico como desde una perspectiva popular se piensa que los Estados-naciones normalmente contienen sociedades (como lo implica, por ejemplo, el concepto de sociedad estadounidense, mexicana, o francesa). Desde esta perspectiva, la aparición de ex- tranjeros que siguen vinculados con sus países de origen es vista como algo anormal que interfiere con un todo que, de otra ma- nera, estaría integrado, y como algo que se espera que desaparez- ca. En consecuencia, los estudiosos –al igual que los ciudadanos de los países de destino– permanecen de espaldas a la frontera, mirando hacia adentro y concentrando su atención en los recién llegados. Lo que ven es que los inmigrantes responden pragmá- ticamente a las oportunidades que encuentran, en busca de una nueva vida y adaptándose a un juego de herramientas culturales que les proporcionan dividendos en su nuevo hogar. Como el en- torno que los recibe es dinámico, sus instituciones se abren. Los recién llegados responden de igual manera, cruzando fronteras étnicas, alejándose de otros como ellos y acercándose al común denominador, cualquiera que éste sea. En años más recientes, sin embargo, el enfoque alterno parece ser más atractivo. Conforme el movimiento de bienes, servicios, ideas y personas (estas últimas en un grado considerablemente menor) da la impresión de estar cruzando todas las fronteras, el epifenóme no parece estar relacionado con el Estado-nación. Des- de este punto de vista, las relaciones y actividades sociales –si no es que las sociedades– traspasan de manera natural las fron te- ras nacionales. Al mirar a través de éstas, lo que se percibe son Estados-naciones que han perdido la capacidad de controlar el cruce de personas por sus fronteras. Incapaces de mantener fuera o expulsar a los extranjeros no deseados, también encuentran di- Migraciones internacionales num especial.indd 190 27/11/2013 07:35:46 p. m. WALDINGER/MÁS ALLÁ DEL TR ANSNACIONALISMO 191 fícil conservar la línea entre ciudadanos y extranjeros, la cual, aun cuando no ha desaparecido del todo, es cada vez más borrosa. Si bien los lazos con el país de origen y el país anfitrión fueron vistos alguna vez como mutuamente excluyentes, el entorno político e ideológico de hoy parece estar más relajado conforme el cambio de crisol cultural a multiculturalismo va legitimando la expresión y la organización alrededor de lealtades con el país de origen. De ese modo, el incremento de la migración ha traído consigo la pro- liferación de actividades que vinculan a los inmigrantes con sus lugares de origen, ya sean acciones rutinarias como el envío de remesas, las comunicaciones o los viajes, o actividades más or- ganizadas como la participación política en el país de origen o la filantropía de los inmigrantes. Al parecer, la nuestra es una era transnacional en la que son pocos los países de origen de emi- grantes que no tienen diásporas que están tratando de movilizar, y existen pocas emigraciones en las que no encontramos una acción social consciente de la diáspora. Es fácil darse cuenta de lo atractivo que resulta el enfoque trans nacional, ya que nos recuerda que hablar de migración inter- nacional es hablar de conexiones a través de las fronteras. Aunque la mitología de los países clásicos de inmigración asume que los recién llegados han venido con la intención de construir una nue- va vida en una nueva tierra, en realidad ese no suele ser el caso: muchos migrantes desean aprovechar la brecha entre lugares ri- cos y pobres para acumular recursos económicos con la finalidad de usarlos al regresar al país de origen. Eventualmente, algunos de ellos realizan esos planes; otros, queriéndolo o no, terminan por echar raíces en el país de llegada. Dada la naturaleza incierta y de transición del proceso migratorio, las conexiones entre lugares de origen y de destino se encuentran en todas partes. Grandes flujos de remesas, asociaciones de inmigrantes que reúnen fondos para ayudar a las ciudades de origen que dejaron atrás, trenes o aviones llenos de inmigrantes que vuelven a casa para visitar familiares o amigos aparecen en cualquier lugar del mundo contemporáneo en el que encontremos grandes números de migrantes internacio- nales. Estos mismos fenómenos transforman los lugares de origen Migraciones internacionales num especial.indd 191 27/11/2013 07:35:46 p. m. MIGRACIONES INTERNACIONALES, VOL. 7, NÚM. ESPECIAL 1, 2013192 de los emigrantes, proporcionando, al mismo tiempo, las oportu- nidades y las motivaciones para emigrar, y por eso los Estados de destino encuentran que las migraciones, una vez que empiezan, son tan difíciles de detener. Por todas estas razones, un enfoque transnacional apunta apropiadamente más allá del estadouniden- centrismo, que define el problema como de “inmigración”, im- pulsándonos más bien a tomar en cuenta la multitud de puntos de retroalimentación que unen a los lugares de origen con los de destino, interacciones que son incuestionablemente afectadas por las realidades específicas en el terreno, pero que aparecen en un contexto nacional detrás de otro. Aunque en teoría una perspectiva transnacional puede ge nerar un valor agregado, en la práctica, en su implementación en los estudios, ha dejado mucho que desear, como se mostrará en este traba jo. A pesar de que han rechazado la opinión convencional de que lo normal es que las relaciones sociales estén contenidas dentro de las fronteras de un Estado, desafortunadamente, los estu diosos del trans nacionalismo de los inmigrantes han olvidado todos los procesos opuestos que transforman a los extranjeros en naciona- les y cortan sus lazos que se extienden más allá de la frontera de la so ciedad de destino. En este artículo se aclara y amplifica la visión rebasando las dicotomías simplistas de las dos tentaciones metodológicas que compiten entre sí, y se centra la atención en la regularidad de la migración internacional y su inevitable coli sión con los mecanismos mediante los cuales los Estados-naciones bus- can mantenerse separados del resto del mundo. Conexiones a través de las fronteras: La importancia de la política y el lugar Hablar de migración internacional es hablar de conexiones a tra- vés de las fronteras. Los lazos que vinculan a los países de origen y los de destino son un aspecto significativo de la experiencia mi- gratoria, y han aparecido tanto en la actualidad como en épocas anteriores de la migración. Sin embargo, los vínculos que la lite- ratura llama transnacionales son una sorpresa sólo para aquellos Migraciones internacionales num especial.indd 192 27/11/2013 07:35:46 p. m. WALDINGER/MÁS ALLÁ DEL TR ANSNACIONALISMO 193 que creen que los Estados-naciones normalmente contienen so- ciedades, como lo implica el concepto de sociedad estadounidense. Una perspectiva mejor, no obstante, comprende que las redes de personas, información y bienes cruzan de manera regular las fron- teras del Estado, y por eso la migración internacional es un fenó- meno recurrente. Más aún, la migración construye otros puentes sucesivos a través de las fronteras, ya que la mayoría de los inmi- grantes mantienen algún tipo de conexión con los seres queridos que dejaron atrás. Gracias a la brecha entre lugares ricos y pobres, la migración también permite a los que se desplazan acumular re- cursos que resultan especialmente útiles en su lugar de origen, ya sea como fuente de manutención para los que se quedan en casa o como activos que pueden invertirse en el lugar de procedencia. Para una pequeña minoría, la combinación de más recursos eco- nómicos con las nuevas libertades que hace posible la emigración produce una participación continuada en la política del país de origen, lo que con frecuencia da como resultado mayores niveles de influencia que los que había experimentado antes. Irónicamente, estas conexiones a través de las fronteras reflejan el continuo confinamiento de los recursos económicos y políticos en los Estados ricos en los que convergen los migrantes. Precisa- mente porque tienen resultados, los esfuerzos de grupos de base y espontáneos de migrantes desencadenan respuestas de los propios países de origen que expulsaron o ignoraron a los migrantes, pero que ahora descubren que los nacionales que viven en otro Estado tienen algo que ofrecer. A largo plazo, sin embargo, los excedentes generados inicialmen- te por la migración se ven también contenidos, pues resulta que el lugar y el Estado sí cuentan. El asentamiento transfiere las rela- ciones de las sociedades de origen a las receptoras, reduciendo los recur sos que pueden ser enviados a través de la frontera territorial, al mismo tiempo que orientan a los migrantes hacia las condicio- nes y estándares del lugar en el que residen. Al adoptar los patro- nes locales de consumo, conducta y preferencias, los migrantes y sus descendientes también se vuelven cada vez más diferentes de quienes se quedaron en casa, por lo que los beneficios de la Migraciones internacionales num especial.indd 193 27/11/2013 07:35:46 p. m. MIGRACIONES INTERNACIONALES, VOL. 7, NÚM. ESPECIAL 1, 2013194 interacción de un lado a otro de las fronteras también descienden. La naturaleza claramente política de la migración internacional acelera estas transiciones, ya que, por ser extranjeros, los migran- tes no pueden cruzar las fronteras de los países cada vez que lo deseen. Además, debido a que la ciudadanía del país anfitrión con fiere posición y derechos mientras que las sociedades de origen no pueden proteger de manera efectiva a sus emigrantes o resolver sus problemas, los inmigrantes tienen una motivación para buscar la membresía en la sociedad en la que residen. Las siguientes secciones desarrollan esta perspectiva, mostran- do cómo la migración genera lazos de un lado a otro de las fron- teras, pero también, al mismo tiempo, desencadena cambios que cortan esas conexiones en la frontera de la sociedad de acogida. Actividad cotidiana de un lado a otro de la frontera La migración implica el cruce de una frontera territorial, pero no necesariamente social. Alguna vez descritos como desarraiga- dos, los migrantes son ahora frecuentemente identificados como transna cionales (transnationals). Es casi seguro que esta etiqueta va demasiado lejos, pero es verdad que una gran cantidad –tal vez la mayoría– de los migrantes mantienen sus conexiones con su país de origen. Para muchos de ellos, las conexiones entre una nación y otra, con frecuencia, son parte integral de las estrategias de supervi ven cia familiar que en primer lugar impulsan la migración. Ese patrón se sostiene mejor en el caso de los migrantes laborales –ejem pli fi ca - dos por los italianos de la última era de la migración en masa y los mexicanos de la época actual–, entre los cuales el movimiento de las sociedades pobres a las sociedades ricas es una manera de ge ne- rar recursos en el punto de destino para ser utiliza dos en el de ori- gen (Massey et al., 1987; Gabaccia, 2000). Las migraciones de este tipo envían a un miembro de un hogar a otro lugar donde los sala- rios son altos, y éste a su vez transmite ahorros que se gasta rán en el consumo y/o inversión en un lugar donde el costo de la vida es bajo. De ahí que la conectividad sea parte integral de la experiencia Migraciones internacionales num especial.indd 194 27/11/2013 07:35:46 p. m. WALDINGER/MÁS ALLÁ DEL TR ANSNACIONALISMO 195 migratoria misma: lo que fluye a través de las fronte ras –informa- ción, recursos y apoyo– proporciona el pegamento necesario para unir a los miembros de una familia ahora separada en el espacio. Esta estrategia funciona a corto plazo, pero resulta difícil de sostener a un plazo más largo. Aunque el consumo puede ser con trolado mientras las normas sociales se impongan a las expec- tativas de la sociedad anfitriona, mantener el nivel necesario de privación es difícil. Sobre todo, las expectativas de consumo difie- ren sistemáticamente entre aquí y allá, por lo que, con el tiempo, la exposición a un nuevo patrón de vida genera nuevos deseos y necesidades, lo cual interfiere con la capacidad de los migrantes de mantener la economía familiar internacional de la que depende una forma de vida transestatal. El siguiente paso lógico es reubi- car a los miembros de la familia para que todos vivan en el lugar donde se ganan los salarios. Sin embargo, ese cambio altera aún más el equilibrio entre gastos e ingresos, ya que reduce también la capacidad de enviar recursos al lugar de origen o de guardarlos para invertirlos en algún momento futuro (Piore, 1979). Por lo tanto, el hecho de que los recursos económicos estén contenidos dentro de los países ricos impulsa pero también restringe los lazos transestatales de los migrantes. Desde luego, la migración de trabajadores poco calificados, usual mente de origen campesino, es sólo una variante entre mu- chos tipos de migración. La mano de obra calificada tiene más probabilidades de ser bien recibida y deseada, pero, con frecuen- cia, estas corrientes traen consigo un componente temporal, algu- nas veces circular, como ejemplifican los estudiantes extranjeros de posgrado en universidades estadounidenses o los ingenieros de otros países con contratos a corto plazo en compañías de alta tec- nología. Por definición, los refugiados y solicitantes de asilo no pueden regresar, al menos mientras persistan las condiciones que los expulsaron de sus países de origen. Aunque para algunos la se- paración es definitiva, para otros, los lazos con los lugares –y sobre todo con la gente– que dejaron atrás siguen siendo muy fuertes. Aunque estos vínculos se erosionan con el tiempo, para muchos migrantes el intervalo entre el corto y el largo plazo resulta ser Migraciones internacionales num especial.indd 195 27/11/2013 07:35:46 p. m. MIGRACIONES INTERNACIONALES, VOL. 7, NÚM. ESPECIAL 1, 2013196 bastante extendido. Incluso después de asentarse, muchos man- tienen conexiones continuas con la gente de la que ahora están separados por fronteras, mandando remesas, haciendo el viaje ocasional al país de origen, comprando productos étnicos hechos en éste y manteniéndose en comunicación con familiares y ami- gos que permanecen allá. Estas conexiones también mantienen el flujo migratorio, ya que la información acerca de las oportunida- des en otros lugares se filtra fuera del círculo inicial. Los vetera- nos ayudan a los recién llegados, que a su vez tienden a aparecer donde se habían establecido los que arribaron antes. Los contactos continuos –cartas, llamadas telefónicas y visitas de regreso– les dicen a los que se quedaron en casa que les iría mejor si se fueran a otra parte. Mientras los nuevos migrantes siguen llegando, las conexiones se refrescan, y el intenso interés de los recién llegados en mantener los lazos con los que se quedaron allá hace que para los veteranos sea más fácil, conveniente y barato hacer lo propio. Las conexiones producen un mayor contacto, haciendo crecer el volumen del mercado, creando economías de escala y oportu- nidades para los especialistas en proveer este servicio de un lugar a otro, reduciendo el costo e incrementando la conveniencia de mantener los lazos con la sociedad de origen. Ése fue el patrón du rante la era de la migración a través del Atlántico, cuando la inmigración generó tal incremento en la correspondencia que los sistemas postales se vieron forzados a responder introducien do cambios que transformaron la entrega de correo transatlánti co –de ser un evento extendido, ocasional, e impredecible–, en uno ru tinario. En términos relativos, la compresión del tiempo-espacio puede haber sido mayor en la anterior era migratoria que en la actual. Sin embargo, la comunicación entre los migrantes contem poráneos y sus parientes y amigos en su país de origen puede ser instantá- nea, lo que produce un tremendo flujo de tráfico telefónico entre Estados Unidos y los países de los que provienen los inmigrantes (Panagakos y Horst, 2006). Aunque las líneas telefónicas pueden no extenderse a algunas de las poblaciones pequeñas y aisladas de las que provienen algunos inmigrantes, la rápida difusión de los Migraciones internacionales num especial.indd 196 27/11/2013 07:35:47 p. m. WALDINGER/MÁS ALLÁ DEL TR ANSNACIONALISMO 197 teléfonos celulares permite que casi cualquier persona en cual- quier lugar esté conectada. La telecomunicación podrá no ser gratuita, pero no es terrible- mente costosa. La competencia dentro de la industria de las tele- comunicaciones empuja los precios constantemente hacia abajo, y es posible encontrar tarjetas telefónicas baratas en casi todas las tiendas de los vecindarios de inmigrantes de Los Ángeles, Nue- va York, Miami, y cada vez más en casi toda ciudad importante de Estados Unidos. El acceso también está aumentando del otro lado, pues aunque los amigos y familiares de los migrantes pueden ser muy pobres para poseer un teléfono, a menudo tienen sufi- ciente dinero para comprar un chip que les proporciona algunos minutos de tiempo aire una o dos veces a la semana. Como en el pasado, las personas y el dinero se están moviendo de un lado a otro. En temporada navideña, los aviones a San Salva- dor (El Salvador), Kingston (Jamaica) o Puerto Príncipe (Ha ití) van llenos de inmigrantes –muchos de ellos con pasaportes de Es- tados Unidos– que van a pasar sus vacaciones con familiares que siguen viviendo en sus países de origen. Como en el caso de las comunicaciones, el turismo étnico de los inmigrantes y aquellos de sus familiares que tienen la suerte de obtener una visa de Es- tados Unidos es un buen negocio que atrae inversionistas deseosos de atender este mercado y hacerlo crecer (pnud, 2005). Aún más atractivo quizá es el negocio de enviar los dólares ga- nados por los inmigrantes en Estados Unidos a los países de donde vinieron (Ratha, 2005). El flujo de remesas ha crecido en propor- ciones impresionantes. Con tanto dinero saliendo de un país rico y gravitando hacia una variedad de países pobres, no faltan actores que buscan facilitar lo que los inmigrantes harán por sí mismos. Las remesas son ya un tema de alta prioridad para el Banco Mun- dial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamerica- no de Desarrollo, por mencionar algunos. Para el sector privado, el negocio de las remesas es una oportunidad por explotar, y por eso algunos bancos estadounidenses están com prando cadenas mexicanas, algunas corporaciones centroa me ricanas están abrien- do sucursales en las zonas de inmigrantes de Los Ángeles, y todos Migraciones internacionales num especial.indd 197 27/11/2013 07:35:47 p. m. MIGRACIONES INTERNACIONALES, VOL. 7, NÚM. ESPECIAL 1, 2013198 los bancos, sean de propiedad estadou nidense o extranjera, están abriendo sus puertas a inmigrantes indocumentados. Por otra parte, no todos pueden ir del país anfitrión al de origen con la misma facilidad. Los viajes siguen siendo costosos, por lo que son ocasionales y de duración limitada. Sobre todo, el poten- cial de mantener contactos en persona con el país de origen se ve impedido por los esfuerzos cada vez más vigorosos por parte de Estados Unidos por controlar los movimientos migratorios, eri- giendo barreras en la frontera territorial y creando obstrucciones para aquellos migrantes que han ingresado en este país pero aún no han logrado convertirse en miembros oficiales del pueblo es- tadounidense. Aunque los inmigrantes legalmente autorizados y los ciudadanos naturalizados pueden cruzar la frontera cuando lo deseen, el mismo proceso de obtener la ciudadanía del nuevo país produce un distanciamiento del lugar y la gente que quedaron atrás (Waldinger, 2008). Por estas razones, la migración internacional inevitablemente produce conexiones de un lado a otro de las fronteras, aunque de forma compleja y multidimensional, como lo ilustran los datos acerca de los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos que se pre sentan en el cuadro 1. Las respuestas proporcionadas por una muestra nacionalmente representativa entrevistada como parte de la “Latino National Survey (lns) 2006” –en adelante, “Encuesta nacional de latinos”– (Fraga et al., 2006) indican que el envío de remesas, las comunicaciones y los viajes son actividades rutinarias y de gran escala. Una gran mayoría (82 %) reporta un contacto fre- cuente con amigos y parientes en México, en tanto que casi una ter- cera parte señala haber viajado durante el año anterior, proporción impresionantemente alta considerando el nivel socioe conómico relativamente bajo de este grupo, los costos que acarrea viajar y los impedimentos impuestos por el estatus de indocumenta dos de muchos de ellos. Sin embargo, una tercera parte reporta nunca ha- ber viajado a México después de haber emigrado a Estados Unidos. Las respuestas a una pregunta acerca de las remesas se distribu- yen de manera similar: casi 40 por ciento envía dinero a casa una vez o más al mes, pero una tercera parte no manda nada. La gran Migraciones internacionales num especial.indd 198 27/11/2013 07:35:47 p. m. WALDINGER/MÁS ALLÁ DEL TR ANSNACIONALISMO 199 mayoría de los inmigrantes siguen teniendo una u otra forma de actividad de un lado a otro de la frontera, y relativamente pocos parecen haber cortado una conexión continua por completo. Por otra parte, la proporción de los que tienen una alta intensidad de actividades a través de la frontera –como lo sugiere a menudo la idea de que los transmigrantes pueden vivir vidas a través de las fronteras– parece ser también relativamente baja. Quizás lo más importante es que una conectividad extensa no excluye el asen- tamiento, pues sólo una minoría de los inmigrantes reportaron tener planes de regresar a México de manera definitiva. Cuadro 1. Conectividad a través de las fronteras: Inmigrantes mexicanos en Estados Unidos Conectividad Porcentaje Contacto con familiares y amigos en México Una o más veces al mes 82 Nunca 8 Visita México Una o más veces al mes 32 Nunca 34 Envía dinero a México Una o más veces al mes 39 Nunca 34 Intensidad de la conexión a través de la frontera: contacto mensual, remesa mensual, viaje a casa en el último año Ninguno 11 Uno de los tres 78 Los tres 11 Planes de regresar a vivir de manera permanente en México Sí 10 N = 3 482; respuestas ponderadas. Fuente: “Encuesta nacional de latinos” (Fraga et al., 2006). Política en el país de origen De igual manera que motivan y limitan las actividades transesta ta- les rutinarias de los migrantes, las fronteras que separan los países Migraciones internacionales num especial.indd 199 27/11/2013 07:35:47 p. m. MIGRACIONES INTERNACIONALES, VOL. 7, NÚM. ESPECIAL 1, 2013200 de origen de los de destino son protectoras, aislando a los migran- tes de las presiones de su Estado de origen y propor cionándo les recursos políticos de los que antes no disponían. Como Zolberg (2000) ha señalado, la migración implica un cambio de jurisdic- ción política: al trasplantar a las personas a entornos políticos distintos y separados, las migraciones dan lugar, de manera re- currente, a movimientos sociales construidos en la sociedad de destino pero diseñados para tener un efecto en la de origen. Como se ha señalado anteriormente, los muchos intercambios que unen los lugares de procedencia y los de destino –ya sea que tengan que ver con el envío de remesas, las comunicaciones, los viajes o las instituciones que dan soporte a estas actividades– entretejen de manera efectiva el aquí y el allá, facilitando y motivando la participación continuada en la política del país de origen y, al mis- mo tiempo, disminuyendo sus costos. Más aún, la presencia en el suelo de una sociedad democrática conlleva por lo menos algunos derechos, aun cuando éstos sean cuestionados y variables. Debido a que la causa de los migrantes puede ser presentada en términos que tienen una amplia resonancia –ya sea apelando a la creencia en los derechos humanos o en la autodeterminación–, encuentra aliados domésticos cuya intervención ayuda a asegurarles un es- pacio para la acción social autónoma. Además, como las fronteras sociales son relativamente difusas, los migrantes inevitablemen- te desarrollan lazos cercanos con los ciudadanos, generando otro conjunto de aliados cuyos derechos políticos son incuestionables. A largo plazo, lo material y lo político se combinan. La misma lógica que empuja a una economía familiar transnacional soporta los proyectos transestatales de los activistas políticos: al recolec- tar fondos en países en los que los salarios son altos para apoyar la movilización política en países donde los costos son bajos, las pequeñas contribuciones de los trabajadores migrantes que ganan salarios bajos son suficientes para darles a los activistas en el exilio los recursos que necesitan para hacer cambios en su lugar de ori- gen. Más aún, incluso entre los migrantes en condiciones más des- ventajosas, no todos se quedan en el fondo. Muchos experimentan una movilidad hacia arriba, y algunos de los más exitosos ponen Migraciones internacionales num especial.indd 200 27/11/2013 07:35:47 p. m. WALDINGER/MÁS ALLÁ DEL TR ANSNACIONALISMO 201 sus medios y contactos a disposición de activistas transestatales. El hecho de que los migrantes se movilicen en una nación más pode- rosa, con la capacidad de actuar de maneras que podrían ayudar o hacer daño a regímenes en sus países de origen, añade también algo a su impacto. Aunque los exiliados que buscan un cambio de Estado o de régimen pueden ver bloqueados sus intentos por ejercer influencia directa en su país, su ubicación –así como sus aliados– en la sociedad anfitriona les dan la opción de conectar- se con legisladores cuyas opiniones tienen menos probabilidades de ser ignoradas por los actores políticos de las sociedades de sus países de origen. Por otra parte, el desplazamiento al territorio de un Estado di- ferente, que representa a un nuevo pueblo, produce impactos que actúan en la dirección opuesta. Aunque el voto expatriado es de hecho más común que el no-residente por parte de los inmigran- tes (Bauböck, 2005), y los partidos políticos con frecuencia man- tienen sucursales en el extranjero en las que los emigrantes pueden participar, la infraestructura electoral construida en el otro lado es siempre mucho más rudimentaria que la que se encuentra en el país de origen. Comparado con el de destino, en donde es posible participar in situ y quienes no son ciudadanos tienen numerosas opciones para la participación cívica (Leal, 2002), la acción políti- ca en el país de origen entraña un mayor esfuerzo y, por lo tanto, mayores costos de oportunidad. Más aún, el patriotismo a larga distancia de los migrantes cho ca con las expectativas de la sociedad anfitriona. Aunque la asimilación es definida como la gradual desaparición de una dife- rencia étnica (Alba y Nee, 2003:11), el mismo proceso transforma a los extranjeros en nacionales. Debido a que, como señalan es- tos autores (2003:145-153), la aceptación es contingente con una transferencia de lealtades del Estado de origen al Estado an fitrión, haciendo una salvedad para los vínculos étnicos residuales, los inmigrantes en Estados Unidos responden en conformidad. Su adopción de la identidad estadounidense es facilitada por las cul- turas políticas pluralistas de ese país, en las que las demandas de exclusividad son modestas y los inmigrantes pueden añadir Migraciones internacionales num especial.indd 201 27/11/2013 07:35:47 p. m. MIGRACIONES INTERNACIONALES, VOL. 7, NÚM. ESPECIAL 1, 2013202 un modificador cultural con un guion (mexico-, chino-, italo-, etcétera) a su recién adquirida identidad nacional estadounidense. En consecuencia, la naturaleza delimitada por las fronteras del nuevo entorno produce dos efectos contradictorios. Por un lado, desactiva las bases políticas de los migrantes, aunque ese efecto varía con las circunstancias de la migración y el grado en el que se le había impartido a ésta una identidad politizada. Los movimien- tos de refugiados, que son impulsados por la política, tienen más posibilidades de engendrar una disposición política más duradera, especialmente cuando los emigrados –o al menos una parte sus- tancial de ellos– provienen de élites y llegan con destrezas políti- cas y otras formas de capital cultural y social que puede ser puesto al servicio de objetivos políticos. En contraste, la migración la- boral típica, que involucra trabajadores agrarios desplazados, con fuertes identidades locales pero débiles identidades nacionales y poca participación en las estructuras políticas nacionales, tiende hacia la no participación. Los datos de encuestas de inmigrantes mexicanos en Estados Unidos subrayan los límites de la participación de la mayoría en la política del país de origen. Debido a que la emigración desde México ha sido principalmente impulsada por consideraciones económicas, no políticas, la participación política anterior a la mi- gración es una experiencia minoritaria. Así, la “Encuesta nacional de latinos” (Fraga et al., 2006) muestra que una mayoría (62 %) de los inmigrantes no votaba en México antes de emigrar a Estados Unidos. Una proporción aún mayor no tenía ninguna participa- ción anterior a su migración en una organización social o política. El hecho de que la actividad política antes de la migración fuera baja no implica necesariamente una falta de participación después de la migración. Una gran mayoría de los inmigrantes piensan que es apropiado que voten en las elecciones en México. Una encuesta nacionalmente representativa de inmigrantes mexicanos realizada por el Pew Hispanic Center en 2006 (Suro y Escobar, 2006a) en- contró que sólo una minoría estuvo de acuerdo con la aseveración “Estoy en los Estados Unidos y las elecciones en México ya no me importan”. Sin embargo, la participación está lejos de ser intensa. Migraciones internacionales num especial.indd 202 27/11/2013 07:35:48 p. m. WALDINGER/MÁS ALLÁ DEL TR ANSNACIONALISMO 203 Casi dos terceras partes de los inmigrantes mexicanos entrevis- tados por la misma encuesta coincidieron en la afirmación “No estoy suficientemente informado acerca de la política en Méxi- co para votar”. Más o menos la misma proporción, entrevistada en otra encuesta nacionalmente representativa del Pew Hispanic Center efectuada el mismo año (Suro y Escobar, 2006b), reportó que estaban más preocupados por la política en Estados Unidos que en México. De manera similar, cuando en la misma encuesta (Fraga et al., 2006) se les preguntó acerca del nivel de atención que le ponían a la política mexicana, casi 60 por ciento contestó “poco o nada”. En un patrón totalmente consistente con estas res- puestas, sólo cuatro por ciento de los inmigrantes encuestados re- portaron pertenecer a una asociación cívica de su ciudad o pueblo de origen, aunque la gran mayoría participa, de un lado al otro de la frontera, en alguna forma de conexión regular con familiares o amigos en México (Fraga et al., 2006). Por otra parte, casi todas las migraciones incluyen por lo me- nos algunas personas que siguen preocupándose por los asuntos de su país de origen. Aunque la mayoría pueda perder el interés, la migración genera recursos y brinda protección a la minoría de activistas del lugar de procedencia, proporcionándoles un apa- lancamiento significativo. Más aún, el radical rara vez está solo, pues con frecuencia hay un gran grupo que escucha, aunque sea ocasionalmente, el llamado de la patria. En general, las identida- des sociales cambian más lentamente que las conexiones sociales. Incluso si ya no envían remesas o hacen viajes periódicamente al país de origen, muchos inmigrantes retienen un nexo emocional con éste. De ahí que persista una etnicidad simbólica y orientada hacia el lugar de procedencia, proporcionando una base para que los activistas de allá los movilicen (o manipulen). La estructura y cultura política de Estados Unidos facilita y estimula el acti- vismo orientado hacia el país de origen, motivando el cabildeo étnico. Además, una larga historia de manifestaciones en favor de las causas de los países de origen ha hecho del activismo orientado hacia éstos una vía completamente aceptable, casi normativa, de la americanización. Migraciones internacionales num especial.indd 203 27/11/2013 07:35:48 p. m. MIGRACIONES INTERNACIONALES, VOL. 7, NÚM. ESPECIAL 1, 2013204 El denominador también cuenta: donde los números son enor- mes, como en el caso de los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos, cualquier causa a la que se aboquen las energías de uno, dos o tres por ciento de los inmigrantes puede impulsar a grupos muy numerosos. De ahí que la política en el país de origen sea Cuadro 2. Conectividad a través de las fronteras: Inmigrantes mexicanos en Estados Unidos Participación política Porcentaje ¿Votaba antes de emigrar a Estados Unidos? No 62 Actividad en organización social o política antes de emigrar Alguna o mucha 9 Ninguna actividad o membresía 84 Es apropiado que los migrantes voten en las elecciones de su país de origen En desacuerdo, poco o mucho 19 De acuerdo, poco o mucho 57 Más preocupado por el gobierno y la política en México o en Estados Unidos* México 10 Estados Unidos 62 “Estoy en Estados Unidos y las elecciones en México ya no me importan” ** De acuerdo, poco o mucho 28 En desacuerdo, poco o mucho 68 “No estoy suficientemente informado acerca de la política en México para votar” ** De acuerdo, poco o mucho 63 En desacuerdo, poco o mucho 31 Pone atención a la política en México Algo o mucho 37 Poco o nada 59 Pertenece a alguna asociación cívica de su pueblo de origen Sí 4 N = 3 482; respuestas ponderadas. *Suro y Escobar (2006b), “2006 National Survey of Latinos: The Immigration Debate”; N = 513; sólo entrevistados mexicanos; respuestas ponderadas. **Suro y Escobar (2006a), “Pew Hispanic Center Survey of Mexicans Living in the U.S. on Absen- tee Voting in Mexican Elections”; N = 925; respuestas ponderadas. Fuente: Fraga et al. (2006), “Encuesta nacional de latinos”. Migraciones internacionales num especial.indd 204 27/11/2013 07:35:48 p. m. WALDINGER/MÁS ALLÁ DEL TR ANSNACIONALISMO 205 un aspecto sobresaliente de la escena inmigrante contemporánea, que los líderes de sus Estados de origen sólo pueden ignorar bajo su propio riesgo. Respuestas de los países de origen Dadas las múltiples formas que adopta el involucramiento de los migrantes con sus comunidades de origen –por no mencionar los recursos que movilizan–, los Estados de procedencia tienen una motivación poderosa para responder, y lo hacen de maneras que al mismo tiempo retienen las lealtades de los emigrantes y conforman sus nexos para satisfacer los objetivos de los líderes de sus países de origen. Las naciones de la emigración pueden no haber roto del todo sus cadenas –al contrario de lo que afirman Basch, Glick-Schiller y Szanton Blanc (1994) en su obra pione- ra en su área–, pero estas antropólogas estaban ciertamente en lo correcto al concluir que muchos Estados siguen hacia donde “su” gente va, y hacen lo que pueden por mantener las lealtades nacionales en un escenario desterritorializado. La lista de polí- ticas relevantes es ahora vasta. El involucramiento de la diáspora (diaspora engagement) –tomando prestado el término acuñado por el geógrafo Alan Gamlen (2008)– va desde monitorear a los emi- grantes, activar su solidaridad nacional, darles acceso a servicios, proporcionarles incentivos para que sigan transmitiendo recursos a través de las fronteras, hasta concederles el derecho a votar desde el extranjero. Aunque es una actividad en crecimiento, el alcance del involu- cramiento de la diáspora choca contra una restricción fundamen- tal: al haber cruzado las fronteras, los migrantes han escapado casi por completo del poder de los Estados de origen, que ya no pueden utilizar la coerción para lograr los objetivos usuales de extraer recursos o asegurar la obediencia política. Lo que es más, la migración invierte con frecuencia la relación de poder, y los mi- grantes pobres de antes –a veces perseguidos y habitualmente ig- norados– ahora poseen recursos que los Estados de la emigración sólo pueden despreciar bajo su propio riesgo. Aunque es común, Migraciones internacionales num especial.indd 205 27/11/2013 07:35:48 p. m. MIGRACIONES INTERNACIONALES, VOL. 7, NÚM. ESPECIAL 1, 2013206 la retórica del cultivo de la diáspora es barata. Los entusiastas aca- démicos, por ejemplo, han mencionado repetidamente la decisión del expresidente haitiano Jean-Baptiste Aristide de declarar que los haitianos en el extranjero constituían la “décima provincia”. Sin embargo, estar atentos a lo que los migrantes quieren cuesta, y por eso las aseveraciones de los Estados de origen de que repre- sentan a la diáspora –especialmente cuando estas afirmaciones provienen de los Estados que no pueden evitar que sus ciudadanos huyan– deben ser tratadas con mucho escepticismo. Como hizo notar Carlos González Gutiérrez, uno de los arquitectos clave del programa mexicano de involucramiento de la diáspora, atender las necesidades de una población que “ha decidido dejar el país y establecerse permanentemente en los Estados Unidos” se agrega a las obligaciones de los Estados “con muy pocos recursos y muchos problemas domésticos” (González, 1993:225). Más aún, esa tarea implica recaudar fondos de contribuyentes cuyos salarios son ba- jos para gastarlos en gente que vive en donde los costos son altos –exactamente lo opuesto a la estrategia seguida por los migran tes, que usan los salarios más altos que ganan en un país rico para ayudar a sus seres queridos o aliados políticos en un país más pobre en el que los costos son bajos. Aún así, los Estados pueden ejercer influencia, en parte, porque la residencia en un país más rico y libre no genera automáticamen- te una membresía; por el contrario, con frecuencia provoca proble- mas prácticos para los migrantes, que los Estados pueden ayudar a resolver. Aunque ya no les es posible ejercer la coerción, pro- porcionar asistencia a los nacionales que viven fuera del territorio también es un deber reconocido por el derecho internacional y de- fendido por los mismos Estados receptores, que pueden rechazar a los migrantes pero quieren mantener el derecho recíproco. Como la migración es un proceso transicional –en el que los migrantes no están seguros si se quedarán o volverán, y muchos aún alimen- tan un nexo emocional con el país en que nacieron–, las políticas que ofrecen reconocimiento a los migrantes como miembros legíti- mos –aunque desplazados– de la nación pueden tener también un atractivo importante. Migraciones internacionales num especial.indd 206 27/11/2013 07:35:48 p. m. WALDINGER/MÁS ALLÁ DEL TR ANSNACIONALISMO 207 Si los Estados de origen tienen cartas que jugar en las negocia- ciones con los migrantes, todavía deben manejar otro problema probablemente más difícil: la resistencia de los Estados receptores y sus pueblos a la intrusión de Estados extranjeros y a la mani- festación visible de los nexos de los migrantes con el exterior. Los migrantes de ahora se benefician con el cambio del crisol cultu- ral al multiculturalismo, que proporciona un mayor espacio para retener –e incluso expresar en público– lealtades con su país de origen. Si bien las sociedades de los países receptores toleran –y a veces aceptan– estas lealtades, generalmente esperan que los re- clamos del lugar de residencia de los inmigrantes estén en primer lugar. De ahí que el manejo adecuado de los reclamos en conflicto de la nueva y la vieja tierra haya sido un dilema continuo, tanto para los activistas orientados hacia la patria de origen como para los Estados de origen que buscan establecer una conexión con “sus” pueblos. Y aunque esas conexiones disfruten de cierta pro- tección por parte del derecho internacional, hasta dónde pueden llegar los funcionarios consulares para involucrarse con los emi- grantes es una cuestión llena de ambigüedades. El caso del voto de los expatriados es un buen ejemplo de estos dilemas. Uno de los mayores reclamos de los activistas en favor de los migrantes, frecuentemente opuesto a los países de origen, es el derecho a votar en el extranjero, un patrón que resul ta más común que su contraparte –el voto de inmigrantes no ciuda danos que viven en Estados receptores– y parece estar creciendo (Bauböck, 2005). De hecho, los sistemas electorales permiten cada vez más el voto de expatriados en todo el mundo. Por ejemplo, según un reporte del Institute for Democracy and Electoral Assistance (Ins- tituto para la Democracia y la Asistencia Electoral), en 2007, más de 100 países permitían alguna forma de voto expatriado, en al- gunos casos sólo para elegir presidente de la república, pero en otros, para una amplia variedad de puestos públicos (idea, 2007). Normativamente, el voto expatriado es la contraparte del reto político con el que la migración enfrenta a los Estados receptores democráticos: la creciente brecha entre la demografía del Estado y su democracia, limitada a los que tienen el derecho al voto. Aunque Migraciones internacionales num especial.indd 207 27/11/2013 07:35:48 p. m. MIGRACIONES INTERNACIONALES, VOL. 7, NÚM. ESPECIAL 1, 2013208 la teoría en esta materia no es nada ambigua respecto de lo que los Estados democráticos con inmigración deben hacer –incluir a todo residente de largo plazo que esté sujeto a las leyes del país–, el voto expatriado es un caso más espinoso. Después de todo, los expatriados están pidiendo algo que los votantes residentes y no ciudadanos no piden, es decir, la posibilidad de afectar decisiones de cuyas consecuencias están casi totalmente exentos. Más aún, el mismo argumento que se esgrime para expandir la membresía del Estado receptor para abarcar a los residentes extranjeros –es decir, que la comunidad de votantes debe incluir a todos los que estén sujetos a sus leyes (Walzer, 1983)– proporciona los funda- mentos para rechazar el derecho a votar de personas que ya no viven en su Estado de origen y que por lo tanto han escapado a su alcance (López-Guerra, 2005; Rubio, 2006). Aunque los teó- ricos políticos están de acuerdo en que los Estados democráticos deben incluir a los residentes de largo plazo en la comunidad de votantes –en tanto que el voto de los expatriados es, en el mejor de los casos, permisible–, los migrantes parecen haber tenido más éxito como emigrantes en busca del derecho al voto en los países de origen que como inmigrantes en busca del derecho al voto en esos Estados democráticos en los que viven (Bauböck, 2005) –una ironía que parecería reflejar las muy diferentes relaciones de poder que caracterizan a los migrantes, por un lado, y a los países emi- sores contra los países receptores, por el otro. Algo que no ha sido mencionado por muchos defensores aca- démicos del voto expatriado es el hecho de que entraña una redis- tribución, reasignando recursos de los más pobres que se quedan en casa a los más prósperos migrantes, quienes también disfrutan la buena suerte de vivir en una sociedad más segura, en la que es más probable que abunden los bienes públicos y privados. La naturaleza extraterritorial del voto expatriado conlleva costos rea- les, nada triviales. Como lo hizo notar el International Institute for Democracy and Electoral Assistance en su manual para votar desde el extranjero, “los procesos de voto externo implican una organización logística que a menudo cuesta más por votante que las elecciones organizadas en el país de origen (idea, 2007:262)”. Migraciones internacionales num especial.indd 208 27/11/2013 07:35:49 p. m. WALDINGER/MÁS ALLÁ DEL TR ANSNACIONALISMO 209 El experimento inicial de México con el voto expatriado en sus elecciones presidenciales de 2006 tuvo un costo de 27.7 millones de dólares (Navarro y Carrillo, 2007), lo que significa poco me- nos de 1 200 dólares por voto emitido por un expatriado. Como señalan Marcelli y Cornelius (2005:432), estos costos y las difi- cultades logísticas relacionadas seguramente “aumentarán confor- me la población migrante mexicana se disperse geográficamente dentro de los Estados Unidos”. De manera similar, el hecho de que el voto expatriado se emita en el territorio de otro Estado soberano genera una serie de pro- blemas, todos ellos difíciles de resolver, y algunos de los cuales pueden socavar el proceso democrático en el país de origen: cómo garantizar el sufragio universal, igualitario y secreto; regular la competencia entre partidos y prevenir delitos electorales. De igual manera, los Estados de origen no pueden ofrecerles a los votan- tes en el extranjero la misma seguridad de la que disponen en su propio territorio, ni proporcionar un mecanismo para resolver disputas en caso de que el número de votos o las campañas fuera de su territorio sean cuestionadas (Nohlen y Grotz, 2000, 2007). Cada una de las opciones prácticas entraña también una serie de desventajas. El voto por correo puede tener los menores costos y la mayor cobertura, pero también representa los mayores riesgos de seguridad. Se puede lograr una mayor seguridad votando en los consulados o en casillas especiales, pero a un costo financiero significativo y en perjuicio de los electores que viven en las áreas de menor densidad de población inmigrante. Aunque las élites migrantes claman por el voto expatriado, las masas no parecen estar muy interesadas. Por ejemplo, una en- cuesta mexicana de inmigrantes en tránsito por la frontera entre Estados Unidos y México encontró que los entrevistados reporta- ron un considerable interés en esta modalidad electoral, pero poca inclinación a invertir tiempo o esfuerzo en votar, como sería viajar a un consulado en otra ciudad con este propósito (Valle, 2005). Respuestas como ésta son totalmente consistentes con una amplia gama de experiencias, tanto de sistemas de voto expatriado muy bien establecidos, como el de Francia o el de Suecia, o sistemas Migraciones internacionales num especial.indd 209 27/11/2013 07:35:49 p. m. MIGRACIONES INTERNACIONALES, VOL. 7, NÚM. ESPECIAL 1, 2013210 más recientes, como los que han surgido a últimas fechas en Amé- rica Latina (idea, 2007; Navarro, 2007). El patrón es el mismo, incluso cuando el sistema de voto expatriado es relativamente sen- cillo, como lo demuestra el caso de las elecciones presidenciales de la República Dominicana en 2004, en las que los migrantes representaron menos de uno por ciento de la votación (Itzigsohn y Villacrés, 2008:672). La mayoría de los migrantes no están interesados porque el voto decisivo es generalmente el que ya hicieron con sus pies. Y aunque ese voto no corta las conexiones ni acaba con las lealtades con su país de origen, sí produce una distancia con éste. Los desafíos de llevar a cabo una elección más allá de las fronteras sólo aumentan esa distancia, pues los sistemas de voto expatriado simplemente no pueden reproducir la infraestructura electoral doméstica. Además, los retos de vivir en una nueva tierra tienden a reorientar las pre- ocupaciones, disminuyendo el interés en los asuntos del país de origen, que tampoco reciben mucha atención en el nuevo entor no extranjero. En contraste, el voto expatriado, a pesar de que los hace sentir bien, no puede aportar mucho a los migrantes en el aquí y ahora. Al final, la alteración de la vida política producida por la migración internacional es demasiada para sostener un electorado extraterritorial, y por eso los inmigrantes se encuentran encerrados, posiblemente conectados con familiares y amigos que dejaron atrás, pero con poco interés o necesidad del voto en su país de origen. La longue durée Si los lazos entre un Estado y otro son parte integral del fenó- meno migrante, ¿qué ocurre con esos nexos cuando una nueva generación, criada y/o nacida en el país de destino, reemplaza a los migrantes? ¿Persistirán las conexiones con el país de origen, como lo hicieron los lazos de larga distancia que mantuvieron juntas las diásporas clásicas? ¿O irán desapareciendo para ser reemplazadas por actividades y nexos orientados hacia la sociedad de destino? Como lo muestran los ensayos publicados en la colección pio- ne ra de Levitt y Waters (2002), The Changing Face of Home: Trans- Migraciones internacionales num especial.indd 210 27/11/2013 07:35:49 p. m. WALDINGER/MÁS ALLÁ DEL TR ANSNACIONALISMO 211 national Lives of the Second Generation, las conexiones con el país de origen persisten entre los estadounidenses de segunda gene- ración contemporáneos. Sin embargo, el involucramiento con el país de origen atrae a una porción relativamente pequeña de la descendencia del inmigrante de hoy, para quienes los lazos aquí- allá tienen, cuando mucho, una importancia modesta. La etnografía de Robert Smith (2006) sobre el inmigrante me xicano, sus descendientes en Nueva York y los lazos con sus lugares de origen ofrece información de importancia estratégi- ca, ya que los sujetos de su estudio provenían de una zona en la que la supervivencia de un sistema de carga religiosa tuvo como resultado niveles de cohesión por encima del promedio. Por un lado, Smith demuestra los lazos continuados de los descendientes de inmigrantes nacidos o criados en Nueva York con Ticuani, el pueblo de origen de sus padres. Los hijos de los inmigrantes bien establecidos –y por lo tanto legales– que estudió Smith podían regresar a Ticuani con frecuencia, y lo hacían. El encuentro con su pueblo no sólo era común y recurrente, sino que tenía una re- sonancia emocional, proporcionándoles, a los niños y adolescentes que regresaban, una seguridad y libertad de las que carecían en sus vecindarios plagados de delincuencia en Brooklyn, y fortale- ciendo, al mismo tiempo, los lazos familiares. Por otro lado, el nexo con el pueblo de origen resultó difícil de mantener. Como relata Smith (2006), los factores del ciclo vi tal interfirieron. Aunque algunos adolescentes y adultos jóve- nes formaron un grupo que recaudaba dinero para obras públicas en el pueblo, el grupo eventualmente se disgregó. Además, las relaciones con los líderes inmigrantes establecidos resultaron pro- blemáticas; al preferir operar con una mayor igualdad de género, los descendientes de los inmigrantes encontraron insoportable el estilo machista de la primera generación; pero, sobre todo: El grupo también fue víctima de los cambios en el ciclo de vida, con- forme sus miembros crecieron y enfrentaron el peso de las res pon- sabilidades adultas. Fue formado cuando sus miembros acababan de entrar o salir de la universidad, al final de su adolescencia o la mitad Migraciones internacionales num especial.indd 211 27/11/2013 07:35:49 p. m. MIGRACIONES INTERNACIONALES, VOL. 7, NÚM. ESPECIAL 1, 2013212 de sus años veinte. Ahora la mayoría se han casado y tenido hijos. Muchos tienen empleos con horarios inflexibles y grandes demandas sobre su tiempo. Estos cambios han hecho que su vida se enfoque más en casarse, criar a sus hijos, y trabajar en Nueva York (Smith, 2006:193). Así, en contraste con la visión transnacionalista de migrantes que “viven vidas a través de las fronteras”, resulta que el lugar sí importa, restringiendo la movilidad pero creando también tensio- nes que se alinearon con otras brechas entre la primera y la segun- da generación. Los viajes de regreso tienen muy poco de idílicos, pues el lugar también genera fisuras que separan a la segunda generación neoyorquina de sus contemporáneos en Ticuani. Estos últimos son “con frecuencia bastante pobres […] y su vestimenta identifica claramente su origen local y su pobreza”. En contraste, los primeros poseen aquello de lo que los que se quedaron en el pueblo carecen: “zapatos deportivos de diseñador, ropa de moda y cadenas de oro, presentan una imagen de modernidad y poder” (Smith, 2006:247), por no mencionar algo con lo que los que se quedaron en el pueblo sólo pueden soñar: “el poder de irse de Ticuani al norte” (p. 248) cuando lo deseen. No es de sorprender que los jóvenes de la segunda generación que regresan tengan que “negociar su mexicanidad con los nacidos en Ticuani, que los lla- man ‘turistas’” (p. 247) y encuentren que “su estatus en Ticuani es cuestionado” (p. 262). El trabajo realizado en un escenario más amplio toca temas si - mi lares. Inheriting the City, un estudio de neoyorquinos de segun- da generación basado en una encuesta a gran escala, entrevis tas a fondo y estudios etnográficos, proporciona amplias evidencias de lazos continuados de un lado a otro de las fronteras, al menos hasta cierto punto (Kasinitz et al., 2008). Con solo una excep ción, la mayoría en cada uno de los grupos estudiados había hecho por lo menos un viaje de regreso al país de origen. En varios grupos, una minoría importante había realizado por lo menos cuatro o más viajes, y en dos de los grupos, cerca de una quinta parte en- viaba remesas de dinero. Por otro lado, los “lazos fuertes con el Migraciones internacionales num especial.indd 212 27/11/2013 07:35:49 p. m. WALDINGER/MÁS ALLÁ DEL TR ANSNACIONALISMO 213 país de sus padres son la excepción, no la regla” (Kasinitz et al., 2008:262). Para muchos de los entrevistados, “los Estados Uni- dos eran indudablemente su lugar de origen” (2008:262). Aunque eran comunes, los viajes tenían el efecto paradójico de aumentar la identificación con Estados Unidos, precisamente porque los jó venes encontraban extraño y extranjero el país de sus padres. Junto con la americanización vino una identidad nacional encua- drada relacionalmente, vinculada al país de origen o de socializa- ción, y acompañada por las distinciones correspondientes entre nosotros y ellos: Las distinciones que los miembros de la segunda generación ha- cen cuando se describen a sí mismos también conceden tácitamen- te el poder del entorno americano. Los jóvenes chinos diferencian rápidamente entre los “abc” (American-Born Chinese),2 los “arc” (American-Raised Chinese),3 y los muy despreciados “fob” (Fresh Off the Boat).4 Los coreanos hablan de la primera, la segunda y la “una y media” generaciones, lo que demuestra la profunda sen sación de “estar en medio” de “los nacidos allá y criados aquí”. Los do mi- nicanos distinguen entre los jóvenes criados en la isla y los “domini- can yorks” [cursivas del autor] (Kasinitz, Mollenkopf y Waters, 2004:6-7). De igual manera, la infancia y la juventud transcurridas en Es- tados Unidos erosionaron la herramienta fundamental necesaria para sostener un contacto continuado de un lado a otro de la frontera: la competencia en la lengua del país de origen. Indepen- dientemente del grupo, sólo una minoría expresó una preferencia por hablar la lengua del país de origen. Con frecuencia, “los her- manos más jóvenes, nacidos y criados en Estados Unidos, só lo sa- bían hablar inglés”. Aunque el español persistió a niveles mucho más altos que el chino o el ruso, el uso del inglés se había vuelto casi universal. 2 Chinos nacidos en América. 3 Chinos criados en América. 4 Recién bajados del barco. Migraciones internacionales num especial.indd 213 27/11/2013 07:35:49 p. m. MIGRACIONES INTERNACIONALES, VOL. 7, NÚM. ESPECIAL 1, 2013214 A fin de cuentas, aunque existe alguna conexión con el país de origen como un aspecto común de la experiencia de la segunda generación, lo que los estudiosos llaman transnacionalismo no parece ser una alternativa duradera al involucramiento en el país anfitrión. Más bien, las relaciones y las identidades sociales lle- gan a converger con el territorio en el que la segunda generación reside. Los resultados no deberían ser una sorpresa: “vivir vidas a través de las fronteras” puede ser un hermoso ideal atractivo para intelectuales cosmopolitas, pero está lejos de ser la más fácil de las opciones. La primera y las siguientes generaciones encuentran que los compromisos a través de la frontera, que implican viajar y enviar remesas, son una carga para unos recursos materiales es- casos. Sobre todo, los lazos a través de las fronteras se apoyan en recursos humanos que son erosionados por los ajustes cotidianos a la vida en una sociedad nacional distinta, lo cual tiene efectos par- ticularmente fuertes sobre los descendientes de los inmigrantes. El lugar también importa, pues transforma a la segunda generación en nacionales que poseen preferencias, gustos y lealtades que los hacen diferentes de sus contemporáneos que siguen viviendo en el país de origen. Algún nexo residual, especialmente simbólico, con el lugar de origen persiste entre muchos. Dadas las conexiones sociales continuas con el lugar de procedencia, parece razonable esperar que una pequeña minoría de los descendientes de los in- migrantes puedan emerger como defensores influyentes del país de origen, un resultado facilitado y legitimado por los precedentes históricos y la tradición política. Sin embargo, para la mayoría de los hijos de los inmigrantes de hoy, el mañana no traerá un trans- nacionalismo. El suyo es más bien un futuro de distanciamiento en el extranjero. Conclusiones Conforme el siglo xx se desvaneció en la historia, la idea de que la nación-Estado y la sociedad normalmente convergen también se fue apagando. En su lugar, la globalización se convirtió en el orden del día, con una migración internacional que llevó al otro extran- Migraciones internacionales num especial.indd 214 27/11/2013 07:35:49 p. m. WALDINGER/MÁS ALLÁ DEL TR ANSNACIONALISMO 215 jero del mundo en desarrollo al desarrollado, y con un comercio y comunicaciones que amplificaron y aceleraron la retroalimen- tación, que viajaba en la dirección opuesta. En consecuencia, los científicos sociales han estado buscando nuevas maneras de pen- sar acerca de las conexiones entre el aquí y el allá, como lo mues- tra el interés en todo lo que sea llamado transnacional. El interés es especialmente intenso entre aquellos que estudian la migración internacional, para quienes la perspectiva transnacional ha pro- porcionado una herramienta indispensable para pensar acerca de los vínculos que unen los lugares de origen y los de destino. Estas conexiones son en verdad ubicuas. Sin embargo, debido a su entusiasmo por la posibilidad de que los migrantes puedan estar viviendo vidas que atraviesan fronteras, los académicos han ido demasiado lejos. Aunque el continuo arribo de nuevos mi- grantes mantiene frescas las conexiones entre el aquí y el allá, el tiempo no perdona, conforme los lazos y lealtades sociales rele- vantes son trasplantados de sus hogares antiguos a los nuevos. Por regla general, las muchas actividades e intercambios a través de la frontera no se aglutinan. Si bien muchos inmigrantes mantienen cierto grado de conexión con el país que dejaron atrás, el trans- nacionalismo es una forma de vida poco frecuente, y los transmi- grantes son una clase de personas poco común. Además, los estudiosos han ignorado las maneras en las que los Estados-naciones contemporáneos (especialmente los más pode- rosos) circunscriben las conexiones sociales de los inmigrantes al mismo tiempo que transforman sus identidades. De corto a me- diano plazo, los inmigrantes se encuentran a medio camino entre el aquí y el allá, manteniendo el contacto con la gente y los lugares que han dejado atrás, y tratando de permanecer fieles a ellos. El largo plazo, sin embargo, se ve diferente, pues los lazos se cortan al llegar al país de destino. Las redes sociales nucleares cambian de hogares antiguos a nuevos. Los inmigrantes también se involu- cran con el lugar en donde se han establecido, pues las oportuni- dades para un involucramiento local, a diferencia del que se realiza a larga distancia, son mucho más amplias y de fácil acce so. Más aún, tanto los nacidos en el extranjero como espe cialmente sus Migraciones internacionales num especial.indd 215 27/11/2013 07:35:50 p. m. MIGRACIONES INTERNACIONALES, VOL. 7, NÚM. ESPECIAL 1, 2013216 descendientes, son transformados en estadounidenses, aprendien- do sin ton ni son hábitos y herramientas cotidianos que les hacen más fácil adaptarse al nuevo entorno y adquirir experiencias que los vuelven cada vez más diferentes de los que se quedaron atrás. Estas transformaciones son resultado del cambio de los migran- tes a una nueva jurisdicción política, cuyas fronteras envuelven cada vez más a los inmigrantes y sus relaciones sociales. En efecto, Estados Unidos realiza una doble captura, colocando a los inmi- grantes no autorizados –por miedo a los riesgos de otro cruce ile- gal– en una especie de confinamiento territorial, al mismo tiempo que se apropia de las lealtades de los inmigrantes establecidos y de sus descendientes, que se convierten en miembros plenos. Al final, los extranjeros pierden gradualmente los nexos con la cultura y la gente con raíces en la vieja tierra. Aunque una etnici- dad simbólica persiste, los recién llegados no están menos cons- cientes del hecho de que el futuro se encuentra en Estados Unidos. Por supuesto, no es ninguna sorpresa descubrir que los inmigran- tes son realistas. La única pregunta es por qué los investigadores profesionales de la inmigración se rehúsan a verlo de esa manera. 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